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lunes, 1 de agosto de 2016

Las monedas de los caníbales.

Las monedas de los caníbales. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 69(1224) (Enero, 2014): pp. 44-45.

Miguel Ibáñez Artica.


            El canibalismo es un fenómeno muy extendido en el reino animal, e incluso forma parte de la estrategia reproductiva de algunos artrópodos. En las mantis religiosas y en las arañas se produce un original comportamiento: tras realizar la cópula, la hembra devora al macho, cuyos elementos nutritivos se incorporan como sustancias de reserva en los huevos de la futura descendencia.

            En la especie humana, la antropofagia constituye un tabú en todas las culturas actuales, sin embargo ha sido una práctica ancestral, común hace 800.000 años en el Homo antecesor, tal como se ha puesto en evidencia en los restos hallados en Atapuerca. Pero no hace falta remontarse tan lejos en el tiempo para encontrar numerosos ejemplos de prácticas de canibalismo, que son relatadas por algunos exploradores en Sudamérica, África o en las Islas del Pacífico, tradiciones que en algunos casos han sobrevivido hasta bien avanzado el siglo veinte (Figura 1).


Figura 1.- Cacería caníbal en las Islas Fiji, según una fotografía de 1907.

            Cuando el explorador español Álvaro de Mendaña descubrió las islas Salomón en 1568, los nativos le ofrecieron carne humana como obsequio en señal de amistad, y en fechas mucho más recientes, ya bien avanzado el siglo XIX,  el conde Rodolfo Festetics de Tolna y su esposa, una millonaria californiana, emprendieron su viaje de bodas por el Océano Pacífico, visitando las islas Salomón, recopilando las experiencias vividas en un libro titulado “Con los caníbales: Ocho años de crucero en el Océano Pacífico”, y en él se narra:
“Al día siguiente de nuestra llegada (a la isla Malaita)  fui a visitar una aldea indígena. Las chozas, entretejidas y cubiertas de hojas, están emplazadas sobre pequeños montículos de tierra gredosa, alrededor de las cuales serpentea un sendero estrecho y resbaladizo. Un jefe joven, que hablaba un poco de pidgin (la algarabía o mezcla de varias lenguas que suelen hablar los indígenas) me dijo que el emplazamiento, algo raro, de las chozas tenía por objeto proteger las habitaciones contra los cazadores de cabezas. Me enseñó, encerradas en una casa, a unas cuantas jóvenes que habían sido apresadas en otra isla y que estaban engordando para la próxima fiesta caníbal. Acababa de decidirse que la fiesta se verificaría aquel mismo día, para celebrar nuestra presencia en Malaita. A las muchachas prisioneras se las había advertido, sin duda alguna, que estaba próxima su última hora. De todos modos, no podían hacerse ilusiones acerca del destino que las aguardaba. Parecieron aceptar resignadas su situación. Hice su fotografía; tenían más miedo de mí que de los indígenas que a los pocos momentos iban a matarlas. Mi máquina fotográfica era un peligro desconocido y misterioso que las asustaba más que la muerte inevitable en la forma familiar de sus costumbres ancestrales.”
            Lo más espeluznante de esta historia es que el conde pudo fotografiar a las muchachas (Figura 2a), más asustadas de la máquina de fotos que del futuro que les esperaba(2).


Figura 2.-
            a.- Muchachas capturadas para ser devoradas en la isla Malaita a finales del s. XIX.
            b.- Fabricación de “moneda concha” en la actualidad.
c.- La novia sostiene entre sus brazos un “tafuliae”, moneda concha utilizada en las bodas.

            En la actualidad la isla Malaita es famosa por sus variadas monedas concha (Figura 2b), elaboradas con cuentas de variados colores, así como dientes de delfín(1). Entre estas monedas, la más espectacular es la denominada “tafuliae”, utilizada como “dinero de la novia” (Figura 2c), y los habitantes de la isla al utilizar casi exclusivamente la “moneda concha” tradicional, presumen de tener una independencia económica real respecto al gobierno de las Islas Salomón.

            A veces conocemos incluso el precio de la carne humana, por ejemplo entre los Tolai de Nueva Irlanda y norte de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea), en 1887 un cuerpo humano completo venía a costar entre 50 y 80 brazas de la moneda-concha tradicional o tambú(3).

            Sin embargo donde las monedas han tenido una relación más directa con las prácticas del canibalismo ha sido en la isla Rossel, donde existen dos tipos diferentes de “monedas concha”, las “ndap” y las “ke”.  En la actualidad perviven 20 tipos de “ndap” y 14 de “ke” (4), los cuatro niveles superiores han dejado de ser utilizados como moneda pasando a la categoría de objetos valiosos intransferibles. La explicación a este fenómeno es que dichas monedas se utilizaban exclusivamente para resarcir a los parientes de aquellas personas que eran objeto de canibalismo, dado que ningún ser humano podía cocinarse o comerse hasta que los familiares de la víctima hubieran aceptado el pago. Al eliminarse esta ancestral costumbre, el uso de dichas monedas perdió su sentido. Aun así cada una de ellas conserva su propio nombre y siguen siendo objetos de extraordinario valor que se heredan de padres a hijos (Figura 3).


Figura 3.- Monedas “Ndap” de la isla Rossel fabricadas por el dios Wonajo antes de la llegada del hombre a la isla. Cada una tiene su propia denominación (a: Tebuda; b: Diama; c: Kechem; d: Kweia). El anterior poseedor de estas monedas fue Jerome Kaiobu de la villa de Njaru, quien a su vez las recibió, de la familia de de Tadia Tebi de la villa de Mala, como pago por un cerdo destinado a un festín ritual (comunicación personal de Colin Davidson). El último ejemplar (e), denominado “Davere”, se utiliza como moneda en las islas del sudeste del archipiélago de las Louisiadas y la valiosa moneda se protege con una funda de mimbre.


Figura 4.- Diferentes tipos de monedas “ke” utilizadas en el comercio local en la isla Rossel.

            La isla Rossel, de apenas veinte kilómetros de longitud y unos diez de anchura, es la más oriental del archipiélago de las Louisiadas y es famosa por dos hechos aparentemente contradictorios, por una parte, por su complejo sistema monetario de conchas, objeto de numerosos estudios y de una reciente tesis doctoral (5),  así como por su tradición de canibalismo en el pasado. Esta tradición fue conocida en todo el mundo a raíz de un trágico accidente. En julio del año 1858 el buque francés de tres mástiles denominado “St. Paul” salió del puerto de Hong Kong con una tripulación de veinte marineros y 327 trabajadores chinos, con destino a las minas de oro australianas. Una tormenta embarrancó el buque en los arrecifes próximos a la isla de Rossel, y el capitán y once tripulantes salieron en una lancha de siete metros a buscar ayuda, dejando al resto de la tripulación y pasaje en tierra. En diciembre del mismo año, el vapor francés Styx salía de Nueva Caledonia para auxiliar a los náufragos. A su llegada un superviviente les contó cómo unos trescientos compatriotas chinos habían sido capturados y sacrificados como bestias cada cierto tiempo, para ser devorados en los banquetes colectivos que se celebraban en la isla. Sobrevivieron cinco jóvenes que habían sido “adoptados” por los jefes de las tribus. El ocho de enero el buque francés Styx regresó al puerto de Sydney, en cuya prensa se publicó a toda plana la masacre caníbal de la isla Rossel el día 26 de enero de 1859, noticia que se difundió rápidamente por todo el Planeta.



Figura 5.- Fragmento de una placa de cobre del forro del casco del St. Paul, procedente de la isla Rossel y antiguo grabado del buque.

Notas:

(1) Ver artículo: Monedas-concha en las Islas Salomón. Eco Filatélico y Numismático (Abril, 2007), 62(1151): pp.60-61.
(2) Festetics von Tolna, Count Rudolf. 1903. Chez les Cannibales. Paris Plon-Nourrit: 407 pp
(3) Parkinson, R., 1887. Im Bismarck Archipel: Erlebnisse und Beobachtungen auf der Insel Neu-Pommern (Neu Britanien). Leipzig, F.A. Brockhaus.
(4) Ver artículo: Las monedas de la Isla Rossel (Papua-Nueva Guinea). Eco Filatélico y Numismático. (Marzo, 2010), 66(1183): 42-43.
(5) Liep, J., 2009. A Papuan Plutocracy. Ranked Exchange on Rossel Island. Aarhus Univ. Press Dinamarca: 376 pp.  


viernes, 15 de julio de 2016

Las monedas de la Isla Rossel (Papúa-Nueva Guinea).

Las monedas de la Isla Rossel (Papúa-Nueva Guinea). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 66(1183) (Marzo, 2010): pp. 42-43.

Miguel Ibáñez Artica.

            Dos años después de que el antropólogo Bronislaw Malinowski publicara su impactante obra “Los argonautas del Pacífico” en 1922 (1), Wallace Armstrong dio a conocer una curiosa forma de economía monetaria en la isla de Rossel, situada muy cerca de la zona estudiada por Malinowski. Mientras en las Trobriand los “souvala” y “mwali” (las principales monedas-concha) se utilizaban como monedas ceremoniales, en Rossel existía un sofisticado y complejo sistema monetario, con dos familias completamente diferentes de monedas. En primer lugar las “ndap”, formadas por fragmentos redondeados y pulidos de conchas del género Spondylus, con una coloración rojiza, naranja o amarillenta, y que presentan un pequeño orificio cerca del extremo más agudo (Figura 1 parte superior). Dentro de esta familia de monedas existían 22 categorías diferentes, y cada una de las monedas de los ocho tipos más valiosos, fabricadas por los dioses según la mitología local, tenía su propio nombre individual y era reconocida por todos.


Figura 1.- En la parte superior dos valiosas monedas “ndap”, en la inferior una “ke”.

            El segundo tipo monetario, de aspecto muy diferente era el “ke” del que existían 16 tipos  diferentes, dependiendo su importancia en la clasificación del tamaño de las piezas que integran la moneda (entre 8 y 40 mm.). La moneda está formada por diez pequeños discos elaborados con la concha del molusco de la especie Chama pacifica unidos en hilera (Figura2), y  tienen menos valor que las “ndap”.  


Figura 2.- Diferentes partes de la moneda “ke” (según Liep, 2007, p. 195)

            La publicación de los descubrimientos de Armstrong en revistas de antropología y economía (2), junto con los espectaculares hallazgos de Malinowski, contribuyeron en buena medida a cambiar la percepción que tenían los antropólogos occidentales, y la mayoría de la gente, acerca de los “pueblos primitivos”, poseedores de una estructura social, y en este caso económica, mucho más compleja de lo que hasta la fecha se consideraba.

            Ha pasado casi un siglo desde que se realizaron estos hallazgos, y podríamos suponer que estos originales sistemas monetarios han desaparecido hace tiempo, engullidos por la moneda económica occidental, que surgida en Asia Menor en el siglo VIII a.C. se ha expandido a todos los rincones del Planeta, fagocitando otros tipos de monedas locales de uso más restringido. Pero todavía en la actualidad encontramos muchas de estas monedas tradicionales vivas en algunos lugares (Figura 3).


Figura 3.-  Billete de 5 kinas donde aparecen algunas monedas tradicionales en uso:
            a.- Moka-Kina de los montes de Highland.
            b.- Talipún de la zona del río Sepik.
            c.- Manum de Nueva Irlanda.
d.- Ke de la isla de Rossel, dibujado a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby.

En septiembre del pasado año (2009), la universidad de Aarhus (Dinamarca) editó una importante publicación (Figura 3), que recoge el fruto de más de tres décadas de trabajo del profesor John Liep en la isla Rossel, y con mínimas variaciones con lo observado hace un siglo por Armstrong, este original sistema monetario sigue todavía vivo y vigente (3).


Figura 4.- Portada del libro del Dr. Liep sobre las monedas de la Isla Rossel, mostrando la entrega de valiosas monedas “ndap”, collares de conchas y hachas de piedra en una ceremonia funeraria.

            En la actualidad existen 20 tipos de “ndap” y 14 de “ke”, los cuatro niveles superiores han dejado de ser utilizados como moneda pasando a la categoría de objetos valiosos intransferibles. La explicación a este fenómeno es que dichas monedas se utilizaban exclusivamente para resarcir a los parientes de aquellas personas que habían sido objeto de canibalismo, al eliminarse esta ancestral costumbre, el uso de dichas monedas ha perdido su sentido. Aun así cada una de ellas tiene su propio nombre y siguen siendo objetos de extraordinario valor que se heredan de padres a hijos. Las cinco categorías siguientes de monedas ndap se utilizan excepcionalmente en pagos muy importantes, mientras las once restantes circulan habitualmente en intercambios rituales o comerciales (Figura 4).  La clasificación de las monedas “ke” es complementaria a la anterior, y salvo las del primer tipo, correspondiente a ejemplares muy antiguos, utilizados también en su día como resarcimiento a los familiares de víctimas de canibalismo, las restantes son utilizados en pagos e intercambios cotidianos.

            No solo se utilizan estos dos tipos de monedas concha, también presentan la misma finalidad otros objetos como las hachas de piedra, espátulas ceremoniales y collares de conchas, estos collares son exportados a las vecinas islas Trobriand donde se convierten en monedas del Kula. Con la parte más gruesa de la concha de la especie Chama pacifica, se fabrican los discos que componen el soulava (una de las monedas del Kula de las islas Trobriand), mientras que las partes más delgadas de la concha sirven para la fabricación de la moneda local, el “ke”.


Figura 5.- Transacción  en una fiesta del cerdo donde se utilizan monedas ndap y ke.

            Actualmente (Figura 5) se utilizan en la isla Rossel cuatro tipos monetarios, las monedas ndap, las ke, los útiles como hachas, espátulas y collares, y el dinero normal (billetes de banco en kinas, moneda oficial de Papua-Nueva Guinea). Los cuatro tipos de intercambios donde se utilizan dichas monedas son las dotes matrimoniales (dinero de la novia), las fiestas del cerdo, la adquisición de casas o canoas y los intercambios mortuorios en funerales. Mientras las monedas ndap circulan en todos estos ámbitos de intercambio, las ke están ausentes en los funerales, y los billetes de moneda moderna son utilizados (muchas veces junto con los otros tipos de moneda) en las fiestas del cerdo y en la adquisición de bienes.

Notas:

(1)  Donde se describe la compleja ceremonia del “anillo del Kula” de las islas Trobriand (Papúa-Nueva Guinea), en la que se intercambian “mwali” y “soulava”, valiosas “monedas-concha”.

(2)  Armstrong, W.E., 1924. Shel’-Money from Rossel Island, Papua. MAN 24: pp. 161-162; Armstrong, W.E., 1924. Rossel Island Money: A Unique Monetary System. The Economic Journal 34(135): pp. 423-429.

(3) Liep, J., 2009. A Papuan Plutocracy. Ranked Exchange on Rossel Island. Aarhus Univ. Press Dinamarca: 376 pp.  





sábado, 15 de agosto de 2015

El Wampum, la moneda de los indios de Norteamérica.

El Wampum, la moneda de los indios de Norteamérica. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 67(1201) (Noviembre 2011): pp. 44-45.

Miguel Ibáñez Artica.


            La palabra wampum es una simplificación del término de los indios algonquios Wampumpeage, que significa literalmente “ristra de cuentas de conchas blancas” (wamp= blanco; umpe= ristra de cuentas de concha; ag= forma plural), y estas ristras o collares servían como moneda en el comercio con las tribus indias, remontándose su uso a comienzos del s. XVI. Las referencias más antiguas documentadas, se encuentran en 1535, en el diario del explorador francés Jacques Cartier, quien cita el uso del wampum como moneda entre los indios Hurones de Montreal. En cualquier caso han aparecido numerosos cilindros de wampum en excavaciones arqueológicas correspondientes al período arcaico tardío, entre el 3000 y el 1000 a.C. y se ha propuesto su utilización como “moneda” desde tiempos antiguos, con una especialización en los talleres de producción de cuentas de wampum hacia el año 1000 d.C. y un incremento de su producción con fines ceremoniales o para realizar pagos de tributos. Posiblemente, tal como ocurre actualmente en algunas poblaciones de Melanesia, la moneda-concha era antes de la llegada de los europeos una moneda de uso social, y tras la colonización se convirtió en moneda económica, en un proceso de aculturización que se repite en diferentes épocas y continentes a lo largo de la historia (Figura 1).


Figura 1.- Wampum.
a.- Conchas de Mercenaria (materia prima del wampum púrpura).
b.- Cuentas púrpuras.
c.- Cuentas blancas.
d.- Columnelas de Busycon (materia prima del wampum blanco).
e.- Brazaletes de wampum.

En ocasiones el término “wampum” ha sido utilizado para designar indiscriminadamente las diferentes “monedas-concha” utilizadas en Norteamérica, como por ejemplo las elaboradas por los indios Chumash de California a partir de pequeños caracolillos denominados “poncos” de la especie Olivella biplicata (Sowerby, 1825), monedas que ya fueron citadas en 1792 por el explorador español José Longinos Martínez, quien señaló su utilización por los indios como unidad de peso y de valor. También en California encontramos abalorios fabricados con la concha “oreja de mar” (Haliotis rufescens, Swainson, 1822), la mayor especie de su género, que llega a medir hasta 30 cm. de longitud. Con piezas recortadas de este molusco, se fabricaba la moneda denominada “uhl-lo”, que tenía diferente valor según el tamaño y belleza de la concha.  Otra moneda-concha muy extendida era la de los indios Yurok, consistente en hileras de conchas del escafópodo Dentalium pretiosum (Sowerby, 1860), denominadas “allicotsik”, que literalmente significa “moneda india” en lenguaje Yurok(1). 

Pero a diferencia de otras conchas utilizadas como moneda (el cauri en China y África o el citado dentalium en América), el auténtico “wampum” es un producto manufacturado, es decir transformado, y cuyo aspecto final es muy diferente al del molusco del que procede. Está formado por pequeñas cuentas cilíndricas de color blanco o púrpura oscuro. En el primer caso se utiliza para su fabricación la “columella” o eje central de las caracolas Buccinum undatum (Linnaeus, 1758), Busycon canaliculatum (L., 1758), B. carica (Gmelin, 1791) y Colus stimpsoni (Mörch, 1867); mientras las cuentas de color púrpura se obtienen de la zona más gruesa de la almeja Mercenaria mercenaria (Linnaeus, 1758), denominada “quahaug” por los indios, todos estos moluscos son comunes en las costas atlánticas de Norteamérica (Figura 2).


Figura 2.- Proceso de fabricación del wampum por los indios iroqueses.
            a: Recolección de las conchas.
            b: Transporte.
            c: Conchas utilizadas; 1: Buccinum y Busycon para las cuentas blancas
                                               2: Mercenaria para las cuentas de color violeta.
            d: Proceso de pulido y perforación de las cuentas.
            e: Ensartado de las cuentas.
            f: Cinturones de wampum ya elaborados

En el proceso de la fabricación del wampum participaba toda la familia, los menores recogían las conchas, los hombres pulían y elaboraban las cuentas y las mujeres las ensartaban,  fabricando los cinturones o brazaletes. Algo similar ocurre hoy en día entre los Tolai de Nueva Bretaña del Este (Papua-Nueva Guinea) en la elaboración de la moneda concha denominada “tambu” (moneda reconocida oficialmente por el Estado).

            Con la llegada de los colonos y la utilización de tecnología europea en el proceso de manufactura del wampum, éste sufrió una devaluación, y por ejemplo en 1643 una braza de conchas pasó a valer cinco chelines en vez de los diez en que se cotizaba hasta ese momento. Sin embargo el declive de la utilización de estas cuentas de concha como moneda, comenzó en 1869 cuando el colono de origen europeo James Campbell comenzó la producción industrial del “wampum” utilizando maquinaria, el abaratamiento conseguido, unido a la fabricación de grandes cantidades de moneda-concha, trajo consigo una gran inflación. Por este motivo, tras cuatro siglos de vigencia, el comercio con cuentas de concha finalizó, y la factoría de Campbell tuvo que cerrar definitivamente el año 1905, aunque con posterioridad a esa fecha, aún seguía utilizándose el .wampum como moneda cotidiana en algunas comunidades indias (Figura 3). 


Figura 3.- Recibo de dos brazas y ochenta pulgadas de “wampum”, moneda-concha de los indios Seminola (2 de febrero de 1915).

El wampum no era tan sólo una moneda, las cuentas cilíndricas se utilizaban para fabricar collares, brazaletes y cinturones, combinando las blancas y púrpuras en la elaboración de delicados dibujos geométricos; estas cuentas mantenían su valor como moneda cotizándose las oscuras entre dos y tres veces más que las blancas. Las ristras y cinturones de wampum podían incluir cuentas de otros colores adquiriendo así diferentes significados, guerra, paz, amistad o lo que la ocasión demandara. Mientras las ristras de una hilera se empleaban en actos protocolarios de poca trascendencia, o para adquirir bienes o servicios, los cinturones se reservaban como obsequio protocolario en las ceremonias importantes.
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            En la diplomacia india, el wampum tenía un importante papel, no era solamente un elemento utilizado como moneda, poseía también unas cualidades místicas intrínsecas, similares a las que todavía encontramos actualmente en las monedas-concha de Malaita en las Islas Salomón, entre los Kanak de Nueva Caledonia o los Tolai de Papua, y los wampum más importantes servían como medio de comunicación entre las tribus de la América colonial. Cuando los indios realizaban una expedición guerrera, enviaban cinturones de wampum a las tribus aliadas para convocarlas al combate. Los europeos también utilizaban el wampum en sus negociaciones con los indígenas, a mediados del siglo XVIII, el superintendente de asuntos indios Sir William Johnson presentó como obsequio un gran cinturón de wampum -de 7000 cuentas-, en su reunión con los representantes de las seis naciones indias y sus aliados (Figura 4). En algunos de estos cinturones aparece una cadena de figuras humanas unidas por las manos en símbolo de amistad, pero también los hay con el significado opuesto de una declaración de guerra formal.


Figura  4.- Cinturones de Wampum y medalla conmemorativa

            Así pues el wampum utilizado por los indios de Norteamérica reunió una triple funcionalidad, la ornamental, la de moneda de uso económico, y por último la de servir como medio de comunicación.

Notas:

(1) En Sudamérica también se utilizaban cuentas elaboradas a partir de la concha roja del lamelibranquio Spondylus, para fabricar el “mullu”, denominado “chaquira” por los conquistadores. Ver artículo: El “Mullu”: oro rojo de los Incas.



domingo, 24 de mayo de 2015

El "Mullu": oro rojo de los Incas.

El “Mullu”: oro rojo de los Incas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58(1094) (Enero 2002): pp. 48-49.

Miguel Ibáñez Artica

Dentro de los elementos utilizados como moneda por los pueblos primitivos, uno de los más característicos es el denominado “dinero del mar”,  formado por conchas marinas, más o menos trabajadas, utilizadas como moneda y también como elementos ornamentales.

Hay que tener en cuenta que frente al uso actual de la moneda, con una finalidad exclusivamente económica, las “monedas primitivas” podían tener diferentes aplicaciones, por ejemplo cumplían una función social (en dotes matrimoniales, regalos ceremoniales, resarcimiento por delitos de sangre, ofrendas a los dioses...) y probablemente esta utilización no económica de la “premoneda” es anterior a su uso en el comercio.

Algunos moluscos marinos han sido utilizados como moneda desde la más remota antigüedad, especialmente en el Océano Pacífico, tanto en las costas asiáticas, como en Australia e islas del Pacífico Sur, así como en la costa americana, tanto en América del Norte como Sudamérica. Las conchas de algunas especies presentan unas características muy adecuadas para ser usadas como moneda, su reducido tamaño, dureza y durabilidad, imposibilidad de falsificarlas, rareza o dificultad en su obtención, además de su intrínseca belleza y atractivo como ornamento, las convierten en candidatas perfectas para constituir un elemento de referencia del valor de las cosas, de gran aceptación entre las culturas primitivas.

Podemos señalar tres grupos de moluscos que han cumplido una función monetaria en las costas americanas, los escafópodos que como el Dentalium pretiosum, era utilizado por las tribus indias de la costa norteamericana del Pacífico, recibiendo la denominación de “allicotsik” (literalmente “moneda india”), los gasterópodos o caracolas de diferentes tamaños, desde la pequeña Olivella biblicata o “kol-kol” de los indios Chumash de California, a las grandes caracolas de Busycon canaliculatum, que servían a los indios de la costa este de los Estados Unidos para fabricar cuentas o cilindros de un hermoso color violeta. Las tribus de  la costa oeste utilizaban pequeños trozos de la “oreja de mar” (Haliotis rufescens) denominados “uhl-lo” que servían como moneda, a la vez que se utilizaban como adorno, ensartando varias piezas a modo de collar. Un tercer grupo está formado por los lamelibranquios, como la especie Mercenaria mercenaria, una almeja frecuente en el litoral de la costa atlántica de Norteamérica, de la que se sacaban pequeños cilindros de color blanco, que combinados con los de color violeta antes señalados, formaban cinturones denominados “wampum”, que servían como medio de cambio.


Figura 1.- Ejemplares de Spondylus crassisquama (princeps) Lamarck, 1819.

A este grupo de moluscos pertenece también el “Spondylus”, una especie de ostra o berberecho  que presenta numerosas protuberancias laminares en la superficie de su concha. En tiempos prehispánicos una de estas especies, considerada como un elemento sagrado, tenía un gran valor, y de hecho se intercambiaba con el oro, se trata del “mullu”, voz quechua de una especie de ostra espinosa que presenta un llamativo color rojo, el Spondylus princeps, que vive a poca profundidad en la costa de Ecuador. La recolección de este molusco lamelibranquio se remonta a tiempos inmemoriales, y  era extraído del fondo del océano por buzos especializados, con ayuda de una piedra que les servía de lastre y con una cuerda alrededor de la cintura, sostenida por pescadores sentados en una balsa (tal como se ven representados en algunas figuras incaicas), de esta forma, se sumergían hasta las profundidades en busca de la valiosa presa, muy difícil de localizar por otra parte, ya que paradójicamente a cierta profundidad los colores rojos, tan llamativos en la superficie, desaparecen camuflándose perfectamente con el entorno. Estos personajes que actúan como buzos aparecen frecuentemente  representados en diversos objetos, desde diferentes tipos de cerámica, pendientes, ornamentos para la nariz, husos o cuencos, así como también en algunos relieves arquitectónicos.


Figura 2.- Vasijas de cerámica representando el “mullu”. A la derecha, escenificando la recogida de “mullu” en una embarcación conocida como “caballito de Totora”.

La extracción del “mullu” y su utilización en Perú se extiende por un período de cuatro milenios, desde el denominado “período Valdivia”, entre el 3.500 y 1.500 a.C., con un máximo de actividad en la “fase Engoroy” situada entre el 800 y el 100 a.C. Desde sus zonas de recolección, en la costa de Ecuador, las conchas de “mullu” eran transportadas hacia el sur, utilizando fundamentalmente vías terrestres, en cargamentos transportados  a través de las rutas que recorrían los Andes centrales, a lomos de llamas, y posiblemente también por vías marítimas, si bien en este caso la navegación sería muy dificultosa al ir las corrientes costeras en dirección contraria. Los incas  se establecieron en Tumbes (en la costa norte de Perú) precisamente con el fin de controlar el puerto de entrada de los conchas sagradas de Spondylus y el punto de partida de la ruta terrestre que se dirigía hacia el sur, hacia el corazón del imperio Inca. En esta población de Tumbes se estableció un taller que fabricaba cuentas y collares con la preciada concha.

Las conchas de “mullu” se utilizaban enteras en algunas ceremonias sagradas, por ejemplo entre los mayas, la sangre de los sacrificios humanos, era vertida en conchas de espóndilo rojo. Sin embargo, la mayor cantidad de “mullu” se procesaba en talleres especializados, como el anteriormente reseñado situado en Tumbes, donde se fabricaban laboriosamente pequeñas cuentas, tomando un fragmento de concha, perforándola y desgastando los bordes con una piedra hasta conseguir un pequeño anillo o cuenta. Otra posibilidad era sacar de la concha piezas rectangulares, que convenientemente perforadas servían para fabricar petos o collares, incluso se llegaron a fabricar pequeñas figuras de animales (principalmente aves de largos picos) que servían como objetos de adorno.   


Figura 3.- Collar de duentas de “mullu”. Ecuador. Cultura Puruha. (s. XIV-XV d.C.) y placas de “mullu”. Perú.

A diferencia de lo que ocurre en las culturas de los indios de Norteamérica, donde los investigadores y antropólogos del siglo XIX, han dejado constancia de la utilización como moneda de numerosas especies de moluscos, informando detalladamente sobre sus nombres, usos y valor, con respecto a la utilización del “mullu” en las culturas prehispánicas, la principal fuente de información se deriva de los hallazgos arqueológicos, ya que los conquistadores, más preocupados por los metales preciosos, no prestaban demasiada atención a estas conchas. No obstante, Pedro Cieza de León, en su “Crónica del Perú” (1550) señala que los indígenas, además de adornos de oro y plata, usaban unas cuentas muy menudas llamadas “chaquira colorada” que valían tanto como el oro, y otros autores informan de un importante comercio de estas conchas, que desde la costa de Ecuador, viajaban hacia el sur donde eran utilizadas por la cultura Inca desde los tiempos más remotos con finalidades específicas: ofrendas a los dioses (conchas enteras o fragmentos), utilización como joyas y ornamentos de las clases nobles, ajuares funerarios y representaciones en diferentes objetos de cerámica, metálicos y textiles, utilizados por las clases altas de la sociedad inca. Estas conchas, o los ornamentos fabricados con ellas constituían, junto con los metales nobles, la “moneda” de las culturas incas precolombinas.

Referencias seleccionadas:

Blower, D., 1985. The quest for Mullu: Concepts, Trade, and the Archaeological distribution of Spondylus in the Andes. Thesis Trent University. Peterborough, Ontario, Canadá: 246 pp.
http://www.nlc-bnc.ca/obj/s4/f2/dsk2/ftp04/mq21671.pdf

VVAA, 1999. Spondylus, ofrenda sagrada y símbolo de paz. Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera & Fundación Telefónica. Perú: 162 pp.










viernes, 10 de abril de 2015

El cauri, la primera moneda de China.

El cauri, la primera moneda de China.
Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 65(1180) (Diciembre 2009): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica

            Actualmente, China y la India concentran el 40% de la población mundial, mientras que si sumamos los habitantes de América del Norte (EEUU, Canadá y Méjico), junto con los de toda la Unión Europea, apenas suponen el 13 % de la población del Planeta. A pesar de ello, durante los últimos siglos, los avances de la civilización se han concentrado en Occidente, y por este motivo estos dos países orientales han pasado bastante desapercibidos. Sin embargo el siglo XXI puede dar una importante sorpresa y cambiar drásticamente la configuración económica y social del Planeta con el despertar de los dos gigantes asiáticos.

            A pesar de que China se incorporó relativamente tarde a la Edad de Hierro, durante el período de los Estados Combatientes (481-256 a.C.), muchos descubrimientos de la antigüedad, como la seda, el papel, la pólvora o la porcelana, se realizaron en este país, también aquí surgieron las primeras monedas metálicas y los primeros billetes. Mientras en el siglo VII antes de nuestra Era, en la antigua Grecia se comenzaba a utilizar por vez primera la moneda metálica, en China ya se escribía sobre la moneda (Kuan Tzu, 645 a.C.). La principal fuente de información sobre la historia antigua de China procede de las crónicas escritas, y tan solo en tiempos relativamente recientes estas informaciones van siendo corroboradas y ampliadas por los registros arqueológicos(1) (Figura 1).


Figura 1.- Cronología de las primeras dinastías de China.

            Respecto a la moneda, los objetos más antiguos conocidos utilizados con este fin fueron las conchas de un pequeño caracolillo del grupo de las porcelanas(2),  llamado vulgarmente cauri (Figura 2), y que pertenece a  las especies Monetaria moneta y M. annulus. La palabra “pei” (貝= cauri), aparece ya en las inscripciones de oráculos sobre caparazones de tortuga y huesos de buey de los siglos XIV-XI a.C., y en 1953 se descubrieron caurís de bronce en las tumbas Yin (dinastía Snahg, 1600 a 1046 a.C.) en An-Yang, actual provincia de Honan.


Figura 2.- Las dos especies utilizadas como moneda, Monetaria moneta (L. 1758) y M. annulus (L. 1758) se diferencian bien en vivo, pero es más complicada su identificación en ejemplares antiguos completamente decolorados. La clasificación se complica al existir híbridos de ambas especies con caracteres intermedios.

            En varias ocasiones, los cauris son citados en las inscripciones que decoran algunos antiguos recipientes de bronce, así por ejemplo, sobre uno para guardar vino de la dinastía Zhou (siglo X a.C.),  encontramos la leyenda: “El rey vino a visitar al duque y le regaló 50 ristras de cauris, el duque por su parte dio 20 ristras a su hijo primogénito Xiao, y en agradecimiento Xiao hizo este recipiente. Sus descendientes pueden guardarlo para siempre como un precioso tesoro”, en otra vasija de tipo “Fang Yi” de la misma época se puede leer: “Shu Pi ha recibido la ofrenda de conchas de cauris de la esposa del rey y las ha utilizado para hacer este precioso recipiente ritual”, y finalmente otro ejemplo lo encontramos en un recipiente de vino tipo “You” del siglo X a.C., que lleva la inscripción: “En el día Yimao de la fase de luna creciente del sexto mes del año, se encontraba el rey de los Zhou entre los Chengchou y mandó a los Feng ir a la zona de los Yin, donde recibieron cauris de metal. Los ha utilizado para fabricar este precioso recipiente para su padre” (Hofrichter, 1993), de un total de 162 inscripciones en bronce con referencias a la corte de los Zhou, 21 contienen menciones a donaciones de cauris.

            Las evidencias arqueológicas confirman el uso de cauris al menos desde el período Shang (1600-1050 a.C.) y especialmente durante los Zhou Occidentales (770-256 a.C.). Al principio se utilizaron para regalos y como objetos de prestigio, comparables a las piezas de jade, tal como aparecen en depósitos funerarios. Agrupados en grupos de 10 unidades, denominados “peng”, cuyo pictograma 朋 se ha identificado como la unión de dos grupos de 5 caurís, gradualmente se establecieron como unidad de valor recibiendo la denominación de “huo bei” o caurí monetario. Con el fin de poderlos ensartar en una cuerda para así transportarlos con más comodidad, se practicaba un orificio en la parte superior de la concha(3), y así es como aparecen en los hallazgos (Figura 3).

            Los cauris se utilizaron especialmente en la provincia de Yunnam(4), en el lejano sur, donde han sido hallados 260.000 ejemplares en diversas tumbas anteriores al período Quin-Han, y aunque su uso disminuyó drásticamente bajo el gobierno de los últimos Han, su circulación se recuperó posteriormente(5), para desaparecer de la región con la imposición imperial del año 1578 d.C., que prohibió su empleo como moneda tras más de tres milenios de uso como tal. Curiosamente, hacia esta época, los europeos comenzaron a utilizar cauris en forma masiva para adquirir esclavos en la costa africana del Atlántico, esclavos que en los siglos posteriores serían enviados al continente americano. En el valle del río Amarillo los cauris tuvieron su apogeo entre las dinastías  Shang y el período de las “Primaveras y Otoños”  (desde el 1600 al 481 a.C.), disminuyendo en la Llanura Central  durante el período de los Reinos Combatientes y desaparecieron bajo las dinastías Quin y Han.


Figura 3.- Cauris utilizados como moneda, China, dinastías Xia-Shang (2.200-1.122 a.C.).

            Las imitaciones de cauris en bronce, surgieron a finales del período Shang (hacia el 1100 a.C.), anteriormente, ante la escasez de cauris originales y la gran demanda producida al aumentar las actividades comerciales, se habían fabricado en piedra, cuerno, jade y madera, e incluso recortando otros tipos de conchas y fabricando con el nácar de las mismas imitaciones de cauris, estas monedas de imitación abundaron hacia la mitad del período Shang y sobre todo al comienzo de los Zhou, frecuentemente en los mismos yacimientos arqueológicos aparecen juntos verdaderos cauris de origen marino y sus imitaciones. Las imitaciones en bronce supusieron un importante salto cualitativo, ya que por vez primera los objetos utilizados como moneda no eran elementos creados por la naturaleza, sino fabricados artificialmente por el hombre, y los primeros registros arqueológicos de estas piezas corresponden a la ciudad de Yin perteneciente a la dinastía Shang. Las posteriores imitaciones de cauris en bronce conocidas como “ant-nose” o “cara de fantasma”, fueron la principal moneda de Chu siendo corrientes a partir de finales del período de los “Reinos Combatientes” (480-221 a.C.), hasta ese momento se seguían utilizando los cauris verdaderos.

Notas:

 (1) Algunos autores ponen fecha al comienzo de la arqueología en China en 1920, cuando el Museo Histórico de Pekín expuso los materiales hallados en las excavaciones de la ciudad de Chü-lu hsien, sumergida por el fango en el año 1108.

(2) La palabra “porcelana” procede del término latino “porci” o “porculi” (cerdito), que derivó en el francés porcelaine.

(3) En el período medio de la Dinastía Shang, se hacía una pequeña perforación en la concha, mientras que a finales de dicho período se seccionaba una parte grande de la concha (Thierry, 1997).

(4) Recientemente (Yang, 2004), se ha propuesto que los caurís utilizados en la provincia de Yunnam procederían de las Islas Maldivas, y que su uso como moneda derivaría de una tradición anterior de la India y de otras zonas continentales del sudeste asiático.

(5) Su uso en la Edad Media queda perfectamente documentado en los escritos de Marco Polo en el siglo XIII (Ibáñez, 2008).
 
Bibliografía:

Hofrichter, P., 1993. Kauris Kuturgeschichte. En. 25 Jahre. Hansseatische Münzengilde. Hamburg: 127-222.

Ibáñez, M., 2008. Aportaciones numismáticas en la obra de Marco Polo II: Cauris y monedas de los muertos. Eco Filat. y Numism. (2008), 64(1166): 44-45.

Peng, K. & Y. Zhu, 1995. New Research on the Origins of Cowries Used in Ancient China. Sino Platonic Papers 68. Philadelphia.

Thierry, F., 1997. Monnaies chinoises. I L’Antiquité préimpériale. Bibliothèque Nat. France. París: 308 pp. + 74 lám.

Yang, Bin, 2004. Horses, Silver, and Cowries: Yunnan in Global Perspective. Journal of World History 15(3): 281-322.

Yung-Ti, Li, 2003. On the Function of Cowries in Shang and Western Zhou China. Journal of East Asian Archaeology 5(1/4): 1-26.

*Con posterioridad a la fecha de este artículo, se ha publicado la importante contribución de F. Thierry (2011): "Origine e sviluppo del sistema monetario cinese tradizionale". Rivista Italiana di Numsmatica e Science Affini 112: 57-104.
Puede consultarse en red en:


domingo, 26 de octubre de 2014

Presentación provisional de la comunicación presentada en el XV Congreso Nacional de Numismática (Madrid, 28 a 30 de octubre de 2014).

Presentación provisional de la comunicación presentada en el XV Congreso Nacional de Numismática (Madrid, 28 a 30 de octubre de 2014).
https://www.youtube.com/watch?v=z3m3F722glE

Publicación en Actas XV Congreso Nacional de Numismática, Madrid, RCM-FNMT: pp. 1291-1310.

1.- En esta comunicación trataremos de la sistematización de las denominadas “monedas-concha” o “dinero-concha”, objetos de uso monetario elaborados a partir de los exoesqueletos calcáreos de diferentes especies de moluscos, algunos de los cuales pueden verse actualmente en  las salas del Museo Arqueológico Nacional.


2.- Antes de ello repasaremos telegráficamente los antecedentes de las denominadas “monedas-concha”, cuyos orígenes los encontramos en los primeros y más antiguos objetos decorativos utilizado por la especie humana.
Podemos ver en la imagen Conchas de Nassarius kraussianus  procedentes de la Cueva Blombos (Sudáfrica) 75.000 a.C. Aros de concha sumerios (3.500 a.C.) Cauris chinos (dinastía Shang, hacia 1500-1000 a.C.)
Prácticamente desde la aparición del Homo sapiens moderno (hace unos 200.000 años) surgió la utilización de conchas como elemento decorativo (como indican los hallazgos de las cuevas de Skhul y Oued Djebbana en Israel y Argelia, se trata de conchas perforadas artificialmente del gasterópodo Nassarius gibbosulus con una antigüedad cercana a los 100.000 años).


3.- El uso del cauri surge en el este de la provincia de Qinghai en la cultura Majiayao (3100-2700 a.C.)
Mientras en el siglo VII antes de nuestra Era, en la antigua Grecia se comenzaba a utilizar por vez primera la moneda metálica, en China ya se escribía sobre la moneda (Kuan Tzu, 645 a.C.).
Durante el período de la dinastía Shang (1675-1046 a.C), declaró definitivamente como la principal moneda de China; en ese momento una cesta de arroz costaba doscientos caracoles.
En la imagen: Conchas de caurí chinas del segundo milenio antes de Cristo (a) y sus imitaciones en hueso (b), cuarcita (c), conchas recortadas (d), jade (e), madera (f), bronce (g), bronce sobredorado (h). Estas últimas derivaron en las monedas denominadas “cara de fantasma” o “moneda hormiga” (i).

4.- Tenemos numerosos ejemplos de observaciones realizadas por viajeros, donde se señala la utilización de conchas como auténticas monedas, por ejemplo el naturalista riojano José  Longinos, describe en su diario de las expediciones a las Californias en 1792: …Cuando comercian por interés, corre entre ellos, como si fuera moneda, los abalorios que tienen ensartados en hilos largos según el mayor o menor caudal de cada uno, y, en sus ajustes, se entienden ellos como nosotros con los pesos con sus “poncos” de abalorios … de modo que, en todo, guardan un orden como el más prolijo que tiene cualquier potencia con sus monedas.
El primer estudio importante sobre la moneda-concha fue publicado por Benjamin Danks en 1888 y trata sobre el “Tambú” de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea) utilizado tanto como moneda social como de uso económico. El autor señala las siguientes propiedades de la moneda concha:

1.- Minimiza el riesgo de guerras tribales.
2.- Establece el derecho a la propiedad privada.
3.- Motiva a las personas a ser austeras y laboriosas.
4.- Los convierte en un pueblo con actividad comercial.

Gracias a este último aspecto podemos conocer el valor que tenía la carne humana en esta sociedad donde la práctica del canibalismo era habitual: en 1887 un cuerpo humano completo venía a costar entre 50 y 80 brazas (1 braza= 1,83 m) de la moneda-concha tradicional o tambú, más que el valor de una canoa grande.


5.- El primer criterio que podemos utilizar es el taxonómico, según la clase de molusco. Los más corrientes como materia prima para las monedas-concha son los gasterópodos y bivalvos, más raros y casi exclusivos de América del Norte los escafópodos, y excepcionales los elaborados a partir de la concha del cefalópodo tropical Nautilus.

6.- Uno de los criterios de clasificación más extendidos es el geográfico. La mayor diversidad de tipos diferentes la encontramos en Oceanía y después en América (es decir en el Nuevo Mundo). Pero desde un punto de vista de “universalidad” en su empleo como moneda, el primer lugar lo ocupa de forma indiscutible Asia (China) y después África. En ambos casos con una sola especie ( el gasterópodo Monetaria moneta).

7.- Según el aspecto de las “monedas-concha” podemos diferenciar varios grupos.
            1.- Las formadas por conchas enteras o casi enteras y sueltas.
            2.- Las formadas por conchas enteras o casi enteras, pero ensartadas o unidas en hileras.
            3.- Conchas recortadas de forma irregular.
            4.-Conchas recortadas en forma de grandes aros
                        a.- Con forma aplanada
                        b.- Con forma cilíndrica
            5.- Conchas recortadas en forma de pequeños discos planos.
            6.- Conchas recortadas formando pequeños tubos.
            7.- Agregados de varios tipos anteriores.

8.- Por último podemos atender al criterio funcional, atendiendo a los usos de estos objetos, y la primera división sería según se trate de monedas o dinero de uso concreto (solo utilizado en determinadas ceremonias, como bodas, funerales, pago de multas o compensaciones por homicidios, regalos ceremoniales con reciprocidad, etc…, o bien de monedas de uso general que sirven para comerciar. Muchos pueblos melanesios diferencian dos tipos de moneda, la “custom mony”, o sea la moneda tradicional, y la “bisnis mony” o moneda para hacer negocios, en este último caso suele tratarse de la “moneda legal” u “oficial” del correspondiente país (kinas de Papúa Nueva Guinea, dólares de las Islas Salomón, etc…)

9.- El tambu de los Tolai de la provincia de Nueva Bretaña en Papúa, sirve como “custom moni” en los funerales y también como “bisnis moni” para adquirir bienes y servicios como moneda económica.
Los loloi más grandes (“palutambu”) tienen 1,2 m de diámetro y un espesor de 30 cm. y contienen hasta 1200 brazas (2.156 metros= 2,16 Km.). Un “Tana” estaría compuesto por cuatro o cinco de estos grandes “loloi”.

10.- En la isla de Malaita, se usan como moneda ristras y collares de cuentas de conchas de colores de distintas formas y tamaños. Su fabricación es competencia de las mujeres, a partir de cuatro tipos principales de moluscos lamelibranquios: Chama pacifica, llamada en idioma nativo ”romu”, de donde se obtienen las cuentas más apreciadas de color rojo; Beguina semiorbiculata de coloración marrón o púrpura, denominada “ke’e”, de donde se obtienen las valiosas cuentas denominadas “safi”; Anadara granosa o “kakandu” con las que se fabrican las cuentas de color blanco denominadas “galu”, y por último Atrina vexillum o “kurila” de color negro. En ocasiones se añaden dientes de cetáceo a las hileras o bandas de moneda concha, diferenciándose hasta cinco niveles de calidad, desde los más modestos “riori’asina”, hasta los más valiosos denominados “robo”. Antiguamente, los jefes, buenos conocedores de los fondos marinos, organizaban las ceremonias de recogida de las conchas, precedidas de un festín ritual donde se sacrificaban cerdos.
Tras la recogida del material, el proceso se inicia rompiendo las conchas con un martillo en trozos pequeños, a los que manualmente se da forma de discos redondos de un centímetro de diámetro, denominados “didia suiro”.Los discos de “romu” y “kakandu”,que conservan su superficie rugosa, se pulen sobre una piedra caliza con agua y arena. Tras esta operación se practica un orificio en el centro y las cuentas se ensartan en hileras de unos tres metros de longitud, que tras ser colocadas sobre un soporte de madera, se pulen de nuevo con piedras hasta conseguir un diámetro de 3 a 5 mm., ésta fase es la más dura de todo el proceso y la suelen realizar los hombres. Otra operación delicada afecta a las cuentas de “ke’e”, que se colocan sobre una placa de hierro calentada al fuego, de forma que las conchas pasan de un color púrpura oscuro a una tonalidad naranja que les confiere su valor; si no se calienta los suficiente las conchas presentan un color demasiado oscuro y si se sobrecalientan se vuelven de color blanco. Dado que la coloración es fundamental para la valoración de este tipo de cuentas, la operación debe ser realizada con precisión por  personas experimentadas. La elaboración de las monedas concha es un trabajo que realizan las mujeres ayudadas por los niños de la familia, si bien los hombres colaboran en las labores más duras del pulido de las conchas.

11.- En América del norte, además de los “poncos” mencionados de los indios de California, las dos monedas concha más importantes fueron el “allicotsik”, palabra que en lenguaje Yurok significa literalmente “moneda india”, elaborados con las conchas del escafópodo Dentalium pretiosum, y que fueron la moneda indígena habitual en la costa del Pacífico, y el Wampum, la moneda concha más famosa en Norteamérica, formada por pequeñas cuentas cilíndricas de color blanco y púrpura oscuro. Las primeras elaboradas a partir de la columella o eje central de los gasterópodos Buccinum undatum y Busycon canaliculatum, y las segundas a partir del lamelibranquio Mercenaria mercenaria, todos estos moluscos son comunes en las costas atlánticas de Norteamérica, y la palabra “wampum” deriva del término nativo “wampumpeage” que significa “ristra de cuentas de conchas blancas”.
El wampun utilizado por los indios de Norteamérica reunía una triple funcionalidad, la ornamental, la de moneda de uso económico, y por último la de servir como medio de comunicación, para enviar o recibir mensajes o para establecer alianzas entre tribus o con los europeos.

12.- Todavía en la actualidad en algunas regiones de la Melanesia se utilizan sofisticadas monedas concha, generalmente como moneda o dinero de la novia. En la actualidad, la llegada de inmigrantes a la isla de Lihir está provocando algunos cambios, y las monedas concha se utilizan también en bautizos y comuniones, para disgusto de las personas más tradicionales que ven en esta proliferación una pérdida de las costumbres ancestrales.

13.- También sigue en vigor, como hace más de un siglo, las “monedas concha” del “anillo del Kula”, cuya función es la de mantener vínculos entre poblaciones muy distantes aisladas en pequeñas islas.

14.- En ocasiones las monedas concha conservan una función ornamental y son exhibidas por los jefes, es el caso de los “dafi”, los “laonasi” y los “kap-kap”. En otros casos las monedas concha han perdido su valor ornamental y son “objetos valiosos” como los Baravas y Ligomos.