lunes, 1 de marzo de 2021

Monedas del año de "los Cinco Emperadores de Roma" (193 d.C).

 

Monedas del año de los “Cinco Emperadores de Roma” (193 d.C.). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 76(1296/7) (Junio/Agosto, 2020): pp. 57-59.

 

Miguel Ibáñez Artica

 


 


            A lo largo de los poco más de quinientos años que duró el Imperio Romano, se sucedieron noventa y tres emperadores de los que tan solo el 29% fallecieron de muerte natural, mientras que la mayoría, el 71% restante, fueron asesinados, ejecutados o murieron en combate. Estos datos son parecidos a los de otros imperios de la Edad Antigua, e incluso en la famosa lista de los “Reyes Godos”, que los estudiantes de bachillerato tenían (teníamos) que memorizar hasta la década de los cincuenta del siglo veinte, se decía que para estos monarcas la “muerte natural” era la de ser asesinados (el famoso “morbo gothorum” irónicamente definido por el obispo Gregorio de Tours en el siglo VI d.C.).

 

Dado que en el período de tres siglos en que los visigodos reinaron en Hispania durante la Alta Edad Media, de los 33 monarcas que se sucedieron en el trono, “solamente” la mitad fueron asesinados o tuvieron una muerte violenta, podemos deducir que la situación fue mucho más dramática en el Imperio Romano, y si bien la historiografía nos tiende a presentar a los godos como “bárbaros” y a los romanos como “cultos y civilizados”, los datos estadísticos nos muestran que con respecto a las intrigas palaciegas, traiciones y asesinatos, también los “civilizados” romanos eran unos auténticos maestros.

 

            El precedente más conocido es el asesinato de Julio César (Fig. 1), si bien con anterioridad varios importantes personajes de la historia de Roma (Quinto Sertorio, Pompeyo Magno, Cneo Pompeyo, etc...) habían sido “eliminados” de forma violenta. Con la proclamación de Octavio como primer emperador de Roma se inicia un período de relativa tranquilidad, denominado de “Pax Augusta” o “Paz Romana” que comienza el año 27 a.C., coincidiendo con el ascenso al poder de Octavio Augusto, y finaliza hacia el 190 d.C., y en este primer período de “paz”, de los 15 emperadores que reinaron, “solamente” murieron asesinados 7, es decir algo menos de la mitad.

 



 

 

Figura 1.- Asesinato de Julio César el 15 de marzo del año 44 a.C. Óleo de Vincenzo Camuccini.(1798).

 

            Si consideramos la totalidad cronológica del Imperio Romano, encontramos los datos reflejados en la Figura 2, sobre duraciones de reinado y causas (violentas o no) del fallecimiento de los diferentes Emperadores que se sucedieron durante este tiempo al mando del Imperio.

 



 

 

Figura 2.-  Duración de los reinados de los diferentes emperadores romanos y causas de su muerte.

 

            Teniendo en cuenta estos datos, es fácil imaginar que en muchos años se pudieron dar simultáneamente dos, tres, cuatro, cinco y hasta seis emperadores (o pretendientes) (1).

 

            La moneda romana de época imperial, además de su función principal como instrumento al servicio de la economía, tenía un importante papel en la propaganda política, y una de sus misiones era la de exaltar la figura del emperador. En ocasiones, resulta asombrosa la proliferación y abundancia de monedas pertenecientes a personajes que mantuvieron el poder durante muy poco tiempo, pero este hecho tiene una sencilla explicación, ya que lo primero que hacía un nuevo emperador que ocupaba el poder, pacíficamente o por la fuerza, era ordenar la emisión de nueva moneda donde su figura estuviera representada con la máxima pomposidad en los títulos y cargos que ostentaba.

 

            Tal es así, que en ocasiones conocemos a estos “emperadores” tan sólo por sus monedas, sin que haya quedado ninguna constancia escrita sobre ellos. Por ejemplo, un enigmático personaje llamado Silbanaco del que se conocen tan solo dos monedas acuñadas en Roma hacia el año 253 d.C. (Fig. 3) y que probablemente se autoproclamó emperador en ese año, siendo rápidamente eliminado por Valeriano y Galieno.

 



 

 

Figura 3: “Antoniniano” del efímero emperador Silbanaco del año 253 d.C.

 

            El año 193 d.C. fue un período excepcionalmente prolífico en cuanto a la diversidad de la moneda romana, ya que tras el asesinato del emperador Cómodo el primer día del año 193 d.C., el prefecto de Roma, Pertinax, fue proclamado emperador, aunque no duró mucho en el cargo, al ser asesinado por la guardia pretoriana el 28 de marzo de ese mismo año. Tras el magnicidio se organizó una subasta para designar al nuevo emperador, y la puja más alta fue presentada por el senador Didio Juliano, quien se hizo con el cargo. Sin embargo este nombramiento no fue bien acogido por el ejército y Pescenio Niger, gobernador de Asia Menor fue proclamado emperador por sus soldados en Siria, Asia y Egipto a mediados de abril del 193, mientras  Septimio Severo gobernador de Panonia era también proclamado emperador por sus soldados, así como Clodio Albino gobernador de la Galia Belga y Britania que se rebeló, aunque llegó a un pacto con Septimio Severo, contentándose con ser proclamado como su sucesor.

 



 

Figura 4.- El Imperio Romano y los candidatos al puesto de Emperador el año 193 d.C.

 

            Septimio Severo marchó con sus legiones a Roma donde hizo decapitar a Didio Juliano el uno de junio,  proclamándose emperador y derrotando a Pescenio Níger que falleció asesinado a las orillas del río Eúfrates el año 194 d.C. Sin embargo el pacto con Clodio Albino no se respetó, y Septimio Severo nombró oficialmente como su heredero a su hijo Caracalla, provocando el levantamiento de las legiones de Britania (Fig.4).

 

            Finalmente, Clodio Albino fue derrotado y muerto en Lugdunum (Lyon, Francia) el 19 de febrero del año 197 d.C. por los ejércitos de Septimio Severo, quien al eliminar a todos sus competidores (y a sus familias, que también fueron asesinadas) se consolidó definitivamente en el  poder, hasta su fallecimiento por causas naturales el 4 de febrero del año 211 d.C. a la edad de 65 años.



 

 

Figura 5.- Monedas del “año de los cinco emperadores”.

a: Sestercio de Cómodo acuñado en Roma (Ira & Larry Goldberg Coins & Collectibles, Inc., Auct. 72, 3/II/2013, n. 4160); b: Denario de Pertinax (Nomos Auction., 8/II/2015, n. 332); c: Sestercio de Didio Juliano (Sincona Ag. Auct. 5, 25/X/2011, n. 4115); d: Denario de Pescenio Níger acuñado en Antioquía (Emporium Hamburg, Auct. 84, 2/III/2019); d: Sestercio de Clodio Albino (Class. Numism. Group. Inc. Triton V, 15/I/2002 n. 2013); e: Denario de Pescenio Níger acuñado en Antioquía (Emporium Hamburg, Auct. 84, 2/III/2019); f: Sestercio de Septimio Severo (Bertolami Fine Arts E Auct. 41, 30/IV/2007, n. 503).

 

            El emperador Cómodo (177-193 d.C.) había realizado durante su reinado un gran número de emisiones de áureos, denarios, sestercios y ases en Roma (Fig. 5a), así como tetradracmas de cobre y vellón en Alejandría (Egipto) y diversas emisiones de cobre en Grecia, Siria, Asia Menor, Anatolia, Fenicia, Tracia, Mesopotamia, Palestina y otras regiones orientales del Imperio(2). Durante el último año de su reinado el emperador se había entregado apasionadamente a sus placeres y fomentó su popularidad como campeón en la arena del circo, tal como se refleja en la película “Gladiator” (3), y las emisiones de esta fecha hacen referencia a la Gloria de Roma, refundada por Cómodo (Felicitas Commodi) y su piedad y sabiduría (Pietas y Providentia).

 

            El sucesor de Cómodo, Pertinax, en los menos de tres meses de mandato, se preocupó de acuñar en Roma una ingente cantidad de áureos de oro, denarios de plata (Fig. 5b) y sestercios de bronce y oricalco(4).  Didio Juliano, apenas duró un mes más que su antecesor y también se ocupó de que la ceca de Roma emitiera numerosas monedas de los mismos tipos (Fig. 5c). Por contra, las emisiones de Pescenio Níger en los años 193 y 194 d.C. fueron realizadas en Antioquía, capital de Siria, provincia de la que Pescenio era gobernador, en este caso se acuñaron numerosas series de denarios (Fig. 5e) y algunos raros áureos(valorados en la actualidad en más de 130.000 euros)(5).

            Las emisiones de Clodio Albino pueden dividirse en dos grupos, el primero donde adopta el título de César incluye monedas de todos los metales (siendo también muy raras las monedas de oro) y fueron acuñadas el año 193 d.C. en la ceca de Roma (Fig. 5d). Una segunda serie de monedas, en este caso con el título de Augusto, fueron emitidas entre los años 195 y 197 d.C. en la ceca de Lugdunum, Lyon, tras haber sido proclamado emperador por sus tropas(6).

 

            Finalmente, fue Septimio Severo el que se hizo con las riendas del poder, y tras eliminar violentamente a sus adversarios  disfrutó de un relativamente largo reinado de casi 17 años,  en el que se acuñaron numerosísimas emisiones monetarias en todos los valores (Fig. 5f), tanto en la ceca de Roma como en las fábricas provinciales que ya habían emitido moneda durante el reinado de Cómodo, así como en otras nuevas.

 



 

 

Figura 6.- Medallón bimetálico de Septimio Severo (bronce y oricalco); 42 mm y 73,28 g.

 

            Durante el mandato de Septimio Severo, fundador de la dinastía Severa, se emitieron también espectaculares medallones como elementos de propaganda política (Fig. 6).

 

 

Notas:

 

(1)  El record se produjo en el año  238 d.C., cuando hubo seis pretendientes que se proclamaron emperadores en el mismo año.

 

(2) http://www.wildwinds.com/coins/ric/commodus/i.html

 

(3) Sin embargo en la película “Gladiator” no se refleja la historia de la muerte de Cómodo, provocada en realidad por su concubina Marcia que intentó envenenarle sin éxito, ante lo cual los conspiradores enviaron al liberto Narciso que lo estranguló en la bañera. Este hecho hace que la fecha del fallecimiento se establezca el 31 de diciembre del año 192 d.C. por unos autores, y el uno de enero del siguiente año por otros.

 

(4) http://www.wildwinds.com/coins/ric/pertinax/i.html

 

(5) http://www.wildwinds.com/coins/ric/pescennius_niger/i.html

 

(6) http://www.wildwinds.com/coins/ric/clodius_albinus/i.html

 

 Bibliografía:

 

RIC III, 1930, Mattingly, H. & E.A. Sydenham, The Roman Imperial Coinage: Antoninus Pius to Commodus. Ed. Spink & Son, London: 514 pp. + 16 láms.

RIC IV(I), 1986, Mattingly, H. & E.A. Sydenham, The Roman Imperial Coinage: Pertinax to Geta. Ed. Spink & Son, London: 406 pp. + 16 láms.

 

lunes, 1 de febrero de 2021

Consideraciones sobre las primitivas monedas del reino de Pamplona-Navarra.

 

Consideraciones sobre las primitivas monedas del reino de Pamplona-Navarra. Artículo publicado en: Numisma 43(232) (1993): pp. 109-145.

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 










Artículo original en: https://www.siaen.org/documents/10901/11639/1993+-+232/a4b6953c-b821-4667-9c5b-414e3aee9438













































viernes, 1 de enero de 2021

Paralelismos iconográficos entre estelas funerarias y plomos o "mereaux" medievales y modernos.

 Paralelismos iconográficos entre estelas funerarias y plomos o “mereaux” medievales y modernos. Artículo publicado en: Actas de HilarriCon. Abaurrea Alta (Navarra), junio 2018: pp. 207-211.


Miguel Ibáñez Artica

Miembro de ANE (Asociación Española de Numismática) y SIAEN (Sociedad Iberoamericana de Estudios Numismáticos).

 

Summary:

 

Iconographic parallels between funeral steles and medieval or modern "plomos" or "mereaux".

 

The relationships between the iconography of the funeral steles and the medieval and modern "mereaux" are analyzed.

 

Résumé:

Paralélismes iconographiques entre stèles funéraires et "plomos" ou "mereaux" médiévaux ou modernes.

Les relations existantes entre l'iconographie des stèles funéraires et les "mereaux" médiévaux et modernes sont analysées.

 

 


            En algunas publicaciones se ha llegado a comentar de forma sucinta los paralelismos existentes entre algunas representaciones que figuran en las estelas funerarias del País Vasco y ciertos motivos que aparecen en las monedas, especialmente en las de la Edad Antigua (Barbé, 1984; VVAA, 2004 pp. 54 y 55). También encontramos referencias acerca de los paralelismos existentes entre la iconografía que presentan las estelas y la numismática en Nony, 1984, y alguna reflexión más concreta sobre este tema en Ucla (1983), quien considera además de la iconografía monetal, la que aparece en la sigilografía, así como en jetones y “mereaux”(1). Resulta comprensible que algunos elementos cruciformes que constituyen el símbolo de identidad en algunas regiones figuren en las monedas y en las estelas funerarias, como es el caso de la cruz occitana “de doce perlas” en el Languedoc (Fig. 1). 

 

Figura 1.- Representaciones de la cruz occitana en monedas y estelas funerarias.

a: Estelas de St. Michel de Lanes Languedoc-Rosellón, departamento de Aude en el distrito de Carcasona y cantón de Salles-sur-l'Hers (SML01 y SML02); b: Dinero de Raimundo VII de Tolosa (1222), Languedoc, Marquesado de Provenza.

 

            Durante las Edades Media y Moderna, además de las monedas de oro, plata y cobre emitidas por los diferentes estados europeos, circularon otro tipo de objetos monetiformes fabricados principalmente con metales de bajo punto de fusión, como plomo y estaño, que son denominados “mereaux” en francés(2), y son conocidos genéricamente como “plomos” en España (Fig. 2).

 

            Si bien estas pequeñas piezas pudieron servir ocasionalmente como monedas, especialmente en épocas de penuria monetaria, su finalidad estaría más próxima a la que en la actualidad tienen los “tikets”,  recibos y fichas de juego. En unos casos podían servir como comprobante de haber pagado una tasa o impuesto, por ejemplo, por el derecho a cruzar un puente con mercancías (Fig. 2a); de haber asistido a un oficio religioso, en este caso el plomo podría intercambiarse posteriormente por cierta cantidad de alimento en las cocinas del convento o monasterio; como señal de identificación de pertenecer a un determinado gremio o cofradía de artesanos (albañiles, panaderos, peleteros, herreros, zapateros..., Figs. 2b-i), en este caso el “mereau” permitía asistir a las reuniones de dicha cofradía, etc... (3).

 

Figura 2.- Diferentes tipos de “mereaux” medievales y modernos.

 

            Aparte de esta primera divergencia en cuanto al uso y utilización de monedas y “mereaux”, una segunda diferencia se refiere a las técnicas empleadas en su fabricación (Figura 3). Mientras las monedas son acuñadas sobre cospeles (discos planos) de metales nobles como el oro y la plata, o menos nobles como el cobre y sus aleaciones, los plomos o “mereaux” son fabricados por fusión de metales pobres como el plomo o estaño en moldes, generalmente tallados en piedra o arcilla, técnica mucho más sencilla que requiere de menos instrumentos y especialización que la de la acuñación.

 

Figura 3.- Técnicas de fabricación, a la izquierda de monedas, con los instrumentos utilizados para su acuñación, y a la derecha “mereaux” o plomos, y moldes tallados en piedra utilizados para su elaboración.

 

            Finalmente una tercera diferencia es la que se refiere al carácter “popular” de los “mereaux”, frente al carácter “oficial” o institucional de las monedas. Mientras éstas son emitidas por las autoridades (reyes, nobles...) y elaboradas por especialistas cualificados (monederos, abridores de cuños...), los plomos y “mereaux” son fabricados por y para el pueblo por artesanos locales.

 

            En la portada del libro de Forgeais, dedicado a los hallazgos de plomos en los dragados del Sena a su paso por París, así como en título de la obra dedicada a jetones y mereaux de Labrot, figura el término “popular” (“Numismática popular”, “Historia económica y popular”) en contraposición a la oficialidad de la moneda (Fig.4).

 

 

Figura 4.-  Portadas de los libros de Forgeais (1866) y Labrot (1989).

 

            Al establecer comparaciones entre las iconografías que aparecen en las estelas discoideas y en plomos o “mereaux” medievales y modernos, tenemos que tener en cuenta en primer lugar una serie de elementos comunes, que son en buena medida responsables de ciertas similitudes. En primer lugar la geometría de las piezas es similar, en ambos casos se trabaja sobre una superficie circular acotada por una círcunferencia, en segundo lugar el diseño de los motivos es ejecutado por artesanos locales, y por último, en occidente durante las edades Media y Contemporánea, el espíritu religioso cristiano está profundamente arraigado en todas las clases de la sociedad y por este motivo, tanto en los plomos como en las estelas funerarias, la cruz será uno de los elementos más representados. Con respecto a otros elementos geométricos (por ejemplo estrellas, flores, radios...), predomina la simetría radial sobre la bilateral.

 

            La denominada “cruz astralizada” o cruz rodeada de orla angulosa, que aparece en los “mereaux”, tiene sus orígenes en las monedas medievales. Durante los siglos XIII y XIV las principales monedas francesas (imitadas en otros reinos como Navarra) fueron los dineros y gruesos torneses, así denominados por presentar en el reverso un esquemático castillo (derivado de las acuñaciones carolingias) y en el anverso una cruz rodeada de leyenda (Figs. 5a, b), que son imitados en los jetones y “mereaux”, conservando las leyendas degeneradas (Fig. 5f) o transformadas (Fig. 5d), si bien lo normal es que estas leyendas sean remplazadas por una orla en zig-zag (Figs. 5c, g, h, i, j, k, l) de características muy similares a las que encontramos en las estelas (Fig. 511, 13, 14). Encontramos incluso un plomo hallado en el nordeste de España (aunque la procedencia exacta es desconocida), con un diámetro de 20,7 mm y un peso de 3,61 g., publicado por Crusafont et al., en 1996 (nº 77, p.119) que presenta en una cara la “cruz astralizada” y en la otra la estrella de cinco puntas con bolitas en los espacios, representación muy similar a la que podemos ver en varias estelas funerarias aezkoanas (Figs. 5l y 511). No es éste el único caso donde encontramos la misma imagen en un “mereau” y una estela, por ejemplo, una estela de Iparralde cuya foto se publica en Hil Harriak (2004, p. 63) y que presenta una estrella de seis puntas con una cruz inscrita (Fig. 5m), la podemos encontrar en un “mereau” francés de origen desconocido (Fig. 5n). 

 

            Si se trata de una mera coincidencia o existe alguna relación causal entre la iconografía de estos “plomos” y la que presentan las estelas, es algo que por el momento, y ante la carencia de datos, no podemos establecer. Pero sugiere una interesante línea de investigación(2).

 

 

Figura 5.-  Monedas, “mereaux” y estelas discoideas.

a y b: Dinero y grueso tornés (s. XIII-XIV); c-h: “mereaux” que imitan los dineros y gruesos toneses; i-k: representaciones de la “cruz astralizada” en “mereaux” franceses; l: “mereau” del nordeste de España con “cruz astralizada” y estrella de cinco puntas; m: estela francesa con estrella de seis puntas y cruz inscrita; n: “mereau” francés con la misma representación; 11, 13 y 14: estelas de Abaurrea Alta (Navarra) con “cruz astralizada”.                        

 

            En una primera aproximación, que dista mucho de ser exhaustiva, podemos comparar alguna de las imágenes representadas en los ejemplares del Museo de Estelas de Abaurrea Alta (Navarra), con las que aparecen en algunos “mereaux”. Por ejemplo y con referencia al personaje sentado que aparece en la estela nº 1, encontramos algunos “mereaux” con personajes sentados y que van desde Dios Padre (Fig. 6e), hasta la figura de un obispo o abad (Fig. 6a), pasando por la de varios papas y santos (Figs. 6b, c y d).

 

 

Figura 6.- “Mereaux” con personajes sentados, similares a los que aparecen en la estela nº 1 del Museo de Abaurrea Alta (Navarra). a: “Mereau” de peregrino en estaño (s. XIII); b: “Mereau” de Vienne (Delfinado) con la imagen de San Pedro; c: “Mereau” de 1544 de la cofradía de comerciantes de Amberes representando a San Nicolás; d: “Mereau” de bronce de 1519 representando al Papa San Silvestre; e: “Mereau” para pan de la iglesia de San Salvador de Brujas (s. XVI).

 

            También encontramos estos paralelismos en las representaciones de flores penta y hexapétalas (Fig. 7a, b, 11), leyendas IHS (Figs. 7b, c, 30), estrellas de 5 y 6 puntas (Figs. 7d, e, 23, 26), y radios (Figs. 7f, 24), etc...

           

Figura 7.- a: “Mereau” francés con flor de 5 pétalos; 20 y 21: Estelas con flores de 6 pétalos del Museo de Abaurrea Alta; b: moneda de oro alemana de 1616 con iniciales IHS; c: jetón de bronce con iniciales góticas IHS; 30: estela de Abaurrea Alta; d, e: “mereaux” con estrella de seis puntas; 23, 16: estelas de Abaurrea Alta con estrellas de cinco puntas; f: jetón francés con radios; 24: estela del museo de Abaurrea Alta.

 

            A la hora de establecer afinidades y/o relaciones entre la iconografía de las estelas y plomos o “mereaux”, sería preciso disponer de una información detallada sobre la procedencia geográfica de ambos elementos. Mientras que estos datos existen en numerosas estelas, que en algunos casos, como las del Museo de Abaurrea Alta se encuentran en sus lugares de origen, en el caso de los “mereaux” no disponemos de esta información. Tradicionalmente estas piezas han pasado desapercibidas para el mundo de la numismática, y tal como ocurre también en las monedas que aparecen en convenciones y subastas numismáticas, donde no se conoce la procedencia de casi ninguna de las piezas puestas a la venta, los jetones y “mereaux” no suelen figurar en dichos eventos, y los que ocasionalmente pueden encontrarse en los mercadillos locales que se celebran en algunas ciudades  o en plataformas de subastas internacionales (Ebay Francia/Inglaterra, Delcampe, Todocolección...), así como los escasos ejemplares que figuran en las colecciones de los museos, carecen de procedencia.

 

Notas:

 

(1) La referencia a los “mereaux” en este trabajo se limita a: “MEREAUX: ils servaient essentiellement de jetons de présence, pouvaient donner droit à certaines distributions, permettaient (comme des tickets) d'assister à une réunion, etc.

On relève sur ces méreaux les mêmes croix grecques, croix bifurquées à douze pointes, les bordures, les rosaces à 6 branches, etc, que sur les stèles.

Il est probable qu'une étude approfondie de toutes ces pièces et de leur décor, venu souvent du fond de l'antiquité, pourrait faciliter la compréhension et la datation des stèles discoïdales sur lesquelles nous les retrouvons et, souvent issues des mêmes localités” (Ucla, 1983, p. 78).

   

(2) La palabra “mereau” podría derivar del término latino “merare”= distribuir (Labrot, 1989, p. 13).     

 

(3) En los “mereaux” de cofradías, se representan los instrumentos utilizados en los diferentes oficios de forma muy similar a como aparecen representados en algunas estelas.   

 

Bibliografía:

 

Barbé, L., 1984.

Aux origines de l’Art des Basques: pp. 85-105. En: Hil Harriak, Bayona, 386 pp.

 

Crusafont, M., J. Labrot & B. Moll, 1996. 

Plomos y jetones medievales de la Península Ibérica, ANE-MCM, Barcelona: 174 pp.

 

Forgeais, A., 1866.

Collection de plombs historiques trouvés dans la Seine. Cinquième série. Numismatique populaire. Paris: 255 pp.

 

Ibáñez, M., 2017.

Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino. Sos del Rey Católico, diciembre 2017. ISBN 978-84-697-8658-1: 195 pp.

 

Labrot, J., 1989.

Une histoire économique et populaire du Moyen Age: Les jetons et méreaux. Ed. Errance, Paris: 236 pp.

 

Nony, G., 1984.

Numismatique et stèles discoïdales basques: pp. 81-83. En: Hil Harriak, Bayona, 386 pp.

 

Ucla, P., 1983.

Contribution a l’étude des stèles discoïdales du Languedoc. Archéologie du Midi Médiéval I: pp. 69-92.

 

VVAA, 2004.

Hil Harriak. Les Stèles Discoïdales et l’art funéraire basque. Bayona: 187 pp.

 

 

 


 Distribución de las Actas:

Actas de las jornadas HilarriCon