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miércoles, 1 de julio de 2026

Los jetones de la policia.

 

Los jetones de la policía. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 81 (1354) (Octubre, 2025): pp. 46-49.

Miguel Ibáñez Artica

 




            Los jetones eran fichas metálicas con aspecto de moneda, usadas durante las Edades Media y Moderna para realizar la contabilidad administrativa y cotidiana, en épocas en las que aún no se habían introducido la numeración arábiga y el álgebra, y seguía utilizándose la antigua numeración en cifras romanas.

Estos jetones surgieron en Francia, Italia e Inglaterra a finales del siglo trece, y aunque desde un principio -además de su principal función como instrumento contable-, sirvieron también como elementos de propaganda política. Es sobre todo durante los siglos XVI y XVII, ya en la Edad Moderna, cuando se diversifican los motivos que aparecen ellos, reflejando de forma más o menos implícita importantes acontecimientos acaecidos en la época, y sirviendo como publicidad de los distintos actores que participaron en las frecuentes contiendas que tuvieron lugar durante estos siglos en Europa.  



Figura 1.- Diferentes jetones franceses y de los Países Bajos de los siglos XVI y XVII.

 

            Destacan por su abundancia y diversidad de motivos los numerosos jetones acuñados en Francia por Enrique IV (1589-1610) y Luis XIII (1610-1643), y en los Países Bajos por Alberto e Isabel de Austria, soberanos y gobernadores (1598-1621-1633), así como por las Provincias Unidas rebeldes, que apoyadas por Inglaterra y Francia mantuvieron un prolongado conflicto de ochenta años (1568-1648), conocido en España como la “Guerra de Flandes” y como “Guerra de la Independencia” en los Países Bajos.

            Los jetones emitidos en cada uno de los bandos contendientes mostraban y destacaban las virtudes propias (victorias militares, bienestar y abundancia de alimentos, generosidad de los gobernantes....) y los vicios y maldades del contrincante (traiciones, asesinatos y ejecuciones, penuria y miseria...). De esta forma la iconografía que aparece representada en estos jetones nos proporciona una extraordinaria ilustración gráfica de los avatares de esta larga contienda, en la que se mezclaron intereses políticos y religiosos, alianzas e intrigas, saqueos y masacres, grandes victorias y amargas derrotas, y que finalizó 1648 en la Paz de Westfalia que puso fin a la “Guerra de los Treinta Años” en Alemania (1618-1648) y a la “Guerra de los Ochenta Años” (1568-1648) en los Países Bajos, donde se creó un nuevo orden en Europa Central, basado en el concepto de “soberanía nacional” marcando el nacimiento del concepto de “Estado/Nación”


Figura 2.- Jetón de la Corte de Monedas de París de Enrique III de Francia (1583).

 

            Entre los motivos que figuran en los jetones de esta época, llama la atención un diseño que muestra en el centro del reverso una corona inscrita en un círculo del que salen una serie de rayos, y un conjuntos de seis ojos y seis orejas que se alternan rodeando a la figura central, con la leyenda “SERVAT VIGILANTIA REGNA” (su vigilancia protege los reinos). Este singular motivo aparece por vez primera en un jetón de la Corte de las Monedas de París acuñado en 1583, en tiempos de Enrique III de Francia (1574-1589) que presenta en su anverso el escudo de tres lises de Francia, coronado y rodeado del collar de la orden de San Miguel (Fig. 2). Existe otro jetón de este tipo con el mismo reverso pero con fecha de 1585 en el anverso (Feuardent, nº 2249).

            Feuardent (1904: 169) adscribe este tipo de jetones a la policía, si bien en realidad esta institución fue creada más tarde en Francia por Luis XIV en 1667 (Fig. 3), sin embargo lo que podríamos denominar como ”servicios de inteligencia y espionaje” eran muy activos en la época y tenían que realizar numerosos pagos a los informantes y agentes, a los que hacen alusión los ojos y orejas que aparecen en los jetones, que reportaban las informaciones recogidas que podían comprometer la autoridad real o la seguridad del reino(1).


Figura 3.- Edicto de creación del servicio de Policía en Francia (1667) y dos jetones de 1713 para Marc René d’Argenson, lugarteniente general de la policía de París.

 

            Los siguientes jetones que presentan los ojos y orejas fueron emitidos a finales del reinado de Enrique IV en1609 y 1610 (Fig. 5 b, c), pero  la vigilancia y control que se manifiesta en la iconografía de estos jetones, fue sobrepasada el 14 de mayo de 1610 en París, cuando el fanático católico Francisco Ravaillac asesinó al monarca francés por la condescendencia y permisividad de éste hacia los protestantes (Fig. 4a). Ravaillac fue torturado y descuartizado en público (Fig. 4b), emitiéndose por parte de los protestantes de los Países Bajos una serie de jetones propagandísticos en los que de forma metafórica se reflejaba el magnicidio. En estos jetones figura en una de las caras, un lobo con un birrete jesuita, (que simboliza al asesino), atacando por el cuello a un cordero que representa al monarca galo asesinado (Fig. 4c). 


Figura 4.- a: Asesinato de Enrique IV el 14 de mayo de 1610; b: Ajusticiamiento público del  regicida Ravaillac; c: Jetón de los Países Bajos alusivo al magnicidio.

 

            Enrique IV de Francia, primer monarca de la casa Borbón, se convirtió en rey de Navarra como Enrique III en junio de 1572 tras el fallecimiento de su madre, la reina Juana de Albret, librándose providencialmente dos meses más tarde de la matanza de San Bartolomé dirigida por los católicos contra los protestantes de París, pero finalmente terminó años más tarde -tras convertirse en rey de Francia en 1589-, siendo asesinado por un fanático católico.

            La figura de este personaje que siendo rey de Navarra se convirtió en rey de Francia tras convertirse al catolicismo(2), ha sido considerada tradicionalmente como el fundador de la Francia moderna. Restauró la autoridad real controlando el acceso a los puestos de la administración, y tras rodearse de buenos consejeros se convirtió en uno de los gobernantes más prestigiosos y respetados de la Historia de Francia.

            Enrique IV introdujo en la representación del escudo que aparece en los jetones, las armas de Navarra que figuran junto con las de Francia, bajo una corona y rodeadas por los collares de San Miguel y del Espíritu Santo(4) (Figs. 5b. c).


Figura 5.- Jetones de Francia y Países bajos con ojos y orejas.

Francia: a: Enrique III, para el Tribunal de monedas de París, 1583; b y c: Enrique IV, 1609 y 1610; d: Luis XIII, 1631; e: Luis XIII, sin fecha.  Países Bajos: f: Alberto e Isabel, jetón bimetálico 1609; g: Alberto e Isabel, 1609; h: El mismo tipo, cisco central de un jetón bimetálico.

 

            Durante el reinado de Luis XIII (1610-1643), también se emitieron jetones con la representación de los ojos y orejas vigilantes, algunos sin fecha (Fig. 5e), y un tipo datado en 1631 (Fig. 5d). Estos jetones se atribuyen a la Cámara de Comptos o a la Cámara de  las monedas, al igual que las anteriores emisiones con esta tipología de tiempos de Enrique IV.

            En los jetones franceses de Enrique III, Enrique IV y Luis XIII podemos ver la evolución de las figuras representadas, al principio con una corona central pequeña en 1583 (Fig. 6a), que progresivamente va aumentando de tamaño en las emisiones de 1609 y 1631 (Figs. 6b y c). También los rayos que irradian de la corona y que son rectos en las primeras emisiones (Figs. 6a y b), adquieren formas flamígeras en la emisión de 1631 (Fig. 6c).

            Con respecto al escudo de Navarra introducido por Enrique IV en los jetones, las primeras representaciones son de un escudo cuadrado con carbunclos (Fig. 6d), que se convierten en cadenas a partir de algunas emisiones de Luis XIII (Fig. 6e).


Figura 6.- Evolución de las figuras y escudos representados en los jetones franceses de “ojos y orejas”.

 

            El tipo de jetón con ojos y orejas también fue utilizado por los servicios de la administración de Alberto e Isabel de Austria, gobernadores de los Países Bajos, acuñándose en 1609 en la misma ceca donde se fabricaban las piezas de esta tipología para Enrique IV con el mismo cuño de reverso, posiblemente tras la tregua de doce años firmada el 9 de abril de ese año entre los españoles y el Príncipe de Orange, Mauricio de Nassau, líder de los ejércitos de las Provincias Unidas. El anverso de este jetón muestra el escudo de la Casa de Austria coronado y rodeado por el collar del Toisson de Oro (Figs. 5f-h) con la leyenda “ALBERTVS. ET - ELIZABET. D. G.”   

            Se emitieron con los mismos cuños jetones de cobre y también algunas raras piezas bimetálicas fabricadas tanto a nombre de Alberto e Isabel (Fig. 5f), como de Enrique IV(3), que presentan el mismo reverso y diferentes anversos, e incluso en algunos casos conservan el disco central faltando la orla con las leyendas (Fig. 5h).

            Habitualmente asociamos las monedas bimetálicas a tiempos modernos, las primeras de época contemporánea fabricadas en serie son las de quinientas liras acuñadas en Italia en 1982. Este sistema tenía como objetivo el evitar falsificaciones y fue adoptado con posterioridad por diversos países, incluidos los de la zona Euro para las monedas de uno y dos euros(5).


Figura 7.- Monedas y jetones bimetálicos.

a: “Moneda llave” con incrustaciones de oro, China, Wang Mang (7-23 d.C.); b: Monedas del reino de Axum de los siglos IV-VI  con incrustaciones de oro; c: Jetones bimetálicos de los siglos XVI y XVII.

 

            En realidad ya se habían fabricado monedas bimetálicas en la Edad Antigua, como las “monedas llave” del emperador chino Wang Mang a comienzos del siglo primero de nuestra Era (Fig. 7a), o las monedas del reino africano aksumita de los siglos IV al VI (Fig. 7b), que llevan pequeñas incrustaciones en oro en una de las caras de la moneda, pero ya hace más de cuatro siglos, entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, se produjeron en Francia jetones bimetálicos que guardan mucha similitud con las monedas actuales de uno y dos euros. Estos raros jetones presentan un disco central de cobre rodeado por un aro de latón (Fig. 7c) y se acuñaron durante un corto período de ocho décadas comprendido entre 1577 y 1658.

            En este caso el motivo no era el dificultar las posibles falsificaciones sino el de mostrar las posibilidades de las modernas técnicas de acuñación con la prensa de tornillo del proceso de fabricación que utilizaba la fuerza de un molino hidráulico y que en esos momentos competía con la tradicional acuñación “a martillo”(6). Estos jetones bimetálicos eran encargados por algunas autoridades (consejo del rey, administraciones, municipios y particulares) como señal de prestigio(7).

 

 

Notas:

 

(1) Por ejemplo en España la creación de Superintendencia general de la Policía del Reino tuvo  lugar en 1824, pero ya desde tiempos de Felipe II, el palacio de San Lorenzo del Escorial albergaba la sede de los servicios secretos del Imperio, la más extensa e importante del mundo en esos momentos.                                                                                                    

                                                                                                                                                                                                               

(2) El monarca navarro abjuró del protestantismo para optar al trono de Francia, atribuyéndosele  al hacerlo la famosa frase “París bien vale una misa”.

 

(3) Weil & Pastoureau (1986).

 

(4)  La Orden de San Miguel fue creada en 1469 por Luis XI para la defensa del reino, y la del Espíritu Santo por Enrique III en 1578 por Enrique III de Francia. La Orden del Toison de Oro, ligada a la dinastía española fue creada en 1429 por Felipe III de Borgoña.

 

(5) En la actualidad la tecnología también está disponible para los falsificadores, que fabrican los cospeles bimetálicos en China para acuñar fraudulentamente las monedas de dos euros en España, como queda reflejado en varias intervenciones policiales de fechas recientes. 

 

(6) En España esta moderna tecnología fue introducida en 1583 por Felipe II, instalándose en Segovia la primera fábrica mecanizada de moneda.

 

(7) Sombart (2019). 

 

 

 

Bibliografía:

 

Feuardent, F., 1904, 1907, 1915. Collection Feuardent; Jetons et méreaux depuis Louis IX jusqu’à la fin du consulat de Bonaparte (3 vols.)

Sombart, S., 2019. Les jetons bimétalliques des 16e et 17e siècles (1577 - c.1655) Cahier ivoire iNumis 46. https://www.inumis.com/wp-content/uploads/2019/04/Les-jetons-bim%C3%A9talliques-des-16e-et-17e-si%C3%A8cles.pdf

Weil, A. & M. Pastoureau, 1986. Les jetons bimétalliques français de XVIe et XVIIe siècles. Numismatics witness to history, Int. Ass. Of Professional Numismatics 8: pp. 171-181 + lám. 34-35.

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

Representaciones de animales en los jetones medievales y su significado.

 

Representaciones de animales en los jetones medievales y su significado. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 81 (1346) (Enero, 2025): pp. 46-49.

Miguel Ibáñez Artica


 

Durante la Edad Media, en muchos reinos europeos se emitieron unos objetos con aspecto de monedas, pero que en realidad eran “fichas” que tenían muy diversos usos, como servir de salvoconducto para el acceso a ciertas dependencias reales, o para asistir a determinadas reuniones privadas de gremios artesanales o cofradías, ser utilizadas como medio de pago para determinados productos, o emplearse como elementos para el cálculo matemático, e incluso podían ser utilizados como fichas de juego.

Estos objetos monetiformes, aunque fueron utilizados en numerosos países (Italia, Inglaterra, Alemania, Austria, Portugal....) suelen conocerse por sus denominaciones en francés, al ser Francia uno de los reinos donde más proliferó su uso. Así se denominan “mereaux” a las fichas que no llevan leyendas y “jetones” a las que sí las llevan. Estos últimos surgen a comienzos del siglo XIV, y suelen reproducir los motivos que aparecen en las monedas de oro y plata que circulaban en la época (coronas, escudos, figuras del monarca sentado en el trono o de pie, “Agnus Dei”, etc...), utilizándose como fichas o contadores para realizar cálculos matemáticos sobre una mesa (Fig. 1). Con el fin de simplificar, denominaremos jetones a las piezas fabricadas en aleaciones de cobre o plata, presenten o no leyendas, reservando la denominación de “mereaux” para los plomos monetiformes.

Figura 1.- a: Tapete con marcas de cifras para colocar sobre la mesa; b: mesa con las marcas trazadas para realizar los cálculos con jetones (Frauenhausmuseum, Estrasburgo, Francia).

 

Los jetones siguieron empleándose a comienzos de la Edad Moderna como instrumentos contables al servicio de la administración hasta finales del siglo XVII, recibiendo en España el nombre de “contadores”, y desaparecieron al imponerse definitivamente el uso de las cifras arábigas en el cálculo algebraico moderno (Fig. 2).

Durante varios siglos convivieron las dos formas de realizar los cálculos, por una parte mediante el tradicional empleo de jetones y por otra usando el cálculo algebraico. Aunque al principio la Iglesia Católica se opuso a la introducción de las cifras arábigas, y así por ejemplo en 1299 se prohibió a los banqueros de Florencia utilizarlas en sus transacciones (“Quod nullus de arte scribat in suo libro per abbacum”), y los Estatutos de la Universidad de Padua ordenaban que el librero llevara una lista de los libros a la venta, con los precios marcados "non per cifras, sed per literas claras', con el inicio de la Edad Moderna, el cálculo algebraico fue imponiéndose progresivamente, implantándose primero en las instituciones privadas (comerciantes, banqueros...).

Por ejemplo en el banco de los Medici de Florencia comienzan a utilizarse en 1439  las cifras arábigas, y en 1482 se prohíbe el uso de la numeración latina(22). Mientras tanto, en las administraciones públicas, menos proclives a cambios e innovaciones,  siguió utilizándose el tradicional cálculo con jetones hasta bien avanzado el siglo XVII. En cualquier caso, durante los siglos XVI y XVII siguieron empleándose los jetones para hacer operaciones sencillas por parte de un gran número de personas, que sin saber leer y escribir, podía realizar los cálculos con jetones.

Figura 2.- a: Representación de un personaje realizando cálculos mediante jetones sobre una mesa (Sánchez de Arévalo, 1491: Libro primero, capítulo XL: Aritmética y Geometría).

b: Jetones o “contadores” para el servicio de la administración contable del príncipe Felipe (futuro Felipe II de España).

 

            Retornando a tiempos medievales, en estas piezas denominadas “mereaux” o jetones, encontramos una nutrida representación de la fauna. Por una parte especies cinegéticas como el ciervo, el jabalí o el conejo (Fig. 3), animales que eran objeto de las cacerías organizadas por la nobleza, y que constituían una prestigiosa forma de deporte y entretenimiento de las clases más altas de la sociedad. Estas actividades requerían de un numeroso séquito de acompañantes, criados, cuidadores de los perros que participaban en estos eventos, rastreadores, etc., y para los servicios administrativos que integraban este personal se acuñaron pequeños jetones anepígrafos que muestran las principales especies objeto de estas cacerías.   Un dato interesante y que guarda relación con el jetón que se ilustra en la figura 3a, es que por ejemplo Juana de Evreux, a quien pertenece esta pieza, esposa del rey de Francia y Navarra Carlos IV apodado “el calvo” entre 1322 y 1328, tras enviudar, mantuvo sus numerosas posesiones durante más de cuarenta años hasta su fallecimiento en 1371. Las ordenanzas de 1326 que regulan el Hostal de la reina establecen un total de 280 personas al servicio del mismo, entre las que figuran damas de honor, capellanes, notarios, caballeros, médicos... y un maestro de la cámara de los dineros de la reina, que utilizaría para sus operaciones contables los jetones que llevan el escudo partido de Francia/Evreus.

Figura 3.- Jetones utilizados por los servicios de caza.

a.- Jetón de Juana de Evreux  Juana de Evreux, esposa del rey de Francia y Navarra Carlos IV “el Calvo” (1322-1328); b: jetón con el escudo de la familia italiana de banqueros Franzesi; c y d: jetones con imágenes de jabalíes.

 

            En una pequeña pieza de plomo del siglo XIV podemos ver a un cazador provisto de arco y flecha en una cara, y en la otra un personaje de la Casa Real que lleva una flor de lis en su mano derecha como símbolo de la realeza y un halcón en su mano izquierda (Fig. 4).

Figura 4.- “Mereau” de plomo que muestra en una cara un cazador con arco y en la otra un personaje real que porta una flor de lis y un halcón.

 

En algunos de los jetones utilizados por los servicios de las cocinas reales podemos ver representados algunos animales acuáticos como cangrejos (Fig. 5a) o peces (Fig. 5b), así como diferentes especies de aves como cigüeñas (Fig. 5c) o gallos (Fig. 5d), especies que formaban parte de los suculentos manjares que integraban los habituales festines que se daban en la corte real. Estas piezas eran entregadas a los proveedores a cambio de la mercancía, quienes posteriormente los canjeaban por dinero en efectivo en la tesorería.

 Con otro significado también encontramos figuras de ardillas  (“écureuil” en idioma francés) probablemente relacionadas con el término “l’écurie”: el establo (Figs. 5je, f). Estos jetones eran utilizados por los oficiales a cuyo cargo se encontraban los establos reales, al igual que los que presentan la imagen de uno o dos rastrillos. En tiempos medievales, los caballos eran imprescindibles para los desplazamientos y las comunicaciones, requiriendo un elevado número de servidores para atender la manutención y puesta a punto de las caballerías en los establos donde se alojaban.

Uno de los animales más exóticos que podemos ver representados, es el mono que sostiene un disco, que aparece en jetones atribuidos al zoológico real en el siglo XIV (Fig. 5g) y también en algunos raros jetones de Nuremberg del siglo XV (Fig. 5h).

En ciertas ocasiones los animales que aparecen representados tienen un significado simbólico. Este sería el caso de un caracol con cabeza humana, imagen parlante del General de las Monedas del siglo XV Guillaume le Maçon (colimaçon= espiral), a quien pertenece este curioso jetón (Fig. 5i).

Figura 5.-  Jetones de las cocinas reales y otros servicios.

 

            En la Península Ibérica, aparte de las “pellofas” religiosas de latón tardo-medievales que se fabricaron en Cataluña, solamente los reinos de Portugal y Navarra emitieron jetones, y respecto a los animales que aparecen representados en los jetones navarros medievales (Fig. 6), podemos señalar en primer lugar el cordero pascual o “Agnus Dei”,  metáfora  aplicada por San Juan Bautista para señalar el papel de Jesucristo, ofrecido como víctima propiciatoria para redimir los pecados del mundo, a semejanza del cordero consumido durante la conmemoración de la Pascua judía.

La representación  del “Agnus Dei” en las monedas adquiere su máxima importancia en el siglo catorce, cuando las monedas que portan esta imagen dan nombre a los tipos monetarios de los “Agnel de oro”, acuñados entre 1311 y 1322, así como los “Moutones y medios moutones” de Juan II acuñados entre 1355 y 1357, que fueron profusamente imitados en Flandes.

            La representación del “Agnus Dei” aparece en dos ocasiones en los jetones navarros, en ambos casos se trata de piezas muy raras y poco conocidas, que corresponden respectivamente a una de las primeras acuñaciones de comienzos del siglo catorce (Fig. 6a) y a una de las últimas emisiones medievales, probablemente de finales del siglo quince (Fig. 6b).

La primera pieza (Fig. 6a) se atribuye a Juana I de Navarra, esposa del monarca francés Felipe IV entre 1284 y 1305. Se trata de un jetón de 28 mm de módulo y 3,56 gramos de peso, que presenta en una cara el escudo partido Navarra/Francia (antiguo) rodeado de tres besantes en la parte superior y cinco en los laterales, además de puntos. La otra cara presenta la imagen del Agnus Dei y la leyenda “VEZ SI LAIGNIAV SIEV.QVI.OSTA” que podemos traducir como “Este es el Cordero de Dios que quita”. La misma figura y leyenda la encontramos en otro jetón del mismo tamaño que presenta en el reverso una cruz rematada por lises y la continuación de la leyenda “LES PEShIEZ DV MONDE” (los pecados del mundo), y que podemos considerar como el prototipo francés del que se describe aquí.

Figura 6.- Jetones medievales navarros con representaciones de animales.

 

El segundo jetón (Fig. 6b) es más tardío y corresponde a la segunda mitad del siglo XV, con un módulo de 25 mm y 4,2 gramos de peso,  en una cara figura el escudo coronado, cuartelado con las armas de Navarra y Evreux, y sendas ramas rematadas por una flor a los lados, con la leyenda: “ET QVI BIEN GETERA”. El motivo de la otra cara es el “Agnus Dei”, con la leyenda circular: “BVEN COMPTO TROBARA” o “BON CVENTO TRBARA”. Juntando ambas leyendas, “Et qui bien getera, buen compto (cuento) trobara (trbara)”, podría traducirse como “y quien sea hábil en las operaciones de mover los jetones en la mesa de cálculo (geter= antiguo verbo medieval francés), conseguirá realizar buenas cuentas”. Este tipo de textos aparecen en algunos jetones de los Países Bajos en el siglo XV.

Finalmente, en algunos jetones del tesorero García López de Roncesvalles aparece su escudo con dos lobos (Figs. 6c, d). Este personaje navarro ocupó durante un largo período de tiempo el cargo de tesorero (“controlador”) del reino, entre 1404 y 1437.

 

jueves, 1 de febrero de 2024

viernes, 1 de diciembre de 2023

Los jetones navarros para uso de los servicios contables de Carlos III "el Noble", rey de Navarra (1387-1425).

 

Los jetones navarros para uso de los servicios contables de Carlos III “el Noble”, rey de Navarra (1387-1425). Artículo publicado en: Pregón Siglo XXI. 69 (Octubre, 2023): pp. 31-38.

 

 

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

































martes, 1 de agosto de 2023

Las monedas y medallas de Vigo durante la Guerra de Sucesión.

 

Las monedas y medallas de Vigo durante la Guerra de Sucesión. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1329) (Junio, 2023): pp. 44-45.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 

““Hombres de la tripulación equipados con escafandras se ocupaban de inspeccionar toneles medio podridos, cofres desventrados en medio de restos ennegrecidos. De las cajas y de los barriles se escapaban lingotes de oro y plata, cascadas de piastras y de joyas. El fondo estaba sembrado de esos tesoros. Cargados del precioso botín, los hombres regresaban al Nautilus, depositaban en él su carga y volvían a emprender aquella inagotable pesca de oro y de plata””.

 

            Ese párrafo pertenece al octavo capítulo de la novela de Julio Verne “Veinte mil leguas de viaje submarino” (Fig. 1) donde se narra la incursión del submarino Nautilus para recuperar un tesoro hundido años atrás, durante la batalla de Rande, en el interior de la ría de Vigo. Combate naval que tuvo lugar el 23 de octubre del año 1702, dentro de lo que se conoce como la “guerra de sucesión” donde se enfrentaron, por una parte Francia y algunas regiones españolas partidarias del pretendiente francés (futuro Felipe V), y por otra Gran Bretaña, el Sacro Imperio, los Países Bajos y parte del territorio español (Valencia, Aragón y Cataluña).

 

Figura 1.- Monumento dedicado a Julio Verne en el centenario de su muerte (2005) en el puerto deportivo de Vigo, y recreación de los buzos del Nautilus de la novela “Veinte mil leguas de viaje submarino”.

 

            Una flota de tres galeones y 14 buques comerciales cargados de oro y plata procedente de América se refugió en la ría de Vigo el 22 de septiembre del año 1702, y un mes más tarde una flota de 42 navíos británicos y holandeses con más de veinte mil  hombres atacó y destruyó la flota española, obteniendo un sustancioso botín de monedas de oro y plata. Sin embargo durante el mes que transcurrió entre la llegada de la flota procedente de América y el ataque de los ingleses, una gran parte del tesoro pudo recuperarse y un millar de carretas dirigidas por arrieros maragatos y tiradas por bueyes, transportaron el cargamento primero a Lugo y posteriormente a Segovia, otra parte fue capturada por los británicos y finalmente una tercera parte desconocida puede encontrarse todavía en el fondo de la ría de Vigo bajo varios metros de sedimentos, esto último es lo que inspiró a Julio Verne y aún alimenta la leyenda del “tesoro hundido”.

 

            Esta victoria británica se celebró con la acuñación de numerosas medallas y monedas de plata y oro, que llevan la mención a la ciudad de Vigo donde se produjo la batalla. Supuestamente, la plata y el oro con que se acuñaron estas monedas y medallas procedía del sustancioso botín obtenido en esta batalla.

 

Figura 2.- Monedas con la leyenda “VIGO” en el anverso; a: cinco guineas de oro; b: una guinea; c: media guinea; d: una corona; e: media corona; f: un chelín; g: seis peniques.

 

            Los valores acuñados en oro el año siguiente, en 1703, fueron en primer lugar monedas de cinco guineas de oro de 917 milésimas (Fig. 2a) de 37 mm de diámetro y 41,75 gramos de peso, de las que se emitieron tan solo veinte piezas que figuras entre las monedas más caras del mundo. Por ejemplo, el 13 de enero del año 2019 un ejemplar de este tipo fue adjudicado en más de un millón de dólares en la subasta celebrada en Nueva York por la empresa numismática Baldwins of St. James.

           

También se emitieron monedas de una guinea de 25 mm de módulo y 8,4 gramos (Fig. 2b), así como medias guineas de 20 mm de diámetro y un peso de 4,15 gramos (Fig. 2c). Estos tipos monetarios habían sido introducidos en 1662 por el monarca Carlos II de Inglaterra, tras mecanizarse por completo el proceso de la acuñación de monedas, y se acuñaron con las siete libras y media de oro (3,4 Kg.) obtenidas como botín en la batalla de Rande en Vigo.

 

            Otro detalle curioso es que la inclusión de la leyenda “VIGO” con letras mayúsculas bajo el hierático busto de la reina Ana, fue ejecutado por el famoso científico Isaac Newton, director de la “Royal Mint” de Inglaterra desde 1694. La reina Ana a finales del mes de febrero de 1703 le envió una real orden donde se indicaba: “Por cuanto hemos sido informados de que varios paquetes de oro, plata o lingotes han sido tomados por nuestra Real Flota en la última expedición a Vigo y traídos a casa como presa... sea acuñada de cuando en cuando con toda la rapidez conveniente a las monedas actuales de nuestro reino, con la palabra Vigo debajo de nuestras efigies en cada pieza de dicho dinero... sea una marca que la distinga del resto de nuestras monedas de oro y plata, y para prolongar hasta la posteridad la memoria de esta acción gloriosa”.

 

            Con respecto a las monedas de plata acuñadas con el botín de unas dos toneladas de este metal y que llevan la palabra “Vigo”, se emitieron con una ley de 925 milésimas coronas y medias coronas, de 30,1 y 15 gramos respectivamente (Figs, 2d, e), así como chelines (Fig. 2f) de 25 mm y seis gramos de peso, y finalmente pequeñas monedas de seis peniques (Fig. 2g), de 21 mm de diámetro y tres gramos de peso. Mientras los chelines llevan la fecha de 1702, año en que ocurrió la batalla, las restantes monedas presentan el año de su acuñación, 1703.

 

Figura 3.- Medallas alusivas a la batalla de Vigo en oro (a), plata (b, c, d, e) y bronce (f).

 

            Además de las monedas, también fueron acuñadas numerosas medallas de oro y plata en la “Royal Mint”, dirigida en esos momentos por Sir Isaac Newton desde su despacho en la Torre de Londres (Fig. 3), en ellas aparece el busto de la reina en el anverso, en este caso sin la palabra “vigo” debajo, y en un caso con el nombre del grabador de la medalla (J. Boskman, Fig. 3c), mientras que en el reverso se muestra la violenta batalla naval con la flota anglo-holandesa en primer plano y al fondo la flota franco-española ardiendo.

 

En una de las medallas (Fig. 3c), probablemente acuñada en Alemania,  aparece en el anverso una compleja alegoría con la victoria colocando la corona naval, el laurel y la palma encima de los trofeos navales, con la explícita leyenda: “SPES ET VIRES HOSTIVM FRACTAE, HISPAN. OPE. AMERIC. INTERCEPTO” (La esperanza y la fuerza del enemigo fue disuelta, la riqueza americana de España interceptada). Una segunda medalla (Fig. 3b) muestra en su anverso a la victoria alada entregando a Neptuno un listado con los barcos hundidos y capturados.

 

            También se acuñó un jetón en Nuremberg (Fig. 3f) que lleva las letras LGL, iniciales del grabador Lázaro Gottlieb Lauffer, bajo el busto de la reina en el anverso, y una vista aérea de la ría de Vigo -especificándose los castillos y puntos de defensa terrestre-, con su entrada bloqueada por la flota anglo holandesa, y en el interior la flota franco española ardiendo.     

 

            Tanto las monedas con leyenda “Vigo” como las medallas que conmemoran la victoria constituyen un importante elemento de propaganda política, y aunque una parte se acuñó con el oro y la plata procedente del botín de guerra (según el informe de Newton compuesto por 7 libras y 8 onzas de oro y 4.504 libras y dos onzas de plata), algunas piezas pudieron emitirse utilizando metales preciosos de otro origen.