martes, 23 de noviembre de 2021

Billetes y monedas de un país fantasma.

 Billetes y monedas de un país fantasma. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático. (Octubre, 2021) 77 (1310): 48-51.

 

 

Miguel Ibáñez Artica

 

            Pocas personas habrán oído hablar de un país llamado Transnistria, Transdniéster, Transdniestria o Cisdniéster, y menos aún de sus curiosas monedas y billetes (Fig. 1), que todavía en la actualidad mantienen y exhiben los símbolos comunistas de la hoz y el martillo representativos de la extinta Unión Soviética. Estas monedas y billetes figuran actualmente en los catálogos estandar de numismática(1).

 

 

Figura 1.- Monedas y billetes de Transnistria.

 

            Realmente se trata de un país que parece cumplir a rajatabla las curiosas leyes de la física cuántica, ya que como el famoso gato de Schödinger (que estaba a la vez vivo y muerto), este singular país “existe” y “no existe” al mismo tiempo, en un juego de palabras podríamos definirlo como un “Estado cuántico”.

 

            Nos remontaremos a la época en la que se desintegró la antigua Unión Soviética para entender esta contradicción. La región, situada en el extremo oriental de Moldavia, comprende una estrecha franja entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania, y a partir de 1990 se produjo un conflicto entre el gobierno moldavo y las autoridades separatistas de la región, que desembocó en un conflicto armado en marzo de 1992, finalizado pocos meses más tarde en julio, con la creación de una comisión mixta formada por Rusia, Moldavia y Transnistria que estableció una zona desmilitarizada, que aunque no está reconocida por la comunidad internacional, actúa “de facto” como un estado independiente, con su propio presidente, bandera, parlamento, ejército, policía, sistema postal y moneda (Fig. 2). 

 

 


Figura 2.- Ubicación geográfica de Transnistria y su escudo y bandera.

 

            Los antecedentes se remontan a la Segunda Guerra Mundial, cuando la región fue incorporada a la República Socialista Soviética de Moldavia, y en la década de 1940 la población rumana establecida en la zona y que había colaborado activamente con los nazis fue deportada a Siberia, siendo reemplazada por rusos y ucranianos. Aunque en la década siguiente se permitió el retorno de los rumanos, un gran contingente militar ruso permaneció en la zona, incluso tras la disolución de la Unión Soviética, haciendo posible con su apoyo a las autoridades nacionalistas y comunistas de la región su independencia de Moldavia, situación que se mantiene en la actualidad.

 

            Así pues la República de Transnistria surge como resultado de un conflicto postsoviético congelado, y aunque una resolución del 22 de junio de 2018 emitida por la Asamblea General de la ONU insta a la federación rusa a que complete la retirada de las fuerzas rusas y su armamento de territorio moldavo (de la región de Transnistria), no parece que por el momento esta retirada vaya a tener lugar, y mientras esto no ocurra, la República seudo-independiente de Transnistria seguirá existiendo.

 

            Uno de los elementos que más llaman la atención en este pequeño país, es la utilización de los símbolos de la antigua Unión Soviética, la hoz y el martillo, que aparecen tanto en la bandera como en el escudo nacional, y por tanto también en los billetes y monedas actualmente en circulación (Fig. 3). A pesar de la existencia de dos partidos comunistas, actualmente en la oposición, el gobierno nacionalista conservador se manifiesta a favor de una economía de mercado con la participación de empresas privadas. Así pues otra contradicción es la utilización de símbolos comunistas por parte de un Estado que no lo es.

 


Figura 3.- La simbología comunista de la hoz y el martillo figura en las monedas y billetes que actualmente circulan en Transnistria.

 

            La nueva moneda, el rublo de Transnistria, se creó en 1994, y en un principio consistía en antiguos billetes de la Unión Soviética y de la Federación Rusa emitidos entre 1961 y 1992, a los que se les adhirió un pequeño sello con el retrato del general Alekxánder Suvórov (Fig. 4), sustituyendo los billetes rusos en circulación(2).

 

            El retrato o la figura ecuestre de este general aparece representado en gran parte de los billetes emitidos entre 1994 y la actualidad. Considerado como el principal héroe nacional, en 1812 el general ruso Suvórov conquistó a los turcos la zona que rodea el río Dniéster (de aquí viene el nombre Transnistria= Trans-Dniester), y toda la región de Moldavia fue incorporada al Imperio Ruso.

 


Figura 4.- Estampillas con el retrato del general Suvórov en los nuevos rublos de Transnistria.

 

            La inflación experimentada por los países de la región como Bulgaria (1991), Ucrania (1992-1994), Bielorrusia (1992), Georgia (1993-1994)... en la última década del siglo veinte, afectó también a Transnistria, y el año 2000 el billete de menor valor que circulaba era el de diez mil rublos y los mayores de medio millón. En este año se acuñaron las primeras monedas conmemorativas, y en 2001 se estableció un nuevo sistema monetario canjeándose los antiguos billetes por los nuevos, con una equivalencia de 1 rublo nuevo= un millón de los antiguos.

 

            Los nuevos billetes de uno, cinco, diez y 25 rublos, muy similares a los antiguos excepto en el valor, llevan también la imagen del general Suróvov, y además se acuñaron por vez primera monedas de uno, cinco y diez kopeks en aluminio y las de 25 y 50 kopeks en aleación de cobre y zinc.

 

            Un acontecimiento importante fue la inauguración de la Casa de la Moneda en la ciudad de Tiráspol el 18 de noviembre del año 2005 (Fig. 5), desde esas fechas las monedas y billetes se fabrican en dicha entidad, destinada a consolidar el Estado a través de sus emisiones monetarias(3).


 

Figura 5.- Casa de la Moneda en Tiráspol.

 

            A partir de este momento, aparte de las monedas destinadas a la circulación, se han emitido numerosas monedas conmemorativas tanto en oro y plata como en aleaciones habituales. En las emisiones de metales preciosos aparecen numerosas iglesias y catedrales, algunas de las cuales fueron destruidas durante la época comunista y restauradas posteriormente, testimonio de la tradición cristiana ortodoxa que se mantiene en la región. Resulta contradictorio ver en la misma moneda una iglesia cristiana en el anverso y en el reverso la típica simbología comunista de los años de la “guerra fría” (Fig. 6).

 


Figura 6.- Iglesia de San Miguel Arcángel en una moneda conmemorativa.

 

            La mayoría de estas monedas conmemorativas están destinadas al mercado del coleccionismo numismático internacional, y además de constituir una fuente de ingresos para las arcas del estado, tienen también una función propagandística de los valores nacionales de este singular país.

 

            Sin embargo, las monedas más curiosas son las emitidas el año 2014 y fabricadas en plástico. La serie cuenta con cuatro valores de uno, tres, cinco y diez rublos, con colores y formas diferentes (Fig. 7).

 

            La moneda de un rublo, redonda y de color amarillo-marrón, lleva el retrato de A. Suvórov, la de tres rublos, cuadrada con los ángulos redondeados, es de color verde y lleva el retrato de Franz Pávlovich de Volán, arquitecto nacido en Amberes y que llegó a ser general del ejército ruso a las órdenes de Suvòrov, como responsable de las fortificaciones defensivas. 

 

            La moneda de cinco rublos, de contorno pentagonal y color azul, presenta el retrato del mariscal Piort Alexandrovitch Roumiantsev, gobernador de Ucrania en tiempos de Catalina II “la Grande”, y finalmente la de diez rublos, de forma hexagonal y coloración rojo-anaranjada, muestra el retrato de la mencionada emperatriz.

Pantalla publicitaria. Tiraspol (Transnistria)Si bien se trata de monedas destinadas en principio a la circulación ordinaria, es muy raro verlas, ya que se utilizan principalmente como “souvenirs”.

 


Figura 7.- Monedas de plástico de Transnistria.

 

 

Notas:

 

(1) Estas monedas y billetes están incluidas en los catálogos: Standar Catalog of World Paper Money 1961-present, 25th Edition Krause publ. 2019: pp. 1112-1117; Standar Catalog of World Coins 2001-2019, 13th Edition Krause Publ. 2019: pp. 1360-1364, y Standar Catalog of World Coins 1901-2000, 46th Edition Krause Publ. 2019: pp. 2162-2163.

(2) Al principio, los habitantes de Transnistria denominaban a su moneda “suvoriki” (суворики) porque en todos los billetes de los años 1993-4 aparecía la imagen de Aleksandr Suvórov.

(3) El Banco Nacional de Transnistria tiene una interesante página web dedicada a los billetes y monedas: http://www.cbpmr.net/content.php?id=44, igualmente la página de Wikipedia dedicada al “rublo transnistrio”: https://es.wikipedia.org/wiki/Rublo_transnistrio presenta las imágenes y características de los principales billetes y monedas emitidos en este país.

 



jueves, 14 de octubre de 2021

Moneda Medieval de Navarra

 Moneda medieval de Navarra. Manual de Numismática. Libro publicado en la Colección Miscelánea Numismática n. 2 (2021): 272 pp.


Miguel Ibáñez Artica

ISBN: 978-84-09-33377-6
D.L. Z 1350-2021

 Disponible en Tienda Museo

Puede adquirirse directamente en el siguiente enlace:

Precio con el envío a España incluido 29 €

 

Envíos al extranjero: 29 € + gastos de envío. Información y distribución: miscelaneanumismatica@gmail.com



 Un resumen del contenido: https://www.youtube.com/watch?v=-pY8ijHedQg


El libro “Moneda Medieval Navarra” es una síntesis de los conocimientos existentes en la actualidad sobre la numismática medieval del antiguo Reino de Navarra.

El estudio de las monedas conservadas en instituciones y colecciones privadas de todo el mundo, las piezas aparecidas en excavaciones arqueológicas, el análisis de la documentación albergada en archivos y bibliotecas, junto con los datos metalográficos de algunas piezas significativas, nos permiten reconstruir, aunque sea parcialmente, la circulación monetaria en el territorio de la actual Comunidad Foral desde los inicios de la Edad Media hasta 1512.

En los más de cuatrocientos años de acuñaciones propias, se alternan períodos de unión con los vecinos reinos de Aragón o Francia, con otros de relativa autonomía.

Durante este tiempo se realizan numerosas y variadas emisiones, desde las prestigiosas  acuñaciones de monedas de oro, hasta modestas moneditas con una ínfima proporción de plata.

Las descripciones, dibujos y fotografías, así como la clave dicotómica, facilitan la identificación y clasificación de las piezas. Las monedas contextualizadas en el momento de su emisión, muestran como la numismática es una disciplina esencial para el estudio de la historia.

 

Una síntesis del contenido de este libro se desarrolla en la conferencia impartida en el Museo de Navarra en mayo del 2021 con motivo de la celebración del día internacional de los Museos: https://www.youtube.com/watch?v=-pY8ijHedQg

 

Se presenta a continuación el índice temático y una pequeña muestra de las páginas del libro:



















miércoles, 1 de septiembre de 2021

Monedas-tokens chinos de bambú.

 

Monedas-tokens chinos de bambú. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático. (Abril, 2021) 77 (1305): 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


            En tiempos donde escasea la moneda oficial del estado, surgen las denominadas “monedas de necesidad” (1), emitidas a escala regional por las administraciones, bancos y comerciantes locales. Generalmente este tipo de dinero cuya  circulación está restringida a un territorio muy limitado suele surgir en tiempos de crisis políticas y en situaciones de guerra o de ocupación, y en China encontramos un claro precedente en las varillas rectangulares de cobre Lin’an Fuxin con una longitud de 7,3 a 7,9 cm y una anchura de 2,3 a 2,6 centímetros, fabricados a finales de la dinastía Song del Sur por el emperador Lizong (1224-1264) quien también emitió monedas redondas convencionales donde figura la fecha de su fabricación (el año de reinado del emperador) (2). Las nuevas monedas rectangulares de cobre no tuvieron una buena acogida y fueron rechazadas por la población.

  

            Varios siglos más tarde, entre los años 1870 y 1960 reaparecen en algunas provincias orientales de China estas seudomonedas con forma de varilla, tanto en bronce como más frecuentemente de bambú. Las piezas de bronce, muy raras, como las que se ilustran en la figura 1b, presentan una figura masculina de pie y encima con caracteres arábigos el número que identifica su valor.

 


 

Figura 1.- a: Varillas de cobre del emperador Lizong (1224-1264) con leyenda de anverso en vertical: 臨安府行用 (Para la provincia de Lin'an), y en el reverso: 準壹佰文省 (Provincia casi cien). b: Varillas de bronce de 50 y 10 “cash” emitidas en la ciudad de Minghuang, en la provincia de Jiangsu con leyendas 壹角, 凰, 周文记.

 

            Sin embargo lo más frecuente es que la materia prima sobre la que se acuñaba, grababa, o escribía el valor y el emisor de la moneda en estas varillas rectangulares era el bambú. La madera de la planta se cortaba en tiras rectangulares de una longitud aproximada de 9 cm de largo por 1,2 de ancho y 6 mm de espesor, luego se perforaba un orificio en su parte superior y se hacía una pequeña muesca en el lateral a los lados del orificio. Sobre este “cospel” se “acuñaban” en caracteres chinos el valor de la moneda y a veces el año de emisión, mientras que en el reverso figuraba el nombre del comerciante o banco emisor y en el área central del reverso escrito con tinta, el número de serie de la moneda (Fig. 2). Finalmente la varilla se barnizaba con una capa de laca que mejoraba su apariencia y resistencia. Algunas piezas, como la primera que se ilustra en la figura 2, presentan la zona superior pintada de amarillo (o en otros casos en rojo), no está claro cuál puede ser su significado y algunos autores sugieren que podría ser un indicativo de que la ficha habría sido desmonetizada.

Figura 2.- Varillas de bambú de uso monetario (ejemplares del Museo Arqueológico Nacional, Madrid, MAN 2009/159/495 y 496.)

 

En el transcurso de una obra de ampliación de carreteras en 1994, apareció una gran cantidad de tokens de bambú del tipo de los ejemplares que se ilustran en la Figura 3, en el techo de un almacén de la fábrica de salsas de Suzhou y en perfecto estado de conservación. Estas piezas fueron rápidamente dispersadas en el mercado numismático internacional.

 

 

 Figura 3.- Varillas de bambú de uso monetario.

 

            Durante casi un siglo, entre 1870 y 1960, circularon muchísimos tokens-monedas de bambú en las provincias de Shandong (山东), Jiangsu (江苏) y Zhejiang (江苏) (Fig. 3). En una época donde escaseaba la moneda oficial, la población necesitaba algún elemento que la supliera para las pequeñas transacciones de la vida cotidiana. En esos momentos un comerciante de la ciudad de Suzhou  en la provincia de Jiangsu llamado Shushu Guan Xixing, fabricó 100 piezas de bambú para ser utilizadas como moneda en su tienda de esteras de paja. Para que este nuevo tipo de dinero fuera conocido por los potenciales compradores, organizó una fiesta en la ciudad invitando a ella a los comerciantes y personas de relevancia, comunicándoles que este nuevo tipo de moneda de bambú serviría para adquirir los productos de su comercio. Gracias a su buena reputación, este novedoso tipo de dinero fue aceptado sin problemas, extendiéndose su uso no solo en la ciudad sino en otros pueblos y localidades próximas que imitaron su ejemplo, emitiendo numerosos tipos y valores en varillas de bambú.

 

            Tras el éxito de este nuevo tipo monetario que comienza durante los reinados de Tongzhi (1861-1875) y Guangxu (1875-1908) de la dinastía Qing, al implantarse la República Popular China y ante la falta de numerario, muchos comerciantes locales de telas, cera, tabaco, té, dulces, hoteles, e incluso la propia asociación popular revolucionaria (Fig. 3c) continuaron emitiendo su propio dinero de bambú.


 

Figura 4.- Mapa de China y ubicación de las provincias de Shandong, Jiangsu y Zejiang donde se emitieron las monedas-tokens de bambú. a: Token de bambú con escritura horizontal "Heng Long Liang Hang" (empresa de granos en Suzhou, 1930-1940); b: Token sin orificio con leyenda vertical "Tong Li Cha She Shang Dian" (tienda de té en Tongli, Suzhou, 1950-1960); c: Token estilizado por valor de 50 céntimos en comida, emitido por la Asociación Popular Revolucionaria de Suzhou hacia 1960.

 

            Este “dinero de bambú” cumplía las funciones de una verdadera moneda, y se basaba en la confianza que depositaban en él las personas que lo utilizaron ininterrumpidamente durante casi una centuria en las tres provincias señaladas, en tiendas, restaurantes, hoteles, casa de té e incluso burdeles. De esta forma podemos encontrar varillas de bambú que equivalen a un millar de monedas en efectivo, mientras que con otras solo puede adquirirse una modesta taza de té.

 

            Existe una inmensa variedad de tokens-monedas de bambú, y la mayoría de los ejemplares están sin publicar. En la actualidad comienzan a aparecer algunos estudios sobre este tema (3), e incluso quedan recogidos en algún libro de numismática local (Fig. 5) (4).

 


 Figura 5.- Libro sobre las monedas de bambú de Suzhou.

 

            Además de las piezas utilizadas como moneda, existen también fichas de juego que adoptaron también la forma de varillas de bambú, e incluso en tiempos recientes algunas entradas o tickets de acceso a algunos museos de numismática han adoptado también esta singular forma (Fig. 6).

 

 

Figura 6.- Entradas a algunos museos de Numismática de China. Al fondo un “ticket” de 1992, en primer plano una pieza de acceso al Museo Numismático de Mr. Xu’s  en Suzhou (1992-2002), en este caso la varilla está fabricada con madera diferente al bambú.

 

 

 

 

 

Notas:

 

(1)  También se fabricaron “monedas de necesidad” de madera en los Estados Unidos   durante la crisis económica de los años treinta. En diciembre de 1931, y ante la quiebra del banco de Tenino (Washington), los comerciantes  hicieron billetes de 25 céntimos, uno, cinco y diez dólares sobre finas láminas de madera que imitaban a los billetes de curso legal, imprimiéndose por un total de 11.582,50 dólares. Estos billetes de necesidad fueron avalados por la cámara de comercio local, funcionando como moneda durante algún tiempo: Monedas de madera: los “wooden nickels” americanos” Eco Filatélico y Numismático 60(1121) (julio/agosto, 2004): pp. 46-47.

(2) Ibáñez, M. (2012). La fecha en las monedas chinas.  Eco Filatélico y Numismático 68(1208) (Junio 2012): pp. 40-41.

 

(3)http://www.transasiart.com/Numismatique/numismatique_chine/republique/bambous/ncnrepb.htm; http://www.chinazeug.de/bambus.htm; http://primaltrek.com/bamboo.html; https://web.archive.org/web/20180612112757/http://www.subaonet.com/cul/2013/0325/1110957.shtml; etc...

 

(4)  Zhang Chong-feng, 2005. Illustrated Catalogue of Currency of Suzhou (With Bamboo Tallies). Shanghai Ancient Books Publ. House: 149 pp. (en chino).

 

 https://www.youtube.com/watch?v=hrYCStptu7g


 

 

 













domingo, 1 de agosto de 2021

"Sacra Moneta". Los orígenes de la moneda.

 

“Sacra Moneta”. Los orígenes de la moneda. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático. (Septiembre 2018) 74 (1276): 48-50.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 


 

            El relato convencional sobre el origen de la moneda se remonta a los banqueros jonios del siglo VII antes de nuestra Era, cuando colocaron su sello sobre gotitas metálicas de electron (mezcla de oro y plata) para garantizar su valor. De esta forma surgieron las primeras monedas metálicas que pronto se popularizaron en las polis griegas y en el imperio Persa. Según esta teoría, generalmente aceptada por historiadores, economistas y numismáticos, el “trueque” primitivo fue el antecesor directo de la moneda, y por este motivo interpretamos este elemento con un criterio estrictamente económico. Sin embargo dicha teoría es en realidad un mito surgido en el s. XVIII, y a través de la antropología se ha llegado a alcanzar una visión mucho más amplia acerca de la complejidad de funciones asociadas a la denominado “dinero o moneda primitiva”, precursora de la “moneda económica”. 

 

La moneda, tal como la conocemos, es un “invento” relativamente reciente; en occidente su antigüedad se remonta al último cuarto del siglo VII a. C.(1), y sin embargo el hombre venía comerciando desde hacía varios milenios, aparentemente sin utilizarla. Antes de su aparición se empleaban diferentes elementos entre los que podemos destacar los lingotes de metal, a veces con marcas que señalan su procedencia, pertenencia o controles de peso y calidad. Es precisamente a partir de unas “gotas” de electro (aleación de oro/plata) de donde surgieron las primeras monedas, convirtiéndose en un signo social, medida universal de valor y medio de compra garantizado. El salto entre “lingote premonetario” a “moneda” se produjo con la aparición del pensamiento racional en las comunidades políticas griegas, y su éxito y rápida propagación, se debieron por una parte a su utilidad práctica como herramienta económica al servicio del poder establecido, y también a que actuó sicológicamente en la población como una droga.

 

            Sin embargo en este relato se omiten dos cuestiones importantes, primero el nacimiento y desarrollo de la moneda en oriente, y también el papel ancestral de la “premoneda” como instrumento de cohesión y reproducción social.

 

            Con respecto a la primera cuestión, en China ya se utilizaban elementos con función monetaria durante la dinastía Shang (商) (1766-1122 a.C.), y precisamente el logograma 商 significa “comercio”, de forma que  podríamos referirnos a ella como "la dinastía comercial". Tanto en los huesos oraculares como en las vasijas de bronce de esta dinastía y de la siguiente (Zhou: 1121-256 a.C.) aparecen mencionadas las conchas de cauri en pagos y recompensas, convirtiéndose estos elementos en medida del valor, casi un milenio antes de que en Asia Menor surgieran las primeras monedas metálicas (Figura 1). Durante este largo período y ante la escasez de conchas de caurís de origen marino, se fabricaron copias en diferentes elementos como piedra, madera, hueso, jade y finalmente en plomo y bronce (Figura 2). Estas dos últimas imitaciones de conchas en metal, pueden considerarse “sensu stricto” como las primeras monedas metálicas, adelantándose en dos o tres siglos a las emisiones realizadas en la península de Anatolia hacia el 650 a.C.

 

 

Figura 1.- Aparición y desarrollo de la moneda en China y Occidente.

 

Figura 2.-  Conchas de cauri chinas del segundo milenio antes de Cristo (a) y sus imitaciones en hueso (b), cuarcita (c), conchas recortadas (d), jade (e), madera (f), bronce (g), bronce sobredorado (h). Estas últimas derivaron en las monedas denominadas “cara de fantasma” o “moneda hormiga” (i).

 

            Con respecto a la “premoneda”, las investigaciones antropológicas realizadas desde finales del siglo XIX por diferentes especialistas en lejanas zonas aisladas como la Melanesia, han permitido descubrir una gran variedad de formas y usos de “monedas”, que probablemente existieron también en otros lugares y culturas antes de que surgiera la “moneda económica”. En 1914, el antropólogo francés Marcel Mauss realizó una novedosa proposición sobre el concepto de “moneda”, señalando su carácter mágico-religioso en las sociedades primitivas de África, América y Oceanía, y frecuentemente encontramos un origen sagrado en las monedas-concha de las islas del Pacífico.

 

Numerosos autores han profundizado sobre el carácter sacro de estas monedas primitivas, de forma que entre ellas podemos identificar tres familias, en primer lugar los objetos sagrados, que son intransferibles, al haber sido donados originariamente por los dioses, y no circulan, en segundo lugar los objetos preciosos de carácter ceremonial y circulación especial, que pueden ser donados en ciertos casos como en matrimonios o deudas de sangre, y finalmente los comunes o profanos, que sirven como moneda de uso cotidiano asumiendo una función económica. Ocasionalmente encontramos que algunos elementos rituales pasan a la esfera comercial,  como por ejemplo los “mwali” o “soulava” de las islas Tobriand en Papúa, que salen del circuito del Kula y sirven para adquirir canoas o posesiones valiosas.

 

            La sacralización de los objetos valiosos es un mecanismo que permite reforzar la jerarquización social, ya que las monedas no sirven únicamente para adquirir bienes o servicios, también permiten a su poseedor disponer de un elevado status social. Podemos encontrar ciertos paralelismos en la antigua Grecia, donde también se producía una clara diferenciación entre los objetos valiosos adquiridos o “riqueza móvil” (probasis) y aquellos que debían conservarse en casa (keimelia). Como en los soulava y mwali del anillo del Kula en la actualidad, los keimelion tenían su propia historia, iban unidos a su poseedor y al pasar de mano en mano acrecentaban su valor. Queda por determinar si en la antigua Grecia la “medida del valor” (como precursora de la moneda) en realidad tuvo un origen sacro y no comercial, y de hecho las primeras monedas griegas fueron denominadas “óbolos”, nombre que recibían las varillas rituales o asadores utilizados en los sacrificios a los dioses, y el dracma era originalmente un “puñado” de seis varillas u óbolos.

 

Podemos remontarnos hacia atrás en el tiempo, observando las costumbres e instituciones de ciertas culturas primitivas que aún hoy en día (aunque probablemente ya por poco tiempo) sobreviven en apartadas regiones de la Melanesia, donde permanecen dos tipos de “monedas” que tienen una función muy específica, en primer lugar son las denominadas “monedas de sangre” (o precio de la sangre) cuya función es la de resarcir con ellas a los familiares de una víctima de homicidio. El pago de esta moneda a los parientes de la víctima por parte del agresor, devuelve la paz social que en otro caso derivaría en la aplicación de la “ley de Talión” donde previsiblemente se produciría más derramamiento de sangre. Cada poco tiempo aparecen en la prensa local referencias a esta tradición, por ejemplo el 12 de enero del 2017, el periódico “Solomon Star” de las Islas Salomón publicaba la noticia de que un hombre había acuchillado a su mujer embarazada, lo que había ocasionado la pérdida del niño y la mujer herida de gravedad. Detenido el hombre, los familiares del agresor se reunieron con los de la víctima en la comisaría y los primeros entregaron una moneda concha “tafuliae” como compensación a los segundos, con la finalidad –como recoge la noticia- “de allanar el camino de la reconciliación entre ambas familias” (Figura 3c).

 

 

Figura 3.- “Dinero de la novia” en las Islas Salomón (a) y Papúa-Nueva Guinea (b); Pago de una moneda concha al familiar de una víctima de homicidio por parte de los familiares del agresor en las Islas Salomón en el mes de octubre del 2011 (c* Foto de “Solomon Star”).

 

            El segundo tipo es la denominada “moneda de la novia” (o precio/dinero de la novia), que la familia del novio debe presentar a los familiares de la novia a cambio de ésta (Figura 3a, b) y que residualmente encontramos hoy en día en nuestra cultura, en forma de las “arras matrimoniales” entregadas a la novia en la ceremonia de la boda.

 

En numerosas ocasiones las premonedas simbolizan a la persona, y por tanto son adecuadas para realizar los pagos por matrimonio u homicidio (perdida para el clan de una hija casada o de un hijo o familiar asesinado). En este caso la “moneda de la novia” actúa metafóricamente como la “moneda de sangre”, las monedas son “personas virtuales” y en ambos casos sirven para compensar la pérdida de un individuo del grupo, ya sea una hija que se casa y abandona el clan familiar para ir con su marido, o un hijo que es asesinado en una disputa con un clan vecino.

 

            También la moneda de la antigua Roma estaba vinculada a lo sagrado, de hecho la misma palabra “moneda” deriva de la diosa protectora Juno Moneta, junto a cuyo templo en el Capitolio romano, se acuñaban los denarios, de forma que muy pronto la palabra “moneta” pasó a tener el significado que damos hoy a la moneda (Figura 4).

 

Figura 4.- Denario republicano dedicado a la diosa Juno Moneta acuñado el 46 a.C., que muestra en su reverso los útiles de acuñar, sobre la maqueta del templo dedicado a la diosa en el Capitolio romano.

 

En tiempos del emperador Diocleciano (284-305 d.C.) aparece la leyenda “sacra moneta” junto con una figura femenina de pie, que lleva una cornucopia como señal de abundancia y riqueza, y una balanza simbolizando el correcto peso y ley que debía tener la moneda. La sacralización de la moneda significaba que cualquier alteración que sufriera (pérdida de peso o de ley) debía considerarse como un verdadero sacrilegio. Esta nueva representación aparece tras la reforma monetaria a finales del s. III d.C., cuando se pone fin al devaluado “antoniniano” que había circulado durante el período conocido como “de anarquía militar”, con 17 emperadores diferentes en poco más de 30 años.

 

            Son varios los autores que establecen el origen del dinero en la religión, lo cual tiene su cierta lógica, ya que la moneda es reconocida por su valor por un conjunto de personas que realizan un “acto de fe”, y aceptan que ese objeto, ya sea un collar de conchas o un fragmento de metal acuñado, tiene un determinado valor. Esta creencia es más fácil de asentar si se sacraliza de alguna forma el objeto en cuestión.

 

            Curiosamente, en una sociedad donde se han reducido mucho las creencias religiosas tradicionales, nunca antes había existido tanta “fe” (creencia en lo que no vemos), en el dinero, ya sea en forma metálica (monedas), en papel moneda, o en información almacenada en microchips y discos duros de ordenadores (tarjetas de crédito, bancos), e incluso en la nueva moneda virtual (bitcoins).

 

Nota:

 

(1) Precisamente las monedas griegas más antiguas, datadas a comienzos del s. VII a.C., se encontraron en las excavaciones arqueológicas del templo dedicado a la diosa Artemisa en Éfeso. Se trata de un conjunto de 93 pequeñas monedas de electro (aleación de oro y plata) encerradas dentro de una vasija, la más grande con un peso de media estátera de Mileto, y la más pequeña pesaba sólo 1/96 estátera, apenas 0,14 gramos. Estas monedas fueron depositadas como ofrenda fundacional, es decir ofrendas a los dioses al comenzar las obras de construcción del templo. De esta forma, también encontramos una vinculación religiosa en el origen de las primeras monedas convencionales de uso económico.    

 

Bibliografía:

 

Belk, R. W. & M. Wallendorf, 1990. The Sacred Meanings of Money. J. Economic Psychology 11: 35-57.

 

Ibáñez, M., 2006. La premoneda social, precursora de la moneda económica. NVMISMA, 56(250): 21-40.

 

Parise, N., 2003. El origen de la moneda. Signos premonetarios y formas arcaicas del intercambio. Ed. Bellaterra. Barcelona: 140 pp.