El dinero del Anillo del Kula. Artículo
publicado en: Eco Filatélico y Numismático 82
(1357) (Enero, 2026): pp. 44-47.
Actualmente
la percepción que tenemos del dinero, ya sea físico o virtual, es el de un
conjunto de monedas o billetes, que en nuestro caso oscila entre la diminuta
moneda de un céntimo hasta el billete de 500 euros (resulta curioso pensar que
un solo billete de 500 euros equivale a 115 Kg de moneditas de un céntimo), y
con respecto a sus principales funciones, lo consideramos como unidad de
cuenta, medio de pago generalizado y depósito de valor. Además, al pensar en
una moneda la imaginamos como un objeto metálico, aplanado y redondo, que lleva
acuñado su valor y el nombre de la autoridad emisora.
Sin
embargo entre las denominadas “monedas tradicionales” las definiciones y los
usos no son exactamente los mismos. Por una parte estas “monedas” o premonedas
pueden ser de muy diversa naturaleza (pueden estar fabricadas con conchas,
dientes, plumas, metales, tejidos, sal, etc...) siendo de uso generalizado en
algunos casos (como la moneda moderna convencional), pero otras veces
presentando una utilización restringida a determinados pagos o compensaciones
(dinero de sangre y dinero de la novia), o a intercambios ceremoniales como es
el caso de las “monedas” utilizadas todavía en la actualidad en las lejanas
islas del Pacífico, en lo que se conoce como el “Anillo del Kula”.
Figura 1.- a: Ubicación de las
Islas Tobriand; b: El “anillo del Kula”.
El
antropólogo de origen polaco Bronislaw Malinowski, durante su estancia en las
islas Tobriand, al oriente de la costa de la isla de Nueva Guinea (Fig. 1a), descubrió un curioso y
singular sistema de relaciones comerciales entre los habitantes de esta remota
región del planeta: "El comercio Kula consiste en una serie de expediciones periódicas al
extranjero, que unen a los varios grupos de islas, y anualmente traen grandes
cantidades de vaygu'a y de comercio subsidiario de un distrito a otro. El
comercio se utiliza y se agota, pero los vaygu’a –los brazaletes y los
collares– dan vueltas y vueltas en el anillo"(1).
Estos
intercambios ceremoniales son realizados por dieciocho comunidades distintas de
la región Massim que pueblan las diferentes islas, y cada año los participantes
recorren por mar cientos de kilómetros en canoas lujosamente decoradas con
conchas, para intercambiar con sus vecinos dos tipos de elementos, los collares
denominados “soulava” o “bagi”, y los
brazaletes llamados “mwali”. Resulta sorprendente que cien años después de
que Malinowski describiera pormenorizadamente la ceremonia del Kula en su libro
“Los argonautas del Pacífico”, publicado en 1922, hoy en día todavía siga en
vigor este original sistema de intercambios (Fig. 2).
Figura
2.- a:
La ceremonia del Kula según Malinowski (1922); b: Las monedas del Kula
en la actualidad (2024).
Para
explicar este “anillo del Kula”, podemos hacer un sencillo esquema (Fig. 3), que comienza cuando un
habitante de la isla “A”, recibe un brazalete (“mwali”) de un habitante de la
isla “B”, y lo transfiere a otro de la isla “C”, quien a su vez lo trasporta de
nuevo a la isla “B”. Simultáneamente, el habitante de la isla “A”, que ha
recibido un collar (“soulava”) procedente de la isla “C”, lo entrega a un
habitante de la isla “B” quien lo devuelve a otra persona de la isla “C”,
completando el ciclo de circulación de estos objetos, los collares (“soulava”)
en el sentido de las agujas del reloj, y los brazaletes (“mwali”) en sentido
inverso.
Figura
3.-
Esquema básico de la circulación de las “monedas” del Kula.
Imaginemos
la complejidad del sistema si tenemos en cuenta que estos intercambios se
realizan entre decenas de islas (Fig. 1b). En todas ellas y en todos los poblados un
pequeño número de hombres forma parte del mismo, es decir reciben los objetos
(collares y brazaletes), los retienen en su poder durante un corto espacio de
tiempo y los ponen nuevamente en circulación. Aunque la mayoría de las personas
que participan en la ceremonia del Kula tienen tan solo dos socios, uno con
quien intercambian “soulava” por “mwali”, y otro con quien realizan el
intercambio inverso (Fig. 5b),
algunos personajes importantes pueden disponer de varios, lo que les
proporciona un elevado status social (Fig.
5c). Hay que tener en cuenta que las personas pueden ser poseedoras de las
monedas del Kula (soulavas y mwalis), pero salvo algunas excepciones no son
propietarias de las mismas, y tienen la obligación moral de ponerlas en
circulación al cabo de cierto tiempo, traspasándolas a sus vecinos de otras
islas.
En
definitiva los colgantes y brazaletes, con formas características, pueden
compararse en cuanto a su función con las antiguas teseras de hospitalidad
hispanas, son instrumentos que vertebran las relaciones sociales entre
diferentes comunidades(2), en este caso entre pequeñas islas
aisladas y esparcidas por cientos o miles de kilómetros cuadrados de océano.
Acompañando
a los dos elementos principales del Kula, los colgantes (soulava) y brazaletes
(mwali), circulan otra serie de elementos secundarios más o menos valiosos,
como el caso del “doga”, un collar fabricado con discos rojos de Chama sp. y terminado en un colmillo
curvo de cerdo (Fig. 4f y f’), espátulas (“kena”), pequeñas
figuras de cerdos talladas en madera, proas de canoas finamente talladas
(“sakusaku”), hachas de piedra (“beku” o “kukumali”), discos de conchas rojas
(“kaloma” o “koso”) etc...
Las
ceremonias de entrega o recepción de estos objetos vienen acompañadas de
intercambios económicos comerciales de distintos tipos de mercancías (pescados,
productos vegetales...), y este original sistema ha conseguido integrar desde
hace mucho tiempo a distintas comunidades muy alejadas a través de rutas
marítimas de cientos o miles de kilómetros, posiblemente herederas relictas de
un sistema mucho más extenso que estuvo vigente entre los años 1600 y 500 antes
de nuestra Era, el denominado “complejo Lapita”, una cultura se extendió entre
Papúa-Nueva Guinea y el archipiélago Bismark hasta Nueva Caledonia y las islas
Samoa y Tonga en el Pacífico occidental.
Figura
4.-
Monedas del Kula.
Diferentes
tipos de Soulava (a, a’, b, b’ y c); Sello postal con una
representación de Soulava (a”); Ejemplares de Mwali (d, d’
y e,
e’); Sello postal con una representación de Mwali (e”); Doga (f)
y su representación en un sello postal (f’).
Las monedas del Kula.
El Mwali es un brazalete constituido por un anillo
central de concha blanca formada por la parte basal recortada de Conus
leopardus, rodeado de varias piezas de Ovula ovulum (Figs. 4d y 4e),
mientras que el “Soulava” es un complejo collar
realizado con conchas de color
rojo (Figs. 4a, b y c), elaboradas
a partir de las especies Chama croceata o Ch. pacifica.
Mientras los brazaletes circulan de Oeste a Este en
sentido opuesto al de las agujas del reloj, los collares lo hacen en sentido
contrario (Fig. 1b), y un brazalete
nunca puede ser intercambiado por otro brazalete, ni un collar por otro collar.
Un brazalete (mwali) será intercambiado en la ceremonia del Kula por un collar
de igual valor (soulava), o viceversa.
Una expresión simbólica del Kula es la del matrimonio entre los “mwali”, brazaletes, símbolos femeninos, con los “soulava”, collares, símbolos masculinos que tienden unos hacia los otros. Ocasionalmente estas monedas, sirven también para adquirir bienes, por ejemplo una canoa puede costar cinco “mwalis” o “soulavas”, y con una pieza pueden adquirirse varios cerdos o compensar una muerte.
Figura 5.- a: Exhibición pública
de “mwalis” y “soulavas”; b: Habitante de las Tobriand con un
“mwali” y un “soulava”; c: Personaje importante mostrando
varias “monedas” del Kula.
Hasta la primera mitad del siglo veinte, la
coloración de los “mwali” y “soulava” dependía fundamentalmente de la variedad
cromática de las conchas utilizadas, mientras los ejemplares posteriores llevan
incorporadas bolitas de plástico de vistosos colores rojos, azules y amarillos
(Figs 4d’ y e’).
Se ha discutido sobre la consideración de los objetos
utilizados en el Kula como monedas. En realidad podemos considerar que tanto el
“mwali” como el “soulava” constituyen “unidades de cuenta”, pero lo que miden
en realidad es el prestigio y reputación personal del donante, así pues pueden
considerarse dentro de la categoría de “special purpose money” (dinero para
fines especiales) definida por Polanyi (1968), y los objetos utilizados
(soulava y mwali), con formas características y bien definidas, como “monedas
de uso especial”.
Notas:
(1) Malinowski, 1920: 105.
(2) Tanto las teseras
prerromanas como las “monedas” del Kula constituyen elementos que estructuran
las relaciones intraespecíficas humanas, transformando la “hostilidad” en
“hospitalidad”, es decir inhibiendo la competencia y propiciando la cooperación,
que se traduce en un tejido de relaciones sociales y comerciales (Ibáñez, 2023:
179).
Bibliografía:
Campbell,
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Cambridge Univ. Press: pp. 229-248.
Damon, F.H., 1980, The Kula and generalised exchange:
considering some unconsidered aspects of the elementary structures on
kinship. Man, 15(2), pp. 267-292.
Damon, F.H., 2002, Kula valuables. The Problem of Value and
the Production of Names. L’Homme, n° 162: p.
107-136.
Ibáñez, M., 2023, Dinero
del mar. Objetos de uso monetario procedentes del medio marino.
Colección
Miscelánea Numismática n. 3: 218 pp.
Leach, J. & E. (Eds.), 1983, The Kula: new
perspectives on Massim exchange. Cambridge Univ. Press: 577
pp.
Malinowski, B., 1920, Kula; the circulating exchange
of valuables in the Archipelagoes of Eastern New Guinea. MAN 20,
pp. 97-105.
Malinowski, B., (1922)
1986. Los argonautas del Pacífico occidental. Ed. RBA: 515 pp.
Malnic,
J., 1998. Kula. Ed. Cowrie Books, Wahroonga Australia: 222 pp.
Polanyi, K. 1968, Primitive, archaic, and modern economies:
essays. Ed. G. Dalton. Garden City, N.Y.: Anchor Books: 346 pp.
Weiner, A., 1992, Kula:
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paradox of keepingwhile-giving. Berkeley Univ. Calif. Press., pp. 131-148.





