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domingo, 2 de agosto de 2026

Propaganda política en monedas y jetones de Carlos II “el Malo”, rey de Navarra (1349-1387).

 

Propaganda política en monedas y jetones de Carlos II “el Malo”, rey de Navarra (1349-1387). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80 (1342) (Septiembre, 2024): pp. 44-47.

 

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 



            Las imágenes que aparecen en las monedas desde la Edad Antigua, son en muchas ocasiones instrumentos propagandísticos de la autoridad que las emite. Un caso especial se da en las acuñaciones de los emperadores romanos, donde frecuentemente quedan reflejadas sus victorias en el campo de batalla o las obras públicas más importantes (acueductos, puentes, templos, anfiteatros...) realizadas bajo su mandato (Fig. 1). Sin embargo la publicidad más evidente que muestran estas monedas es el retrato que figura en sus anversos. La primera acción de un nuevo emperador al llegar al trono, era precisamente la de mandar acuñar monedas a su nombre y con su imagen representada en el anverso. Era la fórmula más eficaz para dar a conocer al pueblo la llegada de un nuevo personaje al poder. Incluso conocemos numerosas monedas de emperadores que fueron asesinados a los pocos días de ocupar el trono, y aún más, se sabe de la existencia de algunos efímeros personajes que pretendieron usurpar el trono en algún momento tan solo por las monedas que mandaron acuñar, sin que su presencia haya quedado reflejada en la historiografía.

Figura 1.- Monedas romanas conmemorativas de la construcción de edificios públicos.

 

            Durante la Edad Media, en los reinos cristianos de la Península Ibérica, las primeras monedas fueron emitidas por el monarca aragonés Sancho Ramírez, tras la anexión en el año 1076 del reino de Pamplona, y en ellas mandó incluir su efigie en el anverso como símbolo de la nueva autoridad real, que por otra parte podía ser cuestionadas al no ser descendiente por vía legítima del monarca pamplonés Sancho III “el Mayor”. Una década más tarde, hacia 1085, Alfonso VI de Castilla y León también emitió monedas, que en este caso no muestran el busto regio, sino un crismón o estrellas y roeles. En este caso el monarca no necesitaba demostrar su legitimidad dinástica y no era necesario incluir su efigie en las monedas.

Figura 2.- Bustos de los monarcas de Aragón/Pamplona y Navarra en el anverso de las monedas; a: Sancho V Ramírez, b: Pedro I, c: Alfonso I, d: García IV, e: Sancho VI, f: Sancho VII.

 

            Así pues, desde 1076 hasta 1234, en las monedas pamplonesas y navarras figuró el busto del monarca reinante, con una efigie muy tosca en vista lateral y sin corona, a lo sumo algunas veces aparece un pequeño moño o algún adorno nucal en forma de bolitas o estrella (Fig. 2).

            Con la llegada al trono del monarca champañés Teobaldo I, la efigie real desaparece de las monedas navarras y es sustituida por una gran cruz a imitación de las monedas feudales francesas. La figura del rey volverá a aparecer un siglo más tarde, en tiempos de Carlos II “el Malo”, en los escudos y francos de oro, emitidos en Saint Palais en 1352 y algo más tarde en Evreux, entre 1355 y 1356.

            En este caso, a imitación de la moneda real francesa de la época, la figura majestuosa del monarca aparece sentada en el trono sujetando en su mano derecha la espada y en la izquierda el emblema de las armas de Evreux en los escudos (Fig. 3a), y de pie sujetando en su mano derecha una flor de lis (Fig. 3b), símbolo de la realeza de Francia, en los reales de oro.

Figura 3.- Representación del monarca Carlos II en escudos (a) y reales (b) de oro.

 

            En 1377, cuando las posesiones del monarca navarro en Normandía se encontraban en una situación crítica (finalmente le fueron arrebatadas por su cuñado, el rey de Francia al año siguiente), Carlos II ordena acuñar moneda de oro y plata en Navarra donde por primera vez figura como Conde de Evreux. En las anteriores emisiones realizadas en Navarra y Normandía aparecía solamente como rey de Navarra o de los navarros. En estas monedas, acuñadas entre 1377 y 1380 en diferentes emisiones, cada vez con peor ley, se trata de transmitir a sus súbditos un mensaje reivindicativo a través de las monedas.

            Durante los últimos años de vida del monarca navarro, a partir de 1383 se inicia una masiva acuñación de gruesos y medios gruesos en las cecas de Monreal y San Juan de Pie de Puerto, en los que se abandona el modelos anterior del grueso tornés que imita la moneda francesa y se introduce un busto coronado frontal (Figs. 4b, c), a imitación de los “croats” ingleses (Fig. 4a). En este caso la iconografía intenta contrarrestar los difíciles momentos que el monarca estaba pasando, cargado de deudas, encerrado en Navarra, enfrentado con Francia y Castilla, y habiendo perdido definitivamente sus territorios de Normandía y Languedoc.

Figura 4.- a: “Croat” de Eduardo III de Inglaterra; b y c: Grueso y medio grueso de Carlos II de Navarra.

 

            Con respecto a los abundantes jetones (fichas utilizadas para realizar la contabilidad) emitidos en tiempos de este monarca, una serie de ellos presentan el escudo con las armas de Evreux y Navarra y la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI” (Armas del rey noble y poderoso) (Fig. 5a). Curiosamente encontramos una leyenda similar en los jetones emitidos por el delfín de Francia, el futuro Carlos V, donde podemos ver la figura idealizada de un delfín con la leyenda “LE NOBLE ET FIER POI” (El noble y fiero pez [poisson]) (Fig. 5b).

En 1349, siendo todavía un joven príncipe, el hijo de Juan II de Francia, Carlos, recibió de su abuelo, la provincia del Delfinado para que la gobernase, lo que le permitió llevar el título de “delfín” hasta su coronación, y desde esta fecha, todos los herederos al trono de Francia llevaron este título. 

 

            Durante varios años, desde que Juan II fue capturado en 1356 por los ingleses en la batalla de Poitiers y su posterior liberación en julio de 1360, el Delfín Carlos asumió la regencia del reino, enfrentado con su cuñado Carlos II de Navarra que pretendía el trono de Francia como nieto de Luis X de Francia, y que llegó a ser aclamado en París por una multitud de ciudadanos en noviembre de 1357.

 

            En este caso, tanto los jetones navarros como los franceses, presentan unas leyendas que hacen referencia a la nobleza, poder y fiereza de los personajes para quienes son acuñados, por una parte el rey de Navarra “noble y poderoso” (Fig. 5a) y por otra el Delfín de Francia “noble y fiero” (Fig. 5b). Mientras en el primer caso se hace referencia explícita al rey de Navarra, en el segundo se utiliza la metáfora con la imagen de un delfín, que simboliza al heredero del trono de Francia, pero que en la leyenda es interpretado como un “pez”. A los ojos de la población de mediados del siglo catorce el delfín era considerado como un pez y no como un mamífero marino(1).

Figura 5.- Jetones de Carlos II de Navarra (a) y del Delfín, futuro Carlos V de Francia (b).

 

            La utilización del término “noble” provocó la confusión de algunos autores (Mitchiner, 1988: 167) que adscriben los jetones navarros que llevan esta palabra  a Carlos III “el Noble” y no a Carlos II “el Malo”. Lo que está claro es que en la época en que se emitieron, el calificativo de “malo” no se utilizaría para aludir al monarca durante su reinado, y es siglo y medio después de su fallecimiento cuando el médico y cronista castellano Diego Ramírez de Ávalos, en su libro quinto de la “Crónica de los muy excelentes reyes de Navarra” acuñó este epíteto para referirse al monarca navarro Carlos II, que fue rápidamente adoptado por los historiadores franceses, contraponiéndolo a Juan II, llamado “el Bueno”.

 

            En realidad ni Carlos era tan “malo” ni Juan tan “bueno”, pero la historia la escriben los ganadores, y el monarca navarro, que durante toda su vida reivindicó sus derechos al trono de Francia como descendiente legítimo de la rama Capeta, al final de sus días, no solo se truncaron sus aspiraciones a la corona de Francia, sino que se vio despojado de los territorios que le correspondían por herencia paterna (el condado de Evreux y otras posesiones en Francia).

Figura 6.- Diferentes reversos del jetón con leyenda “armas de un rey noble y poderoso” (la numeración se corresponde con los tipos descritos en Ibáñez, 2026).

 

            Con respecto a los jetones acuñados para la casa real y la administración de Carlos II de Navarra y que llevan la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI”, existen dos tipos que presentan la cruz arqueada del reverso cantonada por leones -tal vez en referencia a las alianzas del monarca navarro con Eduardo III de Inglaterra-, con las leyendas “AVE MA RIA GAS” (nº 74)  y “.AVEV.  .MAR. .GAR. .SIA.” (nº 75).

            Otros siete jetones muestran la cruz arqueada en el reverso con las siguientes leyendas (Fig. 6):

REI CAIV:REI.VNE.VRAN:V (nº 85)

ISERSPTVRAIESRTVRERSI (nº 87)

PATR.NOCR.ENGR.GROBAV (nº 88)

POVR:BIAVTE:SVI:VE:NVS (nº 89)

PSIVI(EA)RVSIRVR.SITRTSR (nº 90)

KMAPS.NVSRVSRS.RARVR (nº 92)

AVMAME///IAMER///NMV (nº 93)

 

            Algunos de estos jetones, como los dos primeros, han sido hallados al norte de Francia, y otros en el sur de Inglaterra, lo que podría tener relación con la intensa actividad política y bélica que el monarca navarro desarrolló en la región durante el conflicto que enfrentó a Francia e Inglaterra durante la “Guerra de los Cien Años” (Ibáñez, 2021).

            Mientras la propaganda que exhiben las monedas va destinada a toda la población, la que aparece en los jetones está dirigida a los funcionarios encargados de la administración de las finanzas del reino y de la Casa Real (rey, reina, príncipes...), y mientras la utilización de la moneda es imprescindible para el normal desarrollo económico, los jetones podrían ser fácilmente sustituidos, pero se mantienen precisamente como símbolo de la autoridad regia para quien se emiten (en este caso el monarca Carlos II de Navarra), siendo profusamente utilizados en sus dominios de Evreux durante las dos primeras décadas de su reinado.

 

Notas:

(1) Mientras que los jetones navarros son bastante raros y pueden ser atribuidos a Carlos II de Navarra, los que llevan la figura del delfín son muy abundantes y presentan numerosas leyendas (“LE NOBLE ET FIER POIS”, “IE SVIS DE LATON BO”, “AVE MARIA GRACIA PN”, “DE BIEN EN MIEVLN”...) y pueden ser atribuidos tanto a Carlos V como a Carlos VI de Francia.

 

 

Bibliografía:

Ibáñez, M., 2017. Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino: 195 pp.

- 2021. Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años. Eco Filatélico y Numismático (Mayo, 2021) 77 (1306): pp. 44-47.

Mitchiner, M. 1988. Jetons, Medalets & Tokens. The Medieval period and Nuremberg. Vol. I. Seaby Ed. London: 704 pp.

 

 

 

domingo, 30 de abril de 2023

Jetones de cuenta o cómo sumar antes del álgebra.

 

Jetones de cuenta o cómo sumar antes del álgebra. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 59 (1107) (Abril, 2003): pp. 46-47.

 

 

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

Las operaciones matemáticas más simples como la suma, que nos resultan tan fáciles y cotidianas utilizando el álgebra, eran especialmente complejas cuando las cantidades se escribían en números romanos.

 



Figura 1.- a: Jetones de Nuremberg mostrando la figura de una persona realizando cálculos con jetones; b: Representación de un personaje realizando cálculos mediante jetones sobre una mesa (Sánchez de Arévalo, 1491: Libro primero, capítulo XL: Aritmética y Geometría); c: Jetones o “contadores” para el servicio de la administración contable del príncipe Felipe (futuro Felipe II de España).

 

Para realizar estas operaciones matemáticas, el sistema utilizado era similar al de un ábaco (actualmente usado en Oriente en forma rutinaria), de forma  que para expresar una determinada cantidad  se colocaban fichas (denominadas jetones), sobre un tablero especial, marcado con varias líneas horizontales, desde la más inferior donde se contabilizaban las unidades, hasta la superior donde se agrupaban los millares.

Pongamos un ejemplo (ver la figura 2): deseamos sumar las cantidades MCCCXXII (1322) y MDCCCXVI (1816). Colocaremos la primera cantidad, de forma que pondremos un jetón en la fila de los millares (1 x M), tres en la de las centenas (3 x C), dos en las decenas (2 x X) y dos en las unidades (2 x I) (Fig. 2a). De la misma forma, seguidamente colocaremos los jetones que expresen la segunda cantidad mencionada (Fig. 2a’). A continuación juntaremos los jetones de cada fila (Fig. 2b), de forma que cinco piezas de la fila inferior de las unidades se agruparán para formar una ficha que se colocará en la fila superior (V), dos fichas en esta última fila se agruparán para colocar una ficha en la fila de las decenas (2 x 5= 10), cinco jetones de la fila de las decenas se subirán como una ficha a la fila superior (L), dos de esta fila serán un jetón en la superior  (2 x 50= 100), y así sucesivamente.


Figura 2.- Suma con jetones.

 

De esta forma, tal como se señala en la figura, obtendremos tres jetones en la fila inferior de las unidades (3 x 1), uno en la fila superior (1 x 5), tres en la fila de las decenas (3 x 10), uno en las centenas (1 x 100) y tres en los millares (3 x 1000), de forma que podremos leer la cifra MMMCXXXVIII, es decir 3128 que es la suma de las cantidades señaladas (Fig. 2c).

De forma similar, podían hacerse otras operaciones aritméticas como restas, multiplicaciones o incluso divisiones. Uno de los primeros libros impresos donde se enseña a operar con jetones (contadores), es el Tratado de Matemáticas de Juan Pérez de Moya (Alcalá, 1573), donde en su capítulo XV del libro segundo, titulado “Arithmetica Practica”, se describen y explican los procedimientos utilizados en esta época.

Durante varios siglos (desde el s. XIII al XIX), se han acuñado miles de jetones diferentes, utilizados para realizar la contabilidad cotidiana en las casas reales, palacios de los nobles, clérigos y monasterios, recaudadores de impuestos, banqueros y comerciantes, y estos objetos con apariencia de moneda (en muchos casos se hacían pasar como tales) presentan los más variados motivos y leyendas.

Figura 3.- a: Tapete con marcas de cifras para colocar sobre la mesa; b: mesa con las marcas trazadas para realizar los cálculos con jetones (Frauenhausmuseum, Estrasburgo, Francia).

 

 

En la Península Ibérica se introdujeron en época temprana en Navarra, debido a la influencia francesa, y así por ejemplo en un jetón navarro de la primera mitad del s. XV figura el texto “diner de cont”, es decir “dinero de cuenta”, y en otro, probablemente de finales del S. XV, se puede leer la leyenda: “Qui bien jetera, buen compto trovara”, que puede traducirse como “quien sea hábil en las operaciones de mover los jetones en la mesa de cálculo, conseguirá realizar buenas cuentas”  

A pesar de que la numeración arábica y el álgebra se introdujeron en la Edad Media(1), durante muchos siglos se siguió utilizando la numeración con letras romanas, de forma que era necesario el empleo de fichas o jetones en las operaciones de cálculo. Durante la Edad Moderna, la ciudad alemana de Nuremberg, se especializó en acuñar jetones utilizados en todos los estados europeos, en algunos de ellos puede verse la figura de un contable sobre una mesa, haciendo sus cálculos matemáticos con ayuda de jetones (Fig. 1a).

 

(1)   Una de las figuras más importantes en la Historia de las Matemáticas, es el árabe Al-Khwarizmi (780-850 d.C.), autor de la obra “Al-jabr wa’l muqäbala”  donde aparece por vez primera el término “al-jabr” que significa “restauración” del equilibrio, y del que deriva la palabra “álgebra”. Los musulmanes hicieron confluir los conocimientos de los griegos con los avances matemáticos experimentados en la India (el cero y la numeración que denominamos arábiga, proceden en realidad de la India)  de forma que  durante gran parte de la Edad Media el lenguaje internacional de las matemáticas fue el árabe.

 

 

 

 





viernes, 1 de julio de 2022

Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años.

 

Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático” (Mayo, 2021) 77 (1306): 44-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

                En las últimas décadas han sido varios los jetones medievales con el escudo partido de Evreux/ Navarra aparecidos en el sur de Inglaterra (Fig. 1). En la mayoría de los casos los hallazgos han sido realizados por aficionados mediante la utilización de detectores de metales, todo ello de forma legal y de acuerdo con la legislación vigente sobre el uso de estos aparatos en Gran Bretaña(1).

 

            Los jetones son piezas que imitan en su aspecto a las  monedas, pero cuya función era la de realizar -a modo de fichas- las operaciones matemáticas sencillas (fundamentalmente sumas y restas) sobre un tablero cubierto con un paño que llevaba una serie de líneas horizontales para indicar las unidades, decenas, centenas...(2)..   

 



Figura 1.- Representación del escudo partido de Evreux/Navarra en un jetón hallado en Inglaterra en mayo de 2020.

 

            Estos objetos monetiformes fueron profusamente usados durante la Baja Edad Media en muchos países de Europa (Italia, Inglaterra, Francia, Navarra, Países Bajos...), y los que presentan el escudo de Navarra comenzaron a utilizarse bajo influencia francesa a partir de 1234, y especialmente desde finales del siglo trece, tras el matrimonio de la reina de Navarra Juana I con el monarca francés Felipe IV. En esta primera fase, que se extendió hasta 1328, los jetones llevaban las armas de Champaña o Francia asociadas al escudo de Navarra, y estos símbolos presentan gran similitud con los que podemos ver en los sellos céreos reales, mientras que por el contrario, las armas del reino de Navarra, las denominadas popularmente “cadenas”, figurarán mucho más tarde, ya a finales del s. XIV, en las monedas a partir de las primeras emisiones de Carlos III “el Noble”.

            A partir de 1328, los escudos que aparecen en la mayoría de los casos son el de Navarra junto con el de Evreux, tras el matrimonio de la reina Juana II de Navarra con Felipe, conde de Evreux(3). Las figuras que aparecen en estos jetones son muy características: en el anverso el escudo dimidiado de Navarra/Evreux o Evreux/Navarra, rodeado de una orla doble de seis lóbulos y leyenda circular


Figura 2.- Jetones con los mismos anversos y reversos.

            a: Con cruz recta en reverso; b: Con cruz arqueada.

            c: Con escudo Navarra/Evreux; d: Con escudo Evreux/Navarra.

 

            En el reverso de estos tipos de jetones podemos encontrar una cruz recta de tres nervios rematada por florones (Figs. 2a, c y d), o una cruz arqueada con una pequeña flor de lis en el hueco interior (Fig. 2b). El primer grupo de cruz recta lo podemos atribuir al reinado de Juana II de Navarra y Felipe de Evreux (1328-1343-1349), mientras que los jetones que presentan la cruz curva -mucho más abundantes-, corresponderían al reinado de Carlos II “el Malo” (1349-1387). Estas cruces imitan los modelos de los reversos de las monedas de oro que circulaban en la época: la recta de tres nervios reproduce la figura del reverso de la mayoría de las monedas de oro francesas medievales, desde la primera emisión de escudos de oro hacia 1270 (Fig. 3a), mientras que la cruz arqueada surge en julio de 1346 en la moneda denominada “chaise de oro” y es el modelo que siguen las cruces que figuran en los reversos de los reales de oro emitidos por Carlos II de Navarra durante la década de 1349-1359 en el condado de Evreux (Fig. 3b’). Este dato nos permite atribuir los jetones con cruces curvas al reinado de este monarca, y son los que aparecen con relativa frecuencia en Inglaterra, además de los emitidos por la administración de Eduardo III con escudos de Evreux/Navarra(4). 

 

 


Figura 3.- Modelos de cruces utilizadas en jetones.

a: Cruz recta como el escudo de oro francés (a’); b: Cruz arqueada como en el real de oro de Carlos II de Navarra (b’); c: Cruces recta y arqueada como aparecen en los Jetones con escudo Evreux/Navarra.

 

            Los hallazgos registrados se extienden a lo largo de los condados orientales de Inglaterra (Fig. 4), y la distribución (de norte a sur) de los once ejemplares de los que conocemos la ubicación de su hallazgo(5) es la siguiente:

 

Condado o región     nº de ejemplares        Tipo (según Ibáñez, 2017)

 

North Yorkshire                     1                                             (118)

Linconshire                            1                                             (109)

Nottingham                            1                                             (086)

Norfolk                                  3                                     (091, 106, 110)

Suffolk                                   1                                             (118)

Essex                                      1                                             (092)

Londres                                  1                                             (078)

Kent                                       2                                        (093a, 110)

 

 


Figura 4.- Mapa de distribución de jetones con escudo de Navarra hallados en Inglaterra.

a, a’: Jetones con cruz arqueada en reverso; b: Jetones ingleses con el alfabeto como leyenda.

 

            Las variaciones que se dan en este tipo de jetones residen en las leyendas que figuran en anverso y reverso. En general, la mayoría son de naturaleza religiosa, como en el ejemplar hallado en Yorkshire Norte, que presenta en ambas caras la leyendas “AVE MARIA GRACIA PE”, la que aparece en el jetón encontrado en Linconshire: “AVE SALVS MVNDI VERBVM”, o la que figura en el anverso de uno de los ejemplares de Norfolk: “PATAR NOSTER QVIESIN”. En otros casos las leyendas hacen referencia al escudo del monarca navarro o a la función contable de los jetones, como la que podemos ver en el hallado en Essex: “ARMS A REI NOBLE ET POI” (armas de un rey noble y poderoso) o la de otro de los hallados en Norfolk: “COTES IETES GARDES D”.

            Sin embargo las leyendas que encontramos en la mayoría de los jetones con escudo de Navarra hallados en Inglaterra pertenecen a la categoría de “leyendas indescifrables”. Mitchiner (1988, p. 167) las denomina “leyendas navarras ilegibles” planteando la posibilidad de que los textos estén redactados en euskera, sin embargo estas enigmáticas inscripciones no parecen tampoco poder ser interpretadas desde esta perspectiva.

            Para los jetones encontrados en Inglaterra las leyendas de este tipo son las siguientes:

IARVIAISIMIS.IVA.NS (tipo 093a reverso, encontrado en Kent)

IETIRS.TVRNOMAN.TVVAM.AVI (tipo 093a anverso, encontrado en Kent; tipo 110 anverso, encontrado en Norfolk)

KMAPS.NVSRVSRS.RARVR (tipo 092 reverso, encontrado en Essex)

MOVANOA : VNS (lis) AOSIV (tipo 078 reverso, encontrado en Londres)

PDVISNDSNISVDISRIS (tipo 078 anverso, encontrado en Londres; tipo 106 anverso, encontrado en Norfolk)

PERS.DEI.ONE.IOPVRVIE.IMIE (tipo 091 anverso, encontrado en Norfolk; tipo 109 anverso, encontrado en Linconshire)

PSIVI(EA)RVSIRVR.SITRTSR (tipo 091 reverso, encontrado en Norfolk)

REI CAIV:REI:VNE VRAR:V (tipo 086 reverso, encontrado en Nottingham)

//CR////E.IO//VR//// (tipo 086 anverso, encontrado en Nottingham)(6)

            No parece tratarse tampoco de leyendas sin sentido, como las que suelen aparecer en algunos jetones tardomedievales, con letras aparentemente dispuestas al azar, y algunas de ellas como “PDVISNDSNISVDISRIS” o “IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” se repiten en jetones de diferentes tipos.

            Una de las principales dificultades que nos encontramos al interpretar estas leyendas, es que por lo general el estado de estos jetones dista mucho de ser el ideal, la corrosión sufrida a lo largo de los siglos, y el hecho de que algunos márgenes estén recortados dificultan la correcta lectura de las letras que componen la leyenda, y solamente cuando encontramos varios ejemplares, a veces de tipos distintos pero que portan la misma inscripción, podemos reconstruir con cierta certeza la totalidad de las leyendas.

            Nos referiremos resumidamente al último de estos jetones, hallado en mayo del 2020 en la población de Bekesbourne en el condado de Kent que presenta en el anverso la leyenda “IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” (Fig. 5b)(7), esta leyenda la encontramos en al menos cuatro tipos diferentes, en el primero de ellos (Fig. 5a) la cruz arqueada del reverso está cantonada por cuatro leones rampantes (ejemplar hallado en Reims, norte de Francia en 2016) y presenta la leyenda “AVEV. .MAR. .GAR. .SIA” (Ave Maria Gracia), mientras que los dos restantes llevan las leyendas: “PATAR NOSTER QVIESIN” (Fig. 5c) y “PATAR NOS.SETER QVIS” (Fig. 5d) (variantes con errores de “Pater Noster qui es in (Caelis)”. Dos ejemplares del primero de ellos han sido hallados en Inglaterra, uno en East Harling en el condado de Norfolk y otro en el camino denominado “Pilgrims Way” al S.E. de Midstone en el condado de Kent.

 


Figura 5.- Jetones con leyenda “IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” en anverso.

 

 

La enigmática leyenda “IETIRS.TVRNOMAN. TVVAM.AVI” pudiera ser una  divisa en latín o más probablemente en francés medieval que aún no ha podido ser descifrada.

La presencia de estos raros jetones con escudo de Navarra en el norte de Francia, y especialmente en la costa de Inglaterra, parece estar relacionada con las actividades bélicas acaecidas en algún momento de la Guerra de los Cien Años, y el período concreto en el que fueron usados podría haberse iniciado entre los años 1356 y 1357, cuando tras ser apresado el monarca navarro el 5 de abril de 1356, su hermano Felipe de Longueville (1336-1363) asume la regencia de Navarra y Evreux, y en julio de 1356 establece una alianza con Eduardo III de Inglaterra de quien recibe refuerzos de 100 hombres de armas y 200 arqueros, con los Señores de Ros y Neufville como capitanes. A comienzos de septiembre las tropas navarras embarcan en Southampton con 400 hombres de armas y 800 arqueros para reforzar el ejército del duque de Láncaster, Juan de Gante. Los combates del ejército anglo-navarro prosiguieron en Normandía hasta el mes de noviembre de ese año (Ramírez de Palacios, 2015: p. 118-121).

Este es uno de los muchos episodios bélicos que se dieron durante el reinado de Carlos II de Navarra, otro tendría lugar años más tarde con el fallido tratado anglo-navarro de Clarendon (2 de diciembre de 1370) donde en caso de victoria Inglaterra y Navarra se repartirían el reino de Francia. La comprometida situación de los territorios de Evreux finalizó con la conquista francesa de Normandía entre abril y julio de 1378, y el 27 de diciembre de 1378 el nuevo monarca galo Carlos V dictaba la orden de expulsión de todos los extranjeros (navarros) que habían apoyado a Carlos II de Navarra, incorporando sus bienes muebles al tesoro del rey de Francia (Ramírez de Palacios, 2015: p. 377). Únicamente permaneció sin conquistar la plaza de Cheburgo, cedida temporalmente a Inglaterra por el monarca navarro a cambio de veinticinco mil francos de oro y un millar de hombres de armas y arqueros, que durante cuatro meses quedarían al servicio del monarca navarro (Ramírez de Palacios, 2015: p. 378).

 


Figura 6.- Tropas anglo-navarras cruzan el canal para luchar en Normandía, según las ilustraciones del manuscrito de Jean Froissart sobre la Guerra de los Cien Años.

 

Es pues durante el período de algo más de dos décadas comprendido entre 1356 y 1378 cuando pudieron emitirse estos jetones, tanto los de tipología francesa con cruz arqueada en el reverso, como los de tipo ingles con leyenda del alfabeto en el anverso. Sin embargo, un hecho que resulta difícil de interpretar, es que la distribución de los jetones de tipología francesa, posiblemente acuñados en Evreux, y los fabricados en Inglaterra, en su mayoría no coinciden. Mientras los primeros se distribuyen a lo largo de la costa oriental de Inglaterra(8) (Fig. 4a), los segundos se concentran en el sur, en los condados de Dorset, Hampshire y Wiltshire (Fig. 4b).

Ambos tipos de jetones posiblemente serían utilizados por los servicios contables encargados de la intendencia y pagaduría de las tropas navarras, inglesas y de mercenarios que pudieron estar acantonados ocasionalmente en Inglaterra para luchar en el norte de Francia, especialmente en Normandía durante este período de tiempo. Además de su función como instrumentos contables, estos jetones tenían una clara finalidad propagandística en favor del Conde de Evreux y rey de Navarra Carlos II “el Malo”. 

La ubicación de los hallazgos no puede interpretarse como que estas piezas fueran utilizadas con su función contable en estos lugares, en ocasiones los jetones, finalizada su misión, eran conservados y transportados a otros lugares, donde incluso podían ser usados como moneda de pequeño valor en épocas de escasez de numerario.

 

Bibliografía:

 

Ibáñez, M., 2011. Jetones medievales Navarros hallados en Inglaterra. Gaceta Numismática, 181: pp. 49-57.

- 2017. Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino: 195 pp.

Mitchiner, M. 1988. Jetons, Medalets & Tokens. The Medieval period and Nuremberg. Vol. I. Seaby Ed. London: 704 pp.

Ramírez de Palacios, B., 2015. Charles dit Le Mauvais. Roi de Navarre, Compte d’Evreux, pretendant au trone de France. Ed. La Hallebarde, Mayenne: 530 pp.

 

 

 

 

 

 

Notas:

 

(1) Los hallazgos de jetones franceses en Inglaterra son muy numerosos como puede comprobarse en las páginas de “Portable Antiquities Scheme”: 

https://finds.org.uk/database/search/results/q/jetton+medieval+france/show/100  

 

(2)  La forma de realizar estas operaciones ya fue comentada en un artículo anterior: Los jetones de Nuremberg. Eco Filatélico y Numismático (Diciembre, 2019), 75(1290): pp. 43-46.

(3) Los escudos de Navarra y Francia serán utilizados en los jetones de las reinas de Francia de ascendencia navarra como  Blanca de Navarra, hija de Felipe de Evreux y Juana II de Navarra y esposa de Felipe VI de Francia (1349-1350, +1398).  

 

(4) Estos jetones ingleses ya fueron comentados en un artículo anterior: Hallazgo de un jetón con escudo de Navarra en Inglaterra. Eco Filatélico y Numismático 69(1220) (Julio-Agosto 2013): p. 46. 

  

(5) Hay algunos jetones similares que han sido hallados en Inglaterra, pero de los que no conocemos el lugar concreto o aproximado donde fueron encontrados. Estas piezas no han sido incluidas en el presente trabajo.  

 

(6) No se ha incluido el jetón fragmentado con leyendas muy poco visibles SF-5CE381 que figura en “Portable Antiquities Scheme” hallado en Forest Heath, Suffolk:

https://finds.org.uk/database/artefacts/record/id/464658  

 

(7) Las dos primeras letras de la leyenda son confusas y también las podríamos interpretar como una “K”, sin embargo, la palabra “IETIRS” frente a “KTIRS” parece tener más sentido en relación con las utilizadas en otros jetones medievales (“IE : SVI . IETOIR . DE LETON“; “IETES BIEN SEVREMENT”; “IETES GARDES DE FALI”...).

 

(8) También tenemos algunos hallazgos en el norte de Francia, como el ejemplar del tipo 077 encontrado en Reims, el de tipo 096 hallado en Châlons-en-Champagne, o el de tipo 102 descubierto entre las poblaciones de Anglure y Romilly.           

 

 

 

 

viernes, 1 de enero de 2021

Paralelismos iconográficos entre estelas funerarias y plomos o "mereaux" medievales y modernos.

 Paralelismos iconográficos entre estelas funerarias y plomos o “mereaux” medievales y modernos. Artículo publicado en: Actas de HilarriCon. Abaurrea Alta (Navarra), junio 2018: pp. 207-211.


Miguel Ibáñez Artica

Miembro de ANE (Asociación Española de Numismática) y SIAEN (Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos).

 

Summary:

 

Iconographic parallels between funeral steles and medieval or modern "plomos" or "mereaux".

 

The relationships between the iconography of the funeral steles and the medieval and modern "mereaux" are analyzed.

 

Résumé:

Paralélismes iconographiques entre stèles funéraires et "plomos" ou "mereaux" médiévaux ou modernes.

Les relations existantes entre l'iconographie des stèles funéraires et les "mereaux" médiévaux et modernes sont analysées.

 

 


            En algunas publicaciones se ha llegado a comentar de forma sucinta los paralelismos existentes entre algunas representaciones que figuran en las estelas funerarias del País Vasco y ciertos motivos que aparecen en las monedas, especialmente en las de la Edad Antigua (Barbé, 1984; VVAA, 2004 pp. 54 y 55). También encontramos referencias acerca de los paralelismos existentes entre la iconografía que presentan las estelas y la numismática en Nony, 1984, y alguna reflexión más concreta sobre este tema en Ucla (1983), quien considera además de la iconografía monetal, la que aparece en la sigilografía, así como en jetones y “mereaux”(1). Resulta comprensible que algunos elementos cruciformes que constituyen el símbolo de identidad en algunas regiones figuren en las monedas y en las estelas funerarias, como es el caso de la cruz occitana “de doce perlas” en el Languedoc (Fig. 1). 

 

Figura 1.- Representaciones de la cruz occitana en monedas y estelas funerarias.

a: Estelas de St. Michel de Lanes Languedoc-Rosellón, departamento de Aude en el distrito de Carcasona y cantón de Salles-sur-l'Hers (SML01 y SML02); b: Dinero de Raimundo VII de Tolosa (1222), Languedoc, Marquesado de Provenza.

 

            Durante las Edades Media y Moderna, además de las monedas de oro, plata y cobre emitidas por los diferentes estados europeos, circularon otro tipo de objetos monetiformes fabricados principalmente con metales de bajo punto de fusión, como plomo y estaño, que son denominados “mereaux” en francés(2), y son conocidos genéricamente como “plomos” en España (Fig. 2).

 

            Si bien estas pequeñas piezas pudieron servir ocasionalmente como monedas, especialmente en épocas de penuria monetaria, su finalidad estaría más próxima a la que en la actualidad tienen los “tikets”,  recibos y fichas de juego. En unos casos podían servir como comprobante de haber pagado una tasa o impuesto, por ejemplo, por el derecho a cruzar un puente con mercancías (Fig. 2a); de haber asistido a un oficio religioso, en este caso el plomo podría intercambiarse posteriormente por cierta cantidad de alimento en las cocinas del convento o monasterio; como señal de identificación de pertenecer a un determinado gremio o cofradía de artesanos (albañiles, panaderos, peleteros, herreros, zapateros..., Figs. 2b-i), en este caso el “mereau” permitía asistir a las reuniones de dicha cofradía, etc... (3).

 

Figura 2.- Diferentes tipos de “mereaux” medievales y modernos.

 

            Aparte de esta primera divergencia en cuanto al uso y utilización de monedas y “mereaux”, una segunda diferencia se refiere a las técnicas empleadas en su fabricación (Figura 3). Mientras las monedas son acuñadas sobre cospeles (discos planos) de metales nobles como el oro y la plata, o menos nobles como el cobre y sus aleaciones, los plomos o “mereaux” son fabricados por fusión de metales pobres como el plomo o estaño en moldes, generalmente tallados en piedra o arcilla, técnica mucho más sencilla que requiere de menos instrumentos y especialización que la de la acuñación.

 

Figura 3.- Técnicas de fabricación, a la izquierda de monedas, con los instrumentos utilizados para su acuñación, y a la derecha “mereaux” o plomos, y moldes tallados en piedra utilizados para su elaboración.

 

            Finalmente una tercera diferencia es la que se refiere al carácter “popular” de los “mereaux”, frente al carácter “oficial” o institucional de las monedas. Mientras éstas son emitidas por las autoridades (reyes, nobles...) y elaboradas por especialistas cualificados (monederos, abridores de cuños...), los plomos y “mereaux” son fabricados por y para el pueblo por artesanos locales.

 

            En la portada del libro de Forgeais, dedicado a los hallazgos de plomos en los dragados del Sena a su paso por París, así como en título de la obra dedicada a jetones y mereaux de Labrot, figura el término “popular” (“Numismática popular”, “Historia económica y popular”) en contraposición a la oficialidad de la moneda (Fig.4).

 

 

Figura 4.-  Portadas de los libros de Forgeais (1866) y Labrot (1989).

 

            Al establecer comparaciones entre las iconografías que aparecen en las estelas discoideas y en plomos o “mereaux” medievales y modernos, tenemos que tener en cuenta en primer lugar una serie de elementos comunes, que son en buena medida responsables de ciertas similitudes. En primer lugar la geometría de las piezas es similar, en ambos casos se trabaja sobre una superficie circular acotada por una círcunferencia, en segundo lugar el diseño de los motivos es ejecutado por artesanos locales, y por último, en occidente durante las edades Media y Contemporánea, el espíritu religioso cristiano está profundamente arraigado en todas las clases de la sociedad y por este motivo, tanto en los plomos como en las estelas funerarias, la cruz será uno de los elementos más representados. Con respecto a otros elementos geométricos (por ejemplo estrellas, flores, radios...), predomina la simetría radial sobre la bilateral.

 

            La denominada “cruz astralizada” o cruz rodeada de orla angulosa, que aparece en los “mereaux”, tiene sus orígenes en las monedas medievales. Durante los siglos XIII y XIV las principales monedas francesas (imitadas en otros reinos como Navarra) fueron los dineros y gruesos torneses, así denominados por presentar en el reverso un esquemático castillo (derivado de las acuñaciones carolingias) y en el anverso una cruz rodeada de leyenda (Figs. 5a, b), que son imitados en los jetones y “mereaux”, conservando las leyendas degeneradas (Fig. 5f) o transformadas (Fig. 5d), si bien lo normal es que estas leyendas sean remplazadas por una orla en zig-zag (Figs. 5c, g, h, i, j, k, l) de características muy similares a las que encontramos en las estelas (Fig. 511, 13, 14). Encontramos incluso un plomo hallado en el nordeste de España (aunque la procedencia exacta es desconocida), con un diámetro de 20,7 mm y un peso de 3,61 g., publicado por Crusafont et al., en 1996 (nº 77, p.119) que presenta en una cara la “cruz astralizada” y en la otra la estrella de cinco puntas con bolitas en los espacios, representación muy similar a la que podemos ver en varias estelas funerarias aezkoanas (Figs. 5l y 511). No es éste el único caso donde encontramos la misma imagen en un “mereau” y una estela, por ejemplo, una estela de Iparralde cuya foto se publica en Hil Harriak (2004, p. 63) y que presenta una estrella de seis puntas con una cruz inscrita (Fig. 5m), la podemos encontrar en un “mereau” francés de origen desconocido (Fig. 5n). 

 

            Si se trata de una mera coincidencia o existe alguna relación causal entre la iconografía de estos “plomos” y la que presentan las estelas, es algo que por el momento, y ante la carencia de datos, no podemos establecer. Pero sugiere una interesante línea de investigación(2).

 

 

Figura 5.-  Monedas, “mereaux” y estelas discoideas.

a y b: Dinero y grueso tornés (s. XIII-XIV); c-h: “mereaux” que imitan los dineros y gruesos toneses; i-k: representaciones de la “cruz astralizada” en “mereaux” franceses; l: “mereau” del nordeste de España con “cruz astralizada” y estrella de cinco puntas; m: estela francesa con estrella de seis puntas y cruz inscrita; n: “mereau” francés con la misma representación; 11, 13 y 14: estelas de Abaurrea Alta (Navarra) con “cruz astralizada”.                        

 

            En una primera aproximación, que dista mucho de ser exhaustiva, podemos comparar alguna de las imágenes representadas en los ejemplares del Museo de Estelas de Abaurrea Alta (Navarra), con las que aparecen en algunos “mereaux”. Por ejemplo y con referencia al personaje sentado que aparece en la estela nº 1, encontramos algunos “mereaux” con personajes sentados y que van desde Dios Padre (Fig. 6e), hasta la figura de un obispo o abad (Fig. 6a), pasando por la de varios papas y santos (Figs. 6b, c y d).

 

 

Figura 6.- “Mereaux” con personajes sentados, similares a los que aparecen en la estela nº 1 del Museo de Abaurrea Alta (Navarra). a: “Mereau” de peregrino en estaño (s. XIII); b: “Mereau” de Vienne (Delfinado) con la imagen de San Pedro; c: “Mereau” de 1544 de la cofradía de comerciantes de Amberes representando a San Nicolás; d: “Mereau” de bronce de 1519 representando al Papa San Silvestre; e: “Mereau” para pan de la iglesia de San Salvador de Brujas (s. XVI).

 

            También encontramos estos paralelismos en las representaciones de flores penta y hexapétalas (Fig. 7a, b, 11), leyendas IHS (Figs. 7b, c, 30), estrellas de 5 y 6 puntas (Figs. 7d, e, 23, 26), y radios (Figs. 7f, 24), etc...

           

Figura 7.- a: “Mereau” francés con flor de 5 pétalos; 20 y 21: Estelas con flores de 6 pétalos del Museo de Abaurrea Alta; b: moneda de oro alemana de 1616 con iniciales IHS; c: jetón de bronce con iniciales góticas IHS; 30: estela de Abaurrea Alta; d, e: “mereaux” con estrella de seis puntas; 23, 16: estelas de Abaurrea Alta con estrellas de cinco puntas; f: jetón francés con radios; 24: estela del museo de Abaurrea Alta.

 

            A la hora de establecer afinidades y/o relaciones entre la iconografía de las estelas y plomos o “mereaux”, sería preciso disponer de una información detallada sobre la procedencia geográfica de ambos elementos. Mientras que estos datos existen en numerosas estelas, que en algunos casos, como las del Museo de Abaurrea Alta se encuentran en sus lugares de origen, en el caso de los “mereaux” no disponemos de esta información. Tradicionalmente estas piezas han pasado desapercibidas para el mundo de la numismática, y tal como ocurre también en las monedas que aparecen en convenciones y subastas numismáticas, donde no se conoce la procedencia de casi ninguna de las piezas puestas a la venta, los jetones y “mereaux” no suelen figurar en dichos eventos, y los que ocasionalmente pueden encontrarse en los mercadillos locales que se celebran en algunas ciudades  o en plataformas de subastas internacionales (Ebay Francia/Inglaterra, Delcampe, Todocolección...), así como los escasos ejemplares que figuran en las colecciones de los museos, carecen de procedencia.

 

Notas:

 

(1) La referencia a los “mereaux” en este trabajo se limita a: “MEREAUX: ils servaient essentiellement de jetons de présence, pouvaient donner droit à certaines distributions, permettaient (comme des tickets) d'assister à une réunion, etc.

On relève sur ces méreaux les mêmes croix grecques, croix bifurquées à douze pointes, les bordures, les rosaces à 6 branches, etc, que sur les stèles.

Il est probable qu'une étude approfondie de toutes ces pièces et de leur décor, venu souvent du fond de l'antiquité, pourrait faciliter la compréhension et la datation des stèles discoïdales sur lesquelles nous les retrouvons et, souvent issues des mêmes localités” (Ucla, 1983, p. 78).

   

(2) La palabra “mereau” podría derivar del término latino “merare”= distribuir (Labrot, 1989, p. 13).     

 

(3) En los “mereaux” de cofradías, se representan los instrumentos utilizados en los diferentes oficios de forma muy similar a como aparecen representados en algunas estelas.   

 

Bibliografía:

 

Barbé, L., 1984.

Aux origines de l’Art des Basques: pp. 85-105. En: Hil Harriak, Bayona, 386 pp.

 

Crusafont, M., J. Labrot & B. Moll, 1996. 

Plomos y jetones medievales de la Península Ibérica, ANE-MCM, Barcelona: 174 pp.

 

Forgeais, A., 1866.

Collection de plombs historiques trouvés dans la Seine. Cinquième série. Numismatique populaire. Paris: 255 pp.

 

Ibáñez, M., 2017.

Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino. Sos del Rey Católico, diciembre 2017. ISBN 978-84-697-8658-1: 195 pp.

 

Labrot, J., 1989.

Une histoire économique et populaire du Moyen Age: Les jetons et méreaux. Ed. Errance, Paris: 236 pp.

 

Nony, G., 1984.

Numismatique et stèles discoïdales basques: pp. 81-83. En: Hil Harriak, Bayona, 386 pp.

 

Ucla, P., 1983.

Contribution a l’étude des stèles discoïdales du Languedoc. Archéologie du Midi Médiéval I: pp. 69-92.

 

VVAA, 2004.

Hil Harriak. Les Stèles Discoïdales et l’art funéraire basque. Bayona: 187 pp.

 

 

 


 Distribución de las Actas:

Actas de las jornadas HilarriCon