viernes, 1 de mayo de 2026

Monedas musicales I.

 

Monedas musicales I. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80 (1344) (Noviembre, 2024): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

            Si intentamos relacionar la música con el dinero, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de la enorme cantidad de beneficios que obtienen los compositores o grupos musicales de la industria discográfica, lo que probablemente nunca imaginemos es que determinados instrumentos musicales han servido -y en algunos casos aún se siguen utilizando- como moneda.

            Antes de implantarse de forma irreversible la moneda metálica, entre los variados objetos que han servido como “moneda tradicional” en algunas culturas, podemos señalar una heterogénea lista de elementos como adornos, armas o diversas herramientas, entre las que encontramos algunos instrumentos musicales utilizados habitualmente en determinadas ceremonias rituales (Fig. 1).

            Estos instumentos suelen ser de percusión, ya sean membranófonos como tambores o timbales de madera o metal, o bien idiófonos como cascabeles, campanillas y gongs. Dentro del primer grupo podemos señalar los “tambores de bronce”, que surgieron en el valle del río Rojo desde China hasta Vietnám hace más de dos milenios y se expandiero hacia el sur.     Estos tambores han sido utilizados como dinero tradicional en diferentes zonas del sudeste asiático como Birmania, Tailandia, Borneo, Java, Sulawesi y las islas Filipinas.

Figura 1.- Algunos timbales metálicos y de madera utilizados como moneda.

 

El mejor ejemplo de una variante de estos timbales metálicos. cuyo uso como moneda social y económica está perfectamente acreditado, es el denominado “moko”” que todavía se utiliza como moneda en Alor, una pequeña isla de poco más de dos mil kilómetros cuadrados al norte de Timor en Indonesia (Fig. 2).   

Figura 2.- Ubicación de la isla de Alor en Indonesia y un ejemplar de “moko”.

 

            La primera referencia a esta zona figura en la expedición de Magallanes, cuando tras su muerte el 27 de abril de 1521, y ya bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, recorrió en enero de 1522 el archipiélago a su regreso de las Islas Molucas. Siglos más tarde, fueron descritos por vez primera en 1851, y en 1944 la antropóloga norteamericana Cora Alice Dubois publicó una detallada descripión de las costumbres de Alor, señalando que el sistema financiero de la isla estaba compuesto por tres tipos principales de “monedas”: los cerdos, los gongs y unos timbales metálicos denominados “moko” (Dubois, 1944: 22), complementado por flechas utilizadas como modedas de poco valor. Estos instrumentos fueron importados en la isla desde hace más un milenio, primero desde Vietnam por los comerciantes chinos que los intercambiaban por productos alimenticios, y posteriormente durante el período colonial desde las islas vecinas como Java.

            Mientras los gongs de bronce son instrumentos sencillos y no suelen presentar decoración (Fig. 3), los “moko” son timbales cuyo aspecto recuerda el de un reloj de arena, miden entre 80 y 100 centímetros y suelen estar muy decorados. Se han establecido cuatro tipos principales según su tamaño y ornamentación, y son muy parecidos a los timbales tilizados por el pueblo Pejeng de la isla de Bali en Indonesia.

Figura 3.- Diferentes tipos de gongs usados como moneda.

 

 

 

            Los timbales denominados “moko” en la isla de Alor cumplen hasta seis funciones diferentes:

1.- En primer lugar, simbolizan el estatus social de su poseedor. Disponer de un cierto número de estos instrumentos es un indicador de la importancia e influencia de la persona que los posee. Actualmente todas las familias indígenas de Alor tienen al menos un moko en su casa.

2.- Son utilizados como “dinero de la novia”, de forma que el hombre que va a contraer matrimonio debe entregar una determinada cantidad de estos timbales a la familia de la novia.

3.- Son utilizados como moneda en los intercambios económicos. A comienzos del siglo veinte había censados unos 20.000 mokos en la isla, todos ellos importados de islas vecinas, ya que en Alor no se practicaba la metalurgia. Con el fin de fomentar el uso del dinero occidental, los holandeses prohibieron en 1914 el uso monetario de los mokos, excepto para pagar impuestos, sin embargo estos instrumentos siguieron utilizándose a pesar de la prohibición.

4.- Los mokos conservan su función original y sirven como instrumento musical junto con los gongs con forma de platillo, siendo utilizados en danzas ceremoniales (Fig. 4). El gong aplanado en posición boca abajo es un símbolo de feminidad, mientras que un moko de pie es considerado como símbolo de virilidad.

5.- El moko constituye un símbolo de la armonía socio-religiosa de la sociedad.

            Aún podemos añadir una sexta función del moko, como elemento catalizador de la identidad local, ante el surgimiento de un incipiente turismo en esta remota región.

Figura 4.- Tocando un “moko” en una ceremonia en la isla de Alor.

 

            En Kalabahi, la única ciudad de la Isla, existe un museo donde se conserva y expone al público visitante una importante colección de mokos, que incluye desde los más antiguos fabricados en bronce hasta los más modernos de latón (Fig. 5).

Figura 5.- Museo “1000 moko” de Kalabahi en la isla de Alor.

 

 

            Relacionados con los “mokos”, encontramos en Birmania unos timbales de bronce denominados “tambores de lluvia” o “kyee-zee”, que suelen llevar en la tapa cuatro pequeñas figuras de ranas, y que  han sido utilizados tradicionalmente, y todavía mantienen su uso como “dinero de la novia”. Existen diferentes tipos según su tamaño (Fig. 6b), y su valor se establece en función de la potencia y calidad del sonido que emiten al ser tañidos, constituyendo como los “mokos” un símbolo del estatus social. En 1937 un hombre rico poseía al menos dos tambores y cinco o seis búbalos. También en Birmania los gongs tawak eran usados como “dinero de sangre” para indemnizar a los allegados de una víctima de homicidio en una cantidad de cinco gongs tawak grandes y otros cinco más pequeños (Fig. 3). Igualmente en Sittwe (antiguo Akyab), los gongs formaban parte del “dinero de la novia”, y para celebrar un matrinonio el novio debía entregar un toro salvaje, un búfalo, siete gongs y cinco lanzas que se repartían ente el padre, el tío y el hermano mayor de la mujer, y la compensación por el adulterio era un búfalo blanco, una escopeta y seis o siete gongs.

Figura 6.- En la parte superior grabado del libro  Voyage autour du monde  (1826) de Louis Isidore Duperrey, donde se muestra a músicos y dignatarios en el pueblo de Caieli en la isla de Buru, (actualmente en Indonesia) durante una festividad religiosa. Duperrey (1786-1865), fue un marino francés, comandante del 'Coquille' durante su viaje (1822-1825) a Chile, Perú, Polinesia, las Islas Molucas (Indonesia), Nueva Irlanda (Papua Nueva Guinea) y Australia.

En la figura inferior tres tipos de “tambor de la lluvia”.

 

            En la provincia indonesia de Papúa y en el estado independiente de Papúa-Nueva Guinea encontramos otro tipo de timbal completamente diferente, mucho más estilizado y tallado en madera denominado “kundu”. Estos instrumentos llevan en su extremo una membrana que suele ser de piel de lagarto, y en muchos casos presentan asas, con un tamaño que puede oscilar entre los treinta centímetros y los dos metros (Fig. 1: los dos instrumentos del centro). El sonido que emiten los “kundus” es interpretado como la voz de los espíritus, y suelen ser utilizados en ceremonias como entierros o en la inauguración de una nueva casa o canoa, considerándose en diferentes regiones de Papúa como un símbolo de riqueza. Su importancia cultural queda reflejada en su presencia, junto con un ave del paraíso, en el escudo de armas de Papúa-Nueva Guinea.

 

            En la cultura tradicional del pueblo Asmat, un grupo étnico que habita en una zona de 19.000 kilómetros cuadrados en la provincia indonesia de Papúa, los “kundu” ocupan una posición destacada. Según sus mitos tradicionales, el héroe Fumeripits talló en madera las primeras figuras de hombres y mujeres, y al tocar el tambor las figuras cobraron vida y se pusieron a bailar.

 

Figura 7.- Utilización de “kundus” en un festival (Papúa).

 

Bibliografía:

 

Adams, K. M., 2004. The genesis of touristic imagery: Politics and poetics in the creation of a remote Indonesian island destination. Tourist Studies, 4(2): pp. 115–135.

Du Bois, C., 1944. The People of Alor: A Social-Psychological Study of an East Indian Island. Cambridge, MA: Harvard University Press: 654 pp.

Hägerdal, H., 2010. Van Galen’s memorandum on the Alor Islands in 1946. An annotated translation with an introduction. Part 1. HumaNetten: pp.14-20.

Hananto, A., 2016. Moko. Tradisi Berabad-abad di Alor, satu-satunya di dunia?. <https://www.goodnewsfromindonesia.id/2016/02/25/moko-tradisi-berabad-abad-di-alor-satu-satunya-di-dunia> (consulta 2/07/2023).

Kawangung, I. & Y. Kawangung, 2021. Moko symbolization as socio-religious harmony of Alor society in East Nusa Tenggara. Analisa Journal of Social Science and Religion 6 (2): pp. 181-198.

Opitz, Ch., 2011. Odd & Curious and Traditional Money. Ocala Fl.: 843 pp.

Purna, H., 2024. Moko dalam tradisi masyarakat Alor. Ed. Ombak, Yakarta: 133 pp.

Quiggin, A.H., 1949, A survey of Primitive Money. Methuen & Co. G.B.: 344 pp. + 32 lám.

Bronze drums classification. <https://bronzedrums.jimdofree.com/home/classification/> (consulta 2/07/2023).

 

 

miércoles, 1 de abril de 2026

El cincuentín navarro de 1652

 

El cincuentín navarro de 1652. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58 (1097) (Mayo, 2002): pp. 44-45.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

Recientemente (en 2002) ha sido puesto a la venta en la casa “Numismatica Ars Classica” de Zurich (Suiza) un cincuentín navarro, por este motivo merece la pena realizar algún comentario sobre esta singular y rara moneda.

Las mayoría de las emisiones navarras en plata de Felipe IV se realizaron en 1651 y 1652, a partir de las monedas faltas de peso de ocho y cuatro reales de Perú, retiradas de la circulación a finales de 1650  (Archivo General de Navarra. Sección de Moneda, pesos y medidas, Legajo 1º, carpeta 15).

Las emisiones de 1651, 1652 y 1653 llevaban la leyenda “Castelle et Navarre”, lo cual provocó una encendida protesta de las Cortes del Reino de Navarra, que solicitaron la supresión del término “Castilla” en las leyenda monetales, así como que figurase tan sólo “Navarre Rex” en las monedas acuñadas en Pamplona (Nov. Recopilacion (1735) Lib. V, tít. VI, Ley XII). Las protestas fueron tenidas en cuenta, y se recogieron posteriormente en las emisiones de 1658 y 1659, donde ya no aparece ninguna alusión al reino de Castilla. De hecho, en las monedas de oro (ocho escudos) y plata (cincuentín) de 1652 ya aparece la nueva leyenda “Navarre Rex”, y el cuño de la pieza de ocho reales de 1653 con la leyenda antigua, que se conserva en el Museo de Navarra, se encuentra sin usar, no conociéndose ninguna moneda con esta fecha. Posiblemente a pesar de estar ya el cuño preparado (probablemente los correspondientes a los años 1651, 1652 y 1653 se fabricaron a la vez, a finales de 1650 o en 1651), no se llegó a utilizar, al modificarse la leyenda de las monedas durante el año 1652. Por el contrario durante 1652 siguieron acuñándose con la leyenda antigua (Castelle et Navarre) monedas de medio, uno, dos y cuatro reales de plata.

Figura 1.- Cincuentín navarro conservado en el Museo de Navarra.

 

En algún momento indeterminado del año 1652 se acuñan en Navarra las monedas más espectaculares de toda su historia, las piezas de ocho y cuatro escudos de oro,  y la de cincuenta reales de plata o cincuentín. Si bien las dos primeras no llevan año de emisión, y no se ha encontrado de momento ninguna referencia documental al año de su fabricación, bien podemos situarlas en torno a esta época.

Con respecto al cincuentín, el ejemplar ofertado recientemente en Suiza es el mismo que se vendió el 30 de abril de 1981 en una subasta de la madrileña casa Numinter, y en el catálogo de la firma helvética (nº 22 de marzo del 2002), se aportan interesantes datos sobre la composición metalográfica del cincuentín navarro, que presenta una pureza en plata de más del 95%. Con respecto al método utilizado para la fabricación de esta singular pieza, se ha sugerido repetidamente que dada la imposibilidad de disponer en la ceca de Pamplona de una técnica que permitiera la acuñación de estas grandes monedas (técnica que existía en la casa de moneda de Segovia donde se emitieron la mayor parte de cincuentines) la fabricación del mismo se hizo por fundición, utilizando como moldes los cuños. Sin embargo, en el cincuentín que se conserva en las colecciones del Museo de Navarra, y que proviene del antiguo monetario de la Catedral de Pamplona, se observan claras señales de “repintado” es decir de doble acuñación. Por lo que podemos suponer que estas piezas en realidad se acuñaron, sobre cospeles fabricados por fundición y probablemente fuertemente recalentados para aumentar su maleabilidad y facilitar así su acuñación.

Figura 2.- Cuño de anverso del cincuentín, conservado en el Museo de Navarra.

 

Tal como se puede observar en la pieza conservada en el Museo de Navarra, con posterioridad a la acuñación, las letras fueron retocadas manualmente con el fin de conseguir una estilización y una mejor presentación, retoque que no se hizo en la moneda puesta a la venta recientemente.

Desconocemos por completo las circunstancias y número de piezas fabricadas en Pamplona del singular cincuentín navarro, es de suponer que este tipo de monedas en la práctica no llegaron a circular como moneda, sino que fueron utilizadas para obsequios a personajes importantes, cumpliendo una función más medallística que numismática, si bien se trata de verdaderas monedas, cuando menos desde la perspectiva teórica. Hay que suponer por tanto una corta emisión, y un tratamiento artesanal e individualizado para cada una de las piezas fabricadas.

 

Artículo original:





domingo, 1 de marzo de 2026

Los cien escudos de oro de 1609. Moneda “de Prestigio” y una de las joyas de la numismática española y mundial.

 

Los cien escudos de oro de 1609. Moneda “de Prestigio” y una de las joyas de la numismática española y mundial. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 81 (1356) (Diciembre, 2025): pp. 44-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

            La reciente subasta de un “centén” o moneda española de cien escudos de oro constituye un gran acontecimiento numismático, y nos motiva a tratar el tema de las “monedas de prestigio”, acuñadas sobre todo en la Era Moderna para resaltar el poder y riqueza del monarca que las emite.

            La moneda, además de su misión fundamental de dar soporte al sistema económico, presenta también una función propagandística de la autoridad responsable de su fabricación. La primera acción de los emperadores romanos al llegar al poder era precisamente  la de batir moneda nueva con su efigie, que era rápidamente distribuida por todo el Imperio como instrumento publicitario, con el fin de dar a conocer al pueblo el nuevo mandatario en el poder, y se da la circunstancia de que conocemos algunos personajes, usurpadores que ocuparon el trono de forma muy efímera, tan solo por las monedas que emitieron, sin que haya quedado constancia de su existencia en la historiografía posterior.

            En ocasiones excepcionales también se acuñaban valiosas monedas en metales preciosos de gran tamaño y peso, que no tenían una función económica, sino que cumplían la misión de ser objetos de regalo y obsequio por parte del monarca a sus más fieles aliados. Esta costumbre queda reflejada por ejemplo en la Gran dobla de oro de Pedro I “el Cruel” (Fig. 2a) con valor de 10 doblas, acuñada en Sevilla en 1360 (en el reveso de la moneda figura el año MCCCLXXXXVIII de la Era Hispánica), utilizada como obsequio del monarca castellano a los señores que le apoyaron en el enfrentamiento con su hermanastro Enrique de Trastámara (1).

Figura 1.- Monedas de 20 excelentes de los Reyes Católicos y centén de Felipe IV expuestas en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

 

            Otra excepcional moneda es la de veinte excelentes de oro emitida por los Reyes Católicos (Fig. 2b) que si bien tiene menor módulo que la pieza anterior (52 mm frente a los 68 mm de la gran dobla de Pedro I), al ser más gruesa, presenta un peso muy superior (70 gramos frente a los 45 gramos de la gran dobla) (2).

            Estas dos espectaculares monedas pueden verse en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Fig. 1).

            Por último y ya en época moderna encontramos la moneda de cien ducados zaragozanos emitidos en 1528 para conmemorar el juramento como rey de Aragón de Carlos I (Fig. 2c). Esta espectacular moneda, de la que tan solo se conoce el ejemplar conservado en el Gabinete de monedas y medallas de la Biblioteca Nacional de París, presenta un diámetro de 82 mm y tiene un peso de 350 gramos.

 

Figura 2.- Monedas de prestigio; a: Gran dobla de Pedro I “el Cruel” (1350-1369); b: Veinte excelentes de los Reyes Católicos (1497-1504); c: Cien ducados zaragozanos de Carlos y Juana (1528).

 

Los Centenes de oro de Felipe III y Felipe IV.

            Durante la primera mitad del siglo XVII se acuñaron las dos monedas de prestigio más espectaculares de la numismática española, los centenes segovianos o monedas de cien escudos de oro con un módulo de 75,5 mm y un peso de 338 gramos.

            La primera emisión fue realizada en 1609 bajo el reinado de Felipe III (Fig. 3a) y la segunda en 1633 bajo el mandato de Felipe IV (Fig. 3b). En ambos casos la función de estas monedas era la de servir como regalo u obsequio a destacados personajes de la nobleza castellana o a embajadores de otros países, como ostentación del poder del monarca español (3).

Figura 3.- Monedas de cien escudos de oro denominadas “centén”; a: a nombre de Felipe III (1609); b: a nombre de Felipe IV (1633).

 

            El “pedigri” de los Centenes.

            En monedas tan especiales y únicas como estas emisiones de oro, conviene tener muy en cuenta el “pedigrí” de las mismas, es decir el historial de sus antiguos propietarios. Pon ejemplo, el centén de 1633 que puede verse en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Figs. 1 y 3b) perteneció en el siglo dieciocho a la colección de Tomás Francisco Prieto, grabador de la Casa de la Moneda, pasando en 1842 a formar parte de la colección del Museo de Medallas de la Biblioteca Nacional, y en 1867 fue transferido al Museo Arqueológico Nacional donde se encuentra en la actualidad.

            Más reducido es el “curriculum” del centén de Felipe III de 1609 recientemente subastado en Suiza y que formó parte de la colección “Caballero de Yndias”, un emigrante vasco coleccionista de monedas de oro españolas, que hizo su fortuna en Cuba, y que a lo largo de su vida consiguió reunir 2.200 piezas entre las que figuraban los dos centenes existentes, el de 1609 y el de 1633.

            Esta impresionante colección fue subastada por sus herederos en la prestigiosa casa Aureo & Calico de Barcelona en octubre del año 2009, y el centén de 1609, único conocido hasta la fecha, se adjudicó al precio de salida en 800.000 euros, mientras que el de 1633, del que se conoce la existencia de cuatro ejemplares (incluyendo el del MAN) se quedó en “tan solo” 500.000 euros.

            Se da la circunstancia de que en esos momentos el País estaba sumido en lo más profundo de la crisis financiera del 2008, y por este motivo el Ministerio de Cultura no participó en la puja. Cuando apareció el centén segoviano de 1609, uno solo de los doscientos asistentes en la sala de subastas participó en la puja, y al no recibirse ninguna contraoferta, fue adjudicado a un comerciante centroeuropeo, quien no pudo disimular su asombro al ver que nadie más pujaba por esta extraordinaria pieza, que finalmente se vendió por el precio de salida.

            Esta es la misma moneda que ahora ha salido nuevamente a subasta en la casa suiza “Numismatica Genevensis S.A.” con un precio de salida de dos millones de euros, muy superior al que tuvo hace dieciséis años cuando se adjudicó por primera vez.

Otras monedas españolas de prestigio del siglo XVII. Los cincuentines de plata.

            Además de los espectaculares “centenes” de oro, durante todo el siglo diecisiete se acuñaron otras prestigiosas monedas de plata con un valor de 50 reales. Estas piezas fueron emitidas durante los reinados de Felipe III (1578-1621), Felipe IV (1605-1665) y Carlos II (1661-1700), en el Real Ingenio de la Moneda de Segovia (Figs. 4 y 6c), única ceca dotada de la maquinaria necesaria para acuñar con calidad monedas de semejantes dimensiones (las grandes prensas hidráulicas de rodillo instaladas por Felipe II).

Figura 4.- Real Casa de la Moneda de Segovia, antes y después de su restauración.

 

            A diferencia de los centenes de oro, emitidos exclusivamente para uso del rey, los cincuentines podían ser acuñados por los nobles, previa autorización real. Por ejemplo  a través de la documentación del Archivo General de Simancas, conocemos que en 1626 el Marqués de Eliche obtuvo licencia para fabricar 300 cincuentines en la ceca de Segovia.

            Estas monedas especiales, utilizadas para obsequiar a personajes ilustres se acuñaron en Segovia en cantidades reducidas al menos durante los años 1609, 1610, 1613, 1614, 1617, 1618, 1620, 1622, 1623, 1626, 1628, 1631, 1632, 1633, 1635, 1636, 1651, 1652, 1659 y 1682 (Figs. 5a-c). 

Figura 5.- Monedas de cincuenta reales de plata denominadas “cincuentines”. 

a y b: Cincuentines segovianos de Felipe III de 1613 y 1620; c: Cincuentín segoviano de Felipe IV de 1631; d: Cincuentín navarro de Felipe IV (VI de Navarra) de 1652.

 

El cincuentín más especial es el fabricado en Pamplona en 1652 (Fig.5d), justo tras la reapertura de la ceca a partir del denominado “escándalo de Potosí”(4), en este contexto se emitió en 1652 el cincuentín navarro, del que se conserva la “pila” o cuño de anverso en el Museo de Navarra (Fig. 6a). Sin embargo el tamaño de la pieza haría muy difícil su acuñación “a martillo” y probablemente se fabricaron mediante fusión en molde.

Figura 6.- a: “Pila” o cuño de anverso del cincuentín navarro acuñado “a martillo”; b: Rodillo utilizado para acuñar un cincuentín segoviano utilizando la presión hidráulica del “Ingenio” de Segovia.

 

 

Notas:

 

(1) La función de estas monedas como objetos valiosos coleccionables queda de manifiesto en un documento conservado en el Archivo General de Navarra, donde Carlos II “el Malo” adquiere una Gran dobla acuñada por Pedro I en Sevilla como regalo navideño (en 1383/4) para su hijo, el futuro monarca navarro Carlos III “el Noble”, coleccionista de monedas y que transmitió su afición numismática a su nieto, Carlos Príncipe de Viana (Ibáñez, 1996).

 

(2) Existen también otras espectaculares monedas como la de  cincuenta y veinte doblas de Juan II de Castilla (1406-1454) y la de 50 enriques de oro de Enrique IV (1454-1475) que ya fueron descritas por Aloiss Heiss en 1865 (pp. 91 & 100; lams.11,1 & 13,1), y en la colección de Vidal Quadras figura una pieza, ensayo de una moneda de 50 excelentes de los Reyes Católicos (Vidal Quadras, 1892: p. 137/7; lám. 21, 3).

 

(3) Se da la paradoja de que durante el siglo XVII y mientras se acuñan estas espectaculares monedas de oro de cien escudos y las de 50 reales de plata, se producen varias crisis económicas que obligan a resellar la moneda de vellón para hacer frente a la urgente necesidades de numerario, necesario para financiar la guerra de Flandes, lo que provoca una subida de los precios de los alimentos básicos que experimentan una fuerte inflación.

 

(4) Durante la década de 1640 se produjo un complot en el que los operarios de la ceca de Potosí, compinchados con los proveedores de plata y las autoridades locales, fabricaron la moneda de plata con una ley muy inferior a la legalmente establecida, obteniendo pingües ganancias con el fraude. Descubierto el engaño, culminó a comienzos de 1650 con el ajusticiamiento del maestro de la ceca  Francisco Gómez de la Rocha, y el ensayador de la Casa de la Moneda de Potosí, Felipe Ramírez de Arellano, dándose instrucciones para que las casas de moneda peninsulares (Valladolid, Burgos, Cuenca, Zaragoza, Granada y Pamplona) recogieran las piezas potosinas para ser fundidas y nuevamente acuñadas según la ley y peso establecidos

 

 

 

Bibliografía:

 

Heiss, A. 1865. Descripción general de las monedas hispano-cristianas desde la invasión de los árabes. Tomo I: 435 pp. + 70 lám.

 

Ibáñez, M., 1996.

Una Dobla de diez doblas de Pedro I de Castilla en la documentación navarra del s. XIV. Boletín del Museo Arqueológico Nacional  XIV: pp. 111-113.

 

Roma, A. 2010. Doblas mayores castellanas. Omni 2: pp. 66-69.

 

Vidal Quadras, M., 1892. Catálogo de la colección de monedas y medallas de Manuel Vidal Quadras y Ramón de Barcelona. Vol. II. Barcelona: 444 pp. + 47 lám.

 

VVAA, 1999. Las 100 mejores piezas del Monetario del Museo Arqueológico Nacional. Real Academia de la Historia y Museo Arqueológico Nacional, Madrid: 214 pp.

 

 

 

 

 

 

 

 

“Post Scriptum”

El centén segoviano de 1609 se subastó el día 24 de noviembre del 2025 en la casa “Numismatica Genevensis” de Suiza, alcanzando los 2,4 millones de euros (que sumadas tasas y comisiones ascienden a tres millones de euros).

 

domingo, 1 de febrero de 2026

La moneda más "friki" del año 2025

 

La moneda más “friki” del año 2025. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 82 (1357) (Enero, 2026): pp. 46-49.

 

Miguel Ibáñez Artica

 



 

000.- La moneda más “friki” del año 2025.

            Cada año que transcurre, resulta más difícil poder establecer cuál ha sido la moneda más original, extravagante o “friki” del Planeta, ya que el número de emisiones susceptibles de optar a esta categoría va incrementándose sin parar.

            Para el año 2025 podemos destacar en primer lugar la serie de monedas de dos mil francos CFA de temática religiosa, emitidas a nombre de Camerún, y que incluyen en primer lugar una emisión con forma de crucifijo dedicada a la Santísima Trinidad (Fig. 1a), y otras doce dedicadas a los apóstoles: San Pedro (Fig. 1b); San Andrés (Fig. 1c); San Simón (Fig. 1d); San Juan (Fig. 1e); Santo Tomás (Fig. 1f); San Mateo (Fig. 1g); Santiago el Mayor (Fig. 1h); San Matías (Fig. 1i); San Bartolomé (Fig. 1j); Santiago el Menor (Fig. 1k); San Judas Tadeo (Fig. 1l) y San Felipe (Fig. 1m). En contraposición, y para complementar el reparto de personajes religiosos se incluye una moneda dedicada al Ángel Caído (Fig. 1n). De esta forma Lucifer, además de contar con un monumento en el Retiro madrileño y una serie de televisión, ahora ya tiene también su propia moneda.

            Otra serie de monedas con valor facial de diez cedis emitidas a nombre de la república de Ghana, y fabricadas por la empresa polaca “Mint XXI” está dedicada a los planetas del Sistema Solar, y en el año 2025 se han emitido las correspondientes al sol, Venus, Júpiter, Saturno (Fig. 1x), Urano, Neptuno (Fig. 1y) y la Luna (Fig. 1z). Otra moneda esférica de cinco dólares de Samoa (Fig. 1q’), reproduce la forma de una pelota de béisbol.

            Con apariencia terrorífica encontramos cuatro monedas: los cinco dólares de Niue (Fig. 1o) que muestra el diabólico rostro de un roquero “skulleather”, los cinco cedis de Ghana con una calavera vikinga (Fig. 1p), los tres dólares de Niue con la réplica de la llave esqueleto de los Goonies (Fig. 1q) y los dos mil francos de Camerún con la representación de un zombi urbano (Fig. 1w).

            Como contraste, también en este año se han emitido monedas conmemorativas de los populares “teleñecos” como las de dos dólares de Niue dedicadas a la señorita Piggi (Fig. 1ab), la rana Gustavo (Fig. 2t), y Gonzo (Fig. 2t’), celebrando el 70 aniversario de los “Muppets”, y otra al popular personaje de la franquicia “Stitch” (Fig. 1aa).

            Con una temática variada encontramos la espectacular moneda de veinte dólares de las Islas Cook (Fig. 1t) que muestra en una cara y en relieve, la erupción del Vesubio, arrojando ríos de lava sobre la ciudad de Pompeya situada a los pies del volcán.

            Otra sensacional moneda es la de cinco dólares de las Islas Pitcairn (Fig. 1r), de la que se han fabricado tan solo 300 ejemplares. Con un peso de 140 gramos de plata reproduce el diseño de la vidriera de la Sagrada Familia de Barcelona.

            Encontramos también otras dos curiosas monedas de dos dólares de Niue que reproducen respectivamente la forma de un teléfono “Nokia” (Fig. 1s) y de un avión de papel (Fig. 1u).

            En las emisiones realizadas durante el año 2025 escasean las dedicadas a plantas o animales, entre las últimas podemos señalar los dos mil francos de Camerún que reproducen el águila calva, símbolo de los Estados Unidos (Fig. 2n), y especialmente la moneda de 125 dólares de Canadá (Fig. 1v) con un peso de medio kilo de plata, y que lleva adherida en una de sus caras una delicada mariposa monarca policromada, elaborada en cristal de Murano.

Figura 1: Monedas de temática religiosa de 2000 francos de Camerún (a: Crucifijo de la Santísima Trinidad; b: San Pedro; c: San Andrés; d: San Simón; e: San Juan; f: Santo Tomás; g: San Mateo; h: Santiago el Mayor; i: San Matías; j: San Bartolomé; k: Santiago el Menor; l: San Judas Tadeo; m: San Felipe; n: Lucifer);  o: 5 dólares de Niue; p: 5 cedis de Ghana; q: tres dólares de Niue; r: cinco dólares de las Islas Pitcairn; s: dos dólares de Niue; t: veinte dólares de las Islas Cook; u: dos dólares de Niue; v: 125 dólares de Canadá; w: 2000 francos de Camerún; x, y & z: diez cedis de Ghana: aa & ab: dos dólares de Niue. 

 

Tampoco durante este año han proliferado las “monedas meteorito”, tan abundantes en épocas pasadas, y en este caso limitadas a los cinco cedis de Ghana (Fig. 2r) que llevan un pequeño cubo del meteorito Muonionalusta, hallado en 1906 en Suecia, y la moneda de dos mil francos de Camerún que lleva incrustado un pequeño fragmento del meteorito Nantan (Fig. 2s).

            Una nueva tipología monetaria surgida recientemente es la de las “criptomonedas”, representadas en este caso por una emisión de la empresa “United Crypto States”, que combina la numismática tradicional tangible con las criptomonedas intangibles. Se trata de una moneda de plata con valor facial de mil “satoshi” (equivalentes a 980 dólares US) (Fig.2a).

Figura 2.a: Criptomoneda de mil “satoshi”; b: Moneda de 4 tala (dólar) de Samoa; c & d: dos mil francos de Camerún; e: cinco mis francos de Chad; f; cinco dólares de Samoa; g & h: dos mil francos de Camerún; i: diez mil francos de Chad; j & k: cinco dólares de Samoa; l, m & n: dos mil francos de Camerún; o & p: quinientos francos de Camerún; q: dos dólares de Niue; r: cinco cedis de Ghana; s: dos mil francos de Camerún; t & t’: dos dólares de Niue; u & v: cinco dólares de Niue; w: diez dólares de Samoa; x: tres mil francos de Camerún; y: dos mil francos de Camerún.

 

            Uno de los grupos de monedas “frikis” que ha incrementado su producción en el año 2025 es el de las monedas cuya forma reproduce un arma (blanca o de fuego), tal vez debido a la globalizada sensación de conflicto armado que se vive en la actualidad a escala mundial. Algunas de estas monedas reproducen la legendaria espada Excalibur como los dos mil francos de Camerún (Fig. 2d) o los cinco mil francos de la república de Chad (Fig. 2e). Otras armas clásicas están representadas en las moneda de dos mil francos de Camerún con forma de “gladius” romano (Fig. 2h) o de antigua espada china (Fig. 2c), así como en los 5 tala (dólares) de Samoa con forma de albarda china (Fig. 2b) o reproduciendo la famosa espada de Tutankamón (Fig. 5f).

            Dentro de las armas mitológicas encontramos la moneda de diez mil francos de Chad cuyo aspecto simula el legendario tridente de Poseidón (Fig. 2i) o los dos mil francos de Camerún que simulan una daga en cuya empuñadura figura la cabeza de la Medusa Gorgona (Fig. 2g), y aunque no se trata propiamente de un arma, podemos incluir en este grupo la moneda de cinco dólares de Samoa que reproduce el caduceo del dios Hermes, mensajero de los dioses, con dos serpientes entrelazadas y alas en su parte superior (Fig. 2j).

            Respecto a las armas de fuego, encontramos en primer lugar otra moneda de cinco dólares de Samoa que adopta la forma de la antigua pistola de chispa de Jorge Washington (Fig. 2k), mientras otras dos monedas de dos mil francos de Camerún reproducen respectivamente un lanza-cohetes (Fig.2l) o un fusil con mira telescópica (Fig. 2m). En este último caso se han fabricado tres terminaciones diferentes: en dorado (con una tirada de 166 piezas), plateado (300 piezas) o negro (333 piezas), y presentan la singularidad de que vienen dentro de una caja sellada (Fig. 2m’), de forma que el comprador descubre cuál es el modelo adquirido únicamente tras abrir la “caja sorpresa”, añadiendo un “plus” de incertidumbre a la compra realizada de esta moneda.

            Otras dos monedas singulares con valor facial de quinientos francos emitidas a nombre de Camerún son las que adoptan la forma tridimensional de una “hormiga robot” (Fig. 2o), o la que reproduce en una de sus caras un huevo frito (Fig. 2p).

            Para los amantes de las películas de ciencia ficción, dos monedas de cinco dólares de Niue adoptan la forma de naves interestelares, la nave insignia de Darth Vader de “la guerra de las galaxias” (Fig. 2u) y la “USS Voyager” de “Star Trek” (Fig. 2v). Otra moneda de dos dólares de Niue reproduce la controvertida obra del artista italiano Maurizio Cattelan, titulada “Comediant”, consistente en un plátano pegado a la pared con cinta adhesiva, y que alcanzó los 5.200.000 dólares en una subasta el 20 de noviembre del 2024 (Fig. 2q). Se trata pues de una moneda “friki” que reproduce la obra de arte más “friki” de la historia. Pero no todo son irreverentes extravagancias artísticas, también encontramos una moneda de tres mil francos de Camerún que representa la imagen tridimensional de la musa Talia (Fig. 2x).

             Otra serie de monedas originales reproduce de forma tridimensional algunos monumentos históricos, como el Partenón de Atenas en los dos mil francos de Camerún (Fig. 2y), el castillo de Hogwarts de la serie “Harry Potter” en los diez dólares de Samoa (Fig. 2w), el edificio presidencial de La Casa Blanca en Washington (Fig. 3a); o la catedral de San Basilio de Moscú (Fig. 3b) en sendas monedas de tres mil francos de Camerún o el Templo del Cielo al sur de Pekín (Fig. 3c) en una moneda de cinco dólares de Samoa.

            Cuatro monedas de dos dólares de Niue reproducen robots ficticios como el C-3PO (Fig. 3d) y el BD-72 (Fig. 3e) de la popular serie de “La Guerra de las Galaxias”, o los robots “WALL-E y EVE” de la factoría Disney (Fig. 3f). De temática variada encontramos una moneda de cinco dólares de Samoa que adopta la forma de una cinta en VHS de la película “Los Goonies” (Fig. 3i), la de dos dólares de Niue que reproduce la placa que lleva la sonda Pioneer 10 lanzada del dos de marzo del año 1972 y que actualmente viaja por el espacio (Fig. 3i), dos monedas de dos mil francos de Camerún la primera con forma de diente, alusiva al “hada de los dientes” (versión anglosajona de nuestro “ratoncito Pérez”) (Fig. 3h), y la segunda reproduciendo el aspecto de un abanico (Fig. 3j). Otras tres espectaculares monedas son las de cinco dólares de Samoa que presenta el nacimiento de Venus surgiendo de las valvas de una concha perlífera (Fig. 3k) o la que adopta la forma tridimensional de una cobra (Fig. 3p), así como la de diez dólares del mismo país que reproduce en miniatura el cáliz del Santo Grial (Fig. 3o).

            Otras monedas curiosas son la de dos mil francos de Camerún con aspecto de un águila mecánica (Fig. 3n), la de cien francos del mismo país presentando la silueta de la campana de la catedral de Notre Dame de París (Fig. 3l), los cinco dólares de Samoa que adoptan la forma de una primitiva máquina tragaperras (Fig. 3q) y finalmente la moneda de dos dólares de las Islas Salomón con la forma de un coche “24 seven” (Fig. 3m). Una singularidad que presenta esta moneda es que a diferencia de otras emisiones donde aparece el nuevo monarca Carlos III, el retrato que figura en esta emisión es el de Isabel II (Fig. 3m’) fallecida en septiembre del año 2022.

Figura 3.- a & b: Tres mil francos de Camerún; c: cinco dólares de Samoa; d, e & f: dos dólares de Niue; g: cinco dólares de Samoa; h: dos mil francos de Camerún; i: dos dólares de Niue; j: dos mil francos de Camerún; k: cinco dólares de Samoa; l: cien francos de Camerún; m: dos dólares de las Islas Salomón; n: dos mil francos de Camerún; o: diez dólares de Samoa; p & q: cinco dólares de Samoa; r- ad: estatuillas de plata.

 

            Durante el año 2025 vemos un incremento en la producción de pequeñas estatuillas de plata con una variada temática: gladiador romano (Fig. 3r), guerrero vikingo (Fig. 3s), soldado paracaidista (Fig. 3t), Godzilla (Fig. 3v), Bigfoot (Fig. 3v), platillo volante (Fig. 3w), aliens (Figs. 3x & y), astronauta (Fig. 3z), dinosaurios (Figs. aa, ab & ac), animales fantásticos (Figs. ad & ae) o reales (Fig. af), etc... Estas figuritas de plata están fabricadas y distribuidas por las mismas empresas que comercializan muchas de las monedas tridimensionales que tradicionalmente hemos incluido en la categoría de monedas ·frikis”, pero en este caso al no llevar ni valor facial ni autoridad o país emisor no pueden ser consideradas como monedas sino tan solo como curiosos objetos artísticos coleccionables sin relación con la numismática.

            Las monedas reseñadas constituyen tan solo una pequeña parte de todas las emitidas a nombre de diferentes países, y que podrían ser incluidas bajo el epígrafe de monedas singulares, extravagantes o frikis. Determinar cuál debe ser considerada como la moneda más “friki” de 2025 no es tarea sencilla. Para las emisiones realizadas en este año, hemos seleccionado dos monedas que comparten “ex aequo” esta nominación.

Figura 4.- Monedas de quinientos francos de Camerún reproduciendo la figura de una “hormiga robot” (a) y de un huevo frito (b).

 

 

            Se trata de dos monedas de plata con valor facial de quinientos francos CFA emitidas a nombre de Camerún y que adoptan el aspecto de una hormiga robot (Fig. 4a) y de un huevo frito respectivamente (Fig. 4b). En el primer caso, la moneda con un peso de diez gramos de plata, adopta la forma tridimensional de una hormiga mecánica, que lleva en la parte inferior de su abdomen los datos de valor facial, año y país emisor y de la que se han fabricado tan solo 333 ejemplares. En el segundo caso, con una tirada de 777 ejemplares,  la moneda, fabricada por la Casa de Moneda de Polonia con 16,81 gramos de plata, reproduce en una de sus caras la imagen de un huevo frito, figurando en la otra cara el país emisor, junto con su escudo de armas, así como el año y valor facial de la moneda.

Si juntamos ambas monedas, obtenemos una surrealista imagen que podríamos titular “Hormiga robot comiendo un huevo frito” (Fig. 5), digna del mismo Salvador Dalí, y que podría figurar sin complejos en cualquier Museo de Arte Contemporáneo.

Figura 5.- Hormiga robot comiendo un huevo frito.

 

            Con respecto a la procedencia de la selección de monedas “frikis” emitidas durante el año 2025, podemos observar como casi la mitad (un 49,3%) figuran a nombre de Camerún, un 22,4% pertenecen a Niue, un 14,9 a Samoa, un 7,5% a Ghana y el resto a Canadá y las islas Salomón, Pitcairn y Cook. Como también ocurría el pasado año estas monedas “frikis” se reparten por igual entre unos pocos países africanos y varias pequeñas islas/estado del Pacífico.

            Otra cuestión de interés es la relación entre valor y precio de estas monedas de colección, si tomamos por ejemplo una de las finalistas, la que adopta la forma de un huevo frito, tenemos por una parte su valor facial de quinientos francos CFA, equivalentes a 0,76 euros, por otra parte el valor de la plata que contiene la moneda, que es de 17,65 euros, y finalmente el precio de venta al público de 90 euros, y que supone cinco veces el valor de la plata contenida en la moneda y más de cien veces su valor facial.