martes, 1 de septiembre de 2026

Emisiones monetarias conjuntas de Aragón y Navarra en la Edad Media

 

Emisiones monetarias conjuntas de Aragón y Navarra en la Edad Media. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 82 (1363) (Julio/Agosto, 2026): pp. 49-52.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

            Durante el transcurso dela Edad Media el reino de Pamplona/Navarra estuvo vinculado durante algunos períodos de tiempo tanto al reino de Aragón como al de Francia. Precisamente las primeras monedas autóctonas que circularon en el reino de Pamplona fueron emitidas a partir de que en el año 1076 el monarca aragonés Sancho Ramírez ocupara el trono pamplonés al morir asesinado Sancho IV “de Peñalén”. En ese momento, se produce  una “explosión” monetaria acuñándose una gran cantidad de dineros y óbolos que siguen los patrones metrológicos de la moneda carolingia, pero introducen elementos iconográficos singulares como el busto de perfil del monarca en el anverso y una cruz sustentada sobre un árbol, tradicionalmente denominado “árbol crucífero” en el reverso, a imitación de modelos bizantinos de la época.

            Alrededor del busto del monarca figura su nombre e intitulación “SANCIVS REX”, mientras que en el reverso aparece habitualmente la leyenda “ARA GON” partida en dos por el vástago de la cruz (Figura 1).

Figura 1.- Una de las primeras emisiones monetarias de Sancho Ramírez realizadas tras la ocupación del reino de Pamplona en 1076.

 

            Este modelo, con más o menos variantes se mantuvo en el resto de las monedas acuñadas por Sancho Ramírez y sus hijos Pedro y Alfonso, y durante el reinado de este último surgió una nueva tipología que introduce cambios sustanciales iconográficos y epigráficos en el reverso de la moneda. El “árbol crucífero” es sustituido por una gran cruz patada sobre una columna, rodeada por una la leyenda circular “ARGONENSIS” (Fig. 2). Esta nueva tipología coexistió con la tradicional del “árbol crucífero”.

Figura 2.- Dinero de Alfonso I “el Batallador” con leyenda “ARAGONENSIS”.

 

            Las numerosas monedas (dineros y óbolos de vellón) que circularon en los reinos de Pamplona y Aragón durante el reinado de la dinastía aragonesa (1076-1134) presentan la leyenda de “ARAGON” o “ARAGONENSIS” y puntualmente “IACCA” (Jaca) o “MONSON” (Monzón), emitidas a nombre de Sancho Ramírez tras la concesión de fueros a la ciudad de Jaca en 1077, y  a nombre de Sancho Ramírez y del infante Pedro tras la reconquista de Monzón por parte de este último en 1089, a partir de que Sancho Ramírez creara el “reino de Monzón” para el heredero al trono, antes de ser proclamado rey de Aragón como Pedro I en 1094 (Fig. 3).

Figura 3.- Emisiones de Jaca y Monzón de Sancho Ramírez y Pedro I. Al fondo un documento de la catedral de Jaca con una miniatura de Ramiro I y Sancho Ramírez.

 

            Durante más de medio siglo, entre los años 1076 y 1134, los reinos de Aragón y Pamplona (que es el nombre que recibía en ese tiempo el reino de Navarra) mantuvieron su identidad bajo un monarca común: Sancho Ramírez entre 1076 y 1094 (Fig. 4a), Pedro I entre 1094 y 1104 (Fig. 4b) y Alfonso I “el Batallador” entre 1104 y 1134 (Fig. 4c).

            En este tiempo las numerosas monedas acuñadas para circular en Aragón y Pamplona no presentan alusión alguna a este último reino, aunque en las subscripciones de los escatocolos en la documentación regia figura: “Ego sancius, o Petrus Sancii, Dei Gracia rex Aragonensium et Pampilonenium”, o en los de Alfonso: “Regnante me Dei Gratia in Aragone et in Pampilona in Superaui vel Ripacurcia”.

            Tras el fallecimiento de Alfonso I por las heridas recibidas en el asedio de la población musulmana de Fraga el 7 de septiembre de 1134, al morir sin descendencia dejaba los reinos de Aragón y Pamplona como herencia en su testamento a las tres órdenes religiosas militares que operaban en ambos territorios: los Templarios, los Hospitalarios y la orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

            Tanto la nobleza aragonesa como la pamplonesa se opusieron drásticamente a dicho testamento(1), y los aragoneses decidieron que el sucesor en Aragón sería un hermano del monarca fallecido, Ramiro, quien hasta ese momento había pasado su vida dedicado a la Iglesia donde había alcanzado el rango de obispo de  la diócesis de Roda-Barbastro. Por su parte los nobles pamploneses eligieron como rey a García Ramírez “el Restaurador”, un noble hijo del infante don Ramiro y de una hija de El Cid. Don Ramiro era a su vez hijo de un infante “el bastardo del rey navarro García Sánchez III de Nájera”. De esta forma y después de. un período de más de medio siglo se separaban los reinos de Aragón y Pamplona(2).

 

Figura 4.- Reyes de Aragón y Pamplona.

a: Sancho Ramírez (1063-1076-1094); b: Pedro I (1094-1104); c: Alfonso I (1104-1134); d: Ramiro II rey de Aragón (1134-1137); e: García IV de Navarra (1134-1150).

 

            La forzada aceptación al trono de Aragón por parte de Ramiro II, tenía como único objetivo mantener la línea sucesoria, de forma que renunció a su condición de eclesiástico para casarse con la princesa Inés de Poitou en noviembre de 1135, y según declaraba el monarca aragonés “tomé esposa no por deseo de la carne, sino por la restauración de la sangre y de la estirpe”. En agosto de 1136 nacía la heredera al trono Petronila y un año más tarde Ramiro “donaba a su hija   « por mujer», con todo el reino aragonés íntegro” al conde de Barcelona Ramón Berenguer, tras lo cual Ramiro se retiró al monasterio de San Pedro el Viejo de Huesca.

            Entre 1134 y 1137 Ramiro II (Fig. 4d) acuñó dineros y óbolos de vellón con la tipología del reverso de los emitidos por su hermano Alfonso con cruz patada y leyenda “ARAGONENESIS”, pero en los anversos y alrededor del busto no figura su nombre, sino el de su padre: “SANCIVS REX” (Fig. 5), lo que ha hecho que tradicionalmente estas monedas hasta hace poco tiempo fueran adscritas al reinado de Sancho Ramírez en la bibliografía numismática(3).

Figura 5.- Dinero de vellón de Ramiro II (1134-1137) emitido a nombre de Sancho.

 

            Respecto al nuevo monarca pamplonés García IV apodado “el Restaurador” (1134-1150), emitió variados tipos monetarios, al principio imitando los modelos del tradicional “árbol crucífero” con leyendas “NAI ARA” y “ARA GON” en el reverso, y más tarde variados motivos del árbol y con la leyenda “NAVARA” (Fig. 6B).

            Surge así en las monedas el corónimo Navarra para designar al nuevo reino que sustituye al de Pamplona(4). Tras la división y reparto del reino de Pamplona acaecido en 1076 entre los reyes Alonso VI de León y Castilla y Sancho Ramírez de Aragón, dentro de los dominios pamploneses de este último se creó el denominado Condado de Navarra que comprendía un territorio que incluía Pamplona, Tafalla, Falces...., y que quedaba bajo el vasallaje de Alfonso VI de León y Castilla a cambio del reconocimiento de Sancho Ramírez como rey de Pamplona, aunque la mitad de dicho reino ya se había incorporado al territorio castellano (Fig. 6A).

Figura 6.- A: Reparto del reino de Pamplona en 1076 y ubicación del Condado de Navarra.

            B: Tipos monetarios de García IV “el Restaurador”.

 

            Así pues, aunque en la documentación todavía figura como rey de Pamplona: “Ego Garsias Ranimiriç, gratia Dei Pampilonensium rex”, en las monedas ya aparece como rey de Navarra, tal como lo hará su sucesor Sancho VI (1150-1194) quien adoptará en la documentación el título de rey de Navarra: “Ego Sanctius per Dei gratiam rex Navarre”.

            Desde que los reinos de Aragón y Navarra se separaran en 1134, sus destinos están a punto de unirse de nuevo en 1234. Cuando fallece Sancho VII “el Fuerte” sin descendencia existía un pacto previo de prohijamiento en virtud del cual Jaime I de Aragón debía heredar el reino. Nuevamente la nobleza navarra se opuso, y proclamó a Teobaldo I, conde de Champaña y sobrino del monarca difunto como nuevo rey. A partir de este momento los destinos de ambos reinos se separan y Navarra entra en la órbita francesa (con Champaña, Francia y Evreux) durante casi tres siglos.

            Mucho más tarde, el 10 de junio de 1420, la princesa Blanca de Navarra contraía matrimonio con Juan de Aragón, quien se convertiría en rey consorte  de Navarra tras el fallecimiento de Carlos III “el Noble” en 1425. Tras la muerte de Blanca en 1441, el reino debía pasar a manos del heredero Carlos, príncipe de Viana, sin embargo Juan no abandonó el trono lo que motivó una larga guerra civil entre los partidarios del Príncipe de Viana (beamonteses) y los de su padre Juan II (agramonteses). A partir de 1451 y hasta la muerte del Príncipe de Viana en 1461 se acuñaron en Navarra monedas (gruesos, medios gruesos, cornados y medios cornados) a nombre de Carlos de Viana (Figs. 7a-c)

Figura 7.- Grueso (a), medio grueso (b) y cornado (c) de Carlos de Viana sobre un documento manuscrito con la firma del Príncipe.

Monedas de Juan II acuñadas a partir de 1458 en Navarra, escudo (d), medio escudo de oro (e), grueso (f); Monedas de Aragón (g) y Sicilia (h).

 

            En 1458, y en plena guerra civil entre beamonteses y agramonteses, tras el fallecimiento de su hermano Alfonso V “el Magnánimo”, Juan II hereda los reinos de Aragón, Valencia, Mallorca, Sicilia y Cerdeña, así como el condado de Barcelona, y comienza a emitir moneda a su nombre en sus distintas posesiones. En Navarra se producen acuñaciones de monedas de oro (escudos y medios escudos), de plata (gruesos y medios gruesos), de vellón (blancas y medias blancas) y cobre (cornados y medios cornados). En todas estas monedas navarras en el reverso aparece la leyenda (con más o menos abreviaturas) “IOHANNES DEI GRA REX NAVARRE Z ARAG”, es decir figura como rey de Navarra y Aragón (Fig. 7d’), lo que indica que las emisiones fueron realizadas entre los años 1458 y 1479, fecha de su fallecimiento. Durante este tiempo, las acuñaciones navarras estuvieron destinadas a circular exclusivamente en Navarra, mientras que en Aragón se emitieron ducados de oro (Fig. 7g) y reales de plata, en Sicilia  reales de oro (Fig. 7h) y pirrales de plata, etc...

            Así pues durante casi dos décadas, entre 1458 y 1479, los reinos de Navarra y Aragón estuvieron de nuevo bajo la autoridad de un mismo monarca, Juan II de Navarra y Aragón. Tras su fallecimiento en 1479 el reino de Navarra fue heredado por Leonor, la tercera hija de Juan y su primera esposa la reina Blanca de Navarra, quien murió a las dos semanas de ser proclamada, sucediéndola en el trono su nieto Francisco Febo (1479-1483). Por otra parte el reino de Aragón lo heredó Fernando “el Católico”, hijo de su segunda unión con Juana Enríquez y que en esos momentos ya era rey consorte de Castilla por su matrimonio con Isabel “la Católica” el 19 de octubre de 1469.

Durante unos años en el reino de Navarra se acuñan monedas primero a nombre de Francisco Febo y después a nombre de Catalina y Juan de Albret, hasta que ya en época moderna, y tras la conquista de Navarra en 1512, Fernando el Católico acuña a su nombre diversas monedas de oro (Figs. 8a, b), plata (Figs. 8c, d) y vellón bajo (Fig. 8e) en la ceca de Pamplona, y en los cuádruples y dobles ducados de oro figura como rey de Navarra y Aragón con la leyenda “FERNANDVS:D:G:R:NAVARE:ET:ARA”.

Figura 8.- Emisiones navarras de Fernando el Católico.

a: Cuádruple ducado; b: Doble ducado de oro; c: Real de plata; d: Medio real de plata; e: Cornado.

 

 

Notas:

(1) Esta actitud contrasta con lo ocurrido en 1076, cuando tras el asesinato de Sancho IV en Peñalén, Alfonso VI de Castilla/León y Sancho Ramírez de Aragón se repartieron el reino sin encontrar oposición alguna por parte de la nobleza y el clero local. En el momento de su asesinato Sancho IV tenía un hijo de corta edad, García Sánchez, a quien correspondía heredar el trono de Pamplona, pero la nobleza pamplonesa probablemente sobornada por los monarcas castellano y aragonés, aceptó el reparto del reino de Pamplona.

 

(2) Tal como le había ocurrido anteriormente a Sancho Ramírez, la llegada al trono de Pamplona de un descendiente por vía “ilegítima”  (nieto de un hijo “bastardo” de García Sánchez III de Pamplona) planteaba cuestiones de legitimidad en su ascenso al trono, y por ejemplo la Santa Sede se referiría a García y luego a sus descendientes Sancho VI “el Sabio” y Sancho VII “el Fuerte” con el tratamiento de “Dux” (duque) y no como Rey. Situación que cambió a partir de la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, cuando el monarca navarro Sancho VII fue finalmente reconocido en la diplomacia vaticana como “Rex”.

 

(3) Ibáñez, M., 2022. Las enigmáticas monedas de Ramiro II “el Monje”, rey de Aragón (1134-1137-1157). Eco Filatélico y Numismático (Octubre, 2022) 78 (1321): 45-47.

 

(4) A pesar de que en la documentación García IV figura como rey de Pamplona, en las monedas ya utiliza el corónimo Navarra, término que emplearán tanto Sancho VI como sus descendientes en un futuro. Este cambio de denominación tiene sentido en cuanto a que el reino que heredó García tenía una extensión mucho menor que el antiguo reino de Pamplona original que existía en tiempos de Sancho IV “de Peñalén” y sus antepasados García III y Sancho “el Mayor”, al que se había sustraído la mitad  occidental que había quedado incorporada a Castilla. La persistencia en la utilización de “rey de Pamplona” en la documentación queda justificada por la inercia de los escribanos que se limitaban a repetir los escatocolos de los documentos antiguos, sin embargo los abridores de cuños de las nuevas monedas, incorporan desde un primer momento el término de Navarra para denominar el reino.

 

 

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