Mostrando entradas con la etiqueta Papúa-Nueva Guinea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papúa-Nueva Guinea. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de marzo de 2022

El dinero del mar II: Moluscos lamelibranquios.

 

El dinero del mar II: Moluscos lamelibranquios. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático” (Octubre 2020) 76 (1299): pp. 48-50.

 

Miguel Ibáñez Artica




            Los moluscos lamelibranquios o bivalvos como ostras, berberechos y mejillones constituyeron un importante complemento dietético para las poblaciones de humanos que se asentaron en el litoral desde hace varias decenas de milenios, y sus conchas sirvieron como adornos desde la más remota antigüedad.

            Las conchas más apreciadas son las que presentan coloraciones vivas de tonos rojizos, anaranjados o violetas, y entre las que presentan color rojo, podemos destacar el valioso “Mullu”, conocido como el “oro rojo de los Incas”, obtenido de las conchas de “Spondylus”, una vistosa especie de ostra o berberecho  que presenta numerosas protuberancias laminares. Considerada como un elemento sagrado, tenía un gran valor, y de hecho se intercambiaba con el oro(1).

La especie Spondylus princeps, vive a poca profundidad en la costa de Ecuador y la recolección de este molusco lamelibranquio se remonta a tiempos inmemoriales. Las conchas de “Mullu” se utilizaban enteras en algunas ceremonias sagradas, por ejemplo entre los mayas, la sangre de los sacrificios humanos, era vertida en conchas de espóndilo rojo. Sin embargo, la mayor cantidad de “Mullu” se procesaba en talleres especializados donde se fabricaban pequeñas cuentas, tomando un fragmento de concha, perforándola y desgastando los bordes con una piedra hasta conseguir un pequeño anillo o cuenta. Otra posibilidad era sacar de la concha piezas rectangulares, que convenientemente perforadas servían para fabricar petos o collares, incluso se llegaron a fabricar pequeñas figuras de animales (principalmente aves de largos picos) que servían como objetos de adorno (Fig. 1) (2).   

Figura 1.- Collar de cuentas de “mullu”, Ecuador. Cultura Puruha (s. XIV-XV d.C.), y placas de “mullu”. Perú.

            En la orilla opuesta del Pacífico, en la región de la Melanesia, también se utilizan objetos elaborados a partir de las especies de espóndilos y Chama sp.,  de los que se obtienen pequeñas placas redondeadas de color rojo o naranja con las que se elaboran cinturones como los “Katudababila” (Fig. 2a), o los primitivos colgantes “Soulava” (Fig. 2b) utilizados como moneda en las ceremonias del Anillo del Kula.     

Figura 2.- “Monedas” del Kula, a: cinturón de conchas y su representación en un sello postal; b: “Soulava” de tipo antiguo y su representación en un sello postal.

 

            La actual moneda de Papúa-Nueva Guinea es la “kina”, término que deriva de la antigua “moneda concha” utilizada en la región y fabricada con el bivalvo Pinctada maxima (Jameson, 1901), cuyos bordes se recortan hasta darle un inconfundible aspecto de luna creciente, practicándose sendos orificios en los vértices a los que se sujeta un cordón de fibras vegetales o semillas a modo de colgante. Este objeto se ha venido utilizando como moneda al menos en los últimos doscientos años, si bien su uso ornamental se remonta a varios milenios (Fig. 3).

 

Figura 3.- “Monedas concha” de Papúa-Nueva Guinea; a: Kina; b: Moka-Kina (MAN, Madrid).

 

 

            Algunas de las más espectaculares “monedas-concha” son fabricadas en las Islas Salomón a partir del molusco gigante Tridacna gigas (L. 1758),  lamelibranquio que puede llegar a alcanzar hasta metro y medio de longitud y que vive en simbiosis con pequeñas algas.

 

Dentro de lo que se denomina genéricamente “Barava, las piezas más espectaculares son los ‘Porobatuna’ (Fig. 4a-g) de 30 a 40 cm de longitud, tallados de una pieza y que presentan uno o varios círculos en la parte inferior y varias hileras de figuras humanas en posición de cuclillas. Estos valiosos objetos se depositaban en la casa tambú junto con los cráneos humanos.

 

Un tipo peculiar de la isla de Choiseul denominado “Zaru” (Fig. 4h, i) muestra dos siluetas humanas sentadas dándose la espalda; otro tipo denominada “Mbokomo”, de la misma procedencia muestra la figura de un ave en reposo (Fig. 4j, k). En todos los casos en la parte inferior aparece un aro que representa la “Poata” utilizada como moneda.

 

En muchas zonas de Papúa-Nueva Guinea, se utilizan también como moneda ritual grandes aros de concha que reciben diversas denominaciones locales (Yua, Wenga, Kir, Koi...) (Fig. 4m).

 

Figura 4.- “Monedas-concha” elaboradas a partir de la concha del bivalvo Tridacna en las Islas Salomón y Papua (Colección particular).

 

            En América del Norte también encontramos una moneda popular, el “wampum” cuya variante de color violeta se obtiene de la almeja Mercenaria mercenaria (L., 1758), denominada “quahaug” por los indios, muy común en las costas atlánticas de Norteamérica (Fig. 5b). A partir de este lamelibranquio se fabrican pequeños cilindros perforados de color violeta oscuro, que son ensartados para formar ristras. En ocasiones se combinan con cilindros de color blanco, esta vez obtenidos de moluscos gasterópodos, para formar espectaculares cinturones (Fig. 5a).

Los europeos también utilizaron el wampum en sus negociaciones con los indígenas. Por ejemplo, a mediados del siglo XVIII el superintendente de asuntos indios Sir William Johnson presentó como obsequio un gran cinturón de wampum -de 7000 cuentas-, en su reunión con los representantes de las seis naciones indias y sus aliados. En algunos de estos cinturones aparece una cadena de figuras humanas unidas por las manos en símbolo de amistad, pero también los hay con el significado opuesto de una declaración de guerra formal.

 

        Así pues el wampum utilizado por los indios de Norteamérica reunió una triple funcionalidad, la ornamental, la de moneda de uso económico, y por último la de servir como medio de comunicación (3).

 

Figura 5.- Wampum de los indios americanos. a: cinturón que expresa la alianza de los indífenas con los europeos; b: Mercenaria mercenaria; c: cuentas de wampum violeta; d: cuentas de wampum blanco; e: Columnelas de Busycon (materia prima del wampum blanco); f: pulseras de wampum; g: Recibo de dos brazas y ochenta pulgadas de “wampum”, moneda-concha de los indios Seminola (2 de febrero de 1915).

 

            A modo de corolario podemos señalar que los lamelibranquios, y en general las conchas de moluscos utilizadas como moneda en tiempos ancestrales, tuvieron su reflejo en los originales “Aes Formatum” utilizados en Italia entre el 500 y el 300 antes de nuestra Era como sextantes, con un peso de unos 120 gramos, y que presentan la forma de una vieira (Fig. 6a), así como en una reciente acuñación (del 2019) de una moneda de un dólar de las islas Fiji (Fig. 6b) que imita fielmente es aspecto de un lamelibranquio.

            También podemos comprobar como en la memoria colectiva de la humanidad subyace el  recuerdo de esta utilización monetaria de los moluscos, en el hecho de que en la película “The Flintstones in Viva Rock Vegas” (Los Picapiedra en Las Vegas) del año 2000, las “monedas” utilizadas en el casino, fueran unas “conchas” donde aparecía inscrito su valor en dólares americanos (Fig. 6c).

Figura 6.- a:Aes Formatum” sextante posiblemente romano (500-300 a.C.); b: Moneda de un dólar de plata de Fiji (2019); c: Fotograma de la película “Los Picapiedra en Las Vegas” (2000) y detalle de las “monedas concha” utilizadas en la escena.

 

Notas:

(1)  El “Mullu”: oro rojo de los Incas.  Eco Filatélico y Numismático 58(1094) (Enero 2002): pp. 48-49.

(2)  Estas cuentas de color rojo se denominaban genéricamente “chaquira” y en la expedición de Álvaro de Mendaña en 1567 se transportaba “chaquira”, es decir el “mullu” de los incas, embarcado en Perú con el fin de utilizarlo en los “rescates” (comercio) con los nativos de las Islas Salomón. Los comerciantes castellanos ya utilizaron las monedas-concha desde finales de la Edad Media. En 1474 se embarcaron en Canarias grandes conchas con las que podía obtenerse en la costa africana veinte o treinta pesos de oro por pieza, dichas conchas se cotizaban en Sevilla a veinte reales de plata debido a la gran demanda que había para el comercio africano. En abril de 1477,  Fernando el Católico ordenó que una flotilla partiera hacia la costa de Mina (Guinea) y uno de los principales elementos utilizados  como moneda eran las conchas extraídas en Santiago (Cabo Verde). En mayo de 1478 el gobernador de Canarias Diego de Herrera, recibió la orden de abastecer de conchas a los comerciantes castellanos Bonaguisa y Graner (Ibáñez, 2006).

(3) El Wampum, la moneda de los indios de Norteamérica.  Eco Filatélico y Numismático 67(1201) (Noviembre 2011): pp. 44-45.

 

Bibliografía seleccionada:

Fearer, J. & F. McLaughlin, 1981. Spirals from the sea. An anthropological look at shells. Clarkson N. Potter Publ. N.Y.: 192 pp.

 

Ibáñez, M., 2004. Monedas concha (I): Las primeras monedas. Crónica Numismática 15(156): pp. 38-43.

-- 2006. La premoneda social, precursora de la moneda económica. Numisma, 56(250): 21-40.

 

Ibáñez, M., & M.D. San Millán. 2016 (2014). Sistematización de la “moneda-concha”: criterios taxonómicos, morfológicos, geográficos y funcionales. Actas XV Congreso Nacional de Numismática, Madrid, RCM-FNMT: pp. 1291-1310.

 

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.

 

Opitz, Ch .J., 2000. An Ethnographic Study of Traditional Money. First Impress. Print. Ocala, Florida, USA, 411 pp.

 

Quiggin, A.H., 1949.  A survey of Primitive Money. Methuen & Co. G.B.: 344 pp. + 32 lám.

 

Taxay, D., 1970. Money of the American Indians and other primitive currencies of thee Americas. Nummus Press, N.Y.: 158 pp.

 

VVAA, 1999. Spondylus: ofrenda sagrada y símbolo de paz. Museo Arqueol. R. Larco Herrera. Perú: 152 pp.

 

miércoles, 1 de enero de 2020

Monedas para regalar.


Monedas para regalar. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 61(1126) (Enero, 2005): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


     En estas fechas navideñas resulta una tradición secular el hacer obsequios y regalos a familiares y amigos. Esta popular costumbre, está actualmente fomentada por un agresivo marketing de fabricantes y vendedores de objetos de regalo, que aprovechan las festividades invernales para hacer su propio “agosto” en ventas. En la actualidad estos regalos se adquieren con dinero, basado en el dinero/moneda, que es la referencia universal de valor, y cumple una serie de funciones concretas y abstractas (como unidad de cuenta y de medida del valor de las cosas; medio de intercambio y de pago; estandar de pagos diferidos y forma de almacenamiento de valor*). La moneda no es sólo un elemento inerte, sino que se comporta como una criatura activa que responde y se adapta a las demandas de la sociedad.

     A lo largo de la historia de la humanidad se han sucedido tres sistemas económicos diferentes, el sistema basado en el trueque, el fundamentado en el regalo y por último el sistema económico monetario vigente en la actualidad.

     Muchas veces se ha puesto como ejemplo del primer sistema el denominado “comercio silencioso”, éste era practicado en la antigüedad por los mercaderes fenicios, quienes arribaban con sus barcos cargados de mercancías a las costas peninsulares, depositando -alineados en la playa- los objetos a intercambiar: telas y tejidos, recipientes de cerámica, joyas, etc.... Después, se retiraban a sus embarcaciones y esperaban un tiempo; los nativos mientras tanto, colocaban frente a estos objetos, una serie de productos como oro, marfil, pieles, frutas... y se marchaban hacia el interior abandonando la playa. Cuando regresaban los mercaderes fenicios, si consideraban adecuadas las mercancías ofrecidas por los indígenas, las transportaban a sus embarcaciones, si no, las dejaban sin tocar y regresaban a sus barcos, de forma que los nativos añadían más productos, hasta que se consideraba adecuado el intercambio. Entonces unos y otros recogían los productos y se retiraban. Este sistema tenía la ventaja de que al no existir contacto directo de los participantes en el trueque, se evitaban disputas y peleas, que de otra forma hubieran sido casi inevitables entre individuos pertenecientes a culturas muy diferentes.


Figura 1.- “Anillo” del Kula en las Islas Trobriand (Papúa-Nueva Guinea) y principales “monedas” (Soulava y Mwali) transmitidas de generación en generación (Ejemplares del Museo Arqueológico Nacional, Madrid).

     A pesar de las apariencias, este sistema en realidad no era precisamente un “trueque” en sentido estricto. Muchas culturas primitivas desarrollaron un complejo sistema económico basado en el “regalo”, es decir se hacían obsequios que implicaban una reciprocidad, e incluso era obligado devolver un regalo de mayor valor o importancia que el recibido. De esta forma, lo que para los comerciantes fenicios era un “trueque”, para los nativos era un regalo ofrecido por unos extranjeros, que debía de ser correspondido, de acuerdo con su tradicional sistema económico y social.

En algunas sociedades, podemos encontrar “monedas de regalo”, objetos, en muchos casos sin una utilidad aparente, que son ofrecidos como obsequio (Fig. 1). A lo largo del tiempo, se mantiene la forma y constitución de dichos objetos, a los cuales se les atribuye un determinado simbolismo, y son reconocidos como tales por todos los miembros de la sociedad. En este momento podemos considerarlos como auténticas “monedas”, cuya finalidad es la de mantener y estimular las relaciones sociales.

Este tipo de sistema económico basado en el “regalo” ha sido estudiado en profundidad por algunos antropólogos (Marcel Mauss, Maurice Godelier…) y lo podemos ver en lugares tan distantes como en el sudeste de Alaska y costa occidental del Canadá (en la ceremonia del Potlatch) o en las lejanas islas de la Melanesia. Algunos de estos tipos de “moneda”, han pervivido hasta nuestros días, tal es el  caso del “mwali” y el “soulava” de las islas Trobriand (Nueva Guinea). El complejo y sofisticado sistema social conocido como el “anillo del Kula”, se inicia, por ejemplo, con el obsequio de un “mwali”, que es una especie de brazalete elaborado con un trozo de concha de “Conus” recortada y decorada. Esta “moneda” se regala a alguna persona que vive en otra isla (a veces muy lejana), y para ello se utilizan embarcaciones ricamente engalanadas que recorren largas distancias hasta llegar a su destino. El receptor de esta moneda-regalo, deberá corresponder con otra diferente, en este caso un “bagi” o “soulava”, sofisticado collar elaborado con conchas de la  especie “Chama pacifica”. Este complejo ritual fue descubierto en las islas Trobriand (Nueva Guinea) a comienzos del siglo veinte por el antropólogo Bronislaw Malinowski, pero lo más sorprendente es que hoy en día sigue vigente (Fig. 2), incluso con mayor fuerza, siendo las principales diferencias en la actualidad la utilización de embarcaciones a motor y la participación de las mujeres en la ceremonia del “Kula”.


Figura 2.- A la izquierda, entrega de una moneda del “Kula” a comienzos del siglo veinte; a la derecha en la actualidad.



*G. Davies, 2002. A History of the Money. Univ. Wales, 720 pp.









sábado, 2 de marzo de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1265) (Septiembre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Podemos definir la “premoneda”, como toda una serie de elementos de diferentes formas y elaborados con los más diversos materiales (concha, hierro, madera, cerámica, piedra, plumas…) que en épocas pretéritas cumplieron una función monetaria, antes de la invención de las monedas metálicas clásicas, en el s. VII antes de nuestra Era en la antigua Grecia, y unos siglos antes en China.

            A pesar del actual predominio y monopolio de la moneda económica (monedas, billetes y “dinero electrónico”), en algunas regiones de Oceanía y África siguen utilizándose algunas “premonedas”, principalmente con un uso social como “monedas de sangre” o “dinero de la novia”.

            Uno de los lugares del Planeta donde se ha conservado más información acerca del uso de tales objetos premonetarios es Papúa-Nueva Guinea, territorio donde en 1933 se descubría una extensa región denominada Mount Hagen con más de 150.000  indígenas(1) de 25 tribus diferentes, que nunca habían entrado en contacto con la civilización y vivían en la Edad de Piedra, pero eso sí, utilizando diferentes objetos como “moneda social” en sofisticadas ceremonias como las del “Moka Kina”.

            El estado de Papúa-Nueva Guinea obtuvo la independencia el 16 de septiembre de 1975, siendo admitido como miembro de las Naciones Unidas en octubre del mismo año. Pocos meses antes, el 19 abril, se había introducido la nueva moneda dándole el nombre de “Kina” en recuerdo de la tradicional moneda de madreperla que circulaba desde la costa hasta las montañosas regiones del interior, equiparando su valor con el dólar australiano. De igual forma, la moneda fraccionaria se denominó “Toea”, nombre que recibían los brazaletes de Conus utilizados como moneda en la zona Massim(2). El lunes 21 de abril entraron en circulación los billetes de dos, cinco y diez kinas, además de las monedas de diez y veinte toeas. El diseño de los billetes corrió a cargo del grabador jefe del Banco de Australia, asistido por un asesor natural de Ladova y un estudiante del colegio técnico de Goroka.

            En los reversos de los billetes de dos, cinco, diez y veinte Kinas, podemos ver representados diferentes objetos utilizados tradicionalmente como moneda. En el de dos Kinas (Figura 1) figura un brazalete de Conus del tipo de los que conforman el “Mwali”, un hacha ritual característica de los habitantes del Monte Hagen en Highland, un recipiente de arcilla típico de la zona del río Sepik y un colgante de dientes de perro recortados utilizado tradicionalmente como moneda en Bouganville. En el billete de cinco Kinas (Figura 2) aparecen la “Moka Kina” de la región de Highland, el “Talipún” de la zona del río Sepik, el “Manum” de Nueva Irlanda y la moneda de tipo “Ke” de la isla Rossel, dibujada a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby. En el billete de diez Kinas (Figura 3) figuran representados un colgante con dos colmillos curvos de cerdo, usado como moneda en Highland, un cuenco de madera Tami de la provincia de Morobe, plumas del ave del paraíso, y un rollo o “loloi” de “Tambú”, moneda tradicional del pueblo Tolai. Finalmente, el billete de veinte Kinas (Figura 4) presenta la figura de un cerdo, valioso elemento en la cultura popular, utilizado frecuentemente como “dinero de la novia” en toda la Melanesia, un brazalete denominado “Wauri” (Quiggin, 1949; p. 181) fabricado con la concha de un Conus, utilizado como moneda en el estrecho de Torres, una “Toea” o aro de Conus y un collar de cauris del área Madang.

Además de en los blletes, también encontramos representadas las “premonedas” tradicionales en algunos sellos de correos. El seis de junio de 1979, se puso en circulación un conjunto de cuatro sellos dedicados a las principales “monedas” del Kula de las Islas Trobriand (Figura 5).


Figura 1.-Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de dos kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Aro de Conus de la bahía de Milne; b: Hacha ritual del Monte Hagen (MAN/2009/159/125); c: Recipiente de arcilla de la región del Sepik; d: Colgante de colmillos de perro  (MAN/2009/159/64).



Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de cinco kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: “Moka.Kina” de Highland (MAN/2009/159/76); b: “Talipún” de la región del Sepik; c: “Manum” de Nueva Irlanda; d: “Ke” de la isla de Rossel.



Figura 3.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Colmillos de cerdo (MAN/2009/159/73); b: Cuenco de madera Tami; c: Plumas de Ave del Paraíso (MAN/2009/159/108); d: “Loloi” de “Tambú” de los Tolai.


Figura 4.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de veinte kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Cerdo (Sus scrofa); b: “Wauri”, brazalete de Conus del Estrecho de Torres; d: “Toea”; d: Collar de cauris (MAN/2009/159/65).


Figura 5.- Sellos de Papúa-Nueva Guinea con representaciones de las “monedas” del Kula: “Mwali”, “Katudababila” o cinturón de discos rojos de concha; “Soulava” y “Doga” (MAN/2009/159/132).

Notas:

(1) El hecho de denominar las monedas metálicas con el mismo término que recibían las antiguas monedas tradicionales se remonta a la Antigua Grecia.  El tirano Fidón de Argos a finales del siglo octavo antes de nuestra Era, estableció un sistema de pesas y medidas tomando como unidad el óbolo, una fina barra de metal similar a un espeto o asador, posiblemente una pieza utilizada en los sacrificios rituales religiosos. El conjunto de seis óbolos que se podían sujetar con una mano se denominó dracma, y poco más tarde cuando comenzaron a fabricarse las primeras monedas de plata en Atenas, “heredaron” los nombres de óbolos y dracmas.
      
(2) Datos sobre la población de Mt. Hagen en el momento de su descubrimiento:
http://www.abc.net.au/cgi-bin/common/printfriendly.pl?http://www.abc.net.au/rn/talks/counterpoint/stories/s1402194.htm       

Bibliografía:

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.

lunes, 15 de mayo de 2017

El "tambú", una moneda de concha utilizada en la actualidad.

El “tambú”, una moneda de concha utilizada en la actualidad. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 60(1112) (Septiembre 2004): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.

Aunque pueda parecer increíble, todavía en el siglo XXI se siguen utilizando de forma cotidiana primitivas monedas-concha en algunos remotos y apartados lugares del planeta. El ejemplo más destacado lo encontramos en el “tambu” o “diwarra” utilizado por las gentes de la población Tolai, que vive en las islas del Duque de York y Península de Gazelle, en la provincia de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea, Figura 1). La moneda “tambú” está formada por pequeños caracolillos de la especie Nassarius camelus, atravesados por una larga varilla, que se mide en brazas (1 braza= 183 cm.), éstas pueden determinarse de una forma aproximada y sencilla estirando los brazos, la distancia entre ambas manos viene a ser una braza,  a su vez  divisible en pequeños fragmentos o varillas que llevan 10-12 conchas cada una.


Figura 1.- Zona habitada por el pueblo Tolai.

Este pequeño caracolillo es recolectado por los habitantes del poblado de Olive, situado al sur de la isla de Nueva Georgia en las Islas Salomón, y tanto hombres como mujeres, bucean para obtener estas pequeñas conchas, que tras un proceso de secado y limpieza, son vendidas a los Tolai de Nueva Bretaña en Papua. Se trata por tanto de un comercio “internacional” entre dos estados vecinos: en las Islas Salomón está la “fabrica” de la moneda que será utilizada por sus vecinos isleños de Papúa. Una vez en manos de los Tolai, se les practica un orificio en la parte superior, con el fin de poder ensartarlos en una varilla de mimbre. Cada braza (“pokono”) contiene unos 300 caracolillos y tiene un valor aproximado de unas 3.5 kinas (aproximadamente un dólar americano).


Figura 2.- Ristras de “tambu”. (a): detalle del caracolillo Nassarius camelus.

En Rabaul (capital de la región) existía un banco donde se guardaba y almacenaba esta singular moneda. En este “Centro de Cambio de Tambú” había incluso un curioso teléfono que funcionaba con monedas-concha, pero dicho banco y toda la región fue arrasada por una erupción volcánica en 1994. A pesar de ello, la moneda-concha sigue utilizándose en la actualidad, y los datos del año 2002 indican que existen en circulación o almacenadas (como ahorros), una cantidad de monedas-concha equivalentes a unos ocho millones de kinas (más de dos millones de dólares USA).

Figura 3.- La ciudad de Rabaul destruida por la erupción volcánica de 1994 (1).

El 13 de febrero del año 2002, se restableció en Rabaul un centro de cambio oficial denominado “A Pal na Tabu” (Casa de la moneda-concha), con una conversión de 1 braza de moneda-concha = 4 kinas, centro autorizado oficialmente por el gobierno de la provincia de Nueva Bretaña del Este (Papua). Se trata pues, de una moneda-concha legal u “oficial”, reconocida por el Estado como tal. En la actualidad “circulan” como moneda más de seiscientos millones de caracolillos, pero tampoco se libra de las falsificaciones: con conchas muy parecidas, de la especie Nasarius fraudulentus, ensartadas de la misma forma que el “diwarra”, se fabrica el “eddi” o falso diwarra. También los comerciantes europeos, a finales del s. XIX, fabricaron imitaciones de este caracolillo para comerciar con los tolai, pero a diferencia de lo que ocurrió en otros lugares donde las imitaciones fueron aceptadas (dientes de perro de porcelana fabricados por los alemanes para comerciar en sus colonias de Papúa, discos de cerámica fabricados por los portugueses  a imitación del “ndoro” realizado con la concha de la caracola Conus, para comerciar en la costa de África oriental, introducción en la costa occidental africana de la especie Cypraea annulus en vez de C. moneta, etc...), los tolai rechazaron sistemáticamente las imitaciones y falsificaciones. Sin duda, esta fidelidad a la moneda tradicional genuina, es una de las causas que han permitido que conserve su valor y vigencia en nuestros días.


Figura 4.- Compra cotidiana en el mercado con “moneda concha” (2). (a): Detalle de la moneda concha utilizada en transacciones; (b): Cestillo utilizado para llevar la “moneda”.

Además de su uso cotidiano para realizar pequeñas compras, el tambú también se almacena en largas ristras, que se atan a una estructura circular formando un rollo o “loloi” con aspecto de neumático con un diámetro de un metro y una anchura del cilindro que forma el rollo de unos 14 centímetros. Todo el rollo se recubre con hojas secas y se ata con cuerdas para proteger su valioso contenido. Estos “loloi” pueden almacenar unos 600 metros de varilla, que lleva unos cien mil caracolillos regular y cuidadosamente ensartados. Aunque su tamaño real es de un metro, si desplegamos su interior, tal como se hace por ejemplo en las ceremonias funerarias para distribuir su contenido, en realidad sería la moneda más larga del mundo, con una longitud de más de medio kilómetro!. Algunos de estos rollos de moneda concha constituyen los ahorros de toda una vida y se usan para repartir entre los herederos y amigos tras la muerte del propietario, en ceremonias donde se cortan públicamente y distribuyen fragmentos del “loloi”.
Las primeras observaciones realizadas sobre estas primitivas monedas-concha se remontan a 1875, fecha en que arribaron a la zona los primeros misioneros a quienes llamó la atención el complejo y sofisticado sistema monetario existente en la región. A pesar de la introducción y uso de la moneda occidental (primero la inglesa como colonia de Gran Bretaña, luego la australiana y actualmente la moneda oficial de Papúa, la kina), aún se conserva la moneda-concha tradicional, tanto para su uso económico cotidiano (para hacer la compra en el mercado), como para su utilización en ceremonias (bodas, funerales...).


Figura 5.- “Loloi” o rollo de moneda concha. Imágenes de exhibición de la moneda concha en 1910 y en el 2010. Al fondo, grabado de 1882 donde se muestra el cadáver de un jefe expuesto junto con los aros de moneda concha que poseía, como símbolo de prestigio.

Otra zona donde actualmente siguen en vigor las monedas-concha, es en la provincia de Malaita en las Islas Salomón (Figura 6), donde se usan con este fin varios tipos diferentes de collares de cuentas elaborados con conchas de variados colores. Como ocurre con el “tambú”, también aquí existen especialistas en fabricar este tipo de moneda-concha, son los habitantes de Langa Langa, en la costa noroccidental, los que se ocupa actualmente de recoger las conchas, fabricar las cuentas, que a diferencia del “tambú” exigen un mayor trabajo de manipulación, ya que cada una de ellas está formada por un pequeño disco o cilindro delicadamente pulido y perforado, así como la elaboración de los diferentes tipos de “collares” que servirán como moneda para ellos mismos y para otras tribus de la zona. La moneda “isae galia”, fabricada con conchas blancas, se utiliza exclusivamente para regalos de boda, pero existen otros muchos tipos de collares que reciben la denominación genérica de “Akwala afu”, desde el más valioso “maifuo”, donde las hileras de sartas de diferentes colores se combinan de forma determinada, hasta los más modestos “gwae-uruuru” o “buigao”. Con estos diferentes tipos de monedas-concha, se realiza el comercio con las tribus vecinas. En 1990, 150 cuentas “ke’e” equivalían a un dólar USA.  


Figura 6.- “Tafuliae”, moneda concha de las Islas Salomón, detrás una antigua imagen de una mujer perforando los discos de concha para fabricar la “moneda”.

(1) Imágenes del U. S. Geological Survey Volcano Disaster Assistance Program's

(2) Imagen del Geldgeschichliches Museum, Kreissparkasse Köln, Alemania.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Monedas tradicionales: Hachas de piedra ceremoniales.

Monedas tradicionales: Hachas de piedra ceremoniales. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58(1098) (Junio, 2002): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.


En los albores de un siglo XXI, donde el discutido fenómeno de la Globalización se extiende velozmente por todas las regiones de la Tierra, con la ayuda de los rápidos avances en el campo de las telecomunicaciones, y donde el moderno dinero electrónico, capaz de dar tres vueltas al Globo en un segundo, se propaga a gran velocidad en esa imparable red de relaciones y comunicaciones, todavía quedan algunos rincones del Planeta, donde se sigue utilizando como moneda diversos y variados objetos como conchas, hachas, colmillos de perro y cerdo, etc...

Las culturas que todavía utilizan en forma cotidiana estos objetos “premonetales” se encuentran en las antípodas, en el Pacífico Sur, y la región que presenta una mayor diversidad y complejidad en estos elementos es Papúa-Nueva Guinea. Este país, con una extensión algo menor que la de España, presenta una población muy heterogénea, donde por ejemplo existen más de setecientas lenguas diferentes, correspondientes a otras tantas culturas. Un denominador común a todas ellas es la utilización de las “monedas primitivas” como elemento fundamental en la “reproducción social”. Su sistema social se basa en un igualitarismo denominado por los antropólogos “bigman”, predecesor de los sistemas democráticos occidentales. Los melanesios utilizan diferentes modalidades de intercambios para crear diferentes tipos de relaciones y son estas formas de intercambio las que en definitiva crean y articulan la sociedad. Como resultado, los diferentes tipos de relaciones sociales se estructuran  por categorías discretas de intercambio.


Figura 1.- Hachas de piedra de Papúa-Nueva Guinea. En primer plano hacha ceremonial del Sepik medio y detrás hacha ceremonial de Highland.

En estas relaciones de intercambio, podemos diferenciar dos esferas o formas diferentes, la primera de tipo “comercial”, es establecida por el clan o grupo, con elementos externos a él, es el caso de los matrimonios, donde se paga un “precio de la novia” (brideprice), o las manufacturas producidas por la tribu, intercambiadas a veces mediante expediciones comerciales regionales. Estos tipos de relaciones de “compra/venta” tienen su denominación específica (por ejemplo entre los Rawa se denominan “urdiyoro”). Una segunda esfera se produce entre los individuos del mismo clan o tribu, donde se produce una redistribución de los elementos adquiridos en el exterior, esta segunda relación recibe la denominación de “no”.  En determinadas ceremonias, se reparten entre los individuos de la tribu conchas-moneda y hachas, de forma que la riqueza obtenida por elaboración propia o por intercambio con el exterior, se reparte y redistribuye entre los miembros del clan.


Figura 2.- Hachas ceremoniales de Highland y sello postal representando dicho elemento.

Las hachas de piedra, no muy diferentes de las utilizadas en Europa durante el Neolítico, constituyen un elemento importante en las relaciones de intercambio, y son utilizadas como moneda (en 1989, se encontró en el curso de un afluente del río Brazza, en Irian Jaya, una pequeña tribu cuya única actividad comercial con sus vecinos era la elaboración de estas preciadas hachas), se fabricaban fundamentalmente en la zona de Highland siendo transportadas e intercambiadas por monedas-concha en las zonas costeras y en los valles. Estas herramientas, constituían (y aún constituyen en muchas zonas) un elemento fundamental en la vida cotidiana (sirven para cortar y trabajar la madera, para la caza, para la guerra...). En algunos casos, las hachas se han transformado en verdaderos elementos ornamentales perdiendo su utilidad como herramientas y convirtiéndose en elementos de poder o riqueza exclusivamente (Figura 2). Este es el caso de las famosas hachas ceremoniales del noreste del monte Hagen (provincias Enga y Chimbú), en la región de Highland, (“tierra alta”), situada en la zona central de Papúa-Nueva Guinea, dominada por la mencionada montaña de 3.777 metros de altitud, que da nombre a la región. Esta zona fue descubierta casualmente en 1932 por los hermanos Leahi, buscadores de oro, y está poblada por un millón de habitantes distribuidos en numerosas tribus, los Dani, Kapauko, Hewa, Kaluli, Simbu, Chimbú, etc...


Figura 3.- Gran hacha ceremonial del monte Hagen de un metro de anchura (MAN 2009/159/125) y billete de dos kinas de Papúa.

El hacha ceremonial del monte Hagen (“kurugu”), debido a su histórico papel como “moneda” tradicional, figura en el actual billete de 2 kinas (la kina es la unidad monetaria de Papúa), y las hachas que todavía se elaboran en la actualidad son idénticas a las que se fabricaban antiguamente, si bien sus piedras son algo más frágiles. Son utilizadas para adquirir sal, aceites, cerdos, conchas y otros objetos de uso cotidiano, así como símbolo de prestigio social. Debido a su fragilidad no se usan en las labores cotidianas, salvo para la amputación de dedos en señal de duelo o en algunos combates privados, y se guardan y atesoran cuidadosamente almacenadas. Una variante de estas hachas son las utilizadas como “moneda” en las ceremonias matrimoniales, en este caso pueden alcanzar un tamaño descomunal, como el ejemplar que aparece en la fotografía (Figura 3).