domingo, 16 de febrero de 2014

Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas

2.1.- Monedas celtas de la Galia: imitaciones de las monedas griegas, romanas e ibéricas. Eco Filat. y Numism. (Junio, 2007), 62(1153): 60-61. Imitaciones del denario de “Baskunes” en la Galia Belga. Eco Filat. y Numism. (Julio-Agosto, 2007), 62(1154): 56-58.

            El término “keltoi”, es decir “celtas” en griego, aparece por vez primera en el siglo VI a.C. para designar a las poblaciones que vivían al norte de la colonia griega de Marsella, y los romanos designaron con el nombre de “galos” a los pueblos de legua celta que vivían en el continente.

            Las primeras monedas celtas aparecieron en el siglo segundo(1) antes de nuestra Era, y copiaron las figuras que aparecen en las monedas de oro macedónicas de Filipo II y Alejandro Magno (382-336-323 a.C.) y que probablemente trajeron como pago a sus servicios los mercenarios galos que regresaban a su tierra de origen (Figura 1). 
Figura 1 .- Prototipo de estátera de Filipo II de Macedonia (359-336 BC), e imitaciones en oro de los ambianos, s. II a.C.


            En una segunda fase, como probable consecuencia del comercio con los romanos, los galos introdujeron en su numerario el patrón de plata, basado en el denario de Roma, que en muchas regiones sustituyó a la antigua moneda de oro a partir de la segunda mitad del siglo II a.C.. Durante este tiempo surgió un nuevo tipo monetario de menor valor, el “potín”, moneda fundida en moldes con una aleación de cobre, plomo y estaño (Figura 2). Por último las monedas de bronce aparecieron en época tardía en la Galia (salvo en la Narbonense, donde ya existían, como en la Península Ibérica, debido a la influencia romana) hacia los años 70-60 a.C., y en la zona noroeste de la Galia (Galia Belga) se acuñaron un gran número de variadas monedas en los santuarios. 
Figura 2 .- Potines de la Galia

           
            En muchos casos se imitaban otras monedas como los dracmas masaliotas y los denarios romanos (Figura 3), desarrollándose una variada tipología que incluye bustos, figuras mitológicas y monstruos, así como animales donde predominan el caballo y el jabalí. Entre los pueblos celtas de la Península Ibérica y los del resto del continente existe una notable diferecia estilística, mientras los primeros reflejan fielmente los temas representados en la más estricta tradición artística greco-latina, señalando claramente el nombre de la ceca emisora, los pueblos celtas del resto de Europa desarrollan un estilo propio, tradicionalmente calificado como de “arte bárbaro” y que no es sino un arte abstracto muy similar al que se ha desarrollado en el siglo XX , por otra parte no suelen llevar información epigráfica que permita identificar el lugar de acuñación.

Figura 3 .- a: Denario hispánico de Cornelius Lentulus (76-75 BC). b: Denario republican de Fabatus Roscius (59 BC). c: Imitación de los Celtas del Danubio del denario de C. Lentulus. d. – Curiosa doble imitación de los celtas de Panonia, por una cara del denario de R. Fabatus, y la otra del de C. Lentulus


            En este artículo nos centraremos en una de las poblaciones celtas de la Galia Belga, la tribu de los “Ambianos” que podemos localizar en la región que circunda la actual población gala de Amiens, en el norte de Francia, en esta zona se emitieron dos series de monedas que presentan unas características singulares, la primera imita en tipos y tamaño al denario ibérico de “Baskunes”, si bien en este caso el material utilizado en su fabricación es bronce y no plata, la segunda serie de emisiones imita la moneda anterior conservando la iconografía del reverso, pero cambiando sustancialmente la del anverso.

            Cabe preguntarse, ¿cómo llegaron los denarios de “Baskunes” a esta alejada región de la Galia Belga?, y ¿por qué fueron imitados precisamente estos denarios?. Pero antes de intentar contestar a estas cuestiones, que desarrollaremos en un artículo posterior, vamos a analizar brevemente las características de la ceca ibérica de “Baskunes”.

            Durante muchos años, los investigadores (linguistas, numismáticos e historiadores) han dado por sentado que el término “Barskunes/Baskunes” se identifica claramente como los “vascones” que habitaban la zona próxima a Pamplona, lo cual parece una deducción evidente a la vista de la similitud fonética entre ambos términos. Pero en los últimos años las cosas se han complicado algo, a partir del importante descubrimiento linguístico(2) de que el sufijo “-es” no es como se creía un nominativo plural de una etnia, sino el ¡ablativo singular de un topónimo!. Según esto, el significado del término “Barskunes” pasa a ser “para Barsku”. Es decir la ceca o población que emitió estas monedas se llamaría “Barsku” (o Basku en época posterior). Esta nueva interpretación nos plantea dos nuevas cuestiones, en primer lugar el nombre que lleva la moneda puede ser interpretado como “para ser usado por Barsku” o “fabricado para Barsku”, de forma que podríamos pensar en artesanos ambulantes, buenos conocedores de la tecnología de la fabricación de monedas, que se desplazarían a través del territorio ofertando sus servicios a las poblaciones de la zona. Estas poblaciones, probablemente no muy grandes, contratarían las emisiones más como una señal de prestigio que como una verdadera necesidad económica, y de esta sutil forma, poco a poco se iría introduciendo la costumbre de utilizar la moneda en poblaciones prerromanas que nunca antes la habían utilizado. Esta interpretación, que por el momento no deja de ser una mera hipótesis, explicaría las enormes similitudes que ocasionalmente podemos encontrar en las imágenes de diferentes cecas ibéricas, dado que serían los mismos maestros monederos los que fabricarían las emisiones para varias poblaciones diferentes. La segunda cuestión es que “Barskunes” sería un término celta para designar al pueblo de “Barsku” (con posterioridad se perdió la letra “r”), posiblemente de etnia vascona. Cuando actualmente hablamos del idioma vasco, en el idioma original habría que decir “euskera”, es decir que el término “vasco” no es “vasco”, “euskera” sí. Pues lo mismo que ocurre hoy en día, pudo haber pasado hace más de dos milenios, y bien pudieron ser los celtas fronterizos los que acuñaran este término (Basku-Vasco) para denominar una población habitada por gentes de etnia vascona que no habían desarrollado la escritura. De hecho la primera mención explícita a los vascones es bastante tardía y se remonta al año 76 a.C. en una cita de Tito Livio (XCI) referida a las guerras sertorianas. Las restantes fuentes clásicas acerca de los vascones son de época posterior (Plinio, Estrabón, Ptolomeo .....). Aparte de la tradicional localización de la ceca de “Baskunes” en las proximidades de la actual Pamplona, se han propuesto otras ubicaciones, como Rocaforte-Sangüesa (Canto, 1997), basándose en el nombre que los árabes daban a esta zona: “Baskunsa” (muy similar al nombre de la ciudad que emitió las mencionadas monedas).

            Otro hecho que no deja de resultar sorprendente es la enorme cantidad de denarios de plata que se emitieron en la ceca de “Baskunes” en un período inferior a un siglo, desde que comenzaron a fabricarse, probablemente a partir de la caída de Numancia (133 a.C.) hasta que finalizaron las emisiones autóctonas peninsulares tras la batalla de Munda (45 a.C.). Este hecho solamente se justifica en un contexto de situación bélica casi permanente, donde era necesario pagar a las tropas de mercenarios indígenas que participaban como aliados contra otros pueblos celtibéricos, y también en las guerras civiles que los propios romanos protagonizaron en la Península Ibérica.

            Dentro de la moneda acuñada en la Galia por los pueblos celtas, encontramos unas curiosas imitaciones en bronce del denario de la ceca de “Baskunes”, que se han sido halladas en las excavaciones realizadas en algunos santuarios al norte de Francia (como en el de Digeon). El primer autor que describe estas monedas es E. Lambert en 1864, llegándo a facilitar incluso su dibujo (lámina VIII nº18), pero considera que se trata de una moneda ibérica, y como tal se va transmitiendo en la bibliografía hasta bien avanzado el siglo veinte.

            Generalmente se admite que los primeros denarios de “Baskunes” comenzaron a acuñarse en la segunda mitad del siglo segundo antes de nuestra Era, estas primeras piezas eran de buen estilo (Figura 4a) y siguieron fabricándose hasta llegar a las copiosas emisiones del primer tercio del siglo I a.C., relacionadas con las guerras sertorianas (83 – 72 a.C), donde son frecuentes los tesorillos de denarios que incluyen piezas de las cecas de Baskunes, Sekobirikes y Turiasu (como el de la cueva de Usastegi en Ataun, Guipúzcoa). Estas acuñaciones tardías poseen un estilo más degenerado, donde por ejemplo, el busto del anverso en las piezas de Baskunes presenta una nariz de gran tamaño y la barba se resuelve con unos pocos puntos gruesos (Figura 4b). Este aumento en el tamaño de la nariz en los bustos que aparecen en las monedas ibéricas es típico cuando los cuños se desgastan y se retocan manualmente para prolongar su vida. Es precisamente una de estas emisiones tardías la que utilizarán como modelo los celtas ambianos del norte de la Galia (Figura 4c).

Figura 4 .- Denario de la ceca "Baskunes”.


            Los dos tipos de emisiones celtas que copian la moneda de la ceca ibérica de Baskunes son muy diferentes y nos dan valiosas pistas acerca de las técnicas de fabricación utilizadas. En el primer caso(3), la perfecta similitud, tanto en anversos como en reversos, entre los bronces de “IMONIN” y sus prototipos de denarios de “Baskunes”, nos lleva a pensar que los mismos denarios ibéricos pudieron servir como modelo o “patriz” (Figura 5), de donde se obtendrían las matrices para fabricar las monedas, posiblemente reproduciendo los cuños en cera y rodeándolos de arcilla para formar el molde que posteriormente se rellenaría con bronce fundido, mediante la técnica de la “cera perdida” utilizada en la antigüedad. Sobre los cuños de cera se introdujeron algunas pequeñas modificaciones como, en el anverso: adición delante de la cara, de una pequeña culebra o dragón, y debajo un círculo con un punto inscrito (lo que sería la letra silábica ibérica “ku”), por contra en la leyenda del reverso, la letra ibérica “Ku” pierde su punto central transformándose en la letra latina “O”. También en el reverso, se modifica la cabeza del jinete, haciéndola resaltar más mediante el curioso procedimiento de hacer un punto que actúa de ojo, y trazar a partir de él una espiral, colocando en la parte superior cuatro pequeños picos que simulan el pelo. También se modifica la cola del caballo y las dos últimas letras de la leyenda ibérica “E” y “S” se cambian por una “I” y una “N”. Todas estas modificaciones pudieron añadirse fácilmente después de haber obtenido la imagen en negativo (incusa) en un material blando (cera o arcilla) a partir de un denario original de “Baskunes”.

Figura 5 .- Imitaciones de los celtas ambianos: "bronces de IMONIN".


            La segunda emisión es completamente diferente y se realizó diseñando nuevos cuños, transformando completamente el anverso, sustituyendo el busto por un dibujo donde aparecen un par de torqueses en posición central y bajo ellos un collar rematado por sendas cabezas animales, encima, unas figuras de apariencia vegetal y bordeando la parte inferior, una serie de semicírculos con un punto interior (Figura 6). En el reverso se mantiene la figura del jinete con espada, si bien muy modificado respecto al modelo original, en este caso aparece la leyenda “IMONO”, donde las letras “O” llevan el punto central característico de la letra silábica “Ku”, tal como aparece en el denario de Baskunes, pero que curiosamente no figura en la emisión anterior. Este mismo símbolo queda grabado también sobre parte trasera del caballo. En una de las emisiones (Figura 6d) puede verse una pequeña figura bajo el caballo, parece tratarse de un caballito de mar, que también aparece representado en algunas emisiones de los celtas ambianos.

Figura 6 .- Imitación de los ambianos del denario de "Baskunes", denominada “pequeños bronces de IMONO”.  


            Curiosamente estos dos tipos monetarios no aparecen juntos, y se dan en zonas geográficas diferentes, mientras el primero, la imitación casi exacta del denario de Baskunes, se encuentra al norte en el Departamento del Somme, en La Picardía (santuario de Digeon, al sudoeste de Amiens), el segundo tipo, calificado como “homotipia de contigüidad” (4), aparece más al sur, en el departamento del “Seine-Maritime” (hallazgos de Rouen) y según esto sería una emisión posterior que copia la primera imitación. Sin embargo hay un hecho a tener en cuenta, y es la conservación en estas piezas (bronces de IMONO) de la letra silábica ibérica “ku” en la leyenda del reverso, que había desaparecido en la emisión anterior (bronces de IMONIN). Este dato nos permite plantear otra hipótesis, el denario de “Baskunes” fue imitado al mismo tiempo en dos zonas próximas independientemente y utilizando técnicas distintas, en el primer caso (IMONIN) empleando los propios denarios como punzones para fabricar los cuños, y en el segundo (IMONO) abriendo nuevos cuños, operación que permitió introducir mayores modificaciones en los motivos, conservando en este caso sólamente la figura original del reverso del denario de Baskunes.  

            No son éstas las únicas emisiones donde encontramos jinetes armados en las monedas celtas emitidas por los ambianos de la Galia Belga, también podemos ver el jinete portando un “falx” u hoz de guerra, similar al de las emisiones ibéricas de las cecas de “Oilaunikos” y “Umanbaate” (Figura 7b), esta última situada también en territorio vascón, si bien este caso no podemos demostrar que las emisiones galas hayan copiado a estas cecas ibéricas.

Figura 7 .- a: Bronce ambiano con jinete portando un “falx” u hoz de guerra. b: As de la ceca de Umanbaate (Navarra, España).


            En cuanto a la cronología de las imitaciones del denario de Baskunes, los datos más relevantes proceden de las excavaciones del santuario de Digeon (Somme), donde aparecieron varias piezas del primer tipo en un contexto arqueológico (junto con fíbulas, y monedas romanas) (5)que dan una datación bastante tardía para este tipo de emisiones, entre los años 40 y 70 de nuestra Era, es decir un siglo después de que cesara la fabricación de la moneda ibérica de “Baskunes” (en el 45 a.C) y de que la Galia hubiera sido completamente conquistada por Cesar (51 a.C.). Paradójicamente mientras los celtas seguían acuñando esta imitación de la moneda ibérica, las acuñaciones más cercanas al lugar donde se había emitido el prototipo, era los numerosos ases romanos de Cascantvm (Cascante), de tiempos del emperador Tiberio. ¡Estas imitaciones galas fueron fabricadas probablemente durante los mandatos de los emperadores Claudio y Nerón!.

            Puede sorprender la diferente cronología de los denarios de Baskunes (siglo I a.C.) y sus imitaciones galas (siglo I d.C.), pero por ejemplo, hemos podido ver en el artículo anterior cómo las estáteras griegas de oro de Filipo II y Alejandro Magno, fueron imitadas por los ambianos nada menos que ¡dos siglos más tarde!.

(1)  Tradicionalmente se consideraba que las primeras emisiones de oro galas correspondían al s. III a.C., pero recientemente se ha retrasado esta cronología en base a estudios metrológicos.
 
(2)  VILLAR, F. (1995). Estudios de celtibérico y de toponimia prerromana. Univ. Salamanca, 276 pp.

(3) IBÁÑEZ, M., 1993. Relations entre la Gaule belgique et la Celtibérie. Bull. Soc. Fr. Numismatique. 48(5): 564‑566.

(4) DELESTRÉE, L.P., 1996. Monnayages et peuples gaulois du Nord-Ouest. Ed. Errance. Paris: 144 pp.

(5) DELPLACE, Ch., 1987. Monnaies du sanctuaire de Digeon (Somme). En: Monnaies gauloises découvertes en fouilles. Dossier de Protohistoire 1: 125-137.


No hay comentarios:

Publicar un comentario