viernes, 5 de junio de 2015

¿Cuánto vale una moneda?

¿Cuánto vale una moneda?. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 62(1150) (Marzo 2007): pp. 58-59.

Miguel Ibáñez Artica

            Cuando alguien encuentra en un rincón de la casa, en un viejo mueble guardado en el desván o en cualquier otro lugar, una moneda desconocida, lo primero que suele pasar por su cabeza es la pregunta ¿cuánto valdrá?. Normalmente suele predominar más la curiosidad sobre su valor económico que el interés por conocer las características numismáticas de la pieza (lugar y fecha de emisión, país, interés histórico, rareza...).

            En la mayoría de los  casos se trata de monedas de cobre de poco valor, o a veces de monedas de plata recientes, que generalmente están tan desgastadas que tienen un valor similar al del precio de la plata que contienen. En realidad podemos hablar de dos “valores” diferentes, por una parte estaría la valoración económica de la moneda (“precio”), que depende de las leyes de la oferta y la demanda del mercado, y por otra parte el valor “intrínseco” de la pieza que viene dado por su interés histórico y antigüedad.

            Podría pensarse que ambas valoraciones coinciden, pero no es estrictamente así, y parafraseando a Machado podríamos decir “es de necios confundir valor y precio”. Así como existen tipos o familias monetarias supravaloradas, debido fundamentalmente a la abundancia de coleccionistas, se dan casos de monedas infravaloradas, debido generalmente al efecto contrario. Podemos señalar numerosos casos conocidos de “supravaloración”, a veces provocados por una evidente especulación, pero seleccionaremos un interesante y curioso ejemplo, el de una moneda que nunca circuló y que sin embargo se ha convertido en la moneda más valiosa del mercado numismático mundial.

            Este “record” histórico lo ostenta la “doble águila” de oro de 1933 (Figura 1). Se trata de una moneda de oro de veinte dólares que fue vendida el 30 de julio del 2002 por un importe de ¡7,59 millones de dólares!. La verdad es que la truculenta historia de esta moneda es digna de un guion de cine, protagonizado por  ladrones, agentes secretos y jeques árabes, en unos escenarios que discurren por Filadelfia, Egipto, las torres gemelas de Nueva York y Fort Knox.


Figura 1: “Doble águila” de oro, fabricada en la ceca de Filadelfia en 1933.

            Las primeras monedas de oro, denominadas popularmente “águilas” por aparecer representado en ellas este animal, se emitieron en 1795 con valor de diez dólares (Figura 2).


Figura 2: Águila de oro de 1795.

Cuando se comenzaron a acuñar monedas de 20 dólares de oro en 1850, se bautizaron popularmente como “dobles águilas”. En el anverso de esta moneda aparece una figura femenina que representa la “libertad”, imagen diseñada por el prestigioso escultor Augustus Saint-Gaudens, y en el reverso la majestuosa águila volando que da nombre a la moneda. En 1933 se acuñaron 445.500 piezas, pero debido a la precaria situación de la economía americana en la época de la Gran Depresión, el presidente Roosvelt, ordenó que la moneda de oro quedara fuera de circulación en los Estados Unidos. Debido a esta orden, las monedas fueron destruidas. Únicamente dos piezas se conservaron en la U-S. National Numismatic Collection de la Institución Smithsonian, y la moneda nunca llegó a salir de la fábrica de moneda de Filadelfia donde se acuñó.

            -O al menos eso se creía-, hasta que los servicios secretos localizaron veinte monedas de este tipo circulando en el mercado del coleccionismo numismático. Nueve de ellas finalmente fueron requisadas y posteriormente destruidas entre los años cuarenta y cincuenta. Pero una de estas piezas había sido adquirida en 1944 por el rey Faruk de Egipto, coleccionista “compulsivo” de monedas raras y valiosas (Figura 3). El departamento del Tesoro de los Estados Unidos, al tener noticia de esta venta inició los correspondientes trámites legales y diplomáticos para conseguir el retorno de la moneda, pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial provocó la lógica paralización de estas acciones. Tras el golpe de estado de 1952 que depuso al rey Farouq, gran parte de sus bienes, incluyendo la “doble águila” de 1933, fueron subastados por la prestigiosa galería “Sotheby’s”. Nuevamente el gobierno americano reclamó la pieza, y las autoridades egipcias accedieron, pero misteriosamente, la moneda había desparecido.


Figura 3: El rey Faruk de Egipto con su colección de monedas.

            Muchos años después, en 1996, los servicios secretos detuvieron a un comerciante de monedas británico en Nueva York, que tenía en su poder la misteriosa moneda del rey Faruk, tras un largo y complejo proceso legal, se autorizó finalmente poner la moneda a la venta en subasta pública. Mientras tanto, la moneda había estado custodiada en un lugar de máxima seguridad, ¡la cámara acorazada que el Departamento del Tesoro tenía en el Wold Trade Center!. Tras la sentencia judicial, en julio del 2001, la moneda fue trasladada a Fort Knox, justo dos meses antes del famoso atentado del “11-S”.

            Tras esta odisea, la moneda finalmente fue vendida por 6,6 millones de dólares, más el 15 por ciento de comisión y 20 dólares adicionales necesarios para “monetizarla” oficialmente, en total 7.590.020 dólares. La subasta duró apenas nueve minutos y la mitad de la cantidad alcanzada en la puja, más los 20 dólares adicionales revirtieron a las arcas del Tesoro Público, el resto fue a parar a manos del comerciante británico.

            No termina aquí la aventura de esta singular moneda, ya que en agosto del 2005 el Servicio Secreto de los Estados Unidos localizó las diez monedas que faltaban en posesión de una familia de Filadelfia, las monedas fueron devueltas y trasladadas para su custodia a Fort Knox.

            Por el momento la historia de las veinte monedas que salieron en su día ilegalmente de la ceca de Filadelfia parece haber concluido, nueve fueron destruidas, una vendida, alcanzando la cifra más alta de la historia en las subastas numismáticas, y las otras 10 recuperadas. Pero ¿y si salieron ilegalmente de la fábrica de moneda de Filadelfia más de veinte piezas?. Tal vez en un futuro pueda surgir alguna nueva sorpresa, y como se anuncia en algunas series televisivas.... “Próximamente Continuará” (?).


            Curiosamente en este caso podemos comprobar como la moneda que ha alcanzado un “precio” más alto en el Mundo, es precisamente una moneda que nunca ha existido, es decir, nunca ha sido puesta en circulación, y su interés “histórico” reside en unas circunstancias más o menos exóticas que podemos calificar de “anecdóticas”.


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