miércoles, 1 de abril de 2026

El cincuentín navarro de 1652

 

El cincuentín navarro de 1652. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58 (1097) (Mayo, 2002): pp. 44-45.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

Recientemente (en 2002) ha sido puesto a la venta en la casa “Numismatica Ars Classica” de Zurich (Suiza) un cincuentín navarro, por este motivo merece la pena realizar algún comentario sobre esta singular y rara moneda.

Las mayoría de las emisiones navarras en plata de Felipe IV se realizaron en 1651 y 1652, a partir de las monedas faltas de peso de ocho y cuatro reales de Perú, retiradas de la circulación a finales de 1650  (Archivo General de Navarra. Sección de Moneda, pesos y medidas, Legajo 1º, carpeta 15).

Las emisiones de 1651, 1652 y 1653 llevaban la leyenda “Castelle et Navarre”, lo cual provocó una encendida protesta de las Cortes del Reino de Navarra, que solicitaron la supresión del término “Castilla” en las leyenda monetales, así como que figurase tan sólo “Navarre Rex” en las monedas acuñadas en Pamplona (Nov. Recopilacion (1735) Lib. V, tít. VI, Ley XII). Las protestas fueron tenidas en cuenta, y se recogieron posteriormente en las emisiones de 1658 y 1659, donde ya no aparece ninguna alusión al reino de Castilla. De hecho, en las monedas de oro (ocho escudos) y plata (cincuentín) de 1652 ya aparece la nueva leyenda “Navarre Rex”, y el cuño de la pieza de ocho reales de 1653 con la leyenda antigua, que se conserva en el Museo de Navarra, se encuentra sin usar, no conociéndose ninguna moneda con esta fecha. Posiblemente a pesar de estar ya el cuño preparado (probablemente los correspondientes a los años 1651, 1652 y 1653 se fabricaron a la vez, a finales de 1650 o en 1651), no se llegó a utilizar, al modificarse la leyenda de las monedas durante el año 1652. Por el contrario durante 1652 siguieron acuñándose con la leyenda antigua (Castelle et Navarre) monedas de medio, uno, dos y cuatro reales de plata.

Figura 1.- Cincuentín navarro conservado en el Museo de Navarra.

 

En algún momento indeterminado del año 1652 se acuñan en Navarra las monedas más espectaculares de toda su historia, las piezas de ocho y cuatro escudos de oro,  y la de cincuenta reales de plata o cincuentín. Si bien las dos primeras no llevan año de emisión, y no se ha encontrado de momento ninguna referencia documental al año de su fabricación, bien podemos situarlas en torno a esta época.

Con respecto al cincuentín, el ejemplar ofertado recientemente en Suiza es el mismo que se vendió el 30 de abril de 1981 en una subasta de la madrileña casa Numinter, y en el catálogo de la firma helvética (nº 22 de marzo del 2002), se aportan interesantes datos sobre la composición metalográfica del cincuentín navarro, que presenta una pureza en plata de más del 95%. Con respecto al método utilizado para la fabricación de esta singular pieza, se ha sugerido repetidamente que dada la imposibilidad de disponer en la ceca de Pamplona de una técnica que permitiera la acuñación de estas grandes monedas (técnica que existía en la casa de moneda de Segovia donde se emitieron la mayor parte de cincuentines) la fabricación del mismo se hizo por fundición, utilizando como moldes los cuños. Sin embargo, en el cincuentín que se conserva en las colecciones del Museo de Navarra, y que proviene del antiguo monetario de la Catedral de Pamplona, se observan claras señales de “repintado” es decir de doble acuñación. Por lo que podemos suponer que estas piezas en realidad se acuñaron, sobre cospeles fabricados por fundición y probablemente fuertemente recalentados para aumentar su maleabilidad y facilitar así su acuñación.

Figura 2.- Cuño de anverso del cincuentín, conservado en el Museo de Navarra.

 

Tal como se puede observar en la pieza conservada en el Museo de Navarra, con posterioridad a la acuñación, las letras fueron retocadas manualmente con el fin de conseguir una estilización y una mejor presentación, retoque que no se hizo en la moneda puesta a la venta recientemente.

Desconocemos por completo las circunstancias y número de piezas fabricadas en Pamplona del singular cincuentín navarro, es de suponer que este tipo de monedas en la práctica no llegaron a circular como moneda, sino que fueron utilizadas para obsequios a personajes importantes, cumpliendo una función más medallística que numismática, si bien se trata de verdaderas monedas, cuando menos desde la perspectiva teórica. Hay que suponer por tanto una corta emisión, y un tratamiento artesanal e individualizado para cada una de las piezas fabricadas.

 

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