El cincuentín navarro de 1652. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58
(1097) (Mayo, 2002): pp. 44-45.
Miguel Ibáñez Artica
Recientemente (en 2002) ha sido puesto a la
venta en la casa “Numismatica Ars Classica” de Zurich (Suiza) un cincuentín
navarro, por este motivo merece la pena realizar algún comentario sobre esta
singular y rara moneda.
Las mayoría de las emisiones navarras en
plata de Felipe IV se realizaron en 1651 y 1652, a partir de las monedas faltas
de peso de ocho y cuatro reales de Perú, retiradas de la circulación a finales
de 1650 (Archivo General de Navarra. Sección de Moneda, pesos y medidas, Legajo
1º, carpeta 15).
Las emisiones de 1651, 1652 y 1653 llevaban
la leyenda “Castelle et Navarre”, lo cual provocó una encendida protesta de las
Cortes del Reino de Navarra, que solicitaron la supresión del término
“Castilla” en las leyenda monetales, así como que figurase tan sólo “Navarre
Rex” en las monedas acuñadas en Pamplona (Nov.
Recopilacion (1735) Lib. V, tít. VI, Ley XII). Las protestas fueron tenidas
en cuenta, y se recogieron posteriormente en las emisiones de 1658 y 1659,
donde ya no aparece ninguna alusión al reino de Castilla. De hecho, en las
monedas de oro (ocho escudos) y plata (cincuentín) de 1652 ya aparece la nueva
leyenda “Navarre Rex”, y el cuño de la pieza de ocho reales de 1653 con la
leyenda antigua, que se conserva en el Museo de Navarra, se encuentra sin usar,
no conociéndose ninguna moneda con esta fecha. Posiblemente a pesar de estar ya
el cuño preparado (probablemente los correspondientes a los años 1651, 1652 y
1653 se fabricaron a la vez, a finales de 1650 o en 1651), no se llegó a
utilizar, al modificarse la leyenda de las monedas durante el año 1652. Por el
contrario durante 1652 siguieron acuñándose con la leyenda antigua (Castelle et
Navarre) monedas de medio, uno, dos y cuatro reales de plata.
En algún momento indeterminado del año 1652
se acuñan en Navarra las monedas más espectaculares de toda su historia, las
piezas de ocho y cuatro escudos de oro,
y la de cincuenta reales de plata o cincuentín. Si bien las dos primeras
no llevan año de emisión, y no se ha encontrado de momento ninguna referencia
documental al año de su fabricación, bien podemos situarlas en torno a esta
época.
Con respecto al cincuentín, el ejemplar
ofertado recientemente en Suiza es el mismo que se vendió el 30 de abril de
1981 en una subasta de la madrileña casa Numinter, y en el catálogo de la firma
helvética (nº 22 de marzo del 2002), se aportan interesantes datos sobre la
composición metalográfica del cincuentín navarro, que presenta una pureza en
plata de más del 95%. Con respecto al método utilizado para la fabricación de
esta singular pieza, se ha sugerido repetidamente que dada la imposibilidad de
disponer en la ceca de Pamplona de una técnica que permitiera la acuñación de
estas grandes monedas (técnica que existía en la casa de moneda de Segovia
donde se emitieron la mayor parte de cincuentines) la fabricación del mismo se
hizo por fundición, utilizando como moldes los cuños. Sin embargo, en el
cincuentín que se conserva en las colecciones del Museo de Navarra, y que
proviene del antiguo monetario de la Catedral de Pamplona, se observan claras
señales de “repintado” es decir de doble acuñación. Por lo que podemos suponer
que estas piezas en realidad se acuñaron, sobre cospeles fabricados por
fundición y probablemente fuertemente recalentados para aumentar su
maleabilidad y facilitar así su acuñación.
Tal como se puede observar en la pieza
conservada en el Museo de Navarra, con posterioridad a la acuñación, las letras
fueron retocadas manualmente con el fin de conseguir una estilización y una
mejor presentación, retoque que no se hizo en la moneda puesta a la venta
recientemente.
Desconocemos por completo las circunstancias
y número de piezas fabricadas en Pamplona del singular cincuentín navarro, es
de suponer que este tipo de monedas en la práctica no llegaron a circular como
moneda, sino que fueron utilizadas para obsequios a personajes importantes,
cumpliendo una función más medallística que numismática, si bien se trata de
verdaderas monedas, cuando menos desde la perspectiva teórica. Hay que suponer
por tanto una corta emisión, y un tratamiento artesanal e individualizado para
cada una de las piezas fabricadas.
Artículo
original:



No hay comentarios:
Publicar un comentario