sábado, 30 de junio de 2018

La Hiperinflación griega de 1944 a través del papel moneda.


La Hiperinflación griega de 1944 a través del papel moneda. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 72(1256) (Noviembre 2016): pp. 56-57.

En los últimos meses (2016(1)), la comprometida situación económica de Grecia ha acaparado las noticias de los medios de comunicación, pero no es la primera crisis económica importante que sufre el país heleno. Como muchos otros Estados a lo largo de su historia reciente, Grecia también padeció una profunda crisis inflacionaria al término de la Segunda Guerra Mundial, que queda perfectamente reflejada en los billetes, con valores de millones de dracmas, emitidos en esos momentos.

Remontándonos a los orígenes de la moneda, las piezas metálicas y redondas convencionales que utilizamos de forma cotidiana, tienen su lugar de nacimiento en Asia Menor, de donde pasaron a Grecia. Entre las primitivas emisiones griegas, la más conocida es el Dracma, cuyos antecedentes se remontan a las premonedas rituales de hierro, no muy diferentes de las utilizadas hasta bien avanzado el siglo veinte en algunas regiones subsaharianas.

El tirano Fidón de Argos, a finales del siglo octavo antes de nuestra Era, estableció un sistema de pesas y medidas, tomando como unidad el óbolo, una fina barra de metal similar a un espeto o asador, posiblemente utilizado en los sacrificios rituales religiosos(2). El conjunto de seis varillas u óbolos que se podían sujetar con una mano recibió la denominación de “dracma”, y poco más tarde cuando comenzaron a fabricarse monedas de plata en Atenas, “heredaron” los mismos nombres de las antiguas premonedas de hierro: óbolos y dracmas. En esta época la moneda de un dracma contenía 4,3 gramos de plata.

Con algunas excepciones (Esparta mantuvo durante algún tiempo las primitivas monedas de hierro) el sistema de óbolos y dracmas de plata se expandió por toda Grecia, donde la moneda más frecuente acabó siendo el tetradracma ateniense, cuyas primeras emisiones se remontan al siglo V a.C., y que presenta el perfil de la diosa Atenea en el anverso y el mochuelo con una rama de olivo en el reverso, motivo que se mantiene en la actual moneda de un euro de Grecia (Figura 1).


Figura 1.- Billetes de cinco millones de dracmas y sobre ellos, tetradracmas atenienses (s.V y IV a.C) y monedas de un euro actuales.

Sin embargo, la historia del dracma es intermitente, tras la desaparición del Imperio Romano, Grecia quedó integrada en el Imperio Bizantino que perduró desde el siglo quinto de nuestra Era hasta 1453. En este tiempo las monedas circulantes en la zona fueron los sólidos, silicuas y follis bizantinos, si bien en algunas regiones, a partir del s. XIV circularon los dineros torneses de origen francés (3).

Tras la caída del Impero Bizantino, Grecia fue incorporada al Imperio Otomano, hasta que con el apoyo de las potencias europeas recobró el estatus de  estado independiente a comienzos del siglo XIX. En 1827 se proclamaba el primer gobernador de la nueva república, y el 8 de febrero de 1833 se establecía el dracma como la moneda de curso legal del País Helénico, moneda que se mantuvo con vicisitudes hasta ser sustituida por el euro el primero de enero del 2002.

Durante los siglos XIX y XX, Grecia padeció constantes vaivenes políticos, alternando épocas de monarquía con otras de república, incluso durante la Primera Guerra Mundial existieron dos gobiernos, uno pro-alemán a favor del rey, ubicado en Atenas; y otro pro-británico, con sede en Salónica. 

Una de las principales amenazas para la economía de un país, es la aparición de una hiperinflación, es decir una inflación descontrolada en la que los precios se incrementan rápidamente, mientras la moneda pierde su valor. El principal causante de este fenómeno es el aumento masivo de la cantidad de dinero puesto en circulación, que no se encuentra respaldado por el crecimiento de la producción de bienes y servicios. El desequilibrio entre la oferta y demanda de dinero provoca la pérdida de confianza en la moneda y la bancarrota del sistema.

En todas las épocas de la historia se han producido fenómenos de inflación más o menos graves (son bien conocidas en España las sucesivas crisis de la moneda de vellón en el siglo XVII(4)), pero los procesos de hiperinflación, caracterizados por la emisión de papel moneda con valores millonarios -e incluso billonarios-, es un fenómeno relativamente reciente. Se inicia en la República de Weimar (nombre con el que se identifica a Alemania en el período entre guerras) entre 1921 y 1923, y por el momento termina con la hiperinflación que asoló a Zimbawe entre 2006 y 2009.

            Durante el segundo semestre de 1944, se imprimieron en Grecia billetes con valores millonarios que oscilan entre el de un millón de dracmas (que comenzó a circular  a finales de junio de 1944), y el de cien mil millones de dracmas, emitido el 3 de noviembre del mismo año (Figura 2).


Figura 2.- Billetes hiperinflacionarios emitidos en Grecia entre los meses de junio y noviembre de 1944.

Este brutal episodio de hiperinflación fue una consecuencia más de la guerra. Cuando comenzó el conflicto, Grecia contaba con una estabilidad fiscal y monetaria consolidada, pero durante la ocupación alemana la economía se derrumbó, al forzar una excesiva contribución a la financiación de las operaciones militares extendidas por todo el sudeste de la cuenca mediterránea. El déficit público y los gastos militares extranjeros fueron financiadas exclusivamente con la fabricación de más papel moneda, y los gobiernos títeres y el Ejército de Ocupación obligaron al Banco de Grecia a crear más y más dinero de papel a golpe de imprenta.

Aunque Atenas fue liberada por los británicos el 14 de octubre de 1944, curiosamente los billetes con valores más altos, de diez mil millones y cien mil millones de dracmas, fueron emitidos en los días posteriores, el 20 de octubre y el 3 de noviembre respectivamente. Ese mismo mes se puso en marcha un proyecto de reforma monetaria, estableciendo un nuevo dracma que equivalía a cincuenta mil millones de “dracmas viejos”.

Notas:

(1) El presente artículo fue publicado en el año 2016, cuando la situación de Grecia era crítica y el Estado debía ceder una serie de organismos públicos como las compañías de aguas de Atenas y de Salónica, la empresa distribuidora de electricidad y el metro de Atenas, así como las acciones públicas en la compañía telefónica OTE, para conseguir el “tercer rescate de Grecia” por parte del FMI y la troika comunitaria.

(2) En las excavaciones realizadas  en el templo Hereo de Argos a finales del s. XIX, bajo la dirección del arqueólogo norteamericano Ch. Waldstein, se descubrió un conjunto de 180 asadores todos ellos de la misma longitud (120 cm.) que corresponden con los óbolos rituales que dieron su nombre a las monedas.

(3) Incluso una compañía de mercenarios creada por el monarca Carlos II de Navarra, denominada  “compañía blanca” o “compañía de Navarra”, e integrada por navarros y gascones, llegó a gobernar el Peloponeso entre 1383 y 1387.

(4)  Ver artículos: La aventura de los resellos castellanos del siglo XVII sobre monedas de vellón y cobre. (Febrero, 2004)  Eco Filatélico y Numismático 60(1116): pp- 44-45.
Picaresca en los resellos castellanos del siglo XVII. (Marzo, 2004)  Eco Filatélico y Numismático 60(1117): pp. 48-49




Bibliografía:

Hiodinou, V., 2004. Black market, hyperinflation and hunger, Greece 1941-1944. Food and Foodways 12 (2/3): pp. 81-106.

Lazaretou, S., 2003. Greek monetary economics in retrospect. The aventures of the drachma. Bank of Greec, Econ. Res. Depart. Working Paper 2: 41 pp.

Makinen, G.E., 1986. The Greek Hyperinflation and Stabilization of 1943-1946. The Journal of Economic History 46(3): pp. 795-805


viernes, 1 de junio de 2018

Manillas y calderos utilizados como moneda en el siglo XVI para el comercio de esclavos africanos.


Manillas y calderos utilizados como moneda en el siglo XVI para el comercio de esclavos africanos. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 60(1125) (Diciembre 2004): pp. 48-49.

Miguel Ibáñez Artica.


Entre finales de los años 80 y comienzos de los 90, tuvieron lugar en la bahía de Guetaria (Costa vasca, N. de España), una serie de prospecciones submarinas, dirigidas por Dª Ana Benito, de la Sociedad Científica Aranzadi de San Sebastián, que dieron como fruto la recuperación de un abundante material(1), entre el que destaca un numeroso conjunto de lingotes de cobre, manillas de latón y algunos calderos.

La datación del yacimiento arqueológico se ha realizado a partir de los elementos encontrados (dos monedas, una siciliana de Alfonso V de Aragón del s. XV y un ceitil de Manuel I de Portugal, armas y utillaje), y especialmente a partir de la información de los archivos: un documento de Felipe II fechado en 1587, indica cómo, 63 años atrás, en la bahía de Guetaria había naufragado un navío flamenco cargado de mercancías, señalando incluso que gran parte de la misma había podido ser recuperada (3 quintales y 69 libras de argollas de latón....). Según estos datos podemos fechar el naufragio hacia 1524 (dos años después de que el marino guetariano Juan Sebastián Elcano completara su periplo de dar la vuelta al mundo).


Figura 1.-  Antiguo grabado del castillo de Mina en el Golfo de Guinea.

En esta época, la estación portuguesa de San Jorge de Mina en la costa africana, importaba desde Amberes unas 150.000 manillas al año (Fig. 1). Conocemos también que mientras su precio en Amberes era de 10 reis por cada manilla, la cifra se incrementaba hasta 120 reis en la estación de San Jorge de Mina debido a los riesgos del peligroso viaje, y en 1518 un solo barco llegó a transportar 13.000 manillas. Sin embargo, la mejor fuente de información procede de unos años posteriores, cuando la corona portuguesa realizó un contrato trianual con Cristoff Fugger a finales de 1547. En este documento, se establece el envío de 6.750 quintales de manillas destinadas al comercio de San Jorge de Mina y 750 quintales para el resto de Guinea. Estas manillas, denominadas “tacoais”, pesaban entre los 284 gramos (las destinadas a la estación de San Jorge de Mina) y los 241 gr. (las destinadas al resto de Guinea). El contrato no sólo especifica la importación de manillas, también se utilizan con idéntico fin los orinales, cazuelas y cuencos de barbero (Fig. 2).


Figura 2.- A comienzos del s. XVI, una esclava y su hijo, podían adquirirse por cuatro manillas y una bacina de barbero.

A partir de estos datos, podemos determinar que las manillas encontradas en Getaria se corresponden con el tipo denominado “tacoais”, vigente durante la primera mitad del s. XVI, su peso de 306 gramos es ligeramente menor que el que se señala hacia 1513 (de 312 gr.) y algo mayor que lo estipulado en el contrato de 1547 anteriormente citado.
Las manillas encontradas en Guetaria presentan unas características diferentes a las de los tipos publicados por Johanson en 1967,  falta en ellas el ensanchamiento de su zona terminal, que confiere a la mayoría de las manillas europeas un inconfundible aspecto. En los ejemplares hallados en el pecio de Getaria, el diámetro va aumentando progresiva y gradualmente hacia el extremo. Su diámetro en la zona media de 12 mm. se aproxima al observado en la manilla “mkoporo”, si bien el cociente entre el diámetro de la zona terminal y la zona media es de 1,86, muy similar al valor que presenta el tipo “popo” (Fig. 3). Por este motivo estas manillas habían sido identificadas como de tipo “popo primitivo”. Su composición metalográfica es muy sencilla: siete partes de cobre, dos de cinc y una de plomo, mientras en tipos más modernos (atoni, onoudu y popo), aparece menor proporción de cobre y cinc y más cantidad de plomo (el cobre y plomo oscilan entre un 30 y un 50%), con cantidades significativas de  estaño y arsénico, elementos ausentes en las manillas de Guetaria.


Figura 3.- Diferentes tipos de manillas europeas utilizadas en el comercio africano.

Con respecto a los calderos, utilizados también como moneda, para el período comprendido entre 1504 y 1531, de todo el latón y cobre facturado a la estación de Mina, un 81% lo fue en forma de manillas y el resto en forma de diferentes tipos de calderos. Probablemente los encontrados en Guetaria se corresponden con los tipos usados como moneda, se transportaban en conjuntos de tres en tres, el exterior de mayor tamaño, con un diámetro de 348 mm. y un peso de 1.220 gramos, el intermedio con 315 mm. y 960 gramos y el más pequeño con un diámetro de 268 mm. y un peso de 760 gramos.


Figura 4.- Antiguo grabado, a la derecha imagen de la ensenada de Guetaria donde acaeció el naufragio.

El naufragio de Guetaria no es un acontecimiento excepcional (Fig. 4), encontramos otro muy similar y bien documentado ocurrido el 19 de enero de 1527 frente a la costa de Gunwalloe en Cornwall (S. de Inglaterra), se trataba en este caso del barco “San Antonio”, una carraca portuguesa que transportaba lingotes de cobre y plata, calderos y otros recipientes, tejidos, armaduras y diferentes piezas no especificadas. En este cargamento cabe destacar una partida de 2.100 bacinas de barbero, probablemente destinadas también al comercio africano(2).

Notas:

(1) Benito, A. & M. Ibáñez (2005). “Premonedas” portuguesas destinadas al comercio del oro en la costa africana en el siglo XVI: estudio de las “manillas” y calderos hallados en un pecio de Guetaria (Guipúzcoa). Gaceta Numismática 157: pp. 63-81.

(2) Chynoweth, J. (1968) The wreck of the St. Anthony. J. Roy. Inst. Cornwall 4/5 (4).

Anexos

II.- Benito, A. & M. Ibáñez (2005). “Premonedas” portuguesas destinadas al comercio del oro en la costa africana en el siglo XVI: estudio de las “manillas” y calderos hallados en un pecio de Guetaria (Guipúzcoa). Gaceta Numismática 157: pp. 63-81.



























III.- Ibáñez, M., (2005). Portuguese “tacoais” manillas and pots from the XVI Century used as money for the African trade. Der Primitivgeldsammler 26(1): 9-14.













lunes, 30 de abril de 2018

4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA.


4.000 AÑOS DE MONEDA EN CHINA. Exposición sobre la moneda china, organizada por alumnos de 4ºA de la ESO del Instituto Bidebieta de San Sebastián/Donostia en los meses de Abril y Mayo del año 2009.

 

 

Pre Scriptum”:

            Dentro de los proyectos de “interculturalidad” llevados a cabo en el Instituto Bidebieta de San Sebastián, en el año 2009, y con la participación de alumnas de nacionalidad china, se organizó una exposición que con el título 4.000 años de monedas en China, reunió un total de 503 piezas, en su mayoría originales, acompañadas de paneles informativos redactados en castellano, euskera y chino.

            Los alumnos del centro, a través de visitas guiadas en euskera y castellano, pudieron contemplar la exposición y asistir a la conferencia que bajo el título “La moneda china” impartió el Dr. Julio Torres del Museo de la Casa de la Moneda de Madrid el día 15 de mayo. La exposición se mantuvo abierta al público entre los días 20 de abril y 22 de mayo, pudiendo visitar la misma cualquier persona interesada en el tema de forma gratuita.

            La exposición se estructuró en torno a cuatro bloques temáticos, en el primero dedicado a las “Primeras monedas en China”, se presentan las antiguas conchas de caurí utilizadas como moneda durante las dinastías Sia y Shang (2205-1125 a.C.), junto con imitaciones elaboradas con diferentes materiales, piedra, arcilla, madera, bronce...

            En un segundo bloque temático se exponen las monedas con forma de objetos (palas, navajas, alabardas, puentes, peces...) utilizadas en tiempos de la dinastía Zhou (1122-221 a.C.) y ocasionalmente en períodos posteriores (9-23 d.C.).

            El tercer apartado trata de las monedas redondas, los típicos “cash” con un orificio cuadrado en el centro, que servía para poder ensartar las monedas en cuerdas lo que facilitaba su transporte, así como de los lingotes de plata utilizados como moneda.

            Una última sección presenta una serie de originales formas de dinero como las monedas de té, bambú o porcelana, así como los billetes elaborados con papel de morera utilizados en China de forma oficial desde el siglo noveno de nuestra Era. En este apartado se incluyen también los denominados “billetes del infierno”, que son quemados en los funerales para que el difunto disponga de moneda en el más allá.


 

 

 

4.000 AÑOS DE MONEDAS EN CHINA.

I.- Las primeras monedas de China.

            Las monedas comenzaron a usarse en China hace unos 4.000 años, los primeros objetos utilizados con este fin fueron las conchas de unos pequeños caracoles marinos denominados cauris (Monetaria moneta y M. annulus).  (Figura1)


Figura 1: Denominación: Cauri (Pei)
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)
Observaciones: A la dcha. conchas actuales.

            En la escritura china, muchas palabras relacionadas con actividades monetarias o económicas presentan el radical “pei” '' (a veces simplificado como ), que es el pictograma que representa la concha de cauri, símbolo que aparece frecuentemente en las inscripciones de oráculos sobre caparazones de tortuga y huesos de buey de los siglos XIV-XI a.C. (Figura 2)

Figura 2: Denominación: Huesos oraculares  (甲骨).
Cronología: Finales de la dinastía Shang 1.200-1.046 a.C.)
Material: Hueso
Observaciones: Reproducciones.


Figura 2a: Fosa con huesos oraculares del yacimiento arqueológico de Yinxu, Anyang.

Estas pequeñas conchas unidas en grupos de diez unidades, denominados “peng”, constituyeron la unidad monetaria durante muchos siglos, recibiendo la denominación de “huo pei” o cauri monetario. Con el fin de poderlos ensartar en una cuerda para así transportarlos con más comodidad, se practicaba un orificio en la parte superior de la concha, y así es como aparecen en los hallazgos. (Figura 3) En algunas regiones como Yunnam su utilización como moneda se mantuvo hasta hace poco tiempo.


Figura 3: Denominación: Peng (unidad monetaria de 10 Cauris).
Cronología: Dinastías Sia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas originales (Monetaria moneta)


            El aumento de las transacciones comerciales incrementó la necesidad de moneda, y como las conchas marinas no eran suficientes, comenzaron a fabricarse imitaciones de cauris en hueso (Figura 4), piedra (Figuras 5, 6), jade (Figura 7), madera (Figura 8) e incluso recortando trozos de otras conchas para darles la apariencia de cauris (Figura 9). A veces estos cauris y sus imitaciones se guardaban en jarras de bronce, y por ese motivo en algunos casos podemos encontrarlos teñidos de un color verdoso muy llamativo (Figura 4).


Figura 4: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-221 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Hueso.
Observaciones: Los dos ejs. inferiores presentan un color
verdoso debido a que fueron conservados en recipientes de bronce
durante bastante tiempo.


Figura 5: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Piedra.


Figura 6: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Mármol.


Figura 7: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): 800 – 400 a.C.
Material: Madera.

                                                   
Figura 8: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhous occidentales: 1122-775 a.C.
Material: Jade.


Figura 9: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastías Xia-Shang: 2205-1125 a.C.
Material: Conchas recortadas para darles la apariencia de cauris.


Figura 10: Denominación: Cauris y sus imitaciones representados en sellos postales.
Cronología: 1981 (s.XX).
Material: papel.

Hacia el año 1.100 a.C. se comenzaron a fabricar imitaciones de cauris con bronce fundido (Figura 11), se trata de las primeras monedas metálicas conocidas, varios siglos antes de que en Asia Menor los griegos “inventaran” la moneda (Figura 12).

           

Figura 11: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastí Zhou (1122-255 a.C.): hacia el 1.100 a.C.
Material: Bronce
Observaciones: Los ejs. de la izda. son tal como aparecen al salir del molde (Reproducción).


Figura 12: Denominación: monedas griegas.
Cronología: s. VI-III a.C.
Material: Plata, electron.
               
            Las posteriores imitaciones de cauris en bronce “yibi” conocidas por los numismáticos como “nariz de hormiga” o “cara de fantasma”, (Figura 13) fueron la principal moneda de Chu () siendo corrientes a partir de finales del período de los “Reinos Combatientes” (480-221 a.C.), hasta ese momento se seguían utilizando los cauris verdaderos.


Figura 13: Denominación: Imitación de Cauri “Nariz de hormiga” o “Cara de fantasma” (“yibi”).
Cronología: Finales del Período de los “Reinos combatientes”: 480-221 a.C.
Material: Bronce.
Observaciones: Los ejs. de la izda., unidos tal como salen del molde, son reproducciones.
                                                                                             
            Por último existen imitaciones de cauri en arcilla de la época Zhou (hacia el 300 a.C.) utilizadas como “moneda de los muertos” y que suelen aparecer en sepulturas. (Figura14)

            Todavía en la actualidad (año 2009) siguen utilizándose cauris como moneda en algunos rincones del planeta, como entre los Dagaaba del norte de Ghana (África) o entre los Dani de la provincia de Irian Jaya en Nueva Guinea (Oceanía).


Figura 14: Denominación: Imitación de Cauri.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Arcilla.
Observaciones: El ej. central presenta inscripciones. Estas imitaciones se utilizaron como moneda “funeraria”                                      depositándose en los enterramientos como “dinero de difuntos”.



 II.- Monedas con formas de objetos.

            Podemos diferenciar dos tipos de objetos premonetales, los que derivan de adornos 
(éste puede ser el caso de los cauris) y aquellos que tienen algún tipo de utilidad práctica 
como ropas, ganado, grano, sal, herramientas agrícolas, armas, etc..., o a veces figuras en 
miniatura de las mismas. Un buen ejemplo lo tenemos en puntas de flecha de bronce usadas 
como moneda, o en las “monedas alabarda” que circularon hacia el 400 - 300 a.C., 
descubiertas recientemente en Shaoxing, localidad perteneciente al antiguo reino de Yue. 
(Figura 15)      


Figura 15: Denominación: Moneda “alabarda” y   alabarda tipo “ke pi”. Reino de Yue.
                               Cronología: Dinastía Zhou, perído “Primaveras y Otoños (722-481 a.C.)         
Material: Bronce.

            Durante el período de los “Reinos combatientes”, desde el siglo V a.C. hasta el 221 a.C., 
           circularon cuatro tipos principales de monedas, los pequeños cauris de bronce “cara de 
          fantasma” (“daiming tongbei”), las “monedas azada” (“bu bi”) empleadas por los Wei (), 
          los Han () y los Qin (), las “moneda cuchillo” (“dao”) de los Zhao () y los Yan (), y 
          las monedas redondas (“huan qian”) de los Qin. 


Figura 16: Denominación: Monedas “Azada”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Los dos ejs. de la derecha del usurpador Wang Mang (9-23 d.C.)
Material: Bronce.


            Las “moneda azada” más antiguas, de mango hueco, suelen tener un tamaño grande y un peso comprendido entre los 30 y 40 gramos, sin inscripciones o con indicaciones de unidades de peso, mientras que las más modernas, con puntas agudas o rectas, llevan inscripciones y su peso se reduce a 6 gramos. (Figura 16) Estas monedas reproducen en miniatura los instrumentos de uso agrícola (Figura 17) También en las “moneda cuchillo” encontramos piezas más grandes y otras más pequeñas, como los abundantes cuchillos “yi dao” del reino Yan. (Figura 18)


Figura 17: Denominación: Azada de hierro.
Cronología: Finales de Dinastía Zhou (hacia 300 a.C.).
Material: Hierro.



Figura 18: Denominación: Monedas “cuchillo”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.)
Material: Bronce.
           
            Otros muchos objetos considerados como monedas aparecen en la frontera entre China y Mongolia, en el desierto de Ordos y pertenecen a la Edad del Bronce, son las denominadas monedas “Wa Wa” o “cicadas” (Figura 19), u otras formadas por la unión de pequeñas bolitas.(Figura 20) Dentro de este grupo heterogéneo de monedas de formas muy variadas, podemos mencionar las “monedas puente”, (Figura 21) datadas entre los años 1000 y 500 a.C., a veces con formas sencillas o con terminaciones con aspecto de cabeza de dragón; placas de bronce con un aspecto característico, denominadas “monedas escudo” o “monedas zarza”(Figura 22), las “monedas campana”, con aspecto de campanillas de pequeño tamaño (Figura 23), o las “monedas pez” con la forma de dicho animal (Figura 24). Todas estas “monedas” circularon en los diferentes territorios de China durante la dinastía Zhou (1122-255 a.C.) y no es seguro que se trate de monedas con función económica, tal vez algunas de ellas fueron empleadas como objetos rituales, mágicos o como monedas para usos concretos. (Figura 25)


Figura 19: Denominación: Monedas “Wa Wa”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-256 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 20: Denominación: Monedas formadas por pequeñas bolas unidas.
Región de Ordos al sur de Mongolia.
Material: Bronce.



Figura 21: Denominación: Monedas “Puente”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.



Figura 22: Denominación: Moneda “Zarza”
Cronología: Dinastía Zhou (1122-221 a.C.)
Material: Bronce.
Observaciones: Reproducción.


                       
Figura 23: Denominación: Monedas “Campanilla”.
Cronología: Dinastía Zhou (1045-500 a.C.).
Material: Bronce.


Figura 24 Denominación: Monedas “Pez”
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos
Combatientes” (475-221 a.C.)
Material: Bronce.




Figura 25: Denominación: Sellos postales.
Cronología: s. XX (1981).
Material: Papel








III.-La moneda redonda. Lingotes de plata. Moneda moderna.

            El rey de los Qin (260-210 a.C.) fundó una nueva dinastía adoptando el título de “Huángdi” (皇帝) que podemos traducir como "emperador". A partir de este momento todos los monarcas chinos posteriores utilizarán esta denominación, abandonando la denominación de "reyes" ( wáng). El nuevo emperador se hizo llamar Shǐ Huángdì (始皇帝) ("primer emperador"). y con él surge, por primera vez en la historia, un estado chino fuerte, centralizado y unido. Las primeras medidas adoptadas fueron la unificación de la escritura,  pesas, medidas y también las monedas, eliminado las formas anteriores e introduciendo una moneda de cobre redonda con un orificio cuadrado en el centro, el “Ban Liang” (medio tael), tipo que se mantendrá hasta el siglo XX. La forma que adopta la moneda simboliza el cielo (circulo) y en su centro la Tierra (representada por un cuadrado) (Figura 27). Recientes investigaciones en el campo de la arqueología muestran que estos tipos monetarios ya se usaban por los Quin con anterioridad, durante el violento período de los “Reinos combatientes” (475-221 a.C.). (Figura 26)


Figura 26: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Bronce.
Figura 27: Denominación: Monedas “Ban Liang”.
Cronología: Dinastía Qin (220-180 a.C.
Material: Bronce.


            Para evitar falsificaciones, en el año 113 a.C. se estableció la primera ceca nacional “Shanglin Sanguan”, en la capital Chang'an (la actual Xi'an). Las monedas se obtenían a partir de moldes realizados en materiales duros como la piedra o cerámica (28), pero a partir de la dinastía Tang (618-907 d.C.) se comenzaron a utilizar moldes de arena.


Figuras 28a y b: Denominación: Fragmentos de matrices para fabricar moldes de monedas “Wuzhu”.
Cronología: Dinastía Zhou. Período de los  “Reinos Combatientes (350-300 a.C.).
Material: Arcilla.
Figura 28c: Denominación: Molde de piedra para fabricar monedas.
Cronología: Johor, Malasia s. XVIII d.C.
Material: Piedra.
Figuras 29a y b: Denominación: Tesorillo de  monedas “Wuzhu”.
Cronología: Han Occidentales (西汉) (206 a.C.-9 d.C.)
Material: Bronce.
            Uno de los tipos monetarios más abundantes fue el “Wuzhu”, (cinco “zhu”, unidad de peso de unos 0,66 gramos), fácilmente reconocible por llevar la palabra “Wu” a la derecha del orificio y “Zhu” a la izquierda, (Figura 29) aunque en ocasiones sufrió depreciaciones (Figura 30). Comenzaron a emitirse en el año 118 a.C. y se estima que se fabricaron casi treinta mil millones de monedas de este tipo solamente durante la dinastía de los Han occidentales (206 a.C. – 9 d.C.), su uso se prolongó hasta el año 621 d.C. cuando fueron reemplazadas por nuevos tipos monetarios (“bao”) emitidos durante la dinastía Tang (621 – 906 d.C.). (Figura 31) Además del cobre y bronce, excepcionalmente se utilizaron otros metales como el hierro y el plomo. (Figura 32)
Figura 29d: Denominación: Monedas Wuzhu tal como salieron del molde sin recortar.
Cronología: 118 a.C.- 621 d.C.
Material: Bronce.
                                              


Figura 29c: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño normal.
Figura 30: Denominación: Monedas Wuzhu de tamaño pequeño (devaluadas).
Cronología: Dong Zhuo.  Finales s. II d.C.
Material: Bronce.


Figura 31: Denominación: Monedas Kai Yuan Tong Bao.
Cronología: Dinastía Tang (618-907 d.C.).
Material: Bronce.


Figuras 32a, b y c: Denominación: Monedas Ban Liang  y
Qian Heng Zhong Bao de plomo.
Cronología: 350-180 a.C y 900 – 971 d.C.
Material: Plomo.
Figura 32d: Denominación: Chien-yuan chung-pao
Cronología: 758-762 d.C.
Material: Hierro.
                                                                          
.                   

Lingotes y monedas de plata. Marcas de banquero. Emisiones modernas.

      La plata, en forma de pequeños lingotes, comenzó a ser utilizada en China con fines 
     monetarios hacia el año mil de nuestra Era. Aunque durante la dinastía Yuan (1271-1368) los 
    billetes sustituyeron a la moneda, prohibiéndose la circulación del oro y la plata, es 
    precisamente desde este momento, y hasta tiempos recientes, cuando la plata fue considerada 
    como la principal medida de valor. (Figura 33) De nuevo, a finales del s. XIV el gobierno 
    prohibió la circulación de metales preciosos, pero el establecimiento del comercio con occidente 
     y la entrada masiva de moneda de plata española obligaron a las autoridades a 
     levantar la prohibición.                    


Figura 33a: Denominación: Lingote Yuan Pao Cronología: s. XVIII d.C.
Material: Plata.
Figura 33b: Denominación: Lingote “Silla de montar”. Cronología: s. XIX-XX d.C.
Material: Plata.

            Los lingotes de plata se denominan “scyee” o “sigh-zee”, términos que derivan de 
dos palabras cantonesas que significan “seda fina”, y en ellos figura el nombre de su 
fabricante como garantía de la pureza del metal. Su tamaño varía desde uno hasta más de 50 
taels y aunque pueden adoptar formas variadas, los más frecuentes tienen aspecto de barco. 
Se trata de un tipo monetario utilizado fundamentalmente por comerciantes y banqueros, 
(Figura 34) aunque también podemos encontrar lingotes que servían para pagar los impuestos 
de la sal o los derechos de la utilización de un puerto comercial. La contabilidad de estos 
lingotes, y también la de la moneda se hacía mediante un sistema de cálculo basado en el ábaco,
sin utilizar el álgebra, (Figura 35) esta forma de cálculo matemático todavía sigue empleándose 
en la actualidad en China. (Figura 36)       


Figura 34: Denominación: Lingotes “Yuan Bao”.
Cronología: s.XX  d.C.
Material: Plata.
Observaciones: Reproducciones ?.


Figura 35: Denominación: Ábaco para hacer cálculos.
              .         Cronología: s. XIX d.C.
      Material: Madera, bambú, hueso, papel.
                                                                                                             
                El comercio con Filipinas introdujo la moneda española denominada “real de a ocho” o duro en el floreciente mercado asiático, y a partir de 1565 se estableció un comercio regular entre Méjico y Filipinas, el galeón de Manila viajaba todos los años transportando grandes cantidades de moneda de plata y regresando con variados productos orientales (perlas, seda, muebles, especias...) procedentes sobre todo de China. Con la entrada de los “reales de a 8” mejicanos, banqueros y comerciantes chinos comenzaron a utilizar la moneda española de forma habitual en sus transacciones, exigiendo a sus socios comerciales occidentales (ingleses, holandeses y portugueses) duros de plata españoles, como medio de pago. Con el fin de acreditar el valor de las monedas, se marcaban sobre ellas signos denominados “chops”, realizados tanto por las autoridades como por los particulares, y cuantos más “chops” tenía la moneda, mayor era su garantía de autenticidad, por este motivo no es extraño ver piezas “acribilladas” de contramarcas. (Figura 37)

            Durante siglos, la moneda china se había fabricado en moldes con metal fundido, y es a finales del s.XIX cuando el gobernador de las provincias de Guangdong y Guangxi importó maquinaria moderna de acuñación. (Figura 38) Poco después, durante la República de China (1912-1948) los dólares de plata (yuan) acuñados con las modernas máquinas sustituyen a los antiguos “tael” desarrollándose un aumento progresivo en la utilización de billetes de banco.


Figura 37: Denominación: Reales de “a ocho” españoles de
la ceca de Méjico) con resellos chinos  y japoneses
Cronología: s. XVIII-XIX  d.C.
Material: Plata.



Figura 36: Denominación: Figura de un banquero con lingotes “Yuan Bao” haciendo cálculos con un ábaco. Cronología: s.XIX  d.C. Material: Plata.



Figura 38: Denominación: Cuño moderno para fabricar “dólares” de plata.
Cronología: Finales s.XIX  d.C.
Material: Hierro, plata.





IV.-Billetes y monedas exóticas (porcelana, bambú y té).

         Cuando el comerciante veneciano Marco Polo visitó China en el año 1271, una de las cosas que más le llamó la atención, fue que en dicho país se usaban como moneda trozos de papel, elaborado con la corteza del árbol de morera. (Figura 39). Como otros muchos avances técnicos (pólvora, papel, imprenta,...), los billetes de papel moneda se inventaron en China hacia el siglo noveno de nuestra Era. Surgieron como certificados de depósito que los bancos privados hacían al Gobierno, y con el respaldo del Estado estos billetes tenían valor en todo el imperio, facilitando así el transporte del dinero de un lugar a otro. Durante la dinastía Sung (960-1279 d.C.) fueron monopolio del estado, (Figura 40) convirtiéndose en dinero crediticio, es decir respaldado por el oro y la plata acumulado en los tesoros reales. En occidente, este nuevo tipo monetario comenzó a utilizarse ocho siglos más tarde.


Figura 39: Denominación: Billetes fabricados con corteza de morera
Cronología: Comienzos s.XX .
 Material: Papel.


                                                                       .
Figura 40: Denominación: Placa de bronce para imprimir billetes.
Cronología: Anterior al s. XIX d.C.
Material: Bronce.
                                                               Observaciones: Reproducción.


            Otra forma de moneda, muy curiosa, también citada por Marco Polo en el siglo XIII, son los denominados “billetes del infierno”,  billetes de papel sin valor que son quemados en los funerales, con el fin de que las almas de los difuntos cuenten con dinero en el mundo de los muertos (Figuras 41, 42). Todavía en la actualidad se sigue esta tradición en los funerales budistas de todo el mundo.


Figura 41: Denominación: Placas de madera para imprimir “Billetes del Infierno”.
.Cronología: s. XIX  d.C.
Material: Madera.


Figura 42: Denominación: “Billetes del Infierno”.
Cronología: s. XX  d.C.
Material: Papel.


También en algunas regiones se han utilizado monedas de té prensado en forma de placas, (Figura 43) estas placas eran transportadas en caravanas de camellos hasta las apartadas regiones del Tíbet, Siberia y Mongolia, y durante el camino se usaban como moneda para adquirir alimentos o pagar servicios, costumbre que pervivió hasta mediados del siglo veinte.


Figura 43: Denominación: Moneda de té.
Cronología: s. XX d.C.
Material: Té.


                                    
        Podemos señalar además dos tipos de monedas singulares, en un caso se trata de piezas de porcelana, utilizadas en principio como fichas de juego, en las colonias chinas establecidas en Indochina desde mediados del s. XVIII hasta el último cuarto del s. XIX, pero que terminaron por convertirse en auténticas monedas, aunque sólo tenían valor local, dentro de la zona de influencia del banquero que las emitía.(Figura 44) En agosto de 1875, el gobierno siamés prohibió la circulación de estas monedas de porcelana, dando un plazo hasta diciembre de ese año para su retirada, aunque al parecer, siguieron circulando durante bastante tiempo después de su prohibición.
Figura 44: Denominación: “Monedas” de porcelana, Siam.
Cronología: s. XIX-XX  d.C.
Material: Porcelana.
           

Finalmente, tanto bancos como comerciantes particulares, emitieron también “monedas” en trozos rectangulares de bambú, unos casos con las marcas de valor grabadas en relieve, o en otros casos dibujadas sobre la superficie. (Figura 45)


Figura 45: Denominación: Monedas de bambú
Cronología: s. XX d.C.
Material: Bambú.


Figura 46: El edificio de oficinas “Fang Yuan” Building se asemeja a una antigua moneda china, y está ubicado en la ciudad de Shenyang en la República Popular de China.
                                                     .



Figura 47: Detalle de la exposición a.


Figura 48: Detalle de la exposición b.


Figura 49: Detalle de la exposición c.


Figura 50: Detalle de la exposición d.


Figura 51: Detalle de la exposición e.



Figura 52: Detalle de la exposición f.



Figura 53: Alumnos 4º A (ESO) Instituto Bidebieta (San Sebastián) responsables de la exposición:
Carlos Zamora, Yadira Arciniega, Lulu Hu  y Yu Zhou.


Figura 54: Panel explicativo 1


Figura 55: Panel explicativo 2


Figura 56: Panel explicativo 3


Figura 57: Panel explicativo 4


Figura 58: Panel explicativo 5


Figura 59: Panel explicativo 6


Figura 60: Artículos aparecidos en prensa sobre la exposición.



Figura 61: Bibliografía básica utilizada.


Post scriptum”:

            En la actualidad el Instituto de Bidebieta de San Sebastián está abocado al cierre. (http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/gipuzkoa-afronta-primer-20171116001844-ntvo.html) Los orígenes se remontan a hace varios años, cuando desde la administración, calculadamente, se adoptaron medidas que progresivamente supondrían un drástico recorte en la matrícula de alumnos del centro, y que en unos pocos años terminarían desembocando en la situación actual. La primera de estas medidas fue la eliminación del bachillerato nocturno, al que acudían alumnos que compatibilizaban el trabajo y los estudios, después, la supresión de los ciclos formativos (dos de grado superior y otros dos de grado medio), y por último la reciente eliminación del modelo “A” en la ESO y la implantación de dichos estudios en una escuela pública situada a unos metros del Instituto.

Hasta ese momento los alumnos de la provincia que querían cursar sus estudios en castellano (con la asignatura de euskera) disponían de este único centro público. De esta forma se recibían en el centro alumnos de lugares distantes (Irún, Beasáin, Tolosa...), generalmente procedentes de países hispanohablantes (Sudamérica), y también de otros lugares (China, Marruecos, Mongolia...), o bien hijos de personas desplazadas coyunturalmente desde otros puntos de la geografía nacional.

Con un cualificado servicio de atención a los alumnos extranjeros que no conocían la lengua española, durante muchos años se produjo un efectivo proceso de integración, desarrollándose acciones de interculturalidad, como la fiesta de los postres del mundo, celebrada con éxito durante muchos años (http://www.diariovasco.com/pg060413/prensa/noticias/Contraportada/200604/13/DVA-ULT-318.html), o como la exposición que aquí se presenta.

Al eliminarse este modelo “A” (en castellano) de la enseñanza pública, la única opción que queda a los alumnos que desean recibir las clases en castellano es la de apuntarse a algunos centros de Enseñanza Privada que disponen de esta modalidad.

            Simultáneamente a esta supresión del modelo “A”, se concedió por parte de la Administración el poder impartir los estudios de la enseñanza secundaria obligatoria (ESO) a la escuela pública de Pasajes (a unos metros del Instituto de Bidebieta, y de donde procedían buena parte de los alumnos que se incorporaban a los modelos educativos impartidos en euskera en el centro), lo que ha supuesto la “puntilla” o “descabello” final de un largo, complejo y fascinante proyecto educativo multidisciplinar centrado en la interculturalidad y los valores formativos que conlleva.