martes, 1 de diciembre de 2015

Los primeros "tokens" y el origen de la escritura.

Los primeros “tokens” y el origen de la escritura. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 62(1138) (Febrero 2006): pp. 52-53.

Miguel Ibáñez Artica.

            El término anglosajón “token” describe cualquier tipo de ficha utilizada con fines contables, monetarios, propagandísticos o de celebración de algún acontecimiento especial (bodas, comuniones, bautizos…). La palabra deriva del vocablo anglo-sajón “tacen” = símbolo o signo, y aunque podría considerarse sinónimo del término francés “jetón” o del español “ficha”, en inglés presenta un significado algo más amplio, de forma que se aplica tanto a objetos monetiformes como a otros de aspecto muy variado, como por ejemplo los “slave tokens” (tokens de esclavos), como suele designarse a las “manillas”, objetos de latón con aspecto de pulsera fabricados en Europa y utilizados como moneda para la compra de esclavos en las costas africanas(1).

            La historia de estas “fichas”, “tokens” o “jetones” resulta particularmente interesante ya que constituyeron los cimientos de lo que más tarde se convertiría en la escritura. Los primeros “tokens” fueron fabricados por el hombre con la finalidad de conservar la información de sus posesiones (aceite, grano o ganado), y surgieron hacia el año 8.000 antes de nuestra Era en la antigua civilización Sumeria. Eran pequeñas fichas o tokens de arcilla de uno a dos centímetros de tamaño, cónicas, cilíndricas, esferas o discos planos, con forma de animales, etc…(Figura 1).


Figura 1.- Diferentes tipos de “tokens” sumerios.

Cada tipo tenía un significado concreto, cada token constituía un ideograma que simbolizaba una determinada mercancía, por ejemplo, un disco con una línea incisa representaba una medida de miel, con dos líneas en forma de cruz, una jarra de aceite, conos y esferas simbolizaban diferentes unidades de cereal, etc…. Estos pequeños objetos tenían una función contable, sirviendo exclusivamente para conservar la información de los bienes acumulados en palacios y templos, y su uso era un instrumento de poder de la élite que controlaba los bienes reales (Schmandt-Besserat, 1992). En una primera fase que coincide con los inicios de la “revolución neolítica” (entre el 8.000 y el 7.500 a.C.) se utilizaron solamente tokens planos y sencillos, mientras algo más tarde, hacia el cuarto milenio antes de nuestra Era, surgieron tokens más complejos coincidiendo con un incipiente desarrollo urbano (Schmandt-Besserat, op. cit.) (2).

            Este primitivo sistema de tokens constituyó un verdadero medio de comunicación, cada elemento constituía un ideograma o singo para representar un concepto o una unidad de mercancías, de hecho constituyen el primer código no verbal inventado por el hombre para transmitir información económica (Schmandt-Besserat, 1999). Un hecho que puede resultar significativo es que en algunos casos, se han encontrado estos tokens en depósitos funerarios del sexto milenio antes de nuestra Era, lo cual parece conferirles un valor simbólico. El difunto era enterrado junto con los símbolos de sus posesiones o con ofrendas simbólicas  (ganado, cereal, aceite…). 

            Los tokens se guardaban dentro de una especie de hucha esférica de arcilla (Figura 2), y el sistema tenía el inconveniente de que cada vez que era necesario realizar una comprobación, era preciso romper el recipiente para contar los tokens contenidos en su interior, por este motivo el primer paso, fue marcar sobre la superficie de estos recipientes las figuras de los tokens contenidos en cada uno de ellos. La operación era muy sencilla y consistía en utilizar los mismos tokens como sellos, dejando en la pared exterior de las vasijas usadas como huchas, la impronta o marca impresa con su forma. Estos recipientes se dejaban secar sin cocer, de forma que podían romperse con facilidad para comprobar su contenido. Pronto se cayó en la cuenta de que este sistema permitía prescindir de los tokens, ya que bastaba con marcar la impronta de los tokens sobre una superficie de arcilla para conservar la misma información que contenían las huchas y de esta forma surgieron los primeros registros escritos.


Figura 2.- Cápsulas (“huchas”) y tokens contenidos en ellas, procedentes de las excavaciones      de la ciudad sumeria de Uruk (Irak).

            En el cuarto milenio antes de nuestra Era, en la ciudad sumeria de Uruk se llegaron a utilizar hasta 250 tipos diferentes de tokens que simbolizaban, además de los productos agrícolas y ganaderos, representaciones de textiles, perfumes, herramientas, vestidos, joyas, mobiliario, etc…

            Se da la circunstancia de que el hombre descubrió antes el cálculo que la escritura, y de hecho la primera forma de escritura cuneiforme se utilizó precisamente para llevar un registro de los tokens que se guardaban en pequeñas huchas de barro, y hacia el año 3.300 antes de nuestra Era, finalmente las pequeñas tablillas de arcilla con unos signos grabados sustituyeron a los tokens utilizados para contar (Figura 3). ¡Había nacido la escritura! Todavía se siguieron utilizando las pequeñas fichas de arcilla durante medio milenio, hasta que fueron definitivamente sustituidas por los registros impresos en tablillas hacia el año 2.700 a.C. Progresivamente la escritura cuneiforme se hizo fonética surgiendo palabras monosilábicas y finalmente la invención del alfabeto hacia el 1.500 a.C. culminó el largo proceso de creación de la escritura tal y como la conocemos.


Figura 3.- Tablillas de arcilla con inscripciones de los tokens, antecedentes inmediatos de la escritura cuneiforme (Irán).

Bibliografía:
Schmandt-Besserat, D., 1992.
Before Writing. Vol. I: From Counting to Cuneiform. Austin Texas. Univ. Press.

Schmandt-Besserat, D., 1999.
Tokens: The cognitive significance. Documenta Praehistorica. Vol. XXVI.

Notas:

(1) Ver artículo sobre “Manillas y calderos utilizados como moneda” en el Eco Numismático y Filatélico de Diciembre del 2004.


(2) Varios milenios más tarde, en la Edad Media, se volvieron a fabricar “jetones” o fichas con aspecto de monedas, cuya función era en este caso la de realizar operaciones aritméticas, colocando estas fichas sobre una tabla de madera provista de unas líneas o cuadrículas. En este caso los jetones representaban o simbolizaban a las monedas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario