Mostrando entradas con la etiqueta San Sebastián. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Sebastián. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de enero de 2024

Hallazgo monetario del convento de Santa Teresa (San Sebastián).

 Hallazgo monetario del convento de Santa Teresa (San Sebastián). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 174/175 (2009): pp. 35-54.

Marian Guereñu Urcelai

Mª Dolores Ibáñez San Millán

Miguel Ibáñez Artica

 


Convento de Santa Teresa en la “parte vieja” donostiarra.












































viernes, 31 de agosto de 2018

Dos historias paralelas contadas por las medallas.


Dos historias paralelas contadas por las medallas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 77(1273) (Mayo 2018): pp. 49-51.

Miguel Ibáñez Artica.





            Entre las medallas conmemorativas resultan especialmente interesantes las que reflejan acontecimientos históricos de relevancia. Aunque en algunos casos pueden llegar a falsear la verdad (por ejemplo las medallas donde se refleja la rendición de Blas de Lezo ante el almirante Vernon(1)), en la mayoría de ocasiones son fieles testigos de los acontecimientos acaecidos.

            Este es el caso de las dos medallas que pasaremos a comentar,  que conmemoran respectivamente la “liberación” de las ciudades de Pamplona y San Sebastián en el transcurso de la Guerra de la Independencia. Se trata de los ejemplares de la colección producida por James Mudie en 1820 para celebrar los triunfos británicos en las guerras napoleónicas. Fueron fabricadas en Birminham en oro, plata y bronce como contraposición a las numerosas emisiones francesas que glorificaban las gestas napoleónicas, dándose la circunstancia de que estas medallas inglesas presentan el mismo módulo que las francesas, 41 mm, y además en muchos casos fueron obra de los mismos artistas franceses que poco antes se habían dedicado a glorificar la obra de Napoleón Bonaparte en las medallas.

La primera de ellas, que es el número 25 de la colección Mudie (Figura 1) muestra en el anverso el retrato del Mariscal de Campo Arthur Wellesley, primer duque de Wellington y en el reverso un soldado romano a caballo que recibe las llaves de la ciudad de Pamplona, representada por una figura femenina que le extiende los bazos ofreciéndole una llave en su mano derecha, con la leyenda en inglés “Inglaterra protege la ciudad de Pompeyo”, y en el exergo “Capitulación de Pamplona, octubre, el 31 de 1813”. Esta medalla fue realizada por el parisino N.G.A. Brenet y el suizo J.P. Droz.


Figura 1.- Medalla de la capitulación de Pamplona (Museo de Navarra: n. 14.522).

            La “conquista” de Pamplona, o más bien de la Ciudadela de Pamplona por las tropas francesas resulta una historia cuando menos curiosa. El 31 de diciembre de 1807 un ejército al mando del general D’Armagnac cruzó la frontera, para llegar a Pamplona el 8 de febrero. En teoría el objetivo era descansar en la ciudad para proseguir viaje hacia Portugal, si bien las instrucciones secretas del general francés eran las de ocupar la Ciudadela. D’Armagnac se entrevistó con el Virrey de Navarra,  Leopoldo de Gregorio y Paterno, Marqués de Vallesantoro, solicitando acantonar las tropas francesas en la Ciudadela, a lo que el Virrey se negó aduciendo que para ello tenía que recibir autorización de Madrid. Ante la negativa, se ideó un plan de ocupación del recinto fortificado, en la noche del 15 al 16 de febrero, un grupo de unos cien soldados franceses seleccionados, aparentemente desarmados se dirigieron hacia la puerta principal de la Ciudadela para recoger las raciones de pan que se les entregaban diariamente, y aprovechando que una blanca capa de nieve cubría el suelo, comenzaron a arrojar bolas de nieve a los soldados que custodiaban la Ciudadela, provocando a la guarnición, que comenzó a devolver las bolas de nieve a los franceses, y aprovechando los momentos de distensión producidos por esta singular “batalla”, un grupo de soldados franceses que portaban sus armas escondidas bajo los capotes, entraron y desarmaron a los vigilantes sin realizar un solo disparo. Así pues, podemos decir que la Ciudadela de Pamplona, una de las más impresionantes fortificaciones de la época, se conquistó con bolas de nieve.


Figura 2.-  En la documentación remitida por el Virrey de Navarra el 16 de febrero se indica “las críticas circunstancias del dia han sido el que se acuartelasen en esta plaza tropas francesas…”. En la imagen, la entrada principal de la Ciudadela de Pamplona.

            Casi seis años más tarde, el 31 de agosto de 1813, la situación había cambiado drásticamente, la guarnición francesa de 3.000 soldados al mando del gobernador francés de Pamplona Louis Pierre Jean Cassan, se encontraba sitiada en la Ciudadela por un ejército de más de 10.000 hombres al mando del mariscal donostiarra Enrique José O’Donnell. Tras las contundentes derrotas de las tropas francesas infringidas por el Duque de Wellington, primero en Vitoria (21 de junio) y un mes más tarde a las afueras de Pamplona, en Sorauren (25 de Julio) la suerte de los franceses que ocupaban la el recinto amurallado estaba decidida.

A pesar de todo, las tropas francesas resistieron dos meses el asedio, e incluso amenazaron con volar el recinto fortificado antes de rendirse, pero ante la repuesta de Wellington de que si lo hacían todos los oficiales serían ejecutados y los soldados diezmados, finalmente se produjo la capitulación el 31 de octubre, fecha que se recoge en la medalla.

            La segunda pieza corresponde a la liberación de la ciudad de San Sebastián y es la número 24 de la colección Mudie, obra de Thomas Webb, Peter Rouw y George Mills. En el anverso aparece el perfil de Thomas Graham barón de Lynedoch, a quien Wellington ordenó dirigir el asedio de San Sebastián (Figura 3).


Figura 3.- Medalla conmemorativa de la “liberación” de San Sebastián.

            Tras la derrota del ejército napoleónico en Vitoria el 21 de junio, y mientras el grueso de las tropas francesas cruzaba la frontera en retirada, el general Emmanuel Rey se hacía cargo de la ciudad al mando de un contingente de 2600 soldados que en julio fueron sitiados por el ejército de Wellington. Mientras el Duque dirigía las tropas españolas que contuvieron la ofensiva francesa en el río Bidasoa, el general Graham al mando de las tropas anglo-portuguesas conseguía romper las defensas de la ciudad por el lugar conocido actualmente como “La Brecha” el 31 de agosto de 1813 a las dos de la madrugada (Figura 4).


Figura 4.- Diorama de la conquista de San Sebastián, en el Museo del Real Regimiento Escocés en Edimburgo, y vista de la calle “31 de Agosto” de Donostia, la única que no fue incendiada al encontrarse en primera línea de fuego y servir de parapeto a las tropas atacantes.

            A pesar de que el general francés había ordenado la evacuación, varios miles de donostiarras permanecieron en la ciudad con la esperanza de ser liberados, pero tras irrumpir en la ciudad, y retirarse los franceses al castillo de la Mota en el monte Urgull, las tropas “libertadoras” se dedicaron al pillaje y al saqueo de la ciudad durante seis días y medio, asesinado indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños, de forma que el fatídico día del 31 de agosto, además de las casi 4.000 bajas que sufrió el ejército inglés en la contienda fallecieron asesinados más de un millar de civiles.

            Al anochecer se inició un voraz incendio provocado por los saqueadores que arrasó la ciudad, salvándose una treintena de casas de un total de 600, en la antigua calle de la Trinidad, rebautizada como “31 de agosto”, que no fueron incendiadas al encontrarse durante la primera semana de septiembre en primera línea de fuego, sirviendo de protección a las tropas atacantes de las balas de los franceses refugiados en el monte Urgull.

El teniente Matías de Lamadrid, testigo de los acontecimientos,  recoge en su diario: “Los excesos que cometieron los ingleses, como los portugueses, no tienen cuento, y jamás estas dos naciones se quitaron el horrible borrón que aquí echaron a sus glorias. Cual si la infeliz ciudad fuese de enemigos, los más implacables la saquearon cruelmente, mataron a varios de sus desdichados moradores, y por último la incendiaron, quedando esta hermosa población hecha ceniza, excepto unas 34 casas….. No hubo doncella, casada, ni niña que no experimentase su brutalidad. Y, en fin, ellos robaron, incendiaron e hicieron con esta ciudad amiga lo que apenas puede imaginarse hacible en la más contraria”. (2)


Figura 5.- “Cementerio de los ingleses” en el monte Urgull de San Sebastián.

            Tras dos meses de un duro asedio en el que el ejército sitiador tuvo miles de bajas, las tropas que se defendían en el castillo de la Mota se rindieron el 8 de septiembre, ese mismo día las autoridades municipales y vecinos supervivientes se reunían en el barrio de Zubieta para planificar la reconstrucción de la arrasada ciudad, y en diciembre ya se había constituido la Junta de Obras encargada de la tarea que concluiría 36 años más tarde, en 1849.


Figura 6.- Imágenes de los reversos de las medallas de Mudie: a.- liberación de Pamplona; b: liberación de San Sebastián; c.- Batalla de los Pirineos.

            Las medallas de Mudie reflejan muy bien los distintos escenarios, Pamplona con una imagen pacífica (Figura 6a), y San Sebastián, con una escena violenta (Figura 6b). La destrucción y saqueo de la ciudad fue consecuencia del duro asedio y feroz combate que tuvo lugar en los días previos, y que causó centenares de bajas en el ejército atacante, de forma que tras penetrar en la ciudad por la brecha abierta en las murallas, y replegadas las tropas francesas al castillo de Urgull, los soldados británicos y portugueses vertieron toda su ira en los pacíficos habitantes de la ciudad.

            Otra medalla de esta serie está dedicada a la batalla de los Pirineos, que tuvo lugar a finales de julio y comienzos de agosto de 1813, y que se libró en Roncesvalles y Maya (25 de julio), Sorauren (28 de julio) y Echalar (2 de agosto) concluyendo con la derrota del mariscal Soul que había llegado con un importante ejército desde Francia en ayuda de las guarniciones de Pamplona y San Sebastián. En esta medalla el león británico que ha escalado el Pirineo ataca al águila napoleónica, destruyendo con sus fauces el huso de Júpiter (Figura 6c).

Notas:

(1) Las medallas de Blas de Lezo y el almirante Vernon. (Diciembre, 2003)  Eco Filatélico y Numismático 59 (1114): 42-43.

(2) Sánchez, J.L. (2009). Diario de un Oficial en la Guerra de Independencia (1813-1814). Región Editorial, Palencia: 140 pp.











lunes, 30 de abril de 2018

4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA.


4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA. Exposición sobre la moneda china, organizada por alumnos de 4ºA de la ESO del Instituto Bidebieta de San Sebastián/Donostia en los meses de Abril y Mayo del año 2009.

 

 

Pre Scriptum”:

            Dentro de los proyectos de “interculturalidad” llevados a cabo en el Instituto Bidebieta de San Sebastián, en el año 2009, y con la participación de alumnas de nacionalidad china, se organizó una exposición que con el título 4.000 años de monedas en China, reunió un total de 503 piezas, en su mayoría originales, acompañadas de paneles informativos redactados en castellano, euskera y chino.

            Los alumnos del centro, a través de visitas guiadas en euskera y castellano, pudieron contemplar la exposición y asistir a la conferencia que bajo el título “La moneda china” impartió el Dr. Julio Torres del Museo de la Casa de la Moneda de Madrid el día 15 de mayo. La exposición se mantuvo abierta al público entre los días 20 de abril y 22 de mayo, pudiendo visitar la misma cualquier persona interesada en el tema de forma gratuita.

            La exposición se estructuró en torno a cuatro bloques temáticos, en el primero dedicado a las “Primeras monedas en China”, se presentan las antiguas conchas de caurí utilizadas como moneda durante las dinastías Sia y Shang (2205-1125 a.C.), junto con imitaciones elaboradas con diferentes materiales, piedra, arcilla, madera, bronce...

            En un segundo bloque temático se exponen las monedas con forma de objetos (palas, navajas, alabardas, puentes, peces...) utilizadas en tiempos de la dinastía Zhou (1122-221 a.C.) y ocasionalmente en períodos posteriores (9-23 d.C.).

            El tercer apartado trata de las monedas redondas, los típicos “cash” con un orificio cuadrado en el centro, que servía para poder ensartar las monedas en cuerdas lo que facilitaba su transporte, así como de los lingotes de plata utilizados como moneda.

            Una última sección presenta una serie de originales formas de dinero como las monedas de té, bambú o porcelana, así como los billetes elaborados con papel de morera utilizados en China de forma oficial desde el siglo noveno de nuestra Era. En este apartado se incluyen también los denominados “billetes del infierno”, que son quemados en los funerales para que el difunto disponga de moneda en el más allá.


 

 

 

4.000 AÑOS DE MONEDAS EN CHINA.

I.- Las primeras monedas de China.

            Las monedas comenzaron a usarse en China hace unos 4.000 años, los primeros objetos utilizados con este fin fueron las conchas de unos pequeños caracoles marinos denominados cauris (Monetaria moneta y M. annulus).  (Figura1)


Figura 1: Denominación: Cauri (Pei)
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)
Observaciones: A la dcha. conchas actuales.

            En la escritura china, muchas palabras relacionadas con actividades monetarias o económicas presentan el radical “pei” '' (a veces simplificado como ), que es el pictograma que representa la concha de cauri, símbolo que aparece frecuentemente en las inscripciones de oráculos sobre caparazones de tortuga y huesos de buey de los siglos XIV-XI a.C. (Figura 2)

Figura 2: Denominación: Huesos oraculares  (甲骨).
Cronología: Finales de la dinastía Shang 1.200-1.046 a.C.)
Material: Hueso
Observaciones: Reproducciones.


Figura 2a: Fosa con huesos oraculares del yacimiento arqueológico de Yinxu, Anyang.

Estas pequeñas conchas unidas en grupos de diez unidades, denominados “peng”, constituyeron la unidad monetaria durante muchos siglos, recibiendo la denominación de “huo pei” o cauri monetario. Con el fin de poderlos ensartar en una cuerda para así transportarlos con más comodidad, se practicaba un orificio en la parte superior de la concha, y así es como aparecen en los hallazgos. (Figura 3) En algunas regiones como Yunnam su utilización como moneda se mantuvo hasta hace poco tiempo.


Figura 3: Denominación: Peng (unidad monetaria de 10 Cauris).
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)


            El aumento de las transacciones comerciales incrementó la necesidad de moneda, y como las conchas marinas no eran suficientes, comenzaron a fabricarse imitaciones de cauris en hueso (Figura 4), piedra (Figuras 5, 6), jade (Figura 7), madera (Figura 8) e incluso recortando trozos de otras conchas para darles la apariencia de cauris (Figura 9). A veces estos cauris y sus imitaciones se guardaban en jarras de bronce, y por ese motivo en algunos casos podemos encontrarlos teñidos de un color verdoso muy llamativo (Figura 4).


Figura 4: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-221 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Hueso.
Observaciones: Los dos ejs. inferiores presentan un color
verdoso debido a que fueron conservados en recipientes de bronce
durante bastante tiempo.


Figura 5: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Piedra.


Figura 6: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Mármol.


Figura 7: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Madera.

                                                   
Figura 8: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Jade.


Figura 9: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastías Xia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas recortadas para darles la apariencia de cauris.


Figura 10: Denominación: Cauris y sus imitaciones representados en sellos postales.
Cronología: 1981 (s.XX).
Material: papel.

Hacia el año 1.100 a.C. se comenzaron a fabricar imitaciones de cauris con bronce fundido (Figura 11), se trata de las primeras monedas metálicas conocidas, varios siglos antes de que en Asia Menor los griegos “inventaran” la moneda (Figura 12).

           

Figura 11: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): hacia el 1.100 a.C.
Material: Bronce
Observaciones: Los ejs. de la izda. son tal como aparecen al salir del molde (Reproducción).


Figura 12: Denominación: monedas griegas.
Cronología: s. VI-III a.C.
Material: Plata, electron.
               
            Las posteriores imitaciones de cauris en bronce “yibi” conocidas por los numismáticos como “nariz de hormiga” o “cara de fantasma”, (Figura 13) fueron la principal moneda de Chu () siendo corrientes a partir de finales del período de los “Reinos Combatientes” (480-221 a.C.), hasta ese momento se seguían utilizando los cauris verdaderos.


Figura 13: Denominación: Imitación de Cauri “Nariz de hormiga” o “Cara de fantasma” (“yibi”).
Cronología: Finales del Período de los “Reinos combatientes”: 480-221 a.C.
Material: Bronce.
Observaciones: Los ejs. de la izda., unidos tal como salen del molde, son reproducciones.
                                                                                             
            Por último existen imitaciones de cauri en arcilla de la época Zhou (hacia el 300 a.C.) utilizadas como “moneda de los muertos” y que suelen aparecer en sepulturas. (Figura14)

            Todavía en la actualidad (año 2009) siguen utilizándose cauris como moneda en algunos rincones del planeta, como entre los Dagaaba del norte de Ghana (África) o entre los Dani de la provincia de Irian Jaya en Nueva Guinea (Oceanía).


Figura 14: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Arcilla.
Observaciones: El ej. central presenta inscripciones. Estas imitaciones se utilizaron como moneda “funeraria”                                      depositándose en los enterramientos como “dinero de difuntos”.



 II.- Monedas con formas de objetos.

            Podemos diferenciar dos tipos de objetos premonetales, los que derivan de adornos 
(éste puede ser el caso de los cauris) y aquellos que tienen algún tipo de utilidad práctica 
como ropas, ganado, grano, sal, herramientas agrícolas, armas, etc..., o a veces figuras en 
miniatura de las mismas. Un buen ejemplo lo tenemos en puntas de flecha de bronce usadas 
como moneda, o en las “monedas alabarda” que circularon hacia el 400 - 300 a.C., 
descubiertas recientemente en Shaoxing, localidad perteneciente al antiguo reino de Yue. 
(Figura 15)      


Figura 15: Denominación: Moneda “alabarda” y   alabarda tipo “ke pi”. Reino de Yue.
                               Cronología: Dinastía Zhou, perído “Primaveras y Otoños (722-481 a.C.)         
Material: Bronce.

            Durante el período de los “Reinos combatientes”, desde el siglo V a.C. hasta el 221 a.C., 
           circularon cuatro tipos principales de monedas, los pequeños cauris de bronce “cara de 
          fantasma” (“daiming tongbei”), las “monedas azada” (“bu bi”) empleadas por los Wei (), 
          los Han () y los Qin (), las “moneda cuchillo” (“dao”) de los Zhao () y los Yan (), y 
          las monedas redondas (“huan qian”) de los Qin. 


Figura 16: Denominación: Monedas “Azada”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Los dos ejs. de la derecha del usurpador Wang Mang (9-23 d.C.)
Material: Bronce.


            Las “moneda azada” más antiguas, de mango hueco, suelen tener un tamaño grande y un peso comprendido entre los 30 y 40 gramos, sin inscripciones o con indicaciones de unidades de peso, mientras que las más modernas, con puntas agudas o rectas, llevan inscripciones y su peso se reduce a 6 gramos. (Figura 16) Estas monedas reproducen en miniatura los instrumentos de uso agrícola (Figura 17) También en las “moneda cuchillo” encontramos piezas más grandes y otras más pequeñas, como los abundantes cuchillos “yi dao” del reino Yan. (Figura 18)


Figura 17: Denominación: Azada de hierro.
Cronología: Finales de Dinastía Zhou (hacia 300 a.C.).
Material: Hierro.



Figura 18: Denominación: Monedas “cuchillo”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Bronce.
           
            Otros muchos objetos considerados como monedas aparecen en la frontera entre China y Mongolia, en el desierto de Ordos y pertenecen a la Edad del Bronce, son las denominadas monedas “Wa Wa” o “cicadas” (Figura 19), u otras formadas por la unión de pequeñas bolitas.(Figura 20) Dentro de este grupo heterogéneo de monedas de formas muy variadas, podemos mencionar las “monedas puente”, (Figura 21) datadas entre los años 1000 y 500 a.C., a veces con formas sencillas o con terminaciones con aspecto de cabeza de dragón; placas de bronce con un aspecto característico, denominadas “monedas escudo” o “monedas zarza”(Figura 22), las “monedas campana”, con aspecto de campanillas de pequeño tamaño (Figura 23), o las “monedas pez” con la forma de dicho animal (Figura 24). Todas estas “monedas” circularon en los diferentes territorios de China durante la dinastía Zhou (1122-255 a.C.) y no es seguro que se trate de monedas con función económica, tal vez algunas de ellas fueron empleadas como objetos rituales, mágicos o como monedas para usos concretos. (Figura 25)


Figura 19: Denominación: Monedas “Wa Wa”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 20: Denominación: Monedas formadas por pequeñas bolas unidas.
Región de Ordos al sur de Mongolia.
Material: Bronce.



Figura 21: Denominación: Monedas “Puente”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.



Figura 22: Denominación: Moneda “Zarza”
Cronología: Dinastía Zhou (1122-221 a.C.)
Material: Bronce.
Observaciones: Reproducción.


                       
Figura 23: Denominación: Monedas “Campanilla”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.


Figura 24 Denominación: Monedas “Pez”
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos
Combatientes” (475-221 a.C.)
Material: Bronce.




Figura 25: Denominación: Sellos postales.
Cronología: s. XX (1981).
Material: Papel








III.-La moneda redonda. Lingotes de plata. Moneda moderna.

            El rey de los Qin (260-210 a.C.) fundó una nueva dinastía adoptando el título de “Huángdi” (皇帝) que podemos traducir como "emperador". A partir de este momento todos los monarcas chinos posteriores utilizarán esta denominación, abandonando la denominación de "reyes" ( wáng). El nuevo emperador se hizo llamar Shǐ Huángdì (始皇帝) ("primer emperador"). y con él surge, por primera vez en la historia, un estado chino fuerte, centralizado y unido. Las primeras medidas adoptadas fueron la unificación de la escritura,  pesas, medidas y también las monedas, eliminado las formas anteriores e introduciendo una moneda de cobre redonda con un orificio cuadrado en el centro, el “Ban Liang” (medio tael), tipo que se mantendrá hasta el siglo XX. La forma que adopta la moneda simboliza el cielo (circulo) y en su centro la Tierra (representada por un cuadrado) (Figura 27). Recientes investigaciones en el campo de la arqueología muestran que estos tipos monetarios ya se usaban por los Quin con anterioridad, durante el violento período de los “Reinos combatientes” (475-221 a.C.). (Figura 26)


Figura 26: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 27: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Qin (220-180 a.C.
Material: Bronce.


            Para evitar falsificaciones, en el año 113 a.C. se estableció la primera ceca nacional “Shanglin Sanguan”, en la capital Chang'an (la actual Xi'an). Las monedas se obtenían a partir de moldes realizados en materiales duros como la piedra o cerámica (28), pero a partir de la dinastía Tang (618-907 d.C.) se comenzaron a utilizar moldes de arena.


Figuras 28a y b: Denominación: Fragmentos de matrices para fabricar moldes de monedas “Wuzhu”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los  “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Arcilla.
Figura 28c: Denominación: Molde de piedra para fabricar monedas.
Cronología: Johor, Malasia s. XVIII d.C.
Material: Piedra.
Figuras 29a y b: Denominación: Tesorillo de  monedas “Wuzhu”.
Cronología: Han Occidentales (西汉) (206 a.C.-9 d.C.)
Material: Bronce.
            Uno de los tipos monetarios más abundantes fue el “Wuzhu”, (cinco “zhu”, unidad de peso de unos 0,66 gramos), fácilmente reconocible por llevar la palabra “Wu” a la derecha del orificio y “Zhu” a la izquierda, (Figura 29) aunque en ocasiones sufrió depreciaciones (Figura 30). Comenzaron a emitirse en el año 118 a.C. y se estima que se fabricaron casi treinta mil millones de monedas de este tipo solamente durante la dinastía de los Han occidentales (206 a.C. – 9 d.C.), su uso se prolongó hasta el año 621 d.C. cuando fueron reemplazadas por nuevos tipos monetarios (“bao”) emitidos durante la dinastía Tang (621 – 906 d.C.). (Figura 31) Además del cobre y bronce, excepcionalmente se utilizaron otros metales como el hierro y el plomo. (Figura 32)
Figura 29d: Denominación: Monedas Wuzhu tal como salieron del molde sin recortar.
Cronología: 118 a.C.- 621 d.C.
Material: Bronce.
                                              


Figura 29c: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño normal.
Figura 30: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño pequeño (devaluadas).
Cronología: Dong Zhuo.  Finales s. II d.C.
Material: Bronce.


Figura 31: Denominación: Monedas Kai Yuan Tong Bao.
Cronología: Dinastía Tang (618-907 d.C.).
Material: Bronce.


Figuras 32a, b y c: Denominación: Monedas Ban Liang  y
Qian Heng Zhong Bao de plomo.
Cronología: 350-180 a.C y 900 – 971 d.C.
Material: Plomo.
Figura 32d: Denominación: Chien-yuan chung-pao
Cronología: 758-762 d.C.
Material: Hierro.
                                                                          
.                   

Lingotes y monedas de plata. Marcas de banquero. Emisiones modernas.

      La plata, en forma de pequeños lingotes, comenzó a ser utilizada en China con fines 
     monetarios hacia el año mil de nuestra Era. Aunque durante la dinastía Yuan (1271-1368) los 
    billetes sustituyeron a la moneda, prohibiéndose la circulación del oro y la plata, es 
    precisamente desde este momento, y hasta tiempos recientes, cuando la plata fue considerada 
    como la principal medida de valor. (Figura 33) De nuevo, a finales del s. XIV el gobierno 
    prohibió la circulación de metales preciosos, pero el establecimiento del comercio con occidente 
     y la entrada masiva de moneda de plata española obligaron a las autoridades a 
     levantar la prohibición.                    


Figura 33a: Denominación: Lingote Yuan Pao Cronología: s. XVIII d.C.
Material: Plata.
Figura 33b: Denominación: Lingote “Silla de montar”. Cronología: s. XIX-XX d.C.
Material: Plata.

            Los lingotes de plata se denominan “scyee” o “sigh-zee”, términos que derivan de 
dos palabras cantonesas que significan “seda fina”, y en ellos figura el nombre de su 
fabricante como garantía de la pureza del metal. Su tamaño varía desde uno hasta más de 50 
taels y aunque pueden adoptar formas variadas, los más frecuentes tienen aspecto de barco. 
Se trata de un tipo monetario utilizado fundamentalmente por comerciantes y banqueros, 
(Figura 34) aunque también podemos encontrar lingotes que servían para pagar los impuestos 
de la sal o los derechos de la utilización de un puerto comercial. La contabilidad de estos 
lingotes, y también la de la moneda se hacía mediante un sistema de cálculo basado en el ábaco,
sin utilizar el álgebra, (Figura 35) esta forma de cálculo matemático todavía sigue empleándose 
en la actualidad en China. (Figura 36)       


Figura 34: Denominación: Lingotes “Yuan Bao”.
Cronología: s.XX  d.C.
Material: Plata.
Observaciones: Reproducciones ?.


Figura 35: Denominación: Ábaco para hacer cálculos.
              .         Cronología: s. XIX d.C.
      Material: Madera, bambú, hueso, papel.
                                                                                                             
                El comercio con Filipinas introdujo la moneda española denominada “real de a ocho” o duro en el floreciente mercado asiático, y a partir de 1565 se estableció un comercio regular entre Méjico y Filipinas, el galeón de Manila viajaba todos los años transportando grandes cantidades de moneda de plata y regresando con variados productos orientales (perlas, seda, muebles, especias...) procedentes sobre todo de China. Con la entrada de los “reales de a 8” mejicanos, banqueros y comerciantes chinos comenzaron a utilizar la moneda española de forma habitual en sus transacciones, exigiendo a sus socios comerciales occidentales (ingleses, holandeses y portugueses) duros de plata españoles, como medio de pago. Con el fin de acreditar el valor de las monedas, se marcaban sobre ellas signos denominados “chops”, realizados tanto por las autoridades como por los particulares, y cuantos más “chops” tenía la moneda, mayor era su garantía de autenticidad, por este motivo no es extraño ver piezas “acribilladas” de contramarcas. (Figura 37)

            Durante siglos, la moneda china se había fabricado en moldes con metal fundido, y es a finales del s.XIX cuando el gobernador de las provincias de Guangdong y Guangxi importó maquinaria moderna de acuñación. (Figura 38) Poco después, durante la República de China (1912-1948) los dólares de plata (yuan) acuñados con las modernas máquinas sustituyen a los antiguos “tael” desarrollándose un aumento progresivo en la utilización de billetes de banco.


Figura 37: Denominación: Reales de “a ocho” españoles de
la ceca de Méjico) con resellos chinos  y japoneses
Cronología: s. XVIII-XIX  d.C.
Material: Plata.



Figura 36: Denominación: Figura de un banquero con lingotes “Yuan Bao” haciendo cálculos con un ábaco. Cronología: s.XIX  d.C. Material: Plata.



Figura 38: Denominación: Cuño moderno para fabricar “dólares” de plata.
Cronología: Finales s.XIX  d.C.
Material: Hierro, plata.





IV.-Billetes y monedas exóticas (porcelana, bambú y té).

         Cuando el comerciante veneciano Marco Polo visitó China en el año 1271, una de las cosas que más le llamó la atención, fue que en dicho país se usaban como moneda trozos de papel, elaborado con la corteza del árbol de morera. (Figura 39). Como otros muchos avances técnicos (pólvora, papel, imprenta,...), los billetes de papel moneda se inventaron en China hacia el siglo noveno de nuestra Era. Surgieron como certificados de depósito que los bancos privados hacían al Gobierno, y con el respaldo del Estado estos billetes tenían valor en todo el imperio, facilitando así el transporte del dinero de un lugar a otro. Durante la dinastía Sung (960-1279 d.C.) fueron monopolio del estado, (Figura 40) convirtiéndose en dinero crediticio, es decir respaldado por el oro y la plata acumulado en los tesoros reales. En occidente, este nuevo tipo monetario comenzó a utilizarse ocho siglos más tarde.


Figura 39: Denominación: Billetes fabricados con corteza de morera
Cronología: Comienzos s.XX .
 Material: Papel.


                                                                       .
Figura 40: Denominación: Placa de bronce para imprimir billetes.
Cronología: Anterior al s. XIX d.C.
Material: Bronce.
                                                               Observaciones: Reproducción.


            Otra forma de moneda, muy curiosa, también citada por Marco Polo en el siglo XIII, son los denominados “billetes del infierno”,  billetes de papel sin valor que son quemados en los funerales, con el fin de que las almas de los difuntos cuenten con dinero en el mundo de los muertos (Figuras 41, 42). Todavía en la actualidad se sigue esta tradición en los funerales budistas de todo el mundo.


Figura 41: Denominación: Placas de madera para imprimir “Billetes del Infierno”.
.Cronología: s. XIX  d.C.
Material: Madera.


Figura 42: Denominación: “Billetes del Infierno”.
Cronología: s. XX  d.C.
Material: Papel.


También en algunas regiones se han utilizado monedas de té prensado en forma de placas, (Figura 43) estas placas eran transportadas en caravanas de camellos hasta las apartadas regiones del Tíbet, Siberia y Mongolia, y durante el camino se usaban como moneda para adquirir alimentos o pagar servicios, costumbre que pervivió hasta mediados del siglo veinte.


Figura 43: Denominación: Moneda de té.
Cronología: s. XX d.C.
Material: Té.


                                    
        Podemos señalar además dos tipos de monedas singulares, en un caso se trata de piezas de porcelana, utilizadas en principio como fichas de juego, en las colonias chinas establecidas en Indochina desde mediados del s. XVIII hasta el último cuarto del s. XIX, pero que terminaron por convertirse en auténticas monedas, aunque sólo tenían valor local, dentro de la zona de influencia del banquero que las emitía.(Figura 44) En agosto de 1875, el gobierno siamés prohibió la circulación de estas monedas de porcelana, dando un plazo hasta diciembre de ese año para su retirada, aunque al parecer, siguieron circulando durante bastante tiempo después de su prohibición.
Figura 44: Denominación: “Monedas” de porcelana, Siam.
Cronología: s. XIX-XX  d.C.
Material: Porcelana.
           

Finalmente, tanto bancos como comerciantes particulares, emitieron también “monedas” en trozos rectangulares de bambú, unos casos con las marcas de valor grabadas en relieve, o en otros casos dibujadas sobre la superficie. (Figura 45)


Figura 45: Denominación: Monedas de bambú
Cronología: s. XX d.C.
Material: Bambú.


Figura 46: El edificio de oficinas “Fang Yuan” Building se asemeja a una antigua moneda china, y está ubicado en la ciudad de Shenyang en la República Popular de China.
                                                     .



Figura 47: Detalle de la exposición a.


Figura 48: Detalle de la exposición b.


Figura 49: Detalle de la exposición c.


Figura 50: Detalle de la exposición d.


Figura 51: Detalle de la exposición e.



Figura 52: Detalle de la exposición f.



Figura 53: Alumnos 4º A (ESO) Instituto Bidebieta (San Sebastián) responsables de la exposición:
Carlos Zamora, Yadira Arciniega, Lulu Hu  y Yu Zhou.


Figura 54: Panel explicativo 1


Figura 55: Panel explicativo 2


Figura 56: Panel explicativo 3


Figura 57: Panel explicativo 4


Figura 58: Panel explicativo 5


Figura 59: Panel explicativo 6


Figura 60: Artículos aparecidos en prensa sobre la exposición.



Figura 61: Bibliografía básica utilizada.


Post scriptum”:

            En la actualidad el Instituto de Bidebieta de San Sebastián está abocado al cierre. (http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/gipuzkoa-afronta-primer-20171116001844-ntvo.html) Los orígenes se remontan a hace varios años, cuando desde la administración, calculadamente, se adoptaron medidas que progresivamente supondrían un drástico recorte en la matrícula de alumnos del centro, y que en unos pocos años terminarían desembocando en la situación actual. La primera de estas medidas fue la eliminación del bachillerato nocturno, al que acudían alumnos que compatibilizaban el trabajo y los estudios, después, la supresión de los ciclos formativos (dos de grado superior y otros dos de grado medio), y por último la reciente eliminación del modelo “A” en la ESO y la implantación de dichos estudios en una escuela pública situada a unos metros del Instituto.

Hasta ese momento los alumnos de la provincia que querían cursar sus estudios en castellano (con la asignatura de euskera) disponían de este único centro público. De esta forma se recibían en el centro alumnos de lugares distantes (Irún, Beasáin, Tolosa...), generalmente procedentes de países hispanohablantes (Sudamérica), y también de otros lugares (China, Marruecos, Mongolia...), o bien hijos de personas desplazadas coyunturalmente desde otros puntos de la geografía nacional.

Con un cualificado servicio de atención a los alumnos extranjeros que no conocían la lengua española, durante muchos años se produjo un efectivo proceso de integración, desarrollándose acciones de interculturalidad, como la fiesta de los postres del mundo, celebrada con éxito durante muchos años (http://www.diariovasco.com/pg060413/prensa/noticias/Contraportada/200604/13/DVA-ULT-318.html), o como la exposición que aquí se presenta.

Al eliminarse este modelo “A” (en castellano) de la enseñanza pública, la única opción que queda a los alumnos que desean recibir las clases en castellano es la de apuntarse a algunos centros de Enseñanza Privada que disponen de esta modalidad.

            Simultáneamente a esta supresión del modelo “A”, se concedió por parte de la Administración el poder impartir los estudios de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO) a la escuela pública de Pasajes (a unos metros del Instituto de Bidebieta, y de donde procedían buena parte de los alumnos que se incorporaban a los modelos educativos impartidos en euskera en el centro), lo que ha supuesto la “puntilla” o “descabello” final de un largo, complejo y fascinante proyecto educativo multidisciplinar centrado en la interculturalidad y los valores formativos que conlleva.