lunes, 30 de abril de 2018

4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA.


4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA. Exposición sobre la moneda china, organizada por alumnos de 4ºA de la ESO del Instituto Bidebieta de San Sebastián/Donostia en los meses de Abril y Mayo del año 2009.

 

 

“Pre Scriptum”:

            Dentro de los proyectos de “interculturalidad” llevados a cabo en el Instituto Bidebieta de San Sebastián, en el año 2009, y con la participación de alumnas de nacionalidad china, se organizó una exposición que con el título 4.000 años de monedas en China, reunió un total de 503 piezas, en su mayoría originales, acompañadas de paneles informativos redactados en castellano, euskera y chino.

            Los alumnos del centro, a través de visitas guiadas en euskera y castellano, pudieron contemplar la exposición y asistir a la conferencia que bajo el título “La moneda china” impartió el Dr. Julio Torres del Museo de la Casa de la Moneda de Madrid el día 15 de mayo. La exposición se mantuvo abierta al público entre los días 20 de abril y 22 de mayo, pudiendo visitar la misma cualquier persona interesada en el tema de forma gratuita.

            La exposición se estructuró en torno a cuatro bloques temáticos, en el primero dedicado a las “Primeras monedas en China”, se presentan las antiguas conchas de caurí utilizadas como moneda durante las dinastías Sia y Shang (2205-1125 a.C.), junto con imitaciones elaboradas con diferentes materiales, piedra, arcilla, madera, bronce...

            En un segundo bloque temático se exponen las monedas con forma de objetos (palas, navajas, alabardas, puentes, peces...) utilizadas en tiempos de la dinastía Zhou (1122-221 a.C.) y ocasionalmente en períodos posteriores (9-23 d.C.).

            El tercer apartado trata de las monedas redondas, los típicos “cash” con un orificio cuadrado en el centro, que servía para poder ensartar las monedas en cuerdas lo que facilitaba su transporte, así como de los lingotes de plata utilizados como moneda.

            Una última sección presenta una serie de originales formas de dinero como las monedas de té, bambú o porcelana, así como los billetes elaborados con papel de morera utilizados en China de forma oficial desde el siglo noveno de nuestra Era. En este apartado se incluyen también los denominados “billetes del infierno”, que son quemados en los funerales para que el difunto disponga de moneda en el más allá.


 

 

 

4.000 AÑOS DE MONEDAS EN CHINA.

I.- Las primeras monedas de China.

            Las monedas comenzaron a usarse en China hace unos 4.000 años, los primeros objetos utilizados con este fin fueron las conchas de unos pequeños caracoles marinos denominados cauris (Monetaria moneta y M. annulus).  (Figura1)


Figura 1: Denominación: Cauri (Pei)
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)
Observaciones: A la dcha. conchas actuales.

            En la escritura china, muchas palabras relacionadas con actividades monetarias o económicas presentan el radical “pei” '貝' (a veces simplificado como 贝), que es el pictograma que representa la concha de cauri, símbolo que aparece frecuentemente en las inscripciones de oráculos sobre caparazones de tortuga y huesos de buey de los siglos XIV-XI a.C. (Figura 2)

Figura 2: Denominación: Huesos oraculares  (甲骨).
Cronología: Finales de la dinastía Shang 1.200-1.046 a.C.)
Material: Hueso
Observaciones: Reproducciones.


Figura 2a: Fosa con huesos oraculares del yacimiento arqueológico de Yinxu, Anyang.

Estas pequeñas conchas unidas en grupos de diez unidades, denominados “peng”, constituyeron la unidad monetaria durante muchos siglos, recibiendo la denominación de “huo pei” o cauri monetario. Con el fin de poderlos ensartar en una cuerda para así transportarlos con más comodidad, se practicaba un orificio en la parte superior de la concha, y así es como aparecen en los hallazgos. (Figura 3) En algunas regiones como Yunnam su utilización como moneda se mantuvo hasta hace poco tiempo.


Figura 3: Denominación: Peng (unidad monetaria de 10 Cauris).
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)


            El aumento de las transacciones comerciales incrementó la necesidad de moneda, y como las conchas marinas no eran suficientes, comenzaron a fabricarse imitaciones de cauris en hueso (Figura 4), piedra (Figuras 5, 6), jade (Figura 7), madera (Figura 8) e incluso recortando trozos de otras conchas para darles la apariencia de cauris (Figura 9). A veces estos cauris y sus imitaciones se guardaban en jarras de bronce, y por ese motivo en algunos casos podemos encontrarlos teñidos de un color verdoso muy llamativo (Figura 4).


Figura 4: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-221 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Hueso.
Observaciones: Los dos ejs. inferiores presentan un color
verdoso debido a que fueron conservados en recipientes de bronce
durante bastante tiempo.


Figura 5: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Piedra.


Figura 6: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Mármol.


Figura 7: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Madera.

                                                   
Figura 8: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Jade.


Figura 9: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastías Xia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas recortadas para darles la apariencia de cauris.


Figura 10: Denominación: Cauris y sus imitaciones representados en sellos postales.
Cronología: 1981 (s.XX).
Material: papel.

Hacia el año 1.100 a.C. se comenzaron a fabricar imitaciones de cauris con bronce fundido (Figura 11), se trata de las primeras monedas metálicas conocidas, varios siglos antes de que en Asia Menor los griegos “inventaran” la moneda (Figura 12).

           

Figura 11: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): hacia el 1.100 a.C.
Material: Bronce
Observaciones: Los ejs. de la izda. son tal como aparecen al salir del molde (Reproducción).


Figura 12: Denominación: monedas griegas.
Cronología: s. VI-III a.C.
Material: Plata, electron.
               
            Las posteriores imitaciones de cauris en bronce “yibi” conocidas por los numismáticos como “nariz de hormiga” o “cara de fantasma”, (Figura 13) fueron la principal moneda de Chu (楚) siendo corrientes a partir de finales del período de los “Reinos Combatientes” (480-221 a.C.), hasta ese momento se seguían utilizando los cauris verdaderos.


Figura 13: Denominación: Imitación de Cauri “Nariz de hormiga” o “Cara de fantasma” (“yibi”).
Cronología: Finales del Período de los “Reinos combatientes”: 480-221 a.C.
Material: Bronce.
Observaciones: Los ejs. de la izda., unidos tal como salen del molde, son reproducciones.
                                                                                             
            Por último existen imitaciones de cauri en arcilla de la época Zhou (hacia el 300 a.C.) utilizadas como “moneda de los muertos” y que suelen aparecer en sepulturas. (Figura14)

            Todavía en la actualidad (año 2009) siguen utilizándose cauris como moneda en algunos rincones del planeta, como entre los Dagaaba del norte de Ghana (África) o entre los Dani de la provincia de Irian Jaya en Nueva Guinea (Oceanía).


Figura 14: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Arcilla.
Observaciones: El ej. central presenta inscripciones. Estas imitaciones se utilizaron como moneda “funeraria”                                      depositándose en los enterramientos como “dinero de difuntos”.



 II.- Monedas con formas de objetos.

            Podemos diferenciar dos tipos de objetos premonetales, los que derivan de adornos 
(éste puede ser el caso de los cauris) y aquellos que tienen algún tipo de utilidad práctica 
como ropas, ganado, grano, sal, herramientas agrícolas, armas, etc..., o a veces figuras en 
miniatura de las mismas. Un buen ejemplo lo tenemos en puntas de flecha de bronce usadas 
como moneda, o en las “monedas alabarda” que circularon hacia el 400 - 300 a.C., 
descubiertas recientemente en Shaoxing, localidad perteneciente al antiguo reino de Yue. 
(Figura 15)      


Figura 15: Denominación: Moneda “alabarda” y   alabarda tipo “ke pi”. Reino de Yue.
                               Cronología: Dinastía Zhou, perído “Primaveras y Otoños (722-481 a.C.)         
Material: Bronce.

            Durante el período de los “Reinos combatientes”, desde el siglo V a.C. hasta el 221 a.C., 
           circularon cuatro tipos principales de monedas, los pequeños cauris de bronce “cara de 
          fantasma” (“daiming tongbei”), las “monedas azada” (“bu bi”) empleadas por los Wei (魏), 
          los Han (韓) y los Qin (秦), las “moneda cuchillo” (“dao”) de los Zhao (趙) y los Yan (燕), y 
          las monedas redondas (“huan qian”) de los Qin. 


Figura 16: Denominación: Monedas “Azada”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Los dos ejs. de la derecha del usurpador Wang Mang (9-23 d.C.)
Material: Bronce.


            Las “moneda azada” más antiguas, de mango hueco, suelen tener un tamaño grande y un peso comprendido entre los 30 y 40 gramos, sin inscripciones o con indicaciones de unidades de peso, mientras que las más modernas, con puntas agudas o rectas, llevan inscripciones y su peso se reduce a 6 gramos. (Figura 16) Estas monedas reproducen en miniatura los instrumentos de uso agrícola (Figura 17) También en las “moneda cuchillo” encontramos piezas más grandes y otras más pequeñas, como los abundantes cuchillos “yi dao” del reino Yan. (Figura 18)


Figura 17: Denominación: Azada de hierro.
Cronología: Finales de Dinastía Zhou (hacia 300 a.C.).
Material: Hierro.



Figura 18: Denominación: Monedas “cuchillo”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Bronce.
           
            Otros muchos objetos considerados como monedas aparecen en la frontera entre China y Mongolia, en el desierto de Ordos y pertenecen a la Edad del Bronce, son las denominadas monedas “Wa Wa” o “cicadas” (Figura 19), u otras formadas por la unión de pequeñas bolitas.(Figura 20) Dentro de este grupo heterogéneo de monedas de formas muy variadas, podemos mencionar las “monedas puente”, (Figura 21) datadas entre los años 1000 y 500 a.C., a veces con formas sencillas o con terminaciones con aspecto de cabeza de dragón; placas de bronce con un aspecto característico, denominadas “monedas escudo” o “monedas zarza”(Figura 22), las “monedas campana”, con aspecto de campanillas de pequeño tamaño (Figura 23), o las “monedas pez” con la forma de dicho animal (Figura 24). Todas estas “monedas” circularon en los diferentes territorios de China durante la dinastía Zhou (1122-255 a.C.) y no es seguro que se trate de monedas con función económica, tal vez algunas de ellas fueron empleadas como objetos rituales, mágicos o como monedas para usos concretos. (Figura 25)


Figura 19: Denominación: Monedas “Wa Wa”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 20: Denominación: Monedas formadas por pequeñas bolas unidas.
Región de Ordos al sur de Mongolia.
Material: Bronce.



Figura 21: Denominación: Monedas “Puente”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.



Figura 22: Denominación: Moneda “Zarza”
Cronología: Dinastía Zhou (1122-221 a.C.)
Material: Bronce.
Observaciones: Reproducción.


                       
Figura 23: Denominación: Monedas “Campanilla”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.


Figura 24 Denominación: Monedas “Pez”
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos
Combatientes” (475-221 a.C.)
Material: Bronce.




Figura 25: Denominación: Sellos postales.
Cronología: s. XX (1981).
Material: Papel








III.-La moneda redonda. Lingotes de plata. Moneda moderna.

            El rey de los Qin (260-210 a.C.) fundó una nueva dinastía adoptando el título de “Huángdi” (皇帝) que podemos traducir como "emperador". A partir de este momento todos los monarcas chinos posteriores utilizarán esta denominación, abandonando la denominación de "reyes" (王 wáng). El nuevo emperador se hizo llamar Shǐ Huángdì (始皇帝) ("primer emperador"). y con él surge, por primera vez en la historia, un estado chino fuerte, centralizado y unido. Las primeras medidas adoptadas fueron la unificación de la escritura,  pesas, medidas y también las monedas, eliminado las formas anteriores e introduciendo una moneda de cobre redonda con un orificio cuadrado en el centro, el “Ban Liang” (medio tael), tipo que se mantendrá hasta el siglo XX. La forma que adopta la moneda simboliza el cielo (circulo) y en su centro la Tierra (representada por un cuadrado) (Figura 27). Recientes investigaciones en el campo de la arqueología muestran que estos tipos monetarios ya se usaban por los Quin con anterioridad, durante el violento período de los “Reinos combatientes” (475-221 a.C.). (Figura 26)


Figura 26: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 27: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Qin (220-180 a.C.
Material: Bronce.


            Para evitar falsificaciones, en el año 113 a.C. se estableció la primera ceca nacional “Shanglin Sanguan”, en la capital Chang'an (la actual Xi'an). Las monedas se obtenían a partir de moldes realizados en materiales duros como la piedra o cerámica (28), pero a partir de la dinastía Tang (618-907 d.C.) se comenzaron a utilizar moldes de arena.


Figuras 28a y b: Denominación: Fragmentos de matrices para fabricar moldes de monedas “Wuzhu”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los  “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Arcilla.
Figura 28c: Denominación: Molde de piedra para fabricar monedas.
Cronología: Johor, Malasia s. XVIII d.C.
Material: Piedra.
Figuras 29a y b: Denominación: Tesorillo de  monedas “Wuzhu”.
Cronología: Han Occidentales (西汉) (206 a.C.-9 d.C.)
Material: Bronce.
            Uno de los tipos monetarios más abundantes fue el “Wuzhu”, (cinco “zhu”, unidad de peso de unos 0,66 gramos), fácilmente reconocible por llevar la palabra “Wu” a la derecha del orificio y “Zhu” a la izquierda, (Figura 29) aunque en ocasiones sufrió depreciaciones (Figura 30). Comenzaron a emitirse en el año 118 a.C. y se estima que se fabricaron casi treinta mil millones de monedas de este tipo solamente durante la dinastía de los Han occidentales (206 a.C. – 9 d.C.), su uso se prolongó hasta el año 621 d.C. cuando fueron reemplazadas por nuevos tipos monetarios (“bao”) emitidos durante la dinastía Tang (621 – 906 d.C.). (Figura 31) Además del cobre y bronce, excepcionalmente se utilizaron otros metales como el hierro y el plomo. (Figura 32)
Figura 29d: Denominación: Monedas Wuzhu tal como salieron del molde sin recortar.
Cronología: 118 a.C.- 621 d.C.
Material: Bronce.
                                              


Figura 29c: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño normal.
Figura 30: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño pequeño (devaluadas).
Cronología: Dong Zhuo.  Finales s. II d.C.
Material: Bronce.


Figura 31: Denominación: Monedas Kai Yuan Tong Bao.
Cronología: Dinastía Tang (618-907 d.C.).
Material: Bronce.


Figuras 32a, b y c: Denominación: Monedas Ban Liang  y
Qian Heng Zhong Bao de plomo.
Cronología: 350-180 a.C y 900 – 971 d.C.
Material: Plomo.
Figura 32d: Denominación: Chien-yuan chung-pao
Cronología: 758-762 d.C.
Material: Hierro.
                                                                          
.                   

Lingotes y monedas de plata. Marcas de banquero. Emisiones modernas.

      La plata, en forma de pequeños lingotes, comenzó a ser utilizada en China con fines 
     monetarios hacia el año mil de nuestra Era. Aunque durante la dinastía Yuan (1271-1368) los 
    billetes sustituyeron a la moneda, prohibiéndose la circulación del oro y la plata, es 
    precisamente desde este momento, y hasta tiempos recientes, cuando la plata fue considerada 
    como la principal medida de valor. (Figura 33) De nuevo, a finales del s. XIV el gobierno 
    prohibió la circulación de metales preciosos, pero el establecimiento del comercio con occidente 
     y la entrada masiva de moneda de plata española obligaron a las autoridades a 
     levantar la prohibición.                    


Figura 33a: Denominación: Lingote Yuan Pao Cronología: s. XVIII d.C.
Material: Plata.
Figura 33b: Denominación: Lingote “Silla de montar”. Cronología: s. XIX-XX d.C.
Material: Plata.

            Los lingotes de plata se denominan “scyee” o “sigh-zee”, términos que derivan de 
dos palabras cantonesas que significan “seda fina”, y en ellos figura el nombre de su 
fabricante como garantía de la pureza del metal. Su tamaño varía desde uno hasta más de 50 
taels y aunque pueden adoptar formas variadas, los más frecuentes tienen aspecto de barco. 
Se trata de un tipo monetario utilizado fundamentalmente por comerciantes y banqueros, 
(Figura 34) aunque también podemos encontrar lingotes que servían para pagar los impuestos 
de la sal o los derechos de la utilización de un puerto comercial. La contabilidad de estos 
lingotes, y también la de la moneda se hacía mediante un sistema de cálculo basado en el ábaco,
sin utilizar el álgebra, (Figura 35) esta forma de cálculo matemático todavía sigue empleándose 
en la actualidad en China. (Figura 36)       


Figura 34: Denominación: Lingotes “Yuan Bao”.
Cronología: s.XX  d.C.
Material: Plata.
Observaciones: Reproducciones ?.


Figura 35: Denominación: Ábaco para hacer cálculos.
              .         Cronología: s. XIX d.C.
      Material: Madera, bambú, hueso, papel.
                                                                                                             
                El comercio con Filipinas introdujo la moneda española denominada “real de a ocho” o duro en el floreciente mercado asiático, y a partir de 1565 se estableció un comercio regular entre Méjico y Filipinas, el galeón de Manila viajaba todos los años transportando grandes cantidades de moneda de plata y regresando con variados productos orientales (perlas, seda, muebles, especias...) procedentes sobre todo de China. Con la entrada de los “reales de a 8” mejicanos, banqueros y comerciantes chinos comenzaron a utilizar la moneda española de forma habitual en sus transacciones, exigiendo a sus socios comerciales occidentales (ingleses, holandeses y portugueses) duros de plata españoles, como medio de pago. Con el fin de acreditar el valor de las monedas, se marcaban sobre ellas signos denominados “chops”, realizados tanto por las autoridades como por los particulares, y cuantos más “chops” tenía la moneda, mayor era su garantía de autenticidad, por este motivo no es extraño ver piezas “acribilladas” de contramarcas. (Figura 37)

            Durante siglos, la moneda china se había fabricado en moldes con metal fundido, y es a finales del s.XIX cuando el gobernador de las provincias de Guangdong y Guangxi importó maquinaria moderna de acuñación. (Figura 38) Poco después, durante la República de China (1912-1948) los dólares de plata (yuan) acuñados con las modernas máquinas sustituyen a los antiguos “tael” desarrollándose un aumento progresivo en la utilización de billetes de banco.


Figura 37: Denominación: Reales de “a ocho” españoles de
la ceca de Méjico) con resellos chinos  y japoneses
Cronología: s. XVIII-XIX  d.C.
Material: Plata.



Figura 36: Denominación: Figura de un banquero con lingotes “Yuan Bao” haciendo cálculos con un ábaco. Cronología: s.XIX  d.C. Material: Plata.



Figura 38: Denominación: Cuño moderno para fabricar “dólares” de plata.
Cronología: Finales s.XIX  d.C.
Material: Hierro, plata.





IV.-Billetes y monedas exóticas (porcelana, bambú y té).

         Cuando el comerciante veneciano Marco Polo visitó China en el año 1271, una de las cosas que más le llamó la atención, fue que en dicho país se usaban como moneda trozos de papel, elaborado con la corteza del árbol de morera. (Figura 39). Como otros muchos avances técnicos (pólvora, papel, imprenta,...), los billetes de papel moneda se inventaron en China hacia el siglo noveno de nuestra Era. Surgieron como certificados de depósito que los bancos privados hacían al Gobierno, y con el respaldo del Estado estos billetes tenían valor en todo el imperio, facilitando así el transporte del dinero de un lugar a otro. Durante la dinastía Sung (960-1279 d.C.) fueron monopolio del estado, (Figura 40) convirtiéndose en dinero crediticio, es decir respaldado por el oro y la plata acumulado en los tesoros reales. En occidente, este nuevo tipo monetario comenzó a utilizarse ocho siglos más tarde.


Figura 39: Denominación: Billetes fabricados con corteza de morera
Cronología: Comienzos s.XX .
 Material: Papel.


                                                                       .
Figura 40: Denominación: Placa de bronce para imprimir billetes.
Cronología: Anterior al s. XIX d.C.
Material: Bronce.
                                                               Observaciones: Reproducción.


            Otra forma de moneda, muy curiosa, también citada por Marco Polo en el siglo XIII, son los denominados “billetes del infierno”,  billetes de papel sin valor que son quemados en los funerales, con el fin de que las almas de los difuntos cuenten con dinero en el mundo de los muertos (Figuras 41, 42). Todavía en la actualidad se sigue esta tradición en los funerales budistas de todo el mundo.


Figura 41: Denominación: Placas de madera para imprimir “Billetes del Infierno”.
.Cronología: s. XIX  d.C.
Material: Madera.


Figura 42: Denominación: “Billetes del Infierno”.
Cronología: s. XX  d.C.
Material: Papel.


También en algunas regiones se han utilizado monedas de té prensado en forma de placas, (Figura 43) estas placas eran transportadas en caravanas de camellos hasta las apartadas regiones del Tíbet, Siberia y Mongolia, y durante el camino se usaban como moneda para adquirir alimentos o pagar servicios, costumbre que pervivió hasta mediados del siglo veinte.


Figura 43: Denominación: Moneda de té.
Cronología: s. XX d.C.
Material: Té.


                                    
        Podemos señalar además dos tipos de monedas singulares, en un caso se trata de piezas de porcelana, utilizadas en principio como fichas de juego, en las colonias chinas establecidas en Indochina desde mediados del s. XVIII hasta el último cuarto del s. XIX, pero que terminaron por convertirse en auténticas monedas, aunque sólo tenían valor local, dentro de la zona de influencia del banquero que las emitía.(Figura 44) En agosto de 1875, el gobierno siamés prohibió la circulación de estas monedas de porcelana, dando un plazo hasta diciembre de ese año para su retirada, aunque al parecer, siguieron circulando durante bastante tiempo después de su prohibición.
Figura 44: Denominación: “Monedas” de porcelana, Siam.
Cronología: s. XIX-XX  d.C.
Material: Porcelana.
           

Finalmente, tanto bancos como comerciantes particulares, emitieron también “monedas” en trozos rectangulares de bambú, unos casos con las marcas de valor grabadas en relieve, o en otros casos dibujadas sobre la superficie. (Figura 45)


Figura 45: Denominación: Monedas de bambú
Cronología: s. XX d.C.
Material: Bambú.


Figura 46: El edificio de oficinas “Fang Yuan” Building se asemeja a una antigua moneda china, y está ubicado en la ciudad de Shenyang en la República Popular de China.
                                                     .



Figura 47: Detalle de la exposición a.


Figura 48: Detalle de la exposición b.


Figura 49: Detalle de la exposición c.


Figura 50: Detalle de la exposición d.


Figura 51: Detalle de la exposición e.



Figura 52: Detalle de la exposición f.



Figura 53: Alumnos 4º A (ESO) Instituto Bidebieta (San Sebastián) responsables de la exposición:
Carlos Zamora, Yadira Arciniega, Lulu Hu  y Yu Zhou.


Figura 54: Panel explicativo 1


Figura 55: Panel explicativo 2


Figura 56: Panel explicativo 3


Figura 57: Panel explicativo 4


Figura 58: Panel explicativo 5


Figura 59: Panel explicativo 6


Figura 60: Artículos aparecidos en prensa sobre la exposición.



Figura 61: Bibliografía básica utilizada.


“Post scriptum”:

            En la actualidad el Instituto de Bidebieta de San Sebastián está abocado al cierre. (http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/gipuzkoa-afronta-primer-20171116001844-ntvo.html) Los orígenes se remontan a hace varios años, cuando desde la administración, calculadamente, se adoptaron medidas que progresivamente supondrían un drástico recorte en la matrícula de alumnos del centro, y que en unos pocos años terminarían desembocando en la situación actual. La primera de estas medidas fue la eliminación del bachillerato nocturno, al que acudían alumnos que compatibilizaban el trabajo y los estudios, después, la supresión de los ciclos formativos (dos de grado superior y otros dos de grado medio), y por último la reciente eliminación del modelo “A” en la ESO y la implantación de dichos estudios en una escuela pública situada a unos metros del Instituto.

Hasta ese momento los alumnos de la provincia que querían cursar sus estudios en castellano (con la asignatura de euskera) disponían de este único centro público. De esta forma se recibían en el centro alumnos de lugares distantes (Irún, Beasáin, Tolosa...), generalmente procedentes de países hispanohablantes (Sudamérica), y también de otros lugares (China, Marruecos, Mongolia...), o bien hijos de personas desplazadas coyunturalmente desde otros puntos de la geografía nacional.

Con un cualificado servicio de atención a los alumnos extranjeros que no conocían la lengua española, durante muchos años se produjo un efectivo proceso de integración, desarrollándose acciones de interculturalidad, como la fiesta de los postres del mundo, celebrada con éxito durante muchos años (http://www.diariovasco.com/pg060413/prensa/noticias/Contraportada/200604/13/DVA-ULT-318.html), o como la exposición que aquí se presenta.

Al eliminarse este modelo “A” (en castellano) de la enseñanza pública, la única opción que queda a los alumnos que desean recibir las clases en castellano es la de apuntarse a algunos centros de Enseñanza Privada que disponen de esta modalidad.

            Simultáneamente a esta supresión del modelo “A”, se concedió por parte de la Administración el poder impartir los estudios de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO) a la escuela pública de Pasajes (a unos metros del Instituto de Bidebieta, y de donde procedían buena parte de los alumnos que se incorporaban a los modelos educativos impartidos en euskera en el centro), lo que ha supuesto la “puntilla” o “descabello” final de un largo, complejo y fascinante proyecto educativo multidisciplinar centrado en la interculturalidad y los valores formativos que conlleva.
           





domingo, 1 de abril de 2018

Historia del dinero: de la "pre" a la "postmoneda".


Historia del dinero(1): de la “pre” a la “postmoneda”.
Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático (Junio 2019) 75(1285): 49-51; (Julio-Agosto 2019) 75(1286): 47-49 y (Septiembre 2019) 75(1287): 46-47.


Miguel Ibáñez Artica.

I.- La Premoneda.

Con respecto a la utilización del dinero, la humanidad ha pasado por tres etapas, primero con el empleo de diferentes elementos ornamentales, herramientas, armas, ganado o alimentos (trigo, cacao, sal...) como símbolos de valor (premoneda), en una segunda fase con la utilización de la moneda metálica convencional, y finalmente una etapa que se inicia a comienzos del XXI, en la que surge y se desarrolla la “criptomoneda” o moneda virtual (Figura 1).

La primera de estas fases abarca desde el Paleolítico inferior hasta hace aproximadamente tres mil años. Ya en el Paleolítico medio el hombre utilizó algunos objetos como elementos ornamentales (por ejemplo algunas conchas de moluscos), presumiblemente estos objetos constituían un símbolo de prestigio y poder personal, y eran depositados en las tumbas con sus propietarios al fallecer éstos(2). Los adornos personales de conchas marinas de las especies Nassarius gibbosulus y N. circumcinctus fueron utilizados en el norte y sur de África, así como en el cercano Oriente 35.000 años antes de que se desarrollaran en Europa los adornos personales(3).


Figura 1.- Premoneda (caurís chinos de hace cuatro milenios) y postmoneda del siglo XXI (“bitcoins”).

En Europa los objetos ornamentales más antiguos son dos dientes perforados hallados en la cueva de Bacho Kiro en Bulgaria con 43.000 años de antigüedad (Kozlowski, 2000), pero también se han encontrado conchas de moluscos perforadas para uso ornamental en Turquía y Líbano de la misma época (Kuhn et al., 2001). En este caso se trata de los gasterópodos Nassarius gibbosulus y Columbella rustica que dan un registro de 43.000 a 41.000 años de antigüedad. Precisamente esta última especie, muy frecuente en la zona litoral del Mediterráneo, aparece en yacimientos del Mesolítico y Neolítico inicial, en algunos casos en lugares muy alejados de la costa, lo que ha llevado a utilizar a este molusco como indicador de una posible red social que unía a las poblaciones del Valle del Ebro con el sur de los Pirineos en la Península Ibérica durante el Mesolítico (Figura 2). Posteriormente, las conchas de este animal fueron introducidas durante la Edad del Bronce (2.500-1.800 a.C.) en Europa central a través del valle del Ródano y han sido consideradas como “premonedas” (Briard, J., 2001: Les objets paléomonetaires de l’Europe Atlantique protohistorique, Revue Numismatique, 157, pp. 37-50).

Por el momento la interpretación premonetal de estos objetos, utilizados como amuletos o adornos desde finales del Paleolítico en Europa, no pasa de ser una hipótesis. Sin embargo los estudios sobre el uso de elementos similares en ciertas culturas “primitivas” parecen corroborar dicha función, aunque evidentemente no podemos cuantificar su importancia y trascendencia social. Desde el punto de vista antropológico, la moneda es un elemento simbólico muy similar al lenguaje, la escritura o el sistema metrológico de pesos y medidas, y salvo el lenguaje, los otros dos elementos comenzaron a desarrollarse a comienzos del Neolítico en la antigua Mesopotamia. Podemos considerar que en una primera y prolongada fase de la humanidad, algunos objetos se convirtieron en amuletos o talismanes, y pasaron a considerarse como “símbolos de valor” surgiendo así las primeras “premonedas”, en un contexto mágico-religioso. Hay que tener en cuenta que tanto para la “premoneda” como para la moneda y la “postmoneda”, el valor realmente no existe en los objetos, sino en las mentes de las personas que los valoran (Menger C., 1871. Grundsätze der Volkswirtschaftslehre Viena, 286 pp.).


Figura 2.- Selección de adornos/amuletos prehistóricos de dientes y conchas en Navarra; a: colgante con caninos atróficos de ciervo, cueva de Zatoya, Paleolítico (300.000-8.500 a.C.); b: conchas de Columbella rustica del Mediterráneo, cueva Aizpea, Arive, Epipaleolítico (8.500-4.500 a.C.); c: collar de Columbella rustica, San Babil, Lumbier, Neolitico (4.500-2.500 a.C.); d: collar de conchas de Dentalium, Charracadia, Cirauqui, Calcolítico (2.500-1.800 a.C.). Ejemplares expuestos en el Museo de Navarra.

Los primeros elementos documentados utilizados como “moneda” en la Historia de la Humanidad son las conchas de cauri (Figura 1), un pequeño caracolillo marino del grupo de las “porcelanas”, utilizadas en China desde finales de la dinastía Xia, hacia el 2.200 a.C.(4). Desde esta lejana época hasta la actualidad, diferentes conchas de moluscos, han sido empleadas como moneda en prácticamente todos los rincones del Planeta (Figura 3).


Figura 3.- Distribución geográfica de la “premoneda”.

Este tipo de “monedas” puede encuadrarse en una familia más amplia, las “monedas sociales” utilizadas en regalos rituales. Son objetos cargados de valor simbólico, que suavizan las relaciones sociales entre diferentes poblaciones, convirtiendo la “hostilidad” en “hospitalidad” y la “competencia” en “cooperación”, cumpliendo un importante papel ecológico, dentro de las relaciones intra-específicas de la especie humana. Por ejemplo, una de las singularidades melanésicas de las reglas de equivalencia, es la inclusión de la violencia, la muerte y la guerra en el sistema global de intercambios ceremoniales, al mismo nivel que otras transacciones sociales como los matrimonios (dinero de la novia), ceremonias de iniciación o funerales, de forma que las “monedas de sangre” quedan completamente integradas en la “moneda social”.

La mayoría de las premonedas (tanto las melanesias elaboradas fundamentalmente con conchas de moluscos marinos, como las africanas mayoritariamente de hierro o bronce) pertenecen al grupo definido por Polanyi como “dinero de uso especial”, es decir son o han sido utilizadas en actividades concretas (matrimonios, pago de multas por homicidios o derramamiento de sangre, funerales...), aunque en algunos casos su empleo se extiende también a la esfera económica, como es el caso del “tambú” utilizado por el pueblo Tolai de Papúa-Nueva Guinea (Figura 4).


Figura 4.- Algunos elementos utilizados como moneda.
a: “Robo” de trigo (Navarra); b: “amole” de sal (Etiopía); c: manilla (Nigeria); d: “penique Kissi (Sierra Leona); e: “cruces de Katanga” (Congo); f: “losol” de hierro (África central); g: “barava” y “porobatuna” de concha tridacna (Islas Salomón); h: “talipún”, máscara sobre concha (Papúa-Nueva Guinea); i: “mamulí” (Indonesia); j: “mwali” (Papúa-Nueva Guinea); j: “wampum” (América del Norte).

Esta primera época, donde se utilizó exclusivamente la premoneda, no sabemos cuando empezó pero terminó con la invención de la “moneda” convencional, en una fecha que podemos estimar hacia finales del s. VII antes de nuestra Era en Asia Menor y antes (s. XII a.C.) en China, cuando se fabricaron imitaciones de conchas de cauri en bronce a finales de la dinastía Shang (1766-1122 a.C.). El reconocimiento de estos objetos metálicos como unidad de valor y medio de cambio –que los convirtió en verdaderas “monedas”-, vino facilitado por un largo proceso evolutivo de miles de años, que se inició cuando una serie de objetos (conchas, dientes, trozos de metal...) fueron considerados como elementos valiosos/mágicos/talismanes, dando lugar al nacimiento de las primeras “premonedas” rituales. No es casual que los nombres que los griegos dieron a las primitivas monedas, “óbolo” y “dracma”, sean los mismos que tenían las varillas de hierro utilizadas como asadores en los sacrificios rituales (óbolos) y un puñado de seis óbolos que se podían sujetar con una mano (dracma).

Según algunas fuentes griegas antiguas (Éforo de Cime, s. IV a.C.), fue Fidón, tirano de Argos, quien introdujo la moneda en la Grecia continental en el s. VII antes de nuestra Era, suprimiendo los anteriores objetos premonetarios utilizados hasta ese momento, que eran asadores o varillas de hierro denominadas óbolos. A finales del siglo diecinueve, en las excavaciones realizadas en el templo Hereo de Argos por el arqueólogo norteamericano Charles Waldstein (publicadas en 1902), se descubrió un conjunto de 180 asadores de hierro de 120 cm de longitud que fueron interpretados como los óbolos rituales originales, que dieron su nombre a las pequeñas monedas griegas de plata (Figura 5). Queda por dilucidar si los objetos valiosos lo eran por ser sagrados, o los sagrados lo eran por ser  valiosos (Parise N., 2003: El origen de la moneda. Signos premonetarios y formas arcaicas del intercambio. Ed. Bellaterra, Barcelona).
.


Figura 5.- Conjunto de 180 asadores (óbolos), tal como fueron encontrados en la excavación del templo Hereo en Argos (Ch. Waldstein, 1902. The Argive Heraeum, vol. 1).


            El principal problema que plantea el estudio de la “premoneda” es la ingente cantidad de objetos que a lo largo de la historia de la Humanidad se han utilizado como monedas(5). En muchos casos su uso está limitado a períodos concretos de crisis, cuando ante la ausencia (o exceso por hiperinflación) de moneda, es sustituida por trigo o arroz, cigarrillos, licor, etc (6).  Aunque podríamos considerar estos elementos como monedas alternativas o premonedas en sentido amplio, no son lo mismo que aquellos objetos con forma y diseño específico, que habitalmente reciben un nombre que los identifica (talipún, liganda, tambú, mwali, soulava, tafuliae, mis, vula, etc...) y que son utilizados exclusivamente como “monedas sociales” o “económicas” (Figuras 3 y 5).


II.- La Moneda.

La aparición de la moneda metálica convencional en Asia Menor (s. VII a.C.) produjo un importante cambio social. Si bien al principio fue emitida por banqueros jonios en pequeñas piezas globulares de electro (aleación de oro y plata en proporciones variables), pronto la moneda metálica de oro y plata se extendió, adoptándose a comienzos del s. VII a.C. en Focea (primeras monedas europeas), y extendiéndose en el siglo siguiente como una mancha de aceite por los territorios griegos. Un siglo más tarde, hacia el 515 a.C.,  se introducía en Persia y era adoptada también por los fenicios. Una gran parte de las monedas de oro y plata emitidas durante el período clásico sirvieron para el pago de tropas y ejércitos de mercenarios, mientras que las más modestas acuñaciones de bronce, servían para satisfacer a escala local las necesidades de una población cada vez más urbanizada.

El fulminante éxito de la moneda metálica, que rápidamente fagocitó a otras formas premonetales(7), fue debido a que desde el principio sirvió al poder político establecido. Los reyes y tiranos de la época (ya fueran griegos o persas) consiguieron aumentar su poder al “capitalizarse” y disponer de un eficaz medio de pago (la moneda de oro y plata) bien aceptado por súbditos y tropas mercenarias. De hecho, y a diferencia de lo que en paralelo ocurrió durante el período clásico en China (Figura 6), la moneda occidental sirvió no solo al desarrollo económico, se convirtió también en un importante medio de propaganda política por parte de las autoridades emisoras(8).


Figura 6.- La heterogeneidad de la moneda occidental contrasta fuertemente con la homogeneidad de la moneda china, fabricada durante más de dos milenios con el mismo aspecto y con motivos muy parecidos.

Ya en tiempos medievales, el polifacético filósofo escolástico Nicolás de Oresme, señalaba en su obra escrita en 1360 “Traictie de la Première Invention des Monnoies”, que aunque el monarca tiene la potestad para acuñar moneda, no es propietario de la misma, ya que este elemento es concebido como el instrumento legal para el intercambio de riquezas naturales entre los hombres. Algo más explícito, el maestro Paulo Girardi, señalaba un poco antes (1340) en un informe dirigido al monarca Felipe III de Navarra, la necesidad de cuatro tipos de moneda: la moneda fuerte necesaria para los rentistas (moneda de oro), una moneda intermedia (en esa época el “grueso” de plata) para burgueses y mercaderes, y una moneda menuda (el dinero), necesaria para los que vivían del trabajo de su cuerpo. Girardi incluye incluso un cuarto tipo monetario, la moneda de necesidad acuñada en tiempos de guerra, con menor cantidad de metal noble, pero con la condición de que al final de la guerra, la moneda debe recuperar su calidad.

            En esencia estos son los tres tipos monetarios que han circulado en Occidente durante las Edades Antigua, Media,  Moderna y Contemporánea, y  aunque en un principio se fabricaron  monedas en metales nobles (oro, plata y electro), la incomodidad de usar monedas de tamaño muy reducido -como el hemitartemorion griego de tan solo cinco milímetros de diámetro y con un peso que no llegaba a la décima parte de un gramo-, que podían extraviarse con facilidad, fue la causa de que primero en Sicilia, y luego en la Magna Grecia, las monedas de valores más pequeños se acuñasen en bronce. Así por ejemplo una litra de plata, con un peso de poco más de medio gramo (Figura 7a), se transformó en una gran moneda de bronce de 30 gramos de peso (Figura 7b), mucho más manejable. Estos cambios fueron bien aceptados por la población, y pronto la moneda de bronce se incorporó a la vida cotidiana, siendo imprescindible en las poblaciones o campamentos militares para el pago cotidiano de productos o servicios de bajo valor.



Figura 7.-
a: Litra de plata, Siracusa, Sicilia, 466-405 a.C.; 11 mm./0,55 g.
b: Litra de bronce, Siracusa, Sicilia, 345-336 a.C.; 30 mm./30 g.

            También la moneda fuerte (de oro) sufrió transformaciones. La más importante ocurrió al crearse a mediados del s. XVI el “real de a ocho” español, una moneda de plata grande y pesada (con más de 27 gramos de peso), equivalente a medio escudo de oro de tan solo 1,69 gramos (Figura 8). Este tipo monetario inspirado en el Thaler alemán, se convirtió en una moneda universal que llegó a circular por todo el Planeta, llegando a ser una moneda de curso legal en los Estados Unidos hasta 1857.


Figura 8.- Moneda de ocho reales de plata de gran tamaño (a) y su equivalente en oro, una pequeña moneda de medio escudo (b).

Mientras en la Edad Media, la moneda de poco valor se acuñó en vellón bajo, con una proporción de plata inferior al 50%, en la Edad Moderna se fabricó en cobre o bronce, a veces con una pequeña proporción de plata. Ya en la Edad Moderna, Suiza fue pionera en la emisión de monedas con aleaciones de plata, cobre y níquel en 1850, y en 1881 utilizó por vez primera níquel en estado puro para monedas de poco valor (Figura 9c). La aleación conocida como cuproníquel ha sido muy utilizada hasta la actualidad, y está presente por ejemplo en las monedas de uno y dos euros, o en los Estados Unidos donde desde 1866 hasta el presente, las monedas de cinco centavos se han acuñado con una mezcla de cobre (75%) y níquel (25%). En un principio, se escogió este metal (níquel) ante la carencia de oro y plata producida por la guerra de secesión, pero tras la guerra civil, su éxito fue total, de forma que el término “nickel” se convirtió en sinónimo de “moneda de cinco centavos”.

            La eliminación de los metales preciosos en las monedas, convirtiéndolas en “monedas fiduciarias”, es decir cuyo valor está refrendado únicamente por el Estado emisor, y no por el valor intrínseco del metal contenido en ellas, es un fenómeno relativamente reciente (aunque con precedentes en la Edad Antigua(9)). Por ejemplo en España la última emisión de pesetas en plata es la de 1933, que fue sustituida en 1937 por latón, mientras en Estados Unidos la desaparición de la plata en las monedas de 10 y 25 céntimos de dólar en 1965 es mucho más reciente. En la fabricación de monedas de escaso valor se han utilizado ocasionalmente otros metales como el aluminio, utilizado por vez primera en 1907 en los protectorados de África oriental y Uganda (Figura 9d), el hierro e incluso el zinc o el plomo, unas veces en estado puro y otras en aleaciones.



Figura 9.- Primeras monedas acuñadas en cuproníquel, a: tetradracma de Agatocles de Bactria (190-180 a.C.); b: tetradracma de Eutidemo II (180-170 a.C.); c: primera moneda acuñada en 1881 con níquel puro; d: primera moneda acuñada en aluminio para África oriental y Uganda en 1907.

Como curiosidad, al emitirse los divisores del euro, se hicieron dos grupos, por un lado las monedas de cincuenta, veinte y diez céntimos, fabricadas en cobre amarillo (una aleación del 89% de cobre con un 5% de aluminio y zinc y un 1% de estaño, denominada “oro nórdico”), y un segundo grupo que integra las monedas de cinco, dos y un céntimo elaboradas en hierro (acero) recubierto de una fina capa de cobre rojizo. Mientras las primeras monedas conservan su color dorado, las de menor valor se van oscureciendo con el tiempo al oxidarse el cobre superficial, de forma que se transmite una característica medieval, que distinguía a las monedas de mayor valor (denominadas “blancas”), de las de valores más bajos (monedas “negras” o “prietas”) (Figura 10).


Figura 10.- Las monedas de céntimos euro “blancas” (de 50, 20 y 10 cts.) y “negras” (de 5, 2 y 1 ct.), y detalle del corte de una moneda de 5 céntimos.


III.- La Postmoneda.

            Hasta comienzos del siglo veinte, generalmente la moneda estaba respaldada por los metales preciosos (principalmente el oro), de forma que un banco o un estado podía emitir tantos billetes (que en realidad eran “vales” intercambiables por su valor en oro por el estado), como reservas almacenadas contara de dicho metal noble. A partir de 1971, los Estados Unidos abandonaron el patrón oro, y por lo tanto el valor del dólar pasó a sostenerse exclusivamente en la confianza otorgada por sus poseedores.

            En cualquier caso, el objeto que simboliza el valor, ya sea de oro, plata, cobre o papel, aunque sea fiduciario (esto es no tenga el valor del material con el que está elaborado, sino que su valor dependa del que le es asignado por la autoridad emisora), en realidad es tangible, es decir pueden reconocerse, verse y tocarse con las manos. Sin embargo esta situación comenzó a cambiar con la aparición de la tarjeta de crédito en 1958. A pesar de que ya se habían hecho varios intentos para introducir este nuevo sistema de pago, el problema parecía sin solución: como los consumidores en general rechazaban este sistema, los comerciantes también se negaban a aceptar las tarjetas utilizadas por poca gente. Para salir de este círculo vicioso, el Banco de América seleccionó la ciudad de Fresno en California, donde la mitad de la población utilizaba los servicios bancarios, y en septiembre de 1958 envió a cada uno de sus 60.000 habitantes una tarjeta de crédito. El éxito de la operación fue inmediato y rápidamente este novedoso medio de pago se propagó, primero en los Estados Unidos y después en todo el mundo(10).

            Actualmente (2018) hay países como Suecia donde solamente el 1% de las transacciones se realizan con billetes y monedas en efectivo, mientras esta cifra asciende a cerca del 7% en los Estados Unidos y en la Unión Europea. Algunas previsiones auguran la desaparición total del dinero en efectivo hacia el 2030, cuando finalmente será sustituido por las tarjetas de crédito y las aplicaciones de los móviles. Este será el inicio de la Era de la “postmoneda”, donde se introduce un nuevo elemento, la intangibilidad. La confianza en los objetos tangibles, fiduciarios o no, se transvasa hacia elementos intangibles (información) almacenados en circuitos o discos duros. Una segunda novedad es la aparición de un tipo monetario competidor del “oficial” o “legal”, el denominado “dinero virtual” (aunque en su mayoría la moneda oficial también lo es en sentido amplio), cuyo representante más conocido es el “bitcoin”.

En el año 2014 la Autoridad Bancaria Europea definía la “moneda virtual” como  una representación digital de valor, que no es emitido por un banco central o una autoridad pública, ni necesariamente conectada a un dinero fiduciario, pero es aceptado por personas naturales o jurídicas como medio de pago y puede ser transferido, almacenado o intercambiado electrónicamente (Figura 11).


Figura 11.- “Bitcoins” y tarjetas.

                La criptomoneda o moneda virtual más conocida es el “bitcoin” (BitcoinSign.svg), creado a comienzos del año 2009 por una persona o grupo de personas bajo el seudónimo de “Satoshi Nakamoto”. A diferencia de la moneda convencional, no está respaldada por ningún gobierno ni autoridad bancaria y es de carácter especulativo. A fecha de hoy sigue discutiéndose sobre su viabilidad a medio y largo plazo, pero lo cierto es que en el momento actual existen casi 17 millones de bitcoins en circulación con un valor total equivalente a 195.000 millones de dólares (una cifra equivalente o superior al PIB de países como Kuwait, Nueva Zelanda, Rumanía o la república Checa), lo que supone aproximadamente el 41% del total de las 1.527 criptomonedas diferentes que actualmente circulan en el Planeta. (https://coinmarketcap.com/)

            Se pueden coleccionar “premonedas”, se pueden coleccionar monedas, e incluso diferentes tarjetas de crédito y débito (dentro del campo de la “exonumia”), ¿pero cómo se podrían coleccionar criptomonedas?  Recientemente (2016) se ha comercializado un curioso tipo de “bitcoin”, bautizado como “Satori coin” (Figura 12c) que consiste en una ficha de plástico, cuyo aspecto recuerda el de una ficha de casino,  que lleva adherida una pegatina holográfica; al desprenderla, revela un código QR que da acceso a 0,001 bitcoins (Figura 12d), de esta forma la moneda virtual e invisible se convierte en seudo-tangible.


Figura 12.- Criptomonedas “seudo-tangibles”; a: Casascius; b: Denarium; c y d: Satori.

            En fechas anteriores ya se habían realizado experimentos parecidos, Mike Caldwell creó en el 2011 los primeros bictoins impresos en una ficha con el nombre de “casascius”, pero su distribución cesó en noviembre del 2013 por orden de la Red de Control de Delitos Financieros de Estados Unidos (Figura 12a). Otro Bitcoin físico es del “denarium” con sede en Finlandia (Figura 12b), en este caso la base es un disco de latón y en un papel protegido por un holograma figura una clave privada de 30 caracteres que da acceso a los bitcoins(11). 

            En sus orígenes la “premoneda” surgió como un elemento de estructuración social, eran objetos íntimamente ligados a la esfera espiritual y religiosa de los pueblos que la utilizaban. Incluso en algunos casos, como las monedas “ndap” de la isla Rossel en Papúa-Nueva Guinea, habían sido fabricadas por los mismos dioses, según recoge la tradición local(12), hasta en la época clásica la moneda llegó a tener un componente sagrado(13) (sacra moneta), que desapareció para convertirse en una poderosa herramienta al servicio primero de reyes y tiranos, y después del capitalismo.
  
            No está claro cuál será el futuro a medio o largo plazo de criptomonedas como el “bitcoin”, pero a pesar de los intentos de las autoridades monetarias por regularlas o hacerlas desaparecer, al haberse convertido en un elemento útil a determinados sectores, se extinguirá cuando también desaparezcan los “paraísos fiscales”, lo cual y habida cuenta de los intereses de algunos poderosos grupos opacos de la sociedad, es un hecho poco probable, al menos a corto o medio plazo. Pueden ocurrir, y el fácil prever que ocurra, que en algún momento explote la actual “burbuja” en este novedoso mercado especulativo de criptomonedas, y que queden fuertemente depreciadas, pero es difícil que desaparezcan totalmente por este motivo.

            Por otra parte, el sistema actual de almacenamiento y transferencia del dinero, basado fundamentalmente en la información contenida en discos duros de ordenadores, resulta especialmente vulnerable, tanto a fenómenos naturales (como posibles tormentas electromagnéticas generadas por explosiones de supernovas, colisiones de agujeros negros o tormentas solares de gran intensidad), como a causas de origen antrópico (virus informáticos).

Notas:

(1)  En la lengua española los conceptos de “moneda” y “dinero” en ocasiones se solapan. Por ejemplo la primera definición que da la RAE para el término dinero señala: “Moneda corriente” mientras que la segunda definición dada para moneda indica: “Dinero, caudal” (los términos “premoneda” y “postmoneda” no están recogidos en el diccionario de la RAE). Consideraremos el término “dinero” como más genérico (elementos utilizados como moneda en sentido amplio, p. ej. “dinero del mar” = conjunto de elementos utilizados como moneda elaborados a partir de animales de origen marino, como conchas, caparazones de tortugas marinas, dientes de delfines o cachalotes...), mientras que reservaremos la denominación de moneda o premoneda para aquellos elementos de uso monetario que presentan unas características específicas e inconfundibles y que reciben un nombre propio en la zona donde son utilizados.

(2)  Los hallazgos más antiguos de conchas utilizadas como adornos o amuletos se han encontrado en los yacimientos de las cuevas de Skhul y Oued Djebbana en Israel y Argelia, localidades que en esa época estaban situadas a 20 y 190 Km. respectivamente de la costa, se trata de conchas perforadas artificialmente del gasterópodo Nassarius gibbosulus con una antigüedad cercana a los 100.000 años. Algo más recientes los hallazgos de la Cueva Blombos (Sudáfrica) se remontan al 75.000 a.C., en pleno Paleolítico (Henschilwood, C. et al., 2004. Middle Stone Age Shell Beads from South Africa. Science 304(5669)), y permanentemente se va ampliando el registro de este tipo de materiales utilizados como adorno en África y en el cercano Oriente durante el Paleolítico medio.
 
(3) En 2018 se han datado unas conchas marinas perforadas de los lamelibranquios Acanthocardia tuberculata y Glycymeris insubrica, halladas en la cueva de Los Aviones en Cartagena  y publicadas en 2010 (Zilhao et al.) con una antigüedad superior a los 115.000 años, utilizadas como ornamento por Neanderthales, mucho antes de que nuestra especie Homo sapiens llegara a la Península Ibérica.

(4) El primer objeto reconocido como moneda es el “bei” formado por una ristra de conchas de caurí unidas por un cordón, mencionado desde finales de la dinastía Shang (s. XII a.C.) y durante la dinastía Zhou (c. 1.121-771 a.C.). En las inscripciones que aparecen en huesos oraculares o caparazones de tortuga, así como en grabados de vasijas de bronce de la época Shang (ca. 1.700-1.100 a-C.) y Zhou (ca. 1.121-256 a.C.), se mencionan regularmente ''regalos de conchas'', ''acumulaciones de conchas en tesoros”, ''uso de conchas'' o ''recompensas en ristras de conchas”. La función de estos caurís no se limitó sólo a recompensar acciones meritorias, sino que se extendió como medida del valor y se utilizó para el pago de servicios. (Thierry, F., 2011. Origine e sviluppo del sistema monetario cinese tradizionales. Riv. Ital. di Numismatica e Scienze affini, 112, pp. 57-104).

(5) Aparte de los trabajos clásicos (Quiggin, A.H., 1949: A survey of Primitive Money. Methuen & Co. G.B.: 344 pp. + 32 lám.; Einzing, P. 1949: Primitive money in its ethnological, historical and economic aspects. Ed. Eyre & Spottiwoode. London: 517 pp.), otros más recientes (como: Opitz, Ch. J., 2000, An ethnographic study of the traditional money. First Impr. Print. Ocala Fl.: 411 pp.; Leonard, R.D., 2010, Curious Currency. Whitman Publ. Atlanta, 152 pp., y Opitz, Ch. 2011, Odd & Curious and Traditional Money. Ocala Fl.: 843 pp.), muestran la variedad y diversidad de objetos utilizados como monedas a lo largo de la Historia en todo el Planeta.

(6)  En el s. XIX muchos maestros y maestras de zonas rurales de Navarra recibían su sueldo en “robos de trigo” (Figura 4a), y en fechas mucho más recientes (septiembre de 1998), los 8.000 maestros de la República de Altái en Rusia recibieron como salario mensual 15 botellas de vodka cada uno (Leonard, 2010, p. 42).

(7)  La premoneda siguió existiendo, pero de forma cada vez más residual. Por ejemplo las mercancías (especialmente esclavos) adquiridas en África por los europeos desde el s. XV hasta bien avanzado el XIX, solían ser abonadas en “premoneda”, especialmente conchas de caurís (Monetaria moneta y M. annulus) y manillas de latón, ante el rechazo de los nativos a aceptar monedas de oro y plata. También en algunas zonas de América del Norte se utilizaron conchas de “wampum” y pieles como moneda hasta comienzos del s. XX (Figura 3).

(8) Existe incluso un emperador romano (probablemente un usurpador) llamado Silbinaco y que es conocido tan sólo por una moneda emitida a su nombre, y cuya existencia no ha quedado reflejada en ninguna otra fuente escrita.

(9) El caso más curioso de presencia del níquel en monedas antiguas se da en el reino de Bactria (actual norte de Afganistán, sur de Uzbekistán y Tayikistán), donde los  reyes greco-bactrianos Pantaleón, Agatocles (190-180 a.C.) y Eutidemo II (180-170 a.C.), emitieron las primeras monedas de cupro-níquel, una tecnología de aleación solo conocida por China en esa época (Figuras 9a y b). El níquel utilizado probablemente provenía de las minas persas de arsénico y níquel.                                                                             

(10) En España la tarjeta de crédito se introdujo en 1971, tras producirse el año anterior una asociación entre el Banco de Bilbao y el Banco de América (Bank Americard), y años más tarde, en 1985 apareció por vez primera la tarjeta de débito en nuestro país.

(11) No hay que confundir estas criptomonedas con la infinidad de “medallitas” o tokens  acuñados, a veces con diseños muy artísticos, en los que se especifica el valor en “bitcoins”, pero sin que realmente la pieza contenga ningún valor en esa moneda.
           
(12) San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.

(13) La misma palabra “moneda” deriva de la diosa protectora Juno Moneta, junto a cuyo templo en el Capitolio romano, se acuñaban los denarios, de forma que muy pronto la palabra “moneta” pasó a tener el significado que damos hoy a la moneda




jueves, 1 de marzo de 2018

Representaciones de "Bilbos" en una medalla italiana del siglo XVI.


Representaciones de “Bilbos” en una medalla italiana del siglo XVI. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 59(1112) (Octubre 2003): pp. 42-43.

Miguel Ibáñez Artica.

Durante el pasado mes de julio (del 2003), tuvo lugar en Bruselas una importante subasta de medallas en la prestigiosa firma numismática Elsen (subasta nº 75). Entre varias piezas renacentistas ofertadas cabe destacar una medalla (lote nº 1541) que reúne las siguientes características:

Anverso: Leyenda: ANDREAS DORIA PP. Busto del almirante mirando a dcha. Detrás un tridente y bajo el busto un delfín. Reverso: retrato del grabador Leone Leoni rodeado de bilbos; detrás del cuello una galera.


Figura 1.- Anverso y reverso de la medalla ofrecida por el artista Leoni Leone a su protector, Andrea Doria.

La medalla presenta un especial interés por varios aspectos, en primer lugar es uno de los pocos casos donde el busto del autor de la obra aparece representado en ella. Leoni Leone fue un singular personaje, nacido en 1509 en Menaggio, trabajó en Venecia, Padua y Urbino, instalándose finalmente en Roma donde trabajó fabricando medallas y monedas para el Papa Pablo III. (Figura 2). De carácter muy violento (Benvenuto Cellini le acusó de envenenador) en 1540 fue condenado a galeras por herir al orfebre papal Pellegrino di Leuti. El almirante genovés Andrea Doria intervino ante el Pontífice y finalmente fue liberado. Tras este episodio (que no fue el único de este tipo en la vida de este controvertido personaje), Leoni se refugió en Génova donde realizó esta medalla de agradecimiento. La composición de la misma se inspira en los denarios republicanos de Pompeyo, con tridente y delfín. La leyenda PP  (Pater Patriae) indica el gusto por las monedas de la antigüedad clásica.


Figura 2.- Doble florín de oro de Pablo III realizado por el escultor Leoni Leone.

Leone Leoni también labró medallas para el emperador Carlos V, para su hijo Felipe II y para María de Austria, entre otros importantes personajes de la época. Su hijo Pompeyo Leoni siguió los pasos de su padre y fue el autor del grupo de 27 estatuas de bronce, finalizadas en 1582, del altar del Monasterio del Escorial.

Un segundo aspecto de interés que podemos encontrar en esta medalla es la representación en ella de los “bilbos”, denominación que recibían unos peculiares grilletes formados por una barra de hierro, donde se deslizan dos semicírculos de hierro en cuyo interior se colocaban las manos del preso que queda así inmovilizado.

El nombre que recibe este instrumento deriva del hecho de que desde la Edad Media se fabricaban en Vizcaya, distribuyéndose por todo el mundo desde el puerto de Bilbao, y fueron muy populares ya sea para inmovilizar prisioneros (se utilizaron en La Bastilla y en la Torre de Londres se conserva un ejemplar, supuestamente tomado tras el naufragio de la Escuadra Invencible), como en el transporte de esclavos africanos al continente americano. En el Museo Naval donostiarra se conserva un ejemplar procedente de la costa africana, utilizado en su día para el transporte de esclavos.

Los “bilboes” o “bilbos” son frecuentemente citados en las obras literarias de la época. Por ejemplo Shakespeare los pone en boca de Hamlet (Acto 5, escena 2ª), o aparecen reseñados en el capítulo 34 de la novela “El pionero” de J. F. Cooper (1789-1851).


Figura 3.- Grabado satírico británico del s. XVIII (publicado en mayo de 1792) donde se representan los “bilboes” apresando a tres personajes. La crítica política de esta ilustración se refiere a la coalición de North, ministro del interior, con el radical James Fox, y contra Edmund Burke, considerado como el padre del liberalismo conservador británico, corrompidos y presos del dinero que les ofrece un diablo. En primer plano, “bilboes” utilizados en el tráfico de esclavos (Costa de Marfil, s. XVIII-XIX).

Existen otras palabras relacionadas con este término, por ejemplo el juego del “bilboquet” muy popular en Francia, consiste en un palito que lleva unida una bola mediante un cordón, de forma que la diversión consiste en colocar la bola apoyada en el palo. Su nombre deriva del “bilboe” (también había que colocar las muñecas del preso sobre la barra de hierro).

Una vez más, las imágenes representadas, -en este caso en una medalla- nos ilustran gráficamente acerca de una serie de acontecimientos, en este caso relacionados con la vida privada del artista que la grabó, que tuvieron lugar hace varios siglos.

Adenda:

            Los “bilbos” también aparecen representados en un jetón de los Países Bajos (Figura 4) acuñado en 1583 en Dordrecht (Holanda), donde se representa a la provincia, que se ha liberado de los grilletes (bilbos) que aparecen en el suelo, frente al Príncipe de Orange, líder de la rebelión contra España.


Figura 4.- Jetón de los Países Bajos donde aparecen representados los “bilbos”.