Jetones medievales con el escudo dimidiado de Navarra y Evreux (1328-1387).Artículo publicado en: Gaceta Numismática 206 (2023): pp. 67-89.
Miguel Ibáñez Artica
Jetones medievales con el escudo dimidiado de Navarra y Evreux (1328-1387).Artículo publicado en: Gaceta Numismática 206 (2023): pp. 67-89.
Miguel Ibáñez Artica
Hallazgo monetario del convento de Santa Teresa (San Sebastián). Artículo publicado en: Gaceta Numismática 174/175 (2009): pp. 35-54.
Marian Guereñu
Urcelai
Mª Dolores Ibáñez San
Millán
Miguel Ibáñez Artica
Convento de Santa
Teresa en la “parte vieja” donostiarra.
Los jetones
navarros para uso de los servicios contables de Carlos III “el Noble”, rey de
Navarra (1387-1425). Artículo publicado en: Pregón Siglo XXI. 69
(Octubre, 2023): pp. 31-38.
Miguel Ibáñez Artica
Emisiones
realizadas bajo el mandato Británico en Palestina (1917-1949) Artículo
publicado en: Eco Filatélico y Numismático 77
(1307) (Junio, 2021): pp. 45-47.
Miguel Ibáñez Artica
En la
actualidad se hablan en todo el Planeta entre siete y nueve mil idiomas, que se
expresan tan solo con unos cuarenta tipos distintos de escritura(1),
siendo la más frecuente la escritura latina que se utiliza en más de las tres
cuartas partes de todas las lenguas que se hablan en el mundo.
En la
epigrafía monetaria podemos encontrar diferentes tipos de alfabetos, y aunque
lo normal es que en cada moneda aparezca un solo tipo (escritura latina, árabe,
china, cirílica, griega....), en algunos casos podemos encontrar dos, tres, o
incluso más tipos distintos en una misma moneda, circunstancia que se produce
cuando los destinatarios de dichas emisiones pertenecen a varias culturas, que
utilizan diferentes idiomas y formas de escritura.
Aunque de forma excepcional, ya desde la Edad Antigua
podemos encontrar monedas con dos tipos de escritura, como los denarios
acuñados durante las “Guerras Sociales” que tuvieron lugar en Italia entre los
años 91 y 87 antes de nuestra Era, en los que aparecen leyendas con caracteres
latinos en el anverso y en escritura osca en el reverso.
Figura 1.- Monedas de
Palestina durante el Mandato Británico.
Sin
embargo, donde más abundan las emisiones monetarias que presentan dos o más
tipos diferentes de escritura, es en la Edad Moderna, especialmente en algunas
colonias de los siglos diecinueve y veinte, y un buen ejemplo son los billetes
y monedas emitidos durante el Mandato Británico en Palestina, entre 1927 y 1946
(Fig. 1).
A finales
de la Primera Guerra Mundial, el territorio que pertenecía al Imperio Otomano,
aliado de Alemania, fue conquistado por los ingleses en 1917. Al finalizar la
contienda, y bajo el auspicio de la Sociedad de las Naciones (antecedente de la
ONU), Gran Bretaña asumió el control de la región (Fig. 2) y comenzó la creación de un nuevo Sistema Monetario para la
zona, creándose en 1927 el Marco Legal en el que se establecía como unidad la
libra palestina, dividida en 1000 milésimas (denominadas abreviadamente en las
monedas “mils”).
Figura 2.- Mapa del
territorio de Palestina bajo mandato británico en 1922.
El diseño
de estas monedas fue especialmente complejo, ya que no podían aparecer símbolos
religiosos dado que la población estaba dividida en tres creencias diferentes:
judíos, musulmanes y cristianos, y tenían que figurar los tres idiomas
oficiales (árabe, inglés y hebreo):
En el anverso: فلسطين - PALESTINE - (פלשתינה(אי
En el reverso: (١...) مل – (Valor
numérico) MIL/MILS – (1/2/5...) מילים
Se escogió
un motivo principal neutro, el olivo, árbol que simboliza la región, y así en
las monedas de 1, 2, 50 y 100 milésimas aparece una rama erguida, mientras que
las piezas de 5, 10 y 20 mils., presentan un orificio central rodeado de una rama de olivo circular.
También se
utilizaron las tres lenguas (inglés, árabe y hebreo) con sus respectivas
escrituras, pero además de la denominación “Palestina” en alfabeto hebreo, se
añadieron entre paréntesis las letras aleph
y yod, (א ' י') abreviatura de “Eretz Yisra’el”, “La Tierra de Israel” (ארץ ישראל) (Fig. 3),
simbología que ofendió a los ciudadanos musulmanes que se amotinaron,
comenzando así un largo conflicto que llega a nuestros días.
Figura 3.- Primera
emisión de 1927 de la moneda de 20 milésimas en cuproníquel y detalles de las
leyendas en los tres tipos de escritura.
En total se
emitieron 59 monedas con siete denominaciones:
De una
milésima, acuñadas en bronce en 1927, 1935, 1937, 1939, 1940, 1941, 1942, 1943,
1944 y 1946 (Fig. 4j).
De dos
milésimas en bronce: 1927, 1941, 1942, 1945 y 1946 (Fig. 4i).
De cinco
milésimas en cuproníquel (75% Cu + 25% Ni): 1927, 1934, 1935, 1939 y 1941 (Fig. 4g).
De cinco
milésimas en bronce: 1942, 1944 y 1946 (Fig.
4h).
De diez
milésimas en cuproníquel: 1927, 1933, 1934, 1935, 1937, 1939, 1940, 1941 y 1942
(Fig. 4e).
De diez
milésimas en bronce: 1943, 1943 y 1946 (Fig.
4f).
De veinte
milésimas en cuproníquel: 1927, 1933, 1934, 1935, 1940 y 1941 (Fig. 4c).
De veinte
milésimas en bronce: 1942 y 1944 (Fig. 4d).
De
cincuenta milésimas en plata (72% Ag + 28% Cu): 1927, 1931, 1933, 1934, 1935,
1939, 1940 y 1942 (Fig. 4b).
De cien
milésimas en plata: 1927, 1931, 1933, 1934, 1935, 1939, 1940 y 1942 (Fig. 4a).
A pesar de
que originalmente las monedas de 5, 10 y 20 milésimas se acuñaron en
cuproníquel, con un 25% de níquel y el resto cobre, las necesidades de este
metal en la industria bélica durante la Segunda Guerra Mundial, motivaron que
se acuñaran en bronce, tal como se hacía con las piezas de una y dos milésimas.
De esta forma, en 1942 se fabricaron piezas de 10 Mils de las dos variantes,
las primeras emisiones de cuproníquel y las siguientes de bronce.
Figura 4.- Diversos tipos
de monedas emitidas durante el mandato británico en Palestina, en plata, bronce
y cuproníquel.
En 1947 se
acuñaron 2.880.000 piezas de una Mil, 480.000 de dos Mils, y un millón de 5 y
10 Mils, que no llegaron a circular y fueron fundidas. De estas rarísimas
emisiones solo se conocen en la actualidad 5 piezas de una milésima (con una
estimación de valor de mercado numismático de diez mil dólares), 5 ejemplares
de la moneda de cinco milésimas y un
único ejemplar de las monedas de 2 y 10 milésimas que se conservan en el British
Museum(2).
Como comentario final, las monedas en muchos casos
reflejan la Historia y los conflictos acaecidos en su devenir. El caso de las
monedas y billetes emitidos en el antiguo territorio de Palestina desde finales
de la Primera Guerra Mundial, y que estuvieron en circulación hasta el año 1950
es un buen ejemplo de ello.
Notas:
(1)Algunas de estas escrituras como el siríaco, balinés,
javanés, naxi o cherokee son utilizadas en contextos muy locales y
restringidos. Fuentes: “Omniglot” y “ScriptSource”: http://www.omniglot.com/index.htm;
https://scriptsource.org/
(2)Recientemente se han
fabricado en China reproducciones de la moneda de 2 Mils de 1947 que se pueden
adquirir a menos de dos euros la unidad, y como suele ocurrir con muchos
billetes raros y valiosos, se han producido numerosas reproducciones de los
billetes de 500 milésimas y una, cinco, diez, cincuenta y cien libras
palestinas –que también presentan los tres tipos de escritura-, a veces de
buena calidad, que ocasionalmente pueden introducirse en el mercado como
auténticos.
Bibliografía:
Berlin, H.M., 2015. The Coins and Banknotes of Palestine Under the British Mandate,
1927-1947. Ed.
McFarland & Co Inc.: 170 pp.
A propósito de
una nueva moneda carolingia con el nombre de Fastrada, cuarta esposa de
Carlomagno (793-794 d.C.) Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 79
(1330) (Julio/Agosto, 2023): pp. 44-47.
Miguel Ibáñez Artica
En fecha
reciente (mayo del 2023), el Museo de Carlomagno ubicado en Aquisgrán, ha adquirido
una extraordinaria moneda que presenta en el reverso, rodeando el
característico monograma del emperador, el nombre de Fastrada, cuarta esposa de
Carlomagno e hija del poderoso Rodolfo, conde de Austrasia (Fig. 1).
La singularidad de esta pieza reside en que es el único caso conocido entre las abundantes monedas carolingias en el que aparece el nombre de la reina consorte.
Figura 1.-
Moneda carolingia con el nombre de Fastrada (21 mm; 1,63 g), de fondo pintura
de Adolf Ehrhardt (1857), mostrando a la reina en su lecho de muerte
junto a Carlomagno.
Pasaremos a comentar de forma muy
resumida el proceso de aparición de la moneda carolingia, que a partir de la
reforma propiciada por Carlomagno durante los años 793 y 794, asentó las bases
de un sistema monetario que se mantuvo vigente durante toda la Edad Media en el
Occidente cristiano.
Tras la desaparición del Imperio Romano en el año 476, y la ocupación del mismo por un heterogéneo conjunto de reinos germánicos, se acuñaron numerosas monedas que copian los motivos de la moneda romana, pero con un arte y estilo muy degenerado y burdo. Estas monedas conocidas como “imitaciones bárbaras” son difíciles de sistematizar y atribuir, ya que no presentan información sobre la autoridad emisora, y tan solo copian con un arte muy tosco los textos y motivos de las antiguas monedas romanas (Figs. 1a y b). Los diferentes pueblos “bárbaros” acuñaron numerosas imitaciones de este tipo, los vándalos en África, los visigodos en España (Fig. 1l) y ostrogodos y lombardos en Italia (Fig. 1m).
Figura 2.- Monedas de las invasiones bárbaras.
Merovingias.-
a: Sólido de oro de imitación romana a nombre de Anastasio,
acuñada entre el 500 y el 587 d.C.; b: “Argenteus minutus” de comienzos del siglo V; c: Tremís de Childeberto
II (570-595); d: Sólido de Clotario II (613-629); e-g: Tremises de tiempos
de Clotario II- Dagoberto I (c.
620-640); h: Tremís de Sigeberto III (633-656); i: Tremís de Childerico
II (673-675); j: Dinero de Adalberto, duque de Alsacia (683-723); k:
Dinero eclesiástico de Senlis (725-750).
Visigodas y lombardas.- l: Tremís de Suintila acuñado en
Córdoba (621-631); m: Tremís lombardo de Desiderio acuñado en Ticinum (Pavía)
(756-774).
En los territorios de Francia,
Bélgica, Suiza y parte de Alemania, se instaló una dinastía merovingia que
gobernó desde mediados del siglo quinto, hasta que en el año 751 fue derrocada
por Pipino el Breve, quien instauró la dinastía carolingia. En este período de
tiempo se acuñaron numerosas y variadas monedas en oro: sólidos y triens, a
veces de muy baja ley (Figs. 1f, i),
y plata, en ocasiones emitidas por instituciones eclesiásticas (Fig. 1k). Durante más de un siglo, desde
el año 634 hasta el 751, los gobernantes merovingios eran conocidos como los
“reyes holgazanes”, debido a que delegaban sus funciones en los “mayordomos de
palacio”, hasta que finalmente uno de ellos, Pipino el Breve, hijo de Calos
Martel y padre de Carlomagno, se hizo con el poder inaugurando la dinastía
carolingia. El año 755 Pipino reformó el sistema monetario reduciendo el número
de cecas y fortaleciendo la autoridad real en la acuñación de la moneda. En
esta reforma se estableció el peso, contenido en plata y diseño de los primeros
dineros carolingios.
Tras la muerte de Pipino el Breve en
el año 768, el reino fue repartido entre sus dos hijos, Carlomagno y Carlomán,
quien falleció el 771, momento que aprovechó Carlomagno para conquistar
Lombardía y posteriormente ampliar sus dominios a gran parte de Europa (Fig. 3).
Se ha considerado a Carlomagno como
el “padre de Europa”, y efectivamente mediante las reformas administrativas,
monetarias y militares estableció un nuevo orden social basado en el
feudalismo, que imperó durante toda la Edad Media en Europa.
La nueva organización territorial
estaba integrada por los Condados,
provincias interiores gobernadas por un conde nombrado por el rey y con poder
militar, administrativo y judicial. Por encima, los Ducados resultaban de la unión de varios condados a cargo de un
duque, y finalmente las Marcas,
provincias fronterizas militarizadas bajo el mando de un marqués. Una de las
principales, que servía de frontera con los musulmanes de la Península Ibérica,
era la Marca Hispánica que llegó a
integrar en el siglo noveno los territorios de Pamplona, Aragón, Sobrarbe,
Ribagorza, Pallars, Urgel, Cerdaña, Berga, Osona, Barcelona, Gerona, Besalú,
Ampurias, Perelada, Rosellón, Vallespir y Confient.
El primer objetivo de Carlomagno al llegar al poder
fue restaurar el Imperio Romano de Occidente consolidando su autoridad en todo
el reino franco, ampliando sus dominios, y creando zonas de contención en los
límites del territorio (Marcas) con el fin de prevenir posibles ataques de sus
vecinos.
Las primeras emisiones monetarias de
Carlomagno (768-771) siguen el mismo patrón que las de su antecesor, y entre el
771 y el 793, se uniformiza la epigrafía que incluye el nombre del rey y la
abreviatura del título Rex Francorvm,
así como el nombre de la ceca emisora (Figs.
4a y b).
Figura 3.- Imperio carolingio en tiempos de Carlomagno.
En el año 800, Carlomagno es
proclamado emperador en Roma por el Papa León III, aprovechando la
circunstancia de que en esos momentos el Impero Bizantino se encontraba dirigido
por una mujer, Irene
Sarantapechaina (797-802), y poco antes de esa fecha, entre los años 793 y 794
se produjo una importante reforma: el sólido bizantino de oro instaurado por
Constantino I en el año 310, y considerado como la referencia monetaria hasta ese momento, fue sustituido por una
moneda de plata de 1,75 gramos de peso que lleva en una cara una cruz, y el monograma de KAROLVS en la otra, símbolos
rodeados por el nombre del monarca con su intitulación, y el de la ceca emisora
(Figs. 4c y d; Fig. 5). Se hizo obligatoria la circulación de la nueva moneda
prohibiendo el uso de la antigua, y tal como se señala en el concilio de
Frankfurt del año 794: “Sobre el dinero, sabed lo que promulgamos; los
nuevos dineros circularán en todo lugar, en toda ciudad, en todo mercado, y
serán recibidos por todos, con tal de que lleven la marca de nuestro nombre,
que sean de plata pura y de buen peso, quien los rechace, en cualquier lugar
que sea, en cualquier negocio de compra o venta, si es hombre libre, pagará 15
sueldos en beneficio del rey; si es de condición servil y ha tramitado un
asunto por cuenta propia, perderá el beneficio, o si no, atado a una estaca,
será azotado en público; pero si obró por orden de su amo, el patrón pagará los
15 sueldos si el hecho ha sido probado”.
En el año 805 se redujo el número de cecas concentrándolas en los palacios reales tal como el emperador señala en un capitular: "Queremos que no haya otra moneda que la de nuestro palacio o aquella que hemos autorizado". Esta moneda denominada dinero (término derivado de la palabra latina denarius) se convertirá en el patrón de referencia durante muchos siglos. El monograma carolingio se inspira en los modelos bizantinos de la época, y este nuevo modelo de dinero se acuñará en las diferentes cecas distribuidas por todo el imperio, siendo utilizado por los diferentes monarcas carolingios hasta el siglo décimo.
Figura 4.- Monedas de Carlomagno.- a y b: Anteriores a la
reforma de 793/4; c y d: Posteriores a la reforma de las cecas de Arlés y Pavía.
Figura
5.- Dinero de plata de
Carlomagno, descubierto el 22 de febrero del año 2008, en las excavaciones
arqueológicas realizadas en los cimientos de la Capilla Palatina de Aquisgrán.
Otro
de los principales puntos de la reforma monetaria de Carlomagno consistió en
establecer una equivalencia entre el dinero de plata (moneda real) y la libra y
el sueldo (monedas de cuenta), con una equivalencia de una libra = 20 sueldos,
y un sueldo = 12 dineros. Durante más de cuatro siglos y medio, las únicas
monedas acuñadas en los reinos cristianos fueron el dinero y el óbolo o medio
dinero, siguiendo los patrones metrológicos de módulo y peso establecidos en la
reforma de Carlomagno. La plata necesaria para la acuñación masiva de estas
monedas se extrajo en buena medida de las ricas minas de Harz en Bohemia y Melle
en el departamento de Deux-Sèvres (oeste de
Francia).
Con el
objetivo de hacer tangibles las monedas de cuenta (libra y sueldo), varios
siglos más tarde, en el año 1252 se acuñó en Florencia una moneda de oro de 3,5
gramos de peso con valor de una libra, y pocos años después, en julio de 1266,
Luis IX de Francia (San Luis) creó el grueso de plata con valor de un
sueldo o doce dineros (el valor de esta moneda está simbolizado por las doce
pequeñas lises que rodean el “castillo tornés” del reverso).
A
pesar de que estas equivalencias sufrieron frecuentes cambios, a
mediados del siglo catorce, Carlos II “el Malo”, rey de Navarra, ordenó acuñar
en Saint Palais en 1351, florines de oro como moneda fuerte con
valor de una libra (20 sueldos), gruesos como moneda intermedia con valor de un
sueldo
(12 dineros), y dineros, ahora denominados “carlínes”, materializando las
tradicionales
monedas de cuenta del sistema carolingio: libra, sueldo y dinero, en monedas
reales: el florín, el grueso y el dinero carlín.
Sin embargo, las necesidades de numerario derivadas de la conflictiva situación que en esos momentos azotaba Europa, sumida en una cruenta “guerra de los cien años” y con frecuentes epidemias de peste negra que diezmaban la población, hizo que las monedas se devaluaran, disminuyendo su porcentaje en metales preciosos, y generando variaciones fluctuantes en las relaciones existentes entre el valor de la libra (el florín), el sueldo (el grueso) y el dinero.
Figura 6.- Vista de una sala del Museo de Carlomagno en
Aquisgrán.
Volviendo
a la moneda comentada al principio, adquirida por el Museo de Carlomagno de
Aquisgrán (Fig.6), Fastrada se casó
con Carlomagno en Worms (Alemania) en octubre de 783, unos meses después de
fallecer Hildegarda, la tercera esposa de Carlomagno, y dado que la reina murió
el 10 de agosto del 794, esta pieza corresponde a una de las primeras emisiones
del nuevo tipo de moneda carolingia creada en el año 793.
Tal como señala Coupland (2023: 13) el motivo que pudo tener el monarca para incluir el nombre de su esposa en las monedas, pudo ser el de imitar lo que en esos momentos hacía el rey anglosajón Offa de Mercia, quien había incorporado el busto con el nombre de su esposa Cynethryth en sus monedas (Fig. 7). Sin embargo, este fue un hecho excepcional y puntual que no se volverá a producir en la moneda carolingia, donde a partir de ese momento figurará única y exclusivamente el nombre y el monograma del monarca.

Figura 7.- Penique de Offa de Mercia con el busto y nombre de su esposa Cynethryth.
Respecto a la
personalidad de la reina Fastrada, no sale muy bien parada en la “Vita Karoli Magni”, biografía de
Carlomagno redactada en latín por el monje Eginhardo hacia el año 830, donde se
señala como causa de la conspiración urdida contra el monarca en el año 792: “la causa y origen fue la crueldad de la
reina Fastrada; y en ambas se conspiró contra el rey porque, consintiendo la
crueldad de su esposa, parecía haberse salido de forma exorbitante de la
acostumbrada mansedumbre y benignidad de su índole”.
Bibliografía:
Coupland, S., 2023. A coin of
Queen Fastrada and Charlemagne. Early
Medieval Europe 31(2): 13 pp.
https://onlinelibrary.wiley.com/toc/14680254/2023/31/2
De Francisco Olmos, J.M., 2022. Las representaciones monetarias en la Europa Occidental. De los pueblos germánicos al Renacimiento carolingio. Entre lo ideal y lo real, Siglos V-X. De Medio Aevo 11(1): pp. 25-40.
Eginardo. Vita Karoli Magni (Edición bilingüe y comentarios P.J. Castiella 2016): 35 pp.
Prou, M. M., 1969. Catalogue des Monnaies Françaises de la
Bibliothéque Nationale. Les Monnaies Carolingies. Akad. Druck, Austria: 190
pp. + XXIII lám.