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domingo, 2 de agosto de 2026

Propaganda política en monedas y jetones de Carlos II “el Malo”, rey de Navarra (1349-1387).

 

Propaganda política en monedas y jetones de Carlos II “el Malo”, rey de Navarra (1349-1387). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 80 (1342) (Septiembre, 2024): pp. 44-47.

 

 

Miguel Ibáñez Artica

 

 



            Las imágenes que aparecen en las monedas desde la Edad Antigua, son en muchas ocasiones instrumentos propagandísticos de la autoridad que las emite. Un caso especial se da en las acuñaciones de los emperadores romanos, donde frecuentemente quedan reflejadas sus victorias en el campo de batalla o las obras públicas más importantes (acueductos, puentes, templos, anfiteatros...) realizadas bajo su mandato (Fig. 1). Sin embargo la publicidad más evidente que muestran estas monedas es el retrato que figura en sus anversos. La primera acción de un nuevo emperador al llegar al trono, era precisamente la de mandar acuñar monedas a su nombre y con su imagen representada en el anverso. Era la fórmula más eficaz para dar a conocer al pueblo la llegada de un nuevo personaje al poder. Incluso conocemos numerosas monedas de emperadores que fueron asesinados a los pocos días de ocupar el trono, y aún más, se sabe de la existencia de algunos efímeros personajes que pretendieron usurpar el trono en algún momento tan solo por las monedas que mandaron acuñar, sin que su presencia haya quedado reflejada en la historiografía.

Figura 1.- Monedas romanas conmemorativas de la construcción de edificios públicos.

 

            Durante la Edad Media, en los reinos cristianos de la Península Ibérica, las primeras monedas fueron emitidas por el monarca aragonés Sancho Ramírez, tras la anexión en el año 1076 del reino de Pamplona, y en ellas mandó incluir su efigie en el anverso como símbolo de la nueva autoridad real, que por otra parte podía ser cuestionadas al no ser descendiente por vía legítima del monarca pamplonés Sancho III “el Mayor”. Una década más tarde, hacia 1085, Alfonso VI de Castilla y León también emitió monedas, que en este caso no muestran el busto regio, sino un crismón o estrellas y roeles. En este caso el monarca no necesitaba demostrar su legitimidad dinástica y no era necesario incluir su efigie en las monedas.

Figura 2.- Bustos de los monarcas de Aragón/Pamplona y Navarra en el anverso de las monedas; a: Sancho V Ramírez, b: Pedro I, c: Alfonso I, d: García IV, e: Sancho VI, f: Sancho VII.

 

            Así pues, desde 1076 hasta 1234, en las monedas pamplonesas y navarras figuró el busto del monarca reinante, con una efigie muy tosca en vista lateral y sin corona, a lo sumo algunas veces aparece un pequeño moño o algún adorno nucal en forma de bolitas o estrella (Fig. 2).

            Con la llegada al trono del monarca champañés Teobaldo I, la efigie real desaparece de las monedas navarras y es sustituida por una gran cruz a imitación de las monedas feudales francesas. La figura del rey volverá a aparecer un siglo más tarde, en tiempos de Carlos II “el Malo”, en los escudos y francos de oro, emitidos en Saint Palais en 1352 y algo más tarde en Evreux, entre 1355 y 1356.

            En este caso, a imitación de la moneda real francesa de la época, la figura majestuosa del monarca aparece sentada en el trono sujetando en su mano derecha la espada y en la izquierda el emblema de las armas de Evreux en los escudos (Fig. 3a), y de pie sujetando en su mano derecha una flor de lis (Fig. 3b), símbolo de la realeza de Francia, en los reales de oro.

Figura 3.- Representación del monarca Carlos II en escudos (a) y reales (b) de oro.

 

            En 1377, cuando las posesiones del monarca navarro en Normandía se encontraban en una situación crítica (finalmente le fueron arrebatadas por su cuñado, el rey de Francia al año siguiente), Carlos II ordena acuñar moneda de oro y plata en Navarra donde por primera vez figura como Conde de Evreux. En las anteriores emisiones realizadas en Navarra y Normandía aparecía solamente como rey de Navarra o de los navarros. En estas monedas, acuñadas entre 1377 y 1380 en diferentes emisiones, cada vez con peor ley, se trata de transmitir a sus súbditos un mensaje reivindicativo a través de las monedas.

            Durante los últimos años de vida del monarca navarro, a partir de 1383 se inicia una masiva acuñación de gruesos y medios gruesos en las cecas de Monreal y San Juan de Pie de Puerto, en los que se abandona el modelos anterior del grueso tornés que imita la moneda francesa y se introduce un busto coronado frontal (Figs. 4b, c), a imitación de los “croats” ingleses (Fig. 4a). En este caso la iconografía intenta contrarrestar los difíciles momentos que el monarca estaba pasando, cargado de deudas, encerrado en Navarra, enfrentado con Francia y Castilla, y habiendo perdido definitivamente sus territorios de Normandía y Languedoc.

Figura 4.- a: “Croat” de Eduardo III de Inglaterra; b y c: Grueso y medio grueso de Carlos II de Navarra.

 

            Con respecto a los abundantes jetones (fichas utilizadas para realizar la contabilidad) emitidos en tiempos de este monarca, una serie de ellos presentan el escudo con las armas de Evreux y Navarra y la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI” (Armas del rey noble y poderoso) (Fig. 5a). Curiosamente encontramos una leyenda similar en los jetones emitidos por el delfín de Francia, el futuro Carlos V, donde podemos ver la figura idealizada de un delfín con la leyenda “LE NOBLE ET FIER POI” (El noble y fiero pez [poisson]) (Fig. 5b).

En 1349, siendo todavía un joven príncipe, el hijo de Juan II de Francia, Carlos, recibió de su abuelo, la provincia del Delfinado para que la gobernase, lo que le permitió llevar el título de “delfín” hasta su coronación, y desde esta fecha, todos los herederos al trono de Francia llevaron este título. 

 

            Durante varios años, desde que Juan II fue capturado en 1356 por los ingleses en la batalla de Poitiers y su posterior liberación en julio de 1360, el Delfín Carlos asumió la regencia del reino, enfrentado con su cuñado Carlos II de Navarra que pretendía el trono de Francia como nieto de Luis X de Francia, y que llegó a ser aclamado en París por una multitud de ciudadanos en noviembre de 1357.

 

            En este caso, tanto los jetones navarros como los franceses, presentan unas leyendas que hacen referencia a la nobleza, poder y fiereza de los personajes para quienes son acuñados, por una parte el rey de Navarra “noble y poderoso” (Fig. 5a) y por otra el Delfín de Francia “noble y fiero” (Fig. 5b). Mientras en el primer caso se hace referencia explícita al rey de Navarra, en el segundo se utiliza la metáfora con la imagen de un delfín, que simboliza al heredero del trono de Francia, pero que en la leyenda es interpretado como un “pez”. A los ojos de la población de mediados del siglo catorce el delfín era considerado como un pez y no como un mamífero marino(1).

Figura 5.- Jetones de Carlos II de Navarra (a) y del Delfín, futuro Carlos V de Francia (b).

 

            La utilización del término “noble” provocó la confusión de algunos autores (Mitchiner, 1988: 167) que adscriben los jetones navarros que llevan esta palabra  a Carlos III “el Noble” y no a Carlos II “el Malo”. Lo que está claro es que en la época en que se emitieron, el calificativo de “malo” no se utilizaría para aludir al monarca durante su reinado, y es siglo y medio después de su fallecimiento cuando el médico y cronista castellano Diego Ramírez de Ávalos, en su libro quinto de la “Crónica de los muy excelentes reyes de Navarra” acuñó este epíteto para referirse al monarca navarro Carlos II, que fue rápidamente adoptado por los historiadores franceses, contraponiéndolo a Juan II, llamado “el Bueno”.

 

            En realidad ni Carlos era tan “malo” ni Juan tan “bueno”, pero la historia la escriben los ganadores, y el monarca navarro, que durante toda su vida reivindicó sus derechos al trono de Francia como descendiente legítimo de la rama Capeta, al final de sus días, no solo se truncaron sus aspiraciones a la corona de Francia, sino que se vio despojado de los territorios que le correspondían por herencia paterna (el condado de Evreux y otras posesiones en Francia).

Figura 6.- Diferentes reversos del jetón con leyenda “armas de un rey noble y poderoso” (la numeración se corresponde con los tipos descritos en Ibáñez, 2026).

 

            Con respecto a los jetones acuñados para la casa real y la administración de Carlos II de Navarra y que llevan la leyenda “ARMS.A.REI.NOBL.ET.POI”, existen dos tipos que presentan la cruz arqueada del reverso cantonada por leones -tal vez en referencia a las alianzas del monarca navarro con Eduardo III de Inglaterra-, con las leyendas “AVE MA RIA GAS” (nº 74)  y “.AVEV.  .MAR. .GAR. .SIA.” (nº 75).

            Otros siete jetones muestran la cruz arqueada en el reverso con las siguientes leyendas (Fig. 6):

REI CAIV:REI.VNE.VRAN:V (nº 85)

ISERSPTVRAIESRTVRERSI (nº 87)

PATR.NOCR.ENGR.GROBAV (nº 88)

POVR:BIAVTE:SVI:VE:NVS (nº 89)

PSIVI(EA)RVSIRVR.SITRTSR (nº 90)

KMAPS.NVSRVSRS.RARVR (nº 92)

AVMAME///IAMER///NMV (nº 93)

 

            Algunos de estos jetones, como los dos primeros, han sido hallados al norte de Francia, y otros en el sur de Inglaterra, lo que podría tener relación con la intensa actividad política y bélica que el monarca navarro desarrolló en la región durante el conflicto que enfrentó a Francia e Inglaterra durante la “Guerra de los Cien Años” (Ibáñez, 2021).

            Mientras la propaganda que exhiben las monedas va destinada a toda la población, la que aparece en los jetones está dirigida a los funcionarios encargados de la administración de las finanzas del reino y de la Casa Real (rey, reina, príncipes...), y mientras la utilización de la moneda es imprescindible para el normal desarrollo económico, los jetones podrían ser fácilmente sustituidos, pero se mantienen precisamente como símbolo de la autoridad regia para quien se emiten (en este caso el monarca Carlos II de Navarra), siendo profusamente utilizados en sus dominios de Evreux durante las dos primeras décadas de su reinado.

 

Notas:

(1) Mientras que los jetones navarros son bastante raros y pueden ser atribuidos a Carlos II de Navarra, los que llevan la figura del delfín son muy abundantes y presentan numerosas leyendas (“LE NOBLE ET FIER POIS”, “IE SVIS DE LATON BO”, “AVE MARIA GRACIA PN”, “DE BIEN EN MIEVLN”...) y pueden ser atribuidos tanto a Carlos V como a Carlos VI de Francia.

 

 

Bibliografía:

Ibáñez, M., 2017. Jetones Medievales para uso de personajes de la Casa Real de Navarra y servicios de la administración del reino: 195 pp.

- 2021. Jetones navarros medievales hallados en el sur de Inglaterra: testimonio de la Guerra de los Cien Años. Eco Filatélico y Numismático (Mayo, 2021) 77 (1306): pp. 44-47.

Mitchiner, M. 1988. Jetons, Medalets & Tokens. The Medieval period and Nuremberg. Vol. I. Seaby Ed. London: 704 pp.