martes, 1 de agosto de 2017

Jetones lombardos medievales con el escudo de Navarra.

Jetones lombardos medievales con el escudo de Navarra. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 70(1240) (Mayo 2015): pp. 46-48.

Miguel Ibáñez Artica.

Denominamos “jetones” a las pequeñas fichas de cobre o latón utilizadas para realizar operaciones contables durante la Edad Media y comienzos de la Moderna, cuando los cálculos se realizaban utilizando manualmente este tipo de objetos, derivados de los “calculi” romanos. Estos jetones fueron introducidos en Navarra por la dinastía francesa, y los más antiguos, anepígrafos, se atribuyen a la reina Juana I tras su matrimonio con el rey de Francia Felipe IV en 1284. La primera vez donde vemos representado el escudo de Navarra en un objeto monetiforme es en un pequeño jetón donde aparece el escudo partido de Navarra/Champaña, rodeado por un círculo de 25 y 27  besantes respectivamente en anverso y reverso (Figura 1). Este escudo es similar al utilizado en el contrasello por los reyes navarros de la dinastía de Champaña, así como por Felipe el Hermoso, antes de que Juana I se convirtiera en reina de Francia en 1285 (Figura 2). Con posterioridad a esta fecha se incluye en el anverso el escudo de lises de Francia, conservando la figura del reverso (Navarra/Champaña) (Figura 3b). En ambos jetones los escudos están rodeados por una orla de besantes, característica de los jetones lombardos de los siglos XIII-XIV (Figura 4), y el segundo de ellos pudo pertenecer a algún personaje próximo a la casa real, como por ejemplo Cepperello Diotaiuti da Prato a quien encontramos en 1295 en Troyes como receptor de los ingresos de la dote de la reina de Navarra.


Figura 1.- Jetón con el escudo Navarra/Champaña.

Es bien conocida la importancia de los mercaderes y banqueros lombardos en las ferias de Champaña. En 1245 el monarca Teobaldo I de Navarra concedió nuevos privilegios a los mercaderes lombardos que acudían a estas ferias, e incluso conocemos los nombres de algunos de sus capitanes que operaban en dichas ferias. Resulta imposible determinar con exactitud la fecha de emisión del jetón que porta el escudo dimidiado de Navarra/Champaña, pero puede ser anterior al reinado de Juana I.

Figura 2.-
a.- Contrasello de Enrique I (1271-1274); b.- Contrasello de Juana I (1284-1285);
c.- Contrasello de Felipe el Hermoso (1284-1285).

Otro de estos tipos primitivos anepígrafos presenta en el anverso el escudo partido de Francia/Navarra y en el reverso las iniciales GIR (unas veces correctamente escritas: Fig. 5a, y otras en forma retrógrada: Fig. 5b). El primero fue descrito por Rouyer y Hucher en 1858, y el segundo por De la Tour en 1899. Mitchiner en 1988 interpreta las iniciales GIR como “Getz Ieanne Roinne”, y tradicionalmente se han asignado a la reina Juana I de Navarra (1274-1305), pudiendo ser emitidos tras la proclamación de su marido Felipe el Hermoso como rey de Francia en 1285. En fecha reciente hemos encontrado dos nuevos jetones relacionados con este tipo, el primero (Figura 5d) presenta en el anverso un escudo en zig-zag, dentro de un campo con puntos, y en el reverso un monograma formado por las letras G, I y R invertidas especularmente dentro de un campo de puntos. El segundo (Figura 5c), lleva en el anverso el escudo partido Francia/Navarra, dentro de un campo con puntos, donde el de Francia está representado por dos lises (mismo cuño que los ejemplares con monograma “GIR”), pero en el reverso presenta una llave dentro de gráfila de puntos en un campo con puntos, rodeado de 18 besantes. Los jetones que presentan imágenes de llaves suelen corresponder a la Cámara del tesoro real.


Figura 3.- a: Jetón sin escudo de Francia; b: Jetón posterior a 1285.


Figura 4.- Diferentes tipos de jetones “lombardos”. Siglos XIII-XIV.
a: Mateo di Guido; b: Franzesi; c: Lanfredini; d: Limonetti; e: Albizzi; f: Linaioli y Rigattieri (Florencia); g: Niccolini y Orlandi; h: Gherardi (Florencia); i: Bartoli y Gherardechi (Florencia); j: Balzana y Scala (Siena); k: Indeterminado (Florencia); l: Agli

No resulta extraño que un jetón de la cámara del tesoro en tiempos de Felipe IV de Francia sea de tipo “lombardo”, habida cuenta de la importancia de estos mercaderes y banqueros italianos en la corte del monarca. Sin embargo, conforme las necesidades de la corona fueron incrementándose, aumentó la presión fiscal sobre los lombardos que llegaron a sufrir un gran desprestigio social por su fama de usureros, de forma que en la literatura francesa medieval y moderna, el término de “lombardo” acabó utilizándose de forma peyorativa como sinónimo de usurero, tramposo y mala persona.


Figura 5.- Enlaces de cuños de jetones lombardos con escudo de Navarra y las iniciales “GIR”.

La denominación de “lombardo” se aplicaba a los italianos en general (procedentes de Toscana y Lombardía, pero también los de Amalfi, Milán, Pisa, Florencia, Génova, Venecia…), y a comienzos del siglo catorce había censadas en Francia 63 sociedades de lombardos. Cada una de ellas se designaba por el grupo familiar dominante, acuñándose jetones (“quarterouli”) con los emblemas de las familias más importantes en cada asociación. Estos jetones eran utilizados por todos los agentes de las compañías asociadas para realizar la contabilidad cotidiana, y aunque se conocen algunos de los emblemas utilizados, como el de los Franzesi –a cuya familia pertenecían los famosos Biche y Mouche- (Figura 4b), todavía quedan muchos sin identificar. 

A la vista de los nuevos ejemplares aparecidos, podemos interpretar la leyenda “GIR” como las iniciales utilizadas por algún personaje lombardo relacionado con la casa real que pudo llegar a actuar como tesorero de la reina Juana I de Navarra, que tuvo relación directa con lombardos como la familia Pulci que en 1301 adeudaba a la reina la cantidad de 5.500 libras.

Figura 6.- Mercader lombardo

Bibliografía:

Ibáñez, M., 2010. Jetones medievales navarros. Numisma 254: 107-175; 2012. Jetones medievales lombardos e ingleses con el escudo de Navarra. Numisma 256: pp. 115-126. 


sábado, 15 de julio de 2017

La pesca del bonito en una premoneda de las Islas Salomón.

La pesca del bonito en una premoneda de las Islas Salomón. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 71(1244) (Octubre 2015): pp. 48-49.

Miguel Ibáñez Artica.


            Malaita es una pequeña isla volcánica de forma alargada, con 164 Km. de longitud y 37 km. de anchura, actualmente habitada por una población de unos 140.000 melanesios, y que pertenece a las Islas Salomón del Pacífico Sur. En esta isla, descubierta en 1568 por el español Álvaro de Mendaña, la moneda más valiosa es la denominada “Dafi”, que consiste en un colgante elaborado con la concha de la ostra perlífera Pinctada maxima (Jameson, 1901) recortada en forma de luna creciente y que habitualmente presenta una figura superpuesta del ave marina conocida como fragata pelágica Fregata minor (Gmelin, 1789), elaborada con concha de tortuga marina. Esta moneda concha, utilizada como adorno exclusivamente por los hombres, sirve como “moneda de sangre” para resarcir a los familiares de alguien que ha muerto de forma violenta(1).

            La forma de la concha recuerda la “kina”, moneda tradicional en la vecina Papúa-Nueva Guinea, país que actualmente denomina “kina” a su moneda oficial en recuerdo de las monedas-concha autóctonas. Sin embargo la figura de la fragata es  característica de las Islas Salomón, y la fascinación por esta ave marina reiteradamente representada en el arte popular de la región, tiene una explicación que va más allá del papel premonitorio que tienen estas aves al anunciar huracanes y tormentas, y está relacionada con el “culto del bonito”(Ross, 1981).

            Uno de los principales recursos de la población de Malaita es la pesca de túnidos medianos o pequeños, denominados conjuntamente con el nombre español de “bonito”, entre estas especies destaca el listado o Katsuwonus pelamis (L. 1758), muy apreciado para la industria conservera y en la gastronomía japonesa donde recibe el nombre de “katsuo”, así como algunas especies más pequeñas del género Sarda (S. australis, Macleay, 1881 & S. orientalis, Temminck & Schlegel, 1884).


Figura 1.- Ataque de las “fragatas” a un cardumen de peces y pesca del bonito en las Islas Salomón.

            Los cardúmenes de estos peces constituyen un impresionante espectáculo cuando son atacados desde el cielo por las aves fragata, que como dardos, se lanzan en picado para conseguir sus presas (Figura 1), mientras otros grandes depredadores como los tiburones atacan desde las profundidades (2). Este frenesí de depredación, donde se mezclan los chillidos de las aves con el chapotear de los peces que saltan fuera del agua, señala a los pescadores el lugar donde se concentran los peces, de forma que las fragatas constituyen unos importantes aliados para la localización de la pesca. Por este motivo se venera y respeta a esta ave marina que aparece representada en las valiosas monedas concha, tanto en la de forma circular denominada “tema” y utilizada en la isla de Santa Cruz, como en las “dafi” de Malaita utilizadas también como adorno de manera exclusiva por los hombres.

            En fecha reciente hemos tenido ocasión de estudiar una de estas monedas concha (Figura 2) que excepcionalmente presenta un estilizado grabado donde se refleja el ataque de uno de estos pájaros a un bonito. La concha tiene una anchura de 20 cm. y una altura máxima de 7 cm., y en sus extremos muestra sendas cabezas de fragatas recortadas en la concha.


Figura 2.-  Moneda-concha “dafi” de la Isla de Malaita que muestra el ataque de un pájaro fragata a un bonito.

            Los habitantes de las Islas Salomón destacan el hecho de que tanto los hombres como los peces denominados “bonito”, tienen en común el color rojo de su sangre, y las acciones de ambos están controladas por espíritus sobrenaturales. Por este motivo las ceremonias de iniciación de los jóvenes están centradas en las expediciones de pesca del bonito. Tras capturar su primer pescado, los jóvenes pescadores lo colocan entre sus brazos como si fuera un bebé y los llevan al mar. Ritualmente transformados o renacidos en una ceremonia equivalente a un bautismo, los jóvenes regresan al poblado donde suben a una gran plataforma con forma de animal denominada “gea”, al abandonar esta plataforma, los muchachos pasan de ser niño/bonito a convertirse en hombre/tiburón, iniciando con esta ceremonia su etapa de vida como adultos. El inciado se convierte, como el resto de los depredadores en guardian y protector del bonito, de cuya existencia depende en definitiva su propia supervivencia. El bonito representa la fase infantil mientras el tiburón, como depredador final, simboliza la etapa del hombre adulto (Werness, 2006, p.52).

En esta región del Pacífico centro.occidental, área 71 de la FAO, se capturan todos los años más de millón y medio de toneladas de listados (Katsuwonus pelamis), parte de las cuales se captura por la flota de atuneros congeladores de Bermeo, y el crecimiento de esta pesquería es espectacular, desde las 100 toneladas de los años 70 del siglo XX hasta los 1,6 millones de toneladas en el 2009.

Notas:

(1) “Si un hombre mata a otro hombre debe pagar como recompensa de sangre lanzas, colgantes dafi, flechas o tierras. Esto es lo que se pagaba antaño.” (Traducción de una grabación realizada a Bita Saetana).

(2)  Las impresionantes imágenes del ataque combinado de fragatas y tiburones, puedne verse en el documental “Océanos” (2009) (http://www.youtube.com/watch?v=YG0WE2MgTBs).

Bibliografía:

Akin, C., 1981. The origins of Shell Money in Kwaio. From a tape by Bita Saetana. Traditional Money Ass. 2, 2: 8-11.

FAO, 2011. Review of the state of world marine  shery resources. Fao Fisheries and Aquaculture Technical Paper n. 569: 354 pp.

Ross, K., 1981. Shell ornaments of Malaita: Currency and ritual valuables in the Central Solomons. Expedition 23(2): 20-26.

San Millán, M.D. & M. Ibáñez, 2012.
Las “monedas-concha” de Oceanía. Numisma 62(256): pp. 147-206.
http://www.numisarchives.blogspot.com.es/2014/08/imagenes-del-articulo-las-monedas.html

Werness, H. B., 2006. Continuum Encyclopedia of Animal Symbolism in World Art. The Continuum Int. Publ. Group. N.Y. 476 pp.





sábado, 1 de julio de 2017

Monedas de Fancisco Febo, efímero rey de Navarra (1479-1483)

Monedas de Francisco Febo, efímero rey de Navarra (1479-1483). Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 64(1160) (Febrero 2008): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.
            El 19 de enero de 1479, tras más de medio siglo de un conflictivo reinado, plagado de manipulaciones, intrigas y enfrentamientos con sus parientes más próximos, moría Juan II, siendo jurada como sucesora su hija Leonor el 28 del mismo mes en Tudela. Sin embargo se dio la paradoja de que tras el larguísimo reinado de Juan II, vino el más corto de la historia del Viejo Reyno, ya que la reina fallecía a las dos semanas de haber sido proclamada. En su testamento dejaba como heredero a su nieto Francisco Febo, un muchacho que apenas contaba los diez años de edad, así durante su corto reinado, se hizo cargo de la regencia su madre Magdalena de Francia. El nombramiento de este nuevo rey, que hizo su solemne entrada en Pamplona el 21 de noviembre de 1481, fue apoyado por los agramonteses, mientras los beamonteses optaron por Fernando el Católico (no hay que olvidar que Fernando era también hijo de Juan II de Navarra y Aragón). En definitiva lo que se dilucidaba en Navarra era la influencia de los dos poderosos reinos enfrentados en esta época, por una parte, al norte, Francia (de donde procedían los últimos reyes independientes de Navarra) y por el sur, Castilla-Aragón, futuro germen de la monarquía hispana.


Figura 1.- Monedas de oro de Francisco Febo

            Además de las emisiones bearnesas de oro y vellón (Figura 1a), Francisco Febo acuñó moneda de oro en Navarra siguiendo el patrón del ducado, con 23 kilates de ley y 3,4 gramos de peso (Figura 1b), así como gruesos y medios gruesos de 34 % de contenido en plata y 2,78 y 1,39 gramos respectivamente. También acuñó moneda menuda, cornados o dineros negros con un 2,78 % de contenido en plata y 0,7 gramos. Para su coronación en diciembre de 1481, se habían fabricado ya 4.425 gruesos destinados a repartir entre los asistentes al solemne acto, tal y como era tradición en el Reino de Navarra.

            El ducado de oro fue conocido por vez primera en el siglo XIX  (Poey d'Avant, 1860) a partir del ejemplar de la colección “Vidal Quadras”, y también en esta época se describe el grueso (Figura 2a) que presenta hasta tres variantes de leyenda en el anverso: "FRANCISCVS PHEBVS",  "F.FEBVS" y "FRANC:FEBVS".

            Con respecto al medio grueso, si bien se conocía de su existencia por la documentación, especialmente en el “Cuaderno de Señoriaje” conservado en el Archivo General de Navarra, libro que registra minuciosamente todas las acuñaciones realizadas a nombre de este monarca, hasta el presente no se conocía ningún ejemplar.

            En fecha reciente hemos tenido la ocasión de descubrir una pieza de este valor entre los importantes fondos del monetario del Museo de Navarra (nº de inventario 7380), se trata de un medio grueso de 18 mm. de módulo y un gramo de peso (Figura 2b), que presenta las mismas características que las del grueso, en el anverso dos letras “f” góticas en minúsculas, y encima una corona, con la leyenda, algo recortada, donde se lee “FRANCISCVS (PHEB)VS (DG N)AVARRE”, y en el reveso una cruz inscrita en un círculo, con la leyenda externa “SIT NOMEN DOMINI BENEDICTVM”.

            Los cornados presentan una sola letra “F” gótica, también coronada, pero en este caso en mayúscula (Figura 2c), y por último, los medios cornados, la moneda de menor valor, presentan en el anverso una pequeña corona (Figura 2d) y serán imitados unos años más tarde por los “negretes” que acuña Fernando el Católico con los cuales fácilmente puede confundirse, debido a que normalmente se trata de pequeñas y raras monedas no muy bien acuñadas, -muchas veces se encuentran descentradas y con las leyendas amputadas-, y conservadas. Las equivalencias en la época eran 1 ducado = 46 gruesos y un grueso = 16 cornados.


Figura 2.- Monedas navarras de plata y vellón de Francisco Febo.
            a: Grueso, Museo de Navarra nº 4838; b: Medio grueso, M.N. nº 7380; c: Cornado, M.N. nº 4839; d: Medio cornado (C.P.).
 
            Para este período, existe una pormenorizada información documental de las cantidades acuñadas de cada tipo monetario, recogidas en los "Cuadernos de Señoriaje" (Archivo General de Navarra) y que nos indican como, curiosamente, la mayor parte de las monedas se fabricaron en realidad con posterioridad al fallecimiento del monarca. Esto tiene una explicación sencilla, ya que las órdenes de emisión de las diferentes monedas estaban ya otorgadas, la Casa de la Moneda siguió acuñando a nombre de Francisco Febo hasta la entronización de su hermana Catalina.
           

            Con respecto a la producción monetaria de esta época, conocida gracias al libro anteriormente mencionado; durante el corto reinado de Francisco Febo, se acuñaron un total de 5.263 ducados de oro, de los cuales el 28,5% lo fueron tras su muerte, el 30 de enero de 1483, otro tanto ocurrió con los 57.000 gruesos y medios gruesos, de los cuales el 88% fueron emitidos tras el fallecimiento del monarca y con los 180.000 cornados acuñados, de los que el 95% se emitieron también tras su muerte. Finalmente, Francisco Febo nunca pudo ver la moneda de medio cornado emitida a su nombre, pues todas las piezas fueron acuñadas cuando ya había fallecido, 30.000 ejemplares entre los años 1483 y 1484, y 27.000 en 1485.




jueves, 15 de junio de 2017

Las "Monedas cuchara" del sur de Mongolia.

Las “Monedas cuchara” del sur de Mongolia. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 70(1241) (Junio 2015): pp. 45-47.

Miguel Ibáñez Artica.


Entre las monedas primitivas, denominadas “premonedas”, “protomonedas” o “paleomonedas”, encontramos objetos metálicos, cuyo aspecto recuerda al de alguna herramienta de uso cotidiano. Este hecho está muy extendido a lo largo de todo el Planeta, tanto en Europa y Asia como en África y América.

Remontándonos a las primitivas monedas europeas, los primeros objetos de uso monetario en el Peloponeso (Grecia) fueron varillas de hierro utilizadas como asadores (Figura 1a), probablemente instrumentos de uso ceremonial para hacer sacrificios a los dioses. Estos objetos, con un peso de unos 400 gramos, eran denominados “óbolos”, y un puñado de seis de estos óbolos, los que se podían sujetar con una mano, constituían un dracma.  Precisamente éstos fueron los nombres que se asignó a las primeras monedas griegas de plata (Figuras 1a’ y 1a”).


Figura 1.- a: conjunto de seis “óbolos”, que constituyen un “dracma” premonetario; b: “Liganda” empleada como moneda en los pueblos de los ríos Lomami y Lualaba, en el Congo; c: Miniaturas de hachas de cobre utilizadas como moneda entre los pueblos aztecas.

En el continente africano, hasta fechas muy recientes, se utilizaron diferentes objetos de hierro como moneda: cuchillos arrojadizos, azadones y otros útiles agrícolas, puntas de lanza, etc. En ocasiones estas herramientas fueron perdiendo progresivamente su tamaño y forma original, transformándose en objetos de exclusivo uso monetario. Este es el caso por ejemplo de las “liganda”, originalmente puntas de lanza que alcanzaron un tamaño de dos metros, lo cual evidentemente imposibilita su función original (Figura 1b). Este es un caso excepcional, ya que lo más frecuente es que los objetos que acaban convirtiéndose en moneda se miniaturicen, como es el caso de las pequeñas hachas de cobre o bronce utilizadas como moneda entre los pueblos aztecas (Figura 1c), o de las “monedas albarda” chinas, que reproducen fielmente en miniatura el prototipo del arma (Figura 2a).


Figura 2.-
a: “Moneda alabarda”;  a’: prototipo de arma original del que deriva la moneda.
b: Monedas “pala”; c: monedas “cuchillo”; d: monedas “puente”; e: monedas “pez” y f: monedas “campana”.

En China durante la dinastía Zhou,  entre 1045 y el 256 a.C., se utilizaron diferentes monedas con formas de pala (Figura 2b) y con forma de cuchillo o navaja (Figura 2c). Estas piezas atípicas fueron sustituidas por la convencional moneda redonda por Quin Shi Huang Di, considerado como el primer emperador que unificó China en el 221 a.C., aunque las “monedas pala” fueron recuperadas por el emperador Wang Mang, y volvieron a circular durante un breve período de tiempo a comienzos del siglo primero de nuestra Era (Figura 2c’).

Durante la dinastía Zhou, circularon también otros objetos de bronce, con aspecto de puente (Figura 2d), puntas de flecha, peces (Figura 2e) o pequeñas campanas (Figura 2f), que se supone tuvieron una función monetaria, pero el tema que nos ocupa, las “monedas cuchara” o “spoon money”, aparecen al norte de China, en la denominada Mongolia interior, y en la región que actualmente constituye el desierto de Ordos, lugar donde se desarrolló una importante cultura material, entre el Paleolítico Superior y la Edad del Bronce, hasta su incorporación a China.

Además de variadas representaciones animalísticas y humanas, con un estilo propio que se ha denominado “estilo Ordos”, aparecen en abundancia pequeños objetos de bronce, con formas características que han sido interpretados como monedas primitivas u objetos de valor (amuletos) (Figura 3). 


Figura 3.- Ubicación de la cultura Ordos, en la Mongolia interior, y algunos objetos de bronce considerados como moneda en el Neolítico tardío (1.600-1.200 a.C.).

            Entre estos pequeños objetos, los primeros a los que se atribuyó una función monetaria fueron los denominados “wa wa” o “monedas cicada”. Aunque originalmente pudieron tener una función ornamental, presentan un tamaño apropiado para ser utilizados como moneda, en una época donde ya se usaban miniaturas de palas y cuchillos en la vecina China. En los últimos años han aparecido otros objetos de tamaño y peso similar, que habían sido interpretados tradicionalmente como adornos por los arqueólogos (Jettmar, 1950, lám. 2, figs. 1-5, 30, 31), si bien en la actualidad varios autores  los consideran como monedas primitivas o premonedas, aunque carecemos por el momento de información documental  que pueda confirmar esta hipótesis. Estos adornos, que presentan varios tipos de formas (Figura 3) llevan siempre un pequeño orificio con el que podrían sujetarse a una cuerda, y uno de esos tipos, identificado en fechas recientes,  presenta el aspecto de una pequeña cuchara con un mango más o menos largo, y que puede ser liso o con los bordes ondulados. Su tamaño está comprendido entre los 4 y 5 centímetros de longitud, y su peso puede variar entre los 3,5 y 5,5 gramos (Figura 4). En el extremo del mango, y sobre una expansión circular, aparece un orificio que serviría para ensartar la pieza en un cordón, que probablemente se llevaría colgado del cuello a modo de collar.


Figura 4.- Diferentes tipos de “monedas cuchara”, procedentes de la región de Ordos.

            Estos orificios son característicos en las monedas chinas, desde los primitivos cauris del segundo milenio antes de nuestra Era, hasta las monedas “cash” de comienzos del siglo XX, pasando por las “monedas navaja” y otras formas atípicas. Tienen como finalidad el poderlas agrupar ensartándolas en un cordón, lo cual presenta una doble ventaja, por una parte pueden colocarse un determinado número (los cauris se colocaban en ristras de 10 unidades, y cada ristra se denominaba ”peng”), agilizando así su contabilidad, y en segundo lugar se facilita su transporte.

            En África, encontramos objetos similares como las cucharas de bronce (Figura 5a), utilizadas para pesar el polvo de oro por el pueblo Akan del sur de Ghana, y aunque los objetos empleados como pesas con motivos geométricos, ocasionalmente son utilizados como moneda, no hay constancia de que las cucharas hayan tenido esta función. Más curiosas resultan las pequeñas cucharitas de bronce en cuyos mangos se representan figuras masculinas y femeninas: Nommo el herrero, uno de los primeros seres, y Ama, su creadora y una de las principales deidades del pueblo Dogón de Malí (Figura 5b). En este caso las cucharitas son depositadas en el santuario Binu, donde los Dogón conservan los objetos de importancia ritual y mágica.


Figura 5.- Cucharillas africanas de bronce.
            a: Utilizadas para pesar oro por el pueblo Akan.
            b: Amuletos mágicos del pueblo Dogón.

            Con respecto a las posibles monedas utilizadas al norte de China en el segundo milenio antes de nuestra Era, queda mucho por conocer de estos curiosos objetos, y ante la carencia de fuentes documentales, debido por un lado a su antigüedad, y por otro el que a diferencia de las culturas primitivas en China, no existen fuentes escritas directas de la cultura Ordos en Mongolia interior, sólo nos queda esperar que nuevos descubrimientos arqueológicos controlados, especialmente en los enterramientos de personajes importantes, que suelen estar acompañados por un rico ajuar funerario,  aporten más información y nos permitan desentrañar los numerosos secretos que conserva todavía esta interesante y compleja cultura del norte de China.


Referencias:

Jettmar, K., 1950. The Karasuk culture and its South-Eastern affinities. Bull. Museum of Far Eastern Antiquities 22: 83-126.

Reis, Bob.


jueves, 1 de junio de 2017

Un epígrafe irreverente en los jetones medievales “Este es el culo de Navarra”.

Un epígrafe irreverente en los jetones medievales “Este es el culo de Navarra”. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 71(1243) (Septiembre 2015): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.

Todavía podemos encontrar numerosas sorpresas en el campo de la investigación numismática, y la que ahora presentamos está relacionada con una extraña leyenda que aparece en algunos jetones medievales.

            Los jetones son piezas con apariencia de monedas que servían para realizar la contabilidad, y eran usadas como fichas de ábaco para realizar las operaciones aritméticas sencillas. En uno de estos ejemplares encontramos la leyenda “CET LECU DE NAVARE”, es decir “este es el escudo de Navarra”, pero lo sorprendente es que en realidad, el escudo representado es el dimidiado con las armas de Francia y Borgoña (Figura 1). Tradicionalmente este hecho había sido interpretado como un error, que pudo ocurrir tras el fallecimiento el 12 de septiembre de 1348 de la primera esposa de Felipe VI de Francia, Juana de Borgoña. En enero del año siguiente el monarca contraía matrimonio con Blanca de Navarra, y no es improbable pensar que los fabricantes de jetones cambiaron  la leyenda, pero dejando intacto el escudo de la anterior reina. 


Figura 1.- Jetón con leyenda “cet lecu de navare” y escudo con las armas de Francia y Borgoña.

            Lo que ya no encaja tan bien con esta teoría es que encontremos cinco tipos diferentes de jetones que presentan este original anverso (Figura 2). Podemos suponer un error puntual, pero una reiteración en varias emisiones resulta menos comprensible. Pero entonces ¿cuál podría ser la causa de este error?


Figura 2.- Jetones con leyenda “Este es el escudo de Navarra” y escudo de Borgoña.
a: Prototipo de Juana de Borgoña (1313-1349) con leyenda “EQV DE BOURG” (De la Tour nº 273); b-e: Jetones con leyenda “CET LECV DE NAVARE”.

            En fechas recientes, el prestigioso medievalista francés y experto en jetones Dr. Jacques Labrot ha desarrollado una hipótesis que a primera vista resulta sorprendente, pero que muy bien pudiera corresponderse con la realidad.

            Antes de exponerla es necesario comentar unos truculentos hechos acaecidos en a comienzos del siglo catorce. Felipe IV de Francia había casado con Juana I, reina de Navarra y condesa de Champaña, y de la unión nacieron siete hijos (cuatro varones y tres mujeres) de los que cuatro llegarían al trono (tres varones en Francia e Isabel, como reina consorte de Inglaterra).

            Los tres hijos mayores, Luis, Felipe y Carlos, casaron con tres princesas borgoñesas, Luis con Margarita, hija del duque Roberto II, y Felipe y Carlos, con las hermanas Juana y Blanca respectivamente, hijas de Otón IV de Borgoña.

            El problema surgió cuando Margarita y Blanca se hicieron amantes en secreto de dos caballeros normandos, los hermanos Gautier y Philippe d'Aunay. Con el consentimiento y complicidad de Juana las reuniones amorosas de las princesas tenían lugar en la torre de Nesle situada en el extremo de la muralla que rodeaba París.

            Finalmente, el escándalo se descubrió, y los dos caballeros normandos fueron ejecutados públicamente, tras romper sus huesos en la rueda, fueron castrados, desollados y rociados con plomo fundido y azufre. Margarita y Blanca fueron juzgadas ante el Parlamento y declaradas culpables de adulterio (Figura 3). Se les afeitó la cabeza y se les sentenció a cadena perpetua. Juana también fue juzgada, pero fue declarada inocente, en parte gracias a la influencia de su marido, Felipe.


Figura 3.- Un monje corta el pelo de la adúltera Margarita de Borgoña según un manuscrito del s. XV.

            En esas fechas (1314), Margarita era la reina consorte de Navarra ya que tras la muerte de Juana I en 1305, su hijo mayor Luis pasó a convertirse en rey de Navarra, y acompañado de su mujer fue solemnemente coronado en Pamplona el uno de octubre de 1307 (Figura 4). Cuatro años después nacería de este matrimonio Juana (28 de enero del 1311), futura reina de Navarra y condesa de Evreux.


Figura 4.- Luís el Hutín, rey de Navarra y futuro rey de Francia.


Figura 5.- Árbol genealógico simplificado de los últimos reyes Capetos directos.

            La situación era compleja, Margarita y  Blanca estaban encerradas en el castillo Gaillard, y en abril de 1314 fallecía el papa Clemente V, con lo que no era posible anular el matrimonio del heredero de la corona de Francia. En noviembre de ese año fallecía Felipe IV y Luis ascendía al trono de Francia siendo coronado oficialmente en agosto de 1316, unos días después, Margarita era asesinada en la prisión y cinco días más tarde el ahora monarca Luis X contraía segundas nupcias con Clemencia de Hungría (Figura 4). Felipe obtuvo la anulación de su matrimonio, y Blanca murió en 1326 recluida en un convento.


Figura 4.- a: Representación pictórica de la torre de Nesle (actualmente desaparecida).
b.- Ruinas del castillo Gaillard en Normandía, donde fue asesinada Margarita de Borgoña, madre de la reina Juana II de Navarra.

            Recopilando: entre 1305 y 1314, Luis es rey de Navarra mientras Margarita de Borgoña es la reina consorte. Probablemente el adulterio de la reina comenzó bastante antes de 1314, y las reuniones “secretas” con su amante en la torre Neslé serían conocidas por parte de la servidumbre, llegando a oídos de los clérigos de los dineros que controlaban la contabilidad de la hacienda real, y quienes utilizaron un lenguaje críptico para denunciar la situación. En efecto tras esta aparentemente inocente frase “este es el escudo de Navarra”, se escondía el mensaje de “este es el culo de Navarra”, que traducido al lenguaje actual vendría a ser “este es el culo (inquieto de la reina) de Navarra”, señalando las armas de Francia/Borgoña, es decir el escudo de la adultera Margarita.

Bibliografía:
Ibáñez, M. 2013. Jetones medievales con el escudo de Navarra. TAN, Trabajos de Arqueología Navarra, 25: 5-141.

Labrot, J., 2002. Etude d’une serie de jetons armories aux legendes a lectura multiple. Bulletin du Centre National de recherche sur les jetons et les meraux du Moyen Age. 46/47/48: 33-71, y comunicación personal del autor.

*Nota: La historia de Felipe IV y sus hijos es la trama de la serie de novelas históricas publicadas entre 1955 y 1977 bajo el título “Los reyes malditos” por es escritor Maurice Druon, ministro de cultura de Francia entre 1973 y 1974. En español editado en 7 volúmenes por “Best Seller Zeta Bolsillo”.


lunes, 15 de mayo de 2017

El "tambú", una moneda de concha utilizada en la actualidad.

El “tambú”, una moneda de concha utilizada en la actualidad. Artículo publicado en: Eco Filatélico y Numismático 60(1112) (Septiembre 2004): pp. 46-47.

Miguel Ibáñez Artica.

Aunque pueda parecer increíble, todavía en el siglo XXI se siguen utilizando de forma cotidiana primitivas monedas-concha en algunos remotos y apartados lugares del planeta. El ejemplo más destacado lo encontramos en el “tambu” o “diwarra” utilizado por las gentes de la población Tolai, que vive en las islas del Duque de York y Península de Gazelle, en la provincia de Nueva Bretaña (Papúa-Nueva Guinea, Figura 1). La moneda “tambú” está formada por pequeños caracolillos de la especie Nassarius camelus, atravesados por una larga varilla, que se mide en brazas (1 braza= 183 cm.), éstas pueden determinarse de una forma aproximada y sencilla estirando los brazos, la distancia entre ambas manos viene a ser una braza,  a su vez  divisible en pequeños fragmentos o varillas que llevan 10-12 conchas cada una.


Figura 1.- Zona habitada por el pueblo Tolai.

Este pequeño caracolillo es recolectado por los habitantes del poblado de Olive, situado al sur de la isla de Nueva Georgia en las Islas Salomón, y tanto hombres como mujeres, bucean para obtener estas pequeñas conchas, que tras un proceso de secado y limpieza, son vendidas a los Tolai de Nueva Bretaña en Papua. Se trata por tanto de un comercio “internacional” entre dos estados vecinos: en las Islas Salomón está la “fabrica” de la moneda que será utilizada por sus vecinos isleños de Papúa. Una vez en manos de los Tolai, se les practica un orificio en la parte superior, con el fin de poder ensartarlos en una varilla de mimbre. Cada braza (“pokono”) contiene unos 300 caracolillos y tiene un valor aproximado de unas 3.5 kinas (aproximadamente un dólar americano).


Figura 2.- Ristras de “tambu”. (a): detalle del caracolillo Nassarius camelus.

En Rabaul (capital de la región) existía un banco donde se guardaba y almacenaba esta singular moneda. En este “Centro de Cambio de Tambú” había incluso un curioso teléfono que funcionaba con monedas-concha, pero dicho banco y toda la región fue arrasada por una erupción volcánica en 1994. A pesar de ello, la moneda-concha sigue utilizándose en la actualidad, y los datos del año 2002 indican que existen en circulación o almacenadas (como ahorros), una cantidad de monedas-concha equivalentes a unos ocho millones de kinas (más de dos millones de dólares USA).

Figura 3.- La ciudad de Rabaul destruida por la erupción volcánica de 1994 (1).

El 13 de febrero del año 2002, se restableció en Rabaul un centro de cambio oficial denominado “A Pal na Tabu” (Casa de la moneda-concha), con una conversión de 1 braza de moneda-concha = 4 kinas, centro autorizado oficialmente por el gobierno de la provincia de Nueva Bretaña del Este (Papua). Se trata pues, de una moneda-concha legal u “oficial”, reconocida por el Estado como tal. En la actualidad “circulan” como moneda más de seiscientos millones de caracolillos, pero tampoco se libra de las falsificaciones: con conchas muy parecidas, de la especie Nasarius fraudulentus, ensartadas de la misma forma que el “diwarra”, se fabrica el “eddi” o falso diwarra. También los comerciantes europeos, a finales del s. XIX, fabricaron imitaciones de este caracolillo para comerciar con los tolai, pero a diferencia de lo que ocurrió en otros lugares donde las imitaciones fueron aceptadas (dientes de perro de porcelana fabricados por los alemanes para comerciar en sus colonias de Papúa, discos de cerámica fabricados por los portugueses  a imitación del “ndoro” realizado con la concha de la caracola Conus, para comerciar en la costa de África oriental, introducción en la costa occidental africana de la especie Cypraea annulus en vez de C. moneta, etc...), los tolai rechazaron sistemáticamente las imitaciones y falsificaciones. Sin duda, esta fidelidad a la moneda tradicional genuina, es una de las causas que han permitido que conserve su valor y vigencia en nuestros días.


Figura 4.- Compra cotidiana en el mercado con “moneda concha” (2). (a): Detalle de la moneda concha utilizada en transacciones; (b): Cestillo utilizado para llevar la “moneda”.

Además de su uso cotidiano para realizar pequeñas compras, el tambú también se almacena en largas ristras, que se atan a una estructura circular formando un rollo o “loloi” con aspecto de neumático con un diámetro de un metro y una anchura del cilindro que forma el rollo de unos 14 centímetros. Todo el rollo se recubre con hojas secas y se ata con cuerdas para proteger su valioso contenido. Estos “loloi” pueden almacenar unos 600 metros de varilla, que lleva unos cien mil caracolillos regular y cuidadosamente ensartados. Aunque su tamaño real es de un metro, si desplegamos su interior, tal como se hace por ejemplo en las ceremonias funerarias para distribuir su contenido, en realidad sería la moneda más larga del mundo, con una longitud de más de medio kilómetro!. Algunos de estos rollos de moneda concha constituyen los ahorros de toda una vida y se usan para repartir entre los herederos y amigos tras la muerte del propietario, en ceremonias donde se cortan públicamente y distribuyen fragmentos del “loloi”.
Las primeras observaciones realizadas sobre estas primitivas monedas-concha se remontan a 1875, fecha en que arribaron a la zona los primeros misioneros a quienes llamó la atención el complejo y sofisticado sistema monetario existente en la región. A pesar de la introducción y uso de la moneda occidental (primero la inglesa como colonia de Gran Bretaña, luego la australiana y actualmente la moneda oficial de Papúa, la kina), aún se conserva la moneda-concha tradicional, tanto para su uso económico cotidiano (para hacer la compra en el mercado), como para su utilización en ceremonias (bodas, funerales...).


Figura 5.- “Loloi” o rollo de moneda concha. Imágenes de exhibición de la moneda concha en 1910 y en el 2010. Al fondo, grabado de 1882 donde se muestra el cadáver de un jefe expuesto junto con los aros de moneda concha que poseía, como símbolo de prestigio.

Otra zona donde actualmente siguen en vigor las monedas-concha, es en la provincia de Malaita en las Islas Salomón (Figura 6), donde se usan con este fin varios tipos diferentes de collares de cuentas elaborados con conchas de variados colores. Como ocurre con el “tambú”, también aquí existen especialistas en fabricar este tipo de moneda-concha, son los habitantes de Langa Langa, en la costa noroccidental, los que se ocupa actualmente de recoger las conchas, fabricar las cuentas, que a diferencia del “tambú” exigen un mayor trabajo de manipulación, ya que cada una de ellas está formada por un pequeño disco o cilindro delicadamente pulido y perforado, así como la elaboración de los diferentes tipos de “collares” que servirán como moneda para ellos mismos y para otras tribus de la zona. La moneda “isae galia”, fabricada con conchas blancas, se utiliza exclusivamente para regalos de boda, pero existen otros muchos tipos de collares que reciben la denominación genérica de “Akwala afu”, desde el más valioso “maifuo”, donde las hileras de sartas de diferentes colores se combinan de forma determinada, hasta los más modestos “gwae-uruuru” o “buigao”. Con estos diferentes tipos de monedas-concha, se realiza el comercio con las tribus vecinas. En 1990, 150 cuentas “ke’e” equivalían a un dólar USA.  


Figura 6.- “Tafuliae”, moneda concha de las Islas Salomón, detrás una antigua imagen de una mujer perforando los discos de concha para fabricar la “moneda”.

(1) Imágenes del U. S. Geological Survey Volcano Disaster Assistance Program's

(2) Imagen del Geldgeschichliches Museum, Kreissparkasse Köln, Alemania.