lunes, 1 de abril de 2019

Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España).


Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 186 (Diciembre 2013): pp. 61-70.

Número de la revista completo: https://www.academia.edu/5378457/_Sobre_una_imitacion_de_bronce_oficial_romano_republicano_en_Hispania_Gaceta_Numismatica_186_2013_47-59._Asociacion_Numismatica_Espanola


Miguel Ibáñez Artica


































sábado, 2 de marzo de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1265) (Septiembre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Podemos definir la “premoneda”, como toda una serie de elementos de diferentes formas y elaborados con los más diversos materiales (concha, hierro, madera, cerámica, piedra, plumas…) que en épocas pretéritas cumplieron una función monetaria, antes de la invención de las monedas metálicas clásicas, en el s. VII antes de nuestra Era en la antigua Grecia, y unos siglos antes en China.

            A pesar del actual predominio y monopolio de la moneda económica (monedas, billetes y “dinero electrónico”), en algunas regiones de Oceanía y África siguen utilizándose algunas “premonedas”, principalmente con un uso social como “monedas de sangre” o “dinero de la novia”.

            Uno de los lugares del Planeta donde se ha conservado más información acerca del uso de tales objetos premonetarios es Papúa-Nueva Guinea, territorio donde en 1933 se descubría una extensa región denominada Mount Hagen con más de 150.000  indígenas(1) de 25 tribus diferentes, que nunca habían entrado en contacto con la civilización y vivían en la Edad de Piedra, pero eso sí, utilizando diferentes objetos como “moneda social” en sofisticadas ceremonias como las del “Moka Kina”.

            El estado de Papúa-Nueva Guinea obtuvo la independencia el 16 de septiembre de 1975, siendo admitido como miembro de las Naciones Unidas en octubre del mismo año. Pocos meses antes, el 19 abril, se había introducido la nueva moneda dándole el nombre de “Kina” en recuerdo de la tradicional moneda de madreperla que circulaba desde la costa hasta las montañosas regiones del interior, equiparando su valor con el dólar australiano. De igual forma, la moneda fraccionaria se denominó “Toea”, nombre que recibían los brazaletes de Conus utilizados como moneda en la zona Massim(2). El lunes 21 de abril entraron en circulación los billetes de dos, cinco y diez kinas, además de las monedas de diez y veinte toeas. El diseño de los billetes corrió a cargo del grabador jefe del Banco de Australia, asistido por un asesor natural de Ladova y un estudiante del colegio técnico de Goroka.

            En los reversos de los billetes de dos, cinco, diez y veinte Kinas, podemos ver representados diferentes objetos utilizados tradicionalmente como moneda. En el de dos Kinas (Figura 1) figura un brazalete de Conus del tipo de los que conforman el “Mwali”, un hacha ritual característica de los habitantes del Monte Hagen en Highland, un recipiente de arcilla típico de la zona del río Sepik y un colgante de dientes de perro recortados utilizado tradicionalmente como moneda en Bouganville. En el billete de cinco Kinas (Figura 2) aparecen la “Moka Kina” de la región de Highland, el “Talipún” de la zona del río Sepik, el “Manum” de Nueva Irlanda y la moneda de tipo “Ke” de la isla Rossel, dibujada a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby. En el billete de diez Kinas (Figura 3) figuran representados un colgante con dos colmillos curvos de cerdo, usado como moneda en Highland, un cuenco de madera Tami de la provincia de Morobe, plumas del ave del paraíso, y un rollo o “loloi” de “Tambú”, moneda tradicional del pueblo Tolai. Finalmente, el billete de veinte Kinas (Figura 4) presenta la figura de un cerdo, valioso elemento en la cultura popular, utilizado frecuentemente como “dinero de la novia” en toda la Melanesia, un brazalete denominado “Wauri” (Quiggin, 1949; p. 181) fabricado con la concha de un Conus, utilizado como moneda en el estrecho de Torres, una “Toea” o aro de Conus y un collar de cauris del área Madang.

Además de en los blletes, también encontramos representadas las “premonedas” tradicionales en algunos sellos de correos. El seis de junio de 1979, se puso en circulación un conjunto de cuatro sellos dedicados a las principales “monedas” del Kula de las Islas Trobriand (Figura 5).


Figura 1.-Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de dos kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Aro de Conus de la bahía de Milne; b: Hacha ritual del Monte Hagen (MAN/2009/159/125); c: Recipiente de arcilla de la región del Sepik; d: Colgante de colmillos de perro  (MAN/2009/159/64).



Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de cinco kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: “Moka.Kina” de Highland (MAN/2009/159/76); b: “Talipún” de la región del Sepik; c: “Manum” de Nueva Irlanda; d: “Ke” de la isla de Rossel.



Figura 3.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Colmillos de cerdo (MAN/2009/159/73); b: Cuenco de madera Tami; c: Plumas de Ave del Paraíso (MAN/2009/159/108); d: “Loloi” de “Tambú” de los Tolai.


Figura 4.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de veinte kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Cerdo (Sus scrofa); b: “Wauri”, brazalete de Conus del Estrecho de Torres; d: “Toea”; d: Collar de cauris (MAN/2009/159/65).


Figura 5.- Sellos de Papúa-Nueva Guinea con representaciones de las “monedas” del Kula: “Mwali”, “Katudababila” o cinturón de discos rojos de concha; “Soulava” y “Doga” (MAN/2009/159/132).

Notas:

(1) El hecho de denominar las monedas metálicas con el mismo término que recibían las antiguas monedas tradicionales se remonta a la Antigua Grecia.  El tirano Fidón de Argos a finales del siglo octavo antes de nuestra Era, estableció un sistema de pesas y medidas tomando como unidad el óbolo, una fina barra de metal similar a un espeto o asador, posiblemente una pieza utilizada en los sacrificios rituales religiosos. El conjunto de seis óbolos que se podían sujetar con una mano se denominó dracma, y poco más tarde cuando comenzaron a fabricarse las primeras monedas de plata en Atenas, “heredaron” los nombres de óbolos y dracmas.
      
(2) Datos sobre la población de Mt. Hagen en el momento de su descubrimiento:
http://www.abc.net.au/cgi-bin/common/printfriendly.pl?http://www.abc.net.au/rn/talks/counterpoint/stories/s1402194.htm       

Bibliografía:

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.

viernes, 1 de febrero de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia II. Billetes y sellos postales de las Islas Salomón.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. II Billetes y sellos postales de las Islas Salomón. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1266) (Octubre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Las Islas Salomón constituyen un país insular independiente formado por casi un millar de islas repartidas entre el archipiélago de las Salomón, y las islas de Santa Cruz, al norte de Vanuatu. Descubiertas en 1568 por el español leonés Álvaro de Mendaña, recibieron tan singular nombre al confundirlas con las legendarias tierras de Ofir, donde se encontraban las minas del rey Salomón.

            Tras una segunda expedición en 1595 donde se fundó una colonia española en la isla de Santa Cruz, tras la muerte de Mendaña ese mismo año, los españoles perdieron el interés por estas islas aunque siguieron visitándolas durante el siglo XVII.

            En el último cuarto del siglo XIX se estableció un protectorado británico en la parte meridional del archipiélago, mientras la parte norte quedó bajo jurisdicción alemana, si bien en 1899 Alemania cedió parte de sus colonias en las Islas Salomón a Gran Bretaña. En julio de 1978 las Islas Salomón se convirtieron en un país independiente dentro de la Commonwealth. 


Figura 1.- Moneda española de Alfonso XIII resellada por el Kaiser Guillermo II de Alemania.
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b3/Solomon_Islands_coin_2013_derivate_000.jpg.

La nueva moneda del país recibió la denominación de “dólar” (dólares de la Isla Salomón, actualmente 1 dólar= 0,11 euros), y en los billetes de diez dólares de las Islas Salomón figura una escena de la fabricación de la moneda tradicional (Figura 2), así como un “Nima ae” de cinco ristras de conchas.

También encontramos representadas algunas “monedas concha” en los billetes de dos dólares, donde aparecen, tanto en anverso como en el reverso el característico “Mbokombo” y un “Poata” (Figura 3a), en el billete de cinco dólares figuran tres “Kap-kap” (Figura 3b), y en el de diez dólares, además de las imágenes reseñadas en la Figura 2, tenemos un “Dafi” y un “Tema” (Figura 3c). Igualmente, en el anverso del antiguo billete de cincuenta dólares podemos ver un “Mbokombo” y un “Tema” (Figura 3d).


Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez dólares de las Islas Salomón.
a: Proceso de fabricación de la moneda-concha; a’: Taladro utilizado (MAN/2009/159/124); b: Moneda concha “Nima ae” de cinco ristras de conchas.



Figura 3.- Billetes de 2, 5, 10 y 50 dólares donde aparecen algunas “monedas-concha” tradicionales de las Islas Salomón.

            Con respecto a las monedas, encontramos en las de cinco y dos dólares una característica figura, denominada “Mbokomo” (Figura 4), un tipo particular de “Barava” con forma de ave y elaborada con la concha del lamelibranquio gigante Tridacna, considerada como objeto muy valioso que ocasionalmente se utiliza como moneda.



Figura 4.- Monedas de cinco y dos dólares con la representación de la “moneda concha” denominada “Mbokombo”, tallada en concha de Tridacna y con aspecto de ave.

Pero en este caso donde con más asiduidad aparece representada la “premoneda” tradicional es en los sellos postales. Encontramos el “abaquaro” (Figura 5a), el “kesa” de Choiseul (Figura 5b), y el “Kap Kap” (Figuras 5c y 6c). Incluso encontramos las figuras de los diferentes moluscos utilizados en la elaboración de las sofisticadas “monedas-concha” (Figura 5d).


Figura 5.- Algunos sellos que representan monedas-concha.
a: Sello de las Islas Salomón representando el “Abaquaro” (emisión del 21 de marzo de 1979; MAN/2009/159/134a); b: Sello con imágenes del “Kesa” y “Abaquaro” (MAN/2009/159/133b); c: Sello de las Islas Salomón con un  “Kap Kap” (MAN/2009/159/134b); d: Diferentes moluscos utilizados en la fabricación de la “moneda concha”.

En este último caso (Figura 6),  aparecen tres de las cuatro especies de lamelibranquios utilizadas para fabricar las cuentas de colores que conforman la moneda tradicional de Malaita y zonas vecinas: el “Romu” de color rojizo (Figura 6a) extraído de la concha de Chama pacifica (Broderip, 1835), Atrina vexillum (Born, 1778) una gran concha de la familia Pinnidae de color negro (Figura 6b) que recibe el nombre de “Kurila”, y el “Kakandu”, con el que se fabrican las cuentas de color blanco a partir de un berberecho de la especie Anadara granosa (L. 1758), conocido en inglés como “blood cockle” debido a que posee hemoglobina en su sangre que le da un color rojizo (Figura 6c). En este sello no está representada la cuarta especie de lamelibranquio Beguina semiorbiculata (L. 1758), con la que se obtiene las cuentas denominadas “Ke’e” (Figura 6d).


Figura 6.- Sello de las Islas Salomón representando los diferentes moluscos utilizados en la fabricación de la “moneda concha”.

En algunos casos, las “monedas concha” cumplen también una función ornamental y son utilizadas como símbolo de poder o autoridad, y también han sido motivos que aparecen en los sellos postales de las Islas Salomón. Este es el caso de los “Poata” (Figura 7a), el “Kesa” (Figura 7b) o el “Kap Kap” (Figura 7c). En el primer caso se trata de un colgante elaborado con un aro de concha ricamente decorado con semillas o dientes de cetáceo, mientras que los dos restantes están fabricados con una placa circular de Tridacna a la que se superponen figuras recortadas de concha de tortuga, en el caso del “Kesa” con la silueta de un ave marina, y en el “Kap Kap” con un intrincado diseño simétrico que recuerda el de un delicado mantel elaborado con ganchillo.


Figura 7.- Emisiones filatélicas de 1990 representando algunas “monedas concha” utilizadas también como adornos personales que indican el poder o prestigio de su poseedor. Abajo, Jefes portando adornos. a: “Bakhia”; b: “Tema”; c: “Kap Kap”.

            Finalmente, además de las “monedas-concha” anteriormente reseñadas, en las monedas y sellos postales de las Islas Salomón, encontramos otros objetos de uso monetario, como las famosas “moneda pluma” utilizadas en las islas de Santa Cruz (Figura 8a), o los recipientes rituales elaborados con madera e incrustaciones de concha, denominados “Apira”y que aparece representado en algunos sellos (Figura 8b) y en la moneda de un céntimo de dólar (Figura 8c).


Figura 8.- a: “Moneda pluma” emisión del 24 de octubre de 1977; b: sello mostrando un recipiente ceremonial; c: moneda de un céntimo de dólar de las Islas Salomón.



martes, 1 de enero de 2019

Origen bizantino del árbol crucífero de las primeras emisiones de los reinos peninsulares.


Origen bizantino del árbol crucífero de las primeras emisiones de los reinos peninsulares. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 72(1248) (Febrero 2016): pp. 48-50.

Miguel Ibáñez Artica


En la segunda mitad del siglo once, comenzaron a emitirse las primeras monedas en los reinos cristianos peninsulares. De forma simultánea Alfonso VI en Castilla y León, y Sancho V Ramírez en Aragón, iniciaron la producción de moneda propia (hasta esos momentos el numerario circulante eran los dírhems de plata y dinares de oro musulmanes), con similares patrones metrológicos, basados en el sistema carolingio, pero con sustanciales diferencias en las representaciones iconográficas que figuran en las monedas.

Posiblemente en ambos casos (Castilla y Aragón), las emisiones se iniciaron en algún momento próximo al reparto que ambos monarcas hicieron del reino de Pamplona, tras el asesinato de Sancho IV el 4 de junio de 1076, y también en ambos casos, los maestros monederos responsables de estas primeras emisiones procedían de Francia, donde existía una larga tradición en estas tareas, fruto de la abundante moneda feudal que emitían los señores y monasterios desde época carolingia.

El símbolo elegido para la moneda aragonesa por Sancho V Ramírez, que se mantendrá durante dos siglos, es una especie de “árbol crucífero” (Figura 1), cuyos orígenes han sido una incógnita.



Figura 1.- Primeras emisiones con el “árbol crucífero” de Sancho V Ramírez, rey de Aragón y Pamplona.

En 1969, el eminente investigador D. Felipe Mateu y Llopis,  publicó un artículo titulado “El “arbor ad modum floris” en dineros de Cataluña, Navarra, Aragón y Valencia, siglos X a XIII”, donde abordaba este tema, definiendo el símbolo que aparece en las monedas con las mismas palabras que figuran en un privilegio otorgado por Jaime I el 8 de mayo de 1247, donde se establece la nueva moneda del reino de Valencia, en cuyo reverso figura un “arbor ad modum floris”. Teniendo en cuenta las atribuciones seguidas por la mayoría de los investigadores en esa época, la primera emisión de los reinos cristianos peninsulares con la figura del árbol crucífero se correspondía con una  moneda descrita por Heiss en 1869, supuestamente emitida en el reino de Pamplona por Sancho III “el Mayor” (un dinero -pieza única por el momento-, conservado en el Museo Arqueológico Nacional), con anverso representando un busto mirando a la izquierda y leyenda "+IMPERATOR", y reverso con cruz sobre un largo pie con adornos laterales simétricos y leyenda "NAI ARA" (Fig.2, 9a), Mateu y Llopis (op. cit.) establece que dicho tipo se mantendría en las emisiones de García III y Sancho IV, pasando posteriormente al reino de Aragón con Sancho V Ramírez.

Sin embargo actualmente consideramos que la tipología del “árbol crucífero” fue instaurada en el reino de Aragón y “heredada” en las emisiones navarras de García IV (Figura 2, 6a-c) y Sancho VI (Figura 2, 7a-c), para desaparecer, sustituido por la creciente y estrella de Sancho VII “el Fuerte”. Aparte de los reinos de Aragón y Navarra, este tipo aparece esporádicamente en algunas emisiones catellano-leonesas (Figura 2, 9a-d y 14a) y portuguesas (Figura 2, 8a), así como en los condados catalanes (Figura 2, 5a y 13a).



Figura 2.- Emisiones con “árbol crucífero” de los reinos cristianos peninsulares (siglos XI-XIII).

            La referencia peninsular más antigua del símbolo cristiano con aspecto vegetal la tenemos en una rara moneda episcopal emitida en Gerona a finales del siglo X o comienzos del XI (Figura 2, 1a), donde el árbol crucífero presenta en su base unos adornos circulares que en conjunto evocan lo que podría ser una viña. Mateu y Llopis señala respecto a las emisiones gerundenses su iconografía arraigada en el ambiente biantino, y lo que no llegó a conocer este investigador es que entre los abundantes sellos de plomo bizantinos, la figura del árbol crucífero, en este caso con la típica cruz patriarcal con dos travesaños horizontales, aparece con frecuencia entre los que suelen datarse entre los siglos X y XI, es decir un poco anteriores a la posible fecha en que se emitieron las primeras monedas aragonesas con esta simbología.

            Podemos por tanto plantear, que los maestros monederos que diseñaron las primeras monedas para Sancho V Ramírez, pudieron inspirarse en esta iconografía presente en la época en los sellos privados bizantinos. Un buen ejemplo de la presencia del arte bizantino en la corte del monarca aragonés lo tenemos en el evangeliario con tapas de marfil, de la reina Felicia de Roucy, segunda esposa de Sancho V (pieza procedente de la Catedral de Jaca, actualmente propiedad del Metropolitan Museo de Nueva York y que pudo verse en Pamplona en la exposición que con el título “La edad de un Reyno” tuvo lugar entre enero y abril del año 2006). La familia de la reina de Aragón y Pamplona mantenía estrechos contactos con los normandos de Italia, foco de irradiación de las mercancías bizantinas en occidente.


Figura 3.- Sellos de plomo bizantinos de los siglos X-XI.

1.- Arsaber, imperial protospatharios y kleisouriarches de Seleukeia (siglo X).
Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1951.31.5.576.

2.- Basil imperial protospatharios y chartoularios del dromos de Armeniakoi (siglo X).
Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1955.1.1380.

3.- Demetrios (?), patrikios, protospathatios epi tou Chrysotriklinou y jez de Seleukeia (primera mitad del s. XI). Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1958.106.3894.

4 y 5.- Indeterminados. (s.X) C.P.


Figura 4.- Sellos de plomo y monedas bizantinas de los siglos X-XI con la representación del “árbol crucífero”.


Bibliografía:

Ibáñez, M., 2016. Origen del “árbol crucífero” en las primeras emisiones monetarias de los reinos de Aragón y Pamplona. Numisma 260(66): pp. 91-104. 

Mateu y Llopis, F., 1969. El “arbor ad modum floris” en dineros de Cataluña, Navarra, Aragón y Valencia, siglos X a XIII. Príncipe de Viana 30 (116/117): pp. 245-254.



sábado, 1 de diciembre de 2018

Hallazgo monetario de Oiartzun (Gipúzkoa) II: Falsificaciones italianas de monedas de Navarra, Delfinado, Francia y Savoya.


Hallazgo monetario de Oiartzun (Gipúzcoa) II: Falsificaciones italianas de monedas de Navarra, Delfinado, Francia y Savoya. Artículo publicado en: Gaceta Numismática IV-96 n.123 (Diciembre 1996): pp. 45-56.

Miguel Ibáñez Artica.







Anexo: Figuras en color.








jueves, 1 de noviembre de 2018

El "Kwele", una moneda tradicional en la antigua Guinea Española.


El “Kwele”, una moneda tradicional en la antigua Guinea Española. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 74(1272) (Abril 2018): pp. 45-47.

Miguel Ibáñez Artica.

            Entre las diferentes formas de dinero primitivo que fueron utilizadas como moneda en el África subsahariana antes y durante la colonización, las hay de muy diversos tipos(1), en unos casos son de naturaleza orgánica (semillas vegetales, rafia, conchas, pelos, colmillos, etc.) y otras veces son de origen mineral, especialmente metálicas, elaboradas en hierro o cobre.

Dentro de esta premoneda africana, el grupo más numeroso y diversificado está constituido por una serie de variados objetos metálicos (mayoritariamente de hierro), entre los que podríamos establecer cuatro familias principales, a: adornos; b: utensilios como azadas y cencerros; c: armas, y d: varillas o lingotes. Frecuentemente se produce una sinécdoque, es decir, los utensilios necesarios para la vida cotidiana (instrumentos agrícolas, armas de caza...) acaban representando el valor del trabajo realizado con ellos, convirtiéndose de esta forma en “moneda”. En un segundo proceso estos instrumentos se transforman, pierden su función original, y quedan reducidos a monedas única y exclusivamente (Figura 1).


Figura 1.- Algunas monedas de hierro africanas.
 a: “Sengese”, cuchillo arrojadizo de hierro. Chad, Camerún. Pueblo Matakam;  b: “Liganda” (hierro). República Democrática del Congo. Zona de  Kisahghani. Pueblo Topoke; c: “Likonga” (hierro), variante de la anterior de los pueblos Lokele y Olombo (Congo); d: “Zong” (hierro). Gabón. Pueblo Kwele. “Moneda mariposa” de hierro; e:  “Penique Ogoja”, “Iyawa”, “Efufy” o “Yakaro” (hierro). Nigeria, República Democrática del Congo. Pueblos Akiuju, Nkun y Munshi; f:  “Oshele”, “Woshele” o “Shongo” (hierro).República Democrática del Congo. Entre los ríos Kasai y Sankuru. Pueblos Nkutshu, Bankutu, Zande y Bushongo; g: “Pinga”. Cuchillo arrojadizo (hierro). República Democrática del Congo, Sudán y República Centroafricana. Pueblo Zande; h: “Mgulu”, “M’boutou”. Cuchillo de verdugo de hierro. República Democrática del Congo. Pueblos Nagala y Ngombe; i: “Ngindza” (hierro). República Democrática del Congo, República Centroafricana. Pueblos Bubu y Nzakkara; j: “M’bili ngbaka” (moneda de los Ngbaka) (hierro). República Democrática del Congo- República Centroafricana. Pueblo Ngbaka; k: “Kul”, cuchillo arrojadizo de hierro. Chad. Pueblo Ngama; l: “Suu” Moneda escudo de hierro. Camerún. Pueblo Mambilla; m: “Mapuka”, lámina de hierro con apéndices. República Democrática del Congo Pueblo Mangbetu; .n: “Peniques Kissi”, “Gitzi” o “Kilindi” (hierro). Liberia y Sierra Leona. Pueblo Kissi; o: “Shoka” Azada de hierro del pueblo Zande. República Democrática del Congo, República Centroafricana, Sudán; p: “Lokongo”, “Guindja” o “Moneda azada” (hierro). República Democrática del Congo. Pueblo Ngabandi; q: “Ikonga”, punta de lanza decorada (hierro). República Democrática del Congo; r: “Shoka”. República Democrática del Congo. Pueblos Lokele y Olombo; s: “Dikonga” Punta de lanza (hierro). República Democrática del Congo. Pueblos Tetela, Mbole y Nkutshu; t: “Kundja” e “Iwenga” (hierro). República Democrática del Congo. Pueblo Nkutshu; u: “Sombe”, Costa de Marfil.Pueblo Baule; v:  “Bikie”, lámina de hierro. Gabón, Camerún. Pueblo Fang; x: “Moneda murciélago” de hierro. Camerún. Pueblo Mambila; y: “Trombasc”. Cuchillo ritual de hierro con mango de madera, marfil o metal. República Democrática del Congo, Sudán. Pueblo Mangbetu; z: Lámina de hierro, moneda en distrito Dutsi. Nigeria.

            Antes de centrarnos en las monedas primitivas de la zona del Golfo de Guinea, conviene señalar que las divisiones administrativas de los países africanos, son fruto de un burocrático proceso cartográfico de descolonización, donde las fronteras se trazaron con regla y tiralíneas sobre la mesa de un despacho, y no se corresponden en absoluto con las zonas geográficas habitadas por las diferentes etnias y culturas (Figura 2). Así por ejemplo en Nigeria existen 516 lenguas vivas pertenecientes a las familias Hausa, Igbo y Yoruba. Esta “patchiness” o heterogeneidad cultural dentro de un mismo país ha sido motivo de numerosos conflictos y guerras civiles en épocas recientes en diferentes regiones del continente africano.



Figura 2.- Países y grupos étnicos en la región del Golfo de Guinea.

            Con respecto a la antigua Guinea Española, todavía en la actualidad se hablan varias lenguas autóctonas diferentes, y además del Fang que es la principal, también se utilizan el Bubi, el Benga, el Batanga, el Yasa, el Seki, el Kwasio y el Belengue, lo cual da un reflejo de la pluriculturalidad en un país que cuenta con una población de apenas un millón doscientos mil habitantes (menos que la ciudad de Barcelona).

            Hasta comienzos del siglo veinte, fueron varias las “premonedas” utilizadas en la zona, y además de algunas conchas, las monedas principales, conocidas como “Kuele” o “Kwele” tienen el aspecto de pequeñas flechas de hierro o varillas con una expansión en un extremo, y se utilizaban individualmente, o más frecuentemente en grupos o puñados de 5, 10, 30 o 100 piezas (Figura 3).

            Estas monedas tenían una especial relevancia en el “nsoa” o “nswa” de los Fang que consiste en un pago de la familia del novio a la de la novia, en lo que se conoce como “brideprice” o “dinero de la novia”. El origen de esta dote inversa reside en que en las culturas “primitivas” la mujer es un apreciado elemento de mano de obra, que el clan pierde cuando se casa y va a vivir con otro clan (el del marido), así pues hay que compensar esta perdida y para ello se utilizaron primero las monedas tradicionales o “Kwele” y después, durante la colonización las pesetas españolas. Una nsoa a finales de la segunda década del siglo veinte incluía hasta 10.000 bikuele, equivalentes a 400 ntets,  o paquetes de 100 ekuele, es decir, unos 160 kilos de hierro (Martino Martín, 2016)(2).



Figura 3.- Principales monedas de hierro en la zona de Guinea Ecuatorial según Guyer (1986)(3).

            En las recientes excavaciones arqueológicas realizadas en la región de Guinea Ecuatorial se han hallado objetos de hierro utilizados como moneda hace casi dos mil años, y tal como señala González Ruibal: “los mismos artefactos (ekuele) fueron utilizados en las transacciones matrimoniales por los descendientes de aquellos comunidades entre el siglo XVI y mediados del siglo XX..... La moneda de hierro no es un mero reflejo de una tradición cultural: ha tenido un papel activo en estabilizar y prevenir su transformación radical. Sin el ekuele, la relación entre riqueza, parentesco y matrimonio habría sido menos sólida”.(4)

            En África precolonial las premonedas no solo tuvieron un papel económico, también sirvieron para estructurar y mantener la reproducción social. Esta función ya se ha perdido en el continente africano y las monedas tradicionales han dejado de utilizarse, sin embargo su presencia aún pervive en remotas regiones de Oceanía.
 
En el año 1975 se produjo una curiosa coincidencia, mientras en Papúa-Nueva Guinea, tras su independencia, se creó una nueva moneda, la “kina”, con sus divisores en “toea”, nombres que recibían las monedas-concha tradicionales en la zona, en las mismas fechas, a miles de kilómetros de distancia en Guinea Ecuatorial, se creó también una nueva moneda, el “ekwele” o “ekuele”, recuperando también la denominación de la moneda tradicional, que sustituyó a la peseta guineana en circulación desde la independencia de la colonia en 1968. Esta moneda, que pervivió hasta 1985 en que fue sustituida por el franco CFA, presenta la figura de la primitiva moneda de hierro de donde deriva su denominación en los billetes emitidos con diferentes valores (Figura 4).


Figura 4.- Billetes guineanos de Ekueles y Bipkweles.

Notas:

(1) Ibáñez, M., 2002. La moneda africana, antes y durante la colonización (I). Crónica Numismática 13(140): 42-46. http://numisarchives.blogspot.com.es/2014/08/la-moneda-africana-antes-y-durante-la.html

(2) Martino Martín, E., 2016.  Nsoa (“dote”), dinero, deuda y peonaje: cómo el parentesco Fang tejió y destejió la economía colonial de la Guinea Española. ENDOXA nº 37: pp. 337-361.


(3) Guyer, J. I., 1986. Indigenous Currencies and the History of Marriage Payments. A Case Study from Cameroon. Cahiers d'études africaines, vol. 26, n°104: pp. 577-610.  

(4) González Ruibal, A., 2013. Reclaiming Archaeology. Beyond the Tropes of Modernity. Ed. Routledge. Archaeological Orientations: 392 pp.