martes, 1 de abril de 2025

Escenas de depredación animal en la iconografía de las monedas griegas de la Antigüedad.

 

Escenas de depredación animal en la iconografía de las monedas griegas de la Antigüedad. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 78 (1316) (Abril, 2022): pp. 46-48.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

Dentro de las denominadas relaciones inter-específicas (las que se dan entre especies de seres vivos diferentes como la depredación, competencia, simbiosis, comensalismo etc...), la más frecuente en el reino animal es la depredación: cuando un organismo se come a otro. De hecho, la principal relación que los seres humanos mantenemos con el resto de las especies animales y vegetales del Planeta, no es precisamente la que practicamos con nuestras mascotas o con las plantas del jardín, sino la que diariamente realizamos con aquellas que constituyen nuestro alimento cotidiano.

En este artículo comentaremos algunas escenas de depredación que pueden verse en monedas emitidas en diferentes lugares de la antigua Grecia (Fig. 1), donde entre los siglos séptimo y segundo antes de nuestra Era, se calcula que acuñaron moneda más de un millar de ciudades (Polis) y unos quinientos gobernantes, como resultado de la diversificación y creación de nuevas colonias más o menos independientes, que por medio de estas emisiones monetarias pretendían reafirmar su autonomía e identidad. Así, de algunas ciudades, al igual que lo que ocurre con muchas cecas ibéricas,  solamente tenemos noticias de su existencia (a veces efímera) a través de los registros numismáticos.

Figura 1.- Ubicación de las ciudades mencionadas.

En las figuras que aparecen en estas monedas, las representaciones de animales son muy abundantes y variadas, tanto de seres fabulosos y mitológicos (tritones o serpientes marinas), como de animales reales, unas veces terrestres como insectos, reptiles, anfibios, aves y mamíferos, o marinos como numerosas especies de moluscos gasterópodos, lamelibranquios y cefalópodos, crustáceos, peces, tortugas marinas y también mamíferos como delfines y focas(1).

Figura 2.- a: Estátera de electro con leyenda ΦΑΝΟΣ EMI ΣEIMA (Yo soy el símbolo de Phanes); b: Tercio de estátera de electro acuñada en Éfeso (Jonia) hacia el 625-600 a.C. con ciervo y leyenda retrógrada “Phaneos”.

 

            Entre las monedas más antiguas conocidas, están las estáteras jonias y sus divisores de Éfeso, con la imagen de un ciervo y la leyenda “Soy el símbolo de Phanes” (Fig. 2a), o en los tercios de estátera la leyenda simplificada “Phaneos” (“de Phanes”) (Fig. 2b). Mientras el ciervo era el animal totémico de la diosa Artemisa, protectora de la ciudad, no conocemos la identidad de Phanes, que podría ser el funcionario, comerciante o banquero que acuñó las monedas.

            Entre estas representaciones faunísticas, ya desde época temprana aparecen escenas de enfrentamiento entre animales, como es el caso de las primeras monedas de oro y de plata emitidas por Creso (c. 560-547 a.C.), donde podemos ver enfrentados un toro y un león (Fig. 3a).  Según el historiador Herodoto (I.28), Creso fue el monarca más poderoso de Lidia en Asia Menor, aunque finalmente fue derrotado y muerto por Ciro, rey de los persas en el año 546 a.C.

            Creso fue el primer monarca que acuñó monedas de oro y plata con una relación de valor de 1 a 10 entre ambos metales, inaugurando así el patrón mixto bimetálico, y en ambos tipos monetarios figura la misma representación de los dos animales enfrentados. Estos motivos se mantuvieron en Lidia tras su conquista por los persas hasta el 515 a.C., cuando comenzaron a acuñarse los famosos “dáricos” de oro y “siclos” de plata, con la figura del rey persa arrodillado portando una lanza y un arco, y que constituyen la primera representación de la efigie de un gobernante  en una moneda (Fig. 3b).

Figura 3.- a: Estátera de Creso, rey de Lidia, acuñada en Sardes (564-550 a.C.); b: Dárico de oro  (Jerjes II - Artajerjes II; 420-375 a.C.); c: Tetradracma de plata de Akanthos, Macedonia (470-430 a.C.).

 

            Una imagen de depredación más explícita con los mismos animales la encontramos en los tetradracmas del siglo V a.C. emitidos en Akanthos, Macedonia, donde un león se abalanza y derriba a un toro (Fig. 3c).

            Con respecto a ejemplos de depredación en animales marinos, podemos señalar en primer lugar una estátera de electro (aleación de oro y plata) acuñada en Focea hacia el 600 a.C. y que nos muestra la imagen de una foca, símbolo parlante de la ciudad, devorando un pulpo (Fig. 4a). Otro ejemplo en un divisor de la ciudad de Cicico donde se muestra la cabeza de un atún, símbolo totémico de la ciudad, devorando un pez aguja (Fig. 4b). También en una estátera de plata de la ciudad italiana de Cumas hacia el año 480 a.C. podemos ver a un cangrejo sujetando un mejillón en actitud de comérselo (Fig. 4c). Un cuarto ejemplo de depredación lo tenemos en un Hemilitron de bronce de la ciudad siciliana de Akragas (Agrigento) emitida entre los años 425 y 406 a.C. donde se representa un cangrejo devorando un gusano marino (o una angula según algunos autores) que sujeta entre sus pinzas (Fig. 4d).

Figura 4.- a: Estátera de electro, Focea (c. 600 a.C.); b: Un sexto de estátera de electro, Cicico (finales s. VI a.C.); c: Estátera de plata, Cumas (c. 480 a.C.); d: Hemilitron de bronce, Akragas (425-406 a.C.).

 

            Algunas de estas imágenes, como el atún devorando un pez o el cangrejo comiendo un gusano, reflejan únicamente escenas naturales de depredación, pero en el caso de la foca sujetando a un pulpo con su boca o el cangrejo que atrapa entre sus pinzas un mejillón, podrían tener además algún otro significado, al ser todos estos animales símbolos totémicos de ciudades griegas a veces en conflicto.

El mejillón, animal que caracteriza las monedas de Cumas, fue sin duda una importante fuente económica en la ciudad y debía de ser importante la producción de este molusco (¿tal vez cultivado?) en los lagos salinos próximos a la ciudad (Fusaro, Licola, Lucrina). ¿Puede deberse esta escena a una plaga de cangrejos que asolaron los ricos bancos de mejillón? ¿Se trata de alguna alusión indirecta a los turbulentos acontecimientos que se produjeron durante la deposición de Aristodemo o la amenaza que vivió la ciudad proveniente de sus vecinos Etruscos? Tal vez nunca sabremos la respuesta, pero sí parece claro que tal representación, aislada en el contexto numismático, no debió ser casual(2).

 

Figura 5.- a: Tetradracma de Messana, Sicilia (412-408 a.C.); b y c: Tetradracma de Akragas, Sicilia (c. 410 a.); d: Dracma de Istros, Tracia (400-350 a.C.).

 

Otro curioso ejemplo lo tenemos en la ciudad siciliana de Akragas cuyos símbolos tradicionales eran el cangrejo (en un caso como hemos visto, comiéndose un gusano o una angula) y un águila parada. En algún momento después del año 420 a.C. el ave se representa con las alas desplegadas sujetando entre sus garras una liebre, y poco más tarde se agrega una segunda en un primer plano con la cabeza elevada hacia el cielo como señal de victoria (Figs. 5b, c). Esta pareja de rapaces podría derivar de la leyenda referida en el “Agamenón” de Esquilo: cuando los griegos salían hacia Troya, vieron dos águilas que devotaban una liebre preñada, la escena fue interpretada como los hermanos Agamenón y Menelao victoriosos, vaticinando el éxito de la expedición contra los troyanos(3).

            Por otra parte, la liebre era un elemento iconográfico en las monedas de Messana (Fig. 5a), Regio y Crotona, poblaciones bajo la influencia del tirano Anaxilas de Regio, que utilizó este animal como símbolo de Apolo, divinidad que recibía culto en la región del estrecho de Messina(4), o tal vez para conmemorar la introducción de esta especie en Sicilia por el tirano para paliar la falta de alimentos en la región.

            Un último motivo lo encontramos en el águila que sujeta entre sus garras a un delfín, que aparece en las monedas de Istros (Fig. 5d), Sinope y Olbia, y han sido interpretados como Apolo (delfín) y Zeus (águila), si bien posiblemente la escena simboliza la alianza sagrada del mundo superior o cielo y el inframundo o mundo subacuático(5). En este caso no es exactamente una escena de depredación, que sí lo sería si el animal representado fuera un pez y no un delfín.

            Con respecto a todas estas imágenes, constituyen realmente un porcentaje mínimo si lo comparamos con la cantidad de monedas griegas que presentan diversas especies de animales individualizados, muchas veces utilizados como símbolo totémico de la ciudad emisora (la foca en Focea, la lechuza ateniense, el atún de Cicico, la tortuga de Egina, etc...).

            Aunque en varios casos las escenas de depredación son simplemente fruto de la observación de la naturaleza -y en este sentido llama la atención la figura comentada de un atún devorando un pez aguja (Fig. 4b), diseñada sobre una moneda, siglos antes de que el geógrafo Estrabón señalara de forma errónea: “(los atunes) nútrense de las bellotas de cierta encina que crece en el mar”-, en otros casos las imágenes representadas pueden tener otros significados de tipo simbólico, a veces muy difíciles de determinar.

           

 

Notas:

(1) Ibáñez, M., 1987. La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones griegas. Cuad. Marisq. Publ. Tec. 11: 43‑50

 

(2) Ibáñez, M., 2018. Dos casos de depredación entre animales marinos en las antiguas acuñaciones griegas (Cumas y Acragas). Eco Filatélico y Numismático 74 (nº 1270): 48-49.

 

(3) Galiano, M.F., 1966.  Los dos primeros coros del “Agamenón” de Esquilo. En Estudios sobre la tragedia griega. Cuad. Fund. Pastor, 13, 63: pp. 36-74.  

 

(4) Puebla, J.M., 2015. La liebre de Apolo en la moneda de Zancle-Messana. Antesteria 4, pp. 113-122.

 

(5) Bekker-Nielsen, T., 2005. Ancient Fishing and Fish Processing in the Black Sea Region: 300 pp.