lunes, 1 de agosto de 2022

Las monedas del Príncipe de Viana.

 

Las monedas del Príncipe de Viana. Artículo publicado en “Pregón siglo XXI” (Enero, 2022) 62: pp. 93-98.

 

Miguel Ibáñez Artica

 











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viernes, 1 de julio de 2022

Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años.

 

Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático” (Mayo, 2021) 77 (1306): 44-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

                En las últimas décadas han sido varios los jetones medievales con el escudo partido de Evreux/ Navarra aparecidos en el sur de Inglaterra (Fig. 1). En la mayoría de los casos los hallazgos han sido realizados por aficionados mediante la utilización de detectores de metales, todo ello de forma legal y de acuerdo con la legislación vigente sobre el uso de estos aparatos en Gran Bretaña(1).

 

            Los jetones son piezas que imitan en su aspecto a las  monedas, pero cuya función era la de realizar -a modo de fichas- las operaciones matemáticas sencillas (fundamentalmente sumas y restas) sobre un tablero cubierto con un paño que llevaba una serie de líneas horizontales para indicar las unidades, decenas, centenas...(2)..   

 



Figura 1.- Representación del escudo partido de Evreux/Navarra en un jetón hallado en Inglaterra en mayo de 2020.

 

            Estos objetos monetiformes fueron profusamente usados durante la Baja Edad Media en muchos países de Europa (Italia, Inglaterra, Francia, Navarra, Países Bajos...), y los que presentan el escudo de Navarra comenzaron a utilizarse bajo influencia francesa a partir de 1234, y especialmente desde finales del siglo trece, tras el matrimonio de la reina de Navarra Juana I con el monarca francés Felipe IV. En esta primera fase, que se extendió hasta 1328, los jetones llevaban las armas de Champaña o Francia asociadas al escudo de Navarra, y estos símbolos presentan gran similitud con los que podemos ver en los sellos céreos reales, mientras que por el contrario, las armas del reino de Navarra, las denominadas popularmente “cadenas”, figurarán mucho más tarde, ya a finales del s. XIV, en las monedas a partir de las primeras emisiones de Carlos III “el Noble”.

            A partir de 1328, los escudos que aparecen en la mayoría de los casos son el de Navarra junto con el de Evreux, tras el matrimonio de la reina Juana II de Navarra con Felipe, conde de Evreux(3). Las figuras que aparecen en estos jetones son muy características: en el anverso el escudo dimidiado de Navarra/Evreux o Evreux/Navarra, rodeado de una orla doble de seis lóbulos y leyenda circular


Figura 2.- Jetones con los mismos anversos y reversos.

            a: Con cruz recta en reverso; b: Con cruz arqueada.

            c: Con escudo Navarra/Evreux; d: Con escudo Evreux/Navarra.

 

            En el reverso de estos tipos de jetones podemos encontrar una cruz recta de tres nervios rematada por florones (Figs. 2a, c y d), o una cruz arqueada con una pequeña flor de lis en el hueco interior (Fig. 2b). El primer grupo de cruz recta lo podemos atribuir al reinado de Juana II de Navarra y Felipe de Evreux (1328-1343-1349), mientras que los jetones que presentan la cruz curva -mucho más abundantes-, corresponderían al reinado de Carlos II “el Malo” (1349-1387). Estas cruces imitan los modelos de los reversos de las monedas de oro que circulaban en la época: la recta de tres nervios reproduce la figura del reverso de la mayoría de las monedas de oro francesas medievales, desde la primera emisión de escudos de oro hacia 1270 (Fig. 3a), mientras que la cruz arqueada surge en julio de 1346 en la moneda denominada “chaise de oro” y es el modelo que siguen las cruces que figuran en los reversos de los reales de oro emitidos por Carlos II de Navarra durante la década de 1349-1359 en el condado de Evreux (Fig. 3b’). Este dato nos permite atribuir los jetones con cruces curvas al reinado de este monarca, y son los que aparecen con relativa frecuencia en Inglaterra, además de los emitidos por la administración de Eduardo III con escudos de Evreux/Navarra(4). 

 

 


Figura 3.- Modelos de cruces utilizadas en jetones.

a: Cruz recta como el escudo de oro francés (a’); b: Cruz arqueada como en el real de oro de Carlos II de Navarra (b’); c: Cruces recta y arqueada como aparecen en los Jetones con escudo Evreux/Navarra.

 

            Los hallazgos registrados se extienden a lo largo de los condados orientales de Inglaterra (Fig. 4), y la distribución (de norte a sur) de los once ejemplares de los que conocemos la ubicación de su hallazgo(5) es la siguiente:

 

Condado o región     nº de ejemplares        Tipo (según Ibáñez, 2017)

 

North Yorkshire                     1                                             (118)

Linconshire                            1                                             (109)

Nottingham                            1                                             (086)

Norfolk                                  3                                     (091, 106, 110)

Suffolk                                   1                                             (118)

Essex                                      1                                             (092)

Londres                                  1                                             (078)

Kent                                       2                                        (093a, 110)

 

 


Figura 4.- Mapa de distribución de jetones con escudo de Navarra hallados en Inglaterra.

a, a’: Jetones con cruz arqueada en reverso; b: Jetones ingleses con el alfabeto como leyenda.

 

            Las variaciones que se dan en este tipo de jetones residen en las leyendas que figuran en anverso y reverso. En general, la mayoría son de naturaleza religiosa, como en el ejemplar hallado en Yorkshire Norte, que presenta en ambas caras la leyendas “AVE MARIA GRACIA PE”, la que aparece en el jetón encontrado en Linconshire: “AVE SALVS MVNDI VERBVM”, o la que figura en el anverso de uno de los ejemplares de Norfolk: “PATAR NOSTER QVIESIN”. En otros casos las leyendas hacen referencia al escudo del monarca navarro o a la función contable de los jetones, como la que podemos ver en el hallado en Essex: “ARMS A REI NOBLE ET POI” (armas de un rey noble y poderoso) o la de otro de los hallados en Norfolk: “COTES IETES GARDES D”.

            Sin embargo las leyendas que encontramos en la mayoría de los jetones con escudo de Navarra hallados en Inglaterra pertenecen a la categoría de “leyendas indescifrables”. Mitchiner (1988, p. 167) las denomina “leyendas navarras ilegibles” planteando la posibilidad de que los textos estén redactados en euskera, sin embargo estas enigmáticas inscripciones no parecen tampoco poder ser interpretadas desde esta perspectiva.

            Para los jetones encontrados en Inglaterra las leyendas de este tipo son las siguientes:

IARVIAISIMIS.IVA.NS (tipo 093a reverso, encontrado en Kent)

IETIRS.TVRNOMAN.TVVAM.AVI (tipo 093a anverso, encontrado en Kent; tipo 110 anverso, encontrado en Norfolk)

KMAPS.NVSRVSRS.RARVR (tipo 092 reverso, encontrado en Essex)

MOVANOA : VNS (lis) AOSIV (tipo 078 reverso, encontrado en Londres)

PDVISNDSNISVDISRIS (tipo 078 anverso, encontrado en Londres; tipo 106 anverso, encontrado en Norfolk)

PERS.DEI.ONE.IOPVRVIE.IMIE (tipo 091 anverso, encontrado en Norfolk; tipo 109 anverso, encontrado en Linconshire)

PSIVI(EA)RVSIRVR.SITRTSR (tipo 091 reverso, encontrado en Norfolk)

REI CAIV:REI:VNE VRAR:V (tipo 086 reverso, encontrado en Nottingham)

//CR////E.IO//VR//// (tipo 086 anverso, encontrado en Nottingham)(6)

            No parece tratarse tampoco de leyendas sin sentido, como las que suelen aparecer en algunos jetones tardomedievales, con letras aparentemente dispuestas al azar, y algunas de ellas como PDVISNDSNISVDISRIS” o “IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” se repiten en jetones de diferentes tipos.

            Una de las principales dificultades que nos encontramos al interpretar estas leyendas, es que por lo general el estado de estos jetones dista mucho de ser el ideal, la corrosión sufrida a lo largo de los siglos, y el hecho de que algunos márgenes estén recortados dificultan la correcta lectura de las letras que componen la leyenda, y solamente cuando encontramos varios ejemplares, a veces de tipos distintos pero que portan la misma inscripción, podemos reconstruir con cierta certeza la totalidad de las leyendas.

            Nos referiremos resumidamente al último de estos jetones, hallado en mayo del 2020 en la población de Bekesbourne en el condado de Kent que presenta en el anverso la leyenda IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” (Fig. 5b)(7), esta leyenda la encontramos en al menos cuatro tipos diferentes, en el primero de ellos (Fig. 5a) la cruz arqueada del reverso está cantonada por cuatro leones rampantes (ejemplar hallado en Reims, norte de Francia en 2016) y presenta la leyenda “AVEV. .MAR. .GAR. .SIA” (Ave Maria Gracia), mientras que los dos restantes llevan las leyendas: “PATAR NOSTER QVIESIN” (Fig. 5c) y “PATAR NOS.SETER QVIS” (Fig. 5d) (variantes con errores de “Pater Noster qui es in (Caelis)”. Dos ejemplares del primero de ellos han sido hallados en Inglaterra, uno en East Harling en el condado de Norfolk y otro en el camino denominado “Pilgrims Way” al S.E. de Midstone en el condado de Kent.

 


Figura 5.- Jetones con leyenda IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” en anverso.

 

 

La enigmática leyenda IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” pudiera ser una  divisa en latín o más probablemente en francés medieval que aún no ha podido ser descifrada.

La presencia de estos raros jetones con escudo de Navarra en el norte de Francia, y especialmente en la costa de Inglaterra, parece estar relacionada con las actividades bélicas acaecidas en algún momento de la Guerra de los Cien Años, y el período concreto en el que fueron usados podría haberse iniciado entre los años 1356 y 1357, cuando tras ser apresado el monarca navarro el 5 de abril de 1356, su hermano Felipe de Longueville (1336-1363) asume la regencia de Navarra y Evreux, y en julio de 1356 establece una alianza con Eduardo III de Inglaterra de quien recibe refuerzos de 100 hombres de armas y 200 arqueros, con los Señores de Ros y Neufville como capitanes. A comienzos de septiembre las tropas navarras embarcan en Southampton con 400 hombres de armas y 800 arqueros para reforzar el ejército del duque de Láncaster, Juan de Gante. Los combates del ejército anglo-navarro prosiguieron en Normandía hasta el mes de noviembre de ese año (Ramírez de Palacios, 2015: p. 118-121).

Este es uno de los muchos episodios bélicos que se dieron durante el reinado de Carlos II de Navarra, otro tendría lugar años más tarde con el fallido tratado anglo-navarro de Clarendon (2 de diciembre de 1370) donde en caso de victoria Inglaterra y Navarra se repartirían el reino de Francia. La comprometida situación de los territorios de Evreux finalizó con la conquista francesa de Normandía entre abril y julio de 1378, y el 27 de diciembre de 1378 el nuevo monarca galo Carlos V dictaba la orden de expulsión de todos los extranjeros (navarros) que habían apoyado a Carlos II de Navarra, incorporando sus bienes muebles al tesoro del rey de Francia (Ramírez de Palacios, 2015: p. 377). Únicamente permaneció sin conquistar la plaza de Cheburgo, cedida temporalmente a Inglaterra por el monarca navarro a cambio de veinticinco mil francos de oro y un millar de hombres de armas y arqueros, que durante cuatro meses quedarían al servicio del monarca navarro (Ramírez de Palacios, 2015: p. 378).

 


Figura 6.- Tropas anglo-navarras cruzan el canal para luchar en Normandía, según las ilustraciones del manuscrito de Jean Froissart sobre la Guerra de los Cien Años.

 

Es pues durante el período de algo más de dos décadas comprendido entre 1356 y 1378 cuando pudieron emitirse estos jetones, tanto los de tipología francesa con cruz arqueada en el reverso, como los de tipo ingles con leyenda del alfabeto en el anverso. Sin embargo, un hecho que resulta difícil de interpretar, es que la distribución de los jetones de tipología francesa, posiblemente acuñados en Evreux, y los fabricados en Inglaterra, en su mayoría no coinciden. Mientras los primeros se distribuyen a lo largo de la costa oriental de Inglaterra(8) (Fig. 4a), los segundos se concentran en el sur, en los condados de Dorset, Hampshire y Wiltshire (Fig. 4b).

Ambos tipos de jetones posiblemente serían utilizados por los servicios contables encargados de la intendencia y pagaduría de las tropas navarras, inglesas y de mercenarios que pudieron estar acantonados ocasionalmente en Inglaterra para luchar en el norte de Francia, especialmente en Normandía durante este período de tiempo. Además de su función como instrumentos contables, estos jetones tenían una clara finalidad propagandística en favor del Conde de Evreux y rey de Navarra Carlos II “el Malo”. 

La ubicación de los hallazgos no puede interpretarse como que estas piezas fueran utilizadas con su función contable en estos lugares, en ocasiones los jetones, finalizada su misión, eran conservados y transportados a otros lugares, donde incluso podían ser usados como moneda de pequeño valor en épocas de escasez de numerario.

 

Bibliografía:

 

Ibáñez, M., 2011. Jetones medievales Navarros hallados en Inglaterra. Gaceta Numismática, 181: pp. 49-57.

- 2017. Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino: 195 pp.

Mitchiner, M. 1988. Jetons, Medalets & Tokens. The Medieval period and Nuremberg. Vol. I. Seaby Ed. London: 704 pp.

Ramírez de Palacios, B., 2015. Charles dit Le Mauvais. Roi de Navarre, Compte d’Evreux, pretendant au trone de France. Ed. La Hallebarde, Mayenne: 530 pp.

 

 

 

 

 

 

Notas:

 

(1) Los hallazgos de jetones franceses en Inglaterra son muy numerosos como puede comprobarse en las páginas de “Portable Antiquities Scheme”: 

https://finds.org.uk/database/search/results/q/jetton+medieval+france/show/100  

 

(2)  La forma de realizar estas operaciones ya fue comentada en un artículo anterior: Los jetones de Nuremberg. Eco Filatélico y Numismático (Diciembre, 2019), 75(1290): pp. 43-46.

(3) Los escudos de Navarra y Francia serán utilizados en los jetones de las reinas de Francia de ascendencia navarra como  Blanca de Navarra, hija de Felipe de Evreux y Juana II de Navarra y esposa de Felipe VI de Francia (1349-1350, +1398).  

 

(4) Estos jetones ingleses ya fueron comentados en un artículo anterior: Hallazgo de un jetón con escudo de Navarra en Inglaterra. Eco Filatélico y Numismático 69(1220) (Julio-Agosto 2013): p. 46. 

  

(5) Hay algunos jetones similares que han sido hallados en Inglaterra, pero de los que no conocemos el lugar concreto o aproximado donde fueron encontrados. Estas piezas no han sido incluidas en el presente trabajo.  

 

(6) No se ha incluido el jetón fragmentado con leyendas muy poco visibles SF-5CE381 que figura en “Portable Antiquities Scheme” hallado en Forest Heath, Suffolk:

https://finds.org.uk/database/artefacts/record/id/464658  

 

(7) Las dos primeras letras de la leyenda son confusas y también las podríamos interpretar como una “K”, sin embargo, la palabra “IETIRS” frente a “KTIRS” parece tener más sentido en relación con las utilizadas en otros jetones medievales (“IE : SVI . IETOIR . DE LETON“; “IETES BIEN SEVREMENT”; “IETES GARDES DE FALI”...).

 

(8) También tenemos algunos hallazgos en el norte de Francia, como el ejemplar del tipo 077 encontrado en Reims, el de tipo 096 hallado en Châlons-en-Champagne, o el de tipo 102 descubierto entre las poblaciones de Anglure y Romilly.           

 

 

 

 

miércoles, 1 de junio de 2022

El "Lince ibérico", una nueva moneda de bullion

 

El “Lince ibérico”, una nueva moneda de “bullion”. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático”

 (Febrero 2022) 78 (1314): pp. 43-45.

 

 

Miguel Ibáñez Artica

El “Lince ibérico”, una nueva moneda “bullion”.

Durante el pasado mes de diciembre del año 2021 se puso en circulación una moneda muy especial, el “lince ibérico”, con un diámetro de 37 mm y un peso de 31,105 g (una onza troy) de oro prácticamente puro (999,9 milésimas), que presenta en su anverso los motivos del antiguo real de a ocho de tipo columnario, con dos hemisferios bajo la corona, flaqueados por las columnas de Hércules, que portan la leyenda “Plus Ultra”, y en el reverso la cabeza de un lince ibérico (Fig. 4h).

Aunque su valor facial (el que aparece en la moneda) es de 1,5 euros, su precio en el mercado supera en más de mil veces esta cifra. No es una verdadera moneda en el sentido estricto, sino que se trata de un instrumento concebido para almacenar el valor, sería más bien un pequeño lingote de oro comercializado con aspecto de moneda.

                       

Figura 1.- Diferentes monedas bullion.

Desde que a comienzos del siglo séptimo antes de nuestra Era, los banqueros jonios colocaran sus marcas en las pequeñas pepitas de electro (aleación de oro y plata) como mecanismo para garantizar su peso, las monedas hasta tiempos relativamente recientes han sido valoradas por la calidad del metal noble y el peso del mismo que contenían.

Remontándonos a los siglos XIX y XX, algunas de las monedas más valiosas acuñadas en diferentes países han cumplido tanto su función de moneda para realizar pagos de bienes y servicios, como la de constituir refugios del valor. Este es el caso por ejemplo de los “soberanos” británicos (Fig. 2a) que circularon como moneda corriente entre 1817 y 1914, como moneda comercial entre 1914 y 1979 y finalmente como moneda de inversión desde esta última fecha hasta la actualidad, los “napoleones” franceses (Fig. 2b), monedas de veinte francos de oro que circularon entre 1803 y 1914 o las “dobles águilas” de oro americanas (Fig. 2c) emitidas en Estados Unidos entre 1849 y 1933, en este caso con un valor de veinte dólares y un peso y tamaño muy superior a las otras monedas europeas. Estas monedas americanas comenzaron a emitirse en 1849 coincidiendo con la “Fiebre del oro” desatada en California.

                                             

Figura 2.- Monedas de oro.

a: “Soberano” de Gran Bretaña de 1 £ de 1959; b: “Napoleón”  de Francia de 20 francos de 1864; c: “Doble Águila” americana de 20 $ de 1907.

            Simplificando mucho la historia reciente del dinero, durante el siglo XX los valores monetarios más altos fueron desplazándose desde las monedas metálicas a los billetes bancarios, y estos billetes eran en realidad una especie de cheque, con el que en teoría podía convertirse en su valor de oro, y así por ejemplo en España, incluso en los años setenta del pasado siglo, los billetes llevaban en encabezamiento de “El Banco de España pagará al portador” (Fig.3).

                                      

Figura 3.- Billete de 1970 con la leyenda “El Banco de España pagará al portador”.

 

            Hasta 1971, cada país podía imprimir billetes por el valor de sus propias reservas de oro, en lo que se conoce como el modelo del “patrón oro” establecido en la conferencia internacional de Breton Woods de julio de 1944, pero los enormes gastos derivados de la guerra de Vietnam hicieron que el presidente Nixon abandonara este modelo, y a partir de esta fecha tanto el dinero como la propia moneda se convirtieron en elementos fiduciarios, es decir no respaldados por metales preciosos tangibles, sino basados en la confianza o en la fe de la comunidad en la promesa de pago por parte del estado.

            En esos momentos, el oro se convirtió en un buen valor para el refugio de capitales ante la inestabilidad de las diferentes monedas estatales sujetas a procesos inflacionarios, y en esta época Sudáfrica que era el mayor productor de este valioso metal en el mundo, había creado en 1967 una nueva moneda de oro, el “Krugerrand” con una onza de peso en metal noble, con el fin de comercializar y estimular la propiedad privada del oro. El nombre que recibió la moneda se debe al retrato de Paul Kruger, presidente de Sudáfrica entre 1883 y 1900 que aparece en el anverso, mientras en el reverso figura la imagen de un antílope (Fig. 4a). Aunque el país estaba sometido a un bloqueo comercial internacional por su política de “apatheid”, y la exportación de lingotes de metal estaba prohibida, las monedas escaparon durante un tiempo a esta restricción, y en 1980 el Krugerrand representaba el 90% del mercado mundial de monedas de oro.

            En 1979 el gobierno de Canadá emitió la segunda moneda bullion, en este caso denominada “hoja de arce” por ser éste el motivo del reverso de la moneda, mientras en el anverso figura el busto de la reina Isabel II  (Fig. 4b), y en la década de los 80 del pasado siglo se popularizó la emisión de monedas de oro de inversión con una onza de peso por parte de varios países, como China, que emitió monedas con la característica figura de un oso panda a partir de 1982 (Fig. 4c), la “Perth Mint” de Australia emitió entre 1986 y 1989 monedas de oro de una onza con el motivo de una pepita de oro, denominadas al principio “nugget” (Fig. 4d), pero desde esa última fecha, el motivo del reverso fue sustituido por un canguro, de forma que en la actualidad estas monedas reciben el nombre de “canguros” (Fig. 4d’). En las mismas fechas (1986) comenzaron a emitirse monedas de oro en Estados Unidos con la tradicional denominación de “águilas” (Fig. 4e).

En Europa el primer país que acuño estas monedas de oro de inversión fue Gran Bretaña, que emitió en 1987 monedas llamadas “britania” por la alegoría representada en ellas. Esta monedas con una onza de oro se acuñaron al principio con una ley de 22 kilates (Fig. 4f), que subió a 24 en el año 2013, cambiando de forma, aumentando su diámetro y disminuyendo el espesor (Fig. 4f’). El segundo país europeo que introdujo estos tipos monetarios fue Austria en 1989, con un motivo alusivo a los instrumentos musicales de la orquesta filarmónica de Viena, y por esta razón las monedas se denominan “filarmónicas” (Fig. 4g).

 

 

Figura 4.- Diferentes monedas bullion.

a: “Krugerrand” sudafricano de 1967; b: “hoja de arce” canadiense de 1979; c: “panda” chino de 1982; d: “pepita de oro” australiana de 1986; d’: “canguro” australiano de 1989-2014; e: “águila” americana de 1986; f y f’: “britania” inglesa de 1987 y 2013; g: “filarmónica” austríaca de 1989; h: “lince” español de 2021.

 

            Otros muchos países han emitido de forma más o menos ocasional monedas de bullion de una onza de oro (México, Nueva Zelanda, Polonia, Ucrania...)(1) y España se ha incorporado en el año 2021 con la emisión del “lince” de oro. En este caso se ha elegido la figura de un animal característico de nuestra fauna autóctona, el lince ibérico (Lynx pardinus), siguiendo la tendencia, ya recogida en las primeras emisiones griegas, donde se representaban los animales icónicos  de las antiguas polis (la foca de Focea, la lechuza de Atenas, el mejillón de Cumas, el cangrejo de Akragas, etc...), y también en las modernas monedas bullion de oro (el canguro australiano, el panda chino, el águila americana, el kiwi neozelandés...).

            De momento se ha autorizado la emisión de doce mil monedas de este “Spanish lynx” comercializadas por la FNMT -y cuyo precio oficial es el del valor del oro que contienen más un 10% de beneficio-, que tendrán que competir en el mercado internacional con las ya existentes. Con respecto a su precio (actual y futuro) dependerá de varios factores (en muchos casos impredecibles), ya que aparte de su ínfimo valor facial o nominal (el de 1,5 euros que figura en la moneda), habrá que tener en cuenta el valor del oro en el futuro (que como refugio del valor, tiene que competir en la actualidad con las monedas virtuales como el bitcoin), así como el valor numismático, determinado por la demanda del mercado coleccionista de estos tipos monetarios.

 

 

Notas:

(1) También se han emitido numerosos divisores de medias, cuartos y décimos de onza, y ocasionalmente tanto Australia como Canadá han llegado a fabricar monedas de 1 Kg de peso en oro puro, y en el caso de Canadá hasta gigantescas piezas de 100 Kg de oro, muy famosas desde que el 27 de marzo del 2017 una de ellas fue robada en un museo de Berlín.

Las monedas bullion también han sido ocasionalmente acuñadas en otros metales preciosos, que van desde la plata o platino hasta otros metales más exóticos como el rodio o el paladio.

 

 

 

 







domingo, 1 de mayo de 2022

La serpiente Python, Apolo y el meteorito conservado en Delfos.

 

La serpiente Python, Apolo y el meteorito conservado en Delfos. Artículo publicado en “Revista Meteoritos” (Noviembre 2021) 30: pp. 34-40.

 

Miguel Ibáñez Artica

 





















viernes, 1 de abril de 2022

El dinero del mar III: Moluscos gasterópodos, escafópodos y cefalópodos.

 

El dinero del mar III: Moluscos gasterópodos, escafópodos y cefalópodos. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático” (Diciembre 2020) 76 (1301): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica


            Entre las numerosas “monedas concha” que han sido utilizadas a lo largo del tiempo en los cinco continentes, la más característica es el cauri. Precisamente las primeras “monedas” documentadas de la historia son precisamente unos pequeños caracolillos de las especies Monetaria moneta (L., 1758) (Fig. 1j) y Monetaria annulus (L., 1758) (Fig. 1k), utilizados en China desde al menos el segundo milenio antes de nuestra Era para pagar tributos o como compensaciones (1), llegando en época muy temprana a cumplir las funciones asignadas a la denominada “moneda económica” convencional. Así pues, la concha del cauri quedó identificada con el concepto de moneda, y el carácter chino (bei), que significa “dinero”, deriva de la figura esquematizada de dichos caracolillos. Las inscripciones del siglo IX antes de nuestra Era muestran que los cauris se consideraban ya como medida del valor de las cosas, y sus características de portabilidad, durabilidad y dificultad para ser falsificados propiciaron su uso monetario. Son frecuentes las observaciones realizadas por viajeros desde tiempos medievales, donde se señala el uso de conchas como auténticas monedas, el caso más conocido es la obra de Marco Polo (2), y de hecho, en la actualidad, las conchas de cauris siguen utilizándose como moneda en algunas regiones de África.


Figura 1.- Conchas de cauri chinas del segundo milenio antes de Cristo (a) y sus imitaciones en hueso (b), cuarcita (c), conchas recortadas (d), jade (e), madera (f), bronce (g) y bronce sobredorado (h), de estas últimas derivaron las monedas denominadas “cara de fantasma” o “moneda hormiga” (i). Monetaria moneta (j); Monetaria annulus (j); sellos postales con representaciones de caurís (l).

 

En el continente africano, desde antes de la llegada de los europeos, en el reino del Congo, se utilizaba como moneda un pequeño caracolillo de la especie Olivancillaria nana (Lamarck, 1811), denominado “n’zimbu”, sin embargo la moneda-concha más importante en África, ha sido el caurí. Hacia el año 1000, los árabes introdujeron caurís en el comercio transahariano, pero fue con la llegada de los europeos, cuando toneladas de pequeñas conchas inundaron el continente africano.

 

                  Disponemos de bastante información sobre el comercio de esclavos africanos, adquiridos con monedas-concha por los traficantes europeos. La primera fase de este comercio consistía en acudir a los centros productores de los caracolillos, en las islas Maldivas, al sur de la India,  después  (durante los siglos XVII al XIX), los caurís se transportaban a los puertos de Londres y Ámsterdam, donde eran subastados en sacos, siendo adquiridos por comerciantes ingleses, holandeses, portugueses, franceses e incluso daneses.

 

            Barcos cargados con sacos de caurís, se dirigían a la costa africana para adquirir esclavos. De esta forma durante el s. XVII se introdujeron más de 125.000 Kg. de pequeñas monedas-concha al año, y mientras en 1520 un esclavo varón podía adquirirse con poco más de seis mil caurís, un siglo más tarde ya costaba más de diez mil y a finales del s. XVIII la cifra ascendía a más de 170.000.

 

            Finalizado el tráfico de esclavos tras su abolición en 1807, el caurí siguió utilizándose para el comercio del aceite de palma, de forma que sólo en 1836 se introdujeron más de doscientos mil kilos de conchas en el continente africano. Sin embargo el final de esta moneda-concha se produjo cuando hacia mediados del s. XIX, se incorporaron al comercio ingentes cantidades de una especie de caracolillo muy similar, Monetaria annulus (L., 1758), abundante en Zanzíbar, en la costa oriental africana. Como en esos mismos momentos ocurría en Norteamérica, con la industrialización del “wampum”, la entrada masiva de “moneda”, produjo una enorme inflación que desestabilizó el mercado y terminó con la propia moneda (en África el “caurí” y en Norteamérica el “wampum”).

 

            Encontramos otras muchas especies de caracolas utilizadas como moneda, como por ejemplo el “Mwali” utilizado en las islas Tobriand, fabricado con un disco de la especie Conus leopardus (Roeding, 1798), al que se sujetan varios caurís huevo (Ovula ovum, L. 1758) (Fig. 2a), o la moneda ritual “talipun” de la zona del río Sepik, elaborada con un fragmento del gran caracol verde Turbo marmoratus (L., 1758) (Fig. 2b).



Figura 2.- a: “Mwali” utilizado en la ceremonia del “Kula” en las islas Trobriand; b: “Talipún”, moneda concha utilizada en la zona del río Sepik, Papua-Nueva Guinea (Ejemplares del Museo Arqueológico Nacional, MAN, Madrid).

 

Aunque pueda parecer increíble, todavía en el siglo XXI se siguen utilizando de forma cotidiana primitivas monedas-concha en algunos remotos y apartados lugares del planeta. El ejemplo más destacado lo encontramos en el “tambu” o “diwarra” utilizado por las gentes de la población Tolai, que vive en las islas del Duque de York y Península de Gazelle, en la provincia de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea). La moneda “tambú” está formada por pequeños caracolillos de la especie Nassarius camelus, atravesados por una larga varilla, que se mide en brazas (1 braza= 183 cm.), éstas pueden determinarse de una forma aproximada y sencilla estirando los brazos, la distancia entre ambas manos viene a ser una braza,  a su vez  divisible en pequeños fragmentos o varillas que llevan 10-12 conchas cada una (Fig. 3a), y los datos del año 2002 indican que existen en circulación o almacenadas (como ahorros), una cantidad de monedas-concha equivalentes a unos ocho millones de kinas (más de dos millones de dólares USA)(3).

Además de su uso cotidiano para realizar pequeñas compras, el tambú también se almacena en largas ristras, que se atan a una estructura circular formando un rollo o “loloi” con aspecto de neumático con un diámetro de un metro y una anchura del cilindro que forma el rollo de unos 14 centímetros (Fig. 3c). Todo el rollo se recubre con hojas secas y se ata con cuerdas para proteger su valioso contenido. Estos “loloi” pueden almacenar unos 600 metros de varilla, que lleva unos cien mil caracolillos regular y cuidadosamente ensartados. Aunque su tamaño real es de un metro, si desplegamos su interior, tal como se hace por ejemplo en las ceremonias funerarias para distribuir su contenido, en realidad sería la moneda más larga del mundo, ¡con una longitud de más de medio kilómetro! Algunos de estos rollos de moneda concha constituyen los ahorros de toda una vida y se usan para repartir entre los herederos y amigos tras la muerte del propietario, en ceremonias donde se cortan públicamente y distribuyen fragmentos del “loloi” (Fig. 3e).

 


Figura 3.- Pagando la compra con moneda “tambú” en un mercado Tolai; a: detalle de la moneda-concha utilizada en el pago; b: detalle de  la cesta-monedero de la moneda-concha; c: aro de conchas o “loloi”, al fondo un grabado de 1882 donde se representa un funeral de los Tolai; d: exibición de “tambu” en Rabaul a finales del s. XIX; e: distribución de “tambu” en el s. XXI.

 

En América del Norte encontramos unos abalorios elaborados por los indios Chumash de California a partir de pequeños caracoles de la especie Olivella biplicata (Sowerby, 1825), denominados “poncos”, que fueron descritos por vez primera en 1792 por el explorador español José Longinos Martínez, quien señaló su utilización por los indios como moneda, y unidad de peso y valor.

 

            Otro grupo de moluscos utilizados como moneda son los escafópodos, con aspecto de agudos dientes, fueron utilizados por los indios Yurok de Norteamérica, que utilizaban como moneda ristras de conchas del escafópodo Dentalium pretiosum (Sowerby, 1860), denominadas “allicotsik”, que literalmente significa “moneda india” en el lenguaje Yurok. Como curiosidad, cuando se producía un homicidio, el responsable o su familia, tenían que pagar dos ristras de la moneda concha a los familiares de la víctima como “moneda de sangre”, una para compensar la muerte de la víctima, y otra para “comprar” la vida del homicida, que de esta forma no sufría las consecuencias de la venganza de los familiares del muerto.

 

            Podemos ver que el “dinero del mar” y en especial las “monedas concha”, además de su función económica, han cumplido un importante papel en el equilibrio y la reproducción social en diversas comunidades a lo largo de la Historia en todo el Planeta. Muy posiblemente algunos de los collares de caracolillos Columbella rustica o de escafópodos Dentalium sp. que encontramos en yacimientos prehistóricos en la Península Ibérica de tiempos del Paleolítico y Neolítico pudieron tener también esta función.

 


Figura 4.- “Allicotsik” de los indios Yurok de Norteamérica, con una “hucha” tallada en hueso, donde se guardaban las “monedas-concha”.

 

Finalmente la única “moneda-concha” elaborada a partir de cefalópodos es un tipo de pele denominado a’lillie o lillie formado por pequeños discos de las conchas de Nautilius pompilius (L., 1758) y Allonautilus umbilicatus (Lightfoot, 1786), parecido al anterior pero con un tono más grisáceo.

 


Notas:

(1)  El cauri, la primera moneda de China. Eco Filatélico y Numismático 65(1180) (Diciembre 2009): pp. 46-47.

(2)  Aportaciones numismáticas en la obra de Marco Polo II: Cauris y monedas de los muertos. Eco Filatélico y  Numismático (Septiemre, 2008), 64(1166): 44-45.

(3) El “tambú”, una moneda de concha utilizada en la actualidad. (Septiembre, 2004)  Eco Filatélico y Numismático 60(1122): 46-47