viernes, 31 de mayo de 2019

Moneda de necesidad acuñada en Navarra durante la guerra con Castilla (1429-1431).


Moneda de necesidad acuñada en Navarra durante la guerra con Castilla (1429-1431). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 129 (Junio 1998): pp. 37-52.

Miguel Ibáñez Artica

















Primera ley de acuñación de 1428, donde los reyes Juan y Blanca, ordenan la fabricación de gruesos, medios gruesos, cornados y carlines negros (A.G.N. Caj. 127 nº 5).

miércoles, 1 de mayo de 2019

La "Exonumia": otra forma de coleccionismo numismático.


La “Exonumia”: otra forma de coleccionismo numismático. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 74(1274) (Junio 2018): pp. 48-51.

Miguel Ibáñez Artica


            El término “exonumia” fue creado en 1960 por el numismático norteamericano Russell Rulau (1926-2012), bajo esta palabra se agrupan toda una serie de objetos con aspecto monetiforme, pero que no son verdaderas monedas  “sensu stricto”.


             Mientras la función económica de la moneda convencional es algo concreto y estandarizado, los objetos monetiformes, que en castellano denominamos genéricamente “fichas”, pueden presentar muy diversas funciones y usos. En algunos casos han servido como auténticas monedas en tiempos de escasez de numerario (Figura 1), como las denominadas “monedas de necesidad”, o bien han sido utilizadas a escala local por empresas, haciendas o cooperativas. En estos casos presentan una gran similitud funcional con las auténticas monedas, si bien la autoridad emisora no es el propiamente el estado, sino otro organismo subordinado como un municipio, la cámara de comercio regional, una empresa, una cooperativa de trabajadores, o bien se han fabricado para circular como moneda dentro de un recinto cerrado como una prisión, un  cuartel militar o un lazareto. Incluso se llegaron a acuñar estas pseudomonedas para ser utilizadas dentro de los getos judíos establecidos en Alemania y territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial. En ocasiones estas fichas fueron legitimadas por los gobiernos, es el caso por ejemplo de Guatemala, donde el 21 de noviembre de 1894 se emitía una ley regularizando las emisiones de la fichas para las haciendas, hasta que medio siglo más tarde, el 1 de diciembre de 1945 quedó prohibido su uso.


Figura 1.- “Tokens” comerciales ingleses, utilizados en los siglos XVII y XVIII ante la escasez de moneda de pequeño valor. Algunos de estos tokens llegaron a zonas distantes a su ciudad de emisión. Por ejemplo una pieza de la empresa cafetera “Morocco Head” de Middlesex, similar a la primera figura representada, apareció en las excavaciones arqueológicas de la iglesia de San Salvador de Guetaria en Guipúzcoa (ejemplar nº 1646, contexto SSC’96 Ctx. 176 (1462). Fase IV; 18 mm; 1,68 g.).

            Otra función de estos objetos, relacionada indirectamente con la moneda, la presentan los denominados “jetones”, piezas metálicas de aspecto monetiforme, utilizadas desde la Edad Media hasta el siglo XVIII para realizar las cuentas aritméticas sobre una mesa, antes de popularizarse en los cálculos matemáticos el álgebra y los números arábigos. En la Península Ibérica se utilizaron en el reino de Navarra por influencia francesa, llegándose a emitir piezas a nombre de los tesoreros del reino Michelet Desmares y Carcía López de Roncesvalles en el siglo XV (Figura 2). En tiempos del emperador Carlos V, a comienzos del s. XVI, estos objetos fueron introducidos en España desde los Países Bajos, castellanizando su nombre francés en el término “gitón”.


Figura 2.- Algunos “jetones” usados en la administración contable de Carlos III “el Noble” de Navarra.

            Otra función que pueden presentar estos estos objetos con aspecto de moneda, es el pre-pago de un servicio. Aquí podemos incluir las fichas telefónicas, de transporte público como autobuses, metro, etc. (Figura 3a), o las utilizadas en máquinas recreativas, parques de atracciones, espectáculos y exhibiciones, etc. En épocas de crisis han proliferado las fichas o jetones intercambiables por alimentos o comida en instituciones benéficas (Figura 3b). También pueden presentar otros fines como la propaganda política (Figura 3c), y dentro de este grupo podemos señalar aquellos que sirven para ridiculizar al adversario, los denominados “jetones satíricos” (Figura 3d), también encontramos fichas publicitarias o de promoción comercial (Figuras 3e y 3f), y conmemorativas de algún hecho relevante o de felicitación del nuevo año -en este caso se trataría más bien de pequeñas medallas-, o incluso los utilizados en burdeles o “brothel tokens” (Figura 3g).

            En diferentes épocas se han utilizado estas “fichas” o “tokens” como pasaporte para asistir a determinadas reuniones restringidas a determinados grupos de personas, como por ejemplo gremios profesionales (Figuras 3h y 3i) y confesionales, logias masónicas (Figura 3j) o grupos políticos. También pueden servir como “recibo” de haber realizado algún pago o tasa, en este grupo podemos incluir algunos jetones utilizados para poder acceder, previo pago, a ciudades o cruzar puentes en la Edad Media, o los curiosos “tokens de las barbas” rusos, que tenían que portar aquellas personas que querían conservar sus barbas, tras la prohibición de las mismas por parte del zar Pedro I a comienzos del s. XVIII (Figura 3k).


Figura 3.- Diferentes tipos de fichas, tokens y jetones.    

            En Francia, son muy populares los “jetones turísticos”, muchos de ellos emitidos por la Casa de la Moneda de París o parques de atracciones, acuarios y zoológicos. También se han puesto de moda recientemente los denominados “elongated coins” o monedas alargadas, que uno mismo puede acuñar en máquinas especiales utilizando como cospel una moneda de cinco céntimos (Figura 4). Esta variante de acuñación como suvenir, se utilizó por vez primera en la Exposición Universal de Chicago de 1893, coincidiendo con la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América (Figura 5a).


Figura 4.- Diferentes tipos de prensa manual para acuñar “monedas alargadas”.

Una curiosa variante de monedas modificadas o transformadas son los denominados “love tokens”, realizados a partir de monedas de curso legal en las que se inscriben a mano leyendas o dibujos con motivo de un nacimiento, de un compromiso matrimonial o también ante una separación forzosa (Figura 5b). En Estados Unidos son muy populares los “Hobo nickels” realizados a partir de las monedas de cinco céntimos de dólar que circularon entre 1913 y 1938, modificando el busto del indio que aparece en los anversos (Figura 5c), o los más curiosos y transgresores “Potty coins”, que transforman la figura de la libertad de las monedas de un dólar en una señora haciendo sus necesidades en un orinal (Figura 5d). También encontramos muchas monedas con contramarcas (las monedas reselladas por el estado, como los cobres españoles del siglo XVII, son consideradas como auténticas monedas), que van desde los “chops” utilizados por los banqueros chinos sobre las piezas españolas de ocho reales, hasta inscripciones de propaganda política o comercial.

Las fichas o tokens, además de ser acuñadas en metal, en ocasiones han sido fabricadas con otros materiales, como por ejemplo las “monedas” de madera norteamericanas, denominadas “wooden nickels”, que si bien en su origen, durante la recesión de los años treinta, tuvieron una función económica y monetaria, en la actualidad desempeñan un papel estrictamente publicitario y propagandístico (Figura 5e). También en China encontramos “monedas” y “tokens” de bambú, que comenzaron a producirse a finales del siglo XIX por parte de algunos bancos y agrupaciones de comerciantes. Tienen forma rectangular y alargada, a veces con un orificio en su extremo superior. Estas varillas presentan textos en relieve o dibujados con tinta (Figura 5f), y además de las que han sido utilizadas como monedas por determinados bancos, otras muchas son en realidad “fichas” o “tokens”, fabricados por diferentes tipos de comercios (restaurantes, servicios...).

Otro material utilizado ocasionalmente es la cerámica o porcelana, por ejemplo las colonias chinas establecidas en Indochina desde mediados del s. XVIII hasta el último cuarto del s. XIX utilizaron unas curiosas monedas de porcelana, emitidas por los dueños de las casas de juego (hongs) y por los comerciantes de Bangkok. Al parecer, en origen fueron fichas, que sustituyeron a las pequeñas monedas en las casas de juego, frecuentadas por la población china asentada en Siam, y comenzaron a fabricarse hacia 1760. Al poco tiempo se extendió su uso como moneda, si bien sólo tenían valor dentro de la jurisdicción del banquero que las emitía, aunque en ocasiones dos o tres banqueros se ponían de acuerdo, para que sus respectivas piezas pudieran circular en sus zonas de influencia (Figura 5g). También se emitieron monedas de necesidad de cerámica en Alemania tras la Primera Guerra Mundial (Figura 5h).
Una variante muy específica de estos objetos de apariencia monetiforme son los “calendarios moneda”, emitidos fundamentalmente en Gran Bretaña desde mediados del s.XVII (Figura 5i).
Figura 5.- Diferentes tipos de fichas, tokens y jetones.    

            Otra categoría importante dentro de estos objetos con aspecto de monedas son las fichas de juego. Probablemente ya en la Edad Media, los jetones utilizados para la contabilidad sirvieron ocasionalmente para este menester, pero es a partir del siglo XVIII cuando, tras el abandono de las fichas contables, al popularizarse el uso del álgebra, los fabricantes de jetones, como los asentados en la ciudad alemana de Nuremberg, sustituyeron las piezas fabricadas por otras cuyo destino era el de servir como fichas de juego, si bien al presentar en una primera fase una tipología similar, resulta a veces  difícil precisar la función real que tuvieron estas piezas. Así entramos en el siglo diecinueve donde se emiten fichas o jetones, que por sus motivos no dejan la menor duda de su finalidad, siendo muy explícitos a este respecto los emitidos en la Inglaterra Victoriana, así como los utilizados en casinos y casas de juego (Figura 6). En algunos casos estas fichas o tokens podrían considerarse también dentro del campo de la medallística, lo mismo que ocurre con algunas monedas conmemorativas o de colección emitidas actualmente en muchos países (incluido España).


Figura 6.- Fichas de juego.

            Sin agotar la temática (quedarían por comentar, los “irradiated dime” encapsulados americanos, los eróticos de fantasía, los “tokens de comunión” británicos, los sellos adheridos a fichas de metal o cartón, los “mereaux” religiosos y las “pellofas”, las fichas del mercado del Borne de Barcelona, los plomos monetiformes, que van desde los utilizados en las minas desde la Edad Antigua, hasta los “boy bishop”, las tesseras de la antigüedad…), como podemos ver el mundo de la “exonumia” constituye un complejo universo que presenta innumerables opciones al coleccionismo numismático, en muchos casos a unos precios muy asequibles y aunque en Europa los estudios referidos a estas “fichas”, “jetones” o “tokens”, son relativamente escasos en relación con las publicaciones dedicadas a la numismática convencional (monedas y circulación monetaria en las Edades Antigua, Media, Moderna y Contemporánea), en América y Oceanía constituyen una importante rama de la investigación numismática, contando con numerosas asociaciones y publicaciones especializadas en el tema.

            Al igual que las monedas, e incluso a veces de forma mucho más explícita, estas fichas, tokens o jetones nos transmiten una historia, unas veces dramática e incluso trágica (fichas de las haciendas sudamericanas del s. XIX a comienzos del XX, tokens de los getos judíos en territorio ocupado por los alemanes durante la II Guerra Mundial...), a veces lúdica y divertida (fichas de juego de casino o de burdel, tokens satíricos...), y en cualquiera de los casos, son elementos dignos de ser conservados y coleccionados.





lunes, 1 de abril de 2019

Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España).


Hallazgo de monedas feudales francesas en Lasarte (Guipúzcoa, España). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 186 (Diciembre 2013): pp. 61-70.

Número de la revista completo: https://www.academia.edu/5378457/_Sobre_una_imitacion_de_bronce_oficial_romano_republicano_en_Hispania_Gaceta_Numismatica_186_2013_47-59._Asociacion_Numismatica_Espanola


Miguel Ibáñez Artica


































sábado, 2 de marzo de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. I Billetes y sellos postales de Papúa-Nueva Guinea. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1265) (Septiembre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Podemos definir la “premoneda”, como toda una serie de elementos de diferentes formas y elaborados con los más diversos materiales (concha, hierro, madera, cerámica, piedra, plumas…) que en épocas pretéritas cumplieron una función monetaria, antes de la invención de las monedas metálicas clásicas, en el s. VII antes de nuestra Era en la antigua Grecia, y unos siglos antes en China.

            A pesar del actual predominio y monopolio de la moneda económica (monedas, billetes y “dinero electrónico”), en algunas regiones de Oceanía y África siguen utilizándose algunas “premonedas”, principalmente con un uso social como “monedas de sangre” o “dinero de la novia”.

            Uno de los lugares del Planeta donde se ha conservado más información acerca del uso de tales objetos premonetarios es Papúa-Nueva Guinea, territorio donde en 1933 se descubría una extensa región denominada Mount Hagen con más de 150.000  indígenas(1) de 25 tribus diferentes, que nunca habían entrado en contacto con la civilización y vivían en la Edad de Piedra, pero eso sí, utilizando diferentes objetos como “moneda social” en sofisticadas ceremonias como las del “Moka Kina”.

            El estado de Papúa-Nueva Guinea obtuvo la independencia el 16 de septiembre de 1975, siendo admitido como miembro de las Naciones Unidas en octubre del mismo año. Pocos meses antes, el 19 abril, se había introducido la nueva moneda dándole el nombre de “Kina” en recuerdo de la tradicional moneda de madreperla que circulaba desde la costa hasta las montañosas regiones del interior, equiparando su valor con el dólar australiano. De igual forma, la moneda fraccionaria se denominó “Toea”, nombre que recibían los brazaletes de Conus utilizados como moneda en la zona Massim(2). El lunes 21 de abril entraron en circulación los billetes de dos, cinco y diez kinas, además de las monedas de diez y veinte toeas. El diseño de los billetes corrió a cargo del grabador jefe del Banco de Australia, asistido por un asesor natural de Ladova y un estudiante del colegio técnico de Goroka.

            En los reversos de los billetes de dos, cinco, diez y veinte Kinas, podemos ver representados diferentes objetos utilizados tradicionalmente como moneda. En el de dos Kinas (Figura 1) figura un brazalete de Conus del tipo de los que conforman el “Mwali”, un hacha ritual característica de los habitantes del Monte Hagen en Highland, un recipiente de arcilla típico de la zona del río Sepik y un colgante de dientes de perro recortados utilizado tradicionalmente como moneda en Bouganville. En el billete de cinco Kinas (Figura 2) aparecen la “Moka Kina” de la región de Highland, el “Talipún” de la zona del río Sepik, el “Manum” de Nueva Irlanda y la moneda de tipo “Ke” de la isla Rossel, dibujada a partir del ejemplar depositado por el Dr. Liep en el Museo Nacional de Port Moresby. En el billete de diez Kinas (Figura 3) figuran representados un colgante con dos colmillos curvos de cerdo, usado como moneda en Highland, un cuenco de madera Tami de la provincia de Morobe, plumas del ave del paraíso, y un rollo o “loloi” de “Tambú”, moneda tradicional del pueblo Tolai. Finalmente, el billete de veinte Kinas (Figura 4) presenta la figura de un cerdo, valioso elemento en la cultura popular, utilizado frecuentemente como “dinero de la novia” en toda la Melanesia, un brazalete denominado “Wauri” (Quiggin, 1949; p. 181) fabricado con la concha de un Conus, utilizado como moneda en el estrecho de Torres, una “Toea” o aro de Conus y un collar de cauris del área Madang.

Además de en los blletes, también encontramos representadas las “premonedas” tradicionales en algunos sellos de correos. El seis de junio de 1979, se puso en circulación un conjunto de cuatro sellos dedicados a las principales “monedas” del Kula de las Islas Trobriand (Figura 5).


Figura 1.-Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de dos kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Aro de Conus de la bahía de Milne; b: Hacha ritual del Monte Hagen (MAN/2009/159/125); c: Recipiente de arcilla de la región del Sepik; d: Colgante de colmillos de perro  (MAN/2009/159/64).



Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de cinco kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: “Moka.Kina” de Highland (MAN/2009/159/76); b: “Talipún” de la región del Sepik; c: “Manum” de Nueva Irlanda; d: “Ke” de la isla de Rossel.



Figura 3.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Colmillos de cerdo (MAN/2009/159/73); b: Cuenco de madera Tami; c: Plumas de Ave del Paraíso (MAN/2009/159/108); d: “Loloi” de “Tambú” de los Tolai.


Figura 4.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de veinte kinas de Papúa-Nueva Guinea.
a: Cerdo (Sus scrofa); b: “Wauri”, brazalete de Conus del Estrecho de Torres; d: “Toea”; d: Collar de cauris (MAN/2009/159/65).


Figura 5.- Sellos de Papúa-Nueva Guinea con representaciones de las “monedas” del Kula: “Mwali”, “Katudababila” o cinturón de discos rojos de concha; “Soulava” y “Doga” (MAN/2009/159/132).

Notas:

(1) El hecho de denominar las monedas metálicas con el mismo término que recibían las antiguas monedas tradicionales se remonta a la Antigua Grecia.  El tirano Fidón de Argos a finales del siglo octavo antes de nuestra Era, estableció un sistema de pesas y medidas tomando como unidad el óbolo, una fina barra de metal similar a un espeto o asador, posiblemente una pieza utilizada en los sacrificios rituales religiosos. El conjunto de seis óbolos que se podían sujetar con una mano se denominó dracma, y poco más tarde cuando comenzaron a fabricarse las primeras monedas de plata en Atenas, “heredaron” los nombres de óbolos y dracmas.
      
(2) Datos sobre la población de Mt. Hagen en el momento de su descubrimiento:
http://www.abc.net.au/cgi-bin/common/printfriendly.pl?http://www.abc.net.au/rn/talks/counterpoint/stories/s1402194.htm       

Bibliografía:

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012. Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.

viernes, 1 de febrero de 2019

Representaciones de "Premoneda" en la Numismática y Filatelia II. Billetes y sellos postales de las Islas Salomón.


Representaciones de “Premoneda” en la Numismática y Filatelia. II Billetes y sellos postales de las Islas Salomón. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 73(1266) (Octubre 2017): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica


            Las Islas Salomón constituyen un país insular independiente formado por casi un millar de islas repartidas entre el archipiélago de las Salomón, y las islas de Santa Cruz, al norte de Vanuatu. Descubiertas en 1568 por el español leonés Álvaro de Mendaña, recibieron tan singular nombre al confundirlas con las legendarias tierras de Ofir, donde se encontraban las minas del rey Salomón.

            Tras una segunda expedición en 1595 donde se fundó una colonia española en la isla de Santa Cruz, tras la muerte de Mendaña ese mismo año, los españoles perdieron el interés por estas islas aunque siguieron visitándolas durante el siglo XVII.

            En el último cuarto del siglo XIX se estableció un protectorado británico en la parte meridional del archipiélago, mientras la parte norte quedó bajo jurisdicción alemana, si bien en 1899 Alemania cedió parte de sus colonias en las Islas Salomón a Gran Bretaña. En julio de 1978 las Islas Salomón se convirtieron en un país independiente dentro de la Commonwealth. 


Figura 1.- Moneda española de Alfonso XIII resellada por el Kaiser Guillermo II de Alemania.
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b3/Solomon_Islands_coin_2013_derivate_000.jpg.

La nueva moneda del país recibió la denominación de “dólar” (dólares de la Isla Salomón, actualmente 1 dólar= 0,11 euros), y en los billetes de diez dólares de las Islas Salomón figura una escena de la fabricación de la moneda tradicional (Figura 2), así como un “Nima ae” de cinco ristras de conchas.

También encontramos representadas algunas “monedas concha” en los billetes de dos dólares, donde aparecen, tanto en anverso como en el reverso el característico “Mbokombo” y un “Poata” (Figura 3a), en el billete de cinco dólares figuran tres “Kap-kap” (Figura 3b), y en el de diez dólares, además de las imágenes reseñadas en la Figura 2, tenemos un “Dafi” y un “Tema” (Figura 3c). Igualmente, en el anverso del antiguo billete de cincuenta dólares podemos ver un “Mbokombo” y un “Tema” (Figura 3d).


Figura 2.- Monedas tradicionales representadas en el reverso del billete de diez dólares de las Islas Salomón.
a: Proceso de fabricación de la moneda-concha; a’: Taladro utilizado (MAN/2009/159/124); b: Moneda concha “Nima ae” de cinco ristras de conchas.



Figura 3.- Billetes de 2, 5, 10 y 50 dólares donde aparecen algunas “monedas-concha” tradicionales de las Islas Salomón.

            Con respecto a las monedas, encontramos en las de cinco y dos dólares una característica figura, denominada “Mbokomo” (Figura 4), un tipo particular de “Barava” con forma de ave y elaborada con la concha del lamelibranquio gigante Tridacna, considerada como objeto muy valioso que ocasionalmente se utiliza como moneda.



Figura 4.- Monedas de cinco y dos dólares con la representación de la “moneda concha” denominada “Mbokombo”, tallada en concha de Tridacna y con aspecto de ave.

Pero en este caso donde con más asiduidad aparece representada la “premoneda” tradicional es en los sellos postales. Encontramos el “abaquaro” (Figura 5a), el “kesa” de Choiseul (Figura 5b), y el “Kap Kap” (Figuras 5c y 6c). Incluso encontramos las figuras de los diferentes moluscos utilizados en la elaboración de las sofisticadas “monedas-concha” (Figura 5d).


Figura 5.- Algunos sellos que representan monedas-concha.
a: Sello de las Islas Salomón representando el “Abaquaro” (emisión del 21 de marzo de 1979; MAN/2009/159/134a); b: Sello con imágenes del “Kesa” y “Abaquaro” (MAN/2009/159/133b); c: Sello de las Islas Salomón con un  “Kap Kap” (MAN/2009/159/134b); d: Diferentes moluscos utilizados en la fabricación de la “moneda concha”.

En este último caso (Figura 6),  aparecen tres de las cuatro especies de lamelibranquios utilizadas para fabricar las cuentas de colores que conforman la moneda tradicional de Malaita y zonas vecinas: el “Romu” de color rojizo (Figura 6a) extraído de la concha de Chama pacifica (Broderip, 1835), Atrina vexillum (Born, 1778) una gran concha de la familia Pinnidae de color negro (Figura 6b) que recibe el nombre de “Kurila”, y el “Kakandu”, con el que se fabrican las cuentas de color blanco a partir de un berberecho de la especie Anadara granosa (L. 1758), conocido en inglés como “blood cockle” debido a que posee hemoglobina en su sangre que le da un color rojizo (Figura 6c). En este sello no está representada la cuarta especie de lamelibranquio Beguina semiorbiculata (L. 1758), con la que se obtiene las cuentas denominadas “Ke’e” (Figura 6d).


Figura 6.- Sello de las Islas Salomón representando los diferentes moluscos utilizados en la fabricación de la “moneda concha”.

En algunos casos, las “monedas concha” cumplen también una función ornamental y son utilizadas como símbolo de poder o autoridad, y también han sido motivos que aparecen en los sellos postales de las Islas Salomón. Este es el caso de los “Poata” (Figura 7a), el “Kesa” (Figura 7b) o el “Kap Kap” (Figura 7c). En el primer caso se trata de un colgante elaborado con un aro de concha ricamente decorado con semillas o dientes de cetáceo, mientras que los dos restantes están fabricados con una placa circular de Tridacna a la que se superponen figuras recortadas de concha de tortuga, en el caso del “Kesa” con la silueta de un ave marina, y en el “Kap Kap” con un intrincado diseño simétrico que recuerda el de un delicado mantel elaborado con ganchillo.


Figura 7.- Emisiones filatélicas de 1990 representando algunas “monedas concha” utilizadas también como adornos personales que indican el poder o prestigio de su poseedor. Abajo, Jefes portando adornos. a: “Bakhia”; b: “Tema”; c: “Kap Kap”.

            Finalmente, además de las “monedas-concha” anteriormente reseñadas, en las monedas y sellos postales de las Islas Salomón, encontramos otros objetos de uso monetario, como las famosas “moneda pluma” utilizadas en las islas de Santa Cruz (Figura 8a), o los recipientes rituales elaborados con madera e incrustaciones de concha, denominados “Apira”y que aparece representado en algunos sellos (Figura 8b) y en la moneda de un céntimo de dólar (Figura 8c).


Figura 8.- a: “Moneda pluma” emisión del 24 de octubre de 1977; b: sello mostrando un recipiente ceremonial; c: moneda de un céntimo de dólar de las Islas Salomón.



martes, 1 de enero de 2019

Origen bizantino del árbol crucífero de las primeras emisiones de los reinos peninsulares.


Origen bizantino del árbol crucífero de las primeras emisiones de los reinos peninsulares. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 72(1248) (Febrero 2016): pp. 48-50.

Miguel Ibáñez Artica


En la segunda mitad del siglo once, comenzaron a emitirse las primeras monedas en los reinos cristianos peninsulares. De forma simultánea Alfonso VI en Castilla y León, y Sancho V Ramírez en Aragón, iniciaron la producción de moneda propia (hasta esos momentos el numerario circulante eran los dírhems de plata y dinares de oro musulmanes), con similares patrones metrológicos, basados en el sistema carolingio, pero con sustanciales diferencias en las representaciones iconográficas que figuran en las monedas.

Posiblemente en ambos casos (Castilla y Aragón), las emisiones se iniciaron en algún momento próximo al reparto que ambos monarcas hicieron del reino de Pamplona, tras el asesinato de Sancho IV el 4 de junio de 1076, y también en ambos casos, los maestros monederos responsables de estas primeras emisiones procedían de Francia, donde existía una larga tradición en estas tareas, fruto de la abundante moneda feudal que emitían los señores y monasterios desde época carolingia.

El símbolo elegido para la moneda aragonesa por Sancho V Ramírez, que se mantendrá durante dos siglos, es una especie de “árbol crucífero” (Figura 1), cuyos orígenes han sido una incógnita.



Figura 1.- Primeras emisiones con el “árbol crucífero” de Sancho V Ramírez, rey de Aragón y Pamplona.

En 1969, el eminente investigador D. Felipe Mateu y Llopis,  publicó un artículo titulado “El “arbor ad modum floris” en dineros de Cataluña, Navarra, Aragón y Valencia, siglos X a XIII”, donde abordaba este tema, definiendo el símbolo que aparece en las monedas con las mismas palabras que figuran en un privilegio otorgado por Jaime I el 8 de mayo de 1247, donde se establece la nueva moneda del reino de Valencia, en cuyo reverso figura un “arbor ad modum floris”. Teniendo en cuenta las atribuciones seguidas por la mayoría de los investigadores en esa época, la primera emisión de los reinos cristianos peninsulares con la figura del árbol crucífero se correspondía con una  moneda descrita por Heiss en 1869, supuestamente emitida en el reino de Pamplona por Sancho III “el Mayor” (un dinero -pieza única por el momento-, conservado en el Museo Arqueológico Nacional), con anverso representando un busto mirando a la izquierda y leyenda "+IMPERATOR", y reverso con cruz sobre un largo pie con adornos laterales simétricos y leyenda "NAI ARA" (Fig.2, 9a), Mateu y Llopis (op. cit.) establece que dicho tipo se mantendría en las emisiones de García III y Sancho IV, pasando posteriormente al reino de Aragón con Sancho V Ramírez.

Sin embargo actualmente consideramos que la tipología del “árbol crucífero” fue instaurada en el reino de Aragón y “heredada” en las emisiones navarras de García IV (Figura 2, 6a-c) y Sancho VI (Figura 2, 7a-c), para desaparecer, sustituido por la creciente y estrella de Sancho VII “el Fuerte”. Aparte de los reinos de Aragón y Navarra, este tipo aparece esporádicamente en algunas emisiones catellano-leonesas (Figura 2, 9a-d y 14a) y portuguesas (Figura 2, 8a), así como en los condados catalanes (Figura 2, 5a y 13a).



Figura 2.- Emisiones con “árbol crucífero” de los reinos cristianos peninsulares (siglos XI-XIII).

            La referencia peninsular más antigua del símbolo cristiano con aspecto vegetal la tenemos en una rara moneda episcopal emitida en Gerona a finales del siglo X o comienzos del XI (Figura 2, 1a), donde el árbol crucífero presenta en su base unos adornos circulares que en conjunto evocan lo que podría ser una viña. Mateu y Llopis señala respecto a las emisiones gerundenses su iconografía arraigada en el ambiente biantino, y lo que no llegó a conocer este investigador es que entre los abundantes sellos de plomo bizantinos, la figura del árbol crucífero, en este caso con la típica cruz patriarcal con dos travesaños horizontales, aparece con frecuencia entre los que suelen datarse entre los siglos X y XI, es decir un poco anteriores a la posible fecha en que se emitieron las primeras monedas aragonesas con esta simbología.

            Podemos por tanto plantear, que los maestros monederos que diseñaron las primeras monedas para Sancho V Ramírez, pudieron inspirarse en esta iconografía presente en la época en los sellos privados bizantinos. Un buen ejemplo de la presencia del arte bizantino en la corte del monarca aragonés lo tenemos en el evangeliario con tapas de marfil, de la reina Felicia de Roucy, segunda esposa de Sancho V (pieza procedente de la Catedral de Jaca, actualmente propiedad del Metropolitan Museo de Nueva York y que pudo verse en Pamplona en la exposición que con el título “La edad de un Reyno” tuvo lugar entre enero y abril del año 2006). La familia de la reina de Aragón y Pamplona mantenía estrechos contactos con los normandos de Italia, foco de irradiación de las mercancías bizantinas en occidente.


Figura 3.- Sellos de plomo bizantinos de los siglos X-XI.

1.- Arsaber, imperial protospatharios y kleisouriarches de Seleukeia (siglo X).
Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1951.31.5.576.

2.- Basil imperial protospatharios y chartoularios del dromos de Armeniakoi (siglo X).
Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1955.1.1380.

3.- Demetrios (?), patrikios, protospathatios epi tou Chrysotriklinou y jez de Seleukeia (primera mitad del s. XI). Colección Dumbarton Oaks. Accession Number BZS.1958.106.3894.

4 y 5.- Indeterminados. (s.X) C.P.


Figura 4.- Sellos de plomo y monedas bizantinas de los siglos X-XI con la representación del “árbol crucífero”.


Bibliografía:

Ibáñez, M., 2016. Origen del “árbol crucífero” en las primeras emisiones monetarias de los reinos de Aragón y Pamplona. Numisma 260(66): pp. 91-104. 

Mateu y Llopis, F., 1969. El “arbor ad modum floris” en dineros de Cataluña, Navarra, Aragón y Valencia, siglos X a XIII. Príncipe de Viana 30 (116/117): pp. 245-254.