Propaganda política en monedas y jetones de Carlos
II “el Malo”, rey de Navarra (1349-1387). Artículo
publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80
(1342) (Septiembre, 2024): pp. 44-47.
Miguel Ibáñez Artica
Las
imágenes que aparecen en las monedas desde la Edad Antigua, son en muchas
ocasiones instrumentos propagandísticos de la autoridad que las emite. Un caso
especial se da en las acuñaciones de los emperadores romanos, donde frecuentemente
quedan reflejadas sus victorias en el campo de batalla o las obras públicas más
importantes (acueductos, puentes, templos, anfiteatros...) realizadas bajo su
mandato (Fig. 1). Sin embargo la
publicidad más evidente que muestran estas monedas es el retrato que figura en
sus anversos. La primera acción de un nuevo emperador al llegar al trono, era
precisamente la de mandar acuñar monedas a su nombre y con su imagen
representada en el anverso. Era la fórmula más eficaz para dar a conocer al
pueblo la llegada de un nuevo personaje al poder. Incluso conocemos numerosas
monedas de emperadores que fueron asesinados a los pocos días de ocupar el
trono, y aún más, se sabe de la existencia de algunos efímeros personajes que
pretendieron usurpar el trono en algún momento tan solo por las monedas que
mandaron acuñar, sin que su presencia haya quedado reflejada en la
historiografía.
Figura
1.-
Monedas romanas conmemorativas de la construcción de edificios públicos.
Durante
la Edad Media, en los reinos cristianos de la Península Ibérica, las primeras
monedas fueron emitidas por el monarca aragonés Sancho Ramírez, tras la anexión
en el año 1076 del reino de Pamplona, y en ellas mandó incluir su efigie en el
anverso como símbolo de la nueva autoridad real, que por otra parte podía ser
cuestionadas al no ser descendiente por vía legítima del monarca pamplonés
Sancho III “el Mayor”. Una década más tarde, hacia 1085, Alfonso VI de Castilla
y León también emitió monedas, que en este caso no muestran el busto regio,
sino un crismón o estrellas y roeles. En este caso el monarca no necesitaba
demostrar su legitimidad dinástica y no era necesario incluir su efigie en las
monedas.
Figura 2.- Bustos de los
monarcas de Aragón/Pamplona y Navarra en el anverso de las monedas; a:
Sancho V Ramírez, b: Pedro I, c: Alfonso I, d: García IV, e:
Sancho VI, f: Sancho VII.
Así
pues, desde 1076 hasta 1234, en las monedas pamplonesas y navarras figuró el
busto del monarca reinante, con una efigie muy tosca en vista lateral y sin
corona, a lo sumo algunas veces aparece un pequeño moño o algún adorno nucal en
forma de bolitas o estrella (Fig. 2).
Con
la llegada al trono del monarca champañés Teobaldo I, la efigie real desaparece
de las monedas navarras y es sustituida por una gran cruz a imitación de las
monedas feudales francesas. La figura del rey volverá a aparecer un siglo más
tarde, en tiempos de Carlos II “el Malo”, en los escudos y francos de oro,
emitidos en Saint Palais en 1352 y algo más tarde en Evreux, entre 1355 y 1356.
En
este caso, a imitación de la moneda real francesa de la época, la figura
majestuosa del monarca aparece sentada en el trono sujetando en su mano derecha
la espada y en la izquierda el emblema de las armas de Evreux en los escudos (Fig. 3a), y de pie sujetando en su mano
derecha una flor de lis (Fig. 3b),
símbolo de la realeza de Francia, en los reales de oro.
Figura
3.-
Representación del monarca Carlos II en escudos (a) y reales (b)
de oro.
En
1377, cuando las posesiones del monarca navarro en Normandía se encontraban en
una situación crítica (finalmente le fueron arrebatadas por su cuñado, el rey
de Francia al año siguiente), Carlos II ordena acuñar moneda de oro y plata en
Navarra donde por primera vez figura como Conde de Evreux. En las anteriores
emisiones realizadas en Navarra y Normandía aparecía solamente como rey de
Navarra o de los navarros. En estas monedas, acuñadas entre 1377 y 1380 en
diferentes emisiones, cada vez con peor ley, se trata de transmitir a sus
súbditos un mensaje reivindicativo a través de las monedas.
Durante
los últimos años de vida del monarca navarro, a partir de 1383 se inicia una
masiva acuñación de gruesos y medios gruesos en las cecas de Monreal y San Juan
de Pie de Puerto, en los que se abandona el modelos anterior del grueso tornés
que imita la moneda francesa y se introduce un busto coronado frontal (Figs. 4b, c), a imitación de los
“croats” ingleses (Fig. 4a). En este
caso la iconografía intenta contrarrestar los difíciles momentos que el monarca
estaba pasando, cargado de deudas, encerrado en Navarra, enfrentado con Francia
y Castilla, y habiendo perdido definitivamente sus territorios de Normandía y
Languedoc.
Figura
4.- a:
“Croat” de Eduardo III de Inglaterra; b y c: Grueso y medio grueso
de Carlos II de Navarra.
Con respecto a los abundantes
jetones (fichas utilizadas para realizar la contabilidad) emitidos en tiempos
de este monarca, una serie de ellos presentan el escudo con las armas de Evreux
y Navarra y la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI” (Armas del rey noble y
poderoso) (Fig. 5a). Curiosamente
encontramos una leyenda similar en los jetones emitidos por el delfín de
Francia, el futuro Carlos V, donde podemos ver la figura idealizada de un
delfín con la leyenda “LE NOBLE ET FIER POI” (El noble y fiero pez [poisson]) (Fig. 5b).
En
1349, siendo todavía un joven príncipe, el hijo de Juan II de Francia, Carlos,
recibió de su abuelo, la provincia del Delfinado para que la
gobernase, lo que le permitió llevar el título de “delfín” hasta su
coronación, y desde esta fecha, todos los herederos al trono de Francia
llevaron este título.
Durante varios años, desde que Juan
II fue capturado en 1356 por los ingleses en la batalla de Poitiers y su
posterior liberación en julio de 1360, el Delfín Carlos asumió la regencia del
reino, enfrentado con su cuñado Carlos II de Navarra que pretendía el trono de
Francia como nieto de Luis X de Francia, y que llegó a ser aclamado en París
por una multitud de ciudadanos en noviembre de 1357.
En este caso, tanto los jetones
navarros como los franceses, presentan unas leyendas que hacen referencia a la
nobleza, poder y fiereza de los personajes para quienes son acuñados, por una
parte el rey de Navarra “noble y poderoso” (Fig.
5a) y por otra el Delfín de Francia “noble y fiero” (Fig. 5b). Mientras en el primer caso se hace referencia explícita
al rey de Navarra, en el segundo se utiliza la metáfora con la imagen de un
delfín, que simboliza al heredero del trono de Francia, pero que en la leyenda
es interpretado como un “pez”. A los ojos de la población de mediados del siglo
catorce el delfín era considerado como un pez y no como un mamífero marino(1).
Figura
5.-
Jetones de Carlos II de Navarra (a) y del Delfín, futuro Carlos V de
Francia (b).
La utilización del término “noble”
provocó la confusión de algunos autores (Mitchiner, 1988: 167) que adscriben
los jetones navarros que llevan esta palabra
a Carlos III “el Noble” y no a Carlos II “el Malo”. Lo que está claro es
que en la época en que se emitieron, el calificativo de “malo” no se utilizaría
para aludir al monarca durante su reinado, y es siglo y medio después de su
fallecimiento cuando el médico y cronista castellano Diego Ramírez de Ávalos,
en su libro quinto de la “Crónica de los
muy excelentes reyes de Navarra” acuñó este epíteto para referirse al
monarca navarro Carlos II, que fue rápidamente adoptado por los historiadores
franceses, contraponiéndolo a Juan II, llamado “el Bueno”.
En realidad ni Carlos era tan “malo”
ni Juan tan “bueno”, pero la historia la escriben los ganadores, y el monarca
navarro, que durante toda su vida reivindicó sus derechos al trono de Francia
como descendiente legítimo de la rama Capeta, al final de sus días, no solo se
truncaron sus aspiraciones a la corona de Francia, sino que se vio despojado de
los territorios que le correspondían por herencia paterna (el condado de Evreux
y otras posesiones en Francia).
Figura 6.- Diferentes reversos
del jetón con leyenda “armas de un rey
noble y poderoso” (la numeración se corresponde con los tipos descritos en
Ibáñez, 2026).
Con
respecto a los jetones acuñados para la casa real y la administración de Carlos
II de Navarra y que llevan la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI”, existen dos
tipos que presentan la cruz arqueada del reverso cantonada por leones -tal vez
en referencia a las alianzas del monarca navarro con Eduardo III de
Inglaterra-, con las leyendas “AVE MA RIA GAS” (nº 74) y “.AVEV. .MAR. .GAR. .SIA.” (nº
75).
Otros
siete jetones muestran la cruz arqueada en el reverso con las siguientes
leyendas (Fig. 6):
REI
CAIV:REI.VNE.VRAN:V (nº 85)
ISERSPTVRAIESRTVRERSI
(nº 87)
PATR.NOCR.ENGR.GROBAV (nº 88)
POVR:BIAVTE:SVI:VE:NVS (nº 89)
PSIVI(EA)RVSIRVR.SITRTSR
(nº 90)
KMAPS.NVSRVSRS.RARVR
(nº 92)
AVMAME///IAMER///NMV
(nº 93)
Algunos
de estos jetones, como los dos primeros, han sido hallados al norte de Francia,
y otros en el sur de Inglaterra, lo que podría tener relación con la intensa
actividad política y bélica que el monarca navarro desarrolló en la región
durante el conflicto que enfrentó a Francia e Inglaterra durante la “Guerra de
los Cien Años” (Ibáñez, 2021).
Mientras
la propaganda que exhiben las monedas va destinada a toda la población, la que
aparece en los jetones está dirigida a los funcionarios encargados de la
administración de las finanzas del reino y de la Casa Real (rey, reina,
príncipes...), y mientras la utilización de la moneda es imprescindible para el
normal desarrollo económico, los jetones podrían ser fácilmente sustituidos,
pero se mantienen precisamente como símbolo de la autoridad regia para quien se
emiten (en este caso el monarca Carlos II de Navarra), siendo profusamente
utilizados en sus dominios de Evreux durante las dos primeras décadas de su
reinado.
Notas:
(1) Mientras que los
jetones navarros son bastante raros y pueden ser atribuidos a Carlos II de
Navarra, los que llevan la figura del delfín son muy abundantes y presentan
numerosas leyendas (“LE NOBLE ET FIER POIS”, “IE SVIS DE LATON BO”, “AVE MARIA
GRACIA PN”, “DE BIEN EN MIEVLN”...) y pueden ser atribuidos tanto a Carlos V
como a Carlos VI de Francia.
Bibliografía:
Ibáñez, M.,
2017. Jetones Medievales para uso de
personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del
reino: 195 pp.
- 2021. Jetones navarros
medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los
Cien Años. Eco Filatélico y Numismático (Mayo, 2021) 77
(1306): pp. 44-47.
Mitchiner, M. 1988. Jetons, Medalets & Tokens. The Medieval period and Nuremberg.
Vol. I. Seaby Ed. London: 704 pp.













































