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sábado, 1 de julio de 2017

Monedas de Fancisco Febo, efímero rey de Navarra (1479-1483)

Monedas de Francisco Febo, efímero rey de Navarra (1479-1483). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 64(1160) (Febrero 2008): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.
            El 19 de enero de 1479, tras más de medio siglo de un conflictivo reinado, plagado de manipulaciones, intrigas y enfrentamientos con sus parientes más próximos, moría Juan II, siendo jurada como sucesora su hija Leonor el 28 del mismo mes en Tudela. Sin embargo se dio la paradoja de que tras el larguísimo reinado de Juan II, vino el más corto de la historia del Viejo Reyno, ya que la reina fallecía a las dos semanas de haber sido proclamada. En su testamento dejaba como heredero a su nieto Francisco Febo, un muchacho que apenas contaba los diez años de edad, así durante su corto reinado, se hizo cargo de la regencia su madre Magdalena de Francia. El nombramiento de este nuevo rey, que hizo su solemne entrada en Pamplona el 21 de noviembre de 1481, fue apoyado por los agramonteses, mientras los beamonteses optaron por Fernando el Católico (no hay que olvidar que Fernando era también hijo de Juan II de Navarra y Aragón). En definitiva lo que se dilucidaba en Navarra era la influencia de los dos poderosos reinos enfrentados en esta época, por una parte, al norte, Francia (de donde procedían los últimos reyes independientes de Navarra) y por el sur, Castilla-Aragón, futuro germen de la monarquía hispana.


Figura 1.- Monedas de oro de Francisco Febo

            Además de las emisiones bearnesas de oro y vellón (Figura 1a), Francisco Febo acuñó moneda de oro en Navarra siguiendo el patrón del ducado, con 23 kilates de ley y 3,4 gramos de peso (Figura 1b), así como gruesos y medios gruesos de 34 % de contenido en plata y 2,78 y 1,39 gramos respectivamente. También acuñó moneda menuda, cornados o dineros negros con un 2,78 % de contenido en plata y 0,7 gramos. Para su coronación en diciembre de 1481, se habían fabricado ya 4.425 gruesos destinados a repartir entre los asistentes al solemne acto, tal y como era tradición en el Reino de Navarra.

            El ducado de oro fue conocido por vez primera en el siglo XIX  (Poey d'Avant, 1860) a partir del ejemplar de la colección “Vidal Quadras”, y también en esta época se describe el grueso (Figura 2a) que presenta hasta tres variantes de leyenda en el anverso: "FRANCISCVS PHEBVS",  "F.FEBVS" y "FRANC:FEBVS".

            Con respecto al medio grueso, si bien se conocía de su existencia por la documentación, especialmente en el “Cuaderno de Señoriaje” conservado en el Archivo General de Navarra, libro que registra minuciosamente todas las acuñaciones realizadas a nombre de este monarca, hasta el presente no se conocía ningún ejemplar.

            En fecha reciente hemos tenido la ocasión de descubrir una pieza de este valor entre los importantes fondos del monetario del Museo de Navarra (nº de inventario 7380), se trata de un medio grueso de 18 mm. de módulo y un gramo de peso (Figura 2b), que presenta las mismas características que las del grueso, en el anverso dos letras “f” góticas en minúsculas, y encima una corona, con la leyenda, algo recortada, donde se lee “FRANCISCVS (PHEB)VS (DG N)AVARRE”, y en el reveso una cruz inscrita en un círculo, con la leyenda externa “SIT NOMEN DOMINI BENEDICTVM”.

            Los cornados presentan una sola letra “F” gótica, también coronada, pero en este caso en mayúscula (Figura 2c), y por último, los medios cornados, la moneda de menor valor, presentan en el anverso una pequeña corona (Figura 2d) y serán imitados unos años más tarde por los “negretes” que acuña Fernando el Católico con los cuales fácilmente puede confundirse, debido a que normalmente se trata de pequeñas y raras monedas no muy bien acuñadas, -muchas veces se encuentran descentradas y con las leyendas amputadas-, y conservadas. Las equivalencias en la época eran 1 ducado = 46 gruesos y un grueso = 16 cornados.


Figura 2.- Monedas navarras de plata y vellón de Francisco Febo.
            a: Grueso, Museo de Navarra nº 4838; b: Medio grueso, M.N. nº 7380; c: Cornado, M.N. nº 4839; d: Medio cornado (C.P.).
 
            Para este período, existe una pormenorizada información documental de las cantidades acuñadas de cada tipo monetario, recogidas en los "Cuadernos de Señoriaje" (Archivo General de Navarra) y que nos indican como, curiosamente, la mayor parte de las monedas se fabricaron en realidad con posterioridad al fallecimiento del monarca. Esto tiene una explicación sencilla, ya que las órdenes de emisión de las diferentes monedas estaban ya otorgadas, la Casa de la Moneda siguió acuñando a nombre de Francisco Febo hasta la entronización de su hermana Catalina.
           

            Con respecto a la producción monetaria de esta época, conocida gracias al libro anteriormente mencionado; durante el corto reinado de Francisco Febo, se acuñaron un total de 5.263 ducados de oro, de los cuales el 28,5% lo fueron tras su muerte, el 30 de enero de 1483, otro tanto ocurrió con los 57.000 gruesos y medios gruesos, de los cuales el 88% fueron emitidos tras el fallecimiento del monarca y con los 180.000 cornados acuñados, de los que el 95% se emitieron también tras su muerte. Finalmente, Francisco Febo nunca pudo ver la moneda de medio cornado emitida a su nombre, pues todas las piezas fueron acuñadas cuando ya había fallecido, 30.000 ejemplares entre los años 1483 y 1484, y 27.000 en 1485.


Publicación original:





viernes, 15 de abril de 2016

Monedas españolas de personajes que no llegaron a reinar: Carlos “IV” de Navarra, Príncipe de Viana (1441-1461).

Monedas españolas de personajes que no llegaron a reinar: Carlos “IV” de Navarra, Príncipe de Viana (1441-1461). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58(1103) (Diciembre, 2002): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.

El ocho de septiembre de 1425, fallecía en la ciudad de Tafalla el rey de Navarra Carlos III “el Noble”, tras un prolongado reinado de paz, en gran parte debida a la prudente y conciliadora actitud del monarca. Heredaba la corona su hija, Blanca, casada con Juan (uno de los “infantes de Aragón” citados por Jorge Manrique). Blanca y Juan por esas fechas ya habían tenido un hijo llamado Carlos en honor a su abuelo, nacido en 1421 y para quien el monarca Carlos III creó el “Principado de Viana”.

Tras la muerte de la reina de Navarra en 1441, el Príncipe de Viana debía haber sido proclamado rey, pero su padre, el ambicioso e intrigante Juan II, no estaba dispuesto a renunciar al título real, y tras una reunión mantenida en noviembre de ese mismo año en Santo Domingo de la Calzada, Carlos fue nombrado Lugarteniente General del Reino, manteniendo su padre la corona de Navarra. En estos momentos Juan II se encontraba muy ocupado en mantener y acrecentar su influencia en territorios castellanos, contrayendo matrimonio con Juana Enriquez, hija del almirante de Castilla (13 de julio de 1447), sin ni siquiera notificarlo oficialmente al reino de Navarra.


Figura 1.- Miniatura representando a Carlos, Príncipe de Viana, con sus divisas y símbolos característicos. La figura del trifolio también aparece en sus monedas de plata, como en el anverso del medio grueso que se ilustra.

De esta forma fue incrementándose la animadversión por el monarca, hasta producirse en 1450 la ruptura entre padre e hijo, formándose dos partidos, los Beamonteses que apoyan al Príncipe de Viana y los Agramonteses favorables a Juan II. Carlos fue hecho prisionero por su padre, y precisamente estando preso en la Aljafería de Zaragoza, tuvo conocimiento del nacimiento en Sos de su hermanastro, el futuro Fernando el Católico.


Figura 2.- Precisamente en la piedra angular de una casa noble de Sos del Rey Católico (entrada al alojamiento “Ruta del Tiempo”), encontramos en un escudo, la leyenda Ihs en letra gótica, flanqueada con sendas figuras de trifolio, similares a las que podemos observar en el grueso emitido a nombre del Príncipe de Viana que se ilustra en la imagen.

 Liberado poco tiempo después, continúa el enfrentamiento con su padre siendo desheredado en 1455. Cuando la mediación de Alfonso el Magnánimo, rey de Aragón y hermano de Juan II parecía que podría solucionar el enfrentamiento dinástico, se produce el fallecimiento de dicho monarca (junio de 1459), heredando Juan II la corona de Aragón, lo cual reforzaba aún más su posición de fuerza. Se renueva entonces un período hostilidades y treguas sucesivas, en marzo de 1460 el príncipe conocía por vez primera a su madrastra y hacía las paces con su padre, pero en diciembre era nuevamente apresado, reavivándose la guerra civil en Navarra. El 23 de septiembre de 1461 fallecía Carlos, Príncipe de Viana, propagándose entre la  población el bulo de que había sido envenenado por su madrastra (la madre de Fernando el Católico), y fue aclamado por el pueblo que lo quería llevar a los altares. Hasta el siglo XVIII se le atribuían numerosos milagros en el monasterio de Poblet, donde permanece enterrado.


Figura 3.- Fotografías tomadas entre 1933 y 1934 de la supuesta momia del Príncipe de Viana, enterrado en el monasterio de Poblet (figura superior). En el año 2008, las pruebas de ADN realizadas a los restos demostraron que no se trataba del Príncipe.

Durante varios años (1350-1361) existieron en Navarra dos administraciones públicas, la que mantuvo lealtad al monarca y la que crearon los seguidores del Príncipe de Viana. En ambos bandos se acuñó moneda, en un caso a nombre de Juan II y en el otro a nombre de Carlos, Príncipe de Viana. Desgraciadamente tras la muerte en 1361 del Príncipe de Viana, se destruyeron todos los documentos referentes a su administración y por ello no se conservan datos concretos de las monedas que acuñó. Emitió gruesos y medios gruesos de plata, así como cornados y medios cornados de vellón pobre, y las emisiones debieron ser numerosas como nos lo indica la variedad de cuños y el relativamente alto número de ejemplares conservados. En el grueso de plata figura el emblema del príncipe y la leyenda “KARTVS:D:PROPIETARIVS:NAVR”, es decir el numeral que le correspondería (Carlos Cuarto) y haciendo clara alusión a que es el legítimo “propietario” del reino.


Figura 4.- Grueso, cornado y medio grueso de Carlos, Príncipe de Viana, sobre la firma del Príncipe en una nota manuscrita.

A pasar de que estas monedas se conocían desde hace tiempo, figurando incluso en la colección del monarca Luis XV de Francia, tradicionalmente se atribuían a Carlos II “el Malo”. En fechas relativamente recientes, L. Domingo Figuerola (1978) y M. Crusafont (1979) las adjudicaron correctamente al Príncipe de Viana*.

Nota adicional:
*En febrero de 1868, D. Pablo Ilarregui, secretario del Ayuntamiento de Pamplona y vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Navarra, con motivo de la incorporación al monetario del Cabildo de la Catedral de Pamplona de un grueso de este tipo, envió un interesante informe manuscrito a la Real Academia de la Historia (R.A.H. GN 1868-2(1). En el mismo, acompañado de un dibujo de la moneda, se discute y propone la atribución de la misma al Príncipe de Viana, en contra de lo recientemente publicado por Poey d’Avant (op. cit.). Desgraciadamente este informe no llegó a ver la luz, y en la bibliografía posterior (Heiss, 1869, tomo III, nº 5 y 6; Vidal Quadras, 1892, tomo II, nº 5650; Mateu y Llopis, 1946, p. 212, etc...) estas piezas siguieron atribuyéndose a Carlos II durante más de un siglo.

Ibáñez, M. (2008). El informe de D. Pablo Ilarregui, (Académico de la R.A.H.) sobre las monedas del Príncipe de Viana. Gaceta Numismática 170/171: pp. 23-28.
http://www.numisane.org/Gaceta/GN170.pdf