jueves, 2 de julio de 2020

"Monedas" para ahuyentar al diablo.

“Monedas” para ahuyentar al diablo. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 75(1283) (Abril, 2019): pp. 49-51.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 
            Son muchos los amuletos utilizados desde la más remota antigüedad en todos los lugares del Planeta para ahuyentar a los malos espíritus y demonios malignos que en todas las culturas –supuestamente-, acechan al hombre. En muchos casos se trata de productos naturales, unas veces de origen mineral como el cuarzo o la amatista, y otras de origen vegetal como el ajo, romero, la hierba de San Juan (Hypericum perforatum), el eneldo (Anethum graveolens), o el popular “eguzkilore” (Carlina acaulis) colocado en la puerta para impedir la entrada a brujas, demonios y otros espíritus tenebrosos (Figura 1a).


            En otros casos los amuletos son manufacturados y adoptan diversas formas como la “mano de Fátima” (Figura 1b), el “ojo turco” (Figura 1c) o los “llamadores de ángeles” (Figura 1d) que supuestamente sirven para protegerse del “mal de ojo”, maldiciones y otros tipos de encantamientos y hechizos.

 

Figura 1.- Amuletos para protegerse de los malos espíritus; a: “Eguzkilore”; b: “Mano de Fátima”; c: “Ojo turco” decorado con antiguas monedas de plata del Imperio Turcomano; d: “llamador de ángeles”.

 

Entre los objetos con aspecto de monedas encontramos uno, identificado como “mereau” o “jetón”, que presenta una característica cruz cantonada por las letras C, S, P y B, y con las letras CSSML en el brazo vertical y NDSMD en el horizontal, con la leyenda circular: V.R.S.N.S.M.V-S.M.Q.L.I.V.B. (Figura 2).

 

 

Figura 2.- Cruz de San Benito.

 

            Encontramos este singular objeto en muchos monetarios de museos y colecciones antiguas, entre las piezas calificadas genéricamente como “fichas” o “jetones”. En realidad se trata de un amuleto utilizado durante siglos como protección contra el diablo, y que lleva una característica cruz con letras en su interior, conocida como “la cruz de San Benito”.

 

            San Benito de Nursia (480-547 d.C.) fue un religioso cristiano, considerado como el fundador de la vida monástica en Occidente al crear la orden de los benedictinos, sin embargo su fama como protector de hechizos y brujerías se remonta al año 1647, cuando en la ciudad alemana de Natremberg (Baviera) fueron arrestadas varias personas acusadas de hechicería. En los interrogatorios declararon que nunca habían podido ejercer sus maleficios en la abadía de San Miguel de Metten, atribuyendo este hecho a la protección que la Cruz ejercía sobre el monasterio. Los magistrados de la ciudad consultaron a los benedictinos de la abadía, y observaron varias antiguas representaciones de cruces con misteriosas letras, pintadas en las paredes. Al investigar en la biblioteca del monasterio, se descubrió un antiguo manuscrito datado en 1415, en el que figuraba un dibujo de San Benito sosteniendo en su mano derecha un bastón rematado por una cruz con la leyenda “CRUX SACRA SIT M(ichi) LUX N(on) DRACO SIT MICHI DUX” (que la santa Cruz sea mi luz. Que el dragón (diablo) no sea mi jefe), y en la mano izquierda una cartela con las frases “VADE RETRO SATANA NUQ(uam) SUADE M(ichi) VANA. SUNT MALA QUE LI(b)AS IPSE VENERA BIBAS” (Aléjate, Satanás; no vengas a aconsejarme tus vanidades: la bebida que viertes es mala: bebe tú mismo tus venenos), lo cual permitió interpretar las misteriosas letras que aparecían sobre las cruces del monasterio.

 

Así pues nos encontramos con una invocación para alejar al demonio incorporada a una cruz cuyos brazos rematan en dos picos, y aunque probablemente este tipo de imagen ya fue utilizada como amuleto para alejar al diablo y a los malos espíritus desde comienzos del siglo quince --o incluso en una época anterior-, su popularidad y difusión se dio a partir de la segunda mitad del siglo XVII, atribuyéndosele las siguientes propiedades: destruir la brujería y todas las demás influencias diabólicas; dar protección a las personas tentadas, engañadas o atormentadas por espíritus malignos; obtener la conversión de los pecadores, especialmente cuando se encuentran en peligro de muerte; servir de armadura contra la tentación; destruir los efectos del veneno; asegurar un nacimiento oportuno y saludable para los niños; como protección contra las tormentas y relámpagos, y servir como remedio eficaz para dolencias corporales y medio de protección contra las enfermedades contagiosas.


            Existen dos tipos principales de medallas o “mereaux” de San Benito, que podemos datar entre los siglos XVII y XIX, el primero  presenta en el anverso la imagen del santo con un crucifijo y la leyenda “S.BENEDICTVS” y en el reverso la cruz con las leyendas indicadas anteriormente, y las iniciales IHS en la parte superior de la leyenda circular (Figura 3).

 

Figura 3.- Antiguo “Mereau” o medalla de San Benito con la imagen del santo. Al fondo una pintura donde se representa la captura de un demonio.

 

Un segundo tipo más frecuente, presenta las iniciales IHS y la mencionada leyenda circular en el anverso, mientras en la otra cara aparece la cruz de San Benito cantonada con las iniciales C/S/P/B (CRUX SANCTI PATRIS BENEDICTI, es decir “la cruz del Santo Padre Benito”) (Figura 4). Si bien estos objetos en un principio llevaban una pequeña anilla en su parte superior con el objetivo de ser utilizados como medallas colgadas al cuello, en muchos casos la anilla ha sido eliminada con la finalidad de portar la medalla más cómodamente en el bolsillo o entre la ropa como medida de protección. Por este motivo, su aspecto y tamaño hacen que pueda confundirse fácilmente con una moneda o con un jetón.


 

Figura 4.- “Mereau” o medalla de San Benito con las letras “IHS” (Museo de Navarra nº 5957). Al fondo una pintura donde se representa al santo expulsando el demonio de un monje poseído.

 

            En marzo de 1742, el Papa Benedicto XIV, aprobó oficialmente el uso de esta medalla, que había sido previamente calificada por algunas personas como una superstición. En numerosos ámbitos religiosos esta medalla es considerada como el talismán más poderoso para alejar al diablo, y en la actualidad se comercializan fabricadas tanto en metales bajos (aleaciones), como preciosos (oro y plata), y mantienen la típica cruz con sus leyendas en el reverso, mientras en el anverso aparece la figura de San Benito de pie. Este es el actual modelo de la medalla, oficializado en 1880 con motivo de los 1400 años del nacimiento del santo. Otra variante es el crucifijo que incorpora la medalla de San Benito (Figura 5).

 

En ocasiones pudieron utilizarte también algunas monedas como talismanes, este podría ser el caso de los peniques escoceses del s. XV que aparecen con frecuencia en enterramientos en Navarra y País Vasco (Oyarzun: 76 ejemplares, Guetaria: 26 ejs.; Tudela: 7 ejs.; Lasarte: 6 ejs.; Lezo: 4 ejs. y Ujué con un número indeterminado). En estas monedas también figura la imagen de la cruz y la leyenda: "Crux pellit omne crimen”, un himno del poeta calagurritano Prudencio (Cathemerinon, libro IV) cuyo significado es: la Cruz ahuyenta todos los males” texto que encaja muy bien con la finalidad que se dio a estas monedas al usarlas en los ritos funerarios(1).

 


 

Figura 5.- Versiones modernas de la medalla y cruz de San Benito.

 

 

(1) Peniques escoceses del siglo XV en los ritos funerarios hispanos. Eco Filatélico y Numismático 56(1076) (Junio 2000): p. 48. http://numisarchives.blogspot.com.es/2015/04/peniques-escoceses-del-siglo-xv-en-los.html

 

 

 

Bibliografía:

 

Abadía de Silos. Significado e historia de la Medalla de San Benito.

 http://www.abadiadesilos.es/medalla.htm

 

Guéranger, D. P., 1890, Essai sur l’origine, la signification et les privilèges de la médaille ou croix de Saint Beniot. París. 151 pp.







lunes, 1 de junio de 2020

Tipología de las monedas de Sancho VI y Teobaldo I, reyes de Navarra.


Tipología de las monedas de Sancho VI y Teobaldo I, reyes de Navarra.  Artículo publicado en el “Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País” 1988, XLIV, Cuadernos 3/4: pp. 511-523.

 

Miguel Ibáñez Artica

Javier Bergua Arnedo

Joaquín Lizarraga Arizmendi

 







* Actualmente estas emisiones se atribuyen a Sancho VI: http://numisarchives.blogspot.com/2014/07/first-navarrese-issues.html






viernes, 1 de mayo de 2020

La ceca ibérica de Kelin: monedas auténticas y falsificaciones modernas.


La ceca ibérica de Kelin: monedas auténticas y falsificaciones modernas. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 75(1284) (Mayo, 2019): pp. 50-52.

Miguel Ibáñez Artica


La falsificación de monedas ibéricas desde hace más de dos siglos, ha producido una cierta “contaminación” en las investigaciones numismáticas, y todavía en la actualidad hay piezas de las que se discute su autenticidad en medios académicos(1). Entre las falsificaciones hay que diferenciar varias categorías, en primer lugar las “de época” que presentan un valor histórico y numismático idéntico al de las piezas originales(2), y en segundo lugar, las copias o falsificaciones modernas de monedas antiguas, o piezas originales retocadas y manipuladas con el fin de engañar al mercado del coleccionismo, fraude o delito que aunque en un principio puede parecer que carece de interés numismático, constituye un interesante campo de estudio e investigación abordado recientemente en numerosas publicaciones(3).
            A propósito de la aparición de un quinario(4) de la ceca levantina de Kelin, comentaremos resumidamente las vicisitudes acaecidas con las emisiones de dicha ceca. Las monedas ibéricas de Kelin (“Celin” en las publicaciones antiguas) son conocidas desde mediados del s. XIX, si bien su ubicación concreta en el yacimiento ibérico de Villares, en Caudete de las Fuentes (Valencia), fue establecida por P. Ripollés en 1979(5) en base a los hallazgos arqueológicos realizados en la zona.

            Los tipos monetarios conocidos eran los ases, semises y un raro cuadrante de bronce. El as presenta en su anverso un busto varonil imberbe mirando a la derecha, con un collar de bolitas; detrás un delfín y delante una palma; en el reverso un jinete lancero mirando a la derecha sobre una línea, y la leyenda KeLIN en caracteres ibéricos en el exergo (Figura 1c). Los semises con valor de medio as (Fig. 1d), son mucho más raros(6);  presentan un anverso similar al del as, mientras en el reverso figura un toro parado mirando a la derecha, con una letra “S” encima y la leyenda “KeLIN en el exergo. El cuadrante (Fig. 1e), presenta en el anverso un busto similar, con una palma delante y tres pequeños glóbulos detrás, mientras que en el reverso aparece un caballo a galope, con la leyenda de la ceca debajo y tres puntos encima.

            A estas piezas habría que añadir el denario (Fig. 1a), publicado en 1957 por Gil Farrés(7), con un peso de 3,25 g. y módulo de 16,5 mm. Según dicho autor “Descubierto hace unos cincuenta años en localidad incierta del litoral de la provincia de Valencia”. Unos años antes, Mateu y Llopis había señalado la existencia de dos denarios de este tipo en el Museo de Mataró(8).  



Figura 1.-  Supuestas emisiones de KeLIN. a: Denario; b: Quinario de plata; c: As; d: Semis o medio as; e: Cuadrante o cuarto de as. De todas estas emisiones, solamente son genuinos  el as y el semis, siendo las restantes, falsificaciones del siglo XIX.

            Como complemento a este denario, y para completar la serie, recientemente ha aparecido el correspondiente quinario (Fig. 1b; Fig.2) procedente de una antigua colección de denarios y quinarios romanos  republicanos puesta a la venta en Francia, donde la moneda en cuestión estaba catalogada como “quinaire a identifier”. Esta moneda tiene un peso de 1,93 g. con un módulo de 15,25 mm, y tanto el denario como el quinario presentan los mismos tipos descritos para el as, con una pequeña diferencia: el delfín situado en el anverso detrás de la cabeza, en las monedas de plata está dirigido hacia abajo, mientras que en los ases se dirige hacia arriba. Otra característica singular en estas emisiones es que la orla del reverso se superpone a la leyenda, de forma que ésta queda parcialmente “amputada” o tapada en su parte inferior, y la línea horizontal que discurre a los pies del caballo está formada por dos finas líneas paralelas muy juntas.


Figura 2.- Quinario de KeLIN (falsificación valenciana de finales del s. XIX).

            Las monedas presentan un buen estilo y como hemos comentado, el denario fue considerado como auténtico en 1957 por Gil Farrés. Sin embargo existe un esclarecedor y poco conocido artículo de Amadeu Burdeus, del seminario de Numismática de la Universidad de Barcelona, publicado en 1933(9), quien tuvo la ocasión de estudiar una colección de 21 monedas ibéricas de plata adquiridas a un anticuario de Valencia.  

            Entre las monedas estudiadas aparecen dos con el anverso correspondiente a la ceca de KeLIN, las descritas en dicho artículo con los números 6 y 7 (Fig. 3). En el segundo caso se trata del mismo tipo de denario publicado como auténtico por Gil Farrés en 1957, pero lo más sorprendente es el ejemplar número 6, que presenta el mismo anverso de la ceca Kelin, pero con un reverso que corresponde a una emisión fenicia de Gades. En este caso el cuño del anverso es un poco más pequeño y coincide con el del quinario anteriormente descrito.



Figura 3.- Falsificaciones de la moneda de KeLIN, segun Burdeus, 1933.

            Las conclusiones del estudio de las 21 monedas analizadas por Burdeus, son en primer lugar, que las falsificaciones se basan en los dibujos de la obra de Antonio Delgado(10), utilizándose 28 cuños diferentes, unas veces aplicados correctamente en anversos y reversos de la misma ceca, como es el caso del denario de Kelin ilustrado con el número 7 en la publicación de Burdeus, mientras que en otras ocasiones se utiliza el cuño de anverso de una pieza, el denario de Kelin, y para el reverso un cuño de otra ceca completamente diferente, en este caso la ceca fenicia de Gades, fabricándose una moneda híbrida “imposible” (Fig. 3), que sirve para certificar de forma inequívoca su falsedad, y también la del denario de Kelin. Burdeus concluye que las monedas en cuestión (entre las que podemos incluir el denario y el quinario de KeLIN) son obra de un falsario que actuó en Valencia hacia el año 1880.

            Queda por determinar ahora la autenticidad del cuadrante (Fig. 1e), del que tan solo se conoce un ejemplar, y que fue considerado falso por Villaronga. Efectivamente muestra unos rasgos del busto del anverso, como los pómulos muy marcados, similares a los que presentan las falsas piezas de plata.

            Así pues, finalmente de los cinco tipos monetarios citados (Fig. 1), tan solo dos, el as y el semis, pueden ser considerados como auténticos, al resultar el denario, quinario y cuadrante, acuñaciones realizadas a finales del s. XIX por algún falsario.


Figura 4.- Reproducciones modernas del as de KeLIN.

            Hasta ahora las falsificaciones comentadas fueron realizadas hace más de un siglo con una finalidad lucrativa, y aún pueden permanecer como piezas auténticas en algunos monetarios. Pero no terminan aquí los problemas de las monedas ibéricas acuñadas en esta ceca, podemos señalar también otro tipo de falsificación más reciente, que en este caso afecta a los ases.

En los años 90 del siglo pasado se puso de moda la emisión de réplicas de diferentes monedas, fabricadas con fines didácticos, y que como símbolos de identidad regional se distribuían con algunos periódicos. Este es el caso de la colección de “Billetes y monedas en la Historia de la Comunidad Valenciana” que regalaba el “Diario Levante” en 1997. Entre estas monedas figuraba una reproducción de gran calidad del as de la ceca de Kelin, que presenta la marca “®” de “reproducción” en el reverso bajo los pies del jinete lancero (Fig. 4a).

            A partir de estas piezas, algunos “espabilados” pusieron a la venta estas monedas como genuinas, tras manipular y eliminar la marca de reproducción, dándoles incluso una nueva patina (Fig. 4b) que proporciona a la moneda un aparente aspecto de “auténtica”. Afortunadamente en algunas páginas de Internet dedicadas a las “monedas falsas” se actualizan informaciones sobre estos tipos de falsificaciones modernas: http://www.denarios.org/falsas/KELIN.htm, que en bastantes casos son difíciles de detectar.







Notas:

(1) En ocasiones las falsificaciones pueden “fagocitar” a la moneda verdadera, este podría ser el caso de la controvertida moneda de Libiakos: Ibáñez, M. (2011): “El enigma de una ceca ibérica inexistente.  Eco Filatélico y Numismático, 67(1199): 46-47 y (2014):Addenda et corrigenda” al artículo publicado sobre la ceca de “Libiakos” en septiembre del 2011. Eco Filatélico y Numismático 70 (1234): 52-53.

 (2) Ibáñez, M. (2005) Falsificaciones e imitaciones de monedas. Eco Filatélico y Numismático 61(1129), 52-53.

(3) Compaña, J.M. & J.L. Caro (2016): “Moneda falsa, retocada e inventada en la numismática malagueña”. Actas XV Congreso Nacional de Numismática, Madrid, RCM-FNMT: 629-642; Feria, R.  (2012): “El investigador ante la falsificación numismática”, en Muñoz, Mª T. (coord./ed.), La Moneda: Investigación numismática y fuentes archivísticas: 356-388; Mora, B. (2010): “Entre el negocio y la erudición: la falsificación de moneda hispana antigua en la historiografía numismática española”, en Campo, M. (coord.), Falsificació i manipulació de la moneda, Barcelona: 103-122; Mora, B. (2010): “Comerç, erudició i història: la falsificació i invenció de moneda hispana antiga”, Estrada-Rius, A. (Ed.), La moneda falsa, de l’antiguitat a l’euro, Barcelona: 26-31; Torres Lázaro, J. (2010): “La falsificació de moneda a l’edat moderna” y  “La falsificació de moneda metàl·lica a l’edat contemporània” , Estrada-Rius, A. (Ed.),La moneda falsa, de l’antiguitat a l’euro, Barcelona: 74-81 y 94-101.

(4) Subastado recientemente como auténtico en Francia, y procedente de una antigua colección de denarios y quinarios romanos republicanos.

(5) Ripollés, P.P. (1979): “La ceca de Celin. Su posible localización en relación con los hallazgos numismáticos”. Saguntum-PLAV 14, 127-137; (1980) Estudio numismático del poblado ibérico de Los Villares (Caudete de las Fuentes, Valencia). Nuevos hallazgos de la ceca de Kelin,” Numisma XXX nº 165-167, 9-22.

(6) En los hallazgos de monedas de esta ceca en el yacimiento de Los Villares (Ripollés, 1980), frente a los 39 ases encontrados, solamente se registran dos semises.    

(7) Gil Farrés, O. (1957): “Denario ibérico inédito. Nuevo sistema de clasificación”. Numisma  VII nº 28, 9-36.

(8) Mateu y Llopis, F. (1951). Hallazgos monetarios VI. Ampurias. 12, pp. 203-255.

(9) Burdeus, A. (1933): “Monedes falses Hispàniques d’argent.” Butlletí desl Museus d’Art de Barcelona.  Octubre 1933: 299-304. Este artículo permitió a P. Ripollés (1979), eliminar los denarios de las emisiones de la ceca de KeLIN.

(10) Delgado, A. (1871-1876) Nuevo método de clasificación de las medallas autónomas de España. (3 vols.).






miércoles, 1 de abril de 2020

Causas de las primeras emisiones monetarias de los Reinos Cristianos peninsulares.


Causas de las primeras emisiones monetarias de los Reinos Cristianos peninsulares. Artículo publicado en: Gaceta Numismática 136 (Marzo, 2000): pp. 5-18.

Miguel Ibáñez Artica







domingo, 1 de marzo de 2020

Los alfileres votivos de Luristán ¿"monedas" para los dioses?.


Los alfileres votivos de Luristán ¿monedas para los dioses?. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 75(1282) (Marzo, 2019): pp. 50-53.

Miguel Ibáñez Artica


            Bajo la denominación de “bronces de Luristán” se agrupan una serie de objetos diversos, algunos de gran calidad artística, y en general, con un estilo muy característico y propio, que fueron fabricados durante la Edad de Hierro (1300-650 a.C.) en la región iraní del Luristán (Figura 1).


Figura 1.- Ubicación de la región de Luristán.

            A finales de los años 20 del pasado siglo afloraron miles de piezas procedentes de masivas excavaciones ilegales e incontroladas, que surtieron el mercado de antigüedades y los fondos de numerosas colecciones, tanto públicas como privadas, propiciando también la aparición de numerosas falsificaciones.

            Estos objetos, obtenidos mayoritariamente del expolio de tumbas, agrupaban una gran diversidad de objetos de bronce, como espadas, dagas y hachas, estas últimas muy características, con la hoja curvada y una serie de púas en su parte posterior. También son frecuentes los adornos de arneses y carrilleras de bocados de caballo con imágenes naturalistas de animales o composiciones de diferentes animales y figuras humanas. Unas piezas que presentan un sofisticado e inconfundible estilo son los denominados “ídolos”, colocados sobre soportes tubulares (Figura 2).


Figura 2.- Diferentes tipos de bronces de Luristán.
           
Estos ídolos suelen representar dos animales enfrentados en forma simétrica, a veces con una figura humana central en la tipología denominada “domador de animales”. El estilo artístico de estas piezas se caracteriza por representaciones de animales y formas humanas estilizadas, combinadas de tal forma que adoptan un aspecto de criaturas fantásticas.

            Las excavaciones controladas por parte del Servicio Arqueológico de Irán comenzaron en 1932, y los primeros hallazgos registrados son las cabezas de hacha encontradas en  Zälu Ab. A partir de entonces, la mayoría de los bronces hallados proceden de sepulturas, pero hay un tipo especial, los alfileres con grandes cabezas decoradas, que no aparecen en las tumbas, y solamente se han encontrado en las ruinas de santuarios como el de Surkh Dum. El tamaño del disco de estos alfileres oscila entre 6 y 9 centímetros, y su longitud total puede alcanzar hasta los 30 centímetros (Figura 3).


Figura 3.- Alfiler votivo de tipo primitivo. A la derecha, clavo de arcilla fundacional con escritura cuneiforme.

            En las excavaciones realizadas durante un período de tan sólo 17 días por E.F. Schmidt en 1938 en el templo de Surkh Dum, se hallaron centenares de estos alfileres fijados en los intersticios de las piedras que formaban las paredes de los distintos habitáculos del templo. Este dato, y la ausencia de hallazgos de materiales de este tipo en depósitos funerarios indica que se trata de objetos rituales dedicados a los dioses, similares a los exvotos ibéricos peninsulares de los siglos IV-III a.C. y como ellos pueden ser interpretados no como meros objetos artísticos, sino como una expresión socio-ideológica enmarcada en una estructura litúrgica bien definida (Rueda, 2008). Sus antecedentes estarían en los clavos fundacionales de arcilla, utilizados por sumerios y otras culturas mesopotámicas desde el tercer milenio a.C., y que se colocaban incrustados en las pareces de los templos, donde en caracteres cuneiformes se especificaba que la propiedad del edificio era del dios al que estaba dedicado (Figura 3).

La cronología de los alfileres votivos del Luristán hay que situarla en la Edad de Hierro I (desde mediados del s. XII a mediados del s. XI a.C.) y el edificio de Surkh Dum era un santuario, probablemente dedicado a una diosa. Las decoraciones del disco de los alfileres varían mucho, unas veces con motivos geométricos más o menos sencillos (Figuras 4a-d), o vegetales (Figura 4g), con un bulbo central rodeado por animales (Figuras 4e, f, h), o con una gran cabeza sobre el bulbo central (Figura 4i), hasta sofisticadas representaciones de figuras humanas o dioses (Figuras 4j, k, l).


Figura 4.- Diferentes tipos de alfileres votivos con cabezas decoradas.

Pasaremos a describir un ejemplar con decoración geométrica considerado como uno de los más antiguos -de la primera mitad del segundo milenio a.C.-, y que presenta un bulbo central y 6 periféricos. Del bulbo central sale una estrella -elaborada mediante técnica de punteado-, de seis puntas, que terminan en los lóbulos periféricos, todo ello rodeando de una hilera de pequeños lóbulos que siguen el contorno del borde del disco (Figura 5). 

            Los datos metrológicos de esta pieza son los siguientes: longitud total: 32,9 cm.; anchura máxima del disco: 10,6 cm.; altura del disco: 9,2 cm.; anchura media de la varilla: 4,2 mm; peso: 76,14 g.


Figura 5.- Alfiler votivo de motivo geométrico con siete protuberancias.

            Este alfiler votivo es similar al nº IR 629 del Museo Real de Arte e Historia de Bruselas (Clercq-Fobe n. 3), si bien el ejemplar de Bruselas, procedente de las excavaciones del templo de Surkh Dum en 1940 (colección Graeffe, nº 137), tiene una estrella de cinco brazos y 7 bulbos periféricos. Posiblemente el ejemplar descrito es del mismo tipo que el n. IR 82 del Museo de Bruselas (Clercq-Fobe nº 4), si bien al ejemplar de Bruselas le falta la mitad superior del disco y solamente se ven los dos brazos laterales y los dos inferiores. Se supone que esta tipología es la más antigua y se remonta al período comprendido entre el 2000 y 1500 a.C. (Clercq-Fobe, 1978, p. 127).

            Estos alfileres votivos estarían incluidos entre los objetos que en épocas antiguas se ofrecían a los dioses, y que incluyen desde los conos de arcilla sumerios hasta las espadas o puntas de lanza de bronce halladas en varios ríos de la Península Ibérica (GenilGuadalquivirTajo -depósito de Cabeza de Araya- y en los ríos Sil y Miño en Galicia...). Se trata de objetos de una forma y tamaño específico, que pudieron tener o no una finalidad distinta (objetos ornamentales como los alfileres, o de combate como las espadas o puntas de lanza de bronce), pero a los que se invistió de un carácter sagrado al ser ofrecidos a los dioses que habitaban en los templos, en los ríos, o en otros lugares sagrados.

   Aparte de las dificultades para definir el concepto de “dinero”, y más aún “dinero/moneda primitivo” (Klusmeier, 1999), dentro de las diferentes categorías del “dinero” o “moneda primitiva”, además de la función estrictamente comercial, encontramos lo que Polanyi define como “Special Purpose Money”, es decir “monedas” con un uso o finalidad concreta (no económica): para realizar obsequios con reciprocidad o sin ella; para el pago de dotes matrimoniales –dinero o “riqueza” de la novia-; para el pago de multas y resarcimientos por ofensas, heridas o incluso muerte –dinero de sangre-, etc. Dentro de esta categoría podríamos incluir aquellos objetos destinados a los dioses y que poseen una forma específica y reconocible, como sería el caso de los alfileres votivos de Luristán o las varillas de hierro utilizadas como asadores en los sacrificios a las deidades griegas, denominadas “oboloi”. Precisamente los términos de óbolo y dracma (que originalmente definía un conjunto de seis varillas de hierro) fueron los nombres que heredaron las antiguas monedas griegas de plata, el óbolo y el dracma.



Bibliografía:

Ayazi S., 2008. Luristan Bronze Disc-Headed Pins: A Symbol of Ancient Iran's Art. Ed. Legat Verlag: 260 pp. 

Clercq-Fobe, D., 1978. Epingles votives du Luristan (Iran) à disque et plaque en bronze non-ajouré conservées aux Musées Royaux d'Art et d'Histoire de Bruxelles. Offset Press Inc. Teheran. Iran: 300 pp. + 63 lám.

Gabaldón M.M., 2004. Ritos de armas en la Edad del Hierro. Armamento y lugares de culto en el antiguo Mediterráneo y el mundo celta. Anejos de Gladius 7. Ed. Polifemo: 504 pp.

Klusmeier, F., 1999. Was ist „Primitivgeld“?  Primitivgeldsammler (EUCOPRIMO) 56. http://www.eucoprimo.com/1999/04/01/was-ist-%E2%80%9Eprimitivgeld/

Overlaet, B., 2016.  “Luristan bronzes I. The field research.” Encyclopædia Iranica, online edition, 2016: http://www.iranicaonline.org/articles/luristan-bronzes-i-the-field-research- (accessed on 19 May 2016).

Rueda, C., 2008. Las imágenes de los santuarios de Cástulo: los exvotos ibéricos en bronce de Collado de los Jardins (Sata Elena) y los Altos del Sotillo (Castellar). Palaeohispanica 8: pp. 55-87.