jueves, 1 de enero de 2026

El dinero del Anillo del Kula.

 

El dinero del Anillo del Kula. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 82 (1357) (Enero, 2026): pp. 44-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


            Actualmente la percepción que tenemos del dinero, ya sea físico o virtual, es el de un conjunto de monedas o billetes, que en nuestro caso oscila entre la diminuta moneda de un céntimo hasta el billete de 500 euros (resulta curioso pensar que un solo billete de 500 euros equivale a 115 Kg de moneditas de un céntimo), y con respecto a sus principales funciones, lo consideramos como unidad de cuenta, medio de pago generalizado y depósito de valor. Además, al pensar en una moneda la imaginamos como un objeto metálico, aplanado y redondo, que lleva acuñado su valor y el nombre de la autoridad emisora.

            Sin embargo entre las denominadas “monedas tradicionales” las definiciones y los usos no son exactamente los mismos. Por una parte estas “monedas” o premonedas pueden ser de muy diversa naturaleza (pueden estar fabricadas con conchas, dientes, plumas, metales, tejidos, sal, etc...) siendo de uso generalizado en algunos casos (como la moneda moderna convencional), pero otras veces presentando una utilización restringida a determinados pagos o compensaciones (dinero de sangre y dinero de la novia), o a intercambios ceremoniales como es el caso de las “monedas” utilizadas todavía en la actualidad en las lejanas islas del Pacífico, en lo que se conoce como el “Anillo del Kula”.

Figura 1.- a: Ubicación de las Islas Tobriand; b: El “anillo del Kula”.

 

            El antropólogo de origen polaco Bronislaw Malinowski, durante su estancia en las islas Tobriand, al oriente de la costa de la isla de Nueva Guinea (Fig. 1a), descubrió un curioso y singular sistema de relaciones comerciales entre los habitantes de esta remota región del planeta: "El comercio Kula consiste en una serie de expediciones periódicas al extranjero, que unen a los varios grupos de islas, y anualmente traen grandes cantidades de vaygu'a y de comercio subsidiario de un distrito a otro. El comercio se utiliza y se agota, pero los vaygu’a –los brazaletes y los collares– dan vueltas y vueltas en el anillo"(1).

            Estos intercambios ceremoniales son realizados por dieciocho comunidades distintas de la región Massim que pueblan las diferentes islas, y cada año los participantes recorren por mar cientos de kilómetros en canoas lujosamente decoradas con conchas, para intercambiar con sus vecinos dos tipos de elementos, los collares denominados “soulava” o “bagi”,  y los brazaletes llamados  mwali”.  Resulta sorprendente que cien años después de que Malinowski describiera pormenorizadamente la ceremonia del Kula en su libro “Los argonautas del Pacífico”, publicado en 1922, hoy en día todavía siga en vigor este original sistema de intercambios (Fig. 2).

Figura 2.- a: La ceremonia del Kula según Malinowski (1922); b: Las monedas del Kula en la actualidad (2024).

 

            Para explicar este “anillo del Kula”, podemos hacer un sencillo esquema (Fig. 3), que comienza cuando un habitante de la isla “A”, recibe un brazalete (“mwali”) de un habitante de la isla “B”, y lo transfiere a otro de la isla “C”, quien a su vez lo trasporta de nuevo a la isla “B”. Simultáneamente, el habitante de la isla “A”, que ha recibido un collar (“soulava”) procedente de la isla “C”, lo entrega a un habitante de la isla “B” quien lo devuelve a otra persona de la isla “C”, completando el ciclo de circulación de estos objetos, los collares (“soulava”) en el sentido de las agujas del reloj, y los brazaletes (“mwali”) en sentido inverso.

Figura 3.- Esquema básico de la circulación de las “monedas” del Kula.

 

            Imaginemos la complejidad del sistema si tenemos en cuenta que estos intercambios se realizan entre decenas de islas (Fig. 1b).  En todas ellas y en todos los poblados un pequeño número de hombres forma parte del mismo, es decir reciben los objetos (collares y brazaletes), los retienen en su poder durante un corto espacio de tiempo y los ponen nuevamente en circulación. Aunque la mayoría de las personas que participan en la ceremonia del Kula tienen tan solo dos socios, uno con quien intercambian “soulava” por “mwali”, y otro con quien realizan el intercambio inverso (Fig. 5b), algunos personajes importantes pueden disponer de varios, lo que les proporciona un elevado status social (Fig. 5c). Hay que tener en cuenta que las personas pueden ser poseedoras de las monedas del Kula (soulavas y mwalis), pero salvo algunas excepciones no son propietarias de las mismas, y tienen la obligación moral de ponerlas en circulación al cabo de cierto tiempo, traspasándolas a sus vecinos de otras islas.

            En definitiva los colgantes y brazaletes, con formas características, pueden compararse en cuanto a su función con las antiguas teseras de hospitalidad hispanas, son instrumentos que vertebran las relaciones sociales entre diferentes comunidades(2), en este caso entre pequeñas islas aisladas y esparcidas por cientos o miles de kilómetros cuadrados de océano.

            Acompañando a los dos elementos principales del Kula, los colgantes (soulava) y brazaletes (mwali), circulan otra serie de elementos secundarios más o menos valiosos, como el caso del “doga”, un collar fabricado con discos rojos de Chama sp. y terminado en un colmillo curvo de cerdo (Fig. 4f y f’), espátulas (“kena”), pequeñas figuras de cerdos talladas en madera, proas de canoas finamente talladas (“sakusaku”), hachas de piedra (“beku” o “kukumali”), discos de conchas rojas (“kaloma” o “koso”) etc...

            Las ceremonias de entrega o recepción de estos objetos vienen acompañadas de intercambios económicos comerciales de distintos tipos de mercancías (pescados, productos vegetales...), y este original sistema ha conseguido integrar desde hace mucho tiempo a distintas comunidades muy alejadas a través de rutas marítimas de cientos o miles de kilómetros, posiblemente herederas relictas de un sistema mucho más extenso que estuvo vigente entre los años 1600 y 500 antes de nuestra Era, el denominado “complejo Lapita”, una cultura se extendió entre Papúa-Nueva Guinea y el archipiélago Bismark hasta Nueva Caledonia y las islas Samoa y Tonga en el Pacífico occidental.


Figura 4.- Monedas del Kula.

Diferentes tipos de Soulava (a, a’, b, b’ y c); Sello postal con una representación de Soulava (a”); Ejemplares de Mwali (d, d’ y e, e’); Sello postal con una representación de Mwali (e”); Doga (f) y su representación en un sello postal (f’).

 

Las monedas del Kula.

El Mwali es un brazalete constituido por un anillo central de concha blanca formada por la parte basal recortada de Conus leopardus, rodeado de varias piezas de Ovula ovulum (Figs. 4d y 4e), mientras que el “Soulava” es un complejo collar  realizado con  conchas de color rojo (Figs. 4a, b y c), elaboradas a partir de las especies Chama croceata o Ch. pacifica.

Mientras los brazaletes circulan de Oeste a Este en sentido opuesto al de las agujas del reloj, los collares lo hacen en sentido contrario (Fig. 1b), y un brazalete nunca puede ser intercambiado por otro brazalete, ni un collar por otro collar. Un brazalete (mwali) será intercambiado en la ceremonia del Kula por un collar de igual valor (soulava), o viceversa.

Una expresión simbólica del Kula es la del matrimonio entre los “mwali”, brazaletes, símbolos femeninos, con los “soulava”, collares, símbolos masculinos que tienden unos hacia los otros. Ocasionalmente estas monedas, sirven también para adquirir bienes, por ejemplo una canoa puede costar cinco “mwalis” o “soulavas”, y con una pieza pueden adquirirse varios cerdos o compensar una muerte.

Figura 5.- a: Exhibición pública de “mwalis” y “soulavas”; b: Habitante de las Tobriand con un “mwali” y un “soulava”; c: Personaje importante mostrando varias “monedas” del Kula.

 

Hasta la primera mitad del siglo veinte, la coloración de los “mwali” y “soulava” dependía fundamentalmente de la variedad cromática de las conchas utilizadas, mientras los ejemplares posteriores llevan incorporadas bolitas de plástico de vistosos colores rojos, azules y amarillos (Figs 4d’ y e’).

Se ha discutido sobre la consideración de los objetos utilizados en el Kula como monedas. En realidad podemos considerar que tanto el “mwali” como el “soulava” constituyen “unidades de cuenta”, pero lo que miden en realidad es el prestigio y reputación personal del donante, así pues pueden considerarse dentro de la categoría de “special purpose money” (dinero para fines especiales) definida por Polanyi (1968), y los objetos utilizados (soulava y mwali), con formas características y bien definidas, como “monedas de uso especial”.

 

 

 

Notas:

(1)  Malinowski, 1920: 105.

(2) Tanto las teseras prerromanas como las “monedas” del Kula constituyen elementos que estructuran las relaciones intraespecíficas humanas, transformando la “hostilidad” en “hospitalidad”, es decir inhibiendo la competencia y propiciando la cooperación, que se traduce en un tejido de relaciones sociales y comerciales (Ibáñez, 2023: 179).

 

Bibliografía:

Campbell, S.F. 1983. Attaining rank: a classification of Kula shell valuables. En: The Kula New Perspectives on Massin Exchange. Cambridge Univ. Press: pp. 229-248.

Damon, F.H., 1980, The Kula and generalised exchange: considering some unconsidered aspects of the elementary structures on kinship. Man, 15(2), pp. 267-292.

Damon, F.H.,  2002, Kula valuables. The Problem of Value and the Production of Names. L’Homme, n° 162: p. 107-136.

Ibáñez, M., 2023, Dinero del mar. Objetos de uso monetario procedentes del medio marino. Colección Miscelánea Numismática n. 3: 218 pp.

Leach, J. & E. (Eds.), 1983, The Kula: new perspectives on Massim exchange. Cambridge Univ. Press: 577 pp.

Malinowski, B., 1920, Kula; the circulating exchange of valuables in the Archipelagoes of Eastern New Guinea. MAN 20, pp. 97-105.

Malinowski, B., (1922) 1986. Los argonautas del Pacífico occidental. Ed. RBA: 515 pp.

Malnic, J., 1998. Kula. Ed. Cowrie Books, Wahroonga Australia: 222 pp.

Polanyi, K. 1968, Primitive, archaic, and modern economies: essays. Ed. G. Dalton. Garden City, N.Y.: Anchor Books: 346 pp.

Weiner, A., 1992, Kula: the paradox of keeping-while-giving. En: Inalienable possessions: the paradox of keepingwhile-giving. Berkeley Univ. Calif. Press., pp. 131-148.

 

 

 

 



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