Emisiones monetarias conjuntas de
Aragón y Navarra en la Edad Media. Artículo
publicado en: Eco Filatélico y Numismático 82 (1363) (Julio/Agosto, 2026): pp. 49-52.
Miguel Ibáñez Artica
Durante el transcurso dela Edad Media el reino de
Pamplona/Navarra estuvo vinculado durante algunos períodos de tiempo tanto al
reino de Aragón como al de Francia. Precisamente las primeras monedas autóctonas que circularon en el
reino de Pamplona fueron emitidas a partir de que en el año 1076 el monarca
aragonés Sancho Ramírez ocupara el trono pamplonés al morir asesinado Sancho IV
“de Peñalén”. En ese momento, se produce
una “explosión” monetaria acuñándose una gran cantidad de dineros y
óbolos que siguen los patrones metrológicos de la moneda carolingia, pero
introducen elementos iconográficos singulares como el busto de perfil del
monarca en el anverso y una cruz sustentada sobre un árbol, tradicionalmente
denominado “árbol crucífero” en el reverso, a imitación de modelos bizantinos
de la época.
Alrededor del busto del monarca figura su nombre e
intitulación “SANCIVS REX”, mientras que en el reverso aparece habitualmente la
leyenda “ARA GON” partida en dos por el vástago de la cruz (Figura 1).
Figura
1.- Una de
las primeras emisiones monetarias de Sancho Ramírez realizadas tras la
ocupación del reino de Pamplona en 1076.
Este modelo, con más o menos variantes se mantuvo en el
resto de las monedas acuñadas por Sancho Ramírez y sus hijos Pedro y Alfonso, y
durante el reinado de este último surgió una nueva tipología que introduce
cambios sustanciales iconográficos y epigráficos en el reverso de la moneda. El
“árbol crucífero” es sustituido por una gran cruz patada sobre una columna,
rodeada por una la leyenda circular “ARGONENSIS” (Fig. 2). Esta nueva tipología coexistió con la tradicional del
“árbol crucífero”.
Figura
2.- Dinero
de Alfonso I “el Batallador” con leyenda “ARAGONENSIS”.
Las numerosas monedas (dineros y óbolos de vellón) que
circularon en los reinos de Pamplona y Aragón durante el reinado de la dinastía
aragonesa (1076-1134) presentan la leyenda de “ARAGON” o “ARAGONENSIS” y
puntualmente “IACCA” (Jaca) o “MONSON” (Monzón), emitidas a nombre de Sancho
Ramírez tras la concesión de fueros a la ciudad de Jaca en 1077, y a nombre de Sancho Ramírez y del infante
Pedro tras la reconquista de Monzón por parte de este último en 1089, a partir
de que Sancho Ramírez creara el “reino de Monzón” para el heredero al trono,
antes de ser proclamado rey de Aragón como Pedro I en 1094 (Fig. 3).
Figura
3.-
Emisiones de Jaca y Monzón de Sancho Ramírez y Pedro I. Al fondo un documento
de la catedral de Jaca con una miniatura de Ramiro I y Sancho Ramírez.
Durante más de medio siglo, entre los años 1076 y 1134,
los reinos de Aragón y Pamplona (que es el nombre que recibía en ese tiempo el
reino de Navarra) mantuvieron su identidad bajo un monarca común: Sancho
Ramírez entre 1076 y 1094 (Fig. 4a),
Pedro I entre 1094 y 1104 (Fig. 4b) y
Alfonso I “el Batallador” entre 1104 y 1134 (Fig. 4c).
En este tiempo las numerosas monedas acuñadas para
circular en Aragón y Pamplona no presentan alusión alguna a este último reino,
aunque en las subscripciones de los escatocolos en la documentación regia
figura: “Ego sancius, o Petrus Sancii, Dei Gracia rex Aragonensium
et Pampilonenium”, o en los de
Alfonso: “Regnante me Dei Gratia in
Aragone et in Pampilona in Superaui
vel Ripacurcia”.
Tras el fallecimiento de Alfonso I por las heridas
recibidas en el asedio de la población musulmana de Fraga el 7 de septiembre de
1134, al morir sin descendencia dejaba los reinos de Aragón y Pamplona como
herencia en su testamento a las tres órdenes religiosas militares que operaban
en ambos territorios: los Templarios, los Hospitalarios y la orden del Santo
Sepulcro de Jerusalén.
Tanto la nobleza aragonesa como la pamplonesa se
opusieron drásticamente a dicho testamento(1), y los aragoneses
decidieron que el sucesor en Aragón sería un hermano del monarca fallecido,
Ramiro, quien hasta ese momento
había pasado su vida dedicado a la Iglesia donde había alcanzado el rango de
obispo de la diócesis de
Roda-Barbastro. Por su parte los nobles pamploneses eligieron como rey a García Ramírez “el Restaurador”, un noble hijo del infante don
Ramiro y de una hija de El Cid.
Don Ramiro era a su vez hijo de un infante “el bastardo del rey navarro García Sánchez III de
Nájera”. De esta forma y después de. un período de
más de medio siglo se separaban los reinos de Aragón y Pamplona(2).
Figura
4.- Reyes de
Aragón y Pamplona.
a: Sancho Ramírez (1063-1076-1094);
b:
Pedro I (1094-1104); c: Alfonso I (1104-1134); d:
Ramiro II rey de Aragón (1134-1137); e: García IV de Navarra (1134-1150).
La forzada
aceptación al trono de Aragón por parte de Ramiro II, tenía como único objetivo
mantener la línea sucesoria, de forma que renunció a su condición de
eclesiástico para casarse con la princesa Inés de Poitou en noviembre de 1135,
y según declaraba el monarca aragonés “tomé
esposa no por deseo de la carne, sino por la restauración de la sangre y de la
estirpe”. En agosto de 1136 nacía la heredera al trono Petronila y un año
más tarde Ramiro “donaba a su hija «
por mujer», con todo el reino aragonés íntegro” al conde de Barcelona Ramón
Berenguer, tras lo cual Ramiro se retiró al monasterio
de San Pedro el Viejo de Huesca.
Entre 1134 y
1137 Ramiro II (Fig. 4d) acuñó
dineros y óbolos de vellón con la tipología del reverso de los emitidos
por su hermano Alfonso con cruz patada y leyenda “ARAGONENESIS”, pero en los
anversos y alrededor del busto no figura su nombre, sino el de su padre:
“SANCIVS REX” (Fig. 5), lo que ha
hecho que tradicionalmente estas monedas hasta hace poco tiempo fueran
adscritas al reinado de Sancho Ramírez en la bibliografía numismática(3).
Figura
5.- Dinero
de vellón de Ramiro II (1134-1137) emitido a nombre de Sancho.
Respecto al nuevo monarca pamplonés García IV apodado “el
Restaurador” (1134-1150), emitió variados tipos monetarios, al principio
imitando los modelos del tradicional “árbol crucífero” con leyendas “NAI ARA” y
“ARA GON” en el reverso, y más tarde variados motivos del árbol y con la
leyenda “NAVARA” (Fig. 6B).
Surge así en las monedas el corónimo Navarra para
designar al nuevo reino que sustituye al de Pamplona(4). Tras la
división y reparto del reino de Pamplona acaecido en 1076 entre los reyes
Alonso VI de León y Castilla y Sancho Ramírez de Aragón, dentro de los dominios
pamploneses de este último se creó el denominado Condado de Navarra que
comprendía un territorio que incluía Pamplona, Tafalla, Falces...., y que
quedaba bajo el vasallaje de Alfonso VI de León y Castilla a cambio del
reconocimiento de Sancho Ramírez como rey de Pamplona, aunque la mitad de dicho
reino ya se había incorporado al territorio castellano (Fig. 6A).
Figura
6.- A:
Reparto del reino de Pamplona en 1076 y ubicación del Condado de Navarra.
B: Tipos monetarios de García IV “el
Restaurador”.
Así pues,
aunque en la documentación todavía figura como rey de Pamplona: “Ego Garsias Ranimiriç, gratia Dei
Pampilonensium rex”, en las monedas ya aparece como rey de Navarra, tal
como lo hará su sucesor Sancho VI (1150-1194) quien adoptará en la
documentación el título de rey de Navarra: “Ego
Sanctius per Dei gratiam rex Navarre”.
Desde que
los reinos de Aragón y Navarra se separaran en 1134, sus destinos están a punto
de unirse de nuevo en 1234. Cuando fallece Sancho VII “el Fuerte” sin
descendencia existía un pacto previo de prohijamiento en virtud del cual Jaime
I de Aragón debía heredar el reino. Nuevamente la nobleza navarra se opuso, y
proclamó a Teobaldo I, conde de Champaña y sobrino del monarca difunto como
nuevo rey. A partir de este momento los destinos de ambos reinos se separan y
Navarra entra en la órbita francesa (con Champaña, Francia y Evreux) durante
casi tres siglos.
Mucho más
tarde, el 10 de junio de 1420, la princesa Blanca de Navarra contraía
matrimonio con Juan de Aragón, quien se convertiría en rey consorte de Navarra tras el fallecimiento de Carlos
III “el Noble” en 1425. Tras la muerte de Blanca en 1441, el reino debía pasar
a manos del heredero Carlos, príncipe de Viana, sin embargo Juan no abandonó el
trono lo que motivó una larga guerra civil entre los partidarios del Príncipe
de Viana (beamonteses) y los de su padre Juan II (agramonteses). A partir de
1451 y hasta la muerte del Príncipe de Viana en 1461 se acuñaron en Navarra
monedas (gruesos, medios gruesos, cornados y medios cornados) a nombre de
Carlos de Viana (Figs. 7a-c)
Figura
7.- Grueso (a),
medio grueso (b) y cornado (c) de Carlos de Viana sobre un
documento manuscrito con la firma del Príncipe.
Monedas
de Juan II acuñadas a partir de 1458 en Navarra, escudo (d), medio escudo de
oro (e), grueso (f); Monedas de Aragón (g) y Sicilia (h).
En 1458, y
en plena guerra civil entre beamonteses y agramonteses, tras el fallecimiento
de su hermano Alfonso V “el Magnánimo”, Juan II hereda los reinos de Aragón,
Valencia, Mallorca, Sicilia y Cerdeña, así como el condado de Barcelona, y
comienza a emitir moneda a su nombre en sus distintas posesiones. En Navarra se
producen acuñaciones de monedas de oro (escudos y medios escudos), de plata
(gruesos y medios gruesos), de vellón (blancas y medias blancas) y cobre
(cornados y medios cornados). En todas estas monedas navarras en el reverso
aparece la leyenda (con más o menos abreviaturas) “IOHANNES DEI GRA REX NAVARRE
Z ARAG”, es decir figura como rey de Navarra y Aragón (Fig. 7d’), lo que indica que las emisiones fueron realizadas entre
los años 1458 y 1479, fecha de su fallecimiento. Durante este tiempo, las
acuñaciones navarras estuvieron destinadas a circular exclusivamente en
Navarra, mientras que en Aragón se emitieron ducados de oro (Fig. 7g) y reales de plata, en Sicilia reales de oro (Fig. 7h) y pirrales de plata, etc...
Así pues
durante casi dos décadas, entre 1458 y 1479, los reinos de Navarra y Aragón
estuvieron de nuevo bajo la autoridad de un mismo monarca, Juan II de Navarra y
Aragón. Tras su fallecimiento en 1479 el reino de Navarra fue heredado por
Leonor, la tercera hija de Juan y su primera esposa la reina Blanca de Navarra,
quien murió a las dos semanas de ser proclamada, sucediéndola en el trono su
nieto Francisco Febo (1479-1483). Por otra parte el reino de Aragón lo heredó
Fernando “el Católico”, hijo de su segunda unión con Juana Enríquez y que en
esos momentos ya era rey consorte de Castilla por su matrimonio con Isabel “la
Católica” el 19 de octubre de 1469.
Durante unos años en el reino de Navarra se
acuñan monedas primero a nombre de Francisco Febo y después a nombre de
Catalina y Juan de Albret, hasta que ya en época moderna, y tras la conquista
de Navarra en 1512, Fernando el Católico acuña a su nombre diversas monedas de
oro (Figs. 8a, b), plata (Figs. 8c, d) y vellón bajo (Fig. 8e) en la ceca de Pamplona, y en
los cuádruples y dobles ducados de oro figura como rey de Navarra y Aragón con
la leyenda “FERNANDVS:D:G:R:NAVARE:ET:ARA”.
Figura
8.-
Emisiones navarras de Fernando el Católico.
a: Cuádruple ducado; b:
Doble ducado de oro; c: Real de plata; d:
Medio real de plata; e: Cornado.
Notas:
(1) Esta actitud contrasta con lo ocurrido
en 1076, cuando tras el asesinato de Sancho IV en Peñalén, Alfonso VI de
Castilla/León y Sancho Ramírez de Aragón se repartieron el reino sin encontrar
oposición alguna por parte de la nobleza y el clero local. En el momento de su
asesinato Sancho IV tenía un hijo de corta edad, García Sánchez, a quien
correspondía heredar el trono de Pamplona, pero la nobleza pamplonesa probablemente
sobornada por los monarcas castellano y aragonés, aceptó el reparto del reino
de Pamplona.
(2) Tal como le había
ocurrido anteriormente a Sancho Ramírez, la llegada al trono de Pamplona de un
descendiente por vía “ilegítima” (nieto de un hijo “bastardo” de García Sánchez
III de Pamplona) planteaba cuestiones de legitimidad en su ascenso al trono, y
por ejemplo la Santa Sede se referiría a García y luego a sus descendientes
Sancho VI “el Sabio” y Sancho VII “el Fuerte” con el tratamiento de “Dux”
(duque) y no como Rey. Situación que cambió a partir de la batalla de las Navas
de Tolosa en 1212, cuando el monarca navarro Sancho VII fue finalmente
reconocido en la diplomacia vaticana como “Rex”.
(3) Ibáñez, M., 2022. Las
enigmáticas monedas de Ramiro II “el Monje”, rey de Aragón (1134-1137-1157). Eco Filatélico y Numismático (Octubre,
2022) 78 (1321): 45-47.
(4) A pesar de que en la
documentación García IV figura como rey de Pamplona, en las monedas ya utiliza
el corónimo Navarra, término que emplearán tanto Sancho VI como sus
descendientes en un futuro. Este cambio de denominación tiene sentido en cuanto
a que el reino que heredó García tenía una extensión mucho menor que el antiguo
reino de Pamplona original que existía en tiempos de Sancho IV “de Peñalén” y
sus antepasados García III y Sancho “el Mayor”, al que se había sustraído la
mitad occidental que había quedado incorporada
a Castilla. La persistencia en la utilización de “rey de Pamplona” en la
documentación queda justificada por la inercia de los escribanos que se
limitaban a repetir los escatocolos de los documentos antiguos, sin embargo los
abridores de cuños de las nuevas monedas, incorporan desde un primer momento el
término de Navarra para denominar el reino.








No hay comentarios:
Publicar un comentario