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viernes, 1 de mayo de 2026

Monedas musicales I.

 

Monedas musicales I. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80 (1344) (Noviembre, 2024): pp. 45-47.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 

            Si intentamos relacionar la música con el dinero, la primera imagen que nos viene a la cabeza es la de la enorme cantidad de beneficios que obtienen los compositores o grupos musicales de la industria discográfica, lo que probablemente nunca imaginemos es que determinados instrumentos musicales han servido -y en algunos casos aún se siguen utilizando- como moneda.

            Antes de implantarse de forma irreversible la moneda metálica, entre los variados objetos que han servido como “moneda tradicional” en algunas culturas, podemos señalar una heterogénea lista de elementos como adornos, armas o diversas herramientas, entre las que encontramos algunos instrumentos musicales utilizados habitualmente en determinadas ceremonias rituales (Fig. 1).

            Estos instumentos suelen ser de percusión, ya sean membranófonos como tambores o timbales de madera o metal, o bien idiófonos como cascabeles, campanillas y gongs. Dentro del primer grupo podemos señalar los “tambores de bronce”, que surgieron en el valle del río Rojo desde China hasta Vietnám hace más de dos milenios y se expandiero hacia el sur.     Estos tambores han sido utilizados como dinero tradicional en diferentes zonas del sudeste asiático como Birmania, Tailandia, Borneo, Java, Sulawesi y las islas Filipinas.

Figura 1.- Algunos timbales metálicos y de madera utilizados como moneda.

 

El mejor ejemplo de una variante de estos timbales metálicos. cuyo uso como moneda social y económica está perfectamente acreditado, es el denominado “moko”” que todavía se utiliza como moneda en Alor, una pequeña isla de poco más de dos mil kilómetros cuadrados al norte de Timor en Indonesia (Fig. 2).   

Figura 2.- Ubicación de la isla de Alor en Indonesia y un ejemplar de “moko”.

 

            La primera referencia a esta zona figura en la expedición de Magallanes, cuando tras su muerte el 27 de abril de 1521, y ya bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, recorrió en enero de 1522 el archipiélago a su regreso de las Islas Molucas. Siglos más tarde, fueron descritos por vez primera en 1851, y en 1944 la antropóloga norteamericana Cora Alice Dubois publicó una detallada descripión de las costumbres de Alor, señalando que el sistema financiero de la isla estaba compuesto por tres tipos principales de “monedas”: los cerdos, los gongs y unos timbales metálicos denominados “moko” (Dubois, 1944: 22), complementado por flechas utilizadas como modedas de poco valor. Estos instrumentos fueron importados en la isla desde hace más un milenio, primero desde Vietnam por los comerciantes chinos que los intercambiaban por productos alimenticios, y posteriormente durante el período colonial desde las islas vecinas como Java.

            Mientras los gongs de bronce son instrumentos sencillos y no suelen presentar decoración (Fig. 3), los “moko” son timbales cuyo aspecto recuerda el de un reloj de arena, miden entre 80 y 100 centímetros y suelen estar muy decorados. Se han establecido cuatro tipos principales según su tamaño y ornamentación, y son muy parecidos a los timbales tilizados por el pueblo Pejeng de la isla de Bali en Indonesia.

Figura 3.- Diferentes tipos de gongs usados como moneda.

 

 

 

            Los timbales denominados “moko” en la isla de Alor cumplen hasta seis funciones diferentes:

1.- En primer lugar, simbolizan el estatus social de su poseedor. Disponer de un cierto número de estos instrumentos es un indicador de la importancia e influencia de la persona que los posee. Actualmente todas las familias indígenas de Alor tienen al menos un moko en su casa.

2.- Son utilizados como “dinero de la novia”, de forma que el hombre que va a contraer matrimonio debe entregar una determinada cantidad de estos timbales a la familia de la novia.

3.- Son utilizados como moneda en los intercambios económicos. A comienzos del siglo veinte había censados unos 20.000 mokos en la isla, todos ellos importados de islas vecinas, ya que en Alor no se practicaba la metalurgia. Con el fin de fomentar el uso del dinero occidental, los holandeses prohibieron en 1914 el uso monetario de los mokos, excepto para pagar impuestos, sin embargo estos instrumentos siguieron utilizándose a pesar de la prohibición.

4.- Los mokos conservan su función original y sirven como instrumento musical junto con los gongs con forma de platillo, siendo utilizados en danzas ceremoniales (Fig. 4). El gong aplanado en posición boca abajo es un símbolo de feminidad, mientras que un moko de pie es considerado como símbolo de virilidad.

5.- El moko constituye un símbolo de la armonía socio-religiosa de la sociedad.

            Aún podemos añadir una sexta función del moko, como elemento catalizador de la identidad local, ante el surgimiento de un incipiente turismo en esta remota región.

Figura 4.- Tocando un “moko” en una ceremonia en la isla de Alor.

 

            En Kalabahi, la única ciudad de la Isla, existe un museo donde se conserva y expone al público visitante una importante colección de mokos, que incluye desde los más antiguos fabricados en bronce hasta los más modernos de latón (Fig. 5).

Figura 5.- Museo “1000 moko” de Kalabahi en la isla de Alor.

 

 

            Relacionados con los “mokos”, encontramos en Birmania unos timbales de bronce denominados “tambores de lluvia” o “kyee-zee”, que suelen llevar en la tapa cuatro pequeñas figuras de ranas, y que  han sido utilizados tradicionalmente, y todavía mantienen su uso como “dinero de la novia”. Existen diferentes tipos según su tamaño (Fig. 6b), y su valor se establece en función de la potencia y calidad del sonido que emiten al ser tañidos, constituyendo como los “mokos” un símbolo del estatus social. En 1937 un hombre rico poseía al menos dos tambores y cinco o seis búbalos. También en Birmania los gongs tawak eran usados como “dinero de sangre” para indemnizar a los allegados de una víctima de homicidio en una cantidad de cinco gongs tawak grandes y otros cinco más pequeños (Fig. 3). Igualmente en Sittwe (antiguo Akyab), los gongs formaban parte del “dinero de la novia”, y para celebrar un matrinonio el novio debía entregar un toro salvaje, un búfalo, siete gongs y cinco lanzas que se repartían ente el padre, el tío y el hermano mayor de la mujer, y la compensación por el adulterio era un búfalo blanco, una escopeta y seis o siete gongs.

Figura 6.- En la parte superior grabado del libro  “Voyage autour du monde”  (1826) de Louis Isidore Duperrey, donde se muestra a músicos y dignatarios en el pueblo de Caieli en la isla de Buru, (actualmente en Indonesia) durante una festividad religiosa. Duperrey (1786-1865), fue un marino francés, comandante del 'Coquille' durante su viaje (1822-1825) a Chile, Perú, Polinesia, las Islas Molucas (Indonesia), Nueva Irlanda (Papua Nueva Guinea) y Australia.

En la figura inferior tres tipos de “tambor de la lluvia”.

 

            En la provincia indonesia de Papúa y en el estado independiente de Papúa-Nueva Guinea encontramos otro tipo de timbal completamente diferente, mucho más estilizado y tallado en madera denominado “kundu”. Estos instrumentos llevan en su extremo una membrana que suele ser de piel de lagarto, y en muchos casos presentan asas, con un tamaño que puede oscilar entre los treinta centímetros y los dos metros (Fig. 1: los dos instrumentos del centro). El sonido que emiten los “kundus” es interpretado como la voz de los espíritus, y suelen ser utilizados en ceremonias como entierros o en la inauguración de una nueva casa o canoa, considerándose en diferentes regiones de Papúa como un símbolo de riqueza. Su importancia cultural queda reflejada en su presencia, junto con un ave del paraíso, en el escudo de armas de Papúa-Nueva Guinea.

 

            En la cultura tradicional del pueblo Asmat, un grupo étnico que habita en una zona de 19.000 kilómetros cuadrados en la provincia indonesia de Papúa, los “kundu” ocupan una posición destacada. Según sus mitos tradicionales, el héroe Fumeripits talló en madera las primeras figuras de hombres y mujeres, y al tocar el tambor las figuras cobraron vida y se pusieron a bailar.

 

Figura 7.- Utilización de “kundus” en un festival (Papúa).

 

Bibliografía:

 

Adams, K. M., 2004. The genesis of touristic imagery: Politics and poetics in the creation of a remote Indonesian island destination. Tourist Studies, 4(2): pp. 115–135.

Du Bois, C., 1944. The People of Alor: A Social-Psychological Study of an East Indian Island. Cambridge, MA: Harvard University Press: 654 pp.

Hägerdal, H., 2010. Van Galen’s memorandum on the Alor Islands in 1946. An annotated translation with an introduction. Part 1. HumaNetten: pp.14-20.

Hananto, A., 2016. Moko. Tradisi Berabad-abad di Alor, satu-satunya di dunia?. <https://www.goodnewsfromindonesia.id/2016/02/25/moko-tradisi-berabad-abad-di-alor-satu-satunya-di-dunia> (consulta 2/07/2023).

Kawangung, I. & Y. Kawangung, 2021. Moko symbolization as socio-religious harmony of Alor society in East Nusa Tenggara. Analisa Journal of Social Science and Religion 6 (2): pp. 181-198.

Opitz, Ch., 2011. Odd & Curious and Traditional Money. Ocala Fl.: 843 pp.

Purna, H., 2024. Moko dalam tradisi masyarakat Alor. Ed. Ombak, Yakarta: 133 pp.

Quiggin, A.H., 1949, A survey of Primitive Money. Methuen & Co. G.B.: 344 pp. + 32 lám.

Bronze drums classification. <https://bronzedrums.jimdofree.com/home/classification/> (consulta 2/07/2023).

 

 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Monedas tradicionales: Hachas de piedra ceremoniales.

Monedas tradicionales: Hachas de piedra ceremoniales. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 58(1098) (Junio, 2002): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.


En los albores de un siglo XXI, donde el discutido fenómeno de la Globalización se extiende velozmente por todas las regiones de la Tierra, con la ayuda de los rápidos avances en el campo de las telecomunicaciones, y donde el moderno dinero electrónico, capaz de dar tres vueltas al Globo en un segundo, se propaga a gran velocidad en esa imparable red de relaciones y comunicaciones, todavía quedan algunos rincones del Planeta, donde se sigue utilizando como moneda diversos y variados objetos como conchas, hachas, colmillos de perro y cerdo, etc...

Las culturas que todavía utilizan en forma cotidiana estos objetos “premonetales” se encuentran en las antípodas, en el Pacífico Sur, y la región que presenta una mayor diversidad y complejidad en estos elementos es Papúa-Nueva Guinea. Este país, con una extensión algo menor que la de España, presenta una población muy heterogénea, donde por ejemplo existen más de setecientas lenguas diferentes, correspondientes a otras tantas culturas. Un denominador común a todas ellas es la utilización de las “monedas primitivas” como elemento fundamental en la “reproducción social”. Su sistema social se basa en un igualitarismo denominado por los antropólogos “bigman”, predecesor de los sistemas democráticos occidentales. Los melanesios utilizan diferentes modalidades de intercambios para crear diferentes tipos de relaciones y son estas formas de intercambio las que en definitiva crean y articulan la sociedad. Como resultado, los diferentes tipos de relaciones sociales se estructuran  por categorías discretas de intercambio.


Figura 1.- Hachas de piedra de Papúa-Nueva Guinea. En primer plano hacha ceremonial del Sepik medio y detrás hacha ceremonial de Highland.

En estas relaciones de intercambio, podemos diferenciar dos esferas o formas diferentes, la primera de tipo “comercial”, es establecida por el clan o grupo, con elementos externos a él, es el caso de los matrimonios, donde se paga un “precio de la novia” (brideprice), o las manufacturas producidas por la tribu, intercambiadas a veces mediante expediciones comerciales regionales. Estos tipos de relaciones de “compra/venta” tienen su denominación específica (por ejemplo entre los Rawa se denominan “urdiyoro”). Una segunda esfera se produce entre los individuos del mismo clan o tribu, donde se produce una redistribución de los elementos adquiridos en el exterior, esta segunda relación recibe la denominación de “no”.  En determinadas ceremonias, se reparten entre los individuos de la tribu conchas-moneda y hachas, de forma que la riqueza obtenida por elaboración propia o por intercambio con el exterior, se reparte y redistribuye entre los miembros del clan.


Figura 2.- Hachas ceremoniales de Highland y sello postal representando dicho elemento.

Las hachas de piedra, no muy diferentes de las utilizadas en Europa durante el Neolítico, constituyen un elemento importante en las relaciones de intercambio, y son utilizadas como moneda (en 1989, se encontró en el curso de un afluente del río Brazza, en Irian Jaya, una pequeña tribu cuya única actividad comercial con sus vecinos era la elaboración de estas preciadas hachas), se fabricaban fundamentalmente en la zona de Highland siendo transportadas e intercambiadas por monedas-concha en las zonas costeras y en los valles. Estas herramientas, constituían (y aún constituyen en muchas zonas) un elemento fundamental en la vida cotidiana (sirven para cortar y trabajar la madera, para la caza, para la guerra...). En algunos casos, las hachas se han transformado en verdaderos elementos ornamentales perdiendo su utilidad como herramientas y convirtiéndose en elementos de poder o riqueza exclusivamente (Figura 2). Este es el caso de las famosas hachas ceremoniales del noreste del monte Hagen (provincias Enga y Chimbú), en la región de Highland, (“tierra alta”), situada en la zona central de Papúa-Nueva Guinea, dominada por la mencionada montaña de 3.777 metros de altitud, que da nombre a la región. Esta zona fue descubierta casualmente en 1932 por los hermanos Leahi, buscadores de oro, y está poblada por un millón de habitantes distribuidos en numerosas tribus, los Dani, Kapauko, Hewa, Kaluli, Simbu, Chimbú, etc...


Figura 3.- Gran hacha ceremonial del monte Hagen de un metro de anchura (MAN 2009/159/125) y billete de dos kinas de Papúa.

El hacha ceremonial del monte Hagen (“kurugu”), debido a su histórico papel como “moneda” tradicional, figura en el actual billete de 2 kinas (la kina es la unidad monetaria de Papúa), y las hachas que todavía se elaboran en la actualidad son idénticas a las que se fabricaban antiguamente, si bien sus piedras son algo más frágiles. Son utilizadas para adquirir sal, aceites, cerdos, conchas y otros objetos de uso cotidiano, así como símbolo de prestigio social. Debido a su fragilidad no se usan en las labores cotidianas, salvo para la amputación de dedos en señal de duelo o en algunos combates privados, y se guardan y atesoran cuidadosamente almacenadas. Una variante de estas hachas son las utilizadas como “moneda” en las ceremonias matrimoniales, en este caso pueden alcanzar un tamaño descomunal, como el ejemplar que aparece en la fotografía (Figura 3).