Escenas de
depredación animal en la iconografía de las monedas griegas de la Antigüedad. Artículo
publicado en: Eco Filatélico y Numismático 78
(1316) (Abril, 2022): pp. 46-48.
Miguel Ibáñez Artica
Dentro
de las denominadas relaciones inter-específicas (las que se dan entre especies
de seres vivos diferentes como la depredación, competencia, simbiosis,
comensalismo etc...), la más frecuente en el reino animal es la depredación:
cuando un organismo se come a otro. De hecho, la principal relación que los seres
humanos mantenemos con el resto de las especies animales y vegetales del
Planeta, no es precisamente la que practicamos con nuestras mascotas o con las
plantas del jardín, sino la que diariamente realizamos con aquellas que
constituyen nuestro alimento cotidiano.
En
este artículo comentaremos algunas escenas de depredación que pueden verse en
monedas emitidas en diferentes lugares de la antigua Grecia (Fig. 1), donde entre los siglos séptimo
y segundo antes de nuestra Era, se calcula que acuñaron moneda más de un millar
de ciudades (Polis) y unos quinientos gobernantes, como resultado de la
diversificación y creación de nuevas colonias más o menos independientes, que
por medio de estas emisiones monetarias pretendían reafirmar su autonomía e
identidad. Así, de algunas ciudades, al igual que lo que ocurre con muchas
cecas ibéricas, solamente tenemos
noticias de su existencia (a veces efímera) a través de los registros
numismáticos.
Figura
1.-
Ubicación de las ciudades mencionadas.
En
las figuras que aparecen en estas monedas, las representaciones de animales son
muy abundantes y variadas, tanto de seres fabulosos y mitológicos (tritones o
serpientes marinas), como de animales reales, unas veces terrestres como
insectos, reptiles, anfibios, aves y mamíferos, o marinos como numerosas
especies de moluscos gasterópodos, lamelibranquios y cefalópodos, crustáceos,
peces, tortugas marinas y también mamíferos como delfines y focas(1).
Figura 2.- a: Estátera de
electro con leyenda ΦΑΝΟΣ EMI ΣEIMA (Yo soy
el símbolo de Phanes); b: Tercio de estátera de electro
acuñada en Éfeso (Jonia) hacia el 625-600 a.C. con ciervo y leyenda retrógrada
“Phaneos”.
Entre las monedas más antiguas conocidas, están las
estáteras jonias y sus divisores de Éfeso, con la imagen de un ciervo y la
leyenda “Soy el símbolo de Phanes” (Fig.
2a), o en los tercios de estátera la leyenda simplificada “Phaneos” (“de
Phanes”) (Fig. 2b). Mientras el
ciervo era el animal totémico de la diosa Artemisa, protectora de la ciudad, no
conocemos la identidad de Phanes, que podría ser el funcionario, comerciante o
banquero que acuñó las monedas.
Entre estas representaciones faunísticas, ya desde época
temprana aparecen escenas de enfrentamiento entre animales, como es el caso de
las primeras monedas de oro y de plata emitidas por Creso (c. 560-547 a.C.),
donde podemos ver enfrentados un toro y un león (Fig. 3a). Según el
historiador Herodoto (I.28), Creso fue el monarca más poderoso de Lidia en Asia
Menor, aunque finalmente fue derrotado y muerto por Ciro, rey de los persas en
el año 546 a.C.
Creso fue el primer monarca que acuñó monedas de oro y
plata con una relación de valor de 1 a 10 entre ambos metales, inaugurando así
el patrón mixto bimetálico, y en ambos tipos monetarios figura la misma
representación de los dos animales enfrentados. Estos motivos se mantuvieron en
Lidia tras su conquista por los persas hasta el 515 a.C., cuando comenzaron a
acuñarse los famosos “dáricos” de oro y “siclos” de plata, con la figura del
rey persa arrodillado portando una lanza y un arco, y que constituyen la
primera representación de la efigie de un gobernante en una moneda (Fig. 3b).
Figura 3.- a: Estátera de Creso,
rey de Lidia, acuñada en Sardes (564-550 a.C.); b: Dárico de oro (Jerjes II - Artajerjes II; 420-375 a.C.); c:
Tetradracma de plata de Akanthos, Macedonia (470-430 a.C.).
Una imagen de depredación más explícita con los mismos
animales la encontramos en los tetradracmas del siglo V a.C. emitidos en
Akanthos, Macedonia, donde un león se abalanza y derriba a un toro (Fig. 3c).
Con respecto a ejemplos de depredación en animales
marinos, podemos señalar en primer lugar una estátera de electro (aleación de
oro y plata) acuñada en Focea hacia el 600 a.C. y que nos muestra la imagen de
una foca, símbolo parlante de la ciudad, devorando un pulpo (Fig. 4a). Otro ejemplo en un divisor de
la ciudad de Cicico donde se muestra la cabeza de un atún, símbolo totémico de
la ciudad, devorando un pez aguja (Fig.
4b). También en una estátera de plata de la ciudad italiana de Cumas hacia
el año 480 a.C. podemos ver a un cangrejo sujetando un mejillón en actitud de
comérselo (Fig. 4c). Un cuarto
ejemplo de depredación lo tenemos en un Hemilitron de bronce de la ciudad
siciliana de Akragas (Agrigento) emitida entre los años 425 y 406 a.C. donde se
representa un cangrejo devorando un gusano marino (o una angula según algunos
autores) que sujeta entre sus pinzas (Fig.
4d).
Figura 4.- a: Estátera de
electro, Focea (c. 600 a.C.); b: Un sexto de estátera de electro,
Cicico (finales s. VI a.C.); c: Estátera de plata, Cumas (c. 480
a.C.); d: Hemilitron de bronce, Akragas (425-406 a.C.).
Algunas de estas imágenes, como el atún devorando un pez
o el cangrejo comiendo un gusano, reflejan únicamente escenas naturales de
depredación, pero en el caso de la foca sujetando a un pulpo con su boca o el
cangrejo que atrapa entre sus pinzas un mejillón, podrían tener además algún
otro significado, al ser todos estos animales símbolos totémicos de ciudades
griegas a veces en conflicto.
El
mejillón, animal que caracteriza las monedas de Cumas, fue sin duda una
importante fuente económica en la ciudad y debía de ser importante la
producción de este molusco (¿tal vez cultivado?) en los lagos salinos próximos
a la ciudad (Fusaro, Licola, Lucrina). ¿Puede deberse esta escena a una plaga
de cangrejos que asolaron los ricos bancos de mejillón? ¿Se trata de alguna
alusión indirecta a los turbulentos acontecimientos que se produjeron durante
la deposición de Aristodemo o la amenaza que vivió la ciudad proveniente de sus
vecinos Etruscos? Tal vez nunca sabremos la respuesta, pero sí parece claro que
tal representación, aislada en el contexto numismático, no debió ser casual(2).
Figura 5.- a: Tetradracma de
Messana, Sicilia (412-408 a.C.); b y c: Tetradracma de
Akragas, Sicilia (c. 410 a.); d: Dracma de Istros, Tracia (400-350
a.C.).
Otro
curioso ejemplo lo tenemos en la ciudad siciliana de Akragas cuyos símbolos
tradicionales eran el cangrejo (en un caso como hemos visto, comiéndose un
gusano o una angula) y un águila parada. En algún momento después del año 420
a.C. el ave se representa con las alas desplegadas sujetando entre sus garras
una liebre, y poco más tarde se agrega una segunda en un primer plano con la
cabeza elevada hacia el cielo como señal de victoria (Figs. 5b, c). Esta pareja de rapaces podría derivar de la leyenda
referida en el “Agamenón” de Esquilo: cuando los griegos salían hacia Troya,
vieron dos águilas que devotaban una liebre preñada, la escena fue interpretada
como los hermanos Agamenón y Menelao victoriosos, vaticinando el éxito de la
expedición contra los troyanos(3).
Por otra parte, la liebre era un elemento iconográfico en
las monedas de Messana (Fig. 5a),
Regio y Crotona, poblaciones bajo la influencia del tirano Anaxilas de Regio,
que utilizó este animal como símbolo de Apolo, divinidad que recibía culto en
la región del estrecho de Messina(4), o tal vez para conmemorar la
introducción de esta especie en Sicilia por el tirano para paliar la falta de
alimentos en la región.
Un último motivo lo encontramos en el águila que sujeta
entre sus garras a un delfín, que aparece en las monedas de Istros (Fig. 5d), Sinope y Olbia, y han sido
interpretados como Apolo (delfín) y Zeus (águila), si bien posiblemente la
escena simboliza la alianza sagrada del mundo superior o cielo y el inframundo
o mundo subacuático(5). En este caso no es exactamente una escena de
depredación, que sí lo sería si el animal representado fuera un pez y no un
delfín.
Con respecto a todas estas imágenes, constituyen
realmente un porcentaje mínimo si lo comparamos con la cantidad de monedas
griegas que presentan diversas especies de animales individualizados, muchas
veces utilizados como símbolo totémico de la ciudad emisora (la foca en Focea,
la lechuza ateniense, el atún de Cicico, la tortuga de Egina, etc...).
Aunque en varios casos las escenas de depredación son
simplemente fruto de la observación de la naturaleza -y en este sentido llama
la atención la figura comentada de un atún devorando un pez aguja (Fig. 4b), diseñada sobre una moneda,
siglos antes de que el geógrafo Estrabón señalara de forma errónea: “(los
atunes) nútrense de las bellotas de
cierta encina que crece en el mar”-, en otros casos las imágenes
representadas pueden tener otros significados de tipo simbólico, a veces muy
difíciles de determinar.
Notas:
(1)
Ibáñez, M., 1987. La fauna marina bentónica en las antiguas acuñaciones
griegas. Cuad. Marisq. Publ. Tec. 11:
43‑50
(2)
Ibáñez, M., 2018. Dos
casos de depredación entre animales marinos en las antiguas acuñaciones griegas
(Cumas y Acragas). Eco Filatélico y Numismático 74 (nº 1270):
48-49.
(3)
Galiano, M.F., 1966. Los dos primeros
coros del “Agamenón” de Esquilo. En Estudios
sobre la tragedia griega. Cuad. Fund. Pastor, 13, 63: pp. 36-74.
(4)
Puebla, J.M., 2015. La liebre de Apolo en la moneda de Zancle-Messana. Antesteria 4, pp. 113-122.