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viernes, 1 de abril de 2022

El dinero del mar III: Moluscos gasterópodos, escafópodos y cefalópodos.

 

El dinero del mar III: Moluscos gasterópodos, escafópodos y cefalópodos. Artículo publicado en “Eco filatélico y numismático” (Diciembre 2020) 76 (1301): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica


            Entre las numerosas “monedas concha” que han sido utilizadas a lo largo del tiempo en los cinco continentes, la más característica es el cauri. Precisamente las primeras “monedas” documentadas de la historia son precisamente unos pequeños caracolillos de las especies Monetaria moneta (L., 1758) (Fig. 1j) y Monetaria annulus (L., 1758) (Fig. 1k), utilizados en China desde al menos el segundo milenio antes de nuestra Era para pagar tributos o como compensaciones (1), llegando en época muy temprana a cumplir las funciones asignadas a la denominada “moneda económica” convencional. Así pues, la concha del cauri quedó identificada con el concepto de moneda, y el carácter chino 貝 (bei), que significa “dinero”, deriva de la figura esquematizada de dichos caracolillos. Las inscripciones del siglo IX antes de nuestra Era muestran que los cauris se consideraban ya como medida del valor de las cosas, y sus características de portabilidad, durabilidad y dificultad para ser falsificados propiciaron su uso monetario. Son frecuentes las observaciones realizadas por viajeros desde tiempos medievales, donde se señala el uso de conchas como auténticas monedas, el caso más conocido es la obra de Marco Polo (2), y de hecho, en la actualidad, las conchas de cauris siguen utilizándose como moneda en algunas regiones de África.


Figura 1.- Conchas de cauri chinas del segundo milenio antes de Cristo (a) y sus imitaciones en hueso (b), cuarcita (c), conchas recortadas (d), jade (e), madera (f), bronce (g) y bronce sobredorado (h), de estas últimas derivaron las monedas denominadas “cara de fantasma” o “moneda hormiga” (i). Monetaria moneta (j); Monetaria annulus (j); sellos postales con representaciones de caurís (l).

 

En el continente africano, desde antes de la llegada de los europeos, en el reino del Congo, se utilizaba como moneda un pequeño caracolillo de la especie Olivancillaria nana (Lamarck, 1811), denominado “n’zimbu”, sin embargo la moneda-concha más importante en África, ha sido el caurí. Hacia el año 1000, los árabes introdujeron caurís en el comercio transahariano, pero fue con la llegada de los europeos, cuando toneladas de pequeñas conchas inundaron el continente africano.

 

                  Disponemos de bastante información sobre el comercio de esclavos africanos, adquiridos con monedas-concha por los traficantes europeos. La primera fase de este comercio consistía en acudir a los centros productores de los caracolillos, en las islas Maldivas, al sur de la India,  después  (durante los siglos XVII al XIX), los caurís se transportaban a los puertos de Londres y Ámsterdam, donde eran subastados en sacos, siendo adquiridos por comerciantes ingleses, holandeses, portugueses, franceses e incluso daneses.

 

            Barcos cargados con sacos de caurís, se dirigían a la costa africana para adquirir esclavos. De esta forma durante el s. XVII se introdujeron más de 125.000 Kg. de pequeñas monedas-concha al año, y mientras en 1520 un esclavo varón podía adquirirse con poco más de seis mil caurís, un siglo más tarde ya costaba más de diez mil y a finales del s. XVIII la cifra ascendía a más de 170.000.

 

            Finalizado el tráfico de esclavos tras su abolición en 1807, el caurí siguió utilizándose para el comercio del aceite de palma, de forma que sólo en 1836 se introdujeron más de doscientos mil kilos de conchas en el continente africano. Sin embargo el final de esta moneda-concha se produjo cuando hacia mediados del s. XIX, se incorporaron al comercio ingentes cantidades de una especie de caracolillo muy similar, Monetaria annulus (L., 1758), abundante en Zanzíbar, en la costa oriental africana. Como en esos mismos momentos ocurría en Norteamérica, con la industrialización del “wampum”, la entrada masiva de “moneda”, produjo una enorme inflación que desestabilizó el mercado y terminó con la propia moneda (en África el “caurí” y en Norteamérica el “wampum”).

 

            Encontramos otras muchas especies de caracolas utilizadas como moneda, como por ejemplo el “Mwali” utilizado en las islas Tobriand, fabricado con un disco de la especie Conus leopardus (Roeding, 1798), al que se sujetan varios caurís huevo (Ovula ovum, L. 1758) (Fig. 2a), o la moneda ritual “talipun” de la zona del río Sepik, elaborada con un fragmento del gran caracol verde Turbo marmoratus (L., 1758) (Fig. 2b).



Figura 2.- a: “Mwali” utilizado en la ceremonia del “Kula” en las islas Trobriand; b: “Talipún”, moneda concha utilizada en la zona del río Sepik, Papua-Nueva Guinea (Ejemplares del Museo Arqueológico Nacional, MAN, Madrid).

 

Aunque pueda parecer increíble, todavía en el siglo XXI se siguen utilizando de forma cotidiana primitivas monedas-concha en algunos remotos y apartados lugares del planeta. El ejemplo más destacado lo encontramos en el “tambu” o “diwarra” utilizado por las gentes de la población Tolai, que vive en las islas del Duque de York y Península de Gazelle, en la provincia de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea). La moneda “tambú” está formada por pequeños caracolillos de la especie Nassarius camelus, atravesados por una larga varilla, que se mide en brazas (1 braza= 183 cm.), éstas pueden determinarse de una forma aproximada y sencilla estirando los brazos, la distancia entre ambas manos viene a ser una braza,  a su vez  divisible en pequeños fragmentos o varillas que llevan 10-12 conchas cada una (Fig. 3a), y los datos del año 2002 indican que existen en circulación o almacenadas (como ahorros), una cantidad de monedas-concha equivalentes a unos ocho millones de kinas (más de dos millones de dólares USA)(3).

Además de su uso cotidiano para realizar pequeñas compras, el tambú también se almacena en largas ristras, que se atan a una estructura circular formando un rollo o “loloi” con aspecto de neumático con un diámetro de un metro y una anchura del cilindro que forma el rollo de unos 14 centímetros (Fig. 3c). Todo el rollo se recubre con hojas secas y se ata con cuerdas para proteger su valioso contenido. Estos “loloi” pueden almacenar unos 600 metros de varilla, que lleva unos cien mil caracolillos regular y cuidadosamente ensartados. Aunque su tamaño real es de un metro, si desplegamos su interior, tal como se hace por ejemplo en las ceremonias funerarias para distribuir su contenido, en realidad sería la moneda más larga del mundo, ¡con una longitud de más de medio kilómetro! Algunos de estos rollos de moneda concha constituyen los ahorros de toda una vida y se usan para repartir entre los herederos y amigos tras la muerte del propietario, en ceremonias donde se cortan públicamente y distribuyen fragmentos del “loloi” (Fig. 3e).

 


Figura 3.- Pagando la compra con moneda “tambú” en un mercado Tolai; a: detalle de la moneda-concha utilizada en el pago; b: detalle de  la cesta-monedero de la moneda-concha; c: aro de conchas o “loloi”, al fondo un grabado de 1882 donde se representa un funeral de los Tolai; d: exibición de “tambu” en Rabaul a finales del s. XIX; e: distribución de “tambu” en el s. XXI.

 

En América del Norte encontramos unos abalorios elaborados por los indios Chumash de California a partir de pequeños caracoles de la especie Olivella biplicata (Sowerby, 1825), denominados “poncos”, que fueron descritos por vez primera en 1792 por el explorador español José Longinos Martínez, quien señaló su utilización por los indios como moneda, y unidad de peso y valor.

 

            Otro grupo de moluscos utilizados como moneda son los escafópodos, con aspecto de agudos dientes, fueron utilizados por los indios Yurok de Norteamérica, que utilizaban como moneda ristras de conchas del escafópodo Dentalium pretiosum (Sowerby, 1860), denominadas “allicotsik”, que literalmente significa “moneda india” en el lenguaje Yurok. Como curiosidad, cuando se producía un homicidio, el responsable o su familia, tenían que pagar dos ristras de la moneda concha a los familiares de la víctima como “moneda de sangre”, una para compensar la muerte de la víctima, y otra para “comprar” la vida del homicida, que de esta forma no sufría las consecuencias de la venganza de los familiares del muerto.

 

            Podemos ver que el “dinero del mar” y en especial las “monedas concha”, además de su función económica, han cumplido un importante papel en el equilibrio y la reproducción social en diversas comunidades a lo largo de la Historia en todo el Planeta. Muy posiblemente algunos de los collares de caracolillos Columbella rustica o de escafópodos Dentalium sp. que encontramos en yacimientos prehistóricos en la Península Ibérica de tiempos del Paleolítico y Neolítico pudieron tener también esta función.

 


Figura 4.- “Allicotsik” de los indios Yurok de Norteamérica, con una “hucha” tallada en hueso, donde se guardaban las “monedas-concha”.

 

Finalmente la única “moneda-concha” elaborada a partir de cefalópodos es un tipo de pele denominado a’lillie o lillie formado por pequeños discos de las conchas de Nautilius pompilius (L., 1758) y Allonautilus umbilicatus (Lightfoot, 1786), parecido al anterior pero con un tono más grisáceo.

 


Notas:

(1)  El cauri, la primera moneda de China. Eco Filatélico y Numismático 65(1180) (Diciembre 2009): pp. 46-47.

(2)  Aportaciones numismáticas en la obra de Marco Polo II: Cauris y monedas de los muertos. Eco Filatélico y  Numismático (Septiemre, 2008), 64(1166): 44-45.

(3) El “tambú”, una moneda de concha utilizada en la actualidad. (Septiembre, 2004)  Eco Filatélico y Numismático 60(1122): 46-47

miércoles, 22 de enero de 2014

The earliest money: The "Blood money" and the "Bride price".


1.2.- The earliest money:  The "Blood money" and the "Bride price".

Translation of an article published in Spanish: “El Eco Filatélico y Numismático” (November 2007). Vol. 63 (n. 1157): pp. 44-46.

 
    Prior to the emergence of "economic money", well known and used at present, there were other types of "currency" whose function was to maintain the delicate balance in social relations between humans, which have always been on the border of two opposing choices, cooperation and competition.
To encourage cooperation, "hospitality" was institutionalized. This institution appeared late in the Roman Empire, previously has been in use by the Iberian peoples, as evidenced by the numerous "hospitality tessera" found on archaeological sites (1). These tesserae are small bronze plaques with different shapes, from the purely geometrical, that fit together like a puzzle (Figure 1a), to the most frequent forms of animals (Figure 1b) or holding hands. In each pair of twins and supplementary plates, is written in Latin or Iberian characters an hospitality password, an inscription which contains the covenant established between two cities, two tribes, or between a city or a tribe and one or more individuals. While a copy is held by the community which has delivered, the other is left to the person who has received hospitality. In this case the tessera is a passport for the wearer that in the future, will be received in the town as a friend, even in the distant future.

Figure 1a,b .- Hospitality Tesserae from the Custodia (Viana, Navarra, N. Spain).


 

The institution of "hospitality" is well documented in Roman times in the Iberian area, is an old tradition, which served both within the community of individuals and cities of the same culture, or between communities or individuals between the cities of different regions. It is an early manifestation of international law. This tool, facilitated cooperation through the institution of Hospitality, and the competitive relationship was prevented. Competition inevitably leads to hostility, we can observe the common etymology of this two opposing words Hostility/Hospitality.

 

We can go back in time to observe the customs and institutions of certain primitive cultures, that even today (although probably not for long) survive in remote regions of Melanesia, and we can find elements prior to the institution of Hospitality previously commented.

 

In these societies there are frecuently two types of "currency" which have a very specific function. The first is called "blood money" (or blood price), whose function is to compensate the family of a homicide victim. The payment of this money to the relatives of the victim by the aggressor, restores social peace, which otherwise would lead to the implementation of the "Talion Law", which would produce more bloodshed (2).

 

The second type is the "money of the Bride” (or bride price) which it groom's family must submit as changes to the family of the bride, and we can find today in our culture residually in the form of "dowry payment" (“arras”) given by the groom in the wedding ceremony.

 

While in some societies, both monetary types are identical, ie using the same "currency" for both purposes, in other cases, each has its own specific function. For example Wodani people, inhabitants of the highlands of the province of Irian Jaya (West Papua) used cowries, known as "Kipe" in all sorts of social and economic relations. For Wodani, the origin of Kipe is a mystery, and accordig to the tradition these snails have reached to the region at the same time as men. Kipe is described with human anatomy: it has a nose, anus, thighs, skin, eyes, mouth, teeth. In fact, considering this shell money as a "person", it is appropriate to make payments by marriage or manslaughter (in both cases the loss by the extended family of a married daughter or son died). In this case the " bride price" acts metaphorically as "blood money", the money is "virtual people" and in both cases serve to offset the loss of an individual in the group, either a daughter who marries and leaves the clan to go with her husband, or a son who is killed in a dispute with a neighboring clan.

 

In contrast, among Maeng people of New Britain (Papua New Guinea) there are two main types of currency, the "Page" are Tridacna shell rings and the "Tali" made from strings of fragments of gastropod molluscs. Within the "Page" is divided into two categories, the "Agiana" are the most valuable, each shell money has its own name and history, and are collectively owned. It is this coin, the more valuable, which is used exclusively as "blood money ". A second category of rings "Page" are "Vulutu" which can be individually owned and used as "bride price". Finally, the third group of shell currency the "Tali" is used to reward certain actions, especially in ritual ceremonies.

 

Figure 2.- Coins "Ndap" and “ke” of Rossel Island (the easternmost island of the Louisiade Archipelago, Milne Bay Province of Papua New Guinea).
In Rossel Island there are also two different types of shell money, the "ndap" and “ke” (Figure 2). According to tradition, the money "ndap" and some "ke" were made by a god in sacred places, and while the “ndap” may only be possessed by the chiefs, the latter may belong to women. A curious transformation has taken place a few years ago, “ndap” shell money is subdivided into 22 distinct types, of which the four highest values are traditionally used as compensation to relatives of victims of cannibalism (very popular tradition in the area, and origin of this peculiar "blood money"), the disappearance of this practice for some time, has also changed the role of the shell of the four most valuable coins, which has now moved to the category of "inalienable objects".

 

Figure 3 Shell-money "Bakhia", Solomon Islands, used as "blood money"
 
 
Not all "blood money" are as humble as those used in Rossel Island. In the Solomon Islands are sophisticated objects made with a highly ornamented shell ring, called "Bakhia” (Figure 3) used as ornament and as currency in special occasions, such as to end a war between neighbors.

 


Figure 4 Ceremony payment of "bride price" in Maprik (Papua New Guinea)
Also, sometimes the "Bride price" are spectacular, such as large Tridacna shell disks used in Maprik area, in East Sepik River (Figure 4), and even we can find true works of art. The "Talipun" is the most famous currency used as “Bride price, that even is represented on the bank note of five kina currently circulating in Papua-New Guinea. This shell money is used in some northwestern small villages of Boiken area and in some remote villages in the Abelam territory in Papua New Guinea, and consists of two parts: the most valuable piece is a fragment of the marine snail Turbo marmoratus, obtained through the trade with coastal tribes. Adequately cuted, acts as a baseline, while the top is occupied by a kind of mask made from wicker and clay, which can take many forms and is usually decorated with feathers and with different natural pigments (Figure 5). The mask is attached to the shell with a rope and each "money" can be used for several generations, replacing or repainting the mask when it deteriorates.



 
Figure 5 "Talipun" used as "Bride price" in the Sepik River area (Papua New Guinea).

Significantly, these two types of social currency, the "blood money" and "bride price" appear in cultures far removed, even on diferent continents from time immemorial, long before the emergence of the concept of "economic money". In any society, the most valuable is the life of the individual who contributes his work to the survival of the group, and in primitive societies emerged some "currency" which had precisely the value of life of its members.

 

(1) The historian Diodorus Siculus states that the Celtiberians competed for the best hospitality to foreigners.


(2) Currently, in many Muslim countries (Saudi Arabia, Yemen, Somalia ...), Koranic laws provide, that under certain circumstances, that the relatives of the condemned can to pay to the victim relatives the "diya" (blood money) in order to obtain his pardon and save his life.








domingo, 12 de enero de 2014

Las monedas más antiguas: “moneda de sangre” y “moneda de la novia”.


1.2.- Las monedas más antiguas: “moneda de sangre” y “moneda de la novia”. Eco Filat. y Numism. (Noviembre, 2007), 63(1157): 44-46.

            Con anterioridad a la aparición de las “monedas económicas”, elementos bien conocidos y utilizados en la actualidad, existieron otros tipos de “monedas” cuya función era la de mantener un equilibrio en las delicadas relaciones sociales entre los seres humanos, relaciones que siempre han estado en la frontera de dos opciones opuestas, la cooperación y la competencia. Con el fin de favorecer la cooperación, se institucionalizó la “hospitalidad”, que si bien aparece de forma tardía en el Imperio Romano, ya se venía aplicando entre los pueblos ibéricos como lo demuestran las numerosas “tesseras de hospitalidad” encontradas(1).




Figura 1.- Teseras de Hospitalidad del poblado de La Custodia (Viana, Navarra).
Estas teseras son pequeñas placas de bronce con variadas formas, desde las puramente geométricas que encajan como un puzle (Figura 1a), hasta las más frecuentes con formas de animales (Figura 1b) o de manos entrelazadas. En cada pareja de placas gemelas y complementarias, se escribe en caracteres latinos o ibéricos una contraseña de hospitalidad, es decir una inscripción que contiene el pacto establecido entre dos ciudades, dos tribus, o entre una ciudad o tribu y uno o más individuos. Mientras un ejemplar queda en poder de la comunidad que la ha emitido, el otro queda en manos de la persona que ha recibido la hospitalidad. En este caso la tesera es un salvoconducto para que su portador sea recibido amistosamente en la ciudad, incluso en un futuro lejano.

            La institución de la “hospitalidad” queda bien documentada en época romana en el área celtibérica, si bien se trata de una tradición anterior, que servía tanto a nivel intracomunitario, entre individuos y ciudades de la misma cultura, o intercomunitario, entre ciudades o individuos de diferentes regiones, tratándose en este caso de una primitiva manifestación del derecho internacional. Con esta herramienta, que favorecía la cooperación a través de la institución de la Hospitalidad, se prevenía la acción contraria de competencia que desembocaba inevitablemente en Hostilidad, nótese la común etimología de estos dos términos opuestos.

            Podemos remontarnos hacia atrás en el tiempo, observando las costumbres e instituciones de ciertas culturas primitivas que aún hoy en día (aunque probablemente ya por poco tiempo) sobreviven en apartadas regiones de la Melanesia, y encontraremos elementos que anteceden a la institución de la Hospitalidad anteriormente comentada.

            En estas sociedades es frecuente la existencia de dos tipos de “monedas” que tienen una función muy específica, en primer lugar son las denominadas “monedas de sangre” (o precio de la sangre) cuya función es la de resarcir con ellas a los familiares de una víctima de homicidio. El pago de esta moneda a los parientes de la víctima por parte del agresor, devuelve la paz social que en otro caso derivaría en la aplicación de la “ley de Talión” donde previsiblemente se produciría más derramamiento de sangre(2).

            El segundo tipo es la denominada “moneda de la novia” (o precio de la novia), que la familia del novio debe presentar a los familiares de la novia a cambio de ésta y que residualmente encontramos hoy en día en nuestra cultura, en forma de las “arras matrimoniales” que el novio entrega a la novia en la ceremonia de la boda.

            Mientras en algunas sociedades ambos tipos monetarios son idénticos, es decir se utiliza la misma “moneda” para los dos fines, en otros casos, cada uno de ellos tiene su propia función específica. Por ejemplo los Wodani, habitantes de las tierras altas de la provincia de Irian Jaya (en Papua occidental) utilizan cauris, denominados “kipe” en todo tipo de prestaciones sociales y económicas. Para los Wodani, el origen del Kipe es un misterio, según ellos los caurís han llegado a la región al mismo tiempo que los hombres. El Kipe se describe con una anatomía humana, tiene nariz, ano, muslos, piel, ojos, boca, dientes. En realidad se considera a esta moneda-concha como una “persona” y por tanto es adecuada para realizar los pagos por matrimonio u homicidio (perdida para el clan de una hija casada o de un hijo asesinado). En este caso la “moneda de la novia” actúa metafóricamente como la “moneda de sangre”, las monedas son “personas virtuales” y en ambos casos sirven para compensar la pèrdida de un individuo del grupo, ya sea una hija que se casa y abandona el clan familiar para ir con su marido, o un hijo que es asesinado en una disputa con un clan vecino.



            Por contra, entre los Maenge de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea), existen dos tipos principales de moneda, el “Page” que son anillos de concha de Tridacna y el “Tali” que está elaborado con ristras de fragmentos de moluscos gasterópodos. Dentro del “Page” se diferencian dos categorías, los “agiana” son los más valiosos, cada moneda tiene su propio nombre e historia, y son de propiedad colectiva, es precisamente esta moneda, la más valiosa, la que se utiliza exclusivamente como “moneda de sangre”. Una segunda categoría de anillos “page” son los “vulutu”, que pueden ser de propiedad individual y se utilizan como “moneda de la novia”. Por último el tercer grupo de moneda concha el “tali”, se emplea para recompensar algunas acciones, sobre todo en las ceremonias rituales.


Figura 2.-  Monedas “Ndap” y “Ke” de la isla Rossel (la isla más oriental del archipiélago Louisiade, provincia de Milne Bay de Papúa Nueva Guinea).

            En las Islas Rossel existen también dos tipos diferentes de “monedas concha”, las “ndap” y las “Ke” (Figura 2). Según la tradición, las monedas “ndap” y algunas “ke” o “nkö” fueron fabricadas en lugares sagrados por un dios, y mientras las primeras sólo pueden ser poseídas por los jefes, las segundas pueden pertenecer también a las mujeres. Aquí se ha producido una curiosa transformación, las monedas concha “ndap” se dividen a su vez en 22 tipos distintos, de los cuales, los cuatro valores más altos se utilizaban tradicionalmente como compensación a los allegados de las víctimas de canibalismo (costumbre muy popular en la zona y que poseía para ello su peculiar “moneda de sangre”), al desaparecer esta práctica hace algún tiempo, también ha cambiado el papel de los cuatro tipos más valiosos de moneda concha, que en la actualidad han pasado a la categoría de “objetos instransferibles”           



            No todas las “monedas de sangre” tienen aspecto tan humilde como las utilizadas en la isla de Rossel, en las Islas Salomón encontramos sofisticados objetos elaborados con un anillo de concha profusamente adornado y que se denomina “Bakhia” (Figura 3), empleado como ornamento por los jefes y utilizado como moneda en las grandes ocasiones, como por ejemplo para poner fin a una guerra entre vecinos..



Figura 3.-  Moneda “Bakhia” de las Islas Salomón, utilizada como “moneda de sangre”

 También en ocasiones las “monedas de la novia” son espectaculares, como los grandes discos de concha de Tridacna utilizados en Maprik, en en la zona este del río Sepik (Figura 4), e incluso podemos encontrarnos con auténticas obras de arte. Tal como señalamos en un artículo anterior,
el “talipún” es la moneda “de la novia” más famosa, que incluso figura en el billete de cinco kinas que circula en la actualidad en Nueva Guinea. Esta moneda se utiliza por algunos poblados del noroeste del área de Boiken y en algunas lejanas aldeas del territorio Abelam en Papúa-Nueva Guinea, y consta de dos partes: el elemento más valioso es un trozo del caracol marino Turbo marmoratus, obtenido a través del comercio con las tribus costeras. Convenientemente tallado y recortado actúa como elemento basal, mientras la parte superior es una especie de máscara elaborada con mimbre y arcilla, que puede tener varias formas y generalmente se adorna con plumas de casuar y con diferentes pigmentos naturales (Figura 5). La máscara se sujeta a la concha mediante una cuerda y cada moneda puede ser utilizada durante varias generaciones, sustituyendo o repintando la máscara de tejido vegetal cuando se deteriora.



Figura 4.- Ceremonia de pago del “precio de la novia” en Maprik (Papúa-Nueva Guinea)

 

            Resulta significativo que estos dos tipos de moneda social, las monedas de sangre y de la novia, aparezcan en culturas muy alejadas, incluso en continentes distintos, desde tiempos muy remotos, y mucho antes de que surgiera el concepto de “moneda económica”. En cualquier tipo de sociedad, lo más valioso es la vida del individuo que aporta su trabajo para la supervivencia del grupo, y ya en las sociedades primitivas surgieron unas “monedas” cuyo valor era precisamente el de la propia vida de sus miembros.



Figura 5.-  “Talipun” utilizados como “moneda de la novia” en la zona del río Sepik (Papúa-Nueva Guinea).
 
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(1) El historiador Diodoro Siculo señala que los celtíberos competían entre sí por dar la mejor hospitalidad a los extranjeros.
(2) En la actualidad, en numerosos países musulmanes (Arabia Saudí, Yemen, Somalia...), las leyes coránicas  establecen que bajo determinadas circunstancias, los familiares del condenado a muerte puedan pagar a los parientes de la víctima la “diya” (dinero de sangre), con el fin de obtener su perdón y salvarle la vida.