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miércoles, 15 de junio de 2016

La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones griegas.

La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones griegas. Artículo publicado en: Actas del III Simposio Ibérico de estudios del Bentos Marino (II). Pontevedra, 4-7 octubre 1982 (Cuad. Marisq. Publ. Téc. 11: pp. 43-50. 1987).

Miguel Ibáñez Artica.




Summary: The Marine Benthic Fauna in the Old Greek Coinage. Amongst the motives that appear in old greek coin, several that refer to benthic marine animals appear. In many occasions these animals can be considered al the town’s symbol (mussel in Kyme, crab in Akragas, etc.).

Resumen:  Entre los motivos que figuran en las antiguas monedas griegas, aparecen varios que hacen referencia a animales bentónicos marinos. En muchas ocasiones estos animales pueden considerarse como el símbolo de la ciudad (el mejillón en Cumé o el cangrejo en Acragas, etc.)

            Los diferentes tipos de dibujos que aparecen en las monedas antiguas de Grecia ofrecen una gran diversidad. Entre los siglos VII y II antes de nuestra Era se calcula que acuñaron monedas cerca de 1400 ciudades y 500 jefes de estado, como resultado de la diversificación y creación de nuevas colonias más o menos independientes que por medio de emisiones monetarias pretendieron reafirmar su autonomía e individualidad. Así, de algunas ciudades solamente tenemos noticias de su existencia (a veces efímera) a través de los registros numismáticos.

            Los tipos o motivos son muy variados, muchas veces religiosos o heráldicos (de la nobleza ateniense del siglo VI a.C.) o que representan las riquezas económicas de la ciudad y su entorno.

            Así pues, abordaremos en forma resumida los principales tipos de animales bentónicos que aparecen en las monedas de Grecia antigua y su zona de influencia.

1.- Mejillón (Mytilus galloprovincialis).

            Las acuñaciones donde aparece la figura del mejillón pertenecen a Kymai (= Cumas) en Campania, colonia cálcida fundada en el 750 a.C. y a la que la tradición considera la colonia griega más antigua de Italia. Hacia el 490 a.C. (período arcaico) aparecen las primera monedas con la figura del mejillón, si bien las acuñaciones más variadas (Figuras 1-7) se realizan entre el 480 y el 423 a.C. En el 423 a.C. la ciudad fue capturada por los samnitas.

            El mismo motivo aparece en una moneda de Allife (población en el interior de Campania), datada entre el 400 y el 350 a.C.

            También encontramos esta figura en época más tardía (hacia el 306 a.C.) en monedas de Grinion (Eólida, en el Asia Menor).

            Este detalle resulta interesante, ya que aporta una nueva prueba de la participación eólida en la fundación de Cumas en Italia (en Eólida existe otra ciudad llamada Cumes) y tras su destrucción y pasados más de 100 años reaparece la figura del mejillón en Asia Menor.

2.- Concha de peregrino (Pecten jacobeus).

            La representación numismática más antigua aparece en Quicicos (Misia, Asia Menor, a orillas del Mármara) entre el 600 y el 550 a.C.

            Este motivo aparece frecuentemente en Calabria, concretamente en Taras (Tarentum), colonia espartana fundada en el 708 a.C. y ocupada por Roma en el 272 antes de nuestra Era.

            Las acuñaciones más antiguas de esta ciudad donde se representa este animal se remontan al 510-500 a.C., en general aparece en el anverso o reverso de la moneda como figura acompañante y en pequeño tamaño. En las acuñaciones tardías en bronce, aparece en el anverso como figura principal, como en la Figura 8 de Graxa que data del 200 a.C.; La Figura 9 representa un sextante romano de Venusia (la ciudad fue capturada y colonizada por Roma en el 292 a.C.), y la Figura 10 corresponde a Taras y fue acuñada entre el 300 y el 228 a.C.

            También aparece la concha de peregrino en acuñaciones de Himera (Sicilia) entre el 520 y 493 a.C., y en Siracusa (Sicilia) entre el 357 y 344 a.C.

            En España también encontramos este motivo en época tardía en las monedas ibéricas de la ceca Arse-Sagunto entre el 150 y 94 a.C., y en cuadrantes de Augusto de la misma población (Figuras 11 y 12).


Figura 1.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-2; S-288.
Figura 2.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Óbolo. Ag. MBC 1-17.
Figura 3.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Óbolo. Ag. MBC 1-18; S-291.
Figura 4.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-4.
Figura 5.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-8.
Figura 6.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-9.
Figura 7.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-10; S-290.
Figura 8.- Graxa, Calabria, Italia, 200 a.C., ½ semis (?). B. MBC 1 (p. 222)-8; S-602.
Figura 9.- Venusia, Apulia, Italia, s. III a.C., Sextante. B. BMC 1-9.
Figura 10.- Taras, Calabria, Italia, 300-228 a.C., Medio semis (?). B. BMC-479; S-608.
Figura 11.- Arsé-Sagunto, España, 130-80 a.C., Semis. B. AB-289.
Figura 12.- Arsé-Sagunto, España, 130-80 a.C., Cuadrante. B. AB-290.
Figura 13.- Segesta, Sicilia, 415-409 a.C., Dracma. Ag. MBC 2-35.


3.- Gasterópodos.

            Aparecen figuras de caracoles en Panormos (Sicilia) entre el 415 y 405 a.C. y entre el 405 y 380 a.C. (Figura 13), así como un Murex en Leucas (Acarnania) entre el 500 y el 430 a.C., y en Acragas (Sicilia) entre el 425 y 406 (Figura 27)

            El caracol suele figurar frecuentemente en pequeño tamaño acompañando a la figura principal en muchas acuñaciones griegas y romanas, y probablemente representa en estos casos un símbolo de la emisión monetaria.

4.- Sepia (Sepia officinalis).

            Eesta interesante y original representación aparece en Coresia (Ceos, frente a la costa de Ática) entre el 500 y 480 a.C. (Figura 14) y entre el 480 y 460 a.C. (Figura 15).

5.- Pulpo (Octopus vulgaris).

            El pulpo ha sido un importante motivo decorativo en la cultura micénica y las representaciones de este animal en la cerámica alcanzan su máximo esplendor en el Heládico reciente etapa B (entre 1300 y 1200 a.C.) en Micenas, con variadas formas que se van esquematizando y estilizando progresivamente hasta convertirse en motivos geométricos.

            Las acuñaciones más antiguas con la figura de este animal corresponden a Chipre en el siglo VI a.C.; también aparece este motivo en Eretria, ciudad de Eubea destruida por los persas en el 490 a.C. (Figura 16) y unas acuñaciones muy similares en Dicaia (Macedonia) entre el 475 y el 450 (Figura 18). (Posiblemente tras la destrucción de Eretria, algún maestro acuñador pasó a Dicaia donde introdujo este tipo de moneda).

            Aparecen también pulpos en ciudades de Sicilia como Mesana (entre el 430 y 390 a,C.) y Siracusa (entre el 475 y 450 a.C.) y en Italia en Populonia (Etruria) en los siglos IV y III a.C. (Figura 17)

6.- Camarón (Palaemon sp.).

            El camarón aparece en acuñaciones púnicas de Solus (Sicilia) en el siglo V antes de nuestra Era y también en Catana (Sicilia) entre el 413 y 404 a.C. (Figura 20).

7.- Cangrejos (Carcinus sp. y Pachygrapsus sp.).

            En el siglo V a.C. aparecen unas curiosas monedas de bronce en forma característica con la figura de un cangrejo (Figura 21) o de una pinza (Figura 19) en Acragas (= Agrigento, Sicilia), ciudad que adquirió gran importancia en el siglo V a.C.; saqueada por lo los cartagineses en el 406 a.C., la ciudad fue sometida a Roma en el 210 a.C.



Figura 14.- Coresia, Keos, I. Cicladas, 500-480 a.C., Estátera. Ag. MBC 9-48; S-3051.
Figura 15.- Coresia, Keos, I. Cicladas, 500-480 a.C., Estátera. Ag. MBC 9-49; S-3082.
Figura 16.- Eretria, Eubea, Grecia central, 510-490 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 8-21; S-1821.
Figura 17.- Populonia, Etruria, Italia, s. IV-III a.C., Didracma. Ag. MBC 1-4.
Figura 18.- Dicaia, Macedonia, N. Grecia, 475-450 a.C., Didracma. Ag. S-1403.
Figura 19.- Acragas, Sicilia, s. V a.C., Uncia. B. MBC 1 (p. 24)-6; S-1021.
Figura 20.- Catana, Sicilia, 413-404 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2-34.
Figura 21.- Acragas, Sicilia, s. V a.C., Trias. B. MBC 1 (p. 24)-3; S-1020.
Figura 22.- Acragas, Sicilia, 472-420 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2-38; S-741.
Figura 23.- Acragas, Sicilia, 510- 472 a.C., Didracma. Ag. MBC 2-4; S-708.
Figura 24.- Acragas, Sicilia, 413-406 a.C., Dracma. Ag. MBC 2-62.
Figura 25.- Motia, Sicilia cartaginesa, 405-397 a.C., Didracma. Ag. MBC 2 (p.244)-8; S-870.
Figura 26.- Motia, Sicilia cartaginesa, 405-397 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2 (p.243)-2; S-868.


            En esta ciudad se acuñaron tetradracmas, didracmas, dracmas y hemidracmas con la figura del cangrejo desde el año 510 hasta el 287 a.C. También en Himera, Eryx, y Motya (Sicilia cartaginesa) se acuña frecuentemente este tipo (Figuras 25 y 26), cuyo arte va degenerando y en ocasiones las protuberancias del caparazón  se convierten en un rostro humano (Figura 24).

            La figura representada suele corresponder a Carcinus sp. o más probablemente al cangrejo dulceacuícola Potamus fluviatilis, con rasgos más o menos reales (normalmente las acuñaciones más antiguas presentan mayor fidelidad y en las posteriores el arte va degenerando progresivamente por imitación), pero en un didracma de Acragas del período arcaico (510-472 a.C.) el crustáceo representado es Pachygrapsus sp. (Figura 23).

            Hay que señalar también una curiosa e interesante acuñación en bronce de la misma ciudad datada entre el 425 y 406 a.C., donde además de una caracola y un pulpo, aparece un cangrejo devorando un poliqueto (Figura 27).

            También son numerosas las representaciones de esta figura en la isla de Cos (Asia Menor) entre el 480 y el 190 a.C.

8.- Peces.

            En cuanto a la fauna ictiológica (a excepción de las especies pelágicas como los túnidos) cabe destacar una interesante moneda romana consular, probablemente del siglo I antes de nuestra Era y atribuida a Cayi Proculeyo, amigo de Augusto, donde aparece una raya. Estas acuñaciones pertenecen a la isla de Corcira (Grecia) (1).

Ya en el Mar Negro encontramos el esturión en una acuñación en bronce del siglo IV a.C. en Panticapea (Tracia) (Figura 29).    .

La figura más llamativa corresponde a una escorpena (Scorpaena sp.) que aparece en un tetradracma de Acragas datado entre el 420 y 413 a.C., donde esta figura va acompañada de un cangrejo, un caracol y una concha de peregrino (Figura 28). Es curioso señalar cómo en este caso, en una sola moneda, aparecen representadas cuatro especies de animales bentónicos diferentes.


Figura 27.- Acragas, Sicilia, 425-406 a.C., Hemilitron. B. MBC 2-86; S-1022.
Figura 28.- Acragas, Sicilia, 420-413 a.C.,Tetradracma. Ag. MBC 2-59; S-747.
Figura 29.- Pantikapaion, Tracia, N. Grecia, s.IV a.C. (?). B. MBC 3-20; S-1700.
Figura 30.- Corcira, Illiria, s. I a.C., Semis. B. C 135-1.


Conclusiones:

            Como conclusiones podemos señalar que en la numismática helénica, tan variada en motivos, las especies marinas bentónicas se encuentran bien representadas y en muchos casos son exclusivas de algunas ciudades como la sepia en Coresia o el mejillón en Cumas, o bien aparecen en varias ciudades (pulpo y cangrejo).

            En general, el mayor número de acuñaciones con motivos de animales bentónicos lo encontramos en Sicilia y en Italia, lo cual se corresponde con las representaciones de figuras realistas relacionadas con el mundo marino en la cerámica, que tiene su máximo esplendor en la Italia meridional (Apulia, Campania y Lucania) en los siglos IV y III antes de nuestra Era, tras la ruina y declive de los talleres de Atenas a partir del año 404 a.C.

            Es importante señalar el carácter totémico original de estas representaciones animalísticas que en una fase posterior se divinizan (Sepia = Apolo, etc.).


Figura 31.- Distribución geográfica de las principales acuñaciones griegas con motivos de animales marinos bentónicos.


ABREVIATURAS:

Ag: Plata
B: Bronce o cobre.
AB: Álvarez Burgos, F., (1979). Catálogo general de la Moneda Hispánica. J. Vico, Madrid, 248 pp.
C: Cohen, H. (1875). Descripción general de las monedas de la República Romana. Cayón, Madrid, 1976, 357 pp.
MBC: A Catalogue of the greek coins in the British Museum:
                V. 1: Italy, Londres 1873.
                V. 2: Sicily, Londres, 1876.
                V. 3: Thrace, Londres, 1877.
                V. 8: Central Greece, Londres, 1884.
                V. 9: Crete and the Aegean Islands, Londres 1886.
S: Sears, D. (1978, 1979), Greek coins and their values. V. I: Europe. Seaby Publ. 1978, London, 316 pp. V. II: Asia and North Africa. Seaby Publ. 1979, London, 446 pp.



(1)   Sobre estas emisiones, un artículo reciente: Amela, L., 2012. La curiosa emisión de C. Proculeyo en Cefalonia. Omni 5: pp. 44-49.
          





domingo, 16 de febrero de 2014

Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas

2.1.- Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas. Eco Filat. y Numism. (Junio, 2007), 62(1153): 60-61. Imitaciones del denario de “Baskunes” en la Galia Belga. Eco Filat. y Numism. (Julio-Agosto, 2007), 62(1154): 56-58.

            El término “keltoi”, es decir “celtas” en griego, aparece por vez primera en el siglo VI a.C. para designar a las poblaciones que vivían al norte de la colonia griega de Marsella, y los romanos designaron con el nombre de “galos” a los pueblos de legua celta que vivían en el continente.

            Las primeras monedas celtas aparecieron en el siglo segundo(1) antes de nuestra Era, y copiaron las figuras que aparecen en las monedas de oro macedónicas de Filipo II y Alejandro Magno (382-336-323 a.C.) y que probablemente trajeron como pago a sus servicios los mercenarios galos que regresaban a su tierra de origen (Figura 1). 
Figura 1 .- Prototipo de estátera de Filipo II de Macedonia (359-336 BC), e imitaciones en oro de los ambianos, s. II a.C.


            En una segunda fase, como probable consecuencia del comercio con los romanos, los galos introdujeron en su numerario el patrón de plata, basado en el denario de Roma, que en muchas regiones sustituyó a la antigua moneda de oro a partir de la segunda mitad del siglo II a.C.. Durante este tiempo surgió un nuevo tipo monetario de menor valor, el “potín”, moneda fundida en moldes con una aleación de cobre, plomo y estaño (Figura 2). Por último las monedas de bronce aparecieron en época tardía en la Galia (salvo en la Narbonense, donde ya existían, como en la Península Ibérica, debido a la influencia romana) hacia los años 70-60 a.C., y en la zona noroeste de la Galia (Galia Belga) se acuñaron un gran número de variadas monedas en los santuarios. 
Figura 2 .- Potines de la Galia

           
            En muchos casos se imitaban otras monedas como los dracmas masaliotas y los denarios romanos (Figura 3), desarrollándose una variada tipología que incluye bustos, figuras mitológicas y monstruos, así como animales donde predominan el caballo y el jabalí. Entre los pueblos celtas de la Península Ibérica y los del resto del continente existe una notable diferecia estilística, mientras los primeros reflejan fielmente los temas representados en la más estricta tradición artística greco-latina, señalando claramente el nombre de la ceca emisora, los pueblos celtas del resto de Europa desarrollan un estilo propio, tradicionalmente calificado como de “arte bárbaro” y que no es sino un arte abstracto muy similar al que se ha desarrollado en el siglo XX , por otra parte no suelen llevar información epigráfica que permita identificar el lugar de acuñación.

Figura 3 .- a: Denario hispánico de Cornelius Lentulus (76-75 BC). b: Denario republican de Fabatus Roscius (59 BC). c: Imitación de los Celtas del Danubio del denario de C. Lentulus. d. – Curiosa doble imitación de los celtas de Panonia, por una cara del denario de R. Fabatus, y la otra del de C. Lentulus


            En este artículo nos centraremos en una de las poblaciones celtas de la Galia Belga, la tribu de los “Ambianos” que podemos localizar en la región que circunda la actual población gala de Amiens, en el norte de Francia, en esta zona se emitieron dos series de monedas que presentan unas características singulares, la primera imita en tipos y tamaño al denario ibérico de “Baskunes”, si bien en este caso el material utilizado en su fabricación es bronce y no plata, la segunda serie de emisiones imita la moneda anterior conservando la iconografía del reverso, pero cambiando sustancialmente la del anverso.

            Cabe preguntarse, ¿cómo llegaron los denarios de “Baskunes” a esta alejada región de la Galia Belga?, y ¿por qué fueron imitados precisamente estos denarios?. Pero antes de intentar contestar a estas cuestiones, que desarrollaremos en un artículo posterior, vamos a analizar brevemente las características de la ceca ibérica de “Baskunes”.

            Durante muchos años, los investigadores (linguistas, numismáticos e historiadores) han dado por sentado que el término “Barskunes/Baskunes” se identifica claramente como los “vascones” que habitaban la zona próxima a Pamplona, lo cual parece una deducción evidente a la vista de la similitud fonética entre ambos términos. Pero en los últimos años las cosas se han complicado algo, a partir del importante descubrimiento linguístico(2) de que el sufijo “-es” no es como se creía un nominativo plural de una etnia, sino el ¡ablativo singular de un topónimo!. Según esto, el significado del término “Barskunes” pasa a ser “para Barsku”. Es decir la ceca o población que emitió estas monedas se llamaría “Barsku” (o Basku en época posterior). Esta nueva interpretación nos plantea dos nuevas cuestiones, en primer lugar el nombre que lleva la moneda puede ser interpretado como “para ser usado por Barsku” o “fabricado para Barsku”, de forma que podríamos pensar en artesanos ambulantes, buenos conocedores de la tecnología de la fabricación de monedas, que se desplazarían a través del territorio ofertando sus servicios a las poblaciones de la zona. Estas poblaciones, probablemente no muy grandes, contratarían las emisiones más como una señal de prestigio que como una verdadera necesidad económica, y de esta sutil forma, poco a poco se iría introduciendo la costumbre de utilizar la moneda en poblaciones prerromanas que nunca antes la habían utilizado. Esta interpretación, que por el momento no deja de ser una mera hipótesis, explicaría las enormes similitudes que ocasionalmente podemos encontrar en las imágenes de diferentes cecas ibéricas, dado que serían los mismos maestros monederos los que fabricarían las emisiones para varias poblaciones diferentes. La segunda cuestión es que “Barskunes” sería un término celta para designar al pueblo de “Barsku” (con posterioridad se perdió la letra “r”), posiblemente de etnia vascona. Cuando actualmente hablamos del idioma vasco, en el idioma original habría que decir “euskera”, es decir que el término “vasco” no es “vasco”, “euskera” sí. Pues lo mismo que ocurre hoy en día, pudo haber pasado hace más de dos milenios, y bien pudieron ser los celtas fronterizos los que acuñaran este término (Basku-Vasco) para denominar una población habitada por gentes de etnia vascona que no habían desarrollado la escritura. De hecho la primera mención explícita a los vascones es bastante tardía y se remonta al año 76 a.C. en una cita de Tito Livio (XCI) referida a las guerras sertorianas. Las restantes fuentes clásicas acerca de los vascones son de época posterior (Plinio, Estrabón, Ptolomeo .....). Aparte de la tradicional localización de la ceca de “Baskunes” en las proximidades de la actual Pamplona, se han propuesto otras ubicaciones, como Rocaforte-Sangüesa (Canto, 1997), basándose en el nombre que los árabes daban a esta zona: “Baskunsa” (muy similar al nombre de la ciudad que emitió las mencionadas monedas).

            Otro hecho que no deja de resultar sorprendente es la enorme cantidad de denarios de plata que se emitieron en la ceca de “Baskunes” en un período inferior a un siglo, desde que comenzaron a fabricarse, probablemente a partir de la caída de Numancia (133 a.C.) hasta que finalizaron las emisiones autóctonas peninsulares tras la batalla de Munda (45 a.C.). Este hecho solamente se justifica en un contexto de situación bélica casi permanente, donde era necesario pagar a las tropas de mercenarios indígenas que participaban como aliados contra otros pueblos celtibéricos, y también en las guerras civiles que los propios romanos protagonizaron en la Península Ibérica.

            Dentro de la moneda acuñada en la Galia por los pueblos celtas, encontramos unas curiosas imitaciones en bronce del denario de la ceca de “Baskunes”, que se han sido halladas en las excavaciones realizadas en algunos santuarios al norte de Francia (como en el de Digeon). El primer autor que describe estas monedas es E. Lambert en 1864, llegándo a facilitar incluso su dibujo (lámina VIII nº18), pero considera que se trata de una moneda ibérica, y como tal se va transmitiendo en la bibliografía hasta bien avanzado el siglo veinte.

            Generalmente se admite que los primeros denarios de “Baskunes” comenzaron a acuñarse en la segunda mitad del siglo segundo antes de nuestra Era, estas primeras piezas eran de buen estilo (Figura 4a) y siguieron fabricándose hasta llegar a las copiosas emisiones del primer tercio del siglo I a.C., relacionadas con las guerras sertorianas (83 – 72 a.C), donde son frecuentes los tesorillos de denarios que incluyen piezas de las cecas de Baskunes, Sekobirikes y Turiasu (como el de la cueva de Usastegi en Ataun, Guipúzcoa). Estas acuñaciones tardías poseen un estilo más degenerado, donde por ejemplo, el busto del anverso en las piezas de Baskunes presenta una nariz de gran tamaño y la barba se resuelve con unos pocos puntos gruesos (Figura 4b). Este aumento en el tamaño de la nariz en los bustos que aparecen en las monedas ibéricas es típico cuando los cuños se desgastan y se retocan manualmente para prolongar su vida. Es precisamente una de estas emisiones tardías la que utilizarán como modelo los celtas ambianos del norte de la Galia (Figura 4c).

Figura 4 .- Denario de la ceca "Baskunes”.


            Los dos tipos de emisiones celtas que copian la moneda de la ceca ibérica de Baskunes son muy diferentes y nos dan valiosas pistas acerca de las técnicas de fabricación utilizadas. En el primer caso(3), la perfecta similitud, tanto en anversos como en reversos, entre los bronces de “IMONIN” y sus prototipos de denarios de “Baskunes”, nos lleva a pensar que los mismos denarios ibéricos pudieron servir como modelo o “patriz” (Figura 5), de donde se obtendrían las matrices para fabricar las monedas, posiblemente reproduciendo los cuños en cera y rodeándolos de arcilla para formar el molde que posteriormente se rellenaría con bronce fundido, mediante la técnica de la “cera perdida” utilizada en la antigüedad. Sobre los cuños de cera se introdujeron algunas pequeñas modificaciones como, en el anverso: adición delante de la cara, de una pequeña culebra o dragón, y debajo un círculo con un punto inscrito (lo que sería la letra silábica ibérica “ku”), por contra en la leyenda del reverso, la letra ibérica “Ku” pierde su punto central transformándose en la letra latina “O”. También en el reverso, se modifica la cabeza del jinete, haciéndola resaltar más mediante el curioso procedimiento de hacer un punto que actúa de ojo, y trazar a partir de él una espiral, colocando en la parte superior cuatro pequeños picos que simulan el pelo. También se modifica la cola del caballo y las dos últimas letras de la leyenda ibérica “E” y “S” se cambian por una “I” y una “N”. Todas estas modificaciones pudieron añadirse fácilmente después de haber obtenido la imagen en negativo (incusa) en un material blando (cera o arcilla) a partir de un denario original de “Baskunes”.

Figura 5 .- Imitaciones de los celtas ambianos: "bronces de IMONIN".


            La segunda emisión es completamente diferente y se realizó diseñando nuevos cuños, transformando completamente el anverso, sustituyendo el busto por un dibujo donde aparecen un par de torqueses en posición central y bajo ellos un collar rematado por sendas cabezas animales, encima, unas figuras de apariencia vegetal y bordeando la parte inferior, una serie de semicírculos con un punto interior (Figura 6). En el reverso se mantiene la figura del jinete con espada, si bien muy modificado respecto al modelo original, en este caso aparece la leyenda “IMONO”, donde las letras “O” llevan el punto central característico de la letra silábica “Ku”, tal como aparece en el denario de Baskunes, pero que curiosamente no figura en la emisión anterior. Este mismo símbolo queda grabado también sobre parte trasera del caballo. En una de las emisiones (Figura 6d) puede verse una pequeña figura bajo el caballo, parece tratarse de un caballito de mar, que también aparece representado en algunas emisiones de los celtas ambianos.

Figura 6 .- Imitación de los ambianos del denario de "Baskunes", denominada “pequeños bronces de IMONO”.  


            Curiosamente estos dos tipos monetarios no aparecen juntos, y se dan en zonas geográficas diferentes, mientras el primero, la imitación casi exacta del denario de Baskunes, se encuentra al norte en el Departamento del Somme, en La Picardía (santuario de Digeon, al sudoeste de Amiens), el segundo tipo, calificado como “homotipia de contigüidad” (4), aparece más al sur, en el departamento del “Seine-Maritime” (hallazgos de Rouen) y según esto sería una emisión posterior que copia la primera imitación. Sin embargo hay un hecho a tener en cuenta, y es la conservación en estas piezas (bronces de IMONO) de la letra silábica ibérica “ku” en la leyenda del reverso, que había desaparecido en la emisión anterior (bronces de IMONIN). Este dato nos permite plantear otra hipótesis, el denario de “Baskunes” fue imitado al mismo tiempo en dos zonas próximas independientemente y utilizando técnicas distintas, en el primer caso (IMONIN) empleando los propios denarios como punzones para fabricar los cuños, y en el segundo (IMONO) abriendo nuevos cuños, operación que permitió introducir mayores modificaciones en los motivos, conservando en este caso sólamente la figura original del reverso del denario de Baskunes.  

            No son éstas las únicas emisiones donde encontramos jinetes armados en las monedas celtas emitidas por los ambianos de la Galia Belga, también podemos ver el jinete portando un “falx” u hoz de guerra, similar al de las emisiones ibéricas de las cecas de “Oilaunikos” y “Umanbaate” (Figura 7b), esta última situada también en territorio vascón, si bien este caso no podemos demostrar que las emisiones galas hayan copiado a estas cecas ibéricas.

Figura 7 .- a: Bronce ambiano con jinete portando un “falx” u hoz de guerra. b: As de la ceca de Umanbaate (Navarra, España).


            En cuanto a la cronología de las imitaciones del denario de Baskunes, los datos más relevantes proceden de las excavaciones del santuario de Digeon (Somme), donde aparecieron varias piezas del primer tipo en un contexto arqueológico (junto con fíbulas, y monedas romanas) (5)que dan una datación bastante tardía para este tipo de emisiones, entre los años 40 y 70 de nuestra Era, es decir un siglo después de que cesara la fabricación de la moneda ibérica de “Baskunes” (en el 45 a.C) y de que la Galia hubiera sido completamente conquistada por Cesar (51 a.C.). Paradójicamente mientras los celtas seguían acuñando esta imitación de la moneda ibérica, las acuñaciones más cercanas al lugar donde se había emitido el prototipo, era los numerosos ases romanos de Cascantvm (Cascante), de tiempos del emperador Tiberio. ¡Estas imitaciones galas fueron fabricadas probablemente durante los mandatos de los emperadores Claudio y Nerón!.

            Puede sorprender la diferente cronología de los denarios de Baskunes (siglo I a.C.) y sus imitaciones galas (siglo I d.C.), pero por ejemplo, hemos podido ver en el artículo anterior cómo las estáteras griegas de oro de Filipo II y Alejandro Magno, fueron imitadas por los ambianos nada menos que ¡dos siglos más tarde!.

(1)  Tradicionalmente se consideraba que las primeras emisiones de oro galas correspondían al s. III a.C., pero recientemente se ha retrasado esta cronología en base a estudios metrológicos.
 
(2)  VILLAR, F. (1995). Estudios de celtibérico y de toponimia prerromana. Univ. Salamanca, 276 pp.

(3) IBÁÑEZ, M., 1993. Relations entre la Gaule belgique et la Celtibérie. Bull. Soc. Fr. Numismatique. 48(5): 564‑566.

(4) DELESTRÉE, L.P., 1996. Monnayages et peuples gaulois du Nord-Ouest. Ed. Errance. Paris: 144 pp.

(5) DELPLACE, Ch., 1987. Monnaies du sanctuaire de Digeon (Somme). En: Monnaies gauloises découvertes en fouilles. Dossier de Protohistoire 1: 125-137.