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jueves, 1 de febrero de 2018

Las monedas de Pompeyo.


Las monedas de Pompeyo. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 63(1159) (Enero 2008): pp. 59-61.

Miguel Ibáñez Artica.


            Pompeyo Magno, o el Grande, fue uno de los personajes más importantes de los últimos tiempos de la República romana. Pertenecía a una importante familia de Roma y era hijo de Cneo Pompeyo Estrabón, quien a pesar de su origen rural había adquirido el rango de senador, alcanzando el título de cónsul el año 89 a.C. (Figuras 1 & 2).


Figura 1.- Reconstrucción de la imagen de Pompeyo el Grande, a partir de su busto representado en esculturas y monedas.
            Tras presentarse en el 77 a.C. en la Península Ibérica para combatir al general Sertorio, a finales del año 74 a.C. construyó un campamento en el territorio de los vascones para invernar, y de él surgiría la ciudad de Pompaelo o Pamplona(1). Las guerras sertorianas terminaron el año 72 a.C. con la victoria de Pompeyo y hay que señalar que los dos bandos (sertoriano y pompeyano) recurrieron a la ayuda de los pueblos indígenas de la Península. Para pagar a los legionarios y a las tropas de ayudantes, era necesario fabricar grandes cantidades de denarios de plata, unas veces con tipología romana y otras con caracteres ibéricos. Sertorio nunca emitió moneda a su nombre, probablemente por respeto a las instituciones romanas, y Pompeyo en esta época tampoco lo hizo, sin embargo sí acuñó su cuestor, Cn. Cornelio Lentulo (Figura 3a del artículo anterior: Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas. 


Figura 2.- Representaciones Pompeyo “el Grande” y sus hijos en algunas monedas.

            Tras su victoria en Hispania, participó en sofocar la revuelta de los gladiadores que al mando de Espartaco habían conseguido formar un ejército que amenazaba la metrópolis. Roma le encomendó entonces una nueva misión, poniéndole al frente de una flota de 200 naves con las que en poco tiempo barrió de piratas las costas mediterráneas, para luego dirigir la campaña contra el rey Mitríades de Siria, fundando una nueva ciudad Pompeiopolis en la actual Turquía el año 64 a.C. (Figura 3), regresando triunfante a Roma donde fue aclamado por sus victorias.


Figura 3.- Monedas de Pompeiopolis con el busto de Pompeyo el Grande y leyenda ΠΟΜΠΗΙΟΠΟΛΙΤΩΝ (Pompiopolitos). Al fondo, ruinas de la ciudad en la actualidad.

Fue nombrado gobernador de Hispania en el 55 a.C., dejando el gobierno en manos de sus legados  L. Afranio y M. Petreyo, pero mientras permanecía en Roma, reorganizaba en la Península Ibérica una tupida red de partidarios, ya creada durante su anterior estancia con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.). Durante este tiempo mantuvo en Hispania siete legiones, de las cuales una, la llamada “vernácula” estaba integrada por indígenas, reclutados en los pueblos peninsulares. En esa época una legión estaba formada por seis mil hombres sin contar la caballería, infantería ligera y tropas auxiliares integradas por elementos indígenas, así que podemos dar una cifra aproximada de unos cincuenta mil hombres que periódicamente recibían su salario en forma de denarios romanos o ibéricos. En este período encontramos acuñaciones de denarios (Figuras 4a y b) que muestran un busto barbado en el anverso, en un caso de Numa Pompilio y en el otro de Júpiter, mientras el reverso lleva en una de las emisiones una proa de nave (como veremos, los elementos navales son un tema muy recurrente en las amonedaciones pompeyanas), y en la otra un cetro flanqueado por un delfín y un águila.


Figura 4.- Monedas acuñadas por Pompeyo el Grande el 49 a.C. El primer denario (a) muestra en el anverso el busto diademado de Numa Pompilio y la leyenda CN.PISO.PRO.Q, en el reverso, una proa de nave, encima MAGN y debajo PRO.COS. La segunda moneda (b) muestra el busto de Júpiter con la leyenda VARRO PRO.Q y en el reverso un cetro y a los lados un delfín y un águila, con la leyenda MAGN PRO COS. No está claro si estas monedas se emitieron en Grecia o en España.

            El regreso de César a Roma, desafiando al Senado y al propio Pompeyo marcó el inicio del final del general romano, César derrotó al ejército pompeyano en Farsalia (Grecia, año 48 a.C.) y Pompeyo tuvo que huir a Egipto, donde fue asesinado ese mismo año.

            El relevo de su causa lo tomaron sus dos hijos Sexto Pompeyo y Cneo Pompeyo el Joven, emitiendo una nutrida serie de denarios en la Península Ibérica donde aparece la imagen triunfal de Pompeyo el Joven desembarcando, e Hispania, representada por una mujer que lleva lanzas y escudo, sale a recibirle entregándole una palma, símbolo de victoria (Figura 5), se trata de la primera representación alegórica de Hispania que aparece en una acuñación romana. Las monedas, no sólo tenían en esta época una función económica, también eran un importante elemento de propaganda política, y aquí tenemos un buen ejemplo. En otros denarios de la misma época (Figura 6a), puede verse al general pompeyano rodeado de dos damas que le saludan y que representan a las provincias hispanas Citerior y Ulterior (Bética y Tarraconense).


Figura 5.- Emisión hispana de Cneo Pompeyo el Joven, del año 46-45 a.C. En el reverso puede verse la figura de Pompeyo con atuendo militar, desembarcando, siendo recibido por Hispania que le entrega un ramo. En el anverso cabeza de Roma y leyenda M.POBLICI. LEG.PRO PR, en el reverso leyenda CN.MAGNVS.IMP.

Cabe señalar que todas las emisiones donde figura el busto de Pompeyo el Grande, fueron acuñadas después de su muerte, solamente su hijo Sexto Pompeyo acuñó su propio retrato en las monedas.


Figura 6.- Emisiones hispanas del 46-44 a.C. En ambas aparece en el anverso el busto de Pompeyo Magno, y la primera (a), emitida en Córdoba, presenta en el reverso la imagen de un soldado pompeyano y a los lados sendas figuras femeninas, representando a las provincias hispanas que saludan a Pompeyo.

            Los dos hijos de Pompeyo fueron derrotados en Hispania por César en la batalla de Munda (45 a.C.), y mientras Cneo Pompeyo fue hecho prisionero y ejecutado, Sexto Pompeyo consiguió escapar a Sicilia. Tal vez la emisión más espectacular de este período corresponde con un áureo emitido en dicha isla poco después, el año 42 a.C. por Sexto Pompeyo(2), donde aparece su retrato en el anverso, y los bustos de su padre y hermano, ambos muertos en trágicas circunstancias recientemente, en el reverso (Figura 7). A su regreso triunfal a Roma, César fue asesinado (el 15 de marzo del año 44 a.C.), provocando una nueva confrontación entre los partidarios de César y sus opositores, mientras tanto Sexto Pompeyo reorganizó su ejército y armada en Sicilia.


Figura 7.- Áureo acuñado por Sexto Pompeyo en Sicilia el año 42 a.C., En el anverso aparece el busto de Sexto Pompeyo y la leyenda MAG. PIVS. IMP. ITER., y en el reverso los bustos enfrentados de Pompeyo el Grande y Cneo Pompeyo el Joven, y la leyenda PRÆF CLAS. ET. ORÆ MARIT. EX. S.C. En esta rara moneda podemos ver reunida a toda la familia.

            Es durante estos años cuando se emiten en Sicilia las más hermosas monedas, donde la figura de Pompeyo el Grande se convierte en un Dios, unas veces en Neptuno y otras en Jano (Figura 8). Sexto Pompeyo emite magníficos denarios donde predominan los elementos marinos (Neptuno, el delfín, el tridente) y navales (faro de Mesina, trofeos) conmemorando sus repetidas victorias en este ámbito (Figura 9), donde la familia de los Pompeyo parecía ser invencible. Sin embargo, Octaviano y Marco Antonio juntaron sus flotas, y tras varios intentos consiguieron vencer a Sexto Pompeyo en la batalla naval de Nauloco, tras la cual tuvo que huir siendo capturado en Mileto y ejecutado el año 35 a.C.


Figura 8.- La figura de Pompeyo el Grande deificada en las monedas, en la primera como Neptuno o hijo de Neptuno, debido a sus triunfos navales, en el segundo caso como Jano, con dos caras.


Figura 9.- Emisiones sicilianas de Sexto Pompeyo con temática naval.
a: Busto de Pompeyo el Grande, delante tridente y debajo delfín, galera y encima estrella.
b: Busto de Pompeyo, detrás jarra, en reverso Neptuno con un pie sobre la proa de un barco, a los lados los hermanos Anapias y Amphinomus llevando a sus  padres sobre sus hombros.
c: Cabeza de Neptuno y trofeo naval sobre un ancla.
d: Faro de Mesina rematado con la estatua de Neptuno en anverso, y monstruo Escila en reverso.

            No sólo se emitieron denarios de plata a nombre de Pompeyo, también se acuñaron pesados ases de bronce siguiendo el antiguo sistema uncial, generalmente con la figura del dios Jano en el anverso, pero en algunas emisiones sicilianas (algunos investigadores proponen que estas monedas se acuñaron en Hispania), lo que aparece es el característico retrato de Pompeyo el Grande convertido en el dios Jano (Figura 10). Incluso en una de estas monedas podríamos ver los retratos de Sexto Pompeyo y su padre (Figura 8b).


Figura 10.- Ases emitidos a nombre de Pompeyo.

            No terminan aquí los retratos pompeyanos en las monedas, ya que durante la época imperial, en la ciudad de Pompeiopolis (en la actual Turquia), siguieron emitiéndose monedas de bronce de estilo helenístico, ahora con leyendas en griego, en cuyos anversos podemos ver, con arte muy degenerado, el retrato del famoso general romano fundador de la ciudad (Figura 3).

Notas:
(1) El nombre de Pompaelo dado a la ciudad fundada por Pompeyo, pasó en el siglo IX a designar un reino, el de Pamplona, con el que fue denominado hasta mutar a “Navarra” a partir del reinado de García IV “el Restaurador” en 1134.
(2) El Museo Lázaro Galiano de Madrid cuenta con un ejemplar de esta excepcional emisión, nº invent. 4833.




martes, 1 de septiembre de 2015

La "Diosa de las Alcantarillas" en las monedas de la Antigua Roma.

La “Diosa de las Alcantarillas” en las monedas de la Antigua Roma. Artículo publicado en: Eco Filatélico y
Numismático 70(1229) (Mayo 2014): pp. 52-53.

Miguel Ibáñez Artica.




Una de las representaciones monetales más curiosas de la numismática romana, la encontramos en un denario que muestra en su reverso un pequeño templo circular dedicado a la diosa “Cloacina”, palabra que figura escrita en la base del monumento (Figura 1). Corresponde a una serie de emisiones que con el mismo reverso y diferentes anversos realizó durante el segundo Triunvirato, el magistrado monetario Lucius Mussidius Longus en el año 42 antes de nuestra Era. Esta moneda está dedicada a “Venus Cloacina”, diosa de las cloacas y alcantarillas.


Figura 1.- Denario romano de L. Mussidius Longus, acuñado en Roma el año 42 a.C.

Ante tan curiosa y extravagante deidad, tal vez más de uno puede pensar como Obelix “¡están locos estos romanos!”, ya que actualmente los términos de cloaca o alcantarilla nos evocan conceptos de suciedad e inmundicia (Figura 2). Sin embargo, una de las principales obras públicas que posibilitó el crecimiento y desarrollo de la ciudad de Roma, fue la construcción de la “Cloaca Maxima”, complejo sistema de canalizaciones, inicialmente diseñado por los etruscos para drenar la zona pantanosa del Tiber, donde durante varios siglos se asentaría la capital del mundo civilizado. La ciudad de Roma llegó a albergar un millón de habitantes en tiempos del emperador Augusto, y un número tan grande de personas viviendo en un espacio tan reducido, sería impensable sin la existencia de un sofisticado sistema de alcantarillado público, capaz de garantizar la salubridad de la ciudad, y la adecuada evacuación de las aguas residuales generadas diariamente por una población tan numerosa y concentrada.


Figura 2.- Antiguas alcantarillas romanas.

Desde esta perspectiva, era lógico que dentro de la religión romana, existiera una deidad encargada del mantenimiento de las cloacas y de la salubridad de la ciudad, y esta diosa era Venus Cloacina,  la “Diosa de las Alcantarillas” asociada a la limpieza, y venerada el día primero de abril con un ritual en el que las mujeres se bañaban en agua de mirto en el templo que la diosa tenía en el Foro (Figura 3).


Figura 3.- Baño ritual.

No es esta la única deidad escatológica, y aunque también existe un personaje mitológico llamado “Caca”, hermana de Caco, hijo de Vulcano que robó el ganado de Hércules, en este caso, el nombre de esta diosa del fuego no tiene que ver con el significado de la palabra “caca” en español. Por el contrario, entre los dioses venerados en la antigua Roma, encontramos otro curioso personaje, “Esterculinus” (literalmente estiércol), es decir el dios de los excrementos, considerado como el dios de la fertilización de los campos, y venerado especialmente por los agricultores, que utilizaban el estiércol del ganado para abonar los campos. Existe una especie de hongo que ha recibido su nombre: Coprinus sterquilinus, debido a que esta seta crece exclusivamente sobre los excrementos del ganado. Este hongo cosmopolita es muy similar al “mataparientes” (Coprinus atramentarius), de tamaño un poco más grande y que suele encontrarse en zonas húmedas. Por cierto, el nombre de “mataparientes” tiene una curiosa explicación, estos hongos poseen una sustancia denominada “coprina”, que en principio es inofensiva, salvo que se consuma con alcohol, en cuyo caso y dependiendo de la cantidad de alcohol ingerida y de la resistencia de la persona, puede tener efectos muy graves.

Por este motivo, en el ámbito rural circula la leyenda de que cuando uno se quiere deshacer de un pariente molesto, le invita a comer estas setas y hace que su invitado consuma gran cantidad de vino, mientras el anfitrión, con cualquier pretexto, se abstiene de beber. Ambas personas han comido la misma cantidad de hongos, pero sus efectos perniciosos se manifestarán solamente en el que ha ingerido alcohol, y de esta forma se evitan las sospechas y se consigue el “crimen perfecto”. Como señalamos, estas creencias no pasan de ser simplemente una “leyenda rural” y los efectos nocivos del hongo, en el peor de los casos no suelen ser mortales. Sin embargo la observación de este fenómeno ha dado lugar a la singular denominación que recibe este hongo de “mataparientes”.


Figura 4.- El hongo Coprinus sterquilinus creciendo sobre excrementos.

Retomando el motivo de este artículo dedicado a Venus Cloacina, la diosa de las alcantarillas, durante las excavaciones realizadas entre los años 1899 y 1901 en el foro romano, se descubrió la base de un pequeño santuario de planta circular con un diámetro de 2,4 metros, y construido con mármol travertino (Figura 5), que fue identificado como el monumento de Cloacina que aparece en las monedas. En éstas se aprecia que en su parte superior disponía de una balaustrada metálica y en el centro dos estatuas femeninas de pie, posiblemente una de la diosa y la otra de una mujer con una rama en una mano en actitud de saludo. En este caso, a través de la numismática, nos es posible reconstruir con bastante precisión el aspecto que tenía este monumento hace más de dos milenios, y del que actualmente solamente se conserva su base.


Figura 5.- Base del santuario dedicado a Venus Cloacina en el Foro romano.

Bibliografía: Edlund-Berry, I., 2006. Hot, cold, or smelly: the power of sacred water in Roman religion, 400-100 BCE. En : Religion in Republic Italy. Cambridge ed.: 162-180.