sábado, 1 de junio de 2024

Circulación de la moneda hispano-árabe en el reino de Pamplona/Navarra.

 

Circulación de la moneda hispano-árabe en el reino de Pamplona/Navarra. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1331) (Septiembre, 2023): pp. 44-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 



 

En fecha reciente se ha publicado el hallazgo de un pequeño conjunto de monedas hispanoárabes del siglo X, hallado en las excavaciones arqueológicas realizadas en el casco histórico de Zamora (Blázquez y Martín, 2019), que se suma a otros hallazgos realizados, especialmente en el sur de la Península Ibérica. Las monedas hispanoárabes de los siglos VIII al XI no solo circularon en territorio musulmán, sino que fueron utilizadas en los reinos cristianos peninsulares antes de que en la segunda mitad del s. XI, Aragón y Castilla comenzaran a fabricar moneda propia.

 

Los dirhames hispanoárabes figuran en la documentación de la época como “argenteos”, “argenzos”, “solidos argenteos”... , así encontramos una referencia en San Juan de la Peña del año 1056 donde se citan: “argenteos argentvm que cvrrit in Pampilonia”, y probablemente circulaban “a peso” como vemos reflejado en un documento del Monasterio de Leire fechado en el año 1071 d.C.: “LXX solidos argenti de pondere Alauensi”. En un documento de abril del año 1002, en el Monasterio de Obarra (Huesca), se especifican incluso “XI argenteos grosos” como el precio de la venta de unas tierras. Estos “argenteos grosos” probablemente se refieran a los dirhames musulmanes, de mayor tamaño y peso que los dineros carolingios.

 

Frecuentemente estas monedas hispanoárabes eran recortadas y cercenadas, perdiendo así su valor, y en ocasiones se llegaban a “restaurar” añadiendo mediante remaches pequeños fragmentos de otras piezas musulmanas, o incluso carolingias de menor contenido en plata (Fig. 1).

 



 

Figura 1.- Dirhams hispanoárabes recortados y posteriormente reparados con remaches para recuperar el peso original.

 

Las primeras monedas autóctonas del antiguo reino de Pamplona(1) son los dineros y óbolos de inspiración carolíngia emitidos por el monarca aragonés Sancho V Ramírez (1063-1094) tras el asesinato del monarca pamplonés Sancho IV “de Peñalén”, y el reparto que del reino hicieron Alfonso VI de Castilla y Sancho Ramírez de Aragón(2).   

 

La circulación monetaria en el reino de Pamplona, previa a la introducción del monarca Sancho V Ramírez de moneda propia, queda bien reflejada en dos tesorillos de dirhames hispanoárabes. El primero fue hallado el día cuatro de junio de 1949, dentro de un recipiente de barro escondido en una pared de separación de fincas en San Andrés de Ordoiz, en el término municipal de Estella (Fig. 2). Compuesto por 205 dirhames del Emirato de Cordoba cuya cronología va desde el año 782 al 884 d.C., y que abarcan los últimos años de Abd al-Rahman I (dos monedas), Hisham I (1 moneda), al-Hakam I (22 dirhames),  Abd al-Rahman II (con 82), Abd-al-Rahman II o Muhammad I (2 dirhames), Muhammad I (74), así como una atribuida a los rebeldes del año 849-850 d.C. y varias que presentan la fecha irreconocible.

 

            Este importante tesoro fue publicado en 1950 por Don Felipe Mateu y Llopis, y revisado posteriormente en 1957 por Don Joaquín Mº de Navascués, y se conserva en la actualidad en el monetario del Museo de Navarra en Pamplona.

 



 

Figura 2.- Tesoro de San Andrés de Ordoiz (Estella, Navarra). Museo de Navarra.

           

            El segundo conjunto monetario, que complementa cronológicamente al anterior, fue hallado en 1859 al realizar las obras para el ferrocarril frente al puente de Miluce, a las afueras de Pamplona. Desgraciadamente este tesoro fue dispersado y en la actualidad sus piezas se encuentran en paradero desconocido, pero afortunadamente se realizó un detallado inventario de las mismas por parte del eminente numismático Don Antonio Delgado (Fig. 3), conservado en la Real Academia de la Historia de Madrid, que ha permitido reconstruir la composición de dicho hallazgo (Canto, 2001).

 

            En este segundo tesoro de 163 monedas, que enlaza cronológicamente con el primero y que abarca un período cronológico comprendido entre los años 934 y  1057 d.C., aparecen dirhames de Abd al-Rahman III (40), Al-Hakam II (16), Hisham II (45 + 6), Muhammad II (4), Sulayman al-Mustain (4), Ali ben Hammud (2), Al-Qasim (6), Yahya (26), Abbad (12), Idrid I (1) e Idris II (1).

 

            Así pues en ambos conjuntos monetarios (uno del emirato y el otro del califato de Córdoba) podemos ver reflejados los denominados “argenteos grosos” que circularon como moneda en el reino de Pamplona entre los siglos VIII y XI.

 



 

Figura 3.- Registro del Tesoro de Miluce (Real Academia de la Historia, Madrid).

 

            Estas monedas hispanoárabes que circularon en los reinos cristianos con anterioridad a que éstos realizaran sus propias emisiones, pueden tener su origen en las relaciones comerciales, y también durante el siglo once, en las importantes “parias” que los reinos Taifas musulmanes debían abonar a sus vecinos cristianos para evitar ser invadidos.

 

En un documento de San Juan de la Peña del año 1073 conservado en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, encontramos un tratado de paz entre Al Muqtadir, rey de Zaragoza y Sancho IV de Pamplona (Fig. 4), en el que el primero se compromete a entregar anualmente la cantidad de doce mil dinares de oro, que se abonarían en moneda de plata (dirhames) acuñados en Zaragoza, a razón de siete sueldos de plata por cada moneda de oro. Es decir en total algo más de un millón de monedas de plata al año.

 

            Tres años más tarde esta plata serviría para realizar las acuñaciones masivas de dineros y óbolos (denominados “jaqueses”) por parte de Sancho V Ramírez, que pudieron iniciarse a partir del año 1076(3).

 

 

           

           

           



 

Figura 4.- Tratado entre Sancho IV, rey de Pamplona y Al Muqtadir rey de la taifa de Zaragoza fechado el 25 de Mayo de 1073 (Archivo Histórico Nacional) y monedas de dicha Taifa.

 

Además de los dirhames de plata, también circularon en el reino de Pamplona dinares de oro, y después de que en los reinos de Aragón y Pamplona se implantara la moneda autóctona (los dineros y óbolos jaqueses), durante mucho tiempo todavía siguieron circulando las monedas de oro musulmanas, un buen ejemplo es el tesoro de Fosalé en la ciudad de Huesca, hallado en octubre de 1955 y compuesto por 500 medias doblas de oro almohades del siglo XI. A mediados del s. XII se introdujeron en Navarra los denominados “morabetinos lupinos” y en Aragón los “morabetinos ayares”, los primeros identificados con los dinares de tipo almorávide emitidos por el denominado “rey Lobo” de Murcia (Muhammad ben Sad aben Mardanis: H. 542-567 = 1147-1171 d.C.) y los segundos con los dinares almorávides del rey de Murcia y Valencia Abdallah Aben Iyad (1145-1147), suministrados al reino de Aragón como consecuencia de la ayuda prestada por los aragoneses para su ascenso al trono (Fig. 5). A comienzos del s. XIII, y coincidiendo con la victoria obtenida por los reinos cristianos en la batalla de “las Navas de Tolosa” en julio de 1212, la moneda hispanoárabe de oro se ve sustituida por los “morabetinos alfonsinos”, también denominados “morabetinos de cruz” y “aureos alfonsinos”, monedas acuñadas por el monarca castellano Alfonso VIII imitando los dinares musulmanes. En la documentación medieval de los reinos de Aragón y Navarra, se aprecia un máximo de citas a los morabetinos musulmanes (tanto aiares como lupinos) en la década 1170- 1180, mientras que el máximo de citas de morabetinos alfonsinos se da en Navarra entre 1212 y 1220 y en Aragón una década más tarde (Fig. 5).

 


Figura 5.- Circulación de la moneda de oro en Navarra (1140-1240). En la parte inferior documento de venta de una viña por 130 morabetinos lupinos y 14 morabetinos de cruz.

 

            A estas monedas hispanoárabes que circularon en el reino de Navarra, tenemos que añadir las emitidas por la Taifa de Tudela. La ciudad había sido fortificada y refundada en el año 802 con el nombre de “Tutela” por Amrus ben Yusuf, gobernador de la Marca Superior en tiempos del emir Al-Hakam I, y al morir en el año 1046 Suleimán ben Muhámmad, rey de Lérida, la taifa de Zaragoza se dividió entre sus dos hijos, creándose la Taifa de Tudela regida por Muhámmad Hachib Mondzir que la gobernó hasta su muerte en 1051, reintegrándose posteriormente en la Taifa de Zaragoza. Así pues durante un corto período de cinco años, existió en el actual territorio de Navarra un pequeño reino musulmán independiente que acuñó moneda propia (Fig. 6). Estas raras monedas, de la que se conservan unos pocos ejemplares en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el de Huesca, ya fueron dadas a conocer por el eminente arabista D. Francisco Codera en 1884, y presentan en la leyenda de la orla de la cara I el texto: “En el nombre de Allah fué acuñado este dihrem en Tudela año cuarenta y cuatro cientos.

 

 



 

Figura 6.- Dirham de la Taifa de Tudela (23,9 mm; 4,17 g., Museo Arqueológico Nacional).

 

Notas:

 

(1) El corónimo “Navarra” surge en los últimos años del reinado de Alfonso I “el Batallador” (1104-1134 d.C.) y sustituye completamente a la antigua denominación del reino “de Pamplona” con García IV “el Restaurador” (1134-1150 d.C.).

 

(2) La primera referencia monetaria explícita en la documentación de tiempos de Sancho Ramírez: “solidos denariorvm mee monete”, fechada en enero del 1086, corresponde paradójicamente al infante Pedro, su hijo.

 

(3) Las emisiones aragonesas se adelantarían en una década  a las castellanas, que probablemente se iniciaron tras la conquista de Toledo en 1085. Al principio se emitieron en la ciudad dirhames de tipo musulmán con la leyenda “No hay divinidad sino/ Dios solo él- en el nombre de Dios fue acuñado este/dirham en Medina/Toledo- en el mes de yumada del año 8 y 7 y 400”. Poco después de esta fecha comenzaría las masivas emisiones cristianas de dineros y óbolos.

 

Bibliografía:

 

Blázquez Cerrato, C. & Martín Esquivel, A. 2019: Conjunto de dírhams califales hallado en Zamora: estudio e interpretación, Archivo Español de Arqueología  92: pp. 287-306.

Canto, A., 2001. “La moneda hispanoárabe y su circulación por Navarra”. En La moneda en Navarra. Gobierno de Navarra & Caja Navarra, Pamplona: pp. 73-82.

Codera y Zaidín, F., 1884, Reino árabe de Tudela según las monedas.  Boletín de la Real Academia de la Historia. Tomo 5: pp. 354-361.

Ibáñez, M., 2000. Causas de las primeras emisiones monetarias de los reinos cristianos peninsulares. Gaceta Numismática 134: pp. 5-18.

Martín Duque, A.J., 1965 Colección diplomática de Obarra (Siglos XI-XIII). CSIC Univ. Navarra, Zaragoza: 221 pp.

Martín Duque, A.J., 1983. Documentación medieval de Leire (Siglos IX a XII) Int. Príncipe de Viana, Pamplona: 573 pp.

Mateu y Llopis, F., 1950, El hallazgo de “dirhames” del Emirato en San Andrés de Ordoiz  (Estella, Navarra). Príncipe de Viana 38/39: pp. 85-101.

Navascués, J., 1957. Revisión del tesoro de dirhams de San Andrés de Ordoiz, Estella (Navarra). Príncipe de Viana 66: 9-37.

Ubieto, A., 1863. Cartulario de San Juan de la Peña. Vol. II. Col. Textos Medievales 9. Valencia: 287 pp.

 



miércoles, 1 de mayo de 2024

El tesoro Ibero-Romano de Ablitas (Navarra).

 

El tesoro Ibero-Romano de Ablitas (Navarra).  Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1333) (Noviembre, 2023): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

 

            Hace aproximadamente un siglo, se produjo un importante hallazgo de monedas de bronce ibero-romanas en la localidad de Ablitas, en el sur de Navarra (Fig. 1). Se desconocen las circunstancias concretas del descubrimiento, y desgraciadamente las monedas se dispersaron antes de ser estudiadas. Por suerte, un centenar de ellas fueron recogidas por la institución “Príncipe de Viana” de la Diputación Foral de Navarra, y pudieron ser analizadas por el numismático Felipe Mateu y Llopis quien las publicó en 1945.

            Estas monedas se incorporaron al monetario del Museo de Navarra cuando se creó dicha institución en 1956, pero al agruparse los fondos, las monedas se incorporaron a las piezas ya existentes, clasificadas por cecas, de forma que no se conservó la información sobre su origen, y en la actualidad se encuentran mezcladas con otras monedas.

            No es raro que, en los tesoros incorporados a las colecciones de los museos en la primera mitad del pasado siglo, se haya perdido la trazabilidad sobre la procedencia de las piezas. Esto ocurre también con las monedas de Sancho VI encontradas al construir los cuarteles en Estella en 1906, o con el tesoro de la calle de la Merced en Pamplona hallado en 1940, piezas que se integraron en las colecciones del Museo Arqueológico Nacional  de Madrid.

 



Figura 1.- Conjunto de monedas ibero-romanas del tesoro de Ablitas.

 

 

            Los datos aportados por Mateu y Llopis sobre las cecas del centenar de monedas recuperadas son los siguientes:

Celsa (Velilla del Ebro, Zaragoza)

2 Bilingües de Kesle

27 Provinciales romanas

2 Colonia Lepida

26 Caesaraugusta (Zaragoza)

Bilbilis (cerro Bámbola, Calatayud).

3 Ibéricas de Bilbilis con jinete lancero        

Provinciales romanas

            5 Con jinete lancero en reverso

            14 Con láurea

17 Calagurris (Calahorra, La Rioja)

2 Osca (Huesca)

2 Turiaso (Tarazona, Zaragoza)

4 Fustras irreconocibles

 

            La revisión más completa de este conjunto monetario es la realizada en la tesis doctoral de Tomás Hurtado (2013: pp. 149-152), según el cual, las monedas identificables más tardías de este conjunto se corresponderían con las dos emitidas a nombre de Augusto en  Turiasu, y que al llevar la titulación de  Pater Patriae” podrían datarse a partir del año 2 a.C., de forma que la ocultación se habrá producido en tiempos de dicho emperador, entre el cambio de era y el comienzo del reinado de Tiberio en el año 14 d.C..

            Como ocurre con el tesoro de denarios ibéricos de Tarazona, hallado en 1828 y reconstruido por Isabel Rodríguez a partir de la documentación conservada en la Real Academia de la Historia, donde de 183 denarios ibéricos, tan solo el 22% corresponden con emisiones del lugar donde se produjo el hallazgo, mientras que las restantes pertenecen a lugares más distantes como Sekobirikes, Arsaos, Arekorata y Baskunes, también en el caso de Ablitas, las monedas de los lugares más próximos como Turiasu o Calagurris, están peor representadas que las que pertenecen a cecas más distantes como Caesaraugusta o Bilbilis (Fig. 2).

 



Figura 2.- Procedencias de las monedas del tesoro de Ablitas.

 

Este “tesoro” presenta dos singularidades que lo hacen muy especial, en primer lugar que contenga monedas de bronce, cuando lo habitual en los atesoramientos de la época, es que se acumulen denarios de plata de mayor valor. Si por ahora nos resulta imposible determinar la composición del hallazgo (del que las monedas conocidas solo constituyen una parte, ignoramos si grande o pequeña), tampoco podemos establecer las posibles causas de dicho ocultamiento. La segunda singularidad es que se trata de un conjunto mixto de monedas ibéricas e ibero-romanas, es decir correspondiente a una época de transición, donde las monedas ibéricas, que probablemente dejaron de acuñarse tras la batalla de Munda en marzo del  año 45 a.C., circulaban de forma residual, mezcladas con las emisiones recientes de las cecas ibero-romanas asentadas en el Valle del Ebro.  

Cuando preparamos la exposición “La moneda en Navarra”, que tuvo lugar el año 2001 en Pamplona, intentamos identificar las piezas procedentes del tesoro de Ablitas en base a las fotografías que ilustran el citado artículo de Mateu y Llopis, llegando a la conclusión de que una gran parte de los ejemplares estaban rotos y presentaban graves problemas de conservación, por lo que optamos por “reconstruir” el tesoro con las monedas mejor conservadas de los tipos y cecas indicados, existentes en el monetario del Museo (Fig. 3).

 



Fig. 3.- Reconstrucción “hipotética” del tesoro de Ablitas.

            En algunas de las piezas pertenecientes al tesoro podemos  observar una fractura biselada, faltando un trozo del cospel (Figuras 4c, d, g, h, i), mientras en otros casos llevan adheridas fragmentos de otras monedas (Figura 4e). Esto nos lleva a pensar que originalmente las monedas formaban un bloque concrecionado, del que se extrajeron las piezas mecánicamente, “arrancándolas” del mismo, lo que provocó su fractura.

            Hay que considerar que el hallazgo tuvo lugar hace un siglo, y que si se hubiera producido en la actualidad, mediante técnicas físico-químicas (electrolisis) hubiera sido posible recuperar las monedas con muchos menos daños.

            En cualquier caso, y para la época en la que se produjo el hallazgo, es una gran suerte que al menos haya trascendido una información, que aunque parcial, resulta de un extraordinario interés.

 



 

Figura 4.- Selección de monedas procedentes del tesoro de Ablitas: a-b: Bilbilis; c: Celsa; d-h: Caesaraugusta; i: Calagurris.

 

 

 

Bibliografía:

 

Hurtado, T., 2013. Las emisiones monetarias de la Colonia Victrix Iulia Lepida-Celsa. Tesis Doctoral, Universidad de Valencia, 734 pp. + 145 láms.

 

Mateu y Llópis, F., 1945. El hallazgo ibero-romano de Ablitas (Tudela-Navarra). Príncipe de Viana 6(21): pp. 694-699.

 

Rodríguez, I., 2006. Noticia de un tesorillo de denarios celtibéricos descubierto en Tarazona de Aragón (Zaragoza) en 1828. Numisma 56(250): pp. 279-294.

 

domingo, 31 de marzo de 2024

Las monedas de las Legiones Romanas.

 

Las monedas de las Legiones Romanas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1332) (Octubre, 2023): pp. 46-49.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 


Las legiones constituyeron el elemento clave de la expansión del Imperio Romano, y de su pervivencia durante varios siglos, hasta el colapso acaecido en el año 476 d.C., pero que ya se había iniciado en el 395 d.C. tras la muerte de Teodosio I.

            La legión era una unidad militar de infantería que si bien al principio contaba con cuatro mil doscientos hombres, más tarde llegaría a agrupar a unos seis mil soldados de infantería complementados por trescientos jinetes. Estas legiones tenían un nombre y un número, y se conocen unas cincuenta, aunque habitualmente solo llegaron a existir veintiocho simultáneamente.  Con Julio Cesar, incorporaron una sección de artillería de armas pesadas como la balista (10 en cada legión), el onagro, una especie de catapulta que lanzaba piedras hasta 300 metros de distancia, utilizada en misiones de asedio (3 en cada legión), y el escorpión, que arrojaba lanzas o jabalinas (59 en cada legión).

            Estos pequeños ejércitos llegaron a ser autosuficientes, integrando servicios fundamentales como cocineros, médicos, ingenieros... y un gran número de civiles que acompañaban permanentemente a las legiones, como comerciantes y mujeres (prostitutas o compañeras de legionarios, que no podían contraer matrimonio, y sus hijos), que al establecerse en los campamentos permanentes terminaron por constituir auténticas ciudades como es el caso de León en España, originada a partir del campamento de la Legio VI Victrix durante las Guerras Cántabras hacia el año 29 a.C., y que posteriormente fue el asentamiento de la Legio VII Gemina desde el años 74 d.C. hasta comienzos del siglo quinto. Podemos decir que cada legión constituía un subsistema autosuficiente, y allí donde se asentaba desarrollabas estructuras básicas (vías, puentes, acueductos, etc.) que en algunos casos han llegado hasta nuestros días(1).


Figura 1.- Insignias legionarias en monedas Hispanas.

a: Denario de Octavio acuñado el 18 a.C. en Colonia Patricia (Córdoba) con un templo redondo de seis columnas y en su interior dos estandartes y águila legionaria; b: dupondio de Tiberio (14-36 d.C.) de Caesaraugusta (Zagagoza) con estandartes y referencias a las legiones IV, VI y X; c: semis de Cartagonova (Cartagena) de época de Augusto que imita los denarios legionarios de Marco Antonio; d: as de Tiberio (14-36 d.C.) acuñado en Acci (Guadix, Granada); e: semis de Tiberio emitido en Caesaraugusta (Zaragoza); f: sestercio de Adriano (130-133 d.C.)  acuñado en Roma donde el emperador a caballo arenga a sus legiones. 

 

            Tras las Guerras Púnicas, entre el 150 y el 50 a.C. las legiones invadieron África, España, Grecia, Anatolia, Siria, Mesopotamia, Palestina, Egipto, la Galia, Alemania y Gran Bretaña, ampliando el comercio, la industria y la inversión romana en dichos territorios, y aunque las legiones abandonaran la zona, permanecían los negocios de los romanos instalados en la región, que utilizaban las infraestructuras creadas y las redes comerciales que los empresarios romanos habían desarrollado en sus contratos con el gobierno. Por dicho motivo, esta época ha sido denominada como de “Capitalismo legionario” (Moore & Lewis, 1999).

            En la Península son frecuentes las emisiones de monedas de tiempos de Augusto, Tiberio y Calígula donde aparecen insignias y águilas legionarias como por ejemplo: en Abdera (Adra, Almería) en ases y semises de Augusto, en Acci (Guadix, Granada) en ases de Tiberio y Calígula, en Caesaraugusta (Zaragoza) (Figs. 1b, e) en dupondios de Augusto, semises de Tiberio y dupondios de Calígula; en Cartagonova (Cartagena) en semises de Augusto (Fig. 1c), en Emerita (Mérida, Badajoz) en semises de Augusto y Tiberio, en Ilici (Elche, Alicante) en semises de Augusto y ases y semises de Tiberio, en Itálica (Santiponce, Sevilla) en semises de Tiberio y en Colonia Patricia (Córdoba) en denarios y dupondios de Augusto (Fig. 1a).

            Las monedas acuñadas para los pagos de las legiones mejor conocidas y más numerosas fueron las emitidas entre los años 32 y 31 a.C. por Marco Antonio, estimándose una producción de entre 25 y 35 millones de piezas, éstas, en su inmensa mayoría denarios, presentan una iconografía muy uniforme: en el anverso una galera y encima la leyenda “ANT AVG” (Antonio Augur) y bajo el barco “III VIR. R.P.C.” (tresviri rei publicae constituendae o “Triunviro para la reorganización de la República”)(2). En el reverso aparece el águila de la legión entre dos estandartes y una leyenda que identifica el número de la legión (II, III, IV, V, VI...) (Fig. 2). Teniendo en cuenta que un legionario recibía 225 denarios al año distribuidos en tres pagas, y que cada legión contaba en esa época con 4.800 hombres, la cantidad de denarios que acuñó Marco Antonio servía para realizar el pago a 27 legiones. Aunque en tiempos de Marco Antonio solamente había 23 legiones registradas oficialmente, se conocen monedas a nombre de números superiores, hasta la Legión 33 (Amela, 2017). Es posible que algunas de estas legiones solo existieran de forma circunstancial, y tras la victoria de Octavio, los registros de las legiones al servicio de Marco Antonio fueron eliminados desapareciendo la información documental y sobreviviendo tan solo los datos registrados en sus monedas, que en la actualidad presentan algunos problemas de interpretación.

            Estos tipos monetarios sirvieron como modelo a otras monedas, por ejemplo algunos semises acuñados en Cartagonova (Cartagena) en tiempos de Augusto, reproducen en sus anversos y reversos los mismos motivos que los denarios legionarios de Marco Antonio (Fig. 1c), igualmente con posterioridad, el reverso de estos denarios con los estandartes flanqueando la insignia del águila, fue reproducido en emisiones conmemorativas bajo los emperadores Clodio Albino (193 d.C.), Septimio Severo (193-211 d.C.), Caracalla (198-217 d.C.), Heliogábalo (218-22 d.C.), Galieno (253-268 d.C.), Constantino I, el Grande (303-337 d.C.), Maximino Daya (310-313 d.C.), Licinio I (308-324 d.C.) y Alejandro de Cartago (308-311 d.C.) (Amela, 2017: 73).

 


Figura 2.- Monedas de las legiones de Marco Antonio.

 

            Las monedas más raras son las correspondientes a la Legión I, que aparece como “LEG PRI”, es decir Legio Prima, mientras que las más abundantes corresponden a la Legión VI. Se acuñaron denarios con una tipología muy similar a nombre de las Cohortes Pretorianas y de los “Speculatores” (Fig. 3b), estos últimos integraban una serie de cohortes compuesta de exploradores y mensajeros, que desempeñaban el papel de espías al servicio de Marco Antonio. En este caso el reverso de la moneda presenta tres estandartes y la leyenda “CHORTIS • SPECVLATORVM”. También se emitieron áureos con los mismos cuños utilizados para los denarios (Fig. 3a), y en el año 2013 salieron a la venta dos cuños de reverso de los denarios de la Legión VI (Fig. 3c) y XII (Fig. 3d).


Figura 3.-

a: Áureo de la Legión II; b: denario de la Chortis  Specvlatorvm”; c: cuño de reverso de la Legión VI; d: cuño de reverso de la Legión XII.

 

            Los denarios legionarios de Marco Antonio, de una ley algo inferior (80-90% frente al 98-99% de contenido en plata de los republicanos de la época), siguieron en circulación durante mucho tiempo y aparecen en las ruinas de Pompeya, destruida por la erupción volcánica del Vesubio un siglo más tarde.

            Otro aspecto interesante son las contramarcas que se ponían a monedas hispano-romanas que formaban parte del salario cuatrimestral que recibían los soldados, con el fin de que circularan oficialmente en los campamentos legionarios(3), habida cuenta de que para las pequeñas compras cotidianas era importante disponer de “moneda menuda” como ases o semises, que en ocasiones llevan estampado el numeral de la legión (L.X, L.VI) o su nombre (LA ¿Legio V Alaudae?), pero la contramarca más habitual es la cabeza de águila, presente en las cecas del noroeste hispano (Clunia, Calagurris, Bílbilis, Celsa, Cascantum, Turiasu...) (Fig. 4), marca que se inició en tiempos de Augusto y perduró hasta los años 68-69 d.C. Existen otras contramarcas como el jabalí que aparece sobre las monedas de Clunia (Burgos) o la punta de lanza atribuida a la Legio VI “Victrix”, legión que junto con la IV “Macedónica” y la X ·Gémina” fundaron la ciudad de Zaragoza, tal como queda reflejado en algunas monedas (Fig. 1b). Algunas de estas piezas reselladas viajaron con las legiones y han aparecido en las excavaciones realizadas en la lejana frontera del Danubio (García-Bellido, 2004).

                                                

Figura 4.- Resello con cabeza de águila en monedas del Valle del Ebro: Bilbilis (Calatayud) (a), Calagurris (Calahorra) (b), Cascantum (Cascante) (c), Graccurris (Alfaro) (d) y Turiasu (Tarazona) (e).

 

 

            Finalmente pasaremos a comentar unos curiosos lingotes de plata, que llevan un resello circular con un águila con las alas desplegadas, y varias letras. El primer ejemplar procedente de la Europa del Este (Fig. 5a), presenta un peso de 31,95 g, y un módulo comprendido entre los 33,7 y 29,1 mm, con un espesor de 5,1 mm. De forma circular presenta en los lados opuestos del canto, sendos cortes, que indican que se fabricó en un molde con varias piezas alineadas. En la zona central lleva estampada la figura de un águila con las alas desplegadas inscrita en un círculo con una gráfila de puntos. Encima la contramarca “LEG”, y a los lados “V” y “I” (Legión sexta),  y debajo las iniciales “C”, “N”, “N”. Existen otras piezas similares con la misma contramarca del águila (Fig. 5d) y con otras letras (Figs. 5b, c).

            Por el momento no podemos establecer con certeza el papel que tenían estos lingotes resellados (¿aprovisionamiento de plata a las legiones?), o inclusos si se trata de falsificaciones (como durante mucho tiempo se atribuyeron las monedas de Marco Antonio a nombre de las legiones con numeral superior a veintitrés).

 


Figura 5.- Lingotes de plata con resellos a nombre de legiones.

 

 

Notas:

(1) En 1945 Julio Caro Baroja propuso que los nombre de las poblaciones navarras terminadas en “-ain” (Noáin, Oricáin, Badostáin, etc.) designaría un “fundi” o “agri”, es decir un terreno entregado a un legionario al terminar su servicio, y cuyo elemento es en antropónimo del dueño primitivo. Estas pequeñas instalaciones o villas rurales, con el tiempo pasarían a convertirse en poblaciones. Jimeno Jurio publica en 1986 trescientos treinta y cuatro  topónimos de este tipo en Navarra.

 

(2) Esta inscripción resulta sorprendente, dado que el segundo Triunvirato de Marco Antonio, Octaviano y Lépido iniciado el 43 a.C. y renovado el 37 a.C. había finalizado, y estas monedas “legionarias” se emitieron precisamente para combatir a Octaviano, en teoría su compañero en el Triunvirato.

 

(3) Los ases acuñados en Celsa, Calagurris, Turiaso, Graccurris y Clunia abastecieron en tiempos de Augusto y Tiberio a todas las legiones y cuerpos auxiliares asentados en Hispania (García-Bellido, 2004: 49).  

 

 

Bibliografía:

 

Amela, L., 2017. Nuevo denario legionario de Marco Antonio: Leg XXXIII. Rev. Numism. Hécate 4: pp. 60-75.

García-Bellido, M.P., 2004. Las legiones hispánicas en Germania. Moneda y ejército. Anejos de Gladius 6: 360 pp.

Moore, K. & Lewis, D., 1999, Birth Of The Multinational: 2000 Years Of Ancient Business History. Copenhagen: Copenhagen Business School Press: 341 pp. 

 

 












viernes, 1 de marzo de 2024

La moneda más "friki" del año 2023.

 

La moneda más “friki” del año 2023. I y II. Artículos publicados en: Eco Filatélico y Numismático 79 (1334) (Diciembre, 2023): pp. 45-47, y 79 (1335) (Enero 2024): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica



(I)

            Un año más, hemos intentado seleccionar entre varios centenares de monedas aquellas que presentan un diseño o motivo más extravagante, misión que no resulta nada fácil, ya que cada vez se emiten más piezas cuyas características difieren mucho de lo que podríamos considerar como una moneda “normal”.

            Si establecemos una comparación por clases temáticas, podemos observar que algunas han reducido su representación en las emisiones realizadas en el año 2023, por ejemplo en lo que respecta a las que muestran siluetas de animales o plantas: encontramos al esturión chino (Acipenser chinensis), especie en peligro de extinción, en las monedas de un dólar de las Islas Fiyi (Fig. 1a), un gorila con su cría en los cinco mil francos de la república de Chad (Fig. 1c), una cabeza de oso gris en los cinco dólares de Niue (Fig. 1d) o un cocodrilo en los cien francos de Burundi (Fig. 1e). A este listado faunístico podemos añadir una moneda de cinco dólares de Palaos con forma de escarabeo egipcio (Fig. 1b). También han menguado su presencia las representaciones de dinosaurios, si bien podemos destacar una gran moneda rectangular de cinco mil francos de Chad que muestra en una de sus caras el cráneo en relieve de un Tiranosaurio (Fig. 1h). Entre las especies botánicas únicamente cabe destacar la moneda de cincuenta dólares de Canadá, con la típica hoja de arce característica de las monedas bullión o de inversión de este país, pero que en este caso sobresale en relieve en una de las caras (Fig. 1i).

            Pero sin duda uno de los tipos que más ha reducido su representación dentro de la categoría de “monedas friki”, es el de las denominadas “monedas meteorito”, que o bien presentan fragmentos de meteoritos reales incrustados, o incluso han sido acuñadas sobre cospeles fabricados con láminas de meteoritos metálicos.

Esta original familia de monedas que comenzaron a producirse en el año 2004, alcanzaron su zenit en el año 2016, con más de 20.000 monedas fabricadas en 26 emisiones diferentes(1). A partir de esa fecha su fabricación se ha ido reduciendo progresivamente hasta llegar a las 599 piezas emitidas en las dos únicas emisiones de Ghana durante el año 2023 (Figs. 1m y n).

            Con otras temáticas, encontramos una original moneda de 50 vatu de Vanuatu, de 155,5 gramos de plata, que reproduce la forma de un volcán en erupción arrojando lava incandescente por su ladera (Fig. 1f), y también este año tenemos dos emisiones que hacen referencia al dramático calentamiento global experimentado por el Planeta. Por una parte la moneda de dos dólares de Niue, con llamativos colores alusivos al calentamiento de la Tierra (Fig. 1j), y por otra parte la de 25 euros de plata con recubrimiento de niobio acuñada en Austria, que aunque aparentemente presenta un aspecto menos dramático que la anterior, aporta una información gráfica muy explícita sobre las consecuencias que dicho calentamiento tiene sobre la biosfera y los recursos hídricos de la Tierra (Fig. 1k). También podemos señalar la moneda austríaca de veinte euros alusiva a la estrella de neutrones llamada “Krebspulsar”, formada a partir de una supernova en el año 1055 de nuestra Era (Fig. 1l).

            Con respecto a las monedas que presentan formas esféricas, podemos destacar la que reproduce el planeta Tierra y presenta luminiscencia en la oscuridad (Fig. 1o) o la que imita la forma de la Luna, en sendas monedas de cinco dólares de Barbados (Fig. 1p). Otra original moneda esférica es la de cinco dólares de plata de Samoa, parcialmente sobredorada, que muestra las figuras enfrentadas de un dragón y un ave fénix, alusivas a la leyenda china:”Cuando el dragón se eleve y el fénix baile, la gente disfrutará de la felicidad durante años, trayendo paz y tranquilidad a todos bajo el cielo” (Fig. 1q). Otra moneda esférica de plata, en este caso con un kilogramo de peso es la emitida con un valor facial de mil francos en Yibuti, dedicada al leopardo africano (Fig. 1r), mientras que otra curiosa moneda de cinco dólares de Niue presenta un original diseño tridimensional que incorpora un pequeño barco pirata (Fig. 1s).



Figura 1.- a: Un dólar de Fiyi; b: cinco dólares de Palaos; c: cinco mil francos de Chad; d: cinco dólares de Niue; e: cien francos de Burundi; f: cincuenta vatu de Vanuatu; g: doscientos francos de Yibuti; h: cinco mil francos de Chad; i: cincuenta dólares de Canadá; j: dos dólares de Niue; k: veinticinco euros de Austria; l: veinte euros de Austria; m: quinientos cedis de Ghana; n: cinco cedis de Ghana; o y p: cinco dólares de Barbados; q: cinco dólares de Samoa; r: mil francos de Yibuti; s: cinco dólares de Niue.

 

            Otra singular y artística moneda de doscientos francos de Yibuti muestra el arte rupestre prehistórico del yacimiento de Abourma (Fig. 1g), un tramo rocoso de tres kilómetros de longitud donde aparecen grabados centenares de animales salvajes, como elefantes, jirafas, hipopótamos, rinocerontes... Este yacimiento, descubierto casualmente en el año 2008 constituye uno de los más importantes exponentes del arte rupestre en el continente africano, y refleja la fauna existente en la región hace siete milenos (Fig. 2).



Figura 2.- Yacimiento de arte rupestre al aire libre en Abourma, Yibuti, África oriental.

 

            Un numeroso grupo de “monedas friki” donde aparecen representados los bustos silueteados de diferentes personajes históricos o de ficción ha aumentado su presencia respecto a años pasados. Destaca la serie de monedas del Chad, de cinco o diez mil francos dedicadas a mandatarios políticos como Julio Cesar (Fig. 3a), George Washington (Fig. 3h) o Donald Trump (Fig. 3f)(2), músicos como Beethoven (Fig. 3c) o Mozart (Fig. 3b), pintores como Vincent van Gogh (Fig. 3d), científicos como Nikola Tesla (Fig. 3e), personajes populares como la madre Teresa de Calcuta (Fig. 3g) e incluso famosos gángsters, como la moneda con forma de cuchilla de afeitar dedicada a la banda criminal inglesa “Peaky Blinders” (Fig. 3i), popularizada en una serie de televisión producida por la BBC.

            También son numerosas las piezas dedicadas a personajes imaginarios o protagonistas de películas y comics. Podemos destacar entre ellas la prolífica serie de monedas de cinco dólares de Niue, que presentan las siluetas caricaturizadas de populares protagonistas de ficción como Hulk (Fig. 3k1), Batman (Fig. 3k2), Aquaman (Figs. 3k3 y 3k4), Antman (Fig. 3k5), Darth Vader (Fig. 3k7), Luke Skywalker (Fig. 3k8) o Jabba el Hut (Fig. 3k9), y la de un dólar de Tuvalu con la figura del el agente 007 (Fig. 3k6), que conserva en su anverso la efigie de la reina fallecida Isabel II. También encontramos la silueta de Iron Man en una moneda de dos dólares de Niue (Fig. 3j), así como una nave Starfighter en la moneda de diez dólares de este país (Fig. 3m) o el “Halcón milenario” en la de cinco dólares (Fig. 3n), y al coloquialmente conocido como “Baby Yoda” en su cochecito en la de dos dólares (Fig. 3l). En relación con monedas que presentan imágenes relacionadas con la popular franquicia de “Star Wars” o “La guerra de las galaxias”, podemos señalar los cinco dólares de Samoa que muestran en el reverso la figura de Darth Vader, y en el anverso el busto del nuevo monarca de Gran Bretaña Carlos III (Fig. 3o). Otra moneda del mismo país y con el mismo valor adopta la forma del anillo de la popular serie “El Señor de los Anillos” de Tolkien (Fig. 3p).

            En relación con el mundo de los cómics, se han emitido varias monedas de dos dólares en Niue que reproducen las portadas de algunos números dedicados a “Spiderman” (Fig. 3q1), “Wonder Woman (Fig. 3q2) o “Thor” (Fig. 3q3) entre otros. Mención especial merece la emisión conmemorativa del 40 aniversario de los “Cazafantasmas”, acuñada también en Niue con valor facial de cinco dólares (Fig. 3v), y que viene acompañada de una original caja de presentación, que reproduce la trampa utilizada para atrapar seres “ectoplasmáticos” en la película..

            Entre las monedas que adoptan la forma de instrumentos musicales, señalaremos las emitidas en las Islas Salomón con forma de guitarra o amplificador (Figs. 3s y 3t).

            También encontramos emisiones que adoptan formas de objetos tan extravagantes como una copa de cóctel en una moneda de un dólar de Samoa (Fig. 3r) o incluso la lámpara mágica de Aladino en la de doscientos cincuenta francos de Yibuti (Fig. 3w).



Figura 3.- a, b, d, e, g y h: diez mil francos de Chad; c, f e i: cinco mil francos de Chad; j: dos dólares de Niue; k1-k5 y k7-k8: cinco dólares de Niue; k6: un dólar de Tuvalu; l: dos dólares de Niue; m: diez dólares de Niue; n: cinco dólares de Niue; o y p: cinco dólares de Samoa; q1-q3: dos dólares de Niue; r: un dólar de Samoa; s: pareja de monedas de dos dólares de las Islas Salomón; t: dos dólares de las Islas Salomón; u: dos dólares de Niue; v: cinco dólares de Niue; w: doscientos cincuenta francos de Yibuti.

 

            Finalmente una moneda de dos dólares de Niue reproduce el calendario maya Haab de 365 días, utilizado en las culturas mesoamericanas con anterioridad a la llegada de los europeos (Fig. 3u).

 

Notas:

(1)  Ibáñez, M. (2020). Dioses, meteoritos y monedas: meteoritos y cometas en monedas del mundo antiguo y moderno. Colección Miscelánea Numismática 1: 83 pp.

 

(2) En el caso de la moneda dedicada a Trump, a pesar de tener un tamaño mayor que las restantes, y a diferencia de las restantes emisiones de la serie, la imagen representada parece más una mala caricatura del ex-mandatario americano que un retrato.

 

 

 

 

 

(II)

 

            Proseguimos con la selección de las numerosas monedas “frikis” que han aparecido durante el año 2023, con piezas de diferentes formas,  tamaños y originales motivos. Mencionaremos en primer lugar los cinco dólares de Samoa que reproducen en forma tridimensional un cerebro humano con sus surcos y circunvalaciones (Fig. 4c). Respecto a las monedas que hacen referencia a alimentos, podemos señalar la de diez dólares de Niue, con un peso de cinco onzas de plata (155,5 g), que adopta la forma de la tableta de chocolate que aparece en la película de “Charlie y la fábrica de chocolate” (Fig. 4d), y también una de dos dólares de las Islas Salomón que reproduce una caja de palomitas, obra icónica del artista del pop norteamericano Burton Morris (Fig. 4e).

            Mención aparte merecen las piezas dedicadas al famoso pastelero francés Pierre Hermé, dos monedas de veinte euros de plata y doscientos euros en oro, emitidas en Francia y que adoptan la forma de un famoso y característico pastelito denominado “macaron”, especialidad del famoso repostero galo  (Figs. 4f y 4g).



Figura 4.- a: Cinco dólares de las Islas Cook; b: cinco dólares de Niue; c: cinco dólares de Samoa; d: diez dólares de Niue; e: dos dólares de Niue; f: doscientos euros de Francia; g: veinte euros de Francia; h: cinco dólares de Niue; i: diez dólares de Islas Salomón; j: dos dólares de Niue; k: conjunto de tres monedas de un dólar de Samoa; l: veinticinco dólares de Samoa; m: dos dólares de Niue; n: cinco dólares de Samoa; o: dos dólares de Fiyi; p: diez euros de Francia; q: dos dólares de Niue; r y s: diez mil francos de Chad; t: un dólar de Estados Unidos.

 

 

            Encontramos también alguna moneda “patriótica”, como la campana de la libertad reproducida en una pieza de cinco dólares de Niue, que por cierto es una de las pocas monedas emitidas en el año 2023 en este país que conserva en su anverso la efigie de la soberana fallecida Isabel II (Fig. 4b).

            Entre las emisiones de gran tamaño, podemos destacar la moneda de diez dólares de las Islas Salomón con forma de casco troyano y un peso de diez onzas de plata (311 gramos), con un acabado que imita el bronce antiguo (Fig. 4i). Una segunda moneda, aún más espectacular, es la de veinticinco dólares de Samoa (Fig. 4l), con un kilogramo de peso en plata sobredorada con incrustaciones de pequeños cristales coloreados, que reproduce la corona imperial de San Eduardo que portó sobre su cabeza el nuevo monarca del Reino Unido -Carlos III-, el día de su solemne coronación (Fig. 5). Los orígenes de esta corona se remontan a los tiempos de Eduardo “el confesor”, rey de Inglaterra entre 1042 y 1066.

            Respecto a los bustos de la realeza británica que aparecen en las catalogadas como “monedas friki”, durante los últimos años, la reina Isabel II ha figurado en el 70% de las piezas seleccionadas debido a que una gran parte de las mismas figuraban a nombre de países pertenecientes a la Commonwealth (Australia, Islas Salomón, Niue, Islas Cook, Samoa, etc.). El fallecimiento de la reina el 8 de septiembre del 2022, ha provocado como consecuencia tres diferentes alternativas para la iconografía de los anversos en estas monedas: en primer lugar mantener el busto de la monarca fallecida para las emisiones diseñadas en el 2022 y programadas para el año 2023, en segundo lugar, como ocurre en la mayoría de las prolíficas emisiones de Niue, sustituir el busto regio por el escudo de armas del país, y en tercer lugar incorporar la imagen del nuevo monarca Carlos III a las monedas, como han hecho además de las emisiones británicas algunas de las emitidas en Samoa. 



Figura 5: Carlos III el día de su coronación y corona de San Eduardo.

 

            Un grupo de monedas que sigue en pleno auge es el dedicado a los juegos y deportes. Por ejemplo una moneda de cinco dólares de las Islas Salomón adopta la forma de una peonza (Fig. 4a), y otra con el mismo valor facial emitida en Niue lleva incorporado un rompecabezas de tipo “tangram” (Fig. 4b). A nombre del mismo país se han emitido un conjunto de siete monedas en diferentes colores, con valor facial de dos dólares cada una, y que simulan las piezas de un juego de “tetris” (Fig. 4j), y también se han puesto a la venta varias monedas con el mismo valor, que reproducen las distintas cartas del tarot (Fig. 4q).

            Siguiendo en el mismo país, Niue, encontramos otra moneda de dos dólares con aspecto de tabla de surf, vivamente decorada al estilo del artista Drew Brophy (Fig. 4m), mientras otra emisión de cinco dólares de Samoa presenta el aspecto de un “sancheski” o monopatín (Fig. 4n). Este artilugio, que parece una tabla de surf con ruedas, comenzó a fabricarse en una empresa de Irún (Gipuzkoa) en 1966, popularizándose en la década de los años sesenta en California, llegando a convertirse su uso (monopatinaje) en deporte olímpico a partir de las olimpiadas de Tokio del 2020.

            Durante el año 2023 se han fabricado dos curiosas monedas con forma de revolver o pistola. Ambas piezas con un valor facial de diez mil francos cada una, han sido emitidas a nombre de la república africana del Chad, y mientras una reproduce fielmente en miniatura una pistola alemana tipo Mauser C-96 fabricada entre 1896 y 1937 (Fig. 4r), la segunda adopta la forma de un decorado revolver típico del lejano oeste americano (Fig. 4s). Por otra parte, un conjunto de tres pequeñas monedas de un dólar cada una, emitidas a nombre de Samoa, adoptan la forma de un dardo (Fig. 4k).

            También podemos encontrar una moneda de dos dólares de Fiyi que presenta el característico aspecto ovalado de una pelota de rugby o fútbol americano (Fig. 4o), así como otra de diez euros de Francia que reproduce en miniatura una raqueta de tenis en plata (Fig. 4p). Esta moneda forma parte de una serie de la Casa de Moneda de París dedicada a celebrar los noventa años de la popular marca comercial “Lacoste”, y que incluye además otra pieza similar en oro de doscientos euros de valor facial (Fig. 6a), así como una espectacular moneda de cinco mil euros, con la forma del cocodrilo, logotipo de la marca, de un kilogramo de peso (Fig. 6b), y que sale a la venta por veintiocho veces su valor facial y por 2,5 veces el precio de su contenido en oro.



Figura 6.- Monedas de oro conmemorativas de Francia.

            a: Doscientos euros; b: Cinco mil euros.

 

 

¡Y la ganadora es.....!

            Resulta complejo elegir la finalista de este peculiar concurso de monedas “frikis” o “bizarras”, entre tantas emisiones que cumplen las características necesarias para figurar en esta particular categoría numismática.

            En este caso hemos escogido una moneda, que a pesar de su aparente aspecto discreto, contiene una temática especialmente “friki”. Se trata de la pieza de un dólar americano que conmemora la primera abducción extraterrestre que tuvo lugar supuestamente en New Hampshire (Estados Unidos) una noche de septiembre de 1961. La moneda incorpora pequeños fragmentos de granito procedente del lugar donde aconteció este singular evento (Fig. 4t, Fig. 7).



Figura 7.- Moneda de un dólar americano conmemorativo de la primera abducción extraterrestre.

 

            La inverosímil historia de este acontecimiento tuvo lugar en una solitaria carretera que conduce hacia Portsmouth, en el condado de  New Hampshire al norte de los Estados Unidos. Era la noche del 19 de septiembre de 1961 y el matrimonio Betty y Barney Hill regresaban a casa, pero mientras conducían notaron una extraña luz flotando sobre ellos. Barney, veterano de la Segunda Guerra Mundial pensó que era un satélite y no le dio demasiada importancia, pero la luz se acercaba cada vez más hasta situarse justo encima del vehículo, y entonces el tiempo se detuvo para la pareja (Fig. 8).

            Dos horas más tarde recobraron la consciencia en un lugar situado a 35 millas de distancia de donde se había producido el incidente y sin recordar nada de lo acaecido. Finalmente condujeron de nuevo hacia su casa, y aunque intentaron recordar lo que les había pasado, no pudieron hacerlo. Durante el mes siguiente el matrimonio desarrolló un síndrome de ansiedad cada vez mayor en torno al incidente, por lo que decidieron buscar ayuda médica recurriendo a un sicólogo y neurólogo, quien sometió a la pareja a sesiones de hipnosis donde revelaron como habían sido secuestrados y transferidos a una nave en la que criaturas de aspecto alienígena los analizaron. Uno de estos seres enseñó a Betty una especie de diagrama en la pared de la nave, que mostraba una red de puntos conectados con líneas. El extraterrestre señaló dos puntos más grandes, uno cerca del otro, en la parte inferior derecha del diagrama, y Betty interpretó que esto indicaba el lugar de dónde procedían los misteriosos seres.



Figura 8.- El matrimonio Hill y una placa conmemorativa en el lugar donde supuestamente aconteció el incidente de abducción.

 

            Este incidente, reconocido como el primer caso registrado de abducción de seres humanos por alienígenas, ha generado ríos de tinta entre defensores y detractores de la ufología, así como numerosos programas y series de televisión (ver por ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=qBcXbYc0zPI).

La moneda que conmemora este acontecimiento, acuñada en plata de 999 milésimas, con un peso de una onza (31,1 g) y una tirada de 750 ejemplares, presenta en una de sus caras la figura policromada de un ovni flotando en el cielo sobre un automóvil que circula por una carretera arbolada. De la nave extraterrestre sale un haz de luz que absorbe a los ocupantes del vehículo. En la otra cara, la cabeza de un águila americana y los datos de la moneda, valor, contenido en plata, peso y año de emisión.

            Otro detalle curioso que incrementa aún más su originalidad,  es que esta moneda tiene curso legal en la Nación Soberana de Mesa Grande, una tribu de indios Kumeyaay reconocida a nivel federal y que habita en una reserva cercana a Santa Ysabel en el estado de California.

            Sin entrar a valorar la veracidad de este evento sobrenatural, lo cierto es que la moneda en cuestión contiene una fuerte dosis de “frikismo” que la hace merecedora de ganar el concurso de la moneda más “friki” entre las emitidas en el año 2023. En cualquier caso ¿qué puede haber más “friki” que ser abducido por una nave alienígena? (Fig. 9).



Figura 9.- La moneda más friki del año 2023.