viernes, 15 de julio de 2016

Las monedas de la Isla Rossel (Papúa-Nueva Guinea).

Las monedas de la Isla Rossel (Papúa-Nueva Guinea). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 66(1183) (Marzo, 2010): pp. 42-43.

Miguel Ibáñez Artica.

            Dos años después de que el antropólogo Bronislaw Malinowski publicara su impactante obra “Los argonautas del Pacífico” en 1922 (1), Wallace Armstrong dio a conocer una curiosa forma de economía monetaria en la isla de Rossel, situada muy cerca de la zona estudiada por Malinowski. Mientras en las Trobriand los “souvala” y “mwali” (las principales monedas-concha) se utilizaban como monedas ceremoniales, en Rossel existía un sofisticado y complejo sistema monetario, con dos familias completamente diferentes de monedas. En primer lugar las “ndap”, formadas por fragmentos redondeados y pulidos de conchas del género Spondylus, con una coloración rojiza, naranja o amarillenta, y que presentan un pequeño orificio cerca del extremo más agudo (Figura 1 parte superior). Dentro de esta familia de monedas existían 22 categorías diferentes, y cada una de las monedas de los ocho tipos más valiosos, fabricadas por los dioses según la mitología local, tenía su propio nombre individual y era reconocida por todos.


Figura 1.- En la parte superior dos valiosas monedas “ndap”, en la inferior una “ke”.

            El segundo tipo monetario, de aspecto muy diferente era el “ke” del que existían 16 tipos  diferentes, dependiendo su importancia en la clasificación del tamaño de las piezas que integran la moneda (entre 8 y 40 mm.). La moneda está formada por diez pequeños discos elaborados con la concha del molusco de la especie Chama pacifica unidos en hilera (Figura2), y  tienen menos valor que las “ndap”.  


Figura 2.- Diferentes partes de la moneda “ke” (según Liep, 2007, p. 195)

            La publicación de los descubrimientos de Armstrong en revistas de antropología y economía (2), junto con los espectaculares hallazgos de Malinowski, contribuyeron en buena medida a cambiar la percepción que tenían los antropólogos occidentales, y la mayoría de la gente, acerca de los “pueblos primitivos”, poseedores de una estructura social, y en este caso económica, mucho más compleja de lo que hasta la fecha se consideraba.

            Ha pasado casi un siglo desde que se realizaron estos hallazgos, y podríamos suponer que estos originales sistemas monetarios han desaparecido hace tiempo, engullidos por la moneda económica occidental, que surgida en Asia Menor en el siglo VIII a.C. se ha expandido a todos los rincones del Planeta, fagocitando otros tipos de monedas locales de uso más restringido. Pero todavía en la actualidad encontramos muchas de estas monedas tradicionales vivas en algunos lugares (Figura 3).


Figura 3.-  Billete de 5 kinas donde aparecen algunas monedas tradicionales en uso:
            a.- Moka-Kina de los montes de Highland.
            b.- Talipún de la zona del río Sepik.
            c.- Manum de Nueva Irlanda.
d.- Ke de la isla de Rossel, dibujado a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby.

En septiembre del pasado año (2009), la universidad de Aarhus (Dinamarca) editó una importante publicación (Figura 3), que recoge el fruto de más de tres décadas de trabajo del profesor John Liep en la isla Rossel, y con mínimas variaciones con lo observado hace un siglo por Armstrong, este original sistema monetario sigue todavía vivo y vigente (3).


Figura 4.- Portada del libro del Dr. Liep sobre las monedas de la Isla Rossel, mostrando la entrega de valiosas monedas “ndap”, collares de conchas y hachas de piedra en una ceremonia funeraria.

            En la actualidad existen 20 tipos de “ndap” y 14 de “ke”, los cuatro niveles superiores han dejado de ser utilizados como moneda pasando a la categoría de objetos valiosos intransferibles. La explicación a este fenómeno es que dichas monedas se utilizaban exclusivamente para resarcir a los parientes de aquellas personas que habían sido objeto de canibalismo, al eliminarse esta ancestral costumbre, el uso de dichas monedas ha perdido su sentido. Aun así cada una de ellas tiene su propio nombre y siguen siendo objetos de extraordinario valor que se heredan de padres a hijos. Las cinco categorías siguientes de monedas ndap se utilizan excepcionalmente en pagos muy importantes, mientras las once restantes circulan habitualmente en intercambios rituales o comerciales (Figura 4).  La clasificación de las monedas “ke” es complementaria a la anterior, y salvo las del primer tipo, correspondiente a ejemplares muy antiguos, utilizados también en su día como resarcimiento a los familiares de víctimas de canibalismo, las restantes son utilizados en pagos e intercambios cotidianos.

            No solo se utilizan estos dos tipos de monedas concha, también presentan la misma finalidad otros objetos como las hachas de piedra, espátulas ceremoniales y collares de conchas, estos collares son exportados a las vecinas islas Trobriand donde se convierten en monedas del Kula. Con la parte más gruesa de la concha de la especie Chama pacifica, se fabrican los discos que componen el soulava (una de las monedas del Kula de las islas Trobriand), mientras que las partes más delgadas de la concha sirven para la fabricación de la moneda local, el “ke”.


Figura 5.- Transacción  en una fiesta del cerdo donde se utilizan monedas ndap y ke.

            Actualmente (Figura 5) se utilizan en la isla Rossel cuatro tipos monetarios, las monedas ndap, las ke, los útiles como hachas, espátulas y collares, y el dinero normal (billetes de banco en kinas, moneda oficial de Papua-Nueva Guinea). Los cuatro tipos de intercambios donde se utilizan dichas monedas son las dotes matrimoniales (dinero de la novia), las fiestas del cerdo, la adquisición de casas o canoas y los intercambios mortuorios en funerales. Mientras las monedas ndap circulan en todos estos ámbitos de intercambio, las ke están ausentes en los funerales, y los billetes de moneda moderna son utilizados (muchas veces junto con los otros tipos de moneda) en las fiestas del cerdo y en la adquisición de bienes.

Notas:

(1)  Donde se describe la compleja ceremonia del “anillo del Kula” de las islas Trobriand (Papúa-Nueva Guinea), en la que se intercambian “mwali” y “soulava”, valiosas “monedas-concha”.

(2)  Armstrong, W.E., 1924. Shel’-Money from Rossel Island, Papua. MAN 24: pp. 161-162; Armstrong, W.E., 1924. Rossel Island Money: A Unique Monetary System. The Economic Journal 34(135): pp. 423-429.

(3) Liep, J., 2009. A Papuan Plutocracy. Ranked Exchange on Rossel Island. Aarhus Univ. Press Dinamarca: 376 pp.  





viernes, 1 de julio de 2016

Dos casos de depredación entre animales marinos en las antiguas acuñaciones griegas (Cumas y Accragas).

Dos casos de depredación entre animales marinos en las antiguas acuñaciones griegas (Cumas y Acragas). Artículo publicado en “Abissalia” 1 (1987, ISSN 0214-0268) pp. 21-22.

Miguel Ibáñez Artica.

            Las representaciones faunísticas son particularmente abundantes en la iconografía griega, donde alcanzan una gran perfección; y es en las primitivas acuñaciones donde aparecen gran cantidad de animales, tanto imaginarios (tritones, serpientes marinas…) como reales, y dentro de estas últimos, tanto marinos como terrestres.

            Con respecto a la fauna marina que aparece en las primitivas monedas griegas son varios los animales que encontramos representados (mejillón, concha de peregrino, murícidos, sepias, pulpos, camarones, cangrejos y peces) (Ibáñez, 1982 (1987)).

            Aunque podemos encontrar varias especies animales representadas en una misma moneda, es más raro encontrarlos relacionados entre sí, y esto es lo que ocurre en las dos monedas que presentamos.

            La primera es una estátera eubéa de plata de 8,4 gramos de peso (Robinson, 1971) en cuyo anverso figura la diosa Atenea con casco corintio y la leyenda KUN AION, y en el reverso un cangrejo sujetando a un mejillón en actitud de comérselo (Figura 1).


Figura 1.- Estátera de Cumas, c. 480 a.C.

            La ciudad de Cumas, situada en la costa de Campania en la Italia Meridional (Magna Grecia) fue una primitiva factoría griega desde el siglo X a.C., y es donde según la tradición, llegó Eneas tras el desastre de la guerra de Troya.

            Es sin embargo en el siglo octavo antes de nuestra Era cuando, colonizada por los Eubeos, alcanza su máxima prosperidad.

            Las primeras monedas fueron acuñadas hacia el año 490 a.C. por Aristodemo Malacos (“el afeminado”) quien apoyó a los romanos contra los etruscos que querían restablecer la dinastía de los Tarquinos en Roma. Hacia el 458 Aristodemo es depuesto por la Aristocracia de la ciudad que apoya al tirano Hierón de Siracusa en su lucha contra los Etruscos.

            La victoria en el 474 de Hierón, libra a los habitantes de Cumas de la amenaza etrusca, pero otros pueblos vecinos se ciernen sobre la ciudad que finalmente es capturada por los Samnitas en el año 423 a.C.

            En las monedas acuñadas por esta ciudad figura en el anverso una cara femenina, identificada con la ninfa Cumas (Babelon, 1907) o con Sibila (Poole, 1873), o bien con la diosa Atenea con casco corintio (más raramente el casco sólo o una cabeza de león).

            En el reverso figura un mejillón (Mytilus galloprovincialis), a veces acompañado de otras representaciones (ratón, arco, punta de lanza, grano de trigo, delfines, serpiente marina…).

            El mejillón, animal que caracteriza las monedas de Cumas, fue sin duda una importante fuente económica en la ciudad y debía de ser importante la producción de este molusco (¿tal vez cultivado?) en los lagos salinos próximos a la ciudad (Fusaro, Licola, Lucrina).

            La moneda aquí representada fue acuñada hacia el año 480 a.C. y resulta extraña, ya que normalmente la figura que acompaña al mejillón es de menor tamaño y en este caso se trata de una representación donde ambos animales están relacionados (el cangrejo sujeta al mejillón con sus pinzas. ¿Pudo deberse esta escena a una plaga de cangrejos que asolaron los ricos bancos de mejillón? ¿Se trata de alguna alusión indirecta a los turbulentos acontecimientos que se produjeron durante la deposición de Aristodemo o la amenaza que vivió la ciudad proveniente de sus vecinos Etruscos?

            Tal vez nunca sabremos la respuesta, pero sí parece claro que tal representación, aislada en el contexto numismático, no debió ser casual.


            La segunda moneda representada es un Hemilitron de bronce de 22 gramos de peso acuñado en la ciudad siciliana de Acragas (Agrigento) entre el 425 y el 406 a.V.

            La ciudad de Acragas en el sur de la Isla fue colonizada hacia el 528 a.C. por los Dorios venidos de Gela y Rodas que seguían las rutas “minóicas” tradicionales (Bayet, 1930).

            Falaris, cruel tirano de Acragas (565-549) embelleció la ciudad construyendo un famoso templo dedicado a Zeus; precisamente el águila que figura en los anversos de las monedas acuñadas en Acragas representa al dios Zeus Atabyros de los Rodios. Este águila a veces lleva una liebre entre sus garras (la liebre aparece en las monedas de la vecina ciudad de Messana) o como en el presente caso un atún (símbolo utilizado frecuentemente por los fenicios, precisamente es abundante en las ciudades ibéricas de Gades, Sexi y Abdera).

            El cangrejo hace alusión al nombre de la ciudad, y si bien parece corresponder a  la especie fluvial Pomaton fluviatile (Delorme & Roux, 1987), abundante en los ríos Hypsas (Drago) y Acragas (San Biasio) que se unen cerca de la ciudad, posteriormente la figura degenera y en unos casos se parece al cangrejo de mar Pachygrapsus marmoratus, mientras en otros adopta formas difíciles de identificar.

            La moneda (Figura 2) presenta el reverso rodeado de seis glóbulos o puntos (indicadores del valor de seis uncias), un caracol marino y un pulpo, encima el cangrejo que lleva en su pinza izquierda un “gusano” (posiblemente poliqueto) interpretado por varios autores como una “angula” (Poole, 1876, Sear, 1978).



Figura 2.- Hemilitron de Akragas, 425-406 a.C.

            En este caso no cabe pensar en una interpretación oculta y la representación que se nos ofrece es una simple y sencilla depredación.

            Hemos visto como en las acuñaciones griegas, y más concretamente del sur de Italia y Sicilia, encontramos casos excepcionales donde se ven acciones depredadoras en animales marinos (cangrejo-mejillón en Cumas y cangrejo-poliqueto en Acragas). Estas representaciones de depredación son frecuentes en animales terrestres (león-toro, águila-liebre…) y presentan un contenido simbólico. En el presente caso la figura que aparece en la moneda de Cumas podría tener un cierto significado.

Bibliografía:

Babelon, E. (1907). Traité des Monnaies Grecques et Romaines (2e part, T.1): 1670 pp.
Bayet, J. (1930). La Sicile Greque. Les Belles Letres: 56 pp.
Delorme, J. & Ch. Roux (1987). Guide illustré de la Faune aquatique dans l’art Grec. A.P.D.C.A.: 175 pp.
Ibáñez, M. (1982(1987)). La fauna marina en las antiguas acuñaciones griegas. III Simposio Ibérico de Estudios del Bentos Marino, Pontevedra 4-8 octubre 1982: pp. 43-50.
Poole, R.S. (1873). A catalogue of the Greek coins in the British Museum: Italy: 432 pp.
Poole, R.S. (1876). Ibid: Sicily: 292 pp.
Robinson, E.S.G. (1971). A catalogue of the Calouste Gulbenkian collection of Greek Coins. F.C. Gulbenkian: 136 pp.

Sear, D.R. (1978). Greek Coins and their values (V.I: Europe). R. Stockwell Ltd.: 317 pp.

miércoles, 15 de junio de 2016

La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones griegas.

La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones griegas. Artículo publicado en: Actas del III Simposio Ibérico de estudios del Bentos Marino (II). Pontevedra, 4-7 octubre 1982 (Cuad. Marisq. Publ. Téc. 11: pp. 43-50. 1987).

Miguel Ibáñez Artica.




Summary: The Marine Benthic Fauna in the Old Greek Coinage. Amongst the motives that appear in old greek coin, several that refer to benthic marine animals appear. In many occasions these animals can be considered al the town’s symbol (mussel in Kyme, crab in Akragas, etc.).

Resumen:  Entre los motivos que figuran en las antiguas monedas griegas, aparecen varios que hacen referencia a animales bentónicos marinos. En muchas ocasiones estos animales pueden considerarse como el símbolo de la ciudad (el mejillón en Cumé o el cangrejo en Acragas, etc.)

            Los diferentes tipos de dibujos que aparecen en las monedas antiguas de Grecia ofrecen una gran diversidad. Entre los siglos VII y II antes de nuestra Era se calcula que acuñaron monedas cerca de 1400 ciudades y 500 jefes de estado, como resultado de la diversificación y creación de nuevas colonias más o menos independientes que por medio de emisiones monetarias pretendieron reafirmar su autonomía e individualidad. Así, de algunas ciudades solamente tenemos noticias de su existencia (a veces efímera) a través de los registros numismáticos.

            Los tipos o motivos son muy variados, muchas veces religiosos o heráldicos (de la nobleza ateniense del siglo VI a.C.) o que representan las riquezas económicas de la ciudad y su entorno.

            Así pues, abordaremos en forma resumida los principales tipos de animales bentónicos que aparecen en las monedas de Grecia antigua y su zona de influencia.

1.- Mejillón (Mytilus galloprovincialis).

            Las acuñaciones donde aparece la figura del mejillón pertenecen a Kymai (= Cumas) en Campania, colonia cálcida fundada en el 750 a.C. y a la que la tradición considera la colonia griega más antigua de Italia. Hacia el 490 a.C. (período arcaico) aparecen las primera monedas con la figura del mejillón, si bien las acuñaciones más variadas (Figuras 1-7) se realizan entre el 480 y el 423 a.C. En el 423 a.C. la ciudad fue capturada por los samnitas.

            El mismo motivo aparece en una moneda de Allife (población en el interior de Campania), datada entre el 400 y el 350 a.C.

            También encontramos esta figura en época más tardía (hacia el 306 a.C.) en monedas de Grinion (Eólida, en el Asia Menor).

            Este detalle resulta interesante, ya que aporta una nueva prueba de la participación eólida en la fundación de Cumas en Italia (en Eólida existe otra ciudad llamada Cumes) y tras su destrucción y pasados más de 100 años reaparece la figura del mejillón en Asia Menor.

2.- Concha de peregrino (Pecten jacobeus).

            La representación numismática más antigua aparece en Quicicos (Misia, Asia Menor, a orillas del Mármara) entre el 600 y el 550 a.C.

            Este motivo aparece frecuentemente en Calabria, concretamente en Taras (Tarentum), colonia espartana fundada en el 708 a.C. y ocupada por Roma en el 272 antes de nuestra Era.

            Las acuñaciones más antiguas de esta ciudad donde se representa este animal se remontan al 510-500 a.C., en general aparece en el anverso o reverso de la moneda como figura acompañante y en pequeño tamaño. En las acuñaciones tardías en bronce, aparece en el anverso como figura principal, como en la Figura 8 de Graxa que data del 200 a.C.; La Figura 9 representa un sextante romano de Venusia (la ciudad fue capturada y colonizada por Roma en el 292 a.C.), y la Figura 10 corresponde a Taras y fue acuñada entre el 300 y el 228 a.C.

            También aparece la concha de peregrino en acuñaciones de Himera (Sicilia) entre el 520 y 493 a.C., y en Siracusa (Sicilia) entre el 357 y 344 a.C.

            En España también encontramos este motivo en época tardía en las monedas ibéricas de la ceca Arse-Sagunto entre el 150 y 94 a.C., y en cuadrantes de Augusto de la misma población (Figuras 11 y 12).


Figura 1.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-2; S-288.
Figura 2.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Óbolo. Ag. MBC 1-17.
Figura 3.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Óbolo. Ag. MBC 1-18; S-291.
Figura 4.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-4.
Figura 5.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-8.
Figura 6.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-9.
Figura 7.- Cumas, Campania, Italia, 480-423 a.C., Didracma. Ag. MBC 1-10; S-290.
Figura 8.- Graxa, Calabria, Italia, 200 a.C., ½ semis (?). B. MBC 1 (p. 222)-8; S-602.
Figura 9.- Venusia, Apulia, Italia, s. III a.C., Sextante. B. BMC 1-9.
Figura 10.- Taras, Calabria, Italia, 300-228 a.C., Medio semis (?). B. BMC-479; S-608.
Figura 11.- Arsé-Sagunto, España, 130-80 a.C., Semis. B. AB-289.
Figura 12.- Arsé-Sagunto, España, 130-80 a.C., Cuadrante. B. AB-290.
Figura 13.- Segesta, Sicilia, 415-409 a.C., Dracma. Ag. MBC 2-35.


3.- Gasterópodos.

            Aparecen figuras de caracoles en Panormos (Sicilia) entre el 415 y 405 a.C. y entre el 405 y 380 a.C. (Figura 13), así como un Murex en Leucas (Acarnania) entre el 500 y el 430 a.C., y en Acragas (Sicilia) entre el 425 y 406 (Figura 27)

            El caracol suele figurar frecuentemente en pequeño tamaño acompañando a la figura principal en muchas acuñaciones griegas y romanas, y probablemente representa en estos casos un símbolo de la emisión monetaria.

4.- Sepia (Sepia officinalis).

            Eesta interesante y original representación aparece en Coresia (Ceos, frente a la costa de Ática) entre el 500 y 480 a.C. (Figura 14) y entre el 480 y 460 a.C. (Figura 15).

5.- Pulpo (Octopus vulgaris).

            El pulpo ha sido un importante motivo decorativo en la cultura micénica y las representaciones de este animal en la cerámica alcanzan su máximo esplendor en el Heládico reciente etapa B (entre 1300 y 1200 a.C.) en Micenas, con variadas formas que se van esquematizando y estilizando progresivamente hasta convertirse en motivos geométricos.

            Las acuñaciones más antiguas con la figura de este animal corresponden a Chipre en el siglo VI a.C.; también aparece este motivo en Eretria, ciudad de Eubea destruida por los persas en el 490 a.C. (Figura 16) y unas acuñaciones muy similares en Dicaia (Macedonia) entre el 475 y el 450 (Figura 18). (Posiblemente tras la destrucción de Eretria, algún maestro acuñador pasó a Dicaia donde introdujo este tipo de moneda).

            Aparecen también pulpos en ciudades de Sicilia como Mesana (entre el 430 y 390 a,C.) y Siracusa (entre el 475 y 450 a.C.) y en Italia en Populonia (Etruria) en los siglos IV y III a.C. (Figura 17)

6.- Camarón (Palaemon sp.).

            El camarón aparece en acuñaciones púnicas de Solus (Sicilia) en el siglo V antes de nuestra Era y también en Catana (Sicilia) entre el 413 y 404 a.C. (Figura 20).

7.- Cangrejos (Carcinus sp. y Pachygrapsus sp.).

            En el siglo V a.C. aparecen unas curiosas monedas de bronce en forma característica con la figura de un cangrejo (Figura 21) o de una pinza (Figura 19) en Acragas (= Agrigento, Sicilia), ciudad que adquirió gran importancia en el siglo V a.C.; saqueada por lo los cartagineses en el 406 a.C., la ciudad fue sometida a Roma en el 210 a.C.



Figura 14.- Coresia, Keos, I. Cicladas, 500-480 a.C., Estátera. Ag. MBC 9-48; S-3051.
Figura 15.- Coresia, Keos, I. Cicladas, 500-480 a.C., Estátera. Ag. MBC 9-49; S-3082.
Figura 16.- Eretria, Eubea, Grecia central, 510-490 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 8-21; S-1821.
Figura 17.- Populonia, Etruria, Italia, s. IV-III a.C., Didracma. Ag. MBC 1-4.
Figura 18.- Dicaia, Macedonia, N. Grecia, 475-450 a.C., Didracma. Ag. S-1403.
Figura 19.- Acragas, Sicilia, s. V a.C., Uncia. B. MBC 1 (p. 24)-6; S-1021.
Figura 20.- Catana, Sicilia, 413-404 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2-34.
Figura 21.- Acragas, Sicilia, s. V a.C., Trias. B. MBC 1 (p. 24)-3; S-1020.
Figura 22.- Acragas, Sicilia, 472-420 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2-38; S-741.
Figura 23.- Acragas, Sicilia, 510- 472 a.C., Didracma. Ag. MBC 2-4; S-708.
Figura 24.- Acragas, Sicilia, 413-406 a.C., Dracma. Ag. MBC 2-62.
Figura 25.- Motia, Sicilia cartaginesa, 405-397 a.C., Didracma. Ag. MBC 2 (p.244)-8; S-870.
Figura 26.- Motia, Sicilia cartaginesa, 405-397 a.C., Tetradracma. Ag. MBC 2 (p.243)-2; S-868.


            En esta ciudad se acuñaron tetradracmas, didracmas, dracmas y hemidracmas con la figura del cangrejo desde el año 510 hasta el 287 a.C. También en Himera, Eryx, y Motya (Sicilia cartaginesa) se acuña frecuentemente este tipo (Figuras 25 y 26), cuyo arte va degenerando y en ocasiones las protuberancias del caparazón  se convierten en un rostro humano (Figura 24).

            La figura representada suele corresponder a Carcinus sp. o más probablemente al cangrejo dulceacuícola Potamus fluviatilis, con rasgos más o menos reales (normalmente las acuñaciones más antiguas presentan mayor fidelidad y en las posteriores el arte va degenerando progresivamente por imitación), pero en un didracma de Acragas del período arcaico (510-472 a.C.) el crustáceo representado es Pachygrapsus sp. (Figura 23).

            Hay que señalar también una curiosa e interesante acuñación en bronce de la misma ciudad datada entre el 425 y 406 a.C., donde además de una caracola y un pulpo, aparece un cangrejo devorando un poliqueto (Figura 27).

            También son numerosas las representaciones de esta figura en la isla de Cos (Asia Menor) entre el 480 y el 190 a.C.

8.- Peces.

            En cuanto a la fauna ictiológica (a excepción de las especies pelágicas como los túnidos) cabe destacar una interesante moneda romana consular, probablemente del siglo I antes de nuestra Era y atribuida a Cayi Proculeyo, amigo de Augusto, donde aparece una raya. Estas acuñaciones pertenecen a la isla de Corcira (Grecia) (1).

Ya en el Mar Negro encontramos el esturión en una acuñación en bronce del siglo IV a.C. en Panticapea (Tracia) (Figura 29).    .

La figura más llamativa corresponde a una escorpena (Scorpaena sp.) que aparece en un tetradracma de Acragas datado entre el 420 y 413 a.C., donde esta figura va acompañada de un cangrejo, un caracol y una concha de peregrino (Figura 28). Es curioso señalar cómo en este caso, en una sola moneda, aparecen representadas cuatro especies de animales bentónicos diferentes.


Figura 27.- Acragas, Sicilia, 425-406 a.C., Hemilitron. B. MBC 2-86; S-1022.
Figura 28.- Acragas, Sicilia, 420-413 a.C.,Tetradracma. Ag. MBC 2-59; S-747.
Figura 29.- Pantikapaion, Tracia, N. Grecia, s.IV a.C. (?). B. MBC 3-20; S-1700.
Figura 30.- Corcira, Illiria, s. I a.C., Semis. B. C 135-1.


Conclusiones:

            Como conclusiones podemos señalar que en la numismática helénica, tan variada en motivos, las especies marinas bentónicas se encuentran bien representadas y en muchos casos son exclusivas de algunas ciudades como la sepia en Coresia o el mejillón en Cumas, o bien aparecen en varias ciudades (pulpo y cangrejo).

            En general, el mayor número de acuñaciones con motivos de animales bentónicos lo encontramos en Sicilia y en Italia, lo cual se corresponde con las representaciones de figuras realistas relacionadas con el mundo marino en la cerámica, que tiene su máximo esplendor en la Italia meridional (Apulia, Campania y Lucania) en los siglos IV y III antes de nuestra Era, tras la ruina y declive de los talleres de Atenas a partir del año 404 a.C.

            Es importante señalar el carácter totémico original de estas representaciones animalísticas que en una fase posterior se divinizan (Sepia = Apolo, etc.).


Figura 31.- Distribución geográfica de las principales acuñaciones griegas con motivos de animales marinos bentónicos.


ABREVIATURAS:

Ag: Plata
B: Bronce o cobre.
AB: Álvarez Burgos, F., (1979). Catálogo general de la Moneda Hispánica. J. Vico, Madrid, 248 pp.
C: Cohen, H. (1875). Descripción general de las monedas de la República Romana. Cayón, Madrid, 1976, 357 pp.
MBC: A Catalogue of the greek coins in the British Museum:
                V. 1: Italy, Londres 1873.
                V. 2: Sicily, Londres, 1876.
                V. 3: Thrace, Londres, 1877.
                V. 8: Central Greece, Londres, 1884.
                V. 9: Crete and the Aegean Islands, Londres 1886.
S: Sears, D. (1978, 1979), Greek coins and their values. V. I: Europe. Seaby Publ. 1978, London, 316 pp. V. II: Asia and North Africa. Seaby Publ. 1979, London, 446 pp.



(1)   Sobre estas emisiones, un artículo reciente: Amela, L., 2012. La curiosa emisión de C. Proculeyo en Cefalonia. Omni 5: pp. 44-49.
          





miércoles, 1 de junio de 2016

Monedas de sal.

Monedas de sal. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 69(1222) (Octubre, 2013): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.

La sal común, cloruro sódico, es un compuesto imprescindible en la alimentación animal. A escala planetaria es muy abundante, ya que las aguas de los océanos contienen unos cincuenta trillones de toneladas, y por este motivo no suele escasear en lugares situados cerca de la costa. Pero no ocurre lo mismo en localidades ubicadas en el interior de los continentes donde dicha sustancia se convierte en un preciado elemento, escaso e  indispensable para la supervivencia (Figura 1). Actualmente la rapidez de los medios de transporte minimiza el problema, pero hasta hace poco tiempo largas caravanas de camellos o mulos se encargaban de trasportar la valiosa sal a distancias de cientos de kilómetros, y durante la Edad Media, e incluso en tiempos posteriores, los reyes o las administraciones públicas controlaban en régimen de monopolio su explotación y comercio, cobrando por ello pingües beneficios en forma de tasas, lo mismo que ocurre actualmente con el tabaco y el alcohol.


Figura 1.- Recolector de sal en Senegal (http://ethnosal.uaic.ro/importance.html)

Aristóteles menciona la sal como un elemento común de intercambio, y su empleo como moneda se remonta a la antigüedad clásica. Una parte de lo que recibían como paga los legionarios romanos, se abonaba en sal, elemento muy valioso en la época, no solo por su importancia en la dieta, sino porque resultaba imprescindible para conservar durante algún tiempo los alimentos perecederos como el pescado y la carne. De esta utilización, ha llegado hasta nosotros la palabra “salario” -derivada del término “sal”-, como significado del pago realizado a cambio de un trabajo.

Marco Polo(1), señala en su libro de viajes que en el Tíbet se empleaban monedas de sal, e incluso describe pormenorizadamente su proceso de fabricación:

Libro II, CXVIII. Donde se habla de la provincia de Gaindú.

            “””En esta provincia tienen la moneda que voy a deciros. Sabed que tienen el oro en barras, que pesan en Saggi, y que evalúan al peso; se sirven para ello de fuertes sumas porque no tienen moneda acuñada. En cuanto a la calderilla, os hablaré de cómo es. Toman agua salada, la hacen hervir en un barreño, y, cuando ha hervido una hora, se espesa como pasta; entonces la meten en el molde y hacen panes parecidos a una hogaza de dos dinares, plana por debajo y redonda por arriba, de tal tamaño que puede pesar una media libra. Cuando están hechas, las ponen sobre piedras muy calientes junto al fuego, donde se secan y se ponen duras. Sobre esta especie de moneda ponen el sello del señor, y nadie puede hacerlo más que los oficiales del Señor. Algunos panes son de una libra, otros de media libra, otros de más, otros de menos, según su grosor y su peso en saggi. Ochenta sales semejantes valen un saggio de oro fino. Esa es su calderilla. Pero con esta moneda los mercaderes van en busca de las gentes que viven en las montañas salvajes, poco frecuentadas, y obtienen un saggio de oro por sesenta, cincuenta o incluso cuarenta de estas monedas de sal, según que las gentes del país estén en lugar más o menos salvaje, alejados de las ciudades y de las gentes civilizadas; como no pueden vender su oro o sus demás cosas, como el almizcle y todo lo demás, cada vez que quisieren, porque no tienen a quien vendérselo, lo ceden a buen precio; porque encuentran oro en los lagos y ríos como hemos dicho. Entonces van los mercaderes por esas montañas y localidades del Tebet donde se utiliza moneda de sal de la misma manera, y hacen grandes ganancias y beneficios, porque estas gentes ponen sal de esa en sus comidas, y también compran lo que necesitan. Pero en las ciudades utilizan casi únicamente fragmentos de esa moneda en sus alimentos, y gastan las monedas enteras.”””

            Tradicionalmente en muchas regiones del continente africano las monedas más utilizadas, además de las conchas de caurís, han sido el hierro, la sal y las telas de rafia. Podemos diferenciar dos tipos de monedas de sal que difieren tanto en su aspecto como en su origen y proceso de fabricación. Por una parte, en lugares con clima tropical alejados de la costa, la sal obtenida de las cenizas de algunas plantas o extraída de suelos salinizados, se disuelve en agua, y se purifica y concentra mediante laboriosos procesos. Este tipo de barras de sal suelen ser cilíndricas y se protegen con hojas secas o mimbre (Figura 2).


Figura 2.- Lingotes de sal utilizados en África. En la parte superior una barra protegida en su funda procedente del Congo (comienzos del siglo XX). En la parte inferior  recipiente cilíndrico elaborado con tiras de caña de bambú destinado a contener un cilindro de sal utilizado como moneda en Sierra Leona.

            Otro formato frecuente en las monedas de sal es el de placas rectangulares, en este caso la sal proviene de yacimientos minerales situados en zonas desérticas. El comerciante y viajero musulmán Ibn Batuta ya mencionaba el uso de este tipo de barras de sal como moneda al sur de Timbuktu en el siglo XIV, y posteriormente también las cita el misionero portugués Francisco Álvarez que permaneció en la antigua Abisinia entre 1520 y 1526.  Hasta bien avanzado el siglo veinte, se han utilizado los lingotes de sal denominados “amoli” en Malí, Etiopía y algunas zonas de Nigeria. Estas barras de forma rectangular, se protegen con tiras vegetales o de piel de camello y en ocasiones llevan un asa para facilitar su transporte (Figura 3).


Figura 3.- Barras rectangulares de “amoli” de Malí y Etiopía.

            Aparte de su función monetaria, estos bloques de sal llegado el momento pueden utilizarse para la alimentación humana o de animales. Sin embargo esto no siempre es así, entre el pueblo Baruya de Nueva Guinea, se utiliza una moneda de sal laboriosamente fabricada a partir de cenizas origen vegetal(2). Los nativos cuentan con talleres especializados y en ellos procesan las cenizas de una especie de gramínea gigante (Coix gigantea o “lágrimas de Job”) cuyas hojas alcanzan un metro de longitud y que se cultiva con este fin, obteniendo de sus cenizas una sal rica en potasio que no puede ser consumida en cantidad pues resultaría tóxica, estando restringido su consumo a las ceremonias rituales.

Con esta sal se preparan barras de tres tamaños, que reciben también nombres diferentes, (Figura 4) y que se utilizan como moneda de uso interno para pagos o regalos ceremoniales, o externo, para comerciar con tribus vecinas. El proceso de fabricación está fuertemente ritualizado y mientras dura su trabajo, el especialista no puede poner los pies en su hogar y tiene prohibido mantener relaciones sexuales con mujeres. En este caso, tal como ocurría con las monedas africanas de este tipo, las monedas de sal de los Baruya tienen forma cilíndrica y van protegidas con una funda elaborada con hojas secas.



Figura 4.- Monedas de sal. Papua-Nueva Guinea.

Notas:

         (1)   Aportaciones numismáticas en la obra de Marco Polo III: Monedas de sal, de pieles y tarjas. Eco Filatélico y Numismático (Octubre, 2008), 64(1167): 46-47.

(2)  Godelier, M., 1969. La “monnaie de sel” des Baruya de Nouvelle-Guinée. L’Homme, 9(2): 5-37.