jueves, 1 de agosto de 2019

Circulación monetaria medieval en Guipúzcoa


Circulación monetaria medieval en Gipuzkoa. Hallazgo en Oiartzun de un dinero de Sancho VI de Navarra. Artículo publicado en: Arkeolan Boletín Informativo. 1997, nº 3(2/97): pp. 15-17. 

Miguel Ibáñez Artica






lunes, 1 de julio de 2019

Atunes representados en las antiguas monedas griegas, fenicias, ibéricas y romanas.


Atunes representados en las antiguas monedas griegas, fenicias, ibéricas y romanas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 74(1275) (Julio-Agosto 2018): pp. 50-52.

Miguel Ibáñez Artica

Los peces denominados genéricamente “atunes”, pertenecen a la familia de los Escómbridos que incluye 15 géneros y 55 especies diferentes. Se trata animales pelágicos muy veloces que generalmente realizan largas migraciones, y su tamaño oscila desde las pequeñas caballas (Scomber scombrus y S. japonicus) que no llegan al medio metro,  hasta el imponente atún rojo (Thunnus thynnus) que alcanza a medir hasta tres metros de longitud con un peso de 700 kilos. Su denominación científica deriva del verbo griego “thuno” que significa moverse con rapidez.

Aunque han sido varias las especies marinas capturadas por el hombre desde tiempos antiguos, la más espectacular de todas ha sido indiscutiblemente el atún rojo o cimarrón, cuya pesca fue practicada por los antiguos griegos, fenicios y romanos en aguas del Mediterráneo, mares Negro y Caspio, así como en el Atlántico, en aguas cercanas al estrecho de Gibraltar (Figura 1).


Figura 1.- Principales cecas que emitieron monedas donde aparecen representados atunes. Cicico, en el Mar de Mármara, y las colonias fenicias del sur de la Península Ibérica, Gades y Sexi (Cádiz y Almuñecar respectivamente). Las flechas en rojo indican las migraciones superficiales de los atunes.

La importancia de esta pesquería para algunas poblaciones en la Edad Antigua queda reflejada en sus monedas, donde este pez aparece representado como atributo o emblema de la ciudad.

Las monedas más antiguas que presentan la figura del atún son las acuñadas en Cicico (Figura 2), ciudad griega situada en una pequeña península al sur del mar de Mármara, en la conexión entre las aguas de los mares Egeo y Negro. Por esta zona viajaban los bancos de atunes en sus migraciones estacionales y eran capturados por los habitantes de la región, tal como narra el escritor romano Claudio Eliano en la obra “Sobre la naturaleza de los animales”: “(los atunes) pasan al Ponto Euxino (Mar Negro) teniendo a su costado derecho la tierra.... Pues bien, los que habitan todo este territorio conocen muy bien la llegada de los atunes... Cada barca tiene a cada costado seis remeros jóvenes, buenos conocedores de su oficio. Las redes son grandísimas, no demasiado ligeras, ni sostenidas con corchos, sino más bien lastradas con plomo. Estos peces penetran en tropel en ellas.”

Pero los atunes no solo se capturaban con redes, el mismo autor informa: “Así, cuando queda clavado en el anzuelo, se sumerge hasta el fondo y empuja y se precipita contra el suelo, golpeando su boca con intención de expulsar el estorbo” (Figura 3).


Figura 2.- Anversos de monedas de oro y electro de Cicico (Misia, Asia Menor), siglos VI-V a.C.


Figura 3.- Monedas de las colonias fenicias del sur de la Península Ibérica y grandes anzuelos de bronce para la captura de grandes peces.

Aunque en la actualidad, y debido a la sobrepesca, el atún se ha extinguido en esta región (ya no existe en los mares Negro y Caspio), durante la época clásica era un importante recurso económico en la zona.

Es pues la ciudad griega de Cicico (en la actual Turquía) durante los siglos VI y V antes de nuestra Era, la primera que representó la figura del atún en sus monedas. Se trata de pequeñas piezas de oro, electro (aleación de oro y plata) y plata, acuñadas masivamente y con muchísimos motivos diferentes: dioses y héroes como Apolo, Afrodita, Atenea, Helios, Poseidón, Dionisio, Sileno, Nike, Triptólemo, Perseo, Hércules, Orestes, Atis, Cabiros y sátiros; guerreros hoplitas; monstruos mitológicos, como el cancerbero, la medusa Gorgona, centauros, tritones, quimeras, pegasos, grifos, toros androcéfalos, esfinges y arpías; animales terrestres y marinos como leones, panteras, bueyes, cerdos, carneros, águilas, gallos, lechuzas, abejas, delfines, cangrejos, peces aguja; objetos inanimados como cítaras o proas de naves, etc.  

En estas monedas, además de la figura principal, aparece en el anverso un atún en posición horizontal o vertical que simboliza la ciudad emisora Cicico. En muchos divisores de 1/6 de estátera, la figura principal sujeta con su mano la cola del atún (Figuras 4b y c) y  en las monedas más pequeñas de 1/24 o 1/48 de estátera, por falta de espacio, se representa tan solo la cabeza del atún (Figura 4d)*.


Figura 4.- Anversos de monedas de Cicico; a: estáteras; b: 1/6 de estátera; c: 1/12 de estátera; d: 1/24 de estátera; d: óbolo de plata de finales del s. VI a.C..

La segunda zona donde aparecen representados los atunes en las monedas es en las factorías fenicias del sur de la Península Ibérica Gades (Cádiz, Figura 5a), Sexi (Almuñecar en Granada, Figura 5b), Abdera (Adra en Almería, Figura 5c), Asido (Medina Sidonia en Cádiz, Figura 5d) y Ketovion (Setúbal, Portugal, Figura 5e), así como en algunas poblaciones gaditanas como Aipora (cerca de Sanlúcar de Barrameda en Cádiz), Bailo (la romana Baelo Claudia entre Gades y Carteia), o sevillanas como Caura (Coria del Río, Figura 5f), Cunbaria (entre Cabezas de San Juan y Los Palacios, Figura 5g). También aparecen atunes en las monedas lusitanas de Baesuri (Castro Marin), Balsa (cerca de Tavira, Figura 5h), Brutobriga (entre Santarem y Abrantes, Figura 5i), Murtilis (Mertola, Figura 5j) y Osonuba (Estoy, Faro, Figura 5k).


Figura 5.- Colonias fenicias y poblaciones celtibéricas y lusitanas en cuyas monedas se representa la figura del atún.

El geógrafo e historiador griego Estabón escribía sobre los atunes que se capturaban en la Turdetania: “Muchos atunes que del Mar Exterior llegan a estas costas son gordos y grasosos. Nútrense de las bellotas de cierta encina que crece en el mar muy rastrera, y que produce frutos en verdad abundantes. Esta encina se da también profusamente en el interior de Iberia.....después de la marea alta, así la costa de la parte interior como de la exterior de las Columnas, queda cubierta de las que arroja la pleamar..... Son estos peces (los atunes) una especie de cerdos de mar....”

Esta leyenda errónea sobre la alimentación de los atunes, surge de la comparación de la carne del atún (animal homeotermo o de sangre caliente, característica de los mamíferos y aves, pero excepcional en los peces que son animales de “sangre fría”), así como del color rojizo de su carne -más parecida a la de un animal terrestre-, con la del cerdo. Si los cerdos se alimentan de bellotas, los atunes, equivalentes a “cerdos marinos”, también.


Figura 6.- Autores clásicos.

            A pesar de estos errores, como el considerar que los atunes se alimentan de bellotas marinas, o que según Aristóteles ven solo por el ojo izquierdo, los autores clásicos (Aristóteles, Eliano, Opiano, Ateneo, Estrabón...) reflejan y describen las pesquerías de esta especie que se realizaba tanto en el Mar Negro como en las aguas del sur de la Península Ibérica, cerca de las Columnas de Hércules, observaciones que concuerdan con las representaciones de  atunes que encontramos en las monedas de esta zona.

En cualquier caso las monedas reflejan más fielmente las verdaderas costumbres de los atunes que los antiguos textos, así podemos ver en una estátera de Cicico, acuñada en la primera mitad del siglo VI a.C., es decir dos siglos antes de los escritos de Aristóteles, donde se aprecia claramente como un atún devora un pez aguja (Figura 4a, ejemplar de la derecha), ratificando su papel como depredador, en contra de las leyendas repetidas por los autores clásicos de que este animal se alimentaba de bellotas que crecían en el fondo del mar.

*Figuras de estas monedas: http://www.asiaminorcoins.com/gallery/thumbnails.php?album=487&page=1




viernes, 31 de mayo de 2019

Moneda de necesidad acuñada en Navarra durante la guerra con Castilla (1429-1431).


Moneda de necesidad acuñada en Navarra durante la guerra con Castilla (1429-1431). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 129 (Junio 1998): pp. 37-52.

Miguel Ibáñez Artica

















Primera ley de acuñación de 1428, donde los reyes Juan y Blanca, ordenan la fabricación de gruesos, medios gruesos, cornados y carlines negros (A.G.N. Caj. 127 nº 5).

miércoles, 1 de mayo de 2019

La "Exonumia": otra forma de coleccionismo numismático.


La “Exonumia”: otra forma de coleccionismo numismático. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 74(1274) (Junio 2018): pp. 48-51.

Miguel Ibáñez Artica


            El término “exonumia” fue creado en 1960 por el numismático norteamericano Russell Rulau (1926-2012), bajo esta palabra se agrupan toda una serie de objetos con aspecto monetiforme, pero que no son verdaderas monedas  “sensu stricto”.


             Mientras la función económica de la moneda convencional es algo concreto y estandarizado, los objetos monetiformes, que en castellano denominamos genéricamente “fichas”, pueden presentar muy diversas funciones y usos. En algunos casos han servido como auténticas monedas en tiempos de escasez de numerario (Figura 1), como las denominadas “monedas de necesidad”, o bien han sido utilizadas a escala local por empresas, haciendas o cooperativas. En estos casos presentan una gran similitud funcional con las auténticas monedas, si bien la autoridad emisora no es el propiamente el estado, sino otro organismo subordinado como un municipio, la cámara de comercio regional, una empresa, una cooperativa de trabajadores, o bien se han fabricado para circular como moneda dentro de un recinto cerrado como una prisión, un  cuartel militar o un lazareto. Incluso se llegaron a acuñar estas pseudomonedas para ser utilizadas dentro de los getos judíos establecidos en Alemania y territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. En ocasiones estas fichas fueron legitimadas por los gobiernos, es el caso por ejemplo de Guatemala, donde el 21 de noviembre de 1894 se emitía una ley regularizando las emisiones de la fichas para las haciendas, hasta que medio siglo más tarde, el 1 de diciembre de 1945 quedó prohibido su uso.


Figura 1.- “Tokens” comerciales ingleses, utilizados en los siglos XVII y XVIII ante la escasez de moneda de pequeño valor. Algunos de estos tokens llegaron a zonas distantes a su ciudad de emisión. Por ejemplo una pieza de la empresa cafetera “Morocco Head” de Middlesex, similar a la primera figura representada, apareció en las excavaciones arqueológicas de la iglesia de San Salvador de Guetaria en Guipúzcoa (ejemplar nº 1646, contexto SSC’96 Ctx. 176 (1462). Fase IV; 18 mm; 1,68 g.).

            Otra función de estos objetos, relacionada indirectamente con la moneda, la presentan los denominados “jetones”, piezas metálicas de aspecto monetiforme, utilizadas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII para realizar las cuentas aritméticas sobre una mesa, antes de popularizarse en los cálculos matemáticos el álgebra y los números arábigos. En la Península Ibérica se utilizaron en el reino de Navarra por influencia francesa, llegándose a emitir piezas a nombre de los tesoreros del reino Michelet Desmares y Carcía López de Roncesvalles en el siglo XV (Figura 2). En tiempos del emperador Carlos V, a comienzos del s. XVI, estos objetos fueron introducidos en España desde los Países Bajos, castellanizando su nombre francés en el término “gitón”.


Figura 2.- Algunos “jetones” usados en la administración contable de Carlos III “el Noble” de Navarra.

            Otra función que pueden presentar estos estos objetos con aspecto de moneda, es el pre-pago de un servicio. Aquí podemos incluir las fichas telefónicas, de transporte público como autobuses, metro, etc. (Figura 3a), o las utilizadas en máquinas recreativas, parques de atracciones, espectáculos y exhibiciones, etc. En épocas de crisis han proliferado las fichas o jetones intercambiables por alimentos o comida en instituciones benéficas (Figura 3b). También pueden presentar otros fines como la propaganda política (Figura 3c), y dentro de este grupo podemos señalar aquellos que sirven para ridiculizar al adversario, los denominados “jetones satíricos” (Figura 3d), también encontramos fichas publicitarias o de promoción comercial (Figuras 3e y 3f), y conmemorativas de algún hecho relevante o de felicitación del nuevo año -en este caso se trataría más bien de pequeñas medallas-, o incluso los utilizados en burdeles o “brothel tokens” (Figura 3g).

            En diferentes épocas se han utilizado estas “fichas” o “tokens” como pasaporte para asistir a determinadas reuniones restringidas a determinados grupos de personas, como por ejemplo gremios profesionales (Figuras 3h y 3i) y confesionales, logias masónicas (Figura 3j) o grupos políticos. También pueden servir como “recibo” de haber realizado algún pago o tasa, en este grupo podemos incluir algunos jetones utilizados para poder acceder, previo pago, a ciudades o cruzar puentes en la Edad Media, o los curiosos “tokens de las barbas” rusos, que tenían que portar aquellas personas que querían conservar sus barbas, tras la prohibición de las mismas por parte del zar Pedro I a comienzos del s. XVIII (Figura 3k).


Figura 3.- Diferentes tipos de fichas, tokens y jetones.    

            En Francia, son muy populares los “jetones turísticos”, muchos de ellos emitidos por la Casa de la Moneda de París o parques de atracciones, acuarios y zoológicos. También se han puesto de moda recientemente los denominados “elongated coins” o monedas alargadas, que uno mismo puede acuñar en máquinas especiales utilizando como cospel una moneda de cinco céntimos (Figura 4). Esta variante de acuñación como suvenir, se utilizó por vez primera en la Exposición Universal de Chicago de 1893, coincidiendo con la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América (Figura 5a).


Figura 4.- Diferentes tipos de prensa manual para acuñar “monedas alargadas”.

Una curiosa variante de monedas modificadas o transformadas son los denominados “love tokens”, realizados a partir de monedas de curso legal en las que se inscriben a mano leyendas o dibujos con motivo de un nacimiento, de un compromiso matrimonial o también ante una separación forzosa (Figura 5b). En Estados Unidos son muy populares los “Hobo nickels” realizados a partir de las monedas de cinco céntimos de dólar que circularon entre 1913 y 1938, modificando el busto del indio que aparece en los anversos (Figura 5c), o los más curiosos y transgresores “Potty coins”, que transforman la figura de la libertad de las monedas de un dólar en una señora haciendo sus necesidades en un orinal (Figura 5d). También encontramos muchas monedas con contramarcas (las monedas reselladas por el estado, como los cobres españoles del siglo XVII, son consideradas como auténticas monedas), que van desde los “chops” utilizados por los banqueros chinos sobre las piezas españolas de ocho reales, hasta inscripciones de propaganda política o comercial.

Las fichas o tokens, además de ser acuñadas en metal, en ocasiones han sido fabricadas con otros materiales, como por ejemplo las “monedas” de madera norteamericanas, denominadas “wooden nickels”, que si bien en su origen, durante la recesión de los años treinta, tuvieron una función económica y monetaria, en la actualidad desempeñan un papel estrictamente publicitario y propagandístico (Figura 5e). También en China encontramos “monedas” y “tokens” de bambú, que comenzaron a producirse a finales del siglo XIX por parte de algunos bancos y agrupaciones de comerciantes. Tienen forma rectangular y alargada, a veces con un orificio en su extremo superior. Estas varillas presentan textos en relieve o dibujados con tinta (Figura 5f), y además de las que han sido utilizadas como monedas por determinados bancos, otras muchas son en realidad “fichas” o “tokens”, fabricados por diferentes tipos de comercios (restaurantes, servicios...).

Otro material utilizado ocasionalmente es la cerámica o porcelana, por ejemplo las colonias chinas establecidas en Indochina desde mediados del s. XVIII hasta el último cuarto del s. XIX utilizaron unas curiosas monedas de porcelana, emitidas por los dueños de las casas de juego (hongs) y por los comerciantes de Bangkok. Al parecer, en origen fueron fichas, que sustituyeron a las pequeñas monedas en las casas de juego, frecuentadas por la población china asentada en Siam, y comenzaron a fabricarse hacia 1760. Al poco tiempo se extendió su uso como moneda, si bien sólo tenían valor dentro de la jurisdicción del banquero que las emitía, aunque en ocasiones dos o tres banqueros se ponían de acuerdo, para que sus respectivas piezas pudieran circular en sus zonas de influencia (Figura 5g). También se emitieron monedas de necesidad de cerámica en Alemania tras la Primera Guerra Mundial (Figura 5h).
Una variante muy específica de estos objetos de apariencia monetiforme son los “calendarios moneda”, emitidos fundamentalmente en Gran Bretaña desde mediados del s.XVII (Figura 5i).
Figura 5.- Diferentes tipos de fichas, tokens y jetones.    

            Otra categoría importante dentro de estos objetos con aspecto de monedas son las fichas de juego. Probablemente ya en la Edad Media, los jetones utilizados para la contabilidad sirvieron ocasionalmente para este menester, pero es a partir del siglo XVIII cuando, tras el abandono de las fichas contables, al popularizarse el uso del álgebra, los fabricantes de jetones, como los asentados en la ciudad alemana de Nuremberg, sustituyeron las piezas fabricadas por otras cuyo destino era el de servir como fichas de juego, si bien al presentar en una primera fase una tipología similar, resulta a veces  difícil precisar la función real que tuvieron estas piezas. Así entramos en el siglo diecinueve donde se emiten fichas o jetones, que por sus motivos no dejan la menor duda de su finalidad, siendo muy explícitos a este respecto los emitidos en la Inglaterra Victoriana, así como los utilizados en casinos y casas de juego (Figura 6). En algunos casos estas fichas o tokens podrían considerarse también dentro del campo de la medallística, lo mismo que ocurre con algunas monedas conmemorativas o de colección emitidas actualmente en muchos países (incluido España).


Figura 6.- Fichas de juego.

            Sin agotar la temática (quedarían por comentar, los “irradiated dime” encapsulados americanos, los eróticos de fantasía, los “tokens de comunión” británicos, los sellos adheridos a fichas de metal o cartón, los “mereaux” religiosos y las “pellofas”, las fichas del mercado del Borne de Barcelona, los plomos monetiformes, que van desde los utilizados en las minas desde la Edad Antigua, hasta los “boy bishop”, las tesseras de la antigüedad…), como podemos ver el mundo de la “exonumia” constituye un complejo universo que presenta innumerables opciones al coleccionismo numismático, en muchos casos a unos precios muy asequibles y aunque en Europa los estudios referidos a estas “fichas”, “jetones” o “tokens”, son relativamente escasos en relación con las publicaciones dedicadas a la numismática convencional (monedas y circulación monetaria en las Edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea), en América y Oceanía constituyen una importante rama de la investigación numismática, contando con numerosas asociaciones y publicaciones especializadas en el tema.

            Al igual que las monedas, e incluso a veces de forma mucho más explícita, estas fichas, tokens o jetones nos transmiten una historia, unas veces dramática e incluso trágica (fichas de las haciendas sudamericanas del s. XIX a comienzos del XX, tokens de los getos judíos en territorio ocupado por los alemanes durante la II Guerra Mundial...), a veces lúdica y divertida (fichas de juego de casino o de burdel, tokens satíricos...), y en cualquiera de los casos, son elementos dignos de ser conservados y coleccionados.





lunes, 1 de abril de 2019

Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España).


Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 186 (Diciembre 2013): pp. 61-70.

Número de la revista completo: https://www.academia.edu/5378457/_Sobre_una_imitacion_de_bronce_oficial_romano_republicano_en_Hispania_Gaceta_Numismatica_186_2013_47-59._Asociacion_Numismatica_Espanola


Miguel Ibáñez Artica


































sábado, 2 de marzo de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1265) (Septiembre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Podemos definir la “premoneda”, como toda una serie de elementos de diferentes formas y elaborados con los más diversos materiales (concha, hierro, madera, cerámica, piedra, plumas…) que en épocas pretéritas cumplieron una función monetaria, antes de la invención de las monedas metálicas clásicas, en el s. VII antes de nuestra Era en la antigua Grecia, y unos siglos antes en China.

            A pesar del actual predominio y monopolio de la moneda económica (monedas, billetes y “dinero electrónico”), en algunas regiones de Oceanía y África siguen utilizándose algunas “premonedas”, principalmente con un uso social como “monedas de sangre” o “dinero de la novia”.

            Uno de los lugares del Planeta donde se ha conservado más información acerca del uso de tales objetos premonetarios es Papúa-Nueva Guinea, territorio donde en 1933 se descubría una extensa región denominada Mount Hagen con más de 150.000  indígenas(1) de 25 tribus diferentes, que nunca habían entrado en contacto con la civilización y vivían en la Edad de Piedra, pero eso sí, utilizando diferentes objetos como “moneda social” en sofisticadas ceremonias como las del “Moka Kina”.

            El estado de Papúa-Nueva Guinea obtuvo la independencia el 16 de septiembre de 1975, siendo admitido como miembro de las Naciones Unidas en octubre del mismo año. Pocos meses antes, el 19 abril, se había introducido la nueva moneda dándole el nombre de “Kina” en recuerdo de la tradicional moneda de madreperla que circulaba desde la costa hasta las montañosas regiones del interior, equiparando su valor con el dólar australiano. De igual forma, la moneda fraccionaria se denominó “Toea”, nombre que recibían los brazaletes de Conus utilizados como moneda en la zona Massim(2). El lunes 21 de abril entraron en circulación los billetes de dos, cinco y diez kinas, además de las monedas de diez y veinte toeas. El diseño de los billetes corrió a cargo del grabador jefe del Banco de Australia, asistido por un asesor natural de Ladova y un estudiante del colegio técnico de Goroka.

            En los reversos de los billetes de dos, cinco, diez y veinte Kinas, podemos ver representados diferentes objetos utilizados tradicionalmente como moneda. En el de dos Kinas (Figura 1) figura un brazalete de Conus del tipo de los que conforman el “Mwali”, un hacha ritual característica de los habitantes del Monte Hagen en Highland, un recipiente de arcilla típico de la zona del río Sepik y un colgante de dientes de perro recortados utilizado tradicionalmente como moneda en Bouganville. En el billete de cinco Kinas (Figura 2) aparecen la “Moka Kina” de la región de Highland, el “Talipún” de la zona del río Sepik, el “Manum” de Nueva Irlanda y la moneda de tipo “Ke” de la isla Rossel, dibujada a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby. En el billete de diez Kinas (Figura 3) figuran representados un colgante con dos colmillos curvos de cerdo, usado como moneda en Highland, un cuenco de madera Tami de la provincia de Morobe, plumas del ave del paraíso, y un rollo o “loloi” de “Tambú”, moneda tradicional del pueblo Tolai. Finalmente, el billete de veinte Kinas (Figura 4) presenta la figura de un cerdo, valioso elemento en la cultura popular, utilizado frecuentemente como “dinero de la novia” en toda la Melanesia, un brazalete denominado “Wauri” (Quiggin, 1949; p. 181) fabricado con la concha de un Conus, utilizado como moneda en el estrecho de Torres, una “Toea” o aro de Conus y un collar de cauris del área Madang.

Además de en los blletes, también encontramos representadas las “premonedas” tradicionales en algunos sellos de correos. El seis de junio de 1979, se puso en circulación un conjunto de cuatro sellos dedicados a las principales “monedas” del Kula de las Islas Trobriand (Figura 5).


Figura 1.-Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de dos kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Aro de Conus de la bahía de Milne; b: Hacha ritual del Monte Hagen (MAN/2009/159/125); c: Recipiente de arcilla de la región del Sepik; d: Colgante de colmillos de perro  (MAN/2009/159/64).



Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de cinco kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: “Moka.Kina” de Highland (MAN/2009/159/76); b: “Talipún” de la región del Sepik; c: “Manum” de Nueva Irlanda; d: “Ke” de la isla de Rossel.



Figura 3.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Colmillos de cerdo (MAN/2009/159/73); b: Cuenco de madera Tami; c: Plumas de Ave del Paraíso (MAN/2009/159/108); d: “Loloi” de “Tambú” de los Tolai.


Figura 4.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de veinte kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Cerdo (Sus scrofa); b: “Wauri”, brazalete de Conus del Estrecho de Torres; d: “Toea”; d: Collar de cauris (MAN/2009/159/65).


Figura 5.- Sellos de Papúa-Nueva Guinea con representaciones de las “monedas” del Kula: “Mwali”, “Katudababila” o cinturón de discos rojos de concha; “Soulava” y “Doga” (MAN/2009/159/132).

Notas:

(1) El hecho de denominar las monedas metálicas con el mismo término que recibían las antiguas monedas tradicionales se remonta a la Antigua Grecia.  El tirano Fidón de Argos a finales del siglo octavo antes de nuestra Era, estableció un sistema de pesas y medidas tomando como unidad el óbolo, una fina barra de metal similar a un espeto o asador, posiblemente una pieza utilizada en los sacrificios rituales religiosos. El conjunto de seis óbolos que se podían sujetar con una mano se denominó dracma, y poco más tarde cuando comenzaron a fabricarse las primeras monedas de plata en Atenas, “heredaron” los nombres de óbolos y dracmas.
      
(2) Datos sobre la población de Mt. Hagen en el momento de su descubrimiento:
http://www.abc.net.au/cgi-bin/common/printfriendly.pl?http://www.abc.net.au/rn/talks/counterpoint/stories/s1402194.htm       

Bibliografía:

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.