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sábado, 1 de noviembre de 2025

Las emisiones monetarias fabricadas con moldes V: Moldes hallados en Zaragoza

 

Las emisiones monetarias fabricadas con moldes V: Moldes hallados en Zaragoza. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 81 (1353) (Septiembre , 2025): pp. 43-47.

Miguel Ibáñez Artica

 



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            Hace algunos años, entre 2018 y 2021, salieron a la venta en subastas públicas alemanas, varios moldes univalvos para fabricar denarios de los  emperadores Septimio Severo (193-211 d.C.), Julia Domna,   Marco Aurelio Antonino “Caracalla” (211-217 d.C.) y  Alejandro Severo (222-235 d.C.), así como pequeños crisoles, que según la descripción que acompañaba a las piezas, habían sido hallados en el sistema de alcantarillado de una “Villa rustica” cerca de Zaragoza(1).

            Hemos tenido la oportunidad de consultar la documentación referida al préstamo de una selección de estos moldes realizada por parte del Dr. Heinrich Werner Scheer a la Caja de Ahorros de Duisburgo en Kamp-Linfort (Renania del Norte-Westfalia), para la exposición que con el título “Historia monetaria de los últimos 2600 años, valores monetarios ayer y hoy” tuvo lugar en dicha ciudad el año 1994 (Fig. 1).

Figura 1.- Documentación sobre una selección de moldes para fabricar denarios de Septimio Severo  (193-211 d.C.) prestados para la exposición “Geldgeschichte der letzten 2600 Jahren, Geldwerte gestern und heute” celebrada en Alemania en 1994.

 

            En dicha documentación, sobre el origen de las piezas seleccionadas se indica: “Auch deshalb weil die Antiken im September 1975, bei privat Ausgrabungen mit Anteil von Studenten der hist. Fakultät der RUB in Spaniend entdeckt un ausgegraben wurden” (las antigüedades fueron descubiertas en España en septiembre de 1975 durante excavaciones privadas con un grupo de estudiantes de la facultad de RUB [Universidad del Ruhr en Bochum]). Los datos de la ubicación concreta del hallazgo de momento no son conocidos, pero se realizó en los terrenos de una finca cercana al aeropuerto de Zaragoza por el Dr. Heinrich Werner Scheer(2).

            La selección de piezas, incluye 25 moldes emparejados que presentan una numeración comprendida entre el 300 y el 400, y se corresponden con la emisión de Septimio Severo que presentan en el anverso el busto del emperador laureado a la dcha. con la leyenda “SEVERVS PIVS AVG”, y en el reverso  Genio desnudo de pie a la izquierda cerca de un altar, sosteniendo una patera en su mano derecha y leyenda “P M TR P XII - COS III P P” (Pontifex Maximus Tribunicia Potestate duodecimum Consul tertium Pater Patriae [Gran Pontífice investido con el duodécimo poder tribunicio cónsul por tercera vez, padre de la patria]) (Fig. 2a). Los denarios originales que se copian en esta selección de moldes, se corresponden con los emitidos en Roma el año 204 d.C.(3).


Figura 2.- Moldes y denarios originales de Septimio Severo (a) y Caracalla (b).

 

            Estos moldes (Fig. 3), muchos de ellos fragmentados, algunos pegados, y con una signatura escrita en el reverso, estaban ya estudiados en el año 1993, cuando fueron ofrecidos para su exposición. Ignoramos en qué situación se encontraba el resto de las piezas que se pudieron recuperar del yacimiento de Zaragoza.

Figura 3.- Selección de moldes para fabricar denarios de Septimio Severo, de la emisión realizada en Roma el año 204 d.C. Datos metrológicos:

Anversos:

Diámetro medio 44,56 mm; σ= 2,05. Grosor medio: 6,765 mm; σ= 0,613. Peso medio: 13,04 g    σ= 1,71.

Reversos:

Diámetro medio 44,82 mm; σ= 1,73. Grosor medio: 6,57 mm; σ= 0,786. Peso medio: 13,36 g      σ= 1,44.

 

 

            De la información que nos ha sido posible recopilar sobre este singular hallazgo, encontramos dos tipologías completamente diferentes de moldes, por una parte los más abundantes de forma redondeada, que presentan una marcada escotadura que alcanza el borde de la impronta de la moneda, de forma que al colocar los moldes apilados en posición horizontal quedaría un canal superior donde se vertería el metal líquido (Fig. 4).


Figura 4.- Moldes redondos y su disposición en el momento de su utilización.

 

            La mayoría de estos moldes tienen un tamaño similar, con un diámetro medio de 44,7 mm, un grosor medio de 7,6 mm y un peso medio de 13,2 g, si bien encontramos tres ejemplares de numeración alta (ns. 2.512, 2.513 y 2.529) de tamaño más reducido (35,4 mm de diámetro medio, 6,3 mm de grosor y 8,8 g de peso) (Fig. 5a).

            Un segundo tipo de moldes presenta un aspecto rectangular, con la impronta de la moneda en el medio y con un canal o bebedero por donde se introduce el metal fundido (Fig. 5b). La mayoría de estos moldes, así como los redondos de numeración más alta  corresponden a denarios del emperador Caracalla (Fig. 2b), y presentan un tamaño bastante homogéneo con valores medios de 66,3 x 45,4 mm, un grosor medio de 6,2 mm y un peso medio de 26,6 g, el doble del que presentan los moldes redondos.

Figura 5.- Moldes redondos y rectangulares.

a: Diferentes tamaños de moldes redondos; b: Moldes rectangulares, datos metrológicos:

                                       Anv. LargoxAncho           Grosor Peso    Rev. LargoxAncho  Grosor Peso     

231          CCXXXI                                    53,03x39,80 mm               8,14 mm  23,87 g       52,65x38,16 mm      7,01mm 22,76 g

965          DCCCCLXV              66,17x44,10                      6,44        24,59          70,20x45,35               5,65     23,22

974          DCCCCLXXIIII         71,56x69,68                       5,64        32,78           69,68x46,97              6,67     29,67

1087        MLXXXVII                67,21x38,54                       5,80        21,21           65,93x38,11              6,97     21,00

1651        MDCLI                       64,15x40,82                       7,06        25,15           63,86x43,71              5,86     33,40

1666        MDCLXVI                 66,53x43,59                       6,26        27,00           68,06x44,61              5,52     29,40

2021        MMXXI                      60,72x43,57                       5,91        24,74           60,89x45,17              6,12     24,15

2171        MMCLXXI                 67,71x45,56                       6,27        27,92           66,11x45,81             6,24     27,78

 

            La principal singularidad que presentan estos moldes, tanto los redondos como los rectangulares, es que presentan una numeración incisa, en el caso de los redondos en la cara interna del molde, con las cifras romanas muy pequeñas dispuestas en arco rodeando la impronta del molde de la moneda (Fig. 2), mientras que en los rectangulares, la numeración, de tamaño más grande, figura en la cara exterior de los moldes, tanto en el de anverso como en el de reverso (Fig. 5b).

            De esta forma pueden emparejarse perfectamente los moldes de anverso con sus correspondientes de reverso, aunque desgraciadamente por el momento desconocemos la distribución espacial de las diferentes piezas que aparecieron en la excavación, así como el número total de los moldes encontrados. Solamente tenemos las referencias de la selección que realizó en 1993 el Dr. Scheer para su exposición y de varios otros moldes redondos y rectangulares que salieron en subastas en Alemania entre los años 2020 y 2021 con numeraciones comprendidas entre 10 y 2.772(4). De esta forma hemos podido recopilar información de 99 pares de moldes para fabricar denarios, que presentan la siguiente distribución (Fig. 6):

Septimio Severo (193-211 d.C.)       

Moldes redondos                                33,34% del total 

Moldes rectangulares         3,03% del total

 

Julia Domna (esposa de Septimio Severo, 193-217 d.C.)

Moldes redondos                                10,01% del total

Caracalla (198-211-217 d.C.)

Moldes redondos                                25,25% del total

Moldes rectangulares         22,22% del total

 

Alejandro Severo (222-235 d.C.)

Moldes rectangulares         6,06% del total

 

Figura 6.-  Distribución en porcentajes de los moldes de los que hemos podido obtener información.

 

            No podemos determinar hasta qué punto estos datos resultan representativos de la totalidad de los moldes encontrados, pero por el momento nos muestran un mayor porcentaje de moldes redondos (el 68,7%) frente a los rectangulares (31,3%) y un predominio de los moldes para fabricar denarios de Septimio Severo (63,37%) y Caracalla (47,47%) frente a los de Julia Domna (10,01%) y Alejandro Severo 6,06%).

            Mientras que en los moldes de denarios de Septimio Severo predominan los de forma redonda, en el caso de los moldes de Caracalla, los porcentajes de moldes redondos y rectangulares son similares. En el caso de Julia Domna, la totalidad de los moldes registrados son redondos, mientras los de Alejandro Severo son rectangulares(5).

            En cuanto los porcentajes de las cantidades de moldes atribuidos, los datos coinciden con los procedentes de los hallazgos de Lingwell Gate en Wakefield en el condado de West Yorkshire (Inglaterra), donde los moldes mejor representados corresponden con los de Septimio Severo, seguidos por los de Caracalla, Julia Doman y Alejandro Severo (Tilley, 2021: 33). Así mismo, durante la primera mitad del s. III d.C. proliferaron en las provincias fronterizas del Imperio Romano, especialmente en el Alto Rin y el Alto Danubio, talleres clandestinos de falsificadores de denarios de Septimio Severo a Alejandro Severo  inclusive (Kunisz, 1980: 129).

            En el hallazgo de Caesaraugusta, además de moldes redondos y rectangulares, aparecieron numerosos crisoles de tamaño pequeño que presentan dos tipologías diferentes, los más abundantes son tronco-cónicos de 5 a 6 cm de diámetro y  una altura comprendida entre los 2,5 y 4 cm. (Fig. 7), y un segundo tipo cilíndrico más pesado de unos 5,5 cm de diámetro y unos 3,6 cm de altura.

Figura 7.- Crisoles; datos metrológicos:

a: Boca: 57,10x51,54 mm                               Base: 45,52x35,00 mm    Altura:   30,96 mm             Peso: 62,80 g

b: Boca: 50,43x48,52 mm                               Base: 42,56x37,48 mm    Altura:   28,32 mm             Peso: 53,07 g

c : Boca: 57,61x48,68 mm              Base: 48,47x38,60 mm    Altura:   24,73 mm             Peso: 40,42 g

 

            Los moldes para fabricar monedas romanas, son relativamente frecuentes en las provincias del noroeste (Gran Bretaña-Bélgica-Borgoña.Armórica)(6) pero están ausentes en la Península Ibérica y escasamente representados en Italia y en la provincia Narbonense (Aubin, 2003: 141).  En la Península Ibérica han aparecido antoninianos con vástagos o apéndices de fundición, que indican que los cospeles se fabricaron con moldes en hileras, que una vez recortados serían objeto de acuñación(7).

            Los moldes aparecidos en Caesaraugusta presentan características diferentes a las que se observan en los hallados en otras regiones europeas, que en general son bivalvos, es decir con una impronta del anverso de la moneda en una cara, y la impresión del reverso en la opuesta (Fig. 8). Por contra, los moldes hispanos son univalvos, es decir presentan la impronta, de anverso o reverso, en una de sus caras, mientras que la otra es lisa en el caso de las piezas redondas, o lleva la numeración incisa en el caso de los moldes rectangulares.

Figura 8.- Grabado mostrando la disposición de los moldes en el proceso de fabricación de las monedas mediante fundición según J.B. Reade (1838-9).

 

            Otra característica singular es que todos los moldes, tanto los redondos como los rectangulares, llevan incisa la numeración en cifras romanas, en el caso de los redondos de pequeño tamaño rodeando en arco la impresión de la moneda, y de gran tamaño en los rectangulares ocupando toda la superficie externa del molde en la cara opuesta a la que lleva grabada de la moneda.

            El período cronológico en el que se utilizaron los moldes de Caesaraugusta según la información recopilada hasta la fecha, abarca el primer tercio del siglo tercero de nuestra Era, período en el que se experimentaron profundos cambios en la ley y peso del denario(8).        

            Con respecto a la responsabilidad de la autoría de estas imitaciones fundidas en moldes de denarios, desde que se descubrieron los moldes de arcilla o terracota para fabricar estas monedas se plantearon dos hipótesis alternativas, la primera que fueran obra de falsarios delincuentes, cuyo objetivo no era otro que el de obtener pingües beneficios con estas falsificaciones, pero también existía la posibilidad de que en períodos de crisis monetaria y ante la necesidad de realizar cuantiosos pagos en denarios en regiones distantes de Roma, se produjeran estas imitaciones por parte de las autoridades locales de la región(9), o incluso una posición intermedia, en la que la producción “fraudulenta” de monedas pudiera estar consentida por las autoridades locales con el fin de paliar la demanda de moneda(10).

            En los moldes de Caesaraugusta la existencia de una pormenorizada numeración, nos hace pensar en que la producción de estas monedas fundidas era objeto de un minucioso registro contable de las mismas, lo cual no casa bien con una fabricación clandestina y delictiva, lo que nos lleva a pensar que las piezas encontradas proceden de un taller o ceca oficial o pseudo-oficial creado para satisfacer las demandas de numerario de plata necesarias para remunerar a las legiones acantonadas en la región(11).


               

 

Notas:

 

(1) En ocasiones se ha producido  el hallazgo de conjuntos de moldes ya en desuso en pozos, alcantarillas y cursos de agua abandonados, en su momento buenos lugares para tirar "basura" (Hingley, 2023: 215).

Accidentalmente tuvimos conocimiento de la venta de estos moldes en Alemania a finales del año 2020, y pudimos recopilar información sobre las piezas subastadas desde mediados de dicho año hasta mediados del año siguiente..

(2) El Dr. Scheer estuvo en España por primera vez en 1938, cuando tenía 17 años como soldado de la fuerza aérea alemana, y desde los años 50 visitó regularmente el país y la región como turista y arqueólogo. El hallazgo se produjo en los terrenos de un conocido (A. Micka, comunicación personal).

(3) La conservación de varias de las piezas, no permite asegurar con absoluta precisión el tipo de reverso de las mismas.    

(4) Los datos están obtenidos directamente de las piezas cuando ello ha sido posible, y de las fichas que acompañar a las piezas subastadas en otros.

(5) Estos datos deben considerarse con cautela ya que se refieren exclusivamente a los moldes de los que hemos podido tener información, de forma directa o indirecta, y constituyen solamente una parte de las piezas encontradas en 1975. 

(6) Los moldes para fabricar denarios de Septimio Severo, Julia Domna y Caracalla son bien conocidos en Gran Bretaña desde el siglo XVIII (Baker; 1747: 558/9).

(7) Martínez Chico, 2021: 16.  

(8) Los denarios sufrieron una importante devaluación en tiempos de Septimio Severo (193-211 d.C.), reduciendo su peso a 1,7 gramos, desapareciendo finalmente durante el mandato de Gordiano III (238-244 d.C.) siendo sustituidos por el “antoninano” de menor ley y peso.

(9) La acuñación de monedas requiere la presencia de “abridores de cuño”, artesanos experimentados que deben grabar en negativo el retrato del emperador y los motivos del reverso, por contra la fabricación con moldes utilizando como modelos las monedas existentes resulta mucho más fácil.

(10) El problema de dilucidar si las monedas fabricadas mediante moldes son falsificaciones o algún tipo de emisión oficial o pseudo-oficial, afecta también a los denarios forrados ibéricos o romanos de época republicana e imperial.  

(11) Quedan todavía sin despejar numerosas incógnitas sobre este extraordinario hallazgo. “A priori” podemos suponer que el Dr. Scheer descubrió y catalogó las piezas, que debían estar en un avanzado estado de estudio en diciembre de 1993, cuando una selección de las mismas fue ofrecida para su exposición. Después de esta fecha no hay información y los moldes y crisoles quedaron abandonados (posiblemente tras la jubilación o  fallecimiento del Dr. Scheer) hasta que en el año 2018 comenzaron a salir a la venta en Alemania individualmente o en pequeños lotes.

            La existencia de documentación original con membrete del centro de documentación de la Universidad de Bochum y de la Caja de Ahorros de Duisburgo en Kamp-Linfort aporta verosimilitud a la información de que el hallazgo se produjo en el transcurso de unas excavaciones realizadas en septiembre del año 1975 en las cercanías de la ciudad de Zaragoza.

 

 

 

 

Bibliografía

 

Aubin, G., 2003. Les moules monétaires en terre cuite du IIIe siècle: chronologie et géographie: Revue numismatique, 6e sér. 159, pp: 125-162.

Baker, H.,  1747, A Description of Some Clay Moulds or Concaves of Ancient Roman Coins Found in Shropshire. Philosophical Transactions Vol. 44 (1746/7), pp: 557-560.

Hingley, R., 2023, Contextualising Counterfeits: Roman Coin Moulds in Britain and the Channel Islands. Britannia 54: pp. 189-225.

Kunisz, A. 1980, La monnaie de nécessité dans les provinces rhénanes et danubiennes de l'Empire romain dans la première moitié du IIIe siècle. En: Les “dévaluations”  à Rome. Epoque républicaine et impériale. Vol. 2. Actas del Coloquio de Gdansk (19-21 octubre 1978) Rome : École Française de Rome, 1980. pp. 129-139.

Martínez Chico, D., 2021 El tesoro de Regina Turdulorum (Casas de Reina, Badajoz).

Access Archaeology. Archaeopress Publishing Ltd

<https://www.archaeopress.com/Archaeopress/Products/9781789699401>; (consulta 15/04/2024).

Reade, J.B., 1838/9, Observations on the Roman Coin-Moulds found at Lingwell-Gate, near Wakefield, in the Years 1697, 1706, 1820, and 1830. The Numismatic Chronicle Vol. 1 (Junio, 1838-Abril, 1839); pp. 161-165

Tilley, E., 2021. Dirty Money: Lingwell Gate’s Roman Coin Moulds. A Money and Medals Network Regional Research Fellowship. Yorkshire Museum: 67 pp

 

 Artículo original en pdf

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 1 de marzo de 2021

Monedas del año de "los Cinco Emperadores de Roma" (193 d.C).

 

Monedas del año de los “Cinco Emperadores de Roma” (193 d.C.). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 76(1296/7) (Junio/Agosto, 2020): pp. 57-59.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 


            A lo largo de los poco más de quinientos años que duró el Imperio Romano, se sucedieron noventa y tres emperadores de los que tan solo el 29% fallecieron de muerte natural, mientras que la mayoría, el 71% restante, fueron asesinados, ejecutados o murieron en combate. Estos datos son parecidos a los de otros imperios de la Edad Antigua, e incluso en la famosa lista de los “Reyes Godos”, que los estudiantes de bachillerato tenían (teníamos) que memorizar hasta la década de los cincuenta del siglo veinte, se decía que para estos monarcas la “muerte natural” era la de ser asesinados (el famoso “morbo gothorum” irónicamente definido por el obispo Gregorio de Tours en el siglo VI d.C.).

 

Dado que en el período de tres siglos en que los visigodos reinaron en Hispania durante la Alta Edad Media, de los 33 monarcas que se sucedieron en el trono, “solamente” la mitad fueron asesinados o tuvieron una muerte violenta, podemos deducir que la situación fue mucho más dramática en el Imperio Romano, y si bien la historiografía nos tiende a presentar a los godos como “bárbaros” y a los romanos como “cultos y civilizados”, los datos estadísticos nos muestran que con respecto a las intrigas palaciegas, traiciones y asesinatos, también los “civilizados” romanos eran unos auténticos maestros.

 

            El precedente más conocido es el asesinato de Julio César (Fig. 1), si bien con anterioridad varios importantes personajes de la historia de Roma (Quinto Sertorio, Pompeyo Magno, Cneo Pompeyo, etc...) habían sido “eliminados” de forma violenta. Con la proclamación de Octavio como primer emperador de Roma se inicia un período de relativa tranquilidad, denominado de “Pax Augusta” o “Paz Romana” que comienza el año 27 a.C., coincidiendo con el ascenso al poder de Octavio Augusto, y finaliza hacia el 190 d.C., y en este primer período de “paz”, de los 15 emperadores que reinaron, “solamente” murieron asesinados 7, es decir algo menos de la mitad.

 



 

 

Figura 1.- Asesinato de Julio César el 15 de marzo del año 44 a.C. Óleo de Vincenzo Camuccini.(1798).

 

            Si consideramos la totalidad cronológica del Imperio Romano, encontramos los datos reflejados en la Figura 2, sobre duraciones de reinado y causas (violentas o no) del fallecimiento de los diferentes Emperadores que se sucedieron durante este tiempo al mando del Imperio.

 



 

 

Figura 2.-  Duración de los reinados de los diferentes emperadores romanos y causas de su muerte.

 

            Teniendo en cuenta estos datos, es fácil imaginar que en muchos años se pudieron dar simultáneamente dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis emperadores (o pretendientes) (1).

 

            La moneda romana de época imperial, además de su función principal como instrumento al servicio de la economía, tenía un importante papel en la propaganda política, y una de sus misiones era la de exaltar la figura del emperador. En ocasiones, resulta asombrosa la proliferación y abundancia de monedas pertenecientes a personajes que mantuvieron el poder durante muy poco tiempo, pero este hecho tiene una sencilla explicación, ya que lo primero que hacía un nuevo emperador que ocupaba el poder, pacíficamente o por la fuerza, era ordenar la emisión de nueva moneda donde su figura estuviera representada con la máxima pomposidad en los títulos y cargos que ostentaba.

 

            Tal es así, que en ocasiones conocemos a estos “emperadores” tan sólo por sus monedas, sin que haya quedado ninguna constancia escrita sobre ellos. Por ejemplo, un enigmático personaje llamado Silbanaco del que se conocen tan solo dos monedas acuñadas en Roma hacia el año 253 d.C. (Fig. 3) y que probablemente se autoproclamó emperador en ese año, siendo rápidamente eliminado por Valeriano y Galieno.

 



 

 

Figura 3: “Antoniniano” del efímero emperador Silbanaco del año 253 d.C.

 

            El año 193 d.C. fue un período excepcionalmente prolífico en cuanto a la diversidad de la moneda romana, ya que tras el asesinato del emperador Cómodo el primer día del año 193 d.C., el prefecto de Roma, Pertinax, fue proclamado emperador, aunque no duró mucho en el cargo, al ser asesinado por la guardia pretoriana el 28 de marzo de ese mismo año. Tras el magnicidio se organizó una subasta para designar al nuevo emperador, y la puja más alta fue presentada por el senador Didio Juliano, quien se hizo con el cargo. Sin embargo este nombramiento no fue bien acogido por el ejército y Pescenio Niger, gobernador de Asia Menor fue proclamado emperador por sus soldados en Siria, Asia y Egipto a mediados de abril del 193, mientras  Septimio Severo gobernador de Panonia era también proclamado emperador por sus soldados, así como Clodio Albino gobernador de la Galia Belga y Britania que se rebeló, aunque llegó a un pacto con Septimio Severo, contentándose con ser proclamado como su sucesor.

 



 

Figura 4.- El Imperio Romano y los candidatos al puesto de Emperador el año 193 d.C.

 

            Septimio Severo marchó con sus legiones a Roma donde hizo decapitar a Didio Juliano el uno de junio,  proclamándose emperador y derrotando a Pescenio Níger que falleció asesinado a las orillas del río Eúfrates el año 194 d.C. Sin embargo el pacto con Clodio Albino no se respetó, y Septimio Severo nombró oficialmente como su heredero a su hijo Caracalla, provocando el levantamiento de las legiones de Britania (Fig.4).

 

            Finalmente, Clodio Albino fue derrotado y muerto en Lugdunum (Lyon, Francia) el 19 de febrero del año 197 d.C. por los ejércitos de Septimio Severo, quien al eliminar a todos sus competidores (y a sus familias, que también fueron asesinadas) se consolidó definitivamente en el  poder, hasta su fallecimiento por causas naturales el 4 de febrero del año 211 d.C. a la edad de 65 años.



 

 

Figura 5.- Monedas del “año de los cinco emperadores”.

a: Sestercio de Cómodo acuñado en Roma (Ira & Larry Goldberg Coins & Collectibles, Inc., Auct. 72, 3/II/2013, n. 4160); b: Denario de Pertinax (Nomos Auction., 8/II/2015, n. 332); c: Sestercio de Didio Juliano (Sincona Ag. Auct. 5, 25/X/2011, n. 4115); d: Denario de Pescenio Níger acuñado en Antioquía (Emporium HamburgAuct. 84, 2/III/2019); d: Sestercio de Clodio Albino (Class. Numism. Group. Inc. Triton V, 15/I/2002 n. 2013); e: Denario de Pescenio Níger acuñado en Antioquía (Emporium HamburgAuct. 84, 2/III/2019); f: Sestercio de Septimio Severo (Bertolami Fine Arts E Auct. 41, 30/IV/2007, n. 503).

 

            El emperador Cómodo (177-193 d.C.) había realizado durante su reinado un gran número de emisiones de áureos, denarios, sestercios y ases en Roma (Fig. 5a), así como tetradracmas de cobre y vellón en Alejandría (Egipto) y diversas emisiones de cobre en Grecia, Siria, Asia Menor, Anatolia, Fenicia, Tracia, Mesopotamia, Palestina y otras regiones orientales del Imperio(2). Durante el último año de su reinado el emperador se había entregado apasionadamente a sus placeres y fomentó su popularidad como campeón en la arena del circo, tal como se refleja en la película “Gladiator” (3), y las emisiones de esta fecha hacen referencia a la Gloria de Roma, refundada por Cómodo (Felicitas Commodi) y su piedad y sabiduría (Pietas y Providentia).

 

            El sucesor de Cómodo, Pertinax, en los menos de tres meses de mandato, se preocupó de acuñar en Roma una ingente cantidad de áureos de oro, denarios de plata (Fig. 5b) y sestercios de bronce y oricalco(4).  Didio Juliano, apenas duró un mes más que su antecesor y también se ocupó de que la ceca de Roma emitiera numerosas monedas de los mismos tipos (Fig. 5c). Por contra, las emisiones de Pescenio Níger en los años 193 y 194 d.C. fueron realizadas en Antioquía, capital de Siria, provincia de la que Pescenio era gobernador, en este caso se acuñaron numerosas series de denarios (Fig. 5e) y algunos raros áureos(valorados en la actualidad en más de 130.000 euros)(5).

            Las emisiones de Clodio Albino pueden dividirse en dos grupos, el primero donde adopta el título de César incluye monedas de todos los metales (siendo también muy raras las monedas de oro) y fueron acuñadas el año 193 d.C. en la ceca de Roma (Fig. 5d). Una segunda serie de monedas, en este caso con el título de Augusto, fueron emitidas entre los años 195 y 197 d.C. en la ceca de Lugdunum, Lyon, tras haber sido proclamado emperador por sus tropas(6).

 

            Finalmente, fue Septimio Severo el que se hizo con las riendas del poder, y tras eliminar violentamente a sus adversarios  disfrutó de un relativamente largo reinado de casi 17 años,  en el que se acuñaron numerosísimas emisiones monetarias en todos los valores (Fig. 5f), tanto en la ceca de Roma como en las fábricas provinciales que ya habían emitido moneda durante el reinado de Cómodo, así como en otras nuevas.

 



 

 

Figura 6.- Medallón bimetálico de Septimio Severo (bronce y oricalco); 42 mm y 73,28 g.

 

            Durante el mandato de Septimio Severo, fundador de la dinastía Severa, se emitieron también espectaculares medallones como elementos de propaganda política (Fig. 6).

 

 

Notas:

 

(1)  El record se produjo en el año  238 d.C., cuando hubo seis pretendientes que se proclamaron emperadores en el mismo año.

 

(2) http://www.wildwinds.com/coins/ric/commodus/i.html

 

(3) Sin embargo en la película “Gladiator” no se refleja la historia de la muerte de Cómodo, provocada en realidad por su concubina Marcia que intentó envenenarle sin éxito, ante lo cual los conspiradores enviaron al liberto Narciso que lo estranguló en la bañera. Este hecho hace que la fecha del fallecimiento se establezca el 31 de diciembre del año 192 d.C. por unos autores, y el uno de enero del siguiente año por otros.

 

(4) http://www.wildwinds.com/coins/ric/pertinax/i.html

 

(5) http://www.wildwinds.com/coins/ric/pescennius_niger/i.html

 

(6) http://www.wildwinds.com/coins/ric/clodius_albinus/i.html

 

 Bibliografía:

 

RIC III, 1930, Mattingly, H. & E.A. Sydenham, The Roman Imperial Coinage: Antoninus Pius to Commodus. Ed. Spink & Son, London: 514 pp. + 16 láms.

RIC IV(I), 1986, Mattingly, H. & E.A. Sydenham, The Roman Imperial Coinage: Pertinax to Geta. Ed. Spink & Son, London: 406 pp. + 16 láms.