sábado, 1 de agosto de 2020

Monedas foráneas en época Medieval y Moderna.

Monedas foráneas en época Medieval y Moderna.  Ponencia publicada en las Actas del “X Congreso Nacional de Numismática”. Albacete, 28-31 Octubre 1998. Ed. Museo de la Casa de la Moneda: pp. 129-171.

 

Miguel Ibáñez Artica

 PDF: (Actas completas) http://www.siaen.org/documents/10901/11639/1998+-+Congreso+X/fe3ff6a7-69a7-4a36-ba4a-669e70f8beb5

 

 

 

 

Documento de abril de 1492 donde se da cuenta de la entrada en el Reino de Navarra de “tarjas” de Bretaña de muy baja ley, fijándose los valores de cambio de las monedas extranjeras que circulaban en el Reino (Documento: AGN, caj. 164 nº 28;  monedas: Monetario del Museo de Navarra ns. 4409 y 4398).





jueves, 2 de julio de 2020

"Monedas" para ahuyentar al diablo.

“Monedas” para ahuyentar al diablo. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 75(1283) (Abril, 2019): pp. 49-51.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 
            Son muchos los amuletos utilizados desde la más remota antigüedad en todos los lugares del Planeta para ahuyentar a los malos espíritus y demonios malignos que en todas las culturas –supuestamente-, acechan al hombre. En muchos casos se trata de productos naturales, unas veces de origen mineral como el cuarzo o la amatista, y otras de origen vegetal como el ajo, romero, la hierba de San Juan (Hypericum perforatum), el eneldo (Anethum graveolens), o el popular “eguzkilore” (Carlina acaulis) colocado en la puerta para impedir la entrada a brujas, demonios y otros espíritus tenebrosos (Figura 1a).


            En otros casos los amuletos son manufacturados y adoptan diversas formas como la “mano de Fátima” (Figura 1b), el “ojo turco” (Figura 1c) o los “llamadores de ángeles” (Figura 1d) que supuestamente sirven para protegerse del “mal de ojo”, maldiciones y otros tipos de encantamientos y hechizos.

 

Figura 1.- Amuletos para protegerse de los malos espíritus; a: “Eguzkilore”; b: “Mano de Fátima”; c: “Ojo turco” decorado con antiguas monedas de plata del Imperio Turcomano; d: “llamador de ángeles”.

 

Entre los objetos con aspecto de monedas encontramos uno, identificado como “mereau” o “jetón”, que presenta una característica cruz cantonada por las letras C, S, P y B, y con las letras CSSML en el brazo vertical y NDSMD en el horizontal, con la leyenda circular: V.R.S.N.S.M.V-S.M.Q.L.I.V.B. (Figura 2).

 

 

Figura 2.- Cruz de San Benito.

 

            Encontramos este singular objeto en muchos monetarios de museos y colecciones antiguas, entre las piezas calificadas genéricamente como “fichas” o “jetones”. En realidad se trata de un amuleto utilizado durante siglos como protección contra el diablo, y que lleva una característica cruz con letras en su interior, conocida como “la cruz de San Benito”.

 

            San Benito de Nursia (480-547 d.C.) fue un religioso cristiano, considerado como el fundador de la vida monástica en Occidente al crear la orden de los benedictinos, sin embargo su fama como protector de hechizos y brujerías se remonta al año 1647, cuando en la ciudad alemana de Natremberg (Baviera) fueron arrestadas varias personas acusadas de hechicería. En los interrogatorios declararon que nunca habían podido ejercer sus maleficios en la abadía de San Miguel de Metten, atribuyendo este hecho a la protección que la Cruz ejercía sobre el monasterio. Los magistrados de la ciudad consultaron a los benedictinos de la abadía, y observaron varias antiguas representaciones de cruces con misteriosas letras, pintadas en las paredes. Al investigar en la biblioteca del monasterio, se descubrió un antiguo manuscrito datado en 1415, en el que figuraba un dibujo de San Benito sosteniendo en su mano derecha un bastón rematado por una cruz con la leyenda “CRUX SACRA SIT M(ichi) LUX N(on) DRACO SIT MICHI DUX” (que la santa Cruz sea mi luz. Que el dragón (diablo) no sea mi jefe), y en la mano izquierda una cartela con las frases “VADE RETRO SATANA NUQ(uam) SUADE M(ichi) VANA. SUNT MALA QUE LI(b)AS IPSE VENERA BIBAS” (Aléjate, Satanás; no vengas a aconsejarme tus vanidades: la bebida que viertes es mala: bebe tú mismo tus venenos), lo cual permitió interpretar las misteriosas letras que aparecían sobre las cruces del monasterio.

 

Así pues nos encontramos con una invocación para alejar al demonio incorporada a una cruz cuyos brazos rematan en dos picos, y aunque probablemente este tipo de imagen ya fue utilizada como amuleto para alejar al diablo y a los malos espíritus desde comienzos del siglo quince --o incluso en una época anterior-, su popularidad y difusión se dio a partir de la segunda mitad del siglo XVII, atribuyéndosele las siguientes propiedades: destruir la brujería y todas las demás influencias diabólicas; dar protección a las personas tentadas, engañadas o atormentadas por espíritus malignos; obtener la conversión de los pecadores, especialmente cuando se encuentran en peligro de muerte; servir de armadura contra la tentación; destruir los efectos del veneno; asegurar un nacimiento oportuno y saludable para los niños; como protección contra las tormentas y relámpagos, y servir como remedio eficaz para dolencias corporales y medio de protección contra las enfermedades contagiosas.


            Existen dos tipos principales de medallas o “mereaux” de San Benito, que podemos datar entre los siglos XVII y XIX, el primero  presenta en el anverso la imagen del santo con un crucifijo y la leyenda “S.BENEDICTVS” y en el reverso la cruz con las leyendas indicadas anteriormente, y las iniciales IHS en la parte superior de la leyenda circular (Figura 3).

 

Figura 3.- Antiguo “Mereau” o medalla de San Benito con la imagen del santo. Al fondo una pintura donde se representa la captura de un demonio.

 

Un segundo tipo más frecuente, presenta las iniciales IHS y la mencionada leyenda circular en el anverso, mientras en la otra cara aparece la cruz de San Benito cantonada con las iniciales C/S/P/B (CRUX SANCTI PATRIS BENEDICTI, es decir “la cruz del Santo Padre Benito”) (Figura 4). Si bien estos objetos en un principio llevaban una pequeña anilla en su parte superior con el objetivo de ser utilizados como medallas colgadas al cuello, en muchos casos la anilla ha sido eliminada con la finalidad de portar la medalla más cómodamente en el bolsillo o entre la ropa como medida de protección. Por este motivo, su aspecto y tamaño hacen que pueda confundirse fácilmente con una moneda o con un jetón.


 

Figura 4.- “Mereau” o medalla de San Benito con las letras “IHS” (Museo de Navarra nº 5957). Al fondo una pintura donde se representa al santo expulsando el demonio de un monje poseído.

 

            En marzo de 1742, el Papa Benedicto XIV, aprobó oficialmente el uso de esta medalla, que había sido previamente calificada por algunas personas como una superstición. En numerosos ámbitos religiosos esta medalla es considerada como el talismán más poderoso para alejar al diablo, y en la actualidad se comercializan fabricadas tanto en metales bajos (aleaciones), como preciosos (oro y plata), y mantienen la típica cruz con sus leyendas en el reverso, mientras en el anverso aparece la figura de San Benito de pie. Este es el actual modelo de la medalla, oficializado en 1880 con motivo de los 1400 años del nacimiento del santo. Otra variante es el crucifijo que incorpora la medalla de San Benito (Figura 5).

 

En ocasiones pudieron utilizarte también algunas monedas como talismanes, este podría ser el caso de los peniques escoceses del s. XV que aparecen con frecuencia en enterramientos en Navarra y País Vasco (Oyarzun: 76 ejemplares, Guetaria: 26 ejs.; Tudela: 7 ejs.; Lasarte: 6 ejs.; Lezo: 4 ejs. y Ujué con un número indeterminado). En estas monedas también figura la imagen de la cruz y la leyenda: "Crux pellit omne crimen”, un himno del poeta calagurritano Prudencio (Cathemerinon, libro IV) cuyo significado es: la Cruz ahuyenta todos los males” texto que encaja muy bien con la finalidad que se dio a estas monedas al usarlas en los ritos funerarios(1).

 


 

Figura 5.- Versiones modernas de la medalla y cruz de San Benito.

 

 

(1) Peniques escoceses del siglo XV en los ritos funerarios hispanos. Eco Filatélico y Numismático 56(1076) (Junio 2000): p. 48. http://numisarchives.blogspot.com.es/2015/04/peniques-escoceses-del-siglo-xv-en-los.html

 

 

 

Bibliografía:

 

Abadía de Silos. Significado e historia de la Medalla de San Benito.

 http://www.abadiadesilos.es/medalla.htm

 

Guéranger, D. P., 1890, Essai sur l’origine, la signification et les privilèges de la médaille ou croix de Saint Beniot. París. 151 pp.







lunes, 1 de junio de 2020

Tipología de las monedas de Sancho VI y Teobaldo I, reyes de Navarra.


Tipología de las monedas de Sancho VI y Teobaldo I, reyes de Navarra.  Artículo publicado en el “Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País” 1988, XLIV, Cuadernos 3/4: pp. 511-523.

 

Miguel Ibáñez Artica

Javier Bergua Arnedo

Joaquín Lizarraga Arizmendi

 







* Actualmente estas emisiones se atribuyen a Sancho VI: http://numisarchives.blogspot.com/2014/07/first-navarrese-issues.html






viernes, 1 de mayo de 2020

La ceca ibérica de Kelin: monedas auténticas y falsificaciones modernas.


La ceca ibérica de Kelin: monedas auténticas y falsificaciones modernas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 75(1284) (Mayo, 2019): pp. 50-52.

Miguel Ibáñez Artica


La falsificación de monedas ibéricas desde hace más de dos siglos, ha producido una cierta “contaminación” en las investigaciones numismáticas, y todavía en la actualidad hay piezas de las que se discute su autenticidad en medios académicos(1). Entre las falsificaciones hay que diferenciar varias categorías, en primer lugar las “de época” que presentan un valor histórico y numismático idéntico al de las piezas originales(2), y en segundo lugar, las copias o falsificaciones modernas de monedas antiguas, o piezas originales retocadas y manipuladas con el fin de engañar al mercado del coleccionismo, fraude o delito que aunque en un principio puede parecer que carece de interés numismático, constituye un interesante campo de estudio e investigación abordado recientemente en numerosas publicaciones(3).
            A propósito de la aparición de un quinario(4) de la ceca levantina de Kelin, comentaremos resumidamente las vicisitudes acaecidas con las emisiones de dicha ceca. Las monedas ibéricas de Kelin (“Celin” en las publicaciones antiguas) son conocidas desde mediados del s. XIX, si bien su ubicación concreta en el yacimiento ibérico de Villares, en Caudete de las Fuentes (Valencia), fue establecida por P. Ripollés en 1979(5) en base a los hallazgos arqueológicos realizados en la zona.

            Los tipos monetarios conocidos eran los ases, semises y un raro cuadrante de bronce. El as presenta en su anverso un busto varonil imberbe mirando a la derecha, con un collar de bolitas; detrás un delfín y delante una palma; en el reverso un jinete lancero mirando a la derecha sobre una línea, y la leyenda KeLIN en caracteres ibéricos en el exergo (Figura 1c). Los semises con valor de medio as (Fig. 1d), son mucho más raros(6);  presentan un anverso similar al del as, mientras en el reverso figura un toro parado mirando a la derecha, con una letra “S” encima y la leyenda “KeLIN en el exergo. El cuadrante (Fig. 1e), presenta en el anverso un busto similar, con una palma delante y tres pequeños glóbulos detrás, mientras que en el reverso aparece un caballo a galope, con la leyenda de la ceca debajo y tres puntos encima.

            A estas piezas habría que añadir el denario (Fig. 1a), publicado en 1957 por Gil Farrés(7), con un peso de 3,25 g. y módulo de 16,5 mm. Según dicho autor “Descubierto hace unos cincuenta años en localidad incierta del litoral de la provincia de Valencia”. Unos años antes, Mateu y Llopis había señalado la existencia de dos denarios de este tipo en el Museo de Mataró(8).  



Figura 1.-  Supuestas emisiones de KeLIN. a: Denario; b: Quinario de plata; c: As; d: Semis o medio as; e: Cuadrante o cuarto de as. De todas estas emisiones, solamente son genuinos  el as y el semis, siendo las restantes, falsificaciones del siglo XIX.

            Como complemento a este denario, y para completar la serie, recientemente ha aparecido el correspondiente quinario (Fig. 1b; Fig.2) procedente de una antigua colección de denarios y quinarios romanos  republicanos puesta a la venta en Francia, donde la moneda en cuestión estaba catalogada como “quinaire a identifier”. Esta moneda tiene un peso de 1,93 g. con un módulo de 15,25 mm, y tanto el denario como el quinario presentan los mismos tipos descritos para el as, con una pequeña diferencia: el delfín situado en el anverso detrás de la cabeza, en las monedas de plata está dirigido hacia abajo, mientras que en los ases se dirige hacia arriba. Otra característica singular en estas emisiones es que la orla del reverso se superpone a la leyenda, de forma que ésta queda parcialmente “amputada” o tapada en su parte inferior, y la línea horizontal que discurre a los pies del caballo está formada por dos finas líneas paralelas muy juntas.


Figura 2.- Quinario de KeLIN (falsificación valenciana de finales del s. XIX).

            Las monedas presentan un buen estilo y como hemos comentado, el denario fue considerado como auténtico en 1957 por Gil Farrés. Sin embargo existe un esclarecedor y poco conocido artículo de Amadeu Burdeus, del seminario de Numismática de la Universidad de Barcelona, publicado en 1933(9), quien tuvo la ocasión de estudiar una colección de 21 monedas ibéricas de plata adquiridas a un anticuario de Valencia.  

            Entre las monedas estudiadas aparecen dos con el anverso correspondiente a la ceca de KeLIN, las descritas en dicho artículo con los números 6 y 7 (Fig. 3). En el segundo caso se trata del mismo tipo de denario publicado como auténtico por Gil Farrés en 1957, pero lo más sorprendente es el ejemplar número 6, que presenta el mismo anverso de la ceca Kelin, pero con un reverso que corresponde a una emisión fenicia de Gades. En este caso el cuño del anverso es un poco más pequeño y coincide con el del quinario anteriormente descrito.



Figura 3.- Falsificaciones de la moneda de KeLIN, segun Burdeus, 1933.

            Las conclusiones del estudio de las 21 monedas analizadas por Burdeus, son en primer lugar, que las falsificaciones se basan en los dibujos de la obra de Antonio Delgado(10), utilizándose 28 cuños diferentes, unas veces aplicados correctamente en anversos y reversos de la misma ceca, como es el caso del denario de Kelin ilustrado con el número 7 en la publicación de Burdeus, mientras que en otras ocasiones se utiliza el cuño de anverso de una pieza, el denario de Kelin, y para el reverso un cuño de otra ceca completamente diferente, en este caso la ceca fenicia de Gades, fabricándose una moneda híbrida “imposible” (Fig. 3), que sirve para certificar de forma inequívoca su falsedad, y también la del denario de Kelin. Burdeus concluye que las monedas en cuestión (entre las que podemos incluir el denario y el quinario de KeLIN) son obra de un falsario que actuó en Valencia hacia el año 1880.

            Queda por determinar ahora la autenticidad del cuadrante (Fig. 1e), del que tan solo se conoce un ejemplar, y que fue considerado falso por Villaronga. Efectivamente muestra unos rasgos del busto del anverso, como los pómulos muy marcados, similares a los que presentan las falsas piezas de plata.

            Así pues, finalmente de los cinco tipos monetarios citados (Fig. 1), tan solo dos, el as y el semis, pueden ser considerados como auténticos, al resultar el denario, quinario y cuadrante, acuñaciones realizadas a finales del s. XIX por algún falsario.


Figura 4.- Reproducciones modernas del as de KeLIN.

            Hasta ahora las falsificaciones comentadas fueron realizadas hace más de un siglo con una finalidad lucrativa, y aún pueden permanecer como piezas auténticas en algunos monetarios. Pero no terminan aquí los problemas de las monedas ibéricas acuñadas en esta ceca, podemos señalar también otro tipo de falsificación más reciente, que en este caso afecta a los ases.

En los años 90 del siglo pasado se puso de moda la emisión de réplicas de diferentes monedas, fabricadas con fines didácticos, y que como símbolos de identidad regional se distribuían con algunos periódicos. Este es el caso de la colección de “Billetes y monedas en la Historia de la Comunidad Valenciana” que regalaba el “Diario Levante” en 1997. Entre estas monedas figuraba una reproducción de gran calidad del as de la ceca de Kelin, que presenta la marca “®” de “reproducción” en el reverso bajo los pies del jinete lancero (Fig. 4a).

            A partir de estas piezas, algunos “espabilados” pusieron a la venta estas monedas como genuinas, tras manipular y eliminar la marca de reproducción, dándoles incluso una nueva patina (Fig. 4b) que proporciona a la moneda un aparente aspecto de “auténtica”. Afortunadamente en algunas páginas de Internet dedicadas a las “monedas falsas” se actualizan informaciones sobre estos tipos de falsificaciones modernas: http://www.denarios.org/falsas/KELIN.htm, que en bastantes casos son difíciles de detectar.







Notas:

(1) En ocasiones las falsificaciones pueden “fagocitar” a la moneda verdadera, este podría ser el caso de la controvertida moneda de Libiakos: Ibáñez, M. (2011): “El enigma de una ceca ibérica inexistente.  Eco Filatélico y Numismático, 67(1199): 46-47 y (2014): “Addenda et corrigenda” al artículo publicado sobre la ceca de “Libiakos” en septiembre del 2011. Eco Filatélico y Numismático 70 (1234): 52-53.

 (2) Ibáñez, M. (2005) Falsificaciones e imitaciones de monedas. Eco Filatélico y Numismático 61(1129), 52-53.

(3) Compaña, J.M. & J.L. Caro (2016): “Moneda falsa, retocada e inventada en la numismática malagueña”. Actas XV Congreso Nacional de Numismática, Madrid, RCM-FNMT: 629-642; Feria, R.  (2012): “El investigador ante la falsificación numismática”, en Muñoz, Mª T. (coord./ed.), La Moneda: Investigación numismática y fuentes archivísticas: 356-388; Mora, B. (2010): “Entre el negocio y la erudición: la falsificación de moneda hispana antigua en la historiografía numismática española”, en Campo, M. (coord.), Falsificació i manipulació de la moneda, Barcelona: 103-122; Mora, B. (2010): “Comerç, erudició i història: la falsificació i invenció de moneda hispana antiga”, Estrada-Rius, A. (Ed.), La moneda falsa, de l’antiguitat a l’euro, Barcelona: 26-31; Torres Lázaro, J. (2010): “La falsificació de moneda a l’edat moderna” y  “La falsificació de moneda metàl·lica a l’edat contemporània” , Estrada-Rius, A. (Ed.),La moneda falsa, de l’antiguitat a l’euro, Barcelona: 74-81 y 94-101.

(4) Subastado recientemente como auténtico en Francia, y procedente de una antigua colección de denarios y quinarios romanos republicanos.

(5) Ripollés, P.P. (1979): “La ceca de Celin. Su posible localización en relación con los hallazgos numismáticos”. Saguntum-PLAV 14, 127-137; (1980) “Estudio numismático del poblado ibérico de Los Villares (Caudete de las Fuentes, Valencia). Nuevos hallazgos de la ceca de Kelin,” Numisma XXX nº 165-167, 9-22.

(6) En los hallazgos de monedas de esta ceca en el yacimiento de Los Villares (Ripollés, 1980), frente a los 39 ases encontrados, solamente se registran dos semises.    

(7) Gil Farrés, O. (1957): “Denario ibérico inédito. Nuevo sistema de clasificación”. Numisma  VII nº 28, 9-36.

(8) Mateu y Llopis, F. (1951). Hallazgos monetarios VI. Ampurias. 12, pp. 203-255.

(9) Burdeus, A. (1933): “Monedes falses Hispàniques d’argent.” Butlletí desl Museus d’Art de Barcelona.  Octubre 1933: 299-304. Este artículo permitió a P. Ripollés (1979), eliminar los denarios de las emisiones de la ceca de KeLIN.

(10) Delgado, A. (1871-1876) Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España. (3 vols.).