Mostrando las entradas para la consulta Pompeyo Magno, o el Grande, ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Pompeyo Magno, o el Grande, ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de febrero de 2018

Las monedas de Pompeyo.


Las monedas de Pompeyo. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 63(1159) (Enero 2008): pp. 59-61.

Miguel Ibáñez Artica.


            Pompeyo Magno, o el Grande, fue uno de los personajes más importantes de los últimos tiempos de la República romana. Pertenecía a una importante familia de Roma y era hijo de Cneo Pompeyo Estrabón, quien a pesar de su origen rural había adquirido el rango de senador, alcanzando el título de cónsul el año 89 a.C. (Figuras 1 & 2).


Figura 1.- Reconstrucción de la imagen de Pompeyo el Grande, a partir de su busto representado en esculturas y monedas.
            Tras presentarse en el 77 a.C. en la Península Ibérica para combatir al general Sertorio, a finales del año 74 a.C. construyó un campamento en el territorio de los vascones para invernar, y de él surgiría la ciudad de Pompaelo o Pamplona(1). Las guerras sertorianas terminaron el año 72 a.C. con la victoria de Pompeyo y hay que señalar que los dos bandos (sertoriano y pompeyano) recurrieron a la ayuda de los pueblos indígenas de la Península. Para pagar a los legionarios y a las tropas de ayudantes, era necesario fabricar grandes cantidades de denarios de plata, unas veces con tipología romana y otras con caracteres ibéricos. Sertorio nunca emitió moneda a su nombre, probablemente por respeto a las instituciones romanas, y Pompeyo en esta época tampoco lo hizo, sin embargo sí acuñó su cuestor, Cn. Cornelio Lentulo (Figura 3a del artículo anterior: Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas


Figura 2.- Representaciones Pompeyo “el Grande” y sus hijos en algunas monedas.

            Tras su victoria en Hispania, participó en sofocar la revuelta de los gladiadores que al mando de Espartaco habían conseguido formar un ejército que amenazaba la metrópolis. Roma le encomendó entonces una nueva misión, poniéndole al frente de una flota de 200 naves con las que en poco tiempo barrió de piratas las costas mediterráneas, para luego dirigir la campaña contra el rey Mitríades de Siria, fundando una nueva ciudad Pompeiopolis en la actual Turquía el año 64 a.C. (Figura 3), regresando triunfante a Roma donde fue aclamado por sus victorias.


Figura 3.- Monedas de Pompeiopolis con el busto de Pompeyo el Grande y leyenda ΠΟΜΠΗΙΟΠΟΛΙΤΩΝ (Pompiopolitos). Al fondo, ruinas de la ciudad en la actualidad.

Fue nombrado gobernador de Hispania en el 55 a.C., dejando el gobierno en manos de sus legados  L. Afranio y M. Petreyo, pero mientras permanecía en Roma, reorganizaba en la Península Ibérica una tupida red de partidarios, ya creada durante su anterior estancia con motivo de las guerras sertorianas (80-72 a.C.). Durante este tiempo mantuvo en Hispania siete legiones, de las cuales una, la llamada “vernácula” estaba integrada por indígenas, reclutados en los pueblos peninsulares. En esa época una legión estaba formada por seis mil hombres sin contar la caballería, infantería ligera y tropas auxiliares integradas por elementos indígenas, así que podemos dar una cifra aproximada de unos cincuenta mil hombres que periódicamente recibían su salario en forma de denarios romanos o ibéricos. En este período encontramos acuñaciones de denarios (Figuras 4a y b) que muestran un busto barbado en el anverso, en un caso de Numa Pompilio y en el otro de Júpiter, mientras el reverso lleva en una de las emisiones una proa de nave (como veremos, los elementos navales son un tema muy recurrente en las amonedaciones pompeyanas), y en la otra un cetro flanqueado por un delfín y un águila.


Figura 4.- Monedas acuñadas por Pompeyo el Grande el 49 a.C. El primer denario (a) muestra en el anverso el busto diademado de Numa Pompilio y la leyenda CN.PISO.PRO.Q, en el reverso, una proa de nave, encima MAGN y debajo PRO.COS. La segunda moneda (b) muestra el busto de Júpiter con la leyenda VARRO PRO.Q y en el reverso un cetro y a los lados un delfín y un águila, con la leyenda MAGN PRO COS. No está claro si estas monedas se emitieron en Grecia o en España.

            El regreso de César a Roma, desafiando al Senado y al propio Pompeyo marcó el inicio del final del general romano, César derrotó al ejército pompeyano en Farsalia (Grecia, año 48 a.C.) y Pompeyo tuvo que huir a Egipto, donde fue asesinado ese mismo año.

            El relevo de su causa lo tomaron sus dos hijos Sexto Pompeyo y Cneo Pompeyo el Joven, emitiendo una nutrida serie de denarios en la Península Ibérica donde aparece la imagen triunfal de Pompeyo el Joven desembarcando, e Hispania, representada por una mujer que lleva lanzas y escudo, sale a recibirle entregándole una palma, símbolo de victoria (Figura 5), se trata de la primera representación alegórica de Hispania que aparece en una acuñación romana. Las monedas, no sólo tenían en esta época una función económica, también eran un importante elemento de propaganda política, y aquí tenemos un buen ejemplo. En otros denarios de la misma época (Figura 6a), puede verse al general pompeyano rodeado de dos damas que le saludan y que representan a las provincias hispanas Citerior y Ulterior (Bética y Tarraconense).


Figura 5.- Emisión hispana de Cneo Pompeyo el Joven, del año 46-45 a.C. En el reverso puede verse la figura de Pompeyo con atuendo militar, desembarcando, siendo recibido por Hispania que le entrega un ramo. En el anverso cabeza de Roma y leyenda M.POBLICI. LEG.PRO PR, en el reverso leyenda CN.MAGNVS.IMP.

Cabe señalar que todas las emisiones donde figura el busto de Pompeyo el Grande, fueron acuñadas después de su muerte, solamente su hijo Sexto Pompeyo acuñó su propio retrato en las monedas.


Figura 6.- Emisiones hispanas del 46-44 a.C. En ambas aparece en el anverso el busto de Pompeyo Magno, y la primera (a), emitida en Córdoba, presenta en el reverso la imagen de un soldado pompeyano y a los lados sendas figuras femeninas, representando a las provincias hispanas que saludan a Pompeyo.

            Los dos hijos de Pompeyo fueron derrotados en Hispania por César en la batalla de Munda (45 a.C.), y mientras Cneo Pompeyo fue hecho prisionero y ejecutado, Sexto Pompeyo consiguió escapar a Sicilia. Tal vez la emisión más espectacular de este período corresponde con un áureo emitido en dicha isla poco después, el año 42 a.C. por Sexto Pompeyo(2), donde aparece su retrato en el anverso, y los bustos de su padre y hermano, ambos muertos en trágicas circunstancias recientemente, en el reverso (Figura 7). A su regreso triunfal a Roma, César fue asesinado (el 15 de marzo del año 44 a.C.), provocando una nueva confrontación entre los partidarios de César y sus opositores, mientras tanto Sexto Pompeyo reorganizó su ejército y armada en Sicilia.


Figura 7.- Áureo acuñado por Sexto Pompeyo en Sicilia el año 42 a.C., En el anverso aparece el busto de Sexto Pompeyo y la leyenda MAG. PIVS. IMP. ITER., y en el reverso los bustos enfrentados de Pompeyo el Grande y Cneo Pompeyo el Joven, y la leyenda PRÆF CLAS. ET. ORÆ MARIT. EX. S.C. En esta rara moneda podemos ver reunida a toda la familia.

            Es durante estos años cuando se emiten en Sicilia las más hermosas monedas, donde la figura de Pompeyo el Grande se convierte en un Dios, unas veces en Neptuno y otras en Jano (Figura 8). Sexto Pompeyo emite magníficos denarios donde predominan los elementos marinos (Neptuno, el delfín, el tridente) y navales (faro de Mesina, trofeos) conmemorando sus repetidas victorias en este ámbito (Figura 9), donde la familia de los Pompeyo parecía ser invencible. Sin embargo, Octaviano y Marco Antonio juntaron sus flotas, y tras varios intentos consiguieron vencer a Sexto Pompeyo en la batalla naval de Nauloco, tras la cual tuvo que huir siendo capturado en Mileto y ejecutado el año 35 a.C.


Figura 8.- La figura de Pompeyo el Grande deificada en las monedas, en la primera como Neptuno o hijo de Neptuno, debido a sus triunfos navales, en el segundo caso como Jano, con dos caras.


Figura 9.- Emisiones sicilianas de Sexto Pompeyo con temática naval.
a: Busto de Pompeyo el Grande, delante tridente y debajo delfín, galera y encima estrella.
b: Busto de Pompeyo, detrás jarra, en reverso Neptuno con un pie sobre la proa de un barco, a los lados los hermanos Anapias y Amphinomus llevando a sus  padres sobre sus hombros.
c: Cabeza de Neptuno y trofeo naval sobre un ancla.
d: Faro de Mesina rematado con la estatua de Neptuno en anverso, y monstruo Escila en reverso.

            No sólo se emitieron denarios de plata a nombre de Pompeyo, también se acuñaron pesados ases de bronce siguiendo el antiguo sistema uncial, generalmente con la figura del dios Jano en el anverso, pero en algunas emisiones sicilianas (algunos investigadores proponen que estas monedas se acuñaron en Hispania), lo que aparece es el característico retrato de Pompeyo el Grande convertido en el dios Jano (Figura 10). Incluso en una de estas monedas podríamos ver los retratos de Sexto Pompeyo y su padre (Figura 8b).


Figura 10.- Ases emitidos a nombre de Pompeyo.

            No terminan aquí los retratos pompeyanos en las monedas, ya que durante la época imperial, en la ciudad de Pompeiopolis (en la actual Turquia), siguieron emitiéndose monedas de bronce de estilo helenístico, ahora con leyendas en griego, en cuyos anversos podemos ver, con arte muy degenerado, el retrato del famoso general romano fundador de la ciudad (Figura 3).

Notas:
(1) El nombre de Pompaelo dado a la ciudad fundada por Pompeyo, pasó en el siglo IX a designar un reino, el de Pamplona, con el que fue denominado hasta mutar a “Navarra” a partir del reinado de García IV “el Restaurador” en 1134.
(2) El Museo Lázaro Galiano de Madrid cuenta con un ejemplar de esta excepcional emisión, nº invent. 4833.




domingo, 1 de septiembre de 2024

El "ombligo del mundo" en las monedas.

 

El “ombligo del mundo” en las monedas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80 (1337) (Febrero, 2024): pp. 50-53.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

            Entre la variada y rica iconografía que podemos ver en las antiguas emisiones monetarias de la época clásica en la antigüedad, encontramos la curiosa representación de un objeto con forma de dedal, unas veces rodeado por una serpiente y otras sirviendo como asiento al dios Apolo. Este elemento es en realidad una famosa “piedra sagrada” con una curiosa historia.

 


Figura 1.- Representaciones del ónfalo en monedas.

a: Tetradracma de Antioco I Sóter, Imperio Seleúcida (281-261 a.C.); b: Pequeño bronce de Seleucos III, Imperio Seleúcida (226-223 a.C.); c: Bronce de Marco Aurelio (138-161 d.C), Cilicia; d: Bronce de Filipo I el Árabe, Vize, Turquía (244-249 d.C.). 

 

            Una de las piedras sagradas más importantes en la cultura y mitología griega clásica es el “omphalos”, considerado como el centro del universo, y traduciendo la palabra del griego literalmente, “el ombligo” del mundo.

La historia de esta singular roca, se remonta a los tiempos en que el dios Cronos (el tiempo), hijo de Gea (la tierra) y Urano (el cielo), casado con su hermana Rea (la naturaleza), temiendo ser desplazado por uno de sus hijos, tal como le había ocurrido a su padre, devoraba todos los bebés que tenía su esposa Rea nada más nacer. Así se tragó a Hestia, futura diosa del hogar, Deméter, diosa del cultivo y los cereales, Hera, diosa del matrimonio, Hades, dios del reino de los muertos y Poseidón, dios de los mares. Todos ellos, al nacer,  fueron devorados por Cronos, y nunca habrían podido reinar en el Olimpo de los Dioses, si Rea no hubiera urdido una trampa para engañar a su marido Cronos.

Cuando nació el último de sus hijos, Zeus, Rea lo salvó entregando a Cronos una piedra envuelta en pieles que éste rápidamente engulló (Fig. 2a). Rea ocultó a Zeus en una cueva del monte Ida (Creta) donde fue amamantado por la cabra Amaltea (Figs.2b, c).


Figura 2.- a: Rea entrega a Cronos la piedra del ónfalo en vez de a Zeus recién nacido; b: La cabra Amaltea amamantando a Zeus; c: Representación de Zeus niño montado sobre Amaltea en una moneda de Valeriano II (256-258 d.C.).

 

Cuando Zeus se hizo mayor se enfrentó a su padre, y con la ayuda de la diosa Metis (la prudencia)  le suministró una bebida vomitiva para liberar a todos sus hermanos. Lo primero que Cronos arrojó, fue la piedra que se había tragado en lugar de Zeus, llamada ὀμφαλός «Omphalos», u “ombligo”. Entonces Zeus ordenó a dos águilas que volaran desde dos puntos opuestos del Universo, y en el lugar donde las águilas se encontraron (en Delfos), colocó el ónfalo, marcando en este punto el centro del mundo.

Se conocen hasta veinticinco ubicaciones geográficas diferentes que albergaron diferentes ónfalos: cinco en Francia e Irlanda, cuatro en Asia Menor y Judea, una en Creta y doce en Grecia, siendo las más importantes: Delfos, Fliunte, Argos, Atenas y Egina. De todos ellos, el más conocido (y representado en las monedas) es similar al descubierto en el siglo XIX en el recinto sagrado de Delfos dedicado a Apolo, en realidad una copia romana que presenta una red tallada en relieve que lo recubre (Fig. 3a). La proliferación de estas piedras sagradas en diferentes ubicaciones, se justifica por la necesidad que tenían los templos de las distintas ciudades de la Antigüedad Clásica, de poseer elementos sagrados que atrajeran a peregrinos y fieles, de la misma forma que durante la Edad Media, abadías, monasterios y catedrales competían por la posesión de reliquias sagradas que fueran capaces de convocar a gran cantidad de fieles, que al final eran los que contribuían con sus dádivas al mantenimiento de los lugares sagrados de peregrinación.

En el caso de los ónfalos, en algunos casos podían ser auténticos meteoritos caídos del cielo, lo que reforzaba su carácter sagrado de origen divino. Estos objetos de origen extraterrestre han sido honrados por muchas culturas, y en la actualidad podemos ver la “piedra negra” de la Kaaba en la Meca, meteorito venerado por los musulmanes como una de las más importantes reliquias del Islam.

 Pausanias(1) informa que una pequeña piedra, ubicada cerca de la tumba de Neoptólemo, el hijo de Aquiles, era adorada en Delfos. Todos los días la piedra, aún existente en la época de Pausanias (siglo II d.C.), se ungía con aceite de oliva, y en todas las fiestas se cubría con lana en bruto. Según la tradición, esta fue la piedra que Rea le dio a su esposo, Cronos rey de los dioses, en lugar de su hijo pequeño Zeus y Cronos se la tragó, vomitándola después sobre la tierra. Esta roca podría ser el ónfalo original, posiblemente un meteorito caído del cielo, y posteriormente se esculpieron  uno o varios ónfalos de mayor tamaño, que son los que sirven de modelo a las figuras que aparecen en las monedas (Fig. 3a).


Figura 3.- Ónfalos de Delfos. a: Copia helenística en el Museo; b: Betilo cónico en el templo de Apolo.

            La piedra sagrada fue custodiada por una serpiente llamada Python, que según la mitología vivía en el centro del mundo y custodiaba el ónfalo de Delfos. Python era el enemigo ctónico del dios Apolo, y el dios mató a la serpiente apoderándose del lugar (Fig. 4). Como homenaje, los habitantes del lugar le erigieron un magnífico templo, que llegó a convertirse en uno de los centros de peregrinación más importantes de Grecia, donde se ubicaba el famoso “oráculo” de Delfos.

En la mitología griega, ctónicos “χθόνιος” (pertenecientes a la tierra) son los dioses como Hades, o espíritus que habitan en el inframundo, en contraposición con las deidades celestes como Apolo. La serpiente Python(2) en la religión griega era una deidad ctónica guardiana de los santuarios subterráneos. En el Himno homérico a Apolo (3.182-387)  compuesto hacia el 522 a.C. encontramos el registro más antiguo conocido del combate de Apolo con el dragón (serpiente) en Delfos.


Figura 4.- Apolo y Python.

a: Estátera de Crotona donde se representa al dios Apolo disparando una flecha a Python; b:  fresco de una casa de Pompeya donde aparece Apolo tocando la lira y la serpiente protegiendo el ónfalo; c: Apolo da muerte a la serpiente con una flecha, representación pictórica moderna; d: la misma escena en una moneda de Trajano Decio (249-251 d.C.).

 

            La escena de Apolo dando muerte a la serpiente Python aparece en las estáteras de plata de Crotona, polis de la Magna Grecia situada al sur de Italia (Fig. 4a), emitidas hacia el 400 a.C., donde en la parte central aparece un caldero sustentado por un trípode, símbolo de la ciudad, y a los lados Apolo disparando una flecha a la izquierda y en el lado opuesto la serpiente.

            Las primeras representaciones alusivas claramente al ónfalo aparecen tras la destrucción del templo de Apolo en Delfos por un terremoto en el año 373/2 a.C. Unos años más tarde, en el 338/6 a.C., la liga anfictiónica(3) decidió emitir una nueva moneda que serviría para financiar la reconstrucción del templo. En estas monedas, estáteras, dracmas y hemidracmas, figura en el anverso la diosa Demeter y en el reverso de las estáteras, el dios Apolo sentado sobre el ónfalo (Fig. 5b), mientras en los hemidracmas aparece el ónfalo con una serpiente enrollada en él (Fig. 5a).


Figura 5.- a: Hemidracma de la liga anfictiónica de Delfos (336-334 a.C.); c: Estátera de la liga anfictiónica de Delfos (338-334 a.C.).

 

            El modelo del dios Apolo sentado sobre el ónfalo fue adoptado en las emisiones seleúcidas(4) a partir de Antíoco I Sóter y sus descendientes (Figs. 6a, b, c) y también aparece en algunas monedas cretenses del s. III a.C. (Fig. 6d),  siendo copiado con un arte más tosco en las emisiones de Partia en el s. II a.C. (Fig. 6e).  También en Mirina (Eólida) se acuñaron en el s. II a.C. monedas con la imagen de Apolo de pie sosteniendo una rama de laurel, y a sus pies un pequeño ónfalo.


Figura 6.- Representaciones de Apolo y la serpiente Python en monedas griegas y romanas.

a: Estátera de oro de Antíoco I Soter (c. 266-261 a.C.); b: Tetradracma de Antíoco I Sóter (281-261 a.C.); c: Dracma de Alejandro I Balas (152-145 a.C.); d: Dracma de Antíoco VI Dionisio (144-142 a.C.); e: Bronce de Eleuterna, Creta, s. III a.C.; f: Dracma de Mitrídates I de Partia (171-138 a.C.); g: Bronce de Pérgamo, Misia, posterior al 133 a.C.; h: Diassarion (2 ases) de bronce de Alejandro Severo (222-235 d.C.) acuñado en Aigai, Cilicia; i: Dassarion de Filipo I el Árabe (244-249 d.C.) acuñado en Vize, Tracia;   j: Diassarion de Geta (209-212 d.C.) acuñado en Vize, Tracia.

 

La representación monetaria del ónfalo rodeado por la serpiente surge en las emisores de la liga anfictiónica en el 338/6 a.C. (Fig. 5a), y como anteriormente señalamos hace referencia a la serpiente (dragón) Python, que vivía en el centro del mundo y custodiaba el ónfalo de Delfos. Esta representación del ónfalo rodeado por la serpiente que lo protege, se mantiene desde las emisiones en bronce de Pérgamo en el s. I a. C. (Fig. 6f) hasta el siglo III d. C. en Cilicia (Armenia), ya en época romana (Fig. 6g).

Resulta interesante observar las variaciones que experimentan las figuras del dios Apolo y el ónfalo en las diferentes emisiones realizadas durante casi seis siglos, primero en la antigua Grecia y después bajo la influencia romana. Al principio, en tiempos de la liga anfictiónica de Delfos (336-334 a.C.), Apolo aparece sentado sobre el ónfalo, vestido con una larga túnica, con la mano derecha bajo la barbilla en actitud reflexiva y con el codo apoyado sobre el arpa (Fig. 7a). En su mano izquierda sujeta una larga rama de olivo que se apoya sobre su hombro. Más tarde este tipo se introduce en las monedas del Imperio Seleúcida por su segundo rey, Antioco I Sóter (281-261 a.C.) en las monedas de oro (Fig. 6a), plata (Fig. 1a; Fig. 6b) y cobre, y seguirá utilizándose por sus sucesores (Fig. 1b; Figs. 6c, d).

En este caso la representación del dios Apolo ha cambiado radicalmente, ahora aparece desnudo, sentado sobre el ónfalo, y sujetando en su mano derecha una flecha, y en la izquierda un arco, cuyo extremo opuesto se apoya en el suelo (Fig. 7b). Esta figura, manteniendo la misma pose, nos presenta al dios triunfante armado con arco y flecha, elementos que le han servido para dar muerte a su rival, la serpiente Python.

Por último, en las imágenes que aparecen en época romana en las monedas de bronce acuñadas en Vize (Tracia, en la actual Turquía) durante la primera mitad del siglo tercero de nuestra Era, bajo los reinados de Septimio Severo (193-211 d.C.), Geta (209-212 d.C.) (Fig. 6j) y Filipo I el Árabe (244-249 d.C.) (Fig. 6i, Fig. 7c), el dios Apolo aparece desnudo y de pie, con la cabeza girada a la izquierda, sujetando en su mano derecha una corona o una rama de olivo, y a su izquierda (derecha en la moneda) el ónfalo rodeado por la serpiente. De forma similar en las monedas de Tesalónica en tiempos de Gordiano III (238-244 d.C.), Apolo aparece de pie con su codo apoyado sobre la cítara que reposa sobre una columna, y a sus pies el ónfalo rodeado de la serpiente, en el exsergo, la leyenda ΠYΘIA (Pythia) (Fig. 7d).


Figura 7.- Representaciones del dios Apolo y el ónfalo de Delfos en las monedas.

 

 

            En Delfos se rendía culto a Apolo durante nueve meses, y en los tres restantes del invierno, a Dyonisios, dios de la muerte y del invierno, identificado con la serpiente Python, vieja deidad local que supuestamente estaba enterrada bajo el ónfalo.

            Esta puede ser una buena explicación para las imágenes representadas en las primeras monedas de Delfos, donde el dios Apolo se muestra bajo una apariencia pacífica en unas monedas, mientras que en otras figura la serpiente enroscada sobre el ónfalo. De igual forma en las representaciones de época romana, tanto en las pictóricas (Fig. 4a)  como en las monetales (Figs. 6i, j y Fig. 7c), podemos ver juntos ambos elementos, por una parte el dios Apolo ciñendo una lira o con una rama o corona de laurel, símbolo de su triunfo, y la serpiente Python rodeando el ónfalo, en una convivencia estacional, mientas Apolo está presente en primavera, verano y otoño, se le rendirá culto, pero cuando desaparezca en los meses de invierno, el culto se rendirá a Phyton/Dyonisios.

            Durante más de seiscientos años, algunas ciudades representaron en sus monedas imágenes alusivas al ónfalo, Apolo, y la serpiente Python, primero en la Grecia clásica, más tarde en época helenística, y finalmente bajo el Imperio Romano, lo cual nos indica la importancia de este mito en la cultura y mentalidad de la época.

 

Notas:

 

 

 (1)Al salir del templo y girar a la izquierda, se encuentra un recinto en el que se encuentra la tumba de Neoptolemus, y los de  Delfos le ofrecen sacrificios cada año como a un héroe. Un poco más arriba de este sepulcro se ve una piedra no muy grande, sobre la que se vierte aceite todos los días, y en los días de fiesta se coloca lana sin lavar. La tradición, al respecto, es que esta piedra es la que le fue entregada a Saturno en lugar de a su hijo, y que luego la vomitó.” Pausanias (X. 24, 6).

 

(2) El nombre “python”  ha sido adoptado por los científicos para designar una familia de serpientes constrictoras que viven en zonas tropicales de África, Asia y Australia, y que cuenta con más de cuarenta especies distintas. Algunas como la pitón reticulada pueden llegar a medir hasta  ocho metros de longitud. A finales del s. XX surgió un lenguaje de programación bautizado con el nombre de “python” en homenaje al grupo humorista británico “Monty Python”.

 

(3) La liga anfictiónica era una liga religiosa que agrupaba a varias tribus griegas, la délfica reunía doce tribus de la Grecia central. Tras la creación del oráculo de Delfos, la liga se reunía dos veces al año y una de las reuniones tenía lugar en Delfos. A pesar de que en sus orígenes estas reuniones tenían un carácter estrictamente religioso, con el tiempo se transformaron en reuniones políticas.

 

(4) El Imperio Seleúcida se extendía por Oriente Próximo, incluyendo parte de la península de Anatolia, Mesopotamia y Persia. Fundado por Seleuco, general de Alejandro Magno, tras su muerte, perduró desde el 312 a.C. hasta el 63 a.C. cuando Pompeyo lo convirtió en una provincia romana.

 

Bibliografía:

 

Fontenrose, J., 2011. Python: Estudio del mito délfico y sus orígenes. Ed. Sexto Piso: 736 pp. 

Ibáñez, M., 2020. Dioses, meteoritos y monedas. Col Miscelánea Numismática 1: 83 pp.